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El Okupa Parte 3

Verónica creía que solo venía a firmar un papel, pero el viejo okupa tenía otros planes. Entre cámaras ocultas y la sombra de un amante del pasado, la abogada de hierro se desmorona bajo la coerción de un desconocido que sabe exactamente dónde doler.

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EL OKUPA Parte 3

¿Por qué? ¿Por qué? no podía dejar de hacerme la pregunta ¿Por qué una mujer como mi esposa sigue las órdenes de un viejo deleznable que ha ocupado nuestra casa?

¿Por qué Verónica estaba durmiendo con el tanga lefado por ese viejo? Podía sentir el olor a lefa desde la posición en la que estaba, o tal vez era mi imaginación.

Era una pregunta que no tenía respuesta, pero de algo estaba seguro ya, ella había aceptado el juego morboso que el viejo le proponía, esa era una realidad.

_No voy a volver a esa casa_ dijo

_Haces bien_ dije, ella giró la carita y nos besamos y sentí su aliento denso, cálido y pesado, había algo profundamente sexual y almibarado en su boca y en su aliento.

_Quiero que me folles_ dijo

_ ¿Ahora?_ dije yo y me sentí intimidado más que excitado.

Estiró ella una manita por detrás y cogió mi polla y le dio un pellizco con dos dedos sobre la cabeza.

_Métemela así_ dijo y guio mi polla hacía su vulva.

_ ¿Con el tanga puesto?_ dije

Ella hizo un movimiento hacía atrás pegando su culazo redondo y carnoso contra mi pelvis.

Ya había corrido la tira del tanga a un costado y solo tuve que penetrarla y la sentí abierta y húmeda.

De alguna manera me chocaba estar follando así, pues sabía bien que estaba la sombra de ese hombre entre nosotros.

Ella se masturbó el clítoris mientras yo la embestía por detrás.

Se corrió en silencio, temblando, la sostuve entre mis brazos y luego sentí como mi erección disminuía, ella se giró hacía mí y reptó hasta mi ingle y me devoró la polla con una avidez que no recordaba, estiré la mano y toqué ese tanga que estaba duro, acartonado de tanto semen que el viejo había depositado allí y me corrí yo también.

Al día siguiente, enfoqué las cámaras y vi al viejo revolver en nuestros armarios y en el vestidor y luego sacó unas bolsas plásticas con ropa cuidadosamente doblada y la depositó sobre nuestra cama.

_ ¿Vas a ir hoy a la casa?_ escribí a Verónica.

_No, no iré, estoy escribiendo la demanda para el desahucio_ me respondió ella.

Mejor así, pensé, este jueguecillo se ha acabado, no dejé de lamentarme pero en realidad era mayor el alivio que sentía.

Volví a mirar ese video de ella enseñándole el culo, bueno al fin y al cabo, era lo que hacía cuando íbamos a cualquier playa durante los veranos.

Pero no era lo mismo, claro que no.

De ese día solo puedo recordar que vi al viejo masturbarse frente al ordenador y pude imaginar que habría encontrado alguna carpeta con fotos de Verónica.

Al día siguiente ella tampoco fue a la casa, ya daba por descontado que todo esto acabaría.

Ya no llevaba las bragas lefadas tampoco.

Y al tercer día, resucitó de entre los muertos como Cristo.

Puse las cámaras y la vi.

Ella estaba en la casa, hablando con el viejo, ella con su impecable traje de abogada, pero esta vez en vez de falda, llevaba unos pantalones ajustados.

_Joder, que bien te quedan esos pantalones….._ dijo el viejo

_He venido a traerle la demanda, a que se notifique de ella, le doy una última oportunidad, es eso o que firme un compromiso de desalojar la casa en el plazo de una semana_ dijo ella, esta vez no llevaba maletas, no pensaba llevarse nada de la casa, ni quitarse las bragas.

_Hablando de pantalones he encontrado una ropilla en tu armario que Ufff, chica, te debe quedar, que vamos…_

_ ¿Ha estado revolviendo mi ropa?_ dijo ella

_Bueno, buscaba esa ropilla de antes del embarazo, del último embarazo, el de la pequeña, el que te ha dejado estos benditos kilitos de más_

Ella bajó la cabeza.

