Mi compañera de piso y su chico (2)
La noche cae sobre el piso compartido y los gemidos de Marian y Carlos rompen el silencio. Ella, encerrada en su habitación, no puede evitar escuchar y dejarse llevar por una fantasía prohibida que la lleva al borde del éxtasis sola.
Muchas gracias, por los comentarios tanto en los comentarios como por correo, siempre que pueda os contestaré me gusta mucho leeros, y os contesto rápido, somos una pareja, pero estoy escribiendo y leyendo los correos yo (ella)
Continuemos con el relato.
No me cruce con Carlos en los siguientes días, algunas noches venía, yo los escuchaba (y mi mente calenturienta seguía volando) hasta que llegó una noche que soñe que en medio de su polvo me metía en la habitación y nos haciamos de todo, me levanté caliente con la mano en mi coño y acelerada, que ganas tenía de que volviera Toni.
Alterada, roja y todavia con la mente en el sueño, salí con una camiseta de tirantes y unos pantalones cortos, como soy tetona, tengo que ir siempre con cuidado, aunque en el piso al ser dos chicas no me preocupaba mucho.
Me serví un café y me senté en la mesa del comedor, cerré un momento los ojos y al abrirlos vi una espalda musculada sirviendose un café.
-Buenos dias, - Alcancé a decir mientras Carlos se giraba, era guapo no llevaba camiseta y solo un pantalón corto deportivo que marcaba ligeramente su herramienta.
-Oh, buenos dias, como te he visto con los ojos cerrados no he querido molestarte.
Sonreí, se acercó a la mesa y dejó su cafe en la mesa y se quedó de pie.
-Por lo menos hoy llevo pantalones, ¿no? - Dijo mientras se reía, y yo le acompañe.
-Pues si, aunque puedes estar tranquilo, estaba muy oscuro. - Noté como uno de los tirantes se me cayó al beber el café pero no enseñaba nada asi que algo dentro de mi me dijo que no pasaba nada.
-Gracias por hacerme sentir mejor, pero Marian me dijo que me viste al completo. -Dijo dando un paso atrás y señalandose de arriba a abajo.
-Si bueno disculpa. - No supe que decir.
Pude verlo mirarme el escote de manera poco disimulada.
-Bueno, fue fallo mio por salir desnudo de su habitación, pero bueno ya sabes que no oculto nada para ti jajajaja.
Mi mente se fue a otro lado con esa frase, y pegué otro trago al café.
-No te preocupes, no le des mas importancia. -Dije mientras le pille de nuevo mirandome las tetas, mi ojos bajaron la vista y pude ver como en sus pantalones empezaba a marcarse la polla (" ¿Estaba poniendose cachondo?")
-Bueno ahora estamos en desventaja tu me has visto desnudo, y yo a ti no. -Aquel descaro me pilló a contrapie.
-Emm bueno lo siento. - Me levanté y mi otro tirante cayó, mis tetas no se saleiron, pero noté como sus ojos se volvieron locos mirando el escote. - Fui a echar el café al fregadero y me agaché un momento a dejar la taza en el lavavajillas.
No sabía que estaba haciendo, estaba en pompa con las tetas casi saliendoseme y un tio detrás mia medio empalmado, puse mi mano en mi escote para evitar la fuga de mis tetas y me incorporé.
-Bueno ya nos vemos, encantada. - Y antes de irme pude ver que tenía el pantalón a punto de reventar.
-Igualmente y disculpa si te ha molestado el comentario. - Dijo sentandose en la mesa.
-Tranquilo. -Dije mientras entraba a mi habitación y cerraba. Aquello había sido super excitante, mi mano se deslizó entre mis piernas y rozó mi coño.
-ummm. - Alcancé a decir antes de sacudir la cabeza, soltarme y proceder a vestirme.
Esa noche, me encontraba inmersa en un sueño profundo, me vi a mí misma en una habitación oscura. Marian y Carlos estaban frente a mí, sus miradas ardientes y repletas de deseo. Marian deslizaba sus manos por mi cuerpo con una delicadeza electrizante, mientras los labios de Carlos rozaban los míos con pasión desenfrenada.
La tensión sexual en el aire era abrumadora, y yo me sentía atrapada en medio de un torbellino de emociones intensas. Los suspiros y gemidos de placer llenaban la habitación, envolviéndome en una espiral de excitación. Marian y Carlos me acariciaban con una devoción que me hacía estremecer de deseo.
No podía resistirme al placer, cada caricia, cada beso, me llevaban al límite de la pasión. Estaba a punto de perderme en un orgasmo abrumador cuando, de repente, me desperté.
El sudor cubría mi cuerpo, mi respiración estaba entrecortada, y mi corazón latía desenfrenadamente. Aquel sueño erótico había sido tan intenso que la excitación que lo acompañaba me había llevado al borde del éxtasis. Ahora, estaba despierta, pero mi cuerpo seguía ardiendo de deseo, anhelando el placer que se me escapaba entre las sábanas.
Decidí ir a beber un vaso de agua, con las luces apagadas y la noche cerrada, comencé a escuchar de nuevo los gemidos de Marian, me acerqué a la puerta y escuché como sus cuerpos impactaban, mi mano se deslizó debajo de mi braga y por unos breves segundo me dejé llevar y me acaricié, despues volví en mi y tras servirme un vaso de agua volví a mi habitaición a dormir.
Fantaseé con la escena de la cocina pero dejando mis tetas al aire, bajando mi pantalón, estando de rodillas entre el coño de Marian y el pantalón de Carlos...
No podía continuar mucho así, Toni aún no volvía hasta dentro de tres semanas, y mi mente calenturienta me estaba haciendo arriegarme mas de lo que pensaba.
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