El Okupa Parte 4
Marcos creía tener el control al espiar a su esposa, pero la verdad era que ella buscaba ser doblegada. Ahora, atrapado fuera de una casa electrificada, solo puede mirar cómo ella entrega su cuerpo al hombre que la manipula, mientras ella lo mira a través de la cámara, desafiante.
EL OKUPA Parte 4
Debía hablar con mi esposa, eso era lo que tenía claro.
Y decirle la verdad, completa, basta de jueguecillos, basta de mirar a través de las cámaras, como un puto mirón.
Descargué el video en el portátil. No pude resistir a la tentación.
Volví a mirar el video donde el viejo se pegaba a ella por detrás y apoyaba esa enorme polla sobre las nalgas prietas por los pantalones de cuero y las manos sarmentosas iban hasta las tetazas.
Las manos de ese viejo sobre los pechos, sobre el sujetador, forzando la carne trémula y suave, ese esponjoso y firme tacto que yo conocía tan bien, pero que ya no me asombraba, ya me había acostumbrado a esa belleza en cierto modo y este deseo malsano del viejo me la descubría nuevamente.
Y luego esa boca casi oculta por la barba y los labios gruesos y morenos de ese hombre sobre la piel del cuello y mientras seguía moviendo la pelvis, incrustando la polla sobre el culazo, en medio de las nalgas prominentes.
Y lo más terrible era la cara de ella, los ojos cerrados, el ceño fruncido, era una cara de placer, deformada por una mueca de placer y morbo. Si yo no supiera nada más de esa situación diría que ella lo estaba disfrutando, del tacto de esas manos callosas del viejo sobre las tetazas, de esa verga sobre su culo, de esa boca sobre su cuello.
Reproduje la imagen en 0,25 x, muy lento y luego comencé a masturbarme, era como si el viejo se la estuviera follando en cámara lenta y veía las distintas formas de la carita de Verónica sucederse, la boquita, los párpados, las cejas delicadas, ese cuerpazo contoneándose, como si tirara el culo hacía atrás para que hiciera contacto con la polla del viejo, no podía dejar de mirar, reproducía el puto video una y otra vez.
¿Y si el viejo lograba convencerla? ¿Si el viejo se la follaba? ¿Si me convertía en cornudo? Esa enorme verga dentro del coño de mi esposa, esas manos sobre sus tetazas, esa boca besando la boca de Verónica, esa polla monstruosa metida en el soberbio culo de mi mujer.
Me corrí, de una manera espasmódica y culpable.
Me costó recuperarme, decidí volver a casa, no veía el momento de confesarle todo a Verónica.
Ella ya había llegado y estaba solo con la niña pequeña porque Thiago y Alba habían ido al cine con Asumpta.
Me sorprendió ver que todavía llevaba los ajustados pantalones de cuero marrón, aunque se había cambiado la camiseta ceñida por una camisa holgada y suelta.
_Hola, cariño ¿Qué tal tú día?_ dije y me incliné para darle un beso
_Bien ¿y el tuyo?_ dijo ella
_Bien, necesito decirte algo_
_Mira esta belleza, como se está durmiendo ya, yo también debo contarte algo_ dijo ella.
Emma estaba cerrando los ojitos sobre el sofá, hasta quedarse dormida.
_Ven, vamos a la cocina_ dijo ella
La seguí, el culazo que le hacían esos pantalones era algo impresionante, creo que nunca la había visto así, recordé todo lo que había pasado con el viejo y tuve una erección.
_Estos pantalones me están cortando la circulación, ¿Un café?_ dijo ella
_Hace tiempo que no te los veía puestos_ dije
Ella me miró con esos enormes ojos grises.
_Han sucedido algunas cosas con el viejo, con el okupa_ dijo ella
_ ¿Hoy?_
_Todos esos días en los que he estado yendo, cosas horribles y que me da mucha vergüenza contártelas_
_Vale, lo sé, lo he visto todo_ dije, quería aliviarla de ese peso
_ ¿Cómo que lo has visto todo?_ dijo ella
_Logré hacer funcionar las cámaras de seguridad_
_ ¿Si? ¿Desde cuándo? ¿Por qué no me has dicho nada?_ dijo ella, parecía enfadada.