_No pienso soportar más humillaciones de parte suya, es la última vez que hablo con usted_ dijo

_Tienes unos pantalones de cuero, que joder…..si te los pusieras, sería capaz de firmarte el papel ese, el del desahucio_

_ Pues primero deberá firmarlo y después…. ¿Quiere que me ponga esos pantalones? Creo que sería imposible que yo quepa en ellos después de tanto tiempo_

_Bueno, mira, hagamos una cosa, hija, te los pruebas, si entras en ellos como dices tú, yo lo firmo, pero no voy a firmar el papelucho y luego tu no cumples con lo tuyo…_

Ella pareció dudar bastante, movía la cabeza levemente de un lado a otro y entrecerraba los ojos.

_Pero no me cambiaré de ropa delante de usted, eso debe quedarle claro_ dijo ella

_Claro, pero ya que estamos negociando por así decir, también te pones una camiseta que he encontrado que te debe quedar, ni pintada, mira_

El viejo y ella se estudiaban, ella con la carpeta con los escritos judiciales en la mano, el blazer de color marrón los pantalones ceñidos del mismo color, una camisa blanca de seda, los zapatos también en esa gama de color, con el fino tacón que se clavaba nerviosamente en el piso y la punta del pie oscilando en el aire.

_A ver qué pantalones son esos, no recuerdo que fueran de cuero _ dijo ella

_Vamos a tu cuarto y te los enseño_ dijo el viejo.

Nuevamente subieron la escalera que conducía a los cuartos de arriba.

Ella iba por delante y el viejo le miraba el culo, con expresión turbia.

¿Y si pretendía violarla? Solo podría llamar a la policía pero nunca llegarían a tiempo, pero sería la oportunidad de echarle de la casa.

Llegaron a la habitación, lo pantalones de cuero y la camiseta estaban extendidos sobre la cama.

Verónica se acercó y los cogió entre las manos.

_Si, ya los recuerdo, son de antes del embarazo de Emma_ dijo

La prenda me pareció pequeña, pero no tanto.

_Yo creo que te deben quedar de maravillas_ dijo el viejo detrás de ella

_Me los pruebo y si me entran, firmas en el acto ¿Lo entiendes?_ dijo ella.

_Claro….claro…….._ dijo él

_Vale, hagamos esto de una vez y ya…_ dijo verónica y entro en el baño privado de nuestra habitación.

_ ¿Sabes una cosa? cuando construimos esta casa, siempre me llamaban la atención las dimensiones de este cuarto, que baño en suite, que vestidor, joder, tienes un apartamento aquí_ dijo el viejo a través de la puerta.

Ella no respondió, el viejo se sentó en la cama y se masajeó la polla por sobre los pantalones de trabajo, arrugados y sucios, llevaba también la misma camisa de jean del primer día.

_ ¿Y cómo va? ¿Necesitas ayuda para calzarte esos pantalones? Cachoguarra_ dijo el viejo, bajando la voz al final para que ella no escuchara el insulto.

Entonces la puerta del baño se abrió y ella hizo su aparición.

Tuve una erección al instante, los pantalones de cuero, que eran de color marrón también, le quedaban de muerte, pero no es que fueran ceñidos, estaba adheridos a su piel de un modo bestial, le comprimían las piernas de un modo que le estarían cortando la circulación.

_Me están matando de tan ajustados, así que firmas ya y me los quito_ dijo ella

La camiseta era tan pequeña, que dejaban parte del vientre al aire y era tan ajustada como los pantalones, sus tetazas parecían que iban a hacer saltar la tela en mil pedazos, el sujetador de color negro se transparentaba y se adhería a la piel.

_Te has puesto los zapatitos también, que pasada_ dijo el viejo

_Bueno, firme ya y acabemos_ dijo ella y se inclinó para recoger su carpeta que estaba sobre la cama también.

Al hacerlo el culo le quedó en pompa y era algo increíble, las formas redondas y exuberantes de sus nalgas comprimidas a presión allí dentro de la tela

_Espera hija, date una vueltecilla al menos_ dijo el viejo.

_ ¿Es que no va a acabar esto nunca?_ dijo ella

_ ¿Quieres acabar ya? Si estamos comenzando, date una vueltecilla, venga_

Lo sabía, el viejo no iba a firmar ese papel, todo era un engaño más, la manipulaba como se le daba la gana ¿O ella se dejaba manipular?

