El viejo de La apuesta parte 1
Carla nunca imaginó que su espíritu competitivo la llevaría a cruzar el umbral de un antro nocturno. Joaquín la espera fuera, con el corazón latiendo a mil, mientras ella negocia con un viejo cerrajero que no sabe que es casada. La apuesta es simple: media hora de tentación pura. Pero lo que empieza como un juego termina encendiendo una llama prohibida que ninguno de los dos podrá apagar.
Agradezco al forero Carlos por haberme sugerido este argumento
LA APUESTA Parte 1
Yo creo que todo sucedió por el gen competitivo de mi esposa.
Ella es muy deportista, desde pequeña, baloncesto, natación, karate, ahora en los últimos años jugaba mucho al paddle.
Carla es una mujer que no pasa desapercibida, mide 1,78 no es pequeña precisamente.
Tiene un cuerpo muy fuerte, músculos tonificados de toda una vida de ejercicio, cintura pequeña, un culazo redondo y duro, unas piernas increíbles, largas, torneadas, una cara preciosa.
Una cara fuerte, casi nórdica, nacida en Vitoria, en el país vasco, un rostro de pómulos marcados, boca grande y carnosa, nariz pequeña y perfecta, ojos color verde grisaceo, un rostro con carácter.
Rubia natural de cabello ondeado y pesado, no es digámoslo así, un mujer demasiado coqueta, casi siempre lleva ese pelo bastante largo sujeto en una coleta, así se la puede ver en los pasillos del hospital donde trabaja, el pelo sujeto en una coleta y con gafas.
Carla es médica, tiene 28 años y estamos casados desde hace dos años.
Yo tengo un año más que ella y soy ingeniero en sistemas.
Tal vez nos hayamos casado demasiado jóvenes, tal vez.
Yo mido 1,84 y también he jugado al baloncesto, una vez me confesó que nunca le había gustado estar con hombres más bajos de estatura que ella, me hizo una explicación científica de por qué las mujeres prefieren hombres altos, que la lucha por la supervivencia, la protección.
Para completar el retrato de mi esposa tengo que decir que tiene unos pechos muy bonitos.
Demasiado llamativos, demasiado grandes, tiene un buen par podemos decir.
Pechos naturales redondos, plenos, llenos, blancos como la leche, con una areola grande y rosada y unos pezones como fresas jugosas.
Siempre pienso en cuando tengamos hijos, dentro de unos años, lo bien amantados que van a estar esos pequeños.
Mi personalidad es un poco nerd, lo reconozco, no me gusta viajar y esa es otra diferencia que tengo con Carla, a ella le gustan los destino exóticos, ahora estábamos con el tema de las vacaciones, yo prefería la costa española donde había ido desde pequeño y ella estaba entusiasmada con Tulum en México, a mí me parecía viajar demasiado para llegar a una playa.
Y en eso estábamos cuando fuimos invitados a la boda de una amiga de ella.
Carla estaba deslumbrante, llevaba un vestido negro, corto y ceñido al cuerpo, dejaba ver sus muslos exquisitos y musculados, las rodillas simétricas, el pelo rubio suelto, cayendo pesado, cubriéndole los hombros redondeados, cayendo hasta tocar casi sus tetas y aquí fue la gran sorpresa de esa noche, Carla llevaba un vestido escotado como nunca le había visto, sus tetazas casi estaban al aire y no se le veía sujetador.
_ ¿Y esto que es?_ le dije cuando se lo vi puesto, antes de salir de casa.
_ ¿Recuerdas el otro día en el restaurant?_
_ ¿Qué restaurant dices, cariño?_
_La chica esa, ¿Lo has olvidado?_
Traté de hace memoria, hasta que di con ello.
_La madre que me parió_ dije.
Estábamos en un restaurante y vimos entrar a una chica muy guapa con un vestido escotado, casi tanto como este que llevaba Carla ahora.