_Desde la primera vez que le has entregado tus bragas…._ dije
_Joder…pero…. ¿Por qué no me has dicho nada?_
_Bueno, supongo que por las mismas razones que tú no me has contado nada a mi…._
_Joder……_ dijo ella y se cogió la cara con las manos, la cafetera comenzó a bullir.
Comencé a servir el café.
_Mira…ya sé que…._ comencé a decir
_No he querido decirte nada, porque pensé que intentarías asesinar a ese viejo…_ dijo ella
_Si, esa era mi primera intención y luego……… ¿Cómo le has permitido llegar tan lejos?_
_No lo sé…..no lo puedo explicar….de alguna manera pensé que podía manipularle…hacerle firmar el desahucio por su propia voluntad…._
_Pero él ha acabado manipulándote a ti…_
_ ¿Has visto todo lo de hoy?_
_Si……_ dije y bebí café, amargo, fuerte.
_Por un momento pensé que iba a violarme_
_Estuve a punto de llamar a la policía_ mentí
_Igual le hubiésemos podido expulsar de la casa con algo así_ dijo ella, los dos nos miramos.
Creo que pensamos la misma cosa, al mismo tiempo.
_Es demasiado arriesgado, no voy a dejarte a solas con él, tal vez la policía llegue demasiado tarde…._
_No creo que fuera a violarme en verdad_ dijo ella
_Mira, si solo él está dentro de la casa, tiene la posesión y por eso es que la ley presume que es su casa, bueno, es una antigua disputa de la filosofía del derecho, eso no importa, pero si yo o tú estamos dentro de la casa, el viejo solo es un intruso, al que hemos descubierto, al que no conocemos de nada y podemos echarle_
_ Yo debería estar dentro de la casa también_ dijo.
_Yo podría atrincherarme en el baño y llamar a la policía desde allí_ dijo ella
_El viejo es astuto, no te deja a solas ni un minuto_
_Es verdad, debí aprovechar cuando me cambie de ropa hoy, cuando me he puesto estos pantalones_
_Pero estabas pensando en la negociación….en que te firmara los papeles_ dije
_Si, es increíble lo manipulador que puede ser el maldito hijo de puta_
_ ¿Quién es Nacho? ¿Es verdad lo del diario ese?_ dije
Ella me miró sorprendida, confusa, se acomodó el pelito detrás de la orejita y bebió lo que quedaba de café, los dos estábamos de pie en la cocina.
_Nacho es un novio….bah un rollo sin importancia que tuve en la universidad, un gilipollas….-
_Pero follaba bien…..-
_Cuando escribí eso estaba con depresión post parto, luego de Emma, la psicóloga me pidió que lo escribiese, una tontería _
_ ¿Eso era depresión post parto?_ dije
_Si….._ dijo ella
_ ¿Nacho te follaba mejor que yo?_ dijo
_Joder, mira lo que preguntas, tenemos este puto problema y te preocupa si un rollo de universidad me follaba mejor que tú_
_Pero por algo has escrito eso en tu diario_
_Tal vez la que tenía más ganas de follar era yo a los veinte, cuando no trabajaba, ni tenía tres hijos ni nada_ dijo ella
Me sonó como la típica conclusión a la que llega alguien hablando con el psicólogo en terapia.
_Nunca me habías hablado de él, ni de tus ganas de follar de los veinte_
_Es que no tiene importancia, Marcos, ni vale la pena hablarlo ahora_
_Cuestión es que el viejo aprovechó a pegarse a ti como una lapa_
_Qué asco, no me lo recuerdes…_ dijo ella
_ ¿Y esos juguetes sexuales?_
_Son de esa misma época, los habré usado una vez, esas ideas de la amiga guarra a la que no debes escuchar_
_ ¿Quién es la amiga guarra?_ dije
_No te diré el nombre_
_Vale….._ dije y me senté a una mesa redonda que había en la cocina de mis suegros, me sentía abatido, me daba cuenta de que Verónica no me decía toda la verdad y tal vez fuera imposible que me lo dijera.