Ella puso cara de fastidio y se giró lentamente y entonces vi que el viejo cogía su móvil y mientras ella giraba comenzó a filmarla.

Era impactante ese cuerpazo de ella usando la ropa que había usado seis años atrás y con cinco kilos menos, era algo que no tenía sentido, estaba tan buena, era tan sexy y bestial, pensé en lo que sucedería si ella saliera así a la calle.

_ ¿Pero qué haces? No me filmes, idiota_ dijo ella y se adelantó hacía el viejo, este se hizo para atrás.

_Tranquila, Verónica, es que estás de muerte, chica, ¿dónde vas tú así por la vida?_

_Venga, has dicho que ibas a firmar…_

_Lo haré, joder, muévete otro poco anda, gírate otra vez enséñame el culito, anda…._

_No pienso hacerlo_ dijo ella y se cruzó de brazos.

_O lo haces o no te firmo una mierda_ dijo el viejo

_ ¿Cómo puedes ser…..tan idiota, tan subnormal? _

_ ¿Joder y tú como puedes estar tan buena?_

_Me voy a quitar esta ropa_ dijo ella

_Escúchame, de eso nada, ya has hecho bastante, solo te pido un poco más, venga tu puedes hacerlo, ve caminado hasta el vestidor y luego te giras en plan modelo y luego….bueno, tal vez te firme el papel ese…_

_Es que eres….la verdad es que no se para que hago esto….- dijo y se descruzó de brazos y entonces fue caminando hasta donde el viejo le indicaba, bordeando la cama y luego llegó hasta allí, enseñándole ese prieto culo, embutido en los pantalones de cuero y caminado sobre los finos taconazos de sus zapatitos de abogada pija.

La pequeña cintura y el vientre con un pequeño bombé que le quedaba de maravillas, no el vientre liso y escuálido de una adolescente.

Y luego se giró y volvió hacía el viejo, mirándole, con los grandes ojos brillantes y una expresión en el hermoso rostro, enmarcado por la elegante melena rubia, que no sabría definir, culpable, ausente, avergonzada.

Y las tetazas rebotaban y saltaban a cada paso, esos dos enormes melonazos aprisionados por el sujetador oscuro y la escueta camisetita blanca.

Y siempre el viejo filmándola, con una sonrisita malévola.

_Bueno, ya está bien, ¿Qué quieres ahora, que lave los cacharros?_ dijo ella

_Joder, verónica, que buena estás hija, te digo que…. Que mujer de bandera que eres…..que maciza estás, pequeña mía….._

_Bueno, ya está bien…. O firmas o me marcho para siempre….-

_Espera, es que me has dado una idea, joder, es algo que….Ufff, si lo haces igual te firmo ese papel y tan contentos quedamos los dos….-

Ella entreabrió los labios.

_ ¿Sabes qué? veo que tenéis una lavadora de vajilla, que bueno, que será muy útil, pero es que yo soy muy chapado a la antigua, siempre he visto a mi madre lavar los platos con las manos y luego mi mujer lo mismo….._

_No entiendo adonde quieres llegar…_ dijo ella

_Que me gustaría verte lavar los platos en el resumidero, vestidita así, con esta ropita, pero si no quieres….bah….lo dejamos….-_dijo el viejo y dejó de filmarla

_ ¿Y si lo hago dices que firmas? Que ya no te creo nada tampoco_ dijo ella

_Claro…si lo haces…….tal vez…joder, es que sería un espectáculo grandioso, esas manitas en su vida han fregado un plato ¿verdad?_

_ Sí que lo he hecho….._ dijo ella

_Bueno ¿tenemos un trato?_ dijo el viejo

_Pero esta vez no quiero más juegos ¿Lo entiendes?_

_Joder, tu lava esos platos vestidita así y te firmo lo que tú queras_

_No se puede confiar en ti_

_ Joder, se te caen los anillos por fregar unos platos, no lo has hecho en tu vida ¿Verdad?_

_Venga, vamos a hacerlo, igual me da…_ dijo ella y se dirigió al pasillo y luego comenzó a descender la escalera, pero me di cuenta que el resto de su ropa y la carpeta con los papeles a firmar quedaban en el cuarto.