_Tu nunca serías capaz de llevar un vestido así_ le dije
_ ¿Por qué dices eso?_ dijo ella, mirando a la chica con su pareja que esperaban una mesa
_Porque eres muy pudorosa y con lo tienes tú por delante_
Ella no respondió en ese momento, pero aquí estaba la respuesta.
Había una forma eficaz de que ella hiciera algo y era decirle que no era capaz de hacerlo.
El sexo era muy bueno, ella era increíblemente fogosa, como si llevara ese espíritu deportivo a la cama también.
Pero había ciertos límites y eso era por su formación profesional, digamos, Carla era ginecóloga.
Por ejemplo no hacía sexo oral después de la penetración, como una medida higiénica que ella me explicó en su momento.
Ni hablar de sexo anal, las contraindicaciones sanitarias eran demasiadas, podía producir incontinencia, micro desgarros, abscesos, tampoco dejaba que yo le chupara el culo por ejemplo, en fin, había límites, pero no por eso dejaba de ser un sexo muy bueno y además ella tenía un cuerpazo que era una pasada, ver esa mujer en pelotas en mi propia cama y saber que era mi esposa era algo que no dejaba de asombrarme cada vez.
La boda era al mediodía, estábamos esperando a que llegaran los novios de sacarse las fotillos de rigor.
_Oye ¿Por qué no vas a la barra a por unos tragos?_ le dije
_Estas poco caballero tú_ dijo ella
_Quiero verte caminar hacia allá ¿serías capaz?_
_ ¿Caminar hasta la barra y pedir unos tragos? debes de estar de coña, ¿Quieres lo de siempre?_ dijo ella y entonces cruzó esa sala de recepción y pude ver como todas la cabezas se volteaban para verla y fue una sensación de un orgullo embriagante, el vestido era muy ceñido al cuerpo, su cintura era muy pequeña y sus caderas muy grandes, su culo estaba salido hacía afuera y las piernas eran dos remos firmes y rectos, los taconazos la hacían pasar con creces el 1,85 de altura, el largo pelo suelto, esas tetazas que eran una provocación.
Sentí un subidón como pocas veces antes.
La vi llegar a la barra y pedir las bebidas y entonces un tío que estaba mirándola como tonto se acercó y le dijo algo.
Ella le respondió con un monosílabo, el tío insistió, era alguien de nuestra edad, muy delgado, de traje, sin nada en particular que destacase.
Ella le volvió a responder de forma cortante me pareció, me daba cuenta que el tío le miraba las tetazas, descarado y cohibido a la vez, ella era como una aparición y luego se giró y vino hasta mi con las bebidas.
Y entonces vi como ese hombre le miraba el culo, acodado en la barra y por primera vez en mi vida sentí un punto de cachondeo de que alguien mirara así a mi mujer.
_ ¿Qué te ha dicho ese?_
_Tonterías_ dijo ella
_Te miraba las tetas ¿no?_
_Ni me di cuenta, por mí que las mire……para lo que le servirá_ dijo ella
Y entonces tuve la fantasía de estar con ellos dos en la barra, muy de cerca mirando y escuchando lo que ese tío le decía.
_ ¿Pero qué te ha dicho?_ dije
_ ¿Qué me ha dicho? Hola, que tal ha dicho_ dijo ella
_ ¿Y tú que le has respondido?_
Ella se rio, sacudió la cabeza leonada
_Le he dicho hola ¿he estado mal?_ dijo, vi por detrás de ella que el tío la seguía mirando
_Has estado muy mal ¿Y luego?_
_Me ha preguntado si estaba sola_
_Qué cabrón_
_Le he dicho que sí, pero que esperaba irme acompañada_
_ ¿De verdad?_
_No, bobo, le he dicho que estaba con mi marido_ dijo ella con una sonrisa.
Entonces comenzaron a anunciar la próxima llegada de los novios.
Ya sabéis lo que son las bodas en España, una interminable lista de eventos y juegos y bailes y ceremonias, que llega uno desear que se acabe todo de una vez para marcharse a casa.