No se puede vivir con toda la verdad, la verdad completa.
_ ¿Te puedo preguntar algo más?_ dije
_Yo también tengo muchas preguntas_ dijo ella
_ ¿Quieres empezar tú?_ dije, ella se sentó a mi lado y me cogió un brazo y luego me dio un beso, en la boca.
_Te amo, bobo……eso debes saber antes que nada_ dijo
_Lo se´, yo también te amo, cariño_ dije, nos volvimos a besar, toqué una de sus piernas por debajo de la mesa, joder, eran algo bestial, macizas, duras, bajo la tela de cuero en tensión, apretando esas carnes firmes.
_ ¿Por qué no lo has parado, por qué no has montado un escándalo o me has prohibido que fuera a ver ese viejo?_ dijo ella
_Joder ¿tu dejarías que te prohibiera algo? Vamos, me mandarías a tomar por culo_ dije
_Eso es verdad…pero igual es, me jode decírtelo, no es un reproche……. pero ¿No has estado demasiado pasivo?_
Esta sí que es buena, pensé, toda la vida ella llevando la voz cantante en todo y ahora me recriminaba la pasividad.
_ Creo que en un punto me daba cierta curiosidad_ dije
_ ¿Curiosidad?_ me miró casi con desprecio.
_Si, curiosidad de hasta donde podría el viejo hacerte llegar…_
_Bueno…no esperaba eso…._ dijo ella y de pronto la sentí fría, distante.
Hubo un largo silencio.
_Debo quitarme esto, me está cortando la circulación de verdad_ dijo ella, poniéndose en pie.
_ ¿Por qué te dejaste las bragas esa noche? Esas bragas lefadas, ese tanga pringado de lefa, hasta hemos follado así_ dije
Ella se detuvo, de pie, yo seguía sentado.
_Mira, cariño, podría decirte muchas cosas, que no lo sé sería una de esas cosas, y sería verdad, pero la verdad es que….joder…..tú me lo has preguntado….es que me ponía obedecerle…..es eso, esa es la puta verdad, iré a cambiarme antes de que lleguen los niños_
Y se marchó.
Me ponía obedecerle, joder, que explicación tan sencilla, tan pura, tan verdadera.
Yo no había sido tan sincero como ella.
No era curiosidad solamente lo que me hacía ver todo desde las cámaras de seguridad.
La verdad era…….que me ponía ver como él la manipulaba, como doblegaba su voluntad.
Pero no creo que ella soportara tanta sinceridad de mi parte, por el momento al menos.
Llegaron los niños mayores con Asumpta, ahora hablaríamos de la peli que habían visto, eran niños sanos, muy comunicativos.
Esa noche, temía y ansiaba el momento de quedarnos a solas con Verónica.
_Joder, no puedes imaginar cómo me has dejado pensando_ dije
_ ¿Con qué?_ dijo ella mientras se desnudaba, le gustaba andar un poco en pelotas a veces, las tetazas libres, mientras se quitaba el maquillaje. Esta era una de esas noches, los enormes pechos se agolpaban y se encimaban cuando ella juntaba los bracitos.
_Con eso de que te ponía obedecerle al viejo_ dije
_Bueno, he sido sincera, es una situación extrema y no lo sé……_
_ ¿También te ponía obedecerle cuando te ha pedido que lavaras los platos y cuando te has quitado la camiseta y te has quedado en sujetador…?_ dije
_Si….supongo que si……._ dijo ella mientras limpiaba su rostro con un algodón.