Y ahora ella encabezaba la marcha en el descenso y el viejo la miraba desde arriba y admiraba ese culazo soberbio y era tan ceñido que ella caminaba con dificultad y esa torpeza al moverse la hacía más felina y sensual, porque cada pierna enfundada en la tela de cuero se movía con lentitud y cuidado al dar el próximo paso.

Y el viejo se tocaba la polla, la acomodaba dentro de los pantalones, con leves toques de su mano y en un momento se la estrujó con fuerza, tenía un enorme bulto y lo hacía todo sin que ella pudiera verle.

Llegaron a la moderna cocina, estaba bastante desordenada, con cajas de pizza congelada y platos sucios en el resumidero, una verdadera pila con restos y vasos también.

_ ¿No sabes usar la lavadora?_ dijo

_No he querido, no es mi casa ¿no?_ dijo él

_Muy listo eres tú, ya verás la que te cae por listo…._

_Joder, rubia ¿No entiendes que no tengo nada que perder? ¿Qué estoy más vivo ahora de lo que he estado nunca?_

_Pues menuda vida has debido llevar si eso es verdad_ dijo ella y se apoyó con el culo contra la encimera.

_Bueno, te voy a filmar ¿vale? Será un corto, lo presentaré en algún festival de cine de los cojones, se llamara, rubia pija lava los platos a la antigua_

_Muy listo eres tú, ya veo…._ dijo ella y cruzó una pierna sobre la otra, siempre de pie con el culo contra la encimera, su coño bajo los pantalones formaba una hendidura prieta y abultada, de cuero marrón.

_O tal vez abogada tetuda friega los cacharros como lo hacía su abuelita_ dijo el viejo y se rio de su propia gilipollez.

_Ya te vale la idiotez…._dijo Verónica y se acomodó el pelo detrás de la orejita, en señal de nerviosismo y se cruzó de brazos.

_Pero para hacerlo más guarro deberías hacer algo, pero no se….tal vez me esté pasando tres pueblos contigo…_ dijo el viejo

_Claro que te estás pasando, pero tú tranquilo…._ dijo ella y por primera vez la noté más desafiante y guarra, poniéndose al mismo nivel que ese viejo.

_Molaría que te quites la camiseta, que laves esos platitos solo con el sujetador_ dijo el viejo.

Hubo un largo round de estudio, como en el boxeo, volvieron a mirarse, los dos, el viejo y ella.

_ ¿Eso quieres? ¿Verme las tetas? ¿Has ocupado esta casa y te arriesgas a ir a la cárcel solo para verme las tetas?_

_Es que joder, esas tetazas tuyas, bien lo valen ¿Verdad? ¿O no?_

_Eso quieres ¿verdad? Verme las putas tetas……eso es lo que te vuelve loco….._

_Joder, no sé si tanto como volverme loco, deben ser unas tetas ya…vamos…que has parido tres hijos ¿no?_

_Que imbécil eres_ dijo

Y entonces cogió esa pequeña camiseta por los bordes y tiró para arriba, su rubio pelo fue despeinándose y arremolinándose al sacarse la camiseta.

Y luego la dejó a un costado sobre la encimera.

Y después miró al viejo y el sujetador parecía tan pequeño en relación al tamaño de sus pechos, al volumen impresionante de esas tetazas colosales y de pronto me parecieron hasta casi grotescas, pero por otro lado su forma era tan natural, tan redondeada, la caída del propio peso era tan suave y firme, se las veía tan orgullosas y potentes, desafiantes.

_Joder, vaya par que te cargas…._

_Bueno firma esos papeles de una vez……-

_Cuando hayas lavado los platos, cariño, venga….._ dijo el viejo, con su barba blanca y su camisa de jean.

_Me tienes harta_ dijo ella y sus tetazas se movieron arriba y abajo, oscilantes, guarras.

Y buscó algo en los gabinetes y luego vi cómo se colocaba unos guantes de latex de color amarillo y cogía algo más, una esponjilla y detergente.

Y se giraba y le enseñaba el culo embutido dentro de los pantalones de cuero, aprisionado, las carnes firmes y macizas comprimidas y laceradas por la tela ajustadísima y la espalda desnuda, pequeña, bien formada, con la tira negra del sujetador cruzándola en forma horizontal y la rubia melena que apenas le cubría la nuca y luego el grifo se abrió y el sonido del agua cayendo sobre la pila de platos sucios.

