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El Okupa Parte 2

Marcos creía conocer a su esposa, pero las cámaras de su casa revelan una realidad oscura: Verónica no es víctima pasiva, sino partícipe de un juego de sumisión con el viejo que la tiene secuestrada. Cada vez que ve la pantalla, la vergüenza se mezcla con una fascinación enfermiza, mientras el anciano dicta las reglas de su cuerpo desde el otro lado de la lente.

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EL OKUPA Parte 2

Verónica se acercó a él, todavía titubeante, con cierto temor y luego tomó coraje y colocó el tanga en la mano del viejo quien había extendido la suya como esperando cobrar el peaje.

El primer pago esta hecho, pensé.

Tuve que detener el móvil y ver esa imagen, el momento en la mano delicada de ella parecía hacer contacto con la mano callosa y arrugada del viejo y la prenda íntima que un segundo antes había estado pegada al coño y al culo de mi esposa ahora pasaba a poder de ese hombre.

Todo daba vueltas en mi cabeza, el que ella hubiera permitido que el viejo hablara así de su padre, a mi jamás me lo hubiese consentido, alguna vez había tenido un cambio de ideas con mi suegro pero en cuanto quise criticarle en presencia de ella, me paró los pies en un segundo.

Papá era perfecto, no se admitían críticas.

Puse a correr el video.

Sucedió lo que esperaba, el viejo se llevó el tanga a la nariz y lo olió como un perro.

_Joder……..vaya peste….._ dijo

Verónica dio un respingo, noté como se contuvo para no mandarle a la mierda, sus ojos parpadearon nerviosamente, finalmente encajó el insulto.

_Bueno, me marcho, piense en lo que le he dicho, podemos darle dinero, conseguirle un piso, y un trabajo también_

_Aquí tengo todo lo que necesito, vuelve cuando quieras otra cosilla_

Ella fue hasta donde estaban las maletas, el viejo le pegó un repaso visual al culo redondo y a las torneadas piernas, siempre con el tanga en la mano.

_Adiós_ dijo ella, con las maletas en la mano

El viejo se acercó a la puerta y corrió unos cerrojos nuevos que había agregado.

_Igual me convences de que me vaya, de ti depende_ dijo el viejo, con la cara muy cerca de la de mi esposa, mientras le abría la puerta y le daba paso.

Ella no respondió.

Otra vez detuve el video.

Esto quería decir que en el restaurant, iba sin bragas, con el coño al aire. La idea se fue asentando en mi cabeza, con lentitud, como una barca que hace contacto por primera vez en las aguas de un río desconocido.

Luego ella me había ocultado esto ¿pensaba decírmelo más tarde? Creo que era la primera vez que Verónica me ocultaba algo.

Tal vez había querido protegerme de mi propia reacción que era la de ir a matar a ese puto viejo. Tal vez se avergonzaba de haber cedido.

Y luego, algo más inquietante aún, esa última frase del viejo, igual me convences de que me vaya.

¿Quería follársela?

Pues claro lo tenía si esperaba eso y sin embargo….

Había logrado algo que todavía me parecía increíble, era como una roca inmensa y un pigmeo intentando empujarla, era imposible que cediera, pero se había movido un centímetro ante su empuje, se había movido de su sitio.

Volví a mirar el video, el viejo volvió a olisquear la prenda, se la pasó por la boca, el pequeño tanga de encaje, la tela que había estado en contacto con la intimidad olorosa y ocre de mi esposa era profanada por las manos y la nariz y la boca pringosa de ese animal y entonces se bajó la cremallera, todavía seguía de pie, frente a la puerta y se asomó a ver por la pequeña ventana de la puerta y debía estar viendo como mi esposa subía las maletas al coche y su polla salió a la luz.

Era enorme, no estaba erecta del todo, pero lo que vi me bastó para comprobar que era un tremendo pedazo de polla, gorda y oscura y luego se la envolvió con el tanga y se dio unas sacudidas.

Se la estaba cascando con el tanga de Verónica envolviendo esa verga y luego volvió a llevarse la prenda a la nariz y caminó despacio hasta el sofá, mi propio sofá, de mi propia casa y se dejó caer pesadamente y se bajó los pantalones que le quedaron por los tobillos y volvió a envolverse la polla con el tanga y comenzó a masturbarse.