_ ¿Y cuando has sentido esa polla pegada a tu culo?_
_Eso ha sido…algo asqueroso…….no es lo mismo…._ dijo ella
_Tiene una polla enorme, como la de un actor porno_ dije
_Pensé que no te gustaba el porno_
_No, no me gusta, pero sé cómo es la polla de un actor porno…._
_Como os coméis la cabecita con el tamaño de las pollas_ dijo ella
_ ¿Y vosotras no?_
_No….no nos comemos la cabeza con eso…..si la tiene muy grande igual es un coñazo…._
_Si, claro_
_ ¿A ti te pone que la tenga tan grande?_ dijo ella y se giró en la banqueta de frente a mí, apuntándome con sus pezones, acusadora, llevaba solo un tanga de color blanco
_Todavía no me he vuelto maricón, cariño_ dije, sin pensar lo que decía.
_Ya sé que no lo eres_ dijo ella
Ella fue al baño, me desnudé yo también.
_Tengo un idea, un plan si quieres llamarlo así_ dijo, su pelo rubio estaba algo despeinado, rebelde, salvaje.
_ ¿Para desalojar al viejo de nuestra casa?_
_Si, para echarle de una puta vez_ dijo ella
_No quiero que estés sola con él_ dije
_No lo estaré, tu estarás dentro de la casa también_ dijo ella
_ ¿Si? ¿Cómo lo haremos?_ dije
_Mira, quiere que use esto mañana_ dijo ella y cogió un paquete y lo abrió.
Era un vestido y ya nada más verlo me di cuenta que era demasiado pequeño.
_Es el vestido que use en la boda de Cayetana, hace siete años atrás ¿Puedes creerlo?_
Recordé a mi esposa en esa boda, el pequeño mini vestido negro no tenía tirantes y la visión de sus enormes pechos pugnando por salir al aire debe haber sido una visión recurrente en las fantasías de todos los tíos de esa fiesta.
_Nunca debí haberlo llevado, pero estaba a punto de cumplir los treinta y quieres hacerlo antes de que todo se caiga…._
_A ti no se te ha caído nada _dije
_Gracias, cariño, en parte es verdad, yo creo que es literalmente imposible que me quepa_ dijo ella
Pero lo estaba examinando, lo alejó de si con un brazo.
_Aquella vez ¿Lo llevaste sin sujetador?_
_Si, aquella vez si…._ dijo
_ ¿Cómo es el plan para sacarnos al viejo de encima?_
_ ¿Me lo pruebo?_ dijo ella
Asentí con la cabeza, estaba recostado sobre el cabecero, me toqué la polla.
Ella intentó meter sus piernas potentes y macizas dentro del pequeño vestido y cuando llegó al culo, el vestido se atascó, tenía razón era imposible, pero ella hizo fuerza, dio unos violentos tirones, pensé que la tela iba a romperse.
_Uff…..es que estoy fajada con esto….._ dijo
Y luego llevó las manos atrás para subirse ella misma la cremallera.
Era bestial, era imposible, era imposible que ella pudiera caminar con eso sin que se le viera el culo y el coño al mismo tiempo y luego las tetazas estaban prácticamente fuera de la tela, se veía parte de la areola rosada cuando ella se movía un milímetro.
_Las bragas deberán ser negras también…._ dijo Verónica.
_ ¿Te pone estar obedeciéndole ahora?_ dije y me toqué la polla erecta por sobre los calzoncillos.
Ella se me quedó mirando, comenzó a ponerse los zapatos de tacón con gran esfuerzo.
_ ¿A ti te pone que le obedezca?_ me dijo, muy seria, reconcentrada, joder, parecía un putón de lujo con ese pequeño vestido, pero en ningún hotel de lujo le dejarían pasar vestida así, pues estaba casi en pelotas.
_ ¿Te has metido ese consolador en el culo?_ dije
_ ¿Cuál de ellos?_ preguntó Verónica y se giró, su culo quedaba compactado y fajado por la tela, a punto de romperse, se veía el nacimiento de las nalgas.
_Ese más pequeño, que tiene una forma cónica……._
_Voy a distraer a ese puto viejo con este vestido y tú vas a entrar a la casa…._
_ ¿Te lo has metido por el culo?_ dije y bajé mis calzoncillos y comencé a cascármela delante de ella, recostado en la cama, creo que no lo hacía desde que éramos novios o recién casados.
