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Mi Judit. Acto III Cap. 14

Agus viaja con su novia y un grupo de amigos, pero sus ojos no dejan de vagar por las formas de las demás mujeres. La ropa mojada revela lo que la discreción ocultaba, y la tentación de la mirada se vuelve un juego peligroso.

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Acto III Capítulo 14

-Eh amor, nos vamos- Me despertó de repente una voz.

-¿Jud?

-No, el hombre del saco… jajaja. Venga, que ya casi es mediodía. Queríamos comer aquí pero ya no nos fiamos. Y paso de pedir otra vez comida basura. Dutch dice que les meterá un puro, que seguro había comida en mal estado- Me dijo mi novia, sentada a un lado de la cama.

-Eh… vale…creo que estoy mejor. Por cierto cómo ha ido…- Dije yo, aún medio dormido.

-Bien, todo genial. Me han dejado como nueva. En fin cámbiate venga, que nos vamos. Ya te contaré.

Me levanté y aunque aún tenía un poco de malestar, ya no me dolía la barriga ni estaba mareado. Ambos nos cambiamos e hicimos las maletas, para terminar reuniéndonos junto a Dutch y María en la recepción del hotel.

-¿Cómo estás Agus? Jud me dijo que estabas bastante mejor- Se interesó Dutch al verme.

-Sí… hacía años que no tenía el estómago así de revuelto… quizás…- Dije, aunque María me interrumpió:

-Es que tío, o sea… ¿Tú te crees? Tanto lujo, tanta historia… y no son capaces de revisar la comida, alucinante chaval. Estos no saben con quién están tratando… se van a cagar eh te lo juro. Estos incompetentes van a cerrar el maldito sitio este asqueroso…

-Cálmate cielo, ya he hablado con ellos antes, mirarán a ver qué ha pasado- Calmó Dutch a María, que como de costumbre no dejaba de hablar.

Subimos los cuatro al coche y Dutch nos llevó a casa. Quería preguntarle a Judit qué tal la tarde del día anterior y esa mañana, pero María no cerraba la boca, así que tuve que esperarme al llegar a casa.

-Pues genial amor… una pena lo tuyo, eso sí- Me decía mi novia, mientras deshacíamos las maletas en casa.

-¿Muchas actividades?- Pregunté.

-Pff no veas… después de la piscina esa, fuimos a un pasillo raro con otros chorros… estuvo bien. Después estuvimos un rato en un baño turco… ah sí y luego otra zona con unos chorros congelados jajaja no veas qué frío.

-Qué bien- Dije, sin poder disimular la decepción de haberme perdido el circuito.

-Después, estuvimos media horita o así en un jacuzzi súper relajante. El agua olía genial… debieron poner algo raro, no sé. Y después nos dieron un masaje. Una chica eh, que ya te conozco jajaja- Me seguía contando Judit.

-Ya veo que te lo pasaste en grande. Y esta mañana…

-Pues nada, un pequeño circuito más cortito. Hemos estado otro rato en la primera piscina, pero ya había más gente. Y a continuación había un baño de aromaterapia, creo que se llama, también con olores y sales. Y al final otro masajito jejeje- Me dijo finalmente Judit.

Mientras me lo contaba, veía el brillo en su mirada. Estaba feliz, realmente feliz. Hacía tiempo que no la veía así. Pese a la frustración de haber podido disfrutar plenamente de esa escapada, me ponía contento verla así. Judit necesitaba una desconexión de ese estilo, necesitaba resetear la mente aunque fuera por unas horas.

Aún así, pese a no querer enturbiar su felicidad, tuve que preguntarle:

-¿Y con Dutch… qué tal?

-Pues no sé… bien, supongo. Normal. Estábamos relajados, hablando de tonterías. Como cuando estabas tú en la piscina, pues igual- Me respondió.

-Ya… -Me limité a decir.

