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Amor filialnov 2025

Aquel verano 12

La casa está llena de mujeres que desean ser tocadas. Desde la cama de su prima hasta el cobertizo de su tía, José no puede evitar ceder al deseo prohibido. Ahora, con sus amigas espiando desde las sombras, la noche promete ser mucho más intensa de lo que imagina.

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A la mañana siguiente el primero en despertar fue José, había dormido a pierna suelta y se sentía pletórico, eso si, tenía un hambre horrible. Lo primero que vio es como su prima dormía de espaldas a él en posición fetal, tenía la camiseta un poco subida y podía verla perfectamente su magnífico culo, decidió salir de ese cuarto lo antes posible porque sino le iba a costar mucho contenerse. En un santiamén estaba saliendo del cuarto para bajar a desayunar, ni siquiera espero a que se le bajase la erección matutina, pero en cuanto abrió la puerta se encontró con Bea que también salía de su cuarto.

BEA- Hola José.

JOSÉ- Hola ¿Qué tal has dormido?

BEA- Pues echo en falta un poco de actividad por la noche, me tienes un poquito abandonada.

Bea se levantó la falda y le mostró a José un diminuto tanga.

BEA- Ayer me picaba mucho aquí y tuve que tocarme yo sola.

JOSÉ- Bufff, no me digas eso.

Bea se dio la vuelta y se volvió a subir la falda mostrándole el culo.

BEA- Y también aquí, tuve que meterme los dedos también por ahí, eso es culpa tuya, no puedo parar de recordar como se siente cuando me la metes en el trasero ¿Ya no te gusta mi culito?

JOSÉ- Joder Bea, que me estoy calentando.

BEA- Si quieres pasar a mi cuarto... Yo esta mañana me he levantado con cierta inquietud, pero he preferido no tocarme por si te apetecía estar un rato conmigo.

Eso ya fue demasiado para José, la miró, la cogió de la mano y se metieron en el cuarto de Bea, la tiró sobre la cama y ella abrió las piernas con una sonrisa. José se bajó los pantalones y los calzoncillos, solo con haber visto las insinuaciones de su prima ya lucía una magnifica erección.

BEA- Uffff, que ganas tenía de volver a verla así de espléndida.

José sabía que no tenían mucho tiempo antes de que su tía viniera a decirles que bajasen de una vez, así que se lanzó sobre ella, le apartó el tanga y dirigió la polla a su entrada sin más preámbulos.

BEA- ¡¡¡Ahhhhhhhhh!!! Joder es imposible acostumbrarse a eso.

JOSÉ- Ssshhhhhhh, no seas escandalosa que nos van a oír.

BEA- Vale, me callo, pero sigue.

Eva se despertó por los ruidos que venían de la habitación contigua, era obvio que José estaba tirándose a su hermana, oía el golpeteo y a Bea gimiendo, si despertarse viendo a su primo empalmado la intranquilizaba, esto era mucho peor, no solo se imaginaba lo que debía estar pasando en el cuarto de al lado, también le venía a la mente lo que había visto en el sótano.

José sabía que no tenían mucho tiempo, pero no podía embestir a Bea con demasiada fuerza porque enseguida empezaba a subir el volumen de sus gemidos y corrían el riesgo de que les escuchase toda la casa. Aún así estaba disfrutando comiéndose las maravillosas tetas de su prima mientras la penetraba, pero llegó un momento en que le resultaba muy difícil contener sus embestidas, decidió quitarle la camiseta, metérsela en la boca y comenzar a aumentar poco a poco la intensidad de sus penetraciones hasta que los gemidos de Bea llegaron al limite de lo aceptable incluso con la camiseta metida en la boca.

JOSÉ- Joder Bea, eres super ruidosa.

Ella, por toda respuesta, le agarró por el culo y le empujó para que la siguiera follando. Eva en su cuarto escuchaba los gemidos ahogados de su hermana y se imaginaba que su primo la estaba empotrando a cuatro patas mientras ella tenía la cabeza hundida en la almohada. Estaba chorreando, llevó una mano a su entrepierna y comenzó a masturbarse, estaba tan excitada que directamente empezó por meterse varios dedos en la vagina al tiempo que con la otra mano se frotaba el clítoris.

José seguía penetrando a Bea con cuidado a pesar de que ella seguía haciendo fuerza para que la embistiera con más energía. José sintió como los músculos de su prima se tensaban y como le clavaba los dedos en las nalgas, le estrujó con fuerza los pezones y siguió penetrándola con cuidado hasta que terminó de correrse. Sin dejar que se recuperara la puso a cuatro patas, le quitó el tanga, metió el pulgar y el índice en su vagina para lubricarlos, sacó el índice y presionó con él su esfínter hasta metérselo en el culo, comenzó a sacar y meter ambos dedos a la vez en sendos agujeros hasta que sintió que su prima relajaba su entrada trasera, retiró la mano, metió la polla en la vagina para volver a lubricarla y luego la dirigió a su culo, presionó hasta que empezó a entrar y se asió a las caderas de su prima para comenzar a bombear en su culo.

BEA- Ummmm, urggg, ummmm.

A pesar de la camiseta, seguía haciendo bastante ruido, pero cuando se fue acostumbrando, bajó un poco el volumen y José pudo embestirla con más fuerza.