_Si, lo he hecho alguna vez y cuando yo esté con el viejo en nuestro cuarto, tu llamarás a la policía desde dentro de la casa_ dijo ella y se miró en un espejo.
_ ¿Nacho te daba por el culo? ¿A él se lo permitías?_ dije
_Te lo digo, pero luego de que te corras no quiero reproches ¿vale?_ dijo ella y puso una rodilla en la cama y pude ver en el espejo como el tanga se le metía en el culo y sus tetazas parecían desbordarse hacía mí como dos globos de carne firme y guarra.
_ ¿Quieres saberlo?_ dijo
_Si…._ dije, mientras me masturbaba como un mandril.
_Yo tenía veinte años, quería probar cosas nuevas y Nacho era un cabrón y un chulo_
_ ¿Y entonces?_
_Que sí, fue el primero y el único en darme por el culo, ahora córrete que quiero dormir_ dijo ella.
Íbamos en el coche, ella conducía, llevaba un abrigo también de color negro, porque si hubiera salido del edificio con ese pequeño vestido que llevaba puesto hubiese sido un escándalo, estaba casi en pelotas con él. Hasta último momento dudaba si llevar sujetador o no, se había decidido por la negativa y pude comprobar que la firmeza de esos pechos seguía siendo bestial, se le veía casi hasta las areolas rosadas y enormes, ocupando media tetaza y apenas podía caminar con ese vestidito puesto y en cada paso se le veían las nalgas prietas por la tela y por delante, los muslos poderosos al desnudo y el nacimiento del coño, el tanga era diminuto y de color negro también.
Era una viuda negra y de cabello sedoso y rubio, al volante del coche.
_Si por cualquier cosa no consigues entrar a la casa, igual llamas a la policía_ dijo ella
_ ¿Y qué les dirás?_
_Que es un intruso y que intentó abusar de mi_ dijo ella
_ Estaré dentro de esa casa_ dije
_Voy a tratar de distraerle lo más que pueda_ dijo ella
_Debemos acabar con esto hoy mismo_ dije y extendí mi mano y ella me la besó.
Una calle antes de llegar a nuestra casa, me bajé del coche y luego seguí andando.
A unos veinte metros de la casa encendí el móvil.
El viejo estaba fumando, sentado en nuestro sofá, parecía muy tranquilo, relajado, soñoliento, con la misma ropa de todos estos días, unos viejos pantalones de trabajo y una camisa de jean gastada y su barba blanca, desordenada, su calva, sus verrugas, su aspecto de vagabundo.
El móvil le vibró y lo cogió distraídamente y sonrió y le dio una calada al cigarro.
Y luego fue hasta la puerta y vi que pulsó un botón al lado de ella que nunca había visto, me extrañó eso. Y luego descorrió un cerrojo que tampoco estaba allí antes.
Abrió la puerta y esperó y yo también esperé, ahora ya estaba cerca de mi casa y vi a Verónica descender del coche y avanzar con paso decidido hacía la puerta, pisando con firmeza sobre los taconazos de sus zapatitos costosos de abogada.
Y luego me detuve en seco y miré el móvil.
_Hola, niña, pasa_ dijo el viejo, con sus taconazos ella quedaba más alta que él, se saludaron con un beso en cada mejilla, ella inclinó el largo cuellito, imaginé el aire saturado del perfume exquisito de ella y del olor a cigarro y a rancio de él, esos olores mezclándose en el aire.
_Hola_ dijo ella
_ ¿Llevas puesto lo que te he pedido?_ dijo el viejo
_Si…._
_A verlo entonces, quítate el abrigo este_ dijo él.
_Solo una cosa te voy a decir, no te atrevas a ponerme un dedo encima, como ayer_ dijo ella
_Vale…..no te pondré un dedo encima como dices tú….a menos que me lo pidas…._ dijo el viejo, riendo.
_Nosotros no fumamos dentro de la casa, te voy a pedir que no lo hagas, por los niños_ dijo ella y comenzó a quitarse el abrigo.