Y al verla completamente erecta, ya no tuve dudas, era una polla enorme, casi monstruosa y miraba la arrugada cara y la barba y luego esa verga y no tenía relación, era como si le hubieran implantado la polla de otra persona, la de un actor porno.

El porno nunca me había atraído demasiado, salvo cuando era pre adolescente, pero luego pasé de él, comencé a ligar con chicas, nunca había tenido problemas con eso, no me gustaba ver otras pollas en los videos, a veces miraba chicas haciendo un solo para masturbarme y sin embargo, la enorme polla de ese viejo era como un imán para los ojos, estaba viendo ese puto video con una fascinación enfermiza.

¿Qué hago viendo esto? Me dije

Pero veía su cara y comprendí, el viejo estaba pensando en ella, claramente y tenía el tanga de Verónica envolviendo la verga.

_Que buena estás…hija de puta….que tetas….que culo….hijaputa…._musitó el viejo, retorciéndose sobre el sofá y de pronto me di cuenta que yo también tenía una erección.

_ Que buena estás…hijaputa……_ volvió a repetir el viejo.

Me hice para atrás, hacía años que no miraba porno.

El viejo comenzó a correrse, sobre el tanga delicado y pequeño, escuchaba sus gruñidos desesperados a través de la cámara de video, estaba pringando las bragas de mi esposa y en ese mismo momento ella estaba conduciendo el coche con el coño desnudo haciendo contacto sobre el cuero de la butaca del coche.

Me toqué por sobre los pantalones y comencé a correrme yo también.

Acabé resoplando, creo que no tenía una sensación de vergüenza tan grande desde una polución nocturna siendo un crio.

A veces es inútil querer ordenar las ideas dentro de la cabeza, era imposible, las ideas estaban en cualquier sitio, conduje de camino a casa en un estado de confusión que no se iba.

Llegué al piso, Verónica estaba con los niños y con Asumpta, esta era una mujer de cuarenta y tantos años, con gafas y el pelo recogido, con bastantes canas.

_Papa…. papito_ dijo Emma y corrió abrazarme, la levanté en volandas.

_Le estaba contando a los niños que nos quedaremos aquí por unos días_ dijo Verónica, todavía seguía con el mismo traje de falda y blazer de por la mañana, me pregunté si se habría puesto bragas o no.

_ ¿Los insectos son cucarachas?_ preguntó Thiago con gran interés.

_Qué asco, Buah y luego tenemos que volver allí_ dijo Alba

_Es una plaga y la están exterminando, es común cuando vives en el campo_ dijo mi esposa, la gallina con los pollitos.

_Pero no vivimos en el campo, es una urbanización_ dijo Alba, seguía frunciendo la carita con desagrado

_ Marcos ¿Quieres un café o algo?_ dijo Asumpta

_Me gustaría ver cuando las matan_ dijo Thiago

_A Asumpta le he dicho la verdad, que nos han ocupado la casa, no iba a poder sostener la mentira con ella_ dijo Verónica en cuanto nos quedamos solos.

Ella se puso de pie y se quitó la falda del trajecito, estaba en camisa y vi que llevaba bragas, de color blanco, en algún momento se las había puesto, era natural.

Se quitó la camisa, su culo era tan carnoso y compacto, carne firme y femenina prensada con potencia a base de ejercicio diario.

_Has hecho bien ¿Y ahora qué? ¿Inicias la demanda?_ dije, mientras ella se cambiaba para ir al gimnasio.

_Creo que hay una posibilidad de hacer que se marche_ dijo

_ ¿Si? ¿Trataras de convencerle?_ dije

_Bueno, ya te digo, que es un hombre desesperado……..creo que puedo convencerle, si_ dijo ella mientras se embutía unos leggins ajustadísimos.

_Tendrás que volver a la casa entonces_ dije

_Si, no sabes la lista de ropa que me ha dado Alba para que le traiga_

_ ¿No te da miedo volver allí?_ dije

_Bueno, si un poco, es extraño, pero no me da miedo, no creo que haga nada raro_

_Es una pena que las cámaras sigan sin funcionar_ dije

No sé por qué lo hice, ya que ella me ocultaba algo, yo también le ocultaba aquello, además que era muy difícil dejarle su juego al descubierto.