Y el viejo se tocó la polla por sobre los pantalones mugrientos en cuanto ella le dio la espalda.

Me costaba creer que esa imagen era real, que ella estaba fregando platos, de pie, con solo el sujetador negro puesto, desbordado por las tetazas y los pantalones de cuero y el culo prieto y carnoso y los zapatito de tacón y ese viejo, filmando con el móvil y sobándose la polla detrás de ella.

Todo era un cuadro dantesco que no tenía ningún sentido y lo que completaba esa locura era yo mismo en mi oficina, tocándome la polla erecta mientras el okupa humillaba a mi esposa, espiando a través de la cámara de seguridad.

Y entonces mi corazón se detuvo por un momento, pues el viejo avanzó un paso hacia ella, sin que Verónica se percatase.

_ ¿Quién es Nacho?_ dijo el viejo

_ ¿Nacho?_

_Bueno, revolviendo el armario, he leído algo, que parece un diario, pero bueno, no has escrito mucho_

_No sé de lo que hablas_ dijo ella fregando los platos, el coño contra el resumidero, el agua caliente dejaba escapar una nubecilla de vapor y había pompas de jabón y detergente y los vasos y los platos ya comenzaban a poblar la encimera, apilados en forma desprolija.

El viejo dio otro paso hacia ella y luego dejó el móvil sobre la isla de trabajo.

_”Me gustaría que Marcos tuviera cosas de Nacho” eso has escrito en tu diario…_

_Hace varios años de eso….._ dijo ella, moviendo los hombros y los músculos de la espalda mientras fregaba los platos, sus brazos eran de un blanco suave y sonrosado y estaban tonificados y fuertes.

_Sería un noviete tuyo ¿O era un amante?_

_También eres un cotilla…joder……eres un encanto ¿Eh?_

_ ¿Un noviete que te follaba bien?_ dijo el viejo y avanzó otro poco hacía ella, como una bestia acechando a su presa.

_Un novio de la universidad, bah…ni siquiera un novio…..-

_ ¿Pero por qué has dicho eso de que te gustaría que Marcos tuviera cosas de Nacho?_

_ No lo recuerdo…no recuerdo haber escrito eso…._ dijo ella

_ ¿O querías que Marcos tuviera la polla de Nacho?_ dijo el viejo y ya estaba casi encima de ella.

Verónica giró la cabeza, con las manos todavía en el fregadero.

_ ¿Qué coño haces? No te acerques…._ dijo ella

_Tu sigue fregando, zorra…..que se te da bien…_ dijo él

Ella miró al frente y acabo de enjuagar un plato más y lo colocó sobre la pila.

Y entonces el viejo ya estaba tan cerca de ella que solo tuvo que estirar las manos sarmentosas y tocar la pequeña cintura, cada mano a los costados de ella tocando la suave piel desnuda.

Ella dio un respingo.

¡OH!

Trash!!

Un plato se le escapó de las manos enguantadas de latex.

_Ahora sí que has roto un plato_

_De….déjame……..quita las manos…._dijo ella, pero sin volver la cabeza

_Tu sigue a lo tuyo, cariño…._ dijo el viejo y las manos no se quitaban de la fina cintura, de las pequeñas curvas, justo donde nacían las caderas exuberantes.

_Quita….._ dijo ella, pero la voz le temblaba penosamente.

Y el viejo avanzó un paso más y casi estaba pegado a ella y si daba otro mínimo paso su polla chocaría contras las nalgas embutidas en los pantalones cuero.

_En tú diario decías que te gustaría que Marcos tuviera cosas de Nacho….en la cama….._

_Qui…quita tus manos….quita….._ dijo ella y sus propias manos estaban apoyadas en los bordes de la encimera, con los guantes puestos todavía y el grifo abierto, el agua corriendo, la nubecilla de vapor

_ ¿Qué cosas te gustaban tanto de Nacho?_ dijo el viejo y entonces lo hizo, dio un paso más y su polla se pegó a el culo de Verónica y la panza sobre la espaldita y las manos sobre las caderas.

Ella dio un nuevo respingo.