_Espera soy un caballero, déjame ayudarte con el abrigo_
Ella se giró y le dio la espalda y me buscó con la mirada, es decir miró a la pequeña cámara, por primera vez haciéndome participe, ahora ella sabía que yo estaba allí, mirando, vigilando.
_Ahora no hay niños viviendo aquí, yo soy el dueño de la casa y fumo donde me plazca_ dijo él y cogió el abrigo por los hombros y lo hizo resbalar del cuerpazo de ella.
_La madre que me pario…_ dijo el viejo
Ella se giró para quedar de frente a él.
_La madre que me pario….me cago en dios…._ dijo el viejo.
_Disfruta de este capricho de hoy, pues será el último, si no me firmas esos papeles…._ dijo ella
_Joder como te queda el vestidito, niña, joder como te queda… _dijo el viejo y se alejó unos pasos para verla mejor.
El pequeño vestido en el cuerpazo de ella era algo brutal. Los hombros al desnudo, redondeados, blancos, opulentos y luego las tetazas inhiestas, firmes, orgullosas, paradas, el pequeño vestido desbordado y exiguo, los pechos casi desnudos.
Y la tela se ajustaba en las caderas, apretando la pequeña cintura y envolviendo el culazo, marcando y acentuando esas formas rotundas, espléndidas.
Y el contraste de ella tan refinada y sensual y delicada, frente a ese viejo vagabundo de barba salvaje era algo fascinador, un oxímoron, algo que estaba mal, que no debía estar pasando, algo profundamente indecente.
_La madre que me pario…._ el viejo no salía de su estupor, pensé que este era el momento ideal para llamar a la policía, la historia perfecta, ella estaba a punto de salir para una recepción cuando este intruso había entrado a la casa, yo acababa de llegar en el coche.
Pero no lo hice, porque habíamos quedado en que yo debía estar dentro de la casa también.
Por lo que pudiera pasar.
_Anda un poquillo, camina para mi_ dijo el viejo
_Aquí no_ dijo ella
_ ¿Aquí no?_ dijo el viejo
_Prefiero hacerlo en mi cuarto_
_ ¿En tu cuarto? La madre que me parió_ dijo el viejo y se pasó la mano por la cara, visiblemente nervioso.
_Pues anda, tira, por la escalera_ dijo él, pero antes se acercó a la puerta y me pareció que volvió a pulsar ese misterioso botón al lado de la puerta.
_Ve subiendo, cariño, arriba están los papeles que debo firmar…_dijo el viejo
Como las veces anteriores ella fue delante de él, pero esta vez el viejo podía verle el culo casi desnudo y el coño, porque a cada paso elástico de las largas piernas, el vestido se levantaba y dejaba ver las prietas carnes.
_Joder, como estás…..eres algo que no se puede creer…._ dijo el viejo.
Me acerqué caminando a la casa, cambié a la cámara que enfocaba nuestro cuarto, la cama matrimonial, el vestidor y el boudoir de Verónica con su espejo y su banqueta forrada en cuero.
La vi entrar, majestuosa, a nuestro cuarto y por detrás el viejo.
Y entonces toqué la puerta y luego sentí la descarga eléctrica y salí despedido y el móvil cayó de mis manos.
Tardé en recuperarme, miré el cielo nublado de la tarde y el móvil a centímetros de mi mano sobre el césped del jardín.
Tenía una sensación de entumecimiento mortal, los miembros doloridos.
El botón al lado de la puerta, no era un botón, era una llave de corriente, la puerta y posiblemente toda la casa estaba electrificada en su parte exterior.
Puto viejo del demonio, podría haberme matado.
Nunca lograría entrar. Cogí el móvil.
Vi a Verónica girar sobre sí misma, ahora ella estaba un poco nerviosa me pareció.