Pero además yo veía a como Carla era el epicentro de la fiesta, como todos la buscaban con la mirada y hasta en un momento dado me pareció que dos viejos la miraban y cuchicheaban entre sí.
Sobre lo buena que estaba, hablarían de eso y otra vez tuve el deseo de hacerme invisible y escuchar lo que hablaban de ella
No podía sacarme esa sensación de la cabeza, de que alguien había querido ligar con mi esposa, en la barra de un bar, el cliché más cutre que existe.
Cuando nos fuimos de allí era casi la medianoche, yo estaba hecho polvo y Carla parecía como si hubiese acabado de llegar, el maquillaje impecable, después de todo lo que había bailado y saltado con las otras amigas de la novia, solo el pelo un poco más revuelto, los zapatos en la mano, repantingada en la butaca del coche, sus hermosos pies desnudos, pequeños para la altura que tenía.
_Estoy muertita…._ dijo
_Nunca en tu vida te han mirado tanto las tetas…_dije, creo que estaba un poco bebido
_Chico, como estás, habías prometido que no beberías, creo que debería conducir yo_ dijo ella
_No, estoy bien…._dije, volví a mirar el cuerpazo de mi esposa, estaba loco de deseo por ella.
Fue entonces que pasamos por un bar sobre la autovía, tenía luces de neón en la entrada como en una película de carretera, se llamaba Victor`s.
_Mira ese bar ¿serías capaz de entrar sola en él, vestida así?_ dije
_Claro_ dijo ella
_Pero deberías darle charla al primero que se te acerqué_
_ ¿Darle charla?_
_Media hora, por lo menos-
_Si claro, con lo cansada que estoy ¿y tú qué harías?_ dijo ella
_Yo me quedaría en la barra y fingiría no conocerte_
_Es por lo de hoy, lo del tío ese en la barra ¿No es verdad?_
_Yo creo que no serías capaz de hacerlo_
_ ¿No? ¿Qué apostamos?_ dijo ella
_Lo que tú quieras_
Ella se puso un zapato, curvando ese largo y flexible cuerpo
_Si gano la apuesta, vamos a Tulum este verano_ dijo
_No aguantarás darle palique a un desconocido durante media hora_
_Media hora, por reloj, ni un minuto más_ dijo ella y se puso el otro zapato
Entonces detuve el coche y di la vuelta, estaba eufórico y por dentro una sensación de miedo en el estómago.
No era nada común que yo hiciera algo así y miré a Carla y ella estaba sonriendo, creo que le gustaba que yo me saliera de la rutina y que de algún modo le planteara un desafío.
Aparqué, había pocos coches en el sitio, tal vez era demasiado temprano.
_Bueno, entra tú primero, así me ves llegar_ dijo ella, muy decidida
Me encaminaba hacía el bar y me sentía una especie de vaquero entrando en una cantina del viejo oeste, sin saber lo que me esperaba allí dentro.
Creo que me arrepentí en cuanto abrí la puerta, estaba muy oscuro y era un antro, sonaba una música latina, creo que salsa o algo así y vi en la barra dos mujeres de color, dos negras, con vestidos plateados, una tenía unas piernas muy bonitas y largas y poco pecho, la otra era realmente fea y en el resto de la barra solo una persona, hablando con el barman.
Un hombre de traje azul oscuro y camisa blanca, sin corbata.
Era calvo y de muy baja estatura, bastante moreno, con un bigote negro y barba también negra y espesa, la panza tirante dentro de la camisa blanca, sus piernitas gordas colgaban del taburete, debería medir poco más de 1,60, tal vez 1,65.
Este hombre no va a animarse a hablar con ella, me dije, es imposible, estuve a punto de marcharme, entonces vi como una de las chicas negras venía hasta mí.
_ ¿Me invitas una copa, guapo?_
_Claro_ dije, sin saber muy bien lo que estaba haciendo
Era la chica de las piernas bonitas, la seguí hasta la barra y allí pude ver que el hombre pequeño de estatura era muy viejo también, su rostro esta surcado de arrugas y bolsas debajo de los ojos, ojos oscuros, con cejas finas, como depiladas, tenía algo de árabe en el rostro, pero el poco pelo en las sienes, bigotón y barba eran completamente negros sin canas.