No quería meter la pata diciendo algo incómodo. Pero esa sola palabra bastó para mosquear a mi novia:

-Oye… no empieces eh. Otra vez no, por favor. Es nuestro amigo, nada más. No te calientes tanto el coco… y no me lo calientes a mí.

-Eh relaja, que no he dicho nada- Me defendí.

-Ya conozco tu tonito… en fin voy a preparar algo para comer. Ve terminando de guardar las cosas- Dijo ella finalmente, yendo hacia la cocina, sin tan siquiera mirarme.

Estuvimos descansando el resto del domingo, con una calma tensa que sobrevolaba el ambiente. Pusimos algunas pelis de mala calidad y apenas nos dirigimos la palabra en todo el día.

Así llegamos a mediados de agosto, semana en la que empezábamos vacaciones. Semana en la que tendríamos la escapada en grupo.

Aprovechamos ese lunes festivo para revisar el plan. Nos desplazaríamos el miércoles hacia Salou, mediante el tren de alta velocidad. Ese día nos limitaríamos a acomodarnos un poco y quizás pasear por el pueblo.

Para el jueves teníamos entradas para el parque de atracciones más famoso de España, aunque habíamos hablado que si íbamos justos de tiempo, podíamos ir también al día siguiente. Ese viernes por la noche seguramente saldríamos de fiesta, mientras en el sábado ya empezaríamos a conocer las playas de la zona.

Para el domingo ya no teníamos nada acordado, ya que el grupito prefería ir sobre la marcha. Lo único seguro es que volvíamos a casa el siguiente martes, por lo que estaríamos fuera casi una semana entera.

El resto del día lo dedicamos a visitar a un Marcos que realmente parecía otro. Su evolución estaba siendo muy distinta durante los últimos días. Tras una época con muchos baches, su salud por fin le daba un respiro. Y lo mismo a Núria, que cargaba con una mochila enorme al tener que ocuparse de su marido.

Ya el martes, nos dedicamos a hacer la maleta. Judit se llevó un montón de ropa, alguna incluso demasiada reveladora para mi gusto. Pero no quería más discusiones, así que confiaba en que llegado el momento, eligiera las prendas más discretas. Yo también llené mi maleta de ropa, aunque sin tanta variedad como mi novia.

Llegó el miércoles del viaje y, con las maletas ya preparadas, bajamos al portal. Habíamos quedado que Dutch nos llevaría a la estación, así nos ahorrábamos pagar toda la semana de parking.

Al llegar, Dutch nos recogió las maletas amablemente y empezamos el recorrido.

-¿Noto mucha calma no?- Dije, refiriéndome a la ausencia de María.

-Qué cabrón jaja. María me culpa por lo del otro día… lo de su malestar en el Spa. En definitiva, me estaba tocando demasiado los huevos así que nada…- Respondió Dutch.

-Vaya, qué pena- Dijo Judit, mostrando empatía con nuestro amigo, aunque a este le importaba más bien poco esa ruptura:

-Nada nada. Era una perla, una de mucho cuidado. No encuentro la adecuada… jaja.

-Ya llegará, seguro. Un gran chico como tú lo merece- Le dijo entonces mi novia, provocando una leve sonrisa en Dutch.

Llegamos a la estación y tras un rato de espera, nos fuimos acoplando todos los viajeros. La mayoría conocidos, aunque hubo más de una sorpresa.

Primero estaban Jordi y Raquel, cogidos de la mano y con un par de maletas enormes. Eran dos maletas de lujo, que no pasaban para nada desapercibidas. A su lado, Omar y Gisela, con una sola maleta grande y un par de mochilas. Un poco más apartados, estaba Jenni junto a su novio Luis.

Era la primera vez que veía a Luis, que nunca se había dignado a aparecer en ninguna quedada o fiesta. Parecía un chico totalmente normal, nos saludamos con él y me dio una buena impresión.

-Mucho gusto tíos- Fui la única frase que salió de la boca de Luis.

Físicamente era bastante normal, un poco bajito, aunque guapete de cara. Vestía similar a mí, con una camiseta de marca y unos vaqueros cortos. Llevaba también unos auriculares inalámbricos, que seguro le servirían de excusa para entablar la mínima conversación posible.

Un poco más alejados, estaban Fonsi y una chica que tampoco habíamos visto nunca. Nos la presentó como Leah.

-Mucho gusto yo. ¿Un placer sí?- Dijo entonces Leah, con notorias dificultades con el español.

-Es un poco tonta… o sea es inglesa y le cuesta el idioma pero bueno aprenderá seguro jajaja. Ahora entendéis porque no la saco apenas… uno tiene su reputación jajaja- Soltó Fonsi, con total naturalidad.

-¿Inglesa?- Preguntó Judit.

-Como lo oyes. Sus padres vinieron hace unos meses desde Inglaterra, por trabajo. Y nada, está sola la chavala. Bueno, estaba jajaja- Respondió Fonsi.

Mientras mi novia y su amigo charlaban, me fijé en Leah. No era fea, ni mucho menos. Sobre todo sabiendo que estaba con Fonsi. Era rubia y le sobraba algún kilo, con una estatura reducida. No se le apreciaba demasiado pecho, aunque tenía un culo muy buen puesto y llamativo. Era un buen partido para Fonsi, que difícilmente podía aspirar a más.

Finalmente estaban Yerry y Fer, hablando animadamente. Me sorprendía como Fer era capaz de arrancarle las palabras al mulato, con lo que callado que solía ser. Ambos, junto a Dutch, eran los únicos sin pareja en ese viaje.

Tras un rato de espera, llegó la hora de subirse al tren. Teníamos más de dos horas de viaje, así que me puse cómodo con la intención de dormir durante todo el trayecto.

Cumplimos con el trámite engorroso de cualquier viaje. Transporte aquí, transporte allí. Y tras un buen rato, por fin, llegamos al hotel. Judit y yo nos pusimos a deshacer la maleta, a la vez que nos preparábamos para salir a comer todos juntos.

Nos reunimos en la entrada y observamos que teníamos el parque de atracciones justo al lado. Era impresionante, tenía bastantes ganas de que llegara el día siguiente para ir. También teníamos el centro del pueblo y la playa cerca, así que la cosa pintaba bien.

-Has acertado con el destino eh, ¡nos lo vamos a pasar pipa!- Exclamaba Fonsi, dando unos golpecitos a Dutch, que reía.

-Podemos aprovechar a ir andando hacia el centro, así cotilleamos un poco y buscamos sitio donde comer- Propuso Gisela, a lo que todos asentimos.

Estuvimos paseando hasta encontrar un restaurante que nos convenció. Tras la comida, más paseo y alguna que otra compra en el centro del pueblo. En un abrir y cerrar de ojos se hizo de noche.

-¿Qué te parece este llavero para la colección?- Me preguntaba Judit, mientras cotilleaba en una de las innumerables tiendas de la zona.

-Bien, muy chulo- Respondí, sin prestar demasiada atención.

-Aaaagus… ¿Ya estás cansado o qué?

-Un poco Jud, ir de compras no es lo mío- Le dije, a lo que Luis, que pasaba cerca de nosotros en ese instante, añadió:

-Yo estoy hasta los cojones también, no te preocupes.

Tras decirme eso, siguió andando y se juntó con Jenni.

-Joder con el callado de clase jajaja- Le dije entonces a mi novia, que reía mientras seguía mirando llaveros.

Tras visitar unas cuantas tiendas más, decidimos volver al hotel. Aunque Fonsi tenía ganas de marcha:

-¡Hoy se sale peñaaaa!

-Mañana tenemos todo el día “a full” en el parque… yo guardaría energía, pero como queráis- Respondió Dutch.

-Sí, suda suda- Añadió Omar, secundado por su novia.

-Por mí no “problemo”, yo fuerte- Soltó Leah, provocando algunas risas.

Finalmente decidimos irnos todos al hotel y descansar. El jueves tenía pinta de intenso.

-¿Qué tal ayer con la panda? ¿Todo guay no?- Me preguntaba Judit a la mañana siguiente, tras salir de la ducha.

Pese a verla cientos de veces en ese contexto, ver su cuerpo mojado y totalmente desnudo me provocaba una descarga eléctrica en mi interior.

-Deja de mirarme las tetas y responde, bobo- Decía mi novia, risueña, mientras se secaba el pelo con una toalla.

-Todo bien, la verdad. Muy buen rollo- Respondí, sin dejar de contemplar ese cuerpo escultural.

-Me alegro que volvamos a estar todos tan… cómodos. O unidos, no sé cómo decirlo. Pero se respira un buen ambiente- Seguía diciendo ella.

Me fijé en su pubis, en cómo lo tenía recién depilado. Judit se solía depilar cada algunos días, por lo que era habitual que luciera un poco de vello ahí abajo. A mí me daba realmente igual cómo tuviera su acabado, de hecho yo solía depilarme también de vez en cuando. Aunque puestos a elegir, me daba un poco más de morbo verla así, sin ningún pelo.

Tras ese pensamiento, fruto de mi excitación, me abalancé sobre ella. Empecé a besarla y Judit se dejó, hasta que puse una mano en su pubis, recorriendo toda la suavidad de su piel recién depilada.

-Ya Agus… para. Ahora no, se nos está echando el tiempo encima. Y tenemos que guardar energía, que tiene pinta que caminaremos un montón hoy- Me decía mi novia, mientras se zafaba de mí.

-Vale vale. Es que veo ese coño depiladito y pfff- Le dije, sin dejar de observar sus partes nobles.

-Hombres… jajaja. Venga dúchate de una vez, guarro.

Nos reunimos de nuevo, como en el día anterior, en la entrada del hotel. Y en apenas unos minutos ya estábamos en el parque de atracciones, aunque había bastante cola. Aproveché ese tiempo muerto para fijarme en las vestimentas del grupo, que iban en consonancia. Todos habíamos elegido calzado cómodo, así como pantalones cortos y camisetas. La única que daba la nota era Jenni, con unas sandalias elevadas y un vestido ajustado.

-Qué te juegas a que no aguanta ni medio día- Me soltó entonces Luis, apareciendo como un fantasma a mi lado. Me había pillado mirando de arriba abajo a su novia, aunque tras decir ese comentario, pasó de mí y desapareció en la cola.

Tras superar la infernal cola, pudimos entrar al parque. Fonsi cogió un mapa y empezó a idear un plan para subir al máximo de atracciones posibles. Algunas estaban muy solicitadas y, según Dutch, podían superar las dos horas de espera.

-La estrategia es indispensable, hay que minimizar las pérdidas de tiempo- Decía Fer.

-Que sí que sí, cerebrito. Deja de hablar como un licenciado y déjame a mí- Respondió Fonsi, mirando el mapa a conciencia.

-También te digo, yo no pienso subir a nada, que me mareo- Soltó Raquel.

-Entonces a qué has venido… ¿a ver las nubes? Jajaja- Se burlaba Omar, aunque Gisela añadió:

-Cari, ya sabes que yo me mareo también…

-Vaya panda de flojas- Soltó Luis cerca de mí, aunque nadie más lo escuchó.

Fonsi intentó entonces doblar el mapa del parque, sin éxito, mientras decía:

-Puto mapa de los cojones… Pues ya me diréis que hacemos.

-Nos podemos dividir hasta la hora de comer, así los que quieran subir a todo pues van a tope… y los otros más “de tranquis”- Propuse yo, mientras Fer asentía con la cabeza al escucharme.

-Graaande Agus, por fin eres de utilidad jajaja- Soltó entonces Fonsi, chocando la mano con Omar.

-Raquel y yo no queremos tanta adrenalina. Gisela dijo que tampoco. ¿Alguien más?- Preguntó de repente Jordi.

Los demás nos mantuvimos en silencio, por lo que Yerry tomó la iniciativa:

-Vea pues, muévase que se nos va a hacer de noche y seguimos aquí mamando gallo.

Fonsi volvió a tomar el mando del grupo de los valientes, mientras que los tres desertores se marcharon por un camino distinto.

Tras una cola más breve de lo esperado, subimos a la primera atracción. Una montaña rusa de lanzamiento, que nos dejó a todos con la adrenalina a tope. Y a mí personalmente, bastante mareado.

-¿Estás bien amor?- Se interesaba Judit, mientras yo intentaba mantenerme en pie.

-Si es que puto Agus, siempre dando la nota jajaja- Soltó Omar.

Bebí un poco de agua para recuperarme, cuando Fonsi empezó a meter prisa:

-Venga tío, estamos perdiendo el tiempo y las colas aumentan. Tenemos que ir rapiditos coñoooo.

-Yo creo que paso eh, no estoy para ir corriendo de aquí para allí. Tengo los pies molidos- Soltó Jenni.

Tras decir eso, miré a Luis, que estaba a su lado. Esbozó una pequeñísima sonrisa e inclinó la cabeza, en una señal que interpreté como un “te lo dije”.

-Pues mira, los dos lisiados os quedáis por aquí y alcanzáis a los otros tres. Lo siento pero no queremos lastre- Presionaba Fonsi, hasta que Dutch intervino:

-Tranqui tío, estamos de vacaciones. Si tanta prisa tienes, ve tú.

Fonsi agachó la cabeza y siguió mirando el mapa, mientras los demás nos quedábamos en silencio.

-Fonsi tiene razón. Cuando me mareo, ya estoy todo el día regular. No creo que aguante otra montañita de los cojones. Me quedo con Jenni y buscamos a los otros- Dije entonces.

-Vengo contigo… - Añadió Judit, sin demasiado entusiasmo.

-Tú sigue con ellos, no te preocupes. Disfruta- Le dije finalmente, dándole un pico.

Finalmente el grupo siguió su marcha. Y yo me quedé a solas con Jenni, lo cual no me hacía demasiada gracia.

-Por fin solos eh, granuja- Me soltó Jenni, sin venir a cuento.

Me limité a resoplar y me levanté, buscando con la mirada a Jordi, Raquel y Gisela.

-¿Te crees que los encontrarás desde aquí? Pardillo jajaja –Me decía Jenni, riendo.

Tampoco respondí a ese comentario. Simplemente saqué el móvil y llamé a Jordi.

-Joooder qué sosainas eres chaval. Ahora que tenemos un rato de intimidad…- Insistía Jenni.

De repente, cancelé la llamada y le dije a Jenni:

-¿Pero de qué vas? Que estás con Luis, coño, respétate.

-O sea que sin Luis…- Se insinuaba ella, mordiéndose el labio mientras hablaba.

-Pfff qué pesadez. Estoy con Judit. Y no eres mi tipo. Y tienes novio. Y estamos en un puto parque de atracciones. Qué más motivos quieres…

-Nadie ha dicho nada de follar ahora jajaja- Reía Jenni, sin tomarse en serio la conversación.

-No sé a qué juegas, pero a mí no me vas a liar- Dije finalmente, volviendo a buscar el contacto de Jordi en el móvil.

-Una pena. Vas a quedar de cornudo y tan siquiera te tomas la revancha. Quizás te guste y todo…- Dijo ella, aunque hacia el final de su frase me fui alejando para hacer la llamada.

-Eh Jordi. ¿Dónde estáis?... Vale perfecto ahora vengo, que me he quedado un poco tocado… Vale gracias, chao chao.

Colgué y sin mirar a Jenni, me dirigí hacia el punto de encuentro. Ella se limitó a seguirme, aunque por suerte ya no abrió más la boca. Yo pasé por alto su último comentario, ya que sabía que solo lo hacía para chincharme.

Llegamos junto a nuestros tres amigos y seguimos su ruta, bastante más tranquila que la elegida por el otro grupo. Estuvimos disfrutando de una función en un teatro temático, para después andar un rato tranquilamente y disfrutar del ambiente.

-Si te has mareado en la primera, no quiero verte ahí- Me dijo Gisela riendo y señalando una montaña rusa roja enorme.

-Si tú subes, me apunto- La piqué.

-Serás cabrón jajaja. Hecho- Respondió Gisela, sin pensar.

-¡Ahora venimos!- Grité a Jordi, mientras corría hacia la cola junto a Gisela.

Teníamos más de una hora por delante, la cual aprovechamos para charlar y conocernos mejor. Realmente nunca había tenido ocasión de estar a solas con Gisela. Y me sentía realmente a gusto con ella, pese a mis anteriores impresiones.

Sin Omar a su lado, parecía una chica mucho más sensible. Incluso libre. Estuvimos durante toda la cola haciendo bromas y riendo, hasta que llegó el momento de subirnos a la atracción.

-Nos vamos a arrepentir de esto- Me dijo ella, sentada a mi lado en el vagón.

-Relájate y disfruta- Me limité a responder, mirándola y sonriendo.

Efectivamente, nos arrepentimos. Bajé del vagón bastante mareado, dando tumbos y sentándome en el banco más cercano. Mientras, Gisela, parecía fresca como una rosa.

-Jajajaja. Deberías verte- Me decía Gisela.

-Me da vueltas todo… dios… Y tú tan ancha- Respondí.

-He aguantado mejor de lo previsto. Cuando quieras, segunda ronda- Dijo entonces ella, sentándose a mi lado y dándome una palmada en el hombro.

Al poco rato volvimos con Jordi y Raquel, y aprovechamos para dar una vuelta por la zona y charlar un rato. Me sentía genial con los tres, posiblemente eran los integrantes del grupo con quien más congeniaba. Sentía que Jordi sí me respetaba, igual que Dutch. A diferencia de los otros tíos del grupo. Raquel también era muy formal conmigo, mientras que estaba cogiendo confianza con una Gisela, que sin Omar al lado se mostraba más cercana.

Al mediodía nos reunimos todos en un restaurante del parque, donde degustamos una exquisita comida basura a unos precios desorbitados. Gisela contó que había subido conmigo a la montaña rusa, y los demás fliparon.

-Vaya vaya, cuando quiere sí que sube el tío- Dijo Fonsi.

-Le habrá motivado Gisela- Soltó entonces Fer, provocando la risa de la aludida.

Yo también reí ligeramente, siguiendo la broma, aunque me fijé en el rostro serio de Judit.

Después de comer, consultamos las colas de las principales atracciones en una app del parque y vimos que eran infinitas.

-A estas horas, todo está petado. Pero conozco algunas que están bien y no tienen mucha espera. Vamos- Dijo Dutch, guiándonos.

Llegamos a la entrada de una atracción acuática, donde recorríamos un trayecto montados en una especie de troncos. Dutch nos dijo:

-Aún hace calor, así que un poco de agua entra bien eh. Por aquí hay un par más similares. Y ahora mucha gente está comiendo aún, así que arreando que es gerundio.

Encadenamos esa atracción junto a otra, donde terminamos un poco mojados pero sin exageraciones. El peligro venía en la tercera, ya que al final del trayecto había una brutal pendiente de unos 40 o 50 grados de inclinación.

-Yo ahí no me monto ni loca- Dijo Gisela.

-En peores “cosas” te has montado jajaja- Soltó Fonsi, recalcando esa palabra.

-Yo tampoco lo veo muy claro eh- Decía Jordi, mientras miraba a