_Anda, camina hasta aquella pared y luego vuelve_ dijo el viejo
Ella caminó como él le indicaba, el viejo se sentó en la cama, ella fue y vino dos veces, a casa paso, a cada larga zancada felina y soez veía crecer el bulto de la polla en los pantalones del viejo, las tetazas rebotaban y oscilaban y ella debía acomodarse el vestidito con una mano para no quedar en pelotas y el culo se la marcaba de una manera bestial y se le veía el nacimiento de las nalgas redondas y carnosas.
_Creo que no llevas bragas ¿verdad?_ dijo el viejo
_Es que…..era peor, no me entraba el vestido si no_ dijo ella
Mi corazón se detuvo.
_Me lo pareció cuando subías la escalera, que se te veía el conejito_ dijo el viejo
Ella no respondió, bajó un poco la cabeza.
_Y mira que esos tanguitas que llevas tú son una cosa de nada, un tira de tela clavada en el ojete_ dijo el viejo
Debía enviarle un mensaje, ponerle sobre aviso que no podría entrar en la casa.
_No voy a poder entrar, voy a llamar a la policía…_ escribí
El móvil vibró, pero, joder, no estaba con ella, había quedado en su abrigo, sobre el sofá de la sala.
_Bueno, ¿Qué quieres que haga ahora? no te queda mucho tiempo_ dijo ella y miró hacia arriba, a la cámara y me lo estaba diciendo con sus ojos grises, llama a la policía ¿O me estaba diciendo otra cosa?
_Tiempo es lo que sobra, mujer_ dijo el viejo
_Yo no tengo todo el día_ dijo ella
_ ¿No? Pues túmbate sobre la cama_ dijo el viejo y se puso en pie y cogió algo de debajo de una silla.
_ ¿Para qué?_ dijo ella
_Pues que quiero ver cómo te lo montas con estos chismes tuyos_ dijo el viejo y entre las manos tenía algo que reconocí al instante, el cofre donde ella guardaba los juguetes sexuales.
_Estás loco si crees que voy a usarlos delante de ti_
_Venga, hija, vienes sin bragas a mi casa, con el coño al aire y ahora te haces la remilgada, si no quieres pues te vas ya mismo de aquí, pero ahora mismo, te saco pitando, mira_
Ella se había sentado al borde de la cama, con las rodillas juntas, el viejo dio la vuelta a la cama y cogió unos cojines y unas almohadas, los acomodó cerca de la espalda de mi esposa y luego dejó el cofre sobre la cama al costado de Verónica que lo miró con extrañeza.
_Túmbate bien, abierta de patas…_dijo el viejo
_No puedo abrirme de piernas con este vestido, es demasiado ceñido_
_Si te lo subes un poquillo, si, venga….._ dijo él viejo y acercó la silla al borde de la cama y se sentó en ella.
Ella volvió a mirar al costado, donde estaba la cámara, donde estaba yo.
Debía llamar a la policía ahora, ya.
Pero algo superior a mí me lo impedía, quería ver un poco más, solo un poco más.
Y entonces ella se recostó sobre las almohadas y comenzó a abrirse de piernas y no tuvo más remedio que subirse el mini vestido y a la vez por ese mismo movimiento, la tela que le cubría los pechos se bajó un poco más y casi se le veían los pezonazos rojos, como fresas, se subió el escote para cubrirse y ocultar los pechos voluminosos y rebeldes y subió los taconazos sobre la cama.
_La madre que me pario…._ volvió a decir el viejo, otra vez azorado.
El coño desnudo parecía apuntar en el medio de los ojos hundidos de aquel viejo.
El vello púbico, rubio y recortado, los labios vaginales salidos hacía afuera, una raja exquisita, un coño delicado y guarro al mismo tiempo.
_Vaya conejito, pensar que por allí salieron tres críos ya, pareces una virgen mismo_ dijo el viejo.
_Sí, claro, un coño de virgen _ dijo ella irónicamente.
_Pensé que te iba ver antes las tetas que el coño_ dijo el viejo
_Pues mira la suerte que has tenido_ dijo ella
_Está un poco brilloso allí abajo ¿es lo que pienso?_
_ ¿Piensas algo tú? Mira que sorpresa_ dijo ella.