_ ¿Qué te gustaba de Nacho?_ dijo el viejo y las manos pasaron por delante del torso de mi esposa, acariciando, envolviendo, profanando con sus callosidades la suave piel.

La barba banca rozó el hombro desnudo de ella.

_Nacho…era un hijo de puta….._ dijo ella

Entonces mi corazón volvió a detenerse y luego a correr enloquecido.

El vejo hizo un movimiento pélvico, suave, pero innegable, la enorme polla había percutido sobre las nalgas y las manos avanzaron hacia arriba, hacía los pechos.

_ ¿Eso te gustaba de él? ¿Lo hijo de puta que era?_

Verónica no respondió, su respiración era agitada, entrecortada, se ahogaba ¿Cómo estaba permitiendo esto? Joder ¿Cómo coño lo estaba permitiendo?

_Dicen que los cabrones follan bien……..tal vez eso es lo que echas de menos de Nacho_ dijo el viejo y entonces volvió a hacer un movimiento pélvico, esta vez más consistente y decidido y las manos llegaron a los pechos.

Y apretaron.

Pude verlo y sentirlo por el movimiento que hizo el cuerpazo de Verónica, arqueándose, contoneándose y el suspiro.

_Mmmmm……quita……_

Y las manazas grandes y callosas apretujaron como si estuvieran sopesando la dureza de dos globos de carnaval y yo creo que no llegaban a abarcar toda la inmensidad de esas ubres carnosas y flexibles.

_Quítame las manos de encima…_ dijo ella pero cerró los ojos y el viejo volvió a percutir y ella echó su cabeza hacía atrás y la boca del viejo fue hasta el cuellito, grácil expuesto.

Como un puto y maléfico vampiro.

Y ya todo se sucedía, el viejo percutía y empujaba con su polla sobre el culo embutido de mi esposa y sus manos sobaban los pechos y su boca lamía y besaba el cuello y el hombro y la barba blanca y sucia sobre la fina piel desnuda y ella se arqueaba y se ahogaba y suspiraba con los ojitos cerrados, echando su cabecita rubia sobre el hombro del viejo y no sé cuánto duró esa locura, ese acto demencial, esa coreografía de pesadilla.

_ ¡¡¡QUITA…JODER!!!....._ Gritó ella y su culo empujó al viejo hacía atrás, pero este este se pegó a ella y la abrazó con fuerza, inmovilizándola y se la folló dos o tres veces, sobre los pantalones de cuero.

_¡¡QUITA…HIJO DE PUTA….!!!! ¿VAS A VIOLARME, CERDO?_ Grito ella sollozando.

El viejo la soltó y se hizo hacía atrás, ella se giró violentamente.

_Vuelve a tocarme y te mato……_ gritó, había lágrimas en los hermosos ojos grises azulados.

El sujetador parecía arrugado y maltrecho y los pezones estaban empitonados, era evidente, ella echó una mano hacía atrás y cerró el grifo, el agua dejó de correr.

_Tranquila, cariño, creo que no lo estabas pasando tan mal ¿O sí?_

_ ¿Eres un puto violador también?_

_Joder lo que son esas tetazas tuyas, una pasada….me duelen las manos de apretar, pero son blanditas también pero firmes…..que festín se daría Nachete con ellas_

_No vas a firmas esos papeles…. ¿verdad?_ dijo ella tratando de normalizar la respiración, las manos sobre la encimera todavía con los guantes de latex puestos

_Igual los firmaría si me dices la verdad sobre Nacho ¿te follaba bien?_

_ ¿Qué? ¿También eres un pajillero? ¿Vas a cascártela mientras te cuento de Nacho?_

_Igual me hago una paja delante de ti, seguro que Nacho te daba por el culo y Marcos no lo hace, a que si_

Los pechos de ella me parecían más grandes y redondos que nunca, algunas gotas de agua habían caído en ellos y los pezones se transparentaban sobre la tela y casi se le veía parte de la areola rosada.

_ ¿Y por qué crees eso, puto pervertido?_

_ ¿Sabes por qué lo digo zorra?_ dijo el viejo y volvió a adelantarse hacía ella.

Verónica le miró con terror, sus tacones trastabillaron, se quitó un guante amarillo de la mano.

