Mi Judit. Acto IV Cap. 16
Gisela llega a su habitación borracha y rota, ofreciéndole más de lo que él puede aceptar. Pero la verdadera prueba no está en la tentación de la amiga, sino en la mirada de su propia novia hacia otro hombre.
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Acto IV Capítulo 16
-¿Qué haces aquí? ¿Qué hora es?- Fue lo primero que dije.
-Judit está preocupada, dice que tienes el móvil apagado. Y son las… 00:34 del sábado- Respondió Gisela, plantada de pie delante de mí, mientras miraba su teléfono.
-Pero… Pero qué cojones… llevo toda la tarde durmiendo- Dije entonces, acoplándome poco a poco.
-La tarde y parte de la noche, visto lo visto jaja. Quién pudiera... bueno, llámala anda, que está preocupada- Me insistió Gisela.
-¿Y te ha mandado de recadera? Pfff... si quiere algo, aquí me tiene- Dije son suficiencia, manteniendo la mirada a la amiga de mi novia.
-Omar y yo hemos venido antes de tiempo. El muy tonto se ha pasado un poco con la bebida… está durmiendo como un tronco. Y tu queridísima novia nos ha pedido que viéramos cómo estabas. Por eso me ha dado la tarjeta para entrar a vuesta habitación. Y por eso estoy aquí- Respondió ella.
Me quedé sentado en la cama, mirando a la nada, hasta que Gisela continuó hablando:
-No tienes que enfadarte porque miren a tu chica. Tus ojos se iban a mi culo antes. Bueno, antes... ayer, la semana pasada… A ver si te crees que las tías somos tontas jajaja. Es normal que miren a Judit. Narices, está tremenda. Y que haya bromitas, piques… parece que nunca hayas tenido amigos…
-Para ti es muy fácil. Te trincas a Dutch, se la chupas al crío ese de las orejas raras. Y todo el mismo día, con tu novio a unos metros. Así te conocí, sí. Llámame pajero me da igual, fue casual. El caso es que te vi… y la de cosas que no habré visto- Le dije entonces, aunque sin mirarla.
Tras unos segundos de silencio incómodo, Gisela contestó, con la voz rota:
-Omar también me pone los cuernos… ¿vale? No… no es así de simple. No soy una puta… si es lo que piensas…
Alcé la mirada y la vi, más vulnerable que nunca. Esa chica que siempre parecía una roca, tanto por fuera como por dentro, derrumbada ante mí. La cogí de la mano y la hice sentarse a mi lado, donde le dije:
-No pienso que seas una puta. Pero ambos os sois infieles… no me creo superior a nadie, pero entiéndeme. Nunca le he sido infiel a Judit. Ni ella a mí… que yo sepa claro.
-No… Judit te quiere demasiado. Sería incapaz… pero…
-¿Pero?- Le pregunté.
-Pero tú… tú te preocupas por ella. Quizás demasiado, pero preferiría eso que nada. Preferiría eso… que no las fulanas que se folla Omar- Dijo finalmente Gisela, explotando en un amargo llanto.
-No tenía ni idea… lo siento- Me limité a decir, ofreciéndole mi hombro para que pudiera apoyar su cabeza.
-La vida es una puta mierda… Judit tiene a un tío que se preocupa por ella todo el tiempo… y ella quiere más libertad. Yo quiero… necesito a alguien que se preocupe por mí… y el cabrón de Omar se folla a cualquiera- Siguió diciendo Gisela.
-Ya, supongo que nunca estamos conformes con lo que tenemos. O tenemos la mala suerte de no tener lo que queremos. O quizás yo sea demasiado controlador y celoso. Y Omar un puto gilipollas. No lo sé, ojalá lo supiéramos- Dije yo, acariciándole el pelo a la amiga de mi novia.
-No he entendido la mitad de lo que has dicho… pero supongo que tienes razón. Buscamos la perfección y eso no existe. Solo puedo decirte, por lo poco que te conozco, que eres buen tío. Judit no te merece.
Tras decir aquello, Gisela cerró los ojos y acercó lentamente su cara a la mía.
Noté su mano izquierda rodeando mi cintura, mientras con la derecha me tocaba el pecho. Abrió ligeramente la boca. Su aliento olía a alcohol. No sabía si había bebido mucho o poco, de hecho parecía bastante serena y coherente segundos antes. Lo que era seguro, es que estaba más desinhibida de lo normal.
Puse mi mano derecha en su nuca, guiando la dirección de su cabeza. Con una rápida maniobra, puse su boca sobre mi mejilla, donde Gisela, apretó los labios.
Ante la sorpresa, abrió los ojos. Acercó sus labios a mi oreja y dijo:
-Judit caerá… y lo sabes. No sé de quién es la culpa, pero no encajáis. Al menos, disfruta.
Tras decir aquello, Gisela pasó su lengua por mi oreja. Mi corazón me iba a mil, mi polla se estaba endureciendo de forma exponencial con el paso de los segundos. Hasta que dije:
-No.
Con la misma mano que tenía en su cuello, lo aparté suavemente hacia un lado, liberando mi oreja de su lengua.
Gisela, sin entender nada, se apartó de mí de golpe y se levantó. Me miró fijamente y dijo:
-Eres tonto… todos lo dicen y es verdad. Tonto de remate.
-Estás borracha Gisela. Siento lo tuyo con Omar… pero esta no es la solución- Le dije.
-Estoy lo suficientemente sobria para saber que eres tonto. Y para saber que se van a follar a tu novia… ¡TONTO!
Tras gritarme, Gisela me dio la espalda y salió de la habitación, dando un fuerte portazo.
La tentación había sido grande, enorme. La amiga de Judit estaba como un tren, llevaba semanas observándola y su cuerpo era una delicia. Pero no, no podía hacerle eso a mi novia. Siempre le había sido fiel. Y por muchas piedras que hubiera en el camino, por muchas discusiones y desavenencias, yo mantendría mis principios.
Rápidamente cogí mi móvil y lo encendí. Multitud de pitidos sonaron, avisándome de las llamadas perdidas de mi novia. Marqué su número y comprobé que lo tenía encendido. Pero no me lo cogía.
…
El ruido de la puerta me despertó. Abrí los ojos, intentando adaptar la vista a la luz que Judit acababa de encender. Me fijé en ella, en su figura femenina. Ahí estaba, mi novia.
Miré el reloj. Las 03:39.
-¿Dónde has estado?- Dijo entonces, mirando como Judit se descalzaba.
Me fijé en su vestimenta. Iba realmente sexy. Lucía sus potentes piernas debido a un pantalón corto tejano que cubría poco más que su culo. Un culo que, viéndola de espaldas como la tenía en ese momento, se marcaba perfectamente. Cuando se giró, vi como esa camiseta azulada le hacía un escote precioso. No era excesivo, pero sí lo suficientemente revelador como para despertar la curiosidad de cualquiera.
-¿Acaso te importa?- Me respondió ella finalmente, tras quitarte los shorts y mostrarme su brutal culo adornado por un pequeño tanga verde.
-Te he estado llamando… varias veces. No contestabas- Dije, intentando buscar, sin éxito, su mirada.
-Ya… lo he visto. Gisela me llamó diciendo que estabas bien. La mandé junto a Omar a que te dieran un vistazo… ya que apagaste el móvil. Así que no tenía de qué preocuparme ya- Me respondió Judit, secamente.
-No podemos seguir así Jud…
-TÚ… no puedes seguir así, amor- Soltó mi novia, con la voz cortada y recalcando la primera palabra.
Tras decir eso, se quitó también la camiseta de calle y se estiró en su lado de la cama, dándome la espalda.
…
El móvil de Judit sonó justo a las 8:00. Había puesto la alarma, aunque solo la había despertado a ella. Y es que yo no había conseguido pegar ojo en toda la noche. Había dormido demasiadas horas antes, junto con la tensión que había vivido. Así que era comprensible.
Observé cómo mi novia bostezaba, se rascaba los ojos y se levantaba lentamente de la cama. Incluso así, con el pelo alborotado y la cara adormecida, estaba guapísima.
-Hemos quedado a las 9 en punto abajo, en recepción. Iremos a la playa. ¿Vendrás?- Dijo Judit de forma seria, mientras iba hacia el lavabo.
-Eh… claro- Respondí.
-Bien. Voy a ducharme. A y media “aprox” bajamos al buffet a comer algo- Se limitó a decir ella, cerrando la puerta del baño.
Tras esas palabras, me fui a buscar unas bermudas para ese día de playa, que se presentaba apasionadamente infernal. Me fijé en la maleta de Judit, en la que había algunos bikinis en la parte superior. Estaba el pequeño y morado que tantos quebraderos de cabeza me había dado el día anterior. También había un rojo muy bonito, de una medida similar al de color negro que Judit había llevado en el parque acuático. Al lado había uno similar, también bonito aunque algo más grande, de color blanco.
Finalmente vi el último par, uno marrón y otro gris, que Judit solía llevar tiempo atrás. Eran los más grandes con diferencia, con una forma rectangular extraña que tapaban bastante más que el resto. Mi novia los usaba cuando quería ir más discreta, por ejemplo cuando íbamos a algún sitio con amigos. Pero visto lo visto, difícilmente usaría alguno de esos. Yo me conformaba con que no usara el morado, aunque me olía que sería el elegido.
Judit salió de la ducha, envuelta en una pequeña toalla que apenas le cubría el pecho. El bulto era brutal. Se giró y pude observar parte de sus nalgas. Daba igual las veces que la viera desnuda, toda visión de ese estilo suponía un estímulo incontrolable para mis sentidos. Pero el tiempo apremiaba, así que me fui rápidamente hacia la ducha, mientras mi novia se empezaba a arreglar.
Tras ducharme, volví con Judit y al verla, le dije escuetamente:
-Estás preciosa.
-Gracias… creo que el blanco resalta el tono morenito que se me está poniendo. Ayer cogí un poquito de color… ¿Se nota?- Me preguntó ella.
-Claro Jud. Cuando pillas un poco de moreno estás… bueno, siempre estás espectacular- Respondí, acercándome a ella y dándole un morreo que recibió sin rechistar.
Verla así de guapa, y habiendo elegido el bikini blanco en lugar del morado, me había dado una alegría que ni ella misma se imaginaba.
Terminamos de arreglarnos y bajamos a comer, tras lo que nos reunimos con nuestro grupo a la hora prevista.
…
Éramos los de siempre, sumando tres nuevas incorporaciones. Por un lado Rodri y Nerea, los cuáles ya parecían directamente acoplados al grupo. Y por otro, Thalía. Ella, una atractiva pelirroja delgada y bajita, era la nueva “amiga” de Dutch. Su pecho era bastante llamativo para su complexión, mientras que su culo era de infarto. Y encima, era realmente guapa, con unos rasgos asiáticos bastante poco comunes. Dutch nos la presentó brevemente, diciéndonos que vivía por la zona y conocía bastante bien las playas del pueblo.
Tras un rato andando, llegamos a la playa indicada y empezamos a acomodarnos. Y al igual que el día anterior, empezó el show de los cuerpos esculturales. Algunas chicas habían cambiado de bikini, otras repetían. Pero en su conjunto, estaban todas igual o más espectaculares que en el parque acuático. En cuanto a los chicos, las bermudas fueron la tendencia, a excepción de Dutch, Omar y Rodri, que lucían slips ajustados.
-Vaya cuerpazo hija puta jajaja- Le dijo entonces Thalía a Judit, cogiendo rápidamente confianza.
Y es que la amiga/follamiga/conocida/novia/polvo de Dutch también tenía un cuerpazo. Esas grandes tetas en su bikini naranja destacaban un montón, con un culazo apenas tapado por un tanga de hilo. Y aún con esas, no llegaba a la suela de los zapatos de Judit.
Me fijé en mi novia y por fin, me sentí a gusto. No iba como una monja, pero tampoco parecía una chica de compañía. Su pecho seguía siendo enorme y era imposible no fijarse en esas enormes tetas, pero al menos el bikini cubría más y evitaba la imagen vulgar del viernes. También su culo parecía algo más tapado, aunque al andar un poco, rápidamente la tela se enterró entre sus nalgas como si fuera un tanga.
-¿Qué quieres hacer Jud?- Le pregunté a mi novia, cuando dejó de hablar con Thalía y se sentó conmigo en nuestras toallas.
-No sé… voy a tomar el sol un rato. Quiero coger más morenito. A ver los demás qué hacen después- Me respondió ella.
Me fijé en el grupo y la verdad es que cada loco estaba con su tema. Gisela y Omar estaban tumbados sin tan siquiera hacerse caso. Fonsi y Fer charlaban en otro lado, con Leah tomando el sol cerca. Jordi y Raquel también estaban charlando en otra toalla, mientras que los demás habían ido un rato al agua.
Viendo el panorama, me limité a tumbarme junto a mi novia. Un poco de relax, por fin, me vendría bien.
…
Abrí los ojos un rato después, giré la cabeza y no vi a Judit. El corazón me dio un vuelco, aunque rápidamente observé su figura a lo lejos en la orilla. Estaba jugando a las palas con Leah, haciendo botar sus tetas con bastante descaro. Pese a estar lejos, podía observar de perfil como ese pecho enorme rebotaba en el cuerpo de mi novia. Fui observando a los demás, pero cada cual estaba a lo suyo. Tomando el sol, jugando a cartas, charlando.
Dutch y Jordi jugaban al fútbol, incluso. No parecían percatarse del show que estaba dando Judit, para mi fortuna.
De repente Raquel y Gisela se levantaron, se alejaron un poco y empezaron a pasarse una pelota de vóley. La imagen era brutal. Veía el precioso culo de Gisela rebotar en cada paso que daba. Y delante de ella Raquel, haciendo botar sus pechos en cada salto. Me estaba poniendo las botas, desde mi toalla tenía una visión privilegiada de ese partido improvisado.
-¿Quién gana?- Escuché de pronto.
Miré hacia arriba y ahí estaba mi novia, mirándome con media sonrisa.
-Eh… muy igualado- Soltó mi boca, sin saber muy bien qué decir.
-Ya ya… en fin. Para que veas que TODOS somos humanos y tenemos ojos… Madre mía- Dijo ella finalmente, tumbándose junto a mí.
Estuve a punto de responderle, de decirle que ella también estaba montando el numerito en la orilla, pero no estaba en la mejor posición para empezar otra discusión.
-Oye, por qué no vamos un rato al agua. Nos vamos a tostar- Me dijo mi novia.
-Veeeenga va- Respondí con desgana.
La seguí hasta el agua, observando su culazo. Me ponía enfermo pensar que otros chicos podían disfrutar de esas mismas vistas.
Ya en el agua, estuvimos chapoteando un rato, hasta que nos cansamos y volvimos a las toallas. De nuevo seguí la estela de Judit, viendo como esta vez la tela del bikini estaba casi en su totalidad dentro de su raja. Encima la tela blanca, mojada, transparentaba un poco y hacía de esa visión todo un espectáculo.
Una vez llegamos a nuestro sitio, me fijé en que Rodri, Yerry y Fonsi miraban con descaro a mi novia. Me costaba pasar por alto esas miradas, pero entendía que era casi imposible apartar la vista. Aunque podrían disimular un poco.
-Te queda genial ese bikini nena. ¿De dónde es?- Preguntó Jenni, poniéndose de pie y dando un repaso de arriba abajo a mi novia.
-Mmm pues ahora mismo me pillas… Creo que fue un regalo- Decía Judit, pensativa.
Volví a fijarme en los chicos y me sorprendí al ver a Yerry mirando obsesivamente la entrepierna de mi novia. El cabrón no estaba por la labor de disimular ni un pelo.
-A ver por atrás cómo te queda Jud… naaaah brutal pedazo de cerda, vaya culo jajaja- Le volvía a decir Jenni, cogiéndola de la mano y haciéndola girar.
Judit se quedó delante de mí, dándome la cara a medio metro. De forma instintiva, miré hacia su pecho. Mierda, no podía ser. Sus pezones aparecían duros como piedras, queriendo salir de esa prenda. Se marcaban mucho, demasiado. La combinación de esa tela blanca con el agua había facilitado ese efecto. No llegaba a transparentar como tal, pero incluso sus areolas se le marcaban.
Y eso no era ni mucho menos lo peor. Miré rápidamente hacia abajo y, como me temía, esa prenda tampoco ocultaba lo que debía. La tela blanca y mojada se pegaba a su pubis, con la misma ligera transparencia que había apreciado antes en su culo. Con la pequeña diferencia, que aquí tenía su coño depilado, el cual formaba una importante y visible raja.
Sus labios vaginales parecían tragarse la prenda, era realmente impactante. Quizás en otro color no se hubiera notado. O quizás la tela era demasiado fina. El caso es que mi novia estaba llamando la atención con ese exagerado “camel toe”.
-Vente- Le dije de repente, cogiéndola de la mano y llevándola hacia nuestras toallas.
-Eh, qué narices…
-¿Pero tú te has visto?- Pregunté.
-¿Pero qué pasa? También te parece demasiado pequeño o qué…- Respondió mi novia, mientras se miraba el canalillo.
-Joder Jud, mírate las tetas. Vas marcando todo. Si hasta puedo pellizcarte los pezones- Le dije entonces, tocándole el pezón derecho.
-¡Ay! Ostia… pero qué quieres que le haga…
-Y eso no es nada. Si te vieras el coño… joder te ven la raja por delante y por detrás- Insistí, mirando hacia su entrepierna.
-¿Quieres dejar de hablar como un degenerado? Ya no sé si lo dices en serio, si estás de broma…- Soltó entonces Judit.
-¿Ves que me ría?- Le pregunté, a lo que mi novia respondió:
-Pff estás fatal. Si me hubieras dejado llevar este bikini otro día… ya sabría que se transparenta un poco. No, mejor aún. Si no fueras un inseguro de mierda y me dejaras llevar el morado, nada de esto estaría pasando. Pero no, el señorito no está a gusto con nada. El señorito Agustín quiere que me quite las tetas y me las guarde en el bolsillo como Mr potato. Paso eh… de verdad, paso.
-No te pongas así…
-¿Qué no me ponga así? Llevas todo el viaje dando por culo. Qué digo el viaje, todas estas semanas… meses. Estás insoportable, no puedo hacer nada. Es más, NO HAGO NADA. Qué narices sabía yo del bikini… ¿me lo quito? Ahí hay una tía haciendo topless. ¿Me lo quito?- Decía Judit, bastante furiosa.
-No digas tonterías Jud. Joder, que todos los tíos te estaban mirando el chocho- Le contesté yo.
-¿El chocho? ¿El mismo que le miras cada día de escalada a Gisela no? Que te crees, que soy gilipollas Agustín o qué. Lo que pasa es que yo tengo sentido común. Tenemos coño, polla, tetas y ojos… A mí me miran y es mi culpa. Tú miras y no pasa nada. Eres un puto hipócrita tío, de verdad- Insistía mi novia, visiblemente cabreada.
-Cálmate anda. Estás histérica. No te reconozco, Jud- Le dije, negando con la cabeza.
-Y ahora el tonito de condescendencia… me tienes harta Agustín. Harta de cojones. Ahora verás la diferencia entre no hacer nada y provocar. Ahora sí. Ahora sí que no me reconocerás- Dijo ella finalmente, dándome la espalda y tumbándose en su toalla.
Me quedé unos segundos observándola, a la vez que intentaba adivinar cómo salir de ese embrollo en el que me había metido. Mis celos volvían a ganar, volvían a poner en jaque mi relación con Judit. Nuestra relación nunca había estado exenta de discusiones, pero los últimos meses estaban siendo demasiado intensos. Y ese viaje, en concreto, una pesadilla.
-Qué parejita, ¿todo bien?- Preguntó de repente Omar, acercándose a nosotros.
-Sí tío, todo b…
-Eh Omar, ¿podrías ayudarme un momentito?- Me cortó mi novia.
-Emmm claro dime- Respondió él.
-Me he puesto un poco de crema antes, pero no llego a todos lados. El sol está empezando a picar ya… ¿podrías ponerme un poquito?- Le preguntó Judit, dejándome perplejo.
Omar debió quedarse igual que yo, porque me miró durante un par de segundos, sin saber qué decir.
-Wow… no me esperaba esto… de ti. Claro Jud, para una amiga lo que haga falta jajaja- Dijo finalmente su amigo, mirándome de reojo.
No me lo podía creer. Eso no podía estar pasándome. Judit le dio el bote de crema solar a Omar, que se puso de rodillas a su lado.
-Por aquí, por la espalda que no llego- Le dijo entonces ella, quedando tumbada boca abajo y ofreciendo su espectacular culo a aquel cabrón con suerte.
Omar no dudó ni un segundo. Se llenó las manos de crema y empezó a masajear la espalda de mi novia. Quizás no había para tanto, pero el hecho de pedírselo a Omar estando yo a su lado, me cabreaba demasiado. La hija de puta quería castigarme, en lugar de intentar arreglar la situación. Y no se quedó en una simple broma, sino que siguió:
-Espera que me desato el bikini… vale ya está. Vía libre jaja.
Omar tampoco dudó y aprovechó para manosear toda la espalda de mi novia con sus enormes manos. No parecía sobrepasarse, quizás porque era consciente de mi presencia, pero yo seguía muerto de celos.
De repente, Omar se detuvo y volvió a llenarse las manos de crema. Esta vez las dirigió a las piernas de mi novia, empezando otro intenso masaje.
-Supongo que aquí tampoco te llegas Jud jajaja- Decía el tío, a lo que mi novia respondió:
-Ah qué bien… pero no te flipes eh.
Me estaba poniendo enfermo. Desde su posición, Omar tenía una vista privilegiada de ese culazo. Y encima con la parte superior del bikini desabrochado, una parte de su pecho quedaba visible. Las tetas de mi novia estaban aplastadas contra la arena, intentando liberarse por los costados. Por lo que la imagen era aún más dantesca.
-Bueno… suficiente. Gracias Omar, ya estoy protegida jaja- Dijo mi novia, justo cuando su amigo estaba subiendo peligrosamente hacia su culo.
-Aquí creo que tampoco llegas eh- Insistió el cabrón, rozando el dedo contra una nalga de Judit.
Justo me incorporé para intervenir, pero Judit se me adelantó:
-Ya es suficiente te he dicho.
-Vale vale jajaja. Tranquila. Me vuelvo a mi toalla tíos, un placer ayudar- Dijo finalmente Omar, a la vez que se levantaba.
De forma inconsciente me fijé en su slip. Estaba claramente empalmado. Se intuía una polla considerable que intentaba salir de la prenda. Su contorno quedaba al descubierto, ofreciendo una imagen bastante erótica, aunque a Omar parecía darle igual. Simplemente se giró como si nada y volvió hacia su posición.
Miré entonces a mi novia y, aunque no podía saberlo con certeza, la inclinación de su cuello me daba la impresión que ella también se había percatado del gran bulto de su amigo.
Intenté liberar mis pensamientos negativos. Solo había sido un amigo poniendo crema a una amiga. Solo eso, intentaba pensar. Pero la vida no me daba ni un puto respiro.
-Parejita. ¿Os apuntáis al torneo de vóley?- Nos dijo súbitamente Fonsi, llegando hasta nuestra posición.
-¿Torneo?- Se interesó Judit.
-¡Pues claro! Queremos hacer un pequeño torneo de vóley playa, aprovechando que ahí al fondo hay unas redes. Ya somos cinco parejas apuntadas… de hecho todos menos el soso de Luis jajaja quien lo diría… Pues eso, ¡os necesitamos que si no somos impares!- Nos explicaba Fonsi.
-Vale, vamos allá- Respondió Judit, sin tan siquiera consultarme.
-¡Esoooo! Vale pues somos seis parejas. A ver cómo podemos hacerlo…- Rumiaba Fonsi, hasta que llegó Raquel:
-¿Al final os apuntáis?
-Sí tía, te voy a fundir- Retó Judit a su amiga.
-Ja ja ja… a ver si es verdad que le has dado caña al gym, cabrona- Respondió Raquel.
Jordi también se aproximó y dijo:
-Podemos hacer primero unas semifinales y tendríamos tres parejas clasificadas tras el primer partido. Y las dos parejas perdedoras con mejor diferencia de puntos, que jueguen por el puesto restante.
-Eres un máquina chaval jajaja. Se nota que te mola organizar jajajaja. Y quién juega contra quién…- Decía Fonsi.
-A mí me pones contra esta, vamos, después de retarme estaría bonito que se cagara- Soltó entonces Raquel, provocando las risas de los demás.
-Acepto- Respondió Judit, manteniéndole la mirada a su amiga, a la vez que le sonreía.
-Perfecto pues, voy a hablar con los demás a ver si también se pican jajaja. Vosotros cuatro ya podéis ir a la red esa de ahí venga, antes que nos la quiten- Nos apresuró finalmente Fonsi.
Sin comerlo ni beberlo, me tocaba jugar un estúpido partido de vóley. Con suerte perderíamos por goleada y no tendríamos que jugar más, aunque camino a la red, Judit me dijo:
-A tope eh.
-Sí sí… a tope- Respondí, con desgana.
Empezamos el partido y como era de esperar, nos estaban dando una tunda. Judit estaba en forma, pero su cuerpo era el que era. No tenía ni la altura ni la potencia de salto como para ser competitiva. Tanto sus enormes pechos como amplias caderas y culo, le dificultaban claramente ese ejercicio. Aún así, ella lo intentaba, lanzándose a por todas en cualquier punto. Yo tampoco ayudaba mucho, ya que mi motivación era nula y tampoco tenía una gran destreza para el vóley playa.
En cambio, Jordi y Raquel parecían profesionales a nuestro lado. Jordi hacía el esfuerzo de llegar a todos los balones, mientras su novia le ganaba la partida a Judit en la red. La derrota estaba siendo humillante, pero por lo menos me libraría de tener que jugar más partidos.
-Joder… no… no entiendo nada…- Suspiraba Judit entre jadeos, asfixiada de tanto esfuerzo.
-Lo hemos intentado- Le dije, secamente, mientras volvía hacia mi sitio.
Miré de reojo a Judit, que me lanzó una mirada asesina. Estaba claro que mi desgana en ese juego no había pasado inadvertida.
…
-Parejita- Escuché la voz de Fonsi, mientras yo seguía tumbado en la arena, intentando relajarme.
-¿Qué pasa Fonsi?- Se interesó Judit, viendo como yo pasaba de responder.
-Veréis. Ya han jugado todos. Dutch, Omar y Jordi han pasado a “semis”. Y sus novias claro, no me mires así Jud, los nombro solo a ellos para ir más rápido jajaja. El caso, ahora tocaría la repesca pero hemos tenido otra idea- Decía Fonsi.
-Ya verás…- Murmuré.
-Jenni no ha podido jugar por culpa del tonto de Luis. Y tú Jud… en fin. Tampoco tenías a Michael Jordan al lado jajaja.
-Ese jugaba al baloncesto, no al vóley- Respondí.
-No conozco a nadie que juegue a vóley tío, no me seas muermo. Pues eso, hemos pensado que Jenni y tú juguéis la repesca- Explicaba Fonsi, cuando intervine:
-No no, yo no juego más.
-Qué va tío, tampoco te iba a invitar jajaja. Yerry y Fer tampoco han podido jugar, están solteros los pobrecillos. Así que mira, ya tenemos dos nuevas parejas. Te recomiendo que vayas con Yerry por cierto… que Fer no aguanta ni medio salto jajaja- Dijo Fonsi, haciendo reír a una Judit que aceptó el reto.
Entonces mi novia se levantó, a la vez que me observaba. Mantuvimos el contacto visual unos segundos, aunque nadie dijo nada. Interpreté que quería que la siguiera, que la apoyara en ese partido. Pero lo llevaba claro.
Finalmente le aparté la mirada, hasta que escuché sus pasos mientras se alejaba. Al menos tendría un rato de paz.
…
-¡Agustín!
-Joder Fonsi… otra vez tú. Qué susto.
-Tu novia ha ganado la repesca junto a Yerry- Me informó Fonsi.
-Enhorabuena. ¿El premio nos lo ingresan o es en metálico?- Pregunté.
-Eres la caña tío jajaja me encanta cuando te cabreas y tiras de ironía. Hay que tomarse la vida con humor tío… pero bueno eso no es todo. El tema es que han jugado las “semis” contra Raquel y Jordi otra vez- Seguía explicando él.
-Vaya, qué pena. Es duro perder dos veces contra los mismos.
-Jajajajajaja. Serás cabrón. ¡Pues han ganado, idiota! A ver si al final el problema eras tú jajaja. En breves empieza la final, contra Omar y Gisela. Deberías haber visto su enfrentamiento contra Dutch y Thalía… espectacular. El puto Dutch es una máquina, casi gana jugando solo jajaja pero Gisela se ha comido a la pelirroja. Nada eso, si quieres vente. Chao chao- Dijo finalmente Fonsi, dejándome sin habla.
Demasiada información para procesar. Ese tío no callaba ni debajo del agua. Solo me había quedado claro que Judit y el moreno habían ganado a Fer y Jenni. Ninguna proeza. Lo que sí me sorprendía era la victoria contra Jordi y Raquel, tras el repaso que estos nos dieron anteriormente. Con la tontería, mi novia estaba en la final. La curiosidad me pudo, así que me fui junto a los demás para ver el partido.
-No tienen nada que hacer- Decía Thalía.
-Poca broma que el puto Yerry es un diablo jajaja- Le respondió Fer, a lo que Dutch añadió:
-Omar y Gisela están muy muy en forma… será complicado. Aunque Jud se está dejando la vida.
Finalmente empezó el partido, aunque lo último en lo que me concentraba era en el juego. Veía el culo de Judit rebotar sin parar, con esa mezcla de naturalidad, volumen y tonificación que había ganado con el gimnasio y la escalada. La imagen era brutal, y encima tenía a todo el maldito grupo mirando ese partido. No podía leer sus mentes, pero los tíos seguro que solo se fijaban en el culo de mi novia. Y eso que la retaguardia de Gisela era también un espectáculo, pero la naturalidad y forma del culo de mi novia sobresalían sin duda.
Y si abajo ganaba Judit, arriba arrasaba. Los pechos iban y venían de un lado para otro, arriba y abajo. Eran dos masas enormes sin control, que captaban las miradas de todos sus amigos. Gisela, pese a su digno pecho, no tenía ni punto de comparación.
-¡Dale Judit! ¡Ya es tuya!- Animaba Dutch.
-¡Machaca Omar!- Decía Raquel.
No sabía cómo iban. Tan siquiera quién estaba jugando mejor. Solo veía como los cuatro se dejaban el resto en cada punto, yendo a por la pelota como si no hubiera un mañana. Pero yo seguía ahí de pie, sudando, muerto de vergüenza solo de pensar en esos cabrones poniéndose las botas al contemplar a mi novia.
Y no eran los únicos, porque en el tramo decisivo del partido, empecé a fijarme en la complicidad entre Judit y Yerry. El cabrón siempre le daba un ligero toque en el costado tras cada punto, hasta que en ese momento empezó a darle los toques en la base del culo. Judit, ni corta ni perezosa, imitó ese movimiento y también empezó a darle pequeños toques de ánimo en el culo a su compañero.
-Uffffff…. ¡Casi!- Gritó Fer, viendo como Judit se tiraba al suelo para llegar a un balón, sin conseguirlo.
Con ese punto, Omar y Gisela consiguieron la victoria. Todo el grupo aplaudió a los finalistas, incluso algunos chavales desconocidos que se habían acercado a observar el espectáculo. El espectáculo de esas dos tías moviendo sus partes, básicamente.
Judit aún permanecía tirada en el suelo, hasta que Yerry la ayudó a levantarse. Tras eso, se abrazaron efusivamente, mientras el tío le ponía una mano en el culo descaradamente.
Estaba hasta los cojones, empecé a andar hacia ahí, hasta que noté como alguien me detenía con fuerza desde atrás.
-No puedes seguir así tío…
Me giré y era Dutch, sujetándome por el hombro.
-Déjame, no es de tu incumbencia- Le respondí, a la vez que me deshacía de él.
Seguí hacia el centro de la pista, cruzándome con una Judit a quien tan siquiera miré. Llegué hasta Yerry y le dije:
-Como le vuelvas a poner una mano encima, te mando de una hostia a tu país.
-Relaaaaje parce, deje el drama- Me respondió él, sin inmutarse.
-Quedas avisado- Sentencié, dejando ahí a Yerry y volviendo hacia mi toalla.
De repente pero, Thalía dijo:
-A unos cinco o diez minutos andando hay una cala preciosa… si queréis vamos.
-¿La nudista? No sé si están preparados- Confesó entonces Dutch, poniéndome los pelos de punta.
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Bajo la mesa, sus dedos mojados y la tanga húmeda son solo el preludio. En un restaurante lleno de testigos, ella juega con su poder mientras él se…
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- Hetero: Infidelidad
Jugando con fuego (Libro 5, Capítulos 25 y 26)
María se desnuda ante la arena y el viejo la devora con la mirada. Pablo, paralizado en su toalla, siente cómo su propia pareja se convierte en el…
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- Hetero: Infidelidad
La cena del idiota. Y te seguiré queriendo
La confianza se ha roto, pero el deseo sigue ahí. Mientras Dani busca la verdad entre las mentiras de Alba, ella usa su cuerpo para recordarle que,…
Comparte:Infidelidad consentidaTrio fffInocencia perdida