Xtories

La interiorista 3

Se ha quitado las bragas para no sudar, pero el calor que siente no es laboral. Javier sabe que lleva el anillo, pero también sabe que ella está temblando. Esta vez, no se conformará con mirar.

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Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

A la mañana siguiente me desperté descansada, me acerqué a la cocina, donde Jose ya preparaba el desayuno, le di un besito de buenos días y me fui a duchar mientras acababa de prepáralo.

Una vez duchada y arreglada, volví a la cocina y desayunamos, nos despedimos y cada uno a sus quehaceres diarios.

Llegué al trabajo, saludé con el buenos días de rigor y me senté en mi mesa a iniciar la jornada, el día transcurrió tranquilo, gestiones varias con clientes, alguna llamada a algún proveedor y poco más…

Ya de regreso a casa recordé que al día siguiente mi día sería distinto, venía Javier y tenía que preparar nuestro encuentro, como si fuera una colegiala, estaba nerviosa, que iba a ponerme? Como iba a actuar?…todo eran dudas…

Después de la cena me senté frente al armario e iba mirando y escogiendo la ropa, cada vez que pensaba en un conjunto lo descartaba…eso no que es muy provocativo, eso tampoco que es muy recatado, eso es demasiado moderno para su gusto, pensaba.

Finalmente opté por una falda de licra ajustada y larga de color negro, una blusa entallada blanca abotonada y una cazadora cortita de cuero negro, cinturón y collar dorados y botines negros, creo que le gustará, es sencillo pero elegante y atrevido al mismo tiempo.

A la mañana siguiente Jose se tenia que ir más temprano así que me podría arreglar más tranquila.

Una vez arreglada, me mire al espejo y la verdad, me veía muy mona, pero mis braguitas se marcaban en mi falda estrecha, ni corta ni perezosa me subí la falda y me quité las bragas, Javier hoy no conseguirás que moje mis bragas, pensé y me reí yo sola…

Cuando llegue y di los buenos días, no pude evitar darme cuenta que alguno de mis compañeros me miraba “diferente”

Que guapa vienes hoy, no? Dijo uno de ellos.

Si, es que hoy viene un cliente importante y quiero estará la altura.

Ya…dijo él y allí acabo la mini conversación.

Faltaban cinco minutos y estaba super nerviosa, decidí esperarlo en la puerta, así me podría ver desde que se fuese acercando desde la zona de aparcamientos que tenemos enfrente, si estaba sentada tras la mesa no luciría igual y de camino echaba un cigarrillo para tranquilizarme.

En esas estaba, cuando decidí desabrochar un botón más de mi blusa, en ese momento entró en el aparcamiento un cochazo con pinta de ser caro, al bajarse el conductor vi que era él, mientras se acercaba me pude fijar en su porte, no estaba nada mal y él no dejaba de mirar hacia mí.

Buenos días, Maria, dijo tendiéndome la mano

Buenos días, Javier, que puntual, respondí, quieres tomar un café?

No, gracias, no tengo mucho tiempo y estoy desando ver tus propuestas.

Pues nada, pasemos y hagámoslo, upss, que palabra más inapropiada he utilizado, pensé.

Nos dirigimos a mi mesa le ofrecí asiento y me puse manos a la obra, yo me quedé en pie al otra lado de la mesa y le fui enseñando mis propuestas y mi escote y mis nalgas marcadas en la falda de licra cada vez que me giraba para coger algo del mueble que estaba a mi espalda, lógicamente el no perdía ojo…y yo, no se si porque quería que así fuera o porque lo era, lo notaba excitado.

Me encanta todo lo que me has enseñado, dijo él, no sabría cuál opción escoger.

Me alegra oírte decir eso, pero te has de quedar con una, solo tienes una casa, le dije riendo.

Javier se sonrió y dijo, la verdad es que quiero reformar también la casa de la playa.

Pues no dudes en visitarnos cuando lo hagas.

Lo haré, después de lo que visto, lo haré y me encantará lo que me enseñes, estoy seguro, contestó un poco pícaro.