_ ¿SABES POR QUÉ LO DIGO, ZORRÓN?_ Gritó el viejo, acercando su cara a la de ella.

_No me grites…..que te escucho perfectamente…-_dijo ella

_Lo digo por los juguetillos que encontré en ese cofrecillo tan majo que tienes, junto con el puto diario de los cojones_

_ ¿Quién mierda te crees que eres, para revolver mis cosas, para meter tus sucias manos en mis cosas….?_ dijo ella y los enormes pechos se agitaron dentro del sujetador

_Es que niña, tienes un arsenal allí, consoladores, vibrador, hasta lubricante, así que joder, imagino que te metes algún consolador de esos por el culo…_dijo el viejo retrocediendo y entonces metió la mano por detrás de la isla que había en el medio de la cocina y sacó una especie de cofre, que nunca había visto antes.

_A ver, mira, este es grande eh, no llega al tamaño de mi polla pero imagino que debe ser más grande que la de Marcos_ dijo el viejo y le enseñó un consolador de color negro, un pene de latex que claramente era más grande que mi propia polla.

_Este te lo debes meter por el culo imagino_ dijo el viejo y ahora tenía en la mano un dildo en forma de gota, bastante corto y con una base, que quedaría obturando el culo al tenerlo dentro del ano.

_Guarda eso…._ dijo Verónica, tenía la cara arrebatada y rojiza y la expresión llorosa.

_Y esto es un vibrador ¿no?_ dijo el viejo y lo accionó y se escuchó un zumbido como un molesto moscardón.

_ ¿Sabe tu maridito que tienes estos chismes?_ dijo el viejo, sonriendo.

_Claro que lo sabe……eres un…..gilipollas…….._

_Pues yo creo que no sabe una mierda, zorra, y no sabe tampoco que todavía sueñas con la polla del Nacho ese de los cojones_

_Amo a mi esposo…..tú no sabes nada de mí….._

_Joder, rubia, esto sí que me encanta, es lubricante ¿verdad? Con esto te untas bien el ojete para meterte estos juguetillos por el culo ¿verdad?_ dijo el viejo enseñando un bote de plástico.

_Me marcho ya, que te den_ dijo ella

_Yo creo que tu esposo no sabe nada de todo esto, pero puedo enviarle una fotito y puedo enviarle algunas páginas de tu diario, que Ufff joder, ni las memorias de una princesa rusa, pero te digo algo, no sé cómo será la polla de Nacho, pero tal vez te sirva algo así…._ dijo el viejo y se bajó la cremallera de los pantalones y sacó afuera una enorme verga que ya le había visto, en completa erección.

Verónica se quedó mirando esa polla monstruosa y luego levantó la cara hacia el viejo.

_ ¿Pero qué te has creído idiota? ¿Qué soy una perra en celo que me voy a zambullir sobre esa polla de burro que tienes? subnormal….. tarado_

Ella pasó por delante del viejo, pero este la cogió del brazo.

_Espera…….., primero que te vas vestida así, quiero verte bambolear el culo un poco más y luego tengo algo para ti_ dijo el viejo, cogió la camiseta que ella había dejado sobre la encimera y luego salió de la cocina arrastrando a Verónica del brazo, ella iba trastabillando sobre los taconazos.

Llegaron a la sala.

_Mira, he encontrado este vestidito tan majo, la próxima vez que vengas quiero verte con él y tal vez podamos jugar con esos juguetillos tuyos, quiero un show completo y luego tal vez te firme esos papeles de mierda que has traído_ y decía todo esto cogiendo a Verónica del brazo y con esa polla monstruosa brotándole desde los pantalones.

Ella le miraba horrorizada, solo con el sujetador negro, de encaje y el torso desnudo y los pantalones ajustados comprimiendo el culo y las piernas y el coño abultado.

_Yo mismo lo he elegido, el guardarropas prohibido de la guarrilla de Verónica, vete ahora, te espero mañana, ya sabes…._dijo el viejo y soltó su brazo.

Ella cogió el paquete que el viejo le daba y se marchó, huyendo de allí.

Ya estaba bien, era demasiado, debía hablar con mi esposa, parar todo esto.

En algo tenía razón ese viejo demonio, yo no sabía nada de la existencia de esos juguetes sexuales y tampoco sabía quién mierda era el tal Nacho.

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