Tendría más de sesenta años, de seguro y a pesar de la baja estatura y de la obesidad parecía muy fuerte también, los brazos llenaban las mangas del traje y las manos eran redondas y pesadas, como hinchadas.
La chica pidió su trago directamente al barman.
_ ¿Cómo te llamas?_ me dijo con acento caribeño
_ Joaquín_ dije
Entonces la puerta se abrió y Carla hizo su aparición, miró con cierta duda al interior, hasta que pudo enfocarme en la barra, llevaba una pequeña cartera colgada del hombro.
Una prostituta de lujo que ha equivocado el lugar, pensé
¿Carla una prostituta? Estaba volviéndome loco.
_ ¿Y esta?_ dijo la chica como para si
El andar de mi esposa era sinuoso y divertido, me miró con extrañeza, no había contado con la presencia de la negra a mi lado, sus tetazas parecían salirse del vestido, llevaba un sujetador invisible me había dicho.
Fue como si una enorme pantera rubia hubiese entrado al lugar, creo que todos la miraban admirados y temerosos, se sentó en un taburete alto entre donde estaba yo y la negra y el hombre pequeño.
_ ¿Estás trabajando en la fábrica de…..? _ Me dijo la chica
_No….iba de paso…_dije
_Porque aquí vienen muchos chicos de la fábrica…._ dijo ella
_Hola guapa ¿esperas a alguien?_ escuché decir al hombre pequeño, era una voz aguda, chillona, arrastrada
_No…bueno si en verdad…._dijo Carla
_No te importa traer anillo_ dijo la chica y tocó con su dedo moreno mi anillo de casado
_ ¿Qué bebes? Yo te invito_ dijo el hombre, clavando sus ojos oscuros en mi esposa.
Me di cuenta que ella iba a rechazar la invitación, entonces giró la cara hacía mí y recordó la apuesta, se tocó el reloj pulsera que llevaba en la fina muñeca.
_Un gin tonic_ dijo ella
_Jaime, ponle un gin tonic a la señorita y un pelotazo para mi_ dijo el hombre al barman
_No eres una chica para hacer esperar_ dijo él
Mi esposa dudó en que decir, creo que en ese momento habrá pensado que media hora puede ser mucho tiempo.
_No, creo que no_ dijo Carla
_Eres nueva ¿verdad? ¿Cómo te llamas?_ dijo él
_Carla, he quedado aquí con mi marido_ dijo ella
_ ¿Con tu marido? Esa sí que es buena_ dijo el hombre y se rio, divertido, todo él parecía exudar un buen humor tranquilo y satisfecho de sí mismo, su panza se agitaba con su risa
La otra negra se acercó, era baja y corpulenta.
_ ¿Tú eres de Antonio?_ le dijo a Carla, en forma bastante agresiva
_No…no soy de nadie…._ dijo mi esposa
_Ey, tía…. ¿Que se te ha perdido aquí?....... ¿Qué pasa con las putas ahora? ¿No ves que esta chica está conmigo?_ dijo el hombre pequeño que había arrimado su taburete al de Carla y parecía un enano a su lado
El barman le hizo un gesto a la negra y esta se fue, pero echaba chispas por los ojos.
_No sé de dónde ha salido la pava esta_ dijo la chica que estaba conmigo, refiriéndose a Carla, claro.
_ ¿Y tu marido te ha dado cita aquí? Menudo cabrón tu marido_ dijo el hombre
_ Venimos de una boda_ dijo ella
_De una boda, no te jodes, yo soy Jesús, pero no el de la cruz, claro_
_Yo soy…….. Carla, encantada_ dijo ella y le tendió la mano, había dudado antes de decir su nombre
_Joder que maja eres, tía y que carita tienes….. ¿de dónde has salido tú?_ dijo el hombre
_ De la noche fría_ dijo Carla
_Ven….vamos a bailar…_ dijo la chica negra, cogiéndome de la mano
_No….gracias…no se me da bien el baile….._ dije, ella pareció decepcionada.