_Bueno, tal vez sea mejor así_ dijo ella

¿Cuál era el plan de Verónica? ¿¿Ya estaba decidida a dejarle sus bragas al viejo cada vez que fuera a la casa? ¿O estaba dispuesta a algo más?

Luego durante la cena, la veía con los niños y era la misma mujer de toda la vida, segura de sí misma, ejerciendo su autoridad de madre y esposa y completamente formal y dueña de sí misma.

No, el episodio de las bragas había sido un accidente, ella estaría preparada la próxima vez, ella acabaría por imponerse a ese viejo, eso es lo que sucedería.

Esa noche no pude evitar recluirme en el baño y mirar las cámaras de mi casa a través de la aplicación del móvil.

Pero solo vi al viejo comerse una tortilla y beber una de mis botellas de vino y luego irse a dormir.

Por la mañana llevé a los niños al colegio como siempre.

El gran tema era la plaga de insectos que asolaban nuestra casa y cuanto tardarían en fumigarla, si supieran ellos que otra clase de insecto ocupaba la casa en realidad.

Luego traté de concentrarme en el trabajo y cerca del mediodía volví a conectarme al sistema de vigilancia.

No encontraba al viejo por ningún sitio hasta que le vi salir del baño.

Completamente desnudo.

Me quedé petrificado como si le viera por primera vez, como si viera a un alienígena.

Tenía las piernas gruesas y velludas y el pecho era seboso y con tetillas y una panza descuidada y pelos en la espalda también y su polla estaba erecta otra vez y en la desnudez del cuerpo parecía más grande aún que la tarde anterior y cogió algo de la mesilla de noche, era un retrato de Verónica y mío en la nieve, solo nosotros dos, de unos años atrás y ella lucía un mono ajustado al cuerpazo.

_Ahora estás más potente eh cariño_ dijo el viejo y en la mano tenía el tanga lefado de ella y comenzó a masturbarse de pie, con el retrato en la mano.

Y acabó por correrse otra vez, los grumos blancuzcos sobre el negro de la tela que era un estropicio, había semen allí para dejar preñado a un elefante.

Y luego ya no pude trabajar, solo estaba pendiente de si ella aparecía por la casa, estaba seguro de que esa misma tarde, antes de almorzar, regresaría a la casa.

Y sucedió.

Vi como el viaje se dirigía a la puerta y espiaba por la ventana, y su rostro sonreía, con maldad y con astucia.

Y luego abrió la puerta y luego escuché la voz cantarina de ella.

_ ¿Puedo pasar?_ dijo

_Esta es tu casa…_ dijo él

Traía con ella una maleta de viaje, un carry on, con las ruedecillas y otra maleta más, un poco más grande.

_Joder, vienes a llevarte media casa_

_Si, los niños me han pedido varias cosas, les hemos dicho que la casa está en fumigación-

_Vaya tela, vais a fumigarme como una rata_

_Algo debíamos decirles_ dijo ella, llevaba una traje de color claro esta vez, pero manteniendo el uniforma, falda corta, camisa de seda, blazer ceñido, zapatos de tacón.

_Está bien los niños deben a estar aparte de esto, ellos no tienen la culpa, como tú no tienes la culpa de lo que haya hecho tu padre_

_ ¿Qué ha hecho mi padre?_ dijo ella, un poco mosqueada

_Tu padre es un cabrón, alguna vez le consideré un amigo, pero……no vale la pena_

_ ¿Esto es una venganza contra él?_ dijo ella

_No…que va, ya te digo que solo quise ver la casa…..y luego quise verla por dentro y ya que no había nadie, me quedé a dormir y bueno…aquí estamos tú y yo_ dijo el hombre y se rascó detrás de la oreja. Llevaba la misma camisa de jean y los pantalones de trabajo del día anterior.