Eva seguía masturbándose con ganas, había intuido que cuando dejo de oír ruidos era porque su hermana había tenido el primer orgasmo, pero al poco rato volvió a oírla, los gemidos eran un poco diferentes y el golpeteo también, se excitó sobremanera pensando que estaría siendo sodomizada y aceleró al máximo el ritmo de sus manos.

José estaba gozando con la polla clavada en el culo de su prima pero seguía sin poder darle con la energía que le gustaría, agarró la cabeza de su prima y la hundió en la almohada intentando ahogar aún más los gemidos pero solo consiguió poder darla un poco más fuerte, tenía unas ganas tremendas de reventarla el culo y llenárselo de leche pero, con el cuidado que tenía que tener, iba a ser difícil que se corriera. Además veía como ella se estrujaba los pezones y eso le ponía cardíaco, pero tenía que contenerse, si les escuchaban no había excusa posible.

Eva alcanzó el orgasmo escuchando como su primo sodomizaba a su hermana, le hubiera encantado que José la despertarse atacándola con su polla hinchada, le estaba dando una envidia terrible que Bea siguiera gimiendo al otro lado de la pared.

José notaba que estaba acercándose al orgasmo y no pudo reprimir a su cadera que embistió a Bea un poco más fuerte de lo que debería, ella gimió profundamente y sintió que se corría, llevó las manos hasta sus nalgas para separarlas, José entendió lo que pasaba y empezó a penetrarla todo lo profundo que podía pero intentó controlar el ritmo y la fuerza de sus estocadas. Bea alcanzó el clímax y José tuvo que hundirla todavía más la cabeza en la almohada, era tan escandalosa que no había forma de poder ser discretos.

SUSANA- ¡Chicos! ¿Ya estáis despiertos? ¡Bajar ya a desayunar y no remoloneéis!

José se llevó un susto de muerte al oír a su tía gritarles desde abajo, algo debía haber oído para que les llamase así. En cuanto pudo le contestó que enseguida bajaban, se despidió con un escueto 'ahora nos vemos' y se fue a su cuarto. Por supuesto Susana había oído más de lo que una madre debería oír, pero a ella no le pareció mal, lo que pasaba es que no podía permitir que cualquiera les escuchase, por eso tuvo que gritarles para que se asustaran y parasen.

EVA- Hola ¿Dónde estabas?

A José le pilló a bocajarro la pregunta según cruzó la puerta de su cuarto y no supo que responder, tuvo que improvisar sobre las marcha.

JOSÉ- Tú hermana estaba haciendo ruidos raros y he ido a ver que le pasaba, pero era la tele y al final nos hemos puesto a hablar.

Eva se había quedado hipnotizada por la tremenda erección que lucía su primo y no prestó ninguna atención a la milonga que le contó, ella tenía muy claro lo que había pasado.

EVA- Venga, vamos a bajar, que se impacienta mi madre.

JOSÉ- Me doy una ducha super rápida y bajo, como no espabiles te pillo por las escaleras.

EVA- Date prisa, te espero abajo.

Eva fue la primera en bajar y José el último, Bea no se había cambiado, aunque si que se había puesto la camiseta, lo malo es que estaba empapada y se le transparentaba bastante, José no podía evitar preguntarse si se habría vuelto a poner el tanga, puede que debajo de esa faldita no llevase nada, tendría todo el culo abierto y es posible que no hubiera ningún obstáculo para llegar hasta él. Por otra parte, su tía estaba muy servicial, con la excusa de que terminase lo antes posible le sentó en la mesa según llegó y no le dejó hacer otra cosa que comer.

SUSANA- ¿Quieres tostadas?

Según se lo dijo se agachó para ofrecérselas y José pudo verla casi hasta los pezones a través del escote, era imposible que se pudiera calmar en esas circunstancias.

JOSÉ- Si, gracias, hoy me he levantado con hambre.

SUSANA- Muy bien, pues aliméntate bien que luego quiero que vengas conmigo al huerto, por eso necesito que termines rápido. Tenemos que recoger muchísimos calabacines y tomates, bueno y más cosas, pero solo con eso ya tenemos buena faena. Nos vamos a llevar la carretilla para traerlos, así que imagínate.

BEA- Por cierto chicos, a mis amigas les parece bien que vengáis todos esta noche a nuestra fiestecilla, será en casa de Violeta.

A José le pareció una oportunidad estupenda para irse enterando de como se llamaba alguna amiga de Bea.

JOSÉ- ¿Quién es Violeta?

BEA- Anda que como se entere ella de que no te sabes su nombre... Es mi amiga alta, la que está muy delgada.

José entendió que era la estirada, por lo menos ya sabía quién era una. Intentó no distraerse más y desayunar rápido, además necesitaba que se le bajase la erección antes de tener que acompañar a su tía, más o menos consiguió el objetivo.

Por el camino le tocó a él llevar la carretilla, por supuesto, pero no le importó, tuvo una charla de lo más animada con su tía todo el camino, además le dio la impresión de que no se había enterado de nada de lo que había pasado con Bea.

Al llegar al huerto su tía le fue indicando las matas de donde debía coger los tomates, ella se puso a recogerlos justo enfrente. Los dos estaban de cuclillas y a José le fue imposible no mirar a la entrepierna de su tía, era absolutamente increíble la colección de lencería que tenía, está vez llevaba unas bragas lilas, transparentes como siempre, pero algo más pequeñas de lo habitual. Estuvo casi una hora recogiendo verduras y prácticamente todo el tiempo pudo contemplar las bragas de su tía, cuando terminaron, la erección que tenía era más que evidente.

SUSANA- José ¿Otra vez lo mismo? Yo no puedo estar todos los días preocupándome por ti, en cuanto tengo algún descuido se te pone como esta berenjena ¿Cómo vas a atravesar así el pueblo? Al final tengo que pringarme, como siempre.

JOSÉ- Lo siento tía, yo...

SUSANA- Anda vamos al cobertizo de las herramientas.

Entraron en una pequeña cabaña que habían hecho al lado del huerto para guardar los aperos y Susana se acercó a José.

SUSANA- ¿Así que te la ponen dura las maduritas?

JOSÉ- Es que es difícil evitarlo.

SUSANA-¿Si? ¿Qué te la pone más dura, cuando me miras las bragas o cuando ves mis tetas por el escote?

JOSÉ- Bufff, depende del momento.

SUSANA- ¿Y que te gustaría hacerle a una madurita como yo?

JOSÉ- Pufff, tía, no te puedo decir eso.

Ella se acercó más aún y comenzó a sobarle la polla sobre el pantalón.

SUSANA- Solo quiero terminar lo antes posible con esto y estaría bien que me des ideas.

José no sabía que responder.

SUSANA- ¿Quieres follarme? Ehhh ¿Quieres metérmela otra vez?

Mientras se lo decía se levantó la falda y se movió las bragas a un lado para enseñarle directamente el coño. José se quedó petrificado mirándolo y ella esperó un rato para dejar caer la falda mientras seguía sobándole la polla.

SUSANA- ¿O prefieres que te la chupe?

Se puso de cuclillas delante de él, se descolocó la falda para que José pudiera seguir viendo su sexo, le encantaba como la miraba, le desabrochó el pantalón y se tragó su polla mirándole a los ojos. Las habilidades de Susana tenían muy impresionado a José, sabía exactamente lo que tenía que hacer con su lengua en todo momento.

JOSÉ- uffff tía, lo haces muy bien.

Susana sacó la polla de su boca para hablarle mientras seguía pajeándole.

SUSANA-¿Quieres que te enseñe las tetas? ¿Quieres llenármelas de leche o prefieres que me la tragué toda?

José vio como su tía volvía a engullir su polla sin dejar de mirarle y le costaba mucho elegir, se complicó más la cosa cuando su tía se bajó los tirantes y pudo verle las tetas, le encantaría correrse en ellas, pero que su tía siguiese comiéndole la polla mientras se corría, tenía que ser un placer maravilloso.

Susana estaba calentándose por momentos sintiendo la polla de José en la boca. Aunque no le pareció lo más apropiado para hacer delante de su sobrino, llevó la mano libre hasta su sexo y comenzó a masturbarse. Casi inmediatamente, sintió la polla de José palpitar en su boca mientras él miraba como se tocaba el clítoris. Le dejó mirarla un poco antes de sacarse la polla de la boca y hablarle sin dejar de masturbarlo.

SUSANA- ¿Te gusta mirar, ehhh? ¿Te gusta ver como me caliento chupándote ese pollón que tienes?

JOSÉ- Si tía, me encanta ver como te tocas. Quiero follarte tía, quiero meterte la polla en ese coñito.

SUSANA- ¿Quieres follarme? ¿Quieres abrirme el coño con ese pollón? ¿Te gusta follarte a maduritas verdad?

JOSÉ- Siiii, ahhhhh, tía me pajeas muy bien. Quiero metértela, me enloquece ver como disfrutas con mi polla.

Sin dejar de pajearle, Susana se puso de pie, guío la polla de José hasta su sexo y siguió pajeándole mientras metía y sacaba la polla ligeramente en su vagina al tiempo que restregaba el clítoris contra ella.

JOSÉ- Por favor tía, déjame metértela.

SUSANA- Venga, métela, lo estás deseando, lo veo en tus ojos.

José agarró el culo de su tía y comenzó a presionar la polla contra su entrada, ella seguía pajeándole y la dirigió hacia su interior.

SUSANA- ¡Ummm! Siento como me abres ¡Ahhh! Vamos métemela ¡Ahhhhh!

Ya había conseguido meter un buen trozo pero su tía aún mantenía la mano sobre su polla impidiendo que entrase entera.

JOSÉ- Por favor, déjame metértela hasta el fondo, me estás volviendo loco.

SUSANA- ¿Eso quieres? ¡Ahhh! ¿Metérsela hasta el fondo a tu tía? ¿Quieres hacerme chillar de placer con tu polla? ¡Ahhhh!

JOSÉ- Si, déjame clavártela.

SUSANA- Déjame que me acostumbre ¡Ahhhh!

Finalmente Susana soltó su polla y José pudo metérsela libremente.

SUSANA- ¡Ahhhhhh! Dios, me llenas entera ¡Ahhhh!

José comenzó a penetrarla con fuerza y Susana se colgó de su cuello, José escuchaba como le gemía al oído y sintió la necesidad de follársela con más ímpetu, empujó a su tía hasta dejarla con la espalda apoyada en la pared para poder embestirla mejor.

SUSANA- ¡Ahhhhhh! ¿Esto es lo que querías? ¡Ahhhhh! ¿Querías follarte a tu tía? ¡Ahhhhhh! ¿Querías hacerme gemir? ¡Ahhhhh!

JOSÉ- Si tía, quería follarte, quería metértela hasta el fondo y que te corras con mi polla.

José sentía que Susana ya estaba perdiendo el control y se aventuró a llevar un dedo al esfínter de su tía para presionar sobre él.

SUSANA- ¡Ahhhhhh! Por ahí no ¡Ahhhh! La tienes muy grande ¡Ahhhhh! No tenemos lubricante ¡Ahhhhhh!

José siguió presionando su esfínter, mientras la embestía, hasta que consiguió introducir su dedo en el interior del culo de su tía y comenzar a penetrarla con él. Susana sintió un placer inmenso al sentir sus dos agujeros ocupados y notó que su orgasmo era inminente.

SUSANA- ¡Ahhhhhhhhh! José, me corro ¡Ahhhhhh! Me corrooooo ¡Ahhhhhhhhhhhhhhh!

Susana se agarró con fuerza al cuello de José mientras el le daba una estocada tras otra hasta que ella terminó de correrse con un fuerte gemido en su oreja.

SUSANA- Buffff, me vuelves loca. La siento como nunca antes había sentido ninguna. Si te sigues portando así de bien algún día te dejaré que pruebes mi trasero, pero tiene que ser con lubricante, sino me vas a destrozar el culo.

JOSÉ- Buff, tía estoy que reviento.

Susana se dio la vuelta, apoyó las manos en la pared y sacó el culo.

SUSANA- ¿Te gusta mucho mi culo, no? Así podrás verlo mientras me follas, pero ni sé te ocurra intentar metérmela por ahí.

Las bragas de Susana eran tan sugerentes por detrás como por delante, a José le encantó tener así a su tía, apuntó la polla a su vagina, la asió por la cintura y volvió a penetrarla.

SUSANA- ¡Ahhhhhh! Venga, córrete en mi coño.

José le separó las nalgas y la comenzó a embestir con fuerza.

SUSANA- ¡Ahhhhhh! ¿Quieres metérmela por el culo, ehhh? ¡Ahhhhhh! Quieres sodomizar a tu tía ¡Ahhhhhh!

JOSÉ- Siii, déjame metértela un poco.

SUSANA- ¡Ahhhhhh! Nooo ¡Ahhhhhh! La tienes muy grande ¡Ahhhhhhh!

José volvió a meterle el pulgar en su trasero al tiempo que se agarraba a uno de sus pechos colgantes.

JOSÉ- Uffff, solo un poco tía.

A Susana le producía un placer especial saber que su sobrino fantaseaba con sodomizarla, no sé podía imaginar como sería sentir semejante polla abriéndole el trasero pero el mero hecho de sentir su ansia por taladrarla el culo la excitaba enormemente. Susana a penas podía mantenerse en pie, entre la fuerza de las embestidas y el placer que sentía en su vagina y su trasero le costó aguantar la postura, pero no tuvo que hacerlo mucho tiempo antes de volver a sentir que se acercaba al orgasmo de nuevo.

SUSANA- ¡Ahhhhhh! Noooo ¡Ahhhhhh! Fóllame fuerte ¡Ahhhhhh! Estoy a punto otra vez ¡Ahhhhhh!

José le hizo caso y la comenzó a embestir con todas sus fuerzas, Susana gritaba de placer, contrajo todos los músculos de su cuerpo y disfrutó de otro monumental orgasmo mientras su sobrino continuaba embistiéndola, José se quedó a punto de eyacular, veía como de abierto le había dejado el esfínter a su tía a base de meterle el dedo y le estaba costando horrores resistirse, hizo un último intento. Agarró su polla, la enfiló hacia el culo de su tía y presionó ligeramente sobre él.

JOSÉ- Por favor tía, solo un poco, estoy a punto.

SUSANA- ¿Quieres llenarme el culo de leche, ehhh?

José balanceaba la cadera sutilmente haciendo que su polla, empapada por los jugos de su tía, presionara en su esfínter periódicamente.

JOSÉ- Siiii, por favor, tienes un culo maravilloso, estoy a punto, solo un poquito.

Susana hizo fuerza con su trasero hacia atrás hasta que le entró la punta.

SUSANA-¡¡Ahhhhhhhh!! Pero solo un poquito, venga, te dejo que te corras en mi culo.

José sintió como entraba la punta y comenzó a bombear en el trasero de su tía muy despacio y metiendo solo el glande.

JOSÉ- Ummmm, me encanta tu culo, me la aprieta mogollón.

A pesar de lo poco que estaba penetrándola José sentía un placer inmenso y un morbo todavía mayor, estaba casi al borde del orgasmo cuando sintió que su tía llevaba la mano hasta su polla y comenzaba a pajearle mientras él seguía metiéndole el glande en el trasero.

SUSANA- Venga córrete ¡Ummmmm! córrete en el culo de tu tía.

José solo aguantó unas pocas estocadas más antes de empezar a eyacular dentro del culo de su tía.

JOSÉ-¡Uffff! ¡Ahhhhh!

SUSANA- Si, vamos pequeño salidorro, noto como me llenas el culo de leche.

Susana sentía como iba descargando dentro de sus intestinos y se esforzó en masturbarle mientras el seguía con la punta de su polla clavada en su trasero hasta que terminó de eyacular y se salió de ella. José pudo ver como le rebosaba semen por su esfínter y le dieron ganas de volvérsela a meter, ahora no podía decir que no tuvieran lubricante, pero se cortó, no quería que se enfadase y perder la oportunidad de volver a metérsela en el culo a su tía.

JOSÉ- Gracias tía, ha sido increíble.

SUSANA- Me sigue asombrando como te pones conmigo, de verdad que algún día te dejaré metérmela por ahí. Pero ahora vamos a volver que todavía tenemos que llevar toda la cosecha a casa y ver que hacemos con semejante cantidad de calabacines y tomates.

José sudó para llevar la carretilla llena hasta su casa, aunque le pareció que el esfuerzo merecía la pena por la experiencia vivida y por la promesa conseguida, mientras tanto Susana sentía como le resbalaba el semen de su sobrino por las piernas según iba andando y escurría desde su esfínter. Cuando por fin José descargó la carretilla pensó que ya sería libre para irse, tenía muchas ganas de ver a Mila, pero su tía le fue mandando a repartir calabacines y tomates a distintas personas del pueblo, vamos que al final no pudo irse con Mila en toda la mañana. Ya estaba la mesa puesta cuando volvió de entregar las últimas hortalizas, José estaba agotado así que en cuanto terminó de recoger la mesa se subió a echarse la siesta. Al despertar no había nadie en la casa y por fin pudo salir a buscar a sus amigas, le costó encontrarlas, estaban en la piscina.

JOSÉ- Por fin os encuentro, tenía muchas ganas de verte Mila.

De momento no querían que nadie se enterase de que eran pareja, así que ni siquiera pudo darle un pico a Mila para saludarla.

ESTHER- Ya nos ha contado Eva que has conseguido que nos inviten a la fiesta de Bea y sus amigas.

JOSÉ- Si, pero si queréis no vamos, no es obligatorio.

MILA- O si quieres puedes ir tu solo ¿Estás seguro de que quieres que vayamos?

JOSÉ- Claro que quiero que vayáis.

MILA- Eres consciente de que se puede complicar mucho la cosa ¿No?

JOSÉ- ¿Cómo que complicar?

ESTHER- A ver José, no quiero desilusionarte, pero sabes que no te han invitado por lo divertido que eres ¿No? Vamos que lo que esas zorras quieren, es follarte, y si estamos nosotras a lo mejor se cortan, o no sé como lo harán, pero lo que está claro es que va a ser distinto.

JOSÉ- Estás suponiendo mucho, puede ser que alguna tenga esas intenciones, pero vamos... Estando vosotras no creo que pase nada, es solo una fiesta sin más.

EVA- Yo que tú guardaría fuerzas por lo que pueda pasar.

MILA- Además yo también quiero mi parte, aquí abajo hay alguien que te está echando mucho de menos.

José miró a Mila y alucino, ella se movió la parte de abajo del bikini para que pudiera verla su clítoris, fue muy disimulada, nadie en toda la piscina se dio cuenta, pero ver a Mila hacer eso, con lo vergonzosa que había sido, impacto mucho a José.

JOSÉ- Sabes que si tú me dices ven, lo dejo todo.

MILA- Pues a lo mejor deberíamos quedar antes de ir a la fiesta, no estaría mal que fuese relajada porque sino en cuanto bebamos y bailemos un poco voy a tener que llevarte a algún lugar oscuro.

ESTHER- A mí también me vendría bien un poco de relajación antes de ir, sabes que me cuesta contenerme cuando se te pone dura y, por lo que sea, intuyo que eso va a pasar, ya empieza a marcársete y solo te lo ha enseñado Mila un momentito...

EVA- Igual José tiene razón y es una fiesta sin más.

ESTHER- No te lo crees ni tú, aún así es mejor prevenir que curar y en todo caso, mal no nos va sentar un poco de relajación antes de la fiesta ¿No crees?

EVA- Si por mi fenomenal, yo me apunto sin dudarlo, bueno, si a Mila le parece bien que nos acoplemos tan descaradamente.

JOSÉ- ¿Y yo no cuento? Igual a mí me apetece tener un rato de intimidad con Mila ¿No?

MILA- Si no estuviera aquí medio pueblo te cabalgaba ahora mismo.

ESTHER- Mi casa va a estar vacía hasta la cena, si queréis podemos ir allí y os dejo un cuarto para vosotros solos.

MILA- Bufff, no me lo digas dos veces.

JOSÉ- Estamos tardando en irnos para allá.

EVA- ¿Y nosotras que? ¿Nos quedamos mirando?

ESTHER- Ya se nos ocurrirá que hacer, no te preocupes. Es lógico que quieran tener un poco de intimidad, hay que respetarlo.

MILA- ¿Entonces nos vamos ya?

ESTHER- Venga, que luego se nos hace tarde.

Recogieron las cosas y se fueron, en cuanto llegaron a la casa de Esther les condujo a la habitación de invitados y cerró la puerta tras de si.

EVA- ¿Y ahora nosotras que hacemos?

ESTHER- Te va a encantar mi plan, sígueme.

La condujo hasta una habitación del segundo piso desde la que se podía ver perfectamente la ventana de la habitación de invitados, Eva entendió el plan de su amiga, desde ahí podían ver todo lo que hicieran José y Mila sin que se dieran cuenta. De momento estaban besándose apasionadamente sobre la cama mientras se tocaban un poco.

EVA- Recuérdame que no me fie nunca de ti.

ESTHER- ¿Me vas a decir que no te parece un planazo? Ellos tienen la intimidad que se merecen, Mila ha sido super generosa con nosotras, está bien que la dejemos disfrutar a gusto de su novio, y nosotras podemos entretenernos la una a la otra, incluso tengo una sorpresita para ti que te enseñaré luego.

Se pusieron a mirar los avances de Mila y José pero ellos parecían estar más preocupados por darse amor que por tener sexo salvaje, a Eva y Esther la fase de los besitos y los tocamientos se les estaba haciendo eterna. Por fin parecía que se estaba animando la cosa, José le quitó el vestido que llevaba dejándola solo con el bikini. De nuevo se pusieron a juguetear y reírse, aunque se veía que los juegos iban teniendo cierta carga sexual.

En el piso de abajo José y Mila ignoraban completamente que estaban siendo espiados, José intentaba moverle el bikini para poder ver los pechos o el sexo de Mila.

MILA- Si quieres que te deje ver lo que esconde mi bikini tienes que prometerme una cosa.

JOSÉ- Venga, sorpréndeme, sabes que con ese chantaje tan sucio me va a costar negarte nada.

MILA- Podemos hacer lo que tú quieras, pero no puedes correrte.

JOSÉ- No me fastidies ¿Quieres que me quede con un calentón monumental?

MILA- Si, jajaja, quiero que reserves fuerzas para la fiesta, quiero que revientes a pollazos a esas víboras y se pasen el resto de la vida recordando tu polla.

JOSÉ- ¿Pero tú que ganas con eso?

MILA- Es un placer estúpido pero... Las amigas de Bea llevan toda la vida o ignorándome o despreciándome, me va a encantar sentir su envidia cuando un día de estos les digamos que somos pareja.

JOSÉ- Joder Mila, yo prefiero no hacer nada con ninguna de ellas y poder disfrutarnos a gusto, pocas veces vamos a tener una habitación para hacer lo que queramos nosotros solos.

MILA- Lo sé, me fastidia un poco que hayan coincidido las dos cosas, pero bueno, siempre podremos ir a nuestro sitio mágico del bosque, el suelo está blandito y estaremos solos seguro, además es super bonito. Creo que para mí ese sitio siempre será especial, es nuestro lugar.

JOSÉ- Es verdad, siempre podemos ir ahí, es difícil encontrar un sitio mejor. Desde luego ese lugar siempre será nuestro sitio, hay parejas que tienen canciones y nosotros tenemos lugares, ya tenemos dos, ese y el del río.

MILA- Entonces ¿Aceptas la oferta? Mira que es muy jugosa, puedes pedir lo que quieras, tienes mi culito a tu disposición, incluso tríos o cuartetos, aunque para eso tienen que aceptar Esther y Eva, pero no creo que pongan mucho impedimento.

JOSÉ- Yo me conformo con abrazarnos y querernos mucho.

MILA- ¿Eres así de mono o te lo haces? Es increíble lo tuyo. ¿Aceptas o no aceptas?

JOSÉ- Aceeeeeepto.

MILA- Pues desvístete y siéntate en la cama.

JOSÉ- ¿Pero el trato no era que hacíamos lo que yo quisiera?

MILA- Si, pero me apetece hacer una cosa antes.

José se quitó la ropa y se sentó en la cama, Mila comenzó un sensual baile poniendo cara de pícara. Se quitó los tirantes del bikini y le acercó los pechos a la cara moviéndolos al son de una música inexistente, poco a poco el bikini se le iba bajando y sus pechos se iban descubriendo, José los miraba embelesado mientras su polla se iba endureciendo y Mila disfrutaba de su poder sobre él. Mila se llevó las manos a la espalda para desabrocharse la parte de arriba del bikini mientras seguía moviendo lentamente los pechos a pocos centímetros de la cara de José, él intentó cazar uno de los pezones con los labios pero Mila se apartó.

MILA- No seas ansioso, no puedes tocar a la bailarina.

Le empujó hasta dejarlo tumbado en la cama y se puso a horcajadas sobre él, se apartó la braga del bikini a un lado y comenzó a moverse sensualmente acercando su sexo hasta la punta de la polla de José, que ya estaba como un palo, llegando a rozarla con sus labios. José no podía más, agarró las tetas de Mila y se medio incorporó para chúparselas.

MILA- Jajaja, no te puedes aguantar ¿Ehhhh?

JOSÉ- Es que tienes unas tetas...

Mila se introdujo ligeramente la polla de José y siguió contoneándose con ella dentro. Él comenzó a mover la pelvis intentando metérsela cada vez más.

MILA- Te estás sobrepasando mucho con la bailarina.

JOSÉ- Te voy a enseñar lo que es sobrepasarse.

La abrazó, giró sobre sí mismo y la dejó debajo de él. Se apartó para terminar de desnudarla y hundió la cabeza entre sus piernas.

MILA- Ummmm, yo también quiero comer un poquito.

José la ignoró y se dedicó a devorarle el sexo con ansia. Mientras, Esther y Eva seguían espiándoles con atención.

ESTHER- ¿No te parece un desperdicio que esté tu primo con la polla dura y no la esté haciendo caso nadie?

EVA- Pues si, la verdad.

Esther metió la mano por debajo del vestido de Eva, la llevó hasta el interior de sus bragas y comenzó a acariciarle el clítoris mientras seguía hablándole.

ESTHER- ¿Que te gustaría hacer con la polla de tu primo?

EVA- Ummmm, quiero comérmela, me la metería en la boca ahora mismo.

ESTHER- Yo me la metería entre las tetas para darle chupaditas cada vez que apareciese entre ellas. Anda, tócame tú también que me estoy calentando.

Eva metió la mano en la entrepierna de Esther y continuaron observando lo que pasaba en el piso de abajo. José intuyo que Mila se encontraba al borde del orgasmo y sacó la cabeza de su entrepierna.

JOSÉ- Si no me dejas correrme, yo también te voy a hacer sufrir un poquito.

MILA- Maldito, te vas a enterar.

Mila se incorporó, tumbó a José en la cama y comenzó una suave mamada.

MILA- Recuerda que no puedes eyacular.

JOSÉ- Lo que si recuerdo es que podía hacer contigo lo que quisiera.

MILA- ¿Y que quieres?

JOSÉ- Ummm, pues me apetece hacerme una cubana con tus tetas mientras me la chupas un poquito.

MILA- Soy tuya, ya lo sabes.

José se incorporó, tumbó a Mila, metió la polla entre sus tetas y ella las apretó abrazándola, José comenzó a mover su polla haciéndola deslizar entre las tetas de Mila y ella aprovechaba cada vez que se acercaba el capullo a sus labios para meterse el glande dentro de la boca.

EVA- Mira, te han leído la mente ¿Cuánto te gustaría tener esa polla entre tus tetas, ehh?

Esther metió la mano dentro de su parte de arriba del bikini y se estrujó un pezón.

ESTHER- Ummm, si, y sentir como me folla la boca.

EVA- ¿No preferirías que José te la clavase bien profundo en el coño?

Eva comenzó a meterle los dedos en la vagina y a penetrarla rítmicamente con ellos.

ESTHER- Ummm, eso después, primero me gustaría sentir como se excita con mis tetas.

Después de un rato metiendo la polla entre sus pechos, José decidió que quería follarse a Mila, sacó la polla de entre sus tetas, bajó hasta su pubis arrastrando el glande por su tripa y dejó la polla preparada para entrar en la vagina de Mila.

JOSÉ- Te la voy a meter hasta que te llegue a la garganta.

MILA- Eso es publicidad engañosa, no me crees ilusiones que después no puedes cumplir.

José se inclinó sobre Mila acercando la boca a la suya mientras iba introduciéndole la polla. Comenzó a besarla al tiempo que se la iba clavando más profundo y sentía como ella gemía, ahogándose sus gemidos en la garganta de José.

ESTHER- Dame un momento.

Esther se alejo un poco de Eva para coger una de las velas de un candelabro que había en la habitación, luego se abrazo a Eva por detrás, le apartó la braga del bikini a un lado, con una mano comenzó a acariciarla el clítoris y con la otra a introducirle la vela en la vagina.

ESTHER- Esta es la sorpresita ¿Te gustaría que te la metiese tu primo, verdad? Así es como si te estuviera follando, imagínate que es la polla de tu primo la que se te está clavando en el coño.

EVA-¡Ahhhhh! Siiiii, métemela más, quiero sentirla como Mila ¡Ahhhhh!

José ya se la estaba metiendo completamente a Mila y dejó de besarla para poder contemplar como le botaban las tetas con cada embestida. Tanto Esther como Eva pudieron oír como gemía Mila cada vez que la polla de José entraba hasta lo más profundo de su ser. El ritmo de los gemidos de Mila fue aumentando al son que iba marcando la cadera de José y Esther lo replicaba con la vela en la vagina de Eva. Mila estalló en un orgasmo mientras Esther penetraba frenéticamente a Eva.

ESTHER- Imagínate que es tu primo follándote, imagínate que es esa pedazo de polla la que te está abriendo el coño ¿Te vas a correr imaginando que es tu primo el que te la clava?

EVA- ¡Ahhhhh! Siii, métemela como si fueras mi primo ¡Ahhhh!

Eva se tuvo que apoyar en el marco de la ventana para sostenerse mientras estallaba un potente orgasmo en su interior, le resultó muy morboso estar mirando como José penetraba a Mila mientras ella sentía como Esther le clavaba la vela sin compasión.

MILA- Uffff, José, siempre es excepcional follar contigo.

JOSÉ- Ummm, quiero probar tu culito, déjame que te la meta un poco.

MILA- Se suave, no sé si me va a caber.

Mila se puso a cuatro patas sobre las cama y José comenzó a lubricarle el culo con los fluidos que salían de su vagina mientras iba relajándole el esfínter con sus dedos. Esther se colocó apoyada en la ventana con el culo en pompa y Eva entendió perfectamente lo que quería, ella le había proporcionado un maravilloso orgasmo y pensaba devolvérselo, le introdujo la misma vela que hace poco estaba metida en su vagina y comenzó a penetrarla poco a poco con ella. José decidió que ya era el momento, apuntó la polla al esfínter de Mila y fue presionando sobre él hasta comenzar a introducírsela.

MILA- ¡Ahhhh! Despacio, deja que me acostumbre ¡Ahhhh!

JOSÉ- Tu culito me la aprieta mucho, ummmm, me encanta.

Eva dejó metida la vela en la vagina de Esther y fue a coger otra más, sacó la primera de su vagina y le introdujo la nueva, usó la que ya estaba bien empapada en los jugos de Esther para presionar sobre su esfínter e írsela metiendo poco a poco al tiempo que penetraba su vagina con la otra.

ESTHER- Uffff, joder, reviéntame los dos agujeros, siiii ¡Ahhhhh!

José metió una mano en la entrepierna de Mila para masturbarla mientras que con la otra se agarraba a sus pechos y la iba horadando el culo cada vez más profundamente. Mila notaba como la piel de su recto se estiraba todo lo posible, no llegaba a dolerle pero era una sensación extraña para ella, aún así lo estaba disfrutando muchísimo, le encantaba sentir como José se excitaba cada vez más mientras iba abriéndole el culo.

JOSÉ- Me encanta tu culo, vas a tener que dejar que te lo folle más veces.

MILA-¡Ahhhh! Noto como me abres ¡Ahhhhh! Sigue ¡Ahhhhh!

Cuando José consiguió metérsela entera, Mila no pudo aguantar más la posición y cayó tumbada boca abajo, pero José continuó follándola el culo mientras la masturbaba y le estrujaba los pezones. Mila estaba disfrutando sin medida, sentir como José le abría el culo, le penetraba la vagina con sus dedos al tiempo que le frotaba el clítoris con la palma de la mano y le estrujaba un pezón la estaba volviendo loca, en poco tiempo estaba al borde del orgasmo e nuevo.

ESTHER-¡Ahhhhh! Me corroooo ¡Dame fuerte! ¡Siiiiiiiiiiiiii!

Eva imprimió toda la velocidad que pudo a sus manos hasta que Esther estalló en un orgasmo al tiempo que Mila gemía desaforadamente y comenzaba también a correrse. José siguió sodomizándola hasta que terminó su orgasmo y entonces se la sacó rápidamente.

JOSÉ- Ufffff, estoy a punto, otro día me tienes que dejar que me corra en tu culo, tengo unas ganas tremendas.

MILA- Bufff, te regalo también mi culo, fóllamelo cuando quieras.

JOSÉ- No me digas eso que te vas a pasar el día con mi polla clavada en el trasero.

MILA- Otra vez publicidad engañosa, te he dicho que no me crees falsas ilusiones, jajaja.

JOSÉ- No me puedo creer que exista alguien como tú, me parece que nunca vas a dejar de asombrarme con lo maravillosa que eres.

MILA- Te lo digo en serio, me ha encantado, al principio ha sido un poco raro pero cuando te has puesto a tocarme ha sido increíble.

Ambos de fundieron en un beso mientras se abrazaban, estaban encantados de haberse encontrado.

Arriba Eva estaba recomponiéndose la ropa mientras Esther se recuperaba del orgasmo.

ESTHER- Joder, es una pasada sentir los dos agujeros siendo follados a la vez.

EVA- Ummm, a mí me han dado ganas de probarlo.

ESTHER- Un día de estos te lo hago. O mejor aún, si hay suerte, un día de estos te meto una vela mientras te folla tu primo, seguro que a él le excita mogollón y te revienta a pollazos.

EVA- Ummm, eso tenemos que probarlo pero ahora tenemos que ir avisando a estos de que es casi la hora de irnos a cenar.

José se había quedado abrazado a Mila con la polla completamente erecta esperando que se le fuera bajando y que se le pasara el calentón que tenía. Todavía tenía un empalme considerable cuando oyó que les llamaban a la puerta.

EVA- José, nos tenemos que ir, vamos a llegar tarde a cenar.

Con todo el dolor de su corazón José le dio unos besitos a Mila y se separó de ella para vestirse e irse a cenar con su prima.

Durante la cena tuvieron una conversación muy animada, Bea estaba emocionada con que fueran a conocer más profundamente a sus amigas, les aseguró que iban a estar muy a gusto con ellas y que se lo iban a pasar muy bien.

Los primos subieron a sus respectivos cuartos para arreglarse, José se dio una ducha rápida y en un momento estuvo listo, pero tuvo que esperar a que sus primas terminaran de arreglarse, tuvo que estar ayudando a Bea y a Eva a escoger la ropa, le marearon bastante las dos hermanas llamándole y haciéndole ir de un cuarto a otro con cualquier excusa para pedirle opinión, no se quejó porque cada vez que les echaba una mano podía regalarse la vista, ambas notaron como iba empalmándose según le iban pidiendo ayuda y aprovecharon a provocarle un poco enseñándole descaradamente sus cuerpos. Cuando por fin estaban listos para salir les interceptó Susana casi en la puerta.

SUSANA-¿Pero vais a ir así vestidas por el pueblo?

Eva se había puesto un vestido muy mono pero muy corto, faltaban pocos centímetros para que se le pudiera ver el trasero, y Bea llevaba una faldita con un top que dejaba al aire su ombligo, por supuesto sin sujetador.

BEA- Vamos directas a casa de Violeta y en la fiesta el único chico es José, vamos que no te creas que nos va a ver mucha gente.

Susana pensó que si su sobrino era un poco listo se iba a hinchar a follar, le miró con mirada inquisitorial y él comprendió lo que estaba pensando su tía, no pudo evitar ruborizarse. A Susana le dieron un poco de envidia sus hijas, le hubiera encantado tener veinte años menos y poder ir a esa fiesta.

SUSANA- Portaos bien y no volváis muy tarde.

Mientras lo decía oyeron el timbre de la puerta, eran Esther y Mila que habían venido para llegar todos juntos a la fiesta. Mila estaba espectacular con un vestido veraniego de tela fina que marcaba su figura, Esther había preferido resaltar sus atributos más llamativos con un vestido ajustado que tenía un escote por el que amenazaban con escaparse sus pechos. Susana echó una última mirada a José pensando que sí al día siguiente no estaba muy hecho polvo le entregaría su culito para que no se olvidase de ella, le parecía muy probable que con tanta jovenzuela hasta arriba de hormonas rodeándole dejara de hacerla caso.

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