_A mí, es que la noche, es mi vida, joder, tengo 68 años, pero salgo todas las noches, con colegas o solo, me da igual, aquí vengo por unas rumanas que andan por aquí, pero tu es que eres una sorpresa, tía, vaya sorpresa belleza_ dijo el hombre, cerrando con esa rima tonta que todavía alguna gente hace de vez en cuando
_ ¿Sales todas las noches? ¿No trabajas?_ dijo ella
_Soy cerrajero, cariño, el mejor de Madrid, si precisas llaves de lo que sea me llamas, a cualquier hora_
_ ¿No debieras estar jubilado, tú? Perdona que te diga_ dijo Carla, el hombre no le quitaba los ojos de sus tetazas, eran demasiado, con algunas venas azules que se dibujaban bajo la fina piel, estaban comprimidas por el vestido y se salían para fuera.
_Eres muy lista tú ¿Tu marido te deja salir así de casa? Es que vas enseñando las tetas de una manera, chica, perdona que te lo diga_ dijo el hombre con el mismo tono tranquilo.
_Ey, no seas borde ¿Eh? Que me marcho y te dejo hablando solito_ dijo Carla
_Vale, perdona, es que estás buenísima, tú, lo sabes ¿o no? Estás más buena que comer con las manos_
_Invítame otro trago, guapo_ me dijo la chica negra, tenía una mano sobre mi pierna, las uñas pintadas de un rojo sangre
_Claro ¿Qué quieres beber?_
_Ponme otro ron con cola_ dijo ella al barman
_Oye, no estás trabajando ¿verdad?_ dijo el viejo a mi esposa
Carla pareció no entender, luego frunció el ceño.
_No…… ¿por quién me tomas?_ dijo desde su altura y su poderío.
_Bueno….es que en un sitio como este, chica, tú me dirás ¿Y a que te dedicas tú?_
_Soy médica, ginecóloga_ dijo ella
_La madre que me peinó……no, es que no se puede creer_ dijo el viejo
_Te la quedas mirando a ella ¿la conoces?_ dijo la chica negra
_ ¿Quien? ¿A la rubia?_
_A esa rubia de tetas operadas_
_No, no son operadas, son naturales_ dije
_Que va, son silicona pura, también tiene la cara hecha la zorra esa, esos pómulos no son de ella_ dijo la negra con desprecio.
_Así que te la pasas mirando coños todo el día, no eres bollera ¿verdad?_
Carla se le quedó mirando, dudando si mandarle a la mierda o no.
_No, no lo soy, me gustan los hombres, los hombres altos, como ese de ahí, pero si fuera lesbiana ¿Qué te importa a ti?_ dijo ella
_A mi nada chica, pero como tu miras conejitos todo el día, a mí me hubiera encantado, mira, todo el puto día entre chochetes, metiendo los deditos allí_
_No seas cutre ¿quieres?_ dijo ella con un gesto de desagrado y miró su reloj.
_Así que te gustan los altos, pero los pequeños tenemos lo nuestro ya sabes lo que dicen_
_No ¿Qué dicen?_
_Que los bajitos la tenemos grande y en mi caso es verdad_
_Mira tú…..todos los pequeños dicen lo mismo_ dijo ella y bebió de su copa, bastante incomoda
_Pues yo no es por alardear pero tengo una buena herramienta, a mi esposa no sabes lo contenta que la dejaba, pero luego se hizo vieja y ya no quería follar, así que la mandé a tomar por culo…._
_Ya veo….menuda pieza eres tú_
_ ¿Quieres tocar? Para que veas que no te miento_ dijo Jesús y puso una mano en la cintura de Carla
_Oye, no quiero tocar nada ni quiero que me toques, saca la manito_ dijo Carla, la mano grosera e hinchada se quitó de la cintura de mi esposa
_Puedes tocar si quieres…..._ dijo la chica negra y puso mi mano en su pierna, su piel era una seda.