_Antes de nada quiero decirle algo, lo de ayer no va a volver a repetirse_

_ ¿Lo de las bragas?_ dijo el viejo

_Ni eso ni ninguna otra cosa, si me va a salir con alguna sorpresilla después, me marcho ya mismo_

_ ¿Y las cosas para tus niños? Venga mujer recoge lo que quieras y luego hablamos_ dijo el viejo

Me dio la impresión de que nada había quedado demasiado aclarado.

Puse las cámaras del cuarto de los niños, el de mi hija Alba.

Verónica puso la maleta sobre la cama y comenzó a recoger cosas, llevaba una lista en la mano, el viejo la seguía atentamente con la mirada, apoyado en el marco de la puerta, ella se había quitado el blazer y trajinaba en mangas de camisa, los enormes pechos se le marcaban a través de la camisita, no era buena idea enseñar tanto, pensé.

_ ¿Cuántos años tienes tú?_ dijo el viejo

_Treinta y seis_

_La mejor edad para la mujer_ dijo el viejo

_No es verdad, pero gracias_ dijo ella sin mirarle, él la seguía con la mirada del perro que sigue los movimientos de su dueña, pero por momentos la mirada se le volvía turbia de deseo.

_ ¿Por qué dices que no es verdad?_ dijo el viejo

_Con los embarazos el cuerpo cambia_ dijo ella

_Pero tú estás que parece que no has parido en tu vida_ dijo el viejo y se pasó la lengua por las labios.

_Luego del parto de Emma engordé unos kilos y nunca me los he podido quitar_ dijo ella

_Ya veo, pero esos kilitos de más es que te quedan de muerte, tú no te das cuenta, claro…_

_ ¿Y usted? No se cuida demasiado por lo que veo_ dijo ella como una amiga solicita.

_ ¿A mi edad para qué? a una mujer ya no la conquistas con el cuerpo o según qué parte del cuerpo a ella le interese_ dijo el viejo.

Ella le miró intrigada, mientras doblaba la ropa y la ponía en la maleta.

_No sé a qué te refieres con eso_ dijo ella, tuteándolo por primera vez

_Bueno, es obvio, lo que más le interesa a una mujer del cuerpo de un tío_ dijo él, casi de forma inocente.

Ella volvió a mirarle mientras doblaba unos pantalones de Alba y los ponía en la maleta.

_Vale, no me interesa hablar de eso_ dijo

Luego fue a la habitación de Thiago que estaba al lado de la nuestra pero en planta alta.

Para eso tuvo que subir la escalera, el viejo le dio paso y luego, cambié de cámara y pude ver cómo ese puto viejo le miraba el culo a Verónica, mientras ella subía los peldaños, contoneándose felinamente.

La mirada del viejo era ávida, sus ojos se contraían, se achicaban como queriendo perforar las ropas con la mirada.

Ya en la habitación de Thiago sucedió lo mismo, ella juntando ropa y algunos juguetes y llenando la maleta y el viejo en el marco de la puerta.

_ ¿No le parece tonto todo esto? Usted no es un okupa, es un hombre de trabajo_ dijo ella.

_Las circunstancias, niña, me han empujado a esto_ dijo él

_Yo le prometo que va a salir bien librado de esto, hoy mismo podemos alquilarle un piso a su nombre_

_ ¿Y con la jubilación de mierda que gano para qué?_ dijo el viejo

_Le ayudaremos, sé que mi marido estará dispuesto a hacerlo_ dijo ella

Verónica se inclinó para coger algo del suelo, sus curvas se comprimieron, esas piernas potentes flexionadas, los finos tobillos, la silueta de los tetones dentro de la camisa de seda, con las mangas arremangadas.

_Claro, la que tienes la pasta eres tú, seguro que en casa se hace todo lo que dices_ dijo el viejo

_No es así…_ dijo ella.

Puto viejo de mierda, pensé. Se hizo un largo silencio entre ellos, el viejo no dejaba de mirarla.

_Seguro que has guardado la ropita que llevabas antes ¿No?_

_ ¿Qué ropita?_ dijo ella, frunciendo la hermosa carita, el ovalo perfecto, finamente maquillado e iluminado, los grandes ojos grises azulados.

_La que usabas antes del embarazo de la pequeña, antes de engordar esos kilitos_ dijo el viejo, sonriendo, mostrando unos dientes torcidos en una boca torcida.