Y joder ¿Qué estaba pasando? Ella estaba apoyada en sus codos y parecía muy relajadita, abierta de patas enseñando ese coño desnudo a ese viejo, hablándole en tono zumbón y desafiante.
Tal vez estaba tan tranquila porque pensaba que la policía ya estaba en camino.
Pero la policía no estaba en camino, porque yo aún no la había llamado.
_Me gustaría ver cómo te lo montas con los consoladores_
Ella miro el cofre a su costado y luego a la cámara.
_Coge el que te guste…_ dijo ella
El viejo se acercó, las piernas de ella eran colosales, macizas en los muslos y pantorrillas pero los tobillos finos y delicados.
Abrió el cofre y cogió ese dildo pequeño en forma de gota.
_Este es el que va en el culito ¿verdad?_ dijo el viejo
_Si….._ dijo ella los grandes ojos grises azulados se entornaron felinamente.
_ ¿Lo has usado muchas veces mientras pensabas en la polla de Nacho?_ dijo el viejo
_Esta noche recuerda todo esto mientras duermes en la cárcel_ dijo ella
_ ¿Si? ¿Es delito tener una zorra abierta de patas en la propia casa de uno?_ dijo el viejo, con el dildo en la mano.
_Lo que es delito es meterte de intruso en una casa que no es tuya y querer abusar de la dueña de casa_ dijo ella, muy segura de sí misma.
_Bueno tal vez podamos compartir la casa algún día_ dijo él
_Uff que bonito sería eso ¿Cómo te presentaría ante los niños, el abuelo perdido?_ dijo ella, siempre con los codos sobre la cama, el vestidito había vuelto a bajarse y se le veía una areola rosada sobre el pecho carnoso que parecía volcarse hacía un costado del cuerpo.
_Venga, también necesitaras de esto_ dijo el viejo y cogió el tubo de gel lubricante.
Ella cogió el lubricante y lo sostuvo entre los dedos, luego el viejo le pasó el dildo de forma cónica y volvió a sentarse en la silla.
Yo miré a los costados, todavía seguía sentado sobre el césped, me puse en pie y me acerqué a nuestro coche, la puerta estaba abierta.
En ese momento, Verónica se abrió más de piernas y llevó un dedo embadurnado de gel hasta el agujero de su culo y volvió a mirarme a través de la cámara.
Continúa en
- Relato #244451— title-regex: contiguous parts (3 -> 4)
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Sábado
Él instala el rastreador en su teléfono y la sigue a la habitación del motel. Desde la rendija de la cortina, ve cómo su jefe la domina, la marca y…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo consentidoDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
La esposa del cornudo (XIV): El correo de Luis
Sole sostiene el teléfono con las manos temblorosas mientras Andrés la observa, ansioso por oír cada palabra.
Comparte:Infidelidad consentidaBdsm suaveVoyeurismo consentido
- Hetero: Infidelidad
Un fin de semana con mi zorra infiel (parte 2)
Susana miente a su marido por teléfono mientras se desnuda ante su amante. En el ático de Germán, cada beso, cada bofetón y cada prohibición es un…
Comparte:Infidelidad consentidaDominacion masculinaBdsm suave
- Hetero: Infidelidad
La seducción... (1)
Germán me llevó a comprar la ropa interior que usaría para él, pero no imaginaba que la cita incluiría una audiencia obligatoria.
Comparte:Infidelidad consentidaBdsm suaveDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Miro a mi esposo a los ojos mientras otro me folla
Ana creía conocer las reglas de su matrimonio: él decidía cuándo y con quién. Pero en la isla, el mentor de su esposo no pide permiso, solo toma.
Comparte:Infidelidad consentidaBdsm suaveVoyeurismo consentido
- Dominación
Apuesta Perdida (1)
Perder una partida de naipes nunca fue tan caro. Para Rodolfo, la derrota no significa solo pagar una apuesta, sino entregar su orgullo y su cuerpo a…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaSumision consentida