_Gracias….pero no….ya me marcho….-
_Podemos ir a uno de los cuartos de atrás……y pasarlo bien….._ dijo ella
_ ¿Hay habitaciones atrás?_ dije, este lugar era una especie de prostíbulo, estaba más que claro, debíamos salir de allí.
El viejo seguía hablando con Carla, alguna parte del dialogo se me perdía cuando la chica negra me hablaba.
Escuché que le volvía a repetir lo buena que estaba, cada tanto y algún otro piropo y ella le ponía en su lugar suavemente, como una maestra que reprende a un alumno atrevido
_Oye ¿Por qué no me pasas tu teléfono? Te puedo llamar una tarde de estas y tomamos un cafelito ¿Qué te parece?_
_Que no, soy una mujer casada_ dijo ella
_Venga, chica, no te aburres conmigo ¿O sí?_
La mirada de Carla se encontró con la mía, el hombre la estaba mirando torvamente, desde abajo, tenía las cejas muy finas, casi depiladas como ya he dicho, era un rostro burdo, feo pero con una carga de sensualidad evidente.
_Toma nota_ dijo ella y comenzó a dictarle los números de su móvil
Pensé que iba a darle un número falso, pero me sorprendí al ver que le estaba dando su verdadero número.
Claro, él lo va a comprobar inmediatamente, pensé y fue así, el hombre hizo sonar el móvil de Carla.
_Ahí ya tienes el mío, agéndalo, venga_ dijo el hombre, mi esposa manipuló el móvil, el aprovechó para pegarle todo un repaso desde el culo hasta las piernas y las tetas
_Ponme como Jesús el cerrajero_
_Jesús el pesadito_ dijo ella, mientras escribía
_Yo te tengo como Carla, la buenorra_ dijo el riendo, tenía los dientes amarillentos y pequeños.
En ese momento entraron al lugar, un hombre y dos chicas bastante guapas, de pelo castaño y piel muy blanca.
El hombre era alto, moreno y con el pelo rizado y tenía una gran cicatriz por encima de una de sus cejas.
La negra más corpulenta se acercó a él y le dijo algo al oído, mirando a Carla.
_Mira, han llegado mis rumanas_ dijo Jesús
_Te dejo en buena compañía entonces_ dijo ella mirando su reloj, solo faltaban cinco minutos.
El hombre alto vino hasta ellos, también me echó una mirada a mí.
_Que tal, Jesús ¿Y tú quién eres? ¿Te envía Karim?_ le dijo a Carla
_No, he quedado con mi marido aquí_
_ ¿Tu marido? Debe ser una broma ¿no?_
_Antonio, te presento a Carlita, es doctora la niña, especialista en coños_ dijo Jesús y se rio con ganas.
Le mandé un mensaje a mi esposa
_ Salgamos ya_
_Mi esposo ya ha llegado, debo irme_ dijo Carla y sonrió, se había cumplido la media hora.
_Oye, mira que te llamo para beber ese café_ dijo el viejo
_Llama si quieres_ dijo ella y se puso en pie, Antonio la miraba azorado.
Todos la siguieron con la mirada mientras se alejaba, ese culo no era de ese planeta, las rumanas eran guapas pero mi esposa jugaba en otra liga, definitivamente.
_Bueno, debo irme_ dije yo a la chica negra
_Que te den_ dijo ella por lo bajo, sin mirarme.
Salí a la oscuridad de la noche, Carla ya estaba en el coche, cerré la portezuela y antes de arrancar, vi como Jesús estaba en la puerta del bar, mirándonos fijamente.
_Joder, vamos ya_ dijo ella y se repantingó en la butaca, como queriendo empequeñecerse para que no la vieran.