Ella no respondió, guardo una última cosa en la maleta.

_Estoy durmiendo en vuestra habitación_ dijo el viejo

_Espero cambie las sábanas al menos_ dijo ella

_No estaría mal que me ayudaras a hacer la colada_ dijo el sonriendo

_Vamos, lo que faltaría_ dijo ella.

_ ¿Dónde guardas esa ropita que usabas antes?_ insistió él

_Otra vez con eso, está en el armario, claro_

_Esperabas volver a usarla algún día_

_Creo que eso ya no será posible_ dijo ella

_Nunca digas nunca, rubia_ dijo el viejo

Ella le miró de forma, extraña, parecía cabreada, disgustada de repente.

Bajaron la escalera, llegaron a la sala.

_Verónica, hoy no te voy a pedir que me dejes alguna cosa tuya_ dijo el viejo

_Ya le he dicho que no habrá jueguecitos esta vez_ dijo ella con altanería

_Quiero que te lleves lo que es tuyo_ dijo el viejo y sacó de su bolsillo, el tanga lefado, hecho un ovillo sucio.

Ella miró la prenda en la mano del viejo.

_Quédeselo, haga con él lo que quiera_ dijo

_No, quiero que te lo lleves_ dijo el viejo extendiendo la mano con el tanga

_ ¿Ahora debo llevármelo?_ dijo ella, esbozando una sonrisa de fastidio

_Quiero que te las lleves, puestas, quiero que te pongas esta bragas delante mío_

_ ¿Ah sí? que creído se lo tiene ¿no?_ dijo ella_

_Pues entonces olvídate de volver a poner los pies en esta casa, zorra_ dijo el viejo, cambiando de actitud, casi mordiendo las palabras en el insulto.

_Peor…peor para usted si toma esa actitud….._ dijo ella, pero le tembló la voz

_Sabrás tú lo que es mejor o peor para mí, niñata de mierda_ dijo el viejo

_Peor para usted…entonces no tendré más remedio que…-

_¡¡¡PONTE ESTA PUTAS BRAGAS DE GUARRRA!!!!_ Dijo el viejo adelantándose un paso

Ella se sobresaltó y miró hacía la puerta, pensando en escapar de allí seguramente.

_No vuelvas a hablarme así….._

_ ¿O qué? ¿Me vas a echar de la casa?_ dijo el viejo

_Le estoy dando la oportunidad de hacer lo….._

_Ponte el puto tanga, que lo debes llevar clavado en medio del ojete con lo pequeño que es_ dijo el viejo y se le quedó mirando, con ojos de loco, el rostro arrugado y enrojecido.

Ella también le miró, fijamente, otra vez pensé que no lo haría, que era imposible que le obedeciera.

Metió las manos por dentro de la falda, otra vez la visión fugaz de sus muslazos, se quitó el tanga que llevaba, era de color gris esta vez, se lo quitó rápidamente, levantando los taconazos en un gesto desmañado, inclinándose y luego se incorporó y se alisó la falda y luego extendió la manita esperando que el viejo le diera su tanga usado, lefado hasta el cansancio.

_Cógelo, tú, anda, pero te lo vas aponer muy lentamente ¿entiendes? y luego te vas a girar y me vas a enseñar cómo te queda ¿entiendes?_

_ ¿Algo más?_ dijo ella con ironía, el viejo le sostuvo la mirada.

Ella le arrebato el tanga de la mano, lo miró, con cierto asco.

_Venga, ya sabes lo que tienes que hacer, hazlo muy lento_ dijo el viejo

Ella volvió a mirar el tanga de color negro, lefado y dejó el tanga de color gris, sobre el apoya brazos del sofá.

El viejo se sentó en uno de los sillones, se repantingó en él, con las piernas abiertas, la larga barba blanca como el mago Merlín.

El corazón me palpitaba de modo desbocado, ella no lo hará, ella no lo hará, me repetía.

Verónica hizo un gesto como de dolor, como si tuviera una contractura en el cuello y luego se acarició la nuca por debajo de la corta melena rubia, como si estuviera sofocada y dolorida.