Aquello fue suficiente para que mi entrepierna volviera al mundo de los vivos y yo empezara a pensar que no llevar bragas no fue buena idea.

Yo también estaré encantada de enseñarte lo que necesites, no tengas dudas, le respondí y ahora, si no quieres hacer ningún cambio, decide cuál de las opciones te quedas.

Decídelo tú, esta vez lo haremos a tu gusto…

Ufff, aquella frase sonó muy caliente al menos en mi cabeza, ya no podía contener mis fluidos, a estas alturas ya alcanzaban mis muslos…

Yo si fuese para mi me quedaría la primera, además es la más económica, le dije.

Me encanta que mires por mí, dijo riéndose, eso no es muy habitual.Pues nada os hago la transferencia y ya vamos hablando, asunto resuelto o hay que hacer algún trámite más?

No, ninguno, en el presupuesto está todo, número de cuenta, etc etc

Perfecto, si quieres te invito a un cigarrillo en la puerta, que he visto que fumas y listo.

Acepto, no te diré que no y salimos a la puerta.

Encendimos los cigarrillos y empecé la conversación preguntando, Siempre eres tan rápido? No había acabado la pregunta y ya estaba arrepentida y sonrojada…

No y no me importaría demostrártelo, respondió, a las cosas que realmente me gustan les dedico mucho tiempo y atención. Quizás deberíamos quedar un día y tener esta conversación en otro lado, he visto tu anillo y yo soy discreto…

Estaba avergonzada, nerviosa y excitada a partes iguales.

No se que decirte…

Esta vez elegiré yo por tí, y elijo un SI, en un par de días te llamaré con la excusa de confirmarte que he hecho la transferencia y mientras piénsalo, solo has de pensar donde y cuando, el SI ya lo tengo. Te puedo pedir algo más?

Si, ya puestos…le dije

Regálame tus bragas.

Lo siento no llevo, contesté torpemente, compruébalo si quieres

Y metiendo la mano por la cinturilla de mi falda, posó su mano en mi monte de Venus, a la par que decía, ya me había dado cuenta, quería comprobar si ibas depilada….y sacó su mano.

Yo deseaba que aquella mano hubiera seguido dentro, que hubiera bajado dibujando mis labios, que me hubiese violado con sus dedos y me hubiese acariciado mi botoncito hasta hacerme correr allí mismo.

Me plantó dos besos y se marchó

Yo solo acerté a decir adiós…y entré, estaba nerviosa y excitada a partes iguales, no me podía sentar a seguir trabajando, pensé, no llevando bragas y estando tan mojada, humedecería mi falda y lo notarían mis compañeros…

Así que me fui al baño, pase mi mano entre mis piernas y aquello me hizo consciente de cómo estaba de caliente, mis mulos estaban encharcados, mi clitoris inflamado y el roce de mi mano acababa de rematar el asunto, solté un botón más de mi blusa y me pellizqué los pezones rectos y duros con una mano, mientras con la otra dibujaba círculos alrededor de mi clitoris, soñaba que eran sus manos, mi cuerpo se estremecía, mis caderas empujaban buscando no se que…y me corrí, vaya si me corrí…mis piernas temblaban y mis fluidos, muslos abajo, alcazaban mis rodillas…

Como pude me sequé con un poco de papel para no mojar la falda cuando me sentase, ignorante de mí, mi coño no iba a dejar de babear en toda la jornada, porque mi cabeza no dejaría de pensar en que tenía una cita a la que poner hora y lugar pero ineludible, ineludible porque la deseaba, pero a la par la temía…al cabo de un rato mi falda estaba húmeda y no podía dar la espalda a nadie sin evitar que se diera cuenta y pensará que me había hecho pipi o peor aún, lo que me pasaba realmente…

Cada vez estaba más caliente, haberme masturbado no había aplacado mis deseos, al contrario, había avivado el fuego, estuve a punto de llamar a Javier y decirle que ya, que la cita era ya, pero me contuve porque no quería que creyese que estaba deseándolo, aunque lo estaba…

De vuelta a casa, solo pensaba en el calentón que llevaba y en utilizar a Jose para apagarlo…

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