_Dios, a que sitio me has traído_ dijo ella, con una gran sonrisa, divertida
_Estás enfermita, tú_ dije yo, eufórico
_ ¿Has visto cuando me dijo te envía Karim? La cara que puso_
_Y tú diciendo que esperabas a tu marido_ dije yo, meneando la cabeza
_Vete sacando los pasajes para Tulum, he ganado la apuesta_
_Que salida eres, mira que estar coqueteando con ese viejo enano_
_Enano pero con una gran polla_
_ ¿Y tú le has creído eso?_
_Te digo que se veía algo grande allá abajo_ dijo ella sonriendo
_ ¿De verdad lo dices?_ dije y la miré
_ La carita que has puesto_ dijo ella y comenzó a partirse de risa.
Yo sentía una extraña euforia, una gran corriente de adrenalina como nunca antes.
Y luego llegamos a casa y era como que no existía el cansancio de la boda, de pronto estábamos desnudos en nuestra cama follando, ella sobre mí, yo amasando sus tetones, sentí ese tacto esponjoso y suave y firme.
_ ¿La negra me ha dicho que tenías las tetas operadas?_
_Que se joda_ dijo Carla, cerrando los ojos y botando sobre mi polla
_Mira si te viera ahora el enano……imagina si pudiera tenerte así, el cabrón….._
Carla cerró los ojos con más fuerza, sus manos largas y delicadas sobre mi pecho.
PLASSS!!!!
Le di un azote en el culo, no acostumbraba hacerlo, no es que a ella le gustara demasiado.
_Ese viejo debe estar haciéndose pajas pensando en ti_
_Puto subnormal_ dijo ella
_Igual les está dando por el culo a las rumanas_ dije
Carla volvió a cerrar los ojos y a suspirar con fuerza.
¿Le ponía lo que le estaba diciendo?
_Tal vez se esté follando a las dos al mismo tiempo, el cabrón, tal vez sea verdad que tiene un pollón_
_Sigue….sigue…..me voy a correr…._
_Te gustaría ser una chica de Antonio ¿Eh? Para que te folle ese viejo……ese enano, cabrón, para mamarle la polla cuando te la saque del culo_ dije y le di un buen golpe de pelvis hacía arriba, aferrándome a sus nalgas carnosas.
Y ella echó la cabeza hacía atrás y arqueó la espalda.
_Joder…..me corro…..me corro……..me corro………¡¡¡¡¡ME CORROOOOO!!!!!_
Yo también me vacié dentro de ella, usábamos condón, porque Carla decía que las píldoras podían fallar.
_Joder, que polvazo….no doy más_ dijo ella abrazándose a mi
Nos besamos, fui a buscar agua, había sido la hostia, todo, desde el vestido escotado, el tío de la barra en la boda y luego el viejo ese del bar, ese ambiente prostibulario y como ella se había puesto cachonda con todo eso.
¿Esto último era realmente así o yo lo estaba exagerando?
Carla estaba desnuda, con las rodillas juntas, las largas piernas flexionadas, mirando su móvil.
Su pelo rubio ondeado y pesado le caía un poco sobre los pechos.
_Mira…_ me dijo, enseñándome el móvil, era una foto.
Eran dos chicas y tenían la cara llena de lefa, parecían sacadas de una película porno.
_Me lo ha enviado ese viejo imbecil_
Eran las dos rumanas con las caritas llenas de lefa.
_Echa bastante el viejo ¿no?_ dije
_Voy a bloquearlo_ dijo ella, muy seria
_No, no lo hagas, cariño, podemos seguir divirtiéndonos con él_
_Es que es un puto asco esto, Joaquín, voy a eliminar la foto_
Vi como la foto se iba al demonio, pero me pareció que no había bloqueado al viejo, finalmente.
Y tuve la confirmación unos días más tarde, el martes.
_El viejo subnormal me ha enviado un mensaje, quiere invitarme un café, vaya morro ¿Puedes creerlo?_ decía ella, era el horario en que acababa la consulta en el hospital
_Bueno, podrías quedar con él_ escribí, sin pensar en lo que estaba diciendo, la adrenalina del sábado todavía corría por mis venas, en verdad no había dejado de pensar en ello.
_Vete a la mierda_ escribía mi mujer
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