Y luego se inclinó y pasó un pie con el zapato negro de tacón por el tanga y luego el otro pie y pude ver sus hermosas rodillas con hoyuelos, redondas y perfectas, casi juntas y luego se incorporó arrastrando el tanga hacía arriba.

_Más lento, joder….no te lo repito más…._dijo el viejo

Ella se puso en pie y arrastró el tanga diminuto por los muslos hacía arriba, en el mismo movimiento levantó la falda y casi se le vio el coño desnudo antes de que el tanga se ajustara a la ingle.

_Sostenlo así….._ dijo el viejo y se inclinó hacia adelante en el sillón, su mano se aferró al apoya brazos como una garra sarmentosa, la mandíbula endurecida debajo de la barba.

Verónica sostenía el tanga por los bordes, levantando la falda gris al mismo tiempo, el triángulo de tela se ajustaba a sus piernas, su coño se veía abultado como si tuviera una pequeña polla allí, muy pequeña, los muslos macizos eran una pasada.

_Vaya pedazo de coño…_ dijo el viejo con verdadera admiración.

Entonces ella dejó caer la falda, el telón se bajó, dando fin al espectáculo.

_ ¿Satisfecho?_ dijo ella

_Falta lo otro_ dijo el viejo

_No voy a hacerlo, ya he hecho demasiado…_ dijo ella

_Te olvidas de algo, rubia….-

Ella no respondió, le mantuvo la mirada al viejo.

_Te olvidas de que yo no soy tu maridito, aquí se hace lo que yo digo y como yo lo digo, metete eso en la cabeza_ dijo el viejo

_Tú no eres mi padre…._ dijo ella

_No, claro que no, yo soy el que va a enseñarte a obedecer a tu macho…_

_ ¿Si? ¿Y quién sería mi macho?_ dijo ella

_Date la vuelta y levanta esa faldita, muy lento, ya sabes…_

_ ¿Y qué……. si no lo hago?_

_Te vas a sentir muy mal, pequeña……te vas a sentir muy culpable de desobedecer a papi…._

_Eres solo un viejo idiota…._ dijo ella

_Puede ser…puede que lo sea…._ dijo él y se abrió de piernas un poco más.

Cambié de cámara, una que enfocaba al viejo de frente y a ella de espaldas.

El viejo tenía una gran erección, eso era obvio, se le había formado un gran bulto en esos pantalones de obrero de la construcción, las manos callosas sobre los apoya brazos del sillón.

Ella, de pie frente al sillón, parecía dudar, daba pequeños pasos hacia atrás y hacia adelante, haciendo equilibrio sobre los finos taconazos.

_Lo haré, pero es lo último que hago…solo…

_Hazlo de una vez_ dijo el viejo

Entonces ella comenzó a girar, a darle la espalda al viejo y lo hacía lentamente, y entonces empecé a ver su carita de frente, la expresión ausente, como si no estuviera allí, el gesto de fastidio y luego su cuerpo se irguió, metiendo panza para dentro y sus manos fueron hacía atrás y comenzó a levantarse la falda, lentamente, la enrollaba con parsimonia.

Cambié de cámara otra vez.

Las nalgas, redondas, carnosas, prensadas a fuego, compactas, con la tira del tanga clavado en medio de esas montañas prominentes de los glúteos.

Las manitas de uñas color rojo sangre sosteniendo los bordes de la falda de color gris, el traje elegante de una abogada pija, enseñándole el culo a un viejo asqueroso.

_Vaya pedazo de culo…joder….., esos kilos de más, pues te quedan mejor que antes… puedes agradecerle a la pequeña Emma_ dijo el viejo, entonces ella suspiró y se bajó la falda.

Luego se giró y le miró.

_Nunca más vuelvas a decir el nombre de uno de mis hijos_ dijo ella con fiereza

_Vale…..lo que tú digas, hija…._dijo el viejo y se acercó, cogió el tanga que ella se había quitado y se lo guardó en el bolsillo.

_Hay algo que debo decirte_ dijo el viejo, acercó su cara a la de ella y le hablo al oído.

Me chocó enormemente verle tan cerca de ella, las caras tan próximas.

_Que puto asco_ dijo ella frunciendo la carita perfecta que se afeo con esa mueca de desagrado.

_Debía decírtelo, pequeña_ dijo él y acarició una mejilla con el dorso de la mano.

_Quita esa zarpa _ dijo ella y se movió hacia atrás.

_El tanga este, debes usarlo todo el tiempo, hasta que vuelvas aquí, también te he hecho una lista con las cosas que necesito_ dijo el viejo y sacó un trozo de papel.

_Quieres que te haga la compra también, pues no sé si volveré_ dijo ella

_ Volverás y lo sabes…….compra esas cosas y vente mañana por la tarde y ya sabes, no te quites el tanga, tampoco te duches_

_Joder, estás loco si crees que voy a hacerte caso…._

_Tu misma, no puedo obligarte…haz lo que quieras…._

_ ¿Quieres que lleve puesto este tanga con tu lefa durante todo un día? me lo voy a quitar en cuanto salga por esa puerta_

_Por mi te lo puedes quitar cuando quieras y si no vienes mañana mejor, me aburres, ya sabes, eres demasiado estúpida y rebelde, hay que pedirte las cosas demasiadas veces_

_Pues vete a la mierda, subnormal_ dijo ella y cogió las maletas.

El viejo sonrió, me quedé mirando la pantalla, el viejo volvió a espiar como ella se marchaba por la ventana y luego fue hasta el sofá y se masturbó, con la enorme polla envuelta en el tanga de color gris, antes lo había olisqueado como un perro, según su costumbre.

Se me hizo interminable el tiempo de volver a casa, de verla, debía hablar con ella, decirle que sabía todo lo que estaba pasando, que las cámaras funcionaban, que debía dejar este juego o lo que fuera.

¿Y que había conmigo? Yo también debía dejar este juego estúpido.

¿Qué coño era lo que me atraía de ver todo esto?

Verónica le ha enseñado el culo a ese viejo, se levantó la falda y le enseño su hermoso y exuberante culo desnudo a ese puto viejo, pues el tanga solo era una pequeña tira de tela embutida en medio de las nalgas, se había cambiado las bragas delante de él.

Por dios ¿Qué oscuro morbo la había llevado a hacer algo así?

¿O era tan solo una estrategia para hacer que se fuera de la casa?

Al llegar a casa, Asumpta estaba a punto de marcharse.

_Hola Marcos, te he preparado los callos como te gustan_ dijo ella, era muy buena cocinera.

_Gracias…_ dije

Verónica estaba con los tres niños con ella, era como un imán para ellos, más aún con las cosas que había traído de la casa.

_Te pedí los pantalones verdes, mamá_ dijo Alba, siempre exigente, como su madre.

_Mañana te los traigo, hija_ dijo ella

Se había cambiado de ropa, llevaba unos vaqueros y unos tenis y una camiseta holgada.

_ ¿Marcha bien la fumigación?_ dijo Alba

_Quedan unos días aún, pero ya acaban_ dijo Verónica, otra vez esa máscara de preocupación en el rostro, no se le daba bien mentir, era obvio.

_ ¿No serán ratas? Son más difíciles de matar que las cucarachas_ dijo Thiago

Yo ya tenía a Emma en brazos.

_Una rata muy gorda_ dije, Verónica me miró con reproche.

_No, no hay ratas allí_ dije.

Cenamos, notaba a Verónica apesadumbrada, apenada realmente, cogí su mano.

_ ¿Está chunga la cosa?_

_Si, es un viejo cabezotas…_ dijo ella bajando los ojos, nos besamos.

Ya estábamos en el cuarto, los niños estaban en sus camas.

_Voy a ducharme, ¿tú ya lo has hecho?_ dije

_No, estoy muy cansada_ dijo

Me estremecí.

No puede estar pasando esto, me dije, tuve una erección bajo la ducha.

Cuando regresé ella ya estaba bajo las sábanas. Me metí en la cama, levanté las sábanas y lo vi, estaba seguro.

Llevaba ese tanga, estaba de costado y pude ver su macizo culo con las bragas lefadas puestas.

_No debes volver a esa casa_ dije y la abracé por detrás y toqué su coño y ya no tuve dudas, el semen reseco había dejado una película quebradiza y dura, mis dedos exploraron esa costra plastificada, ella llevaba puesto el tanga lefado de todo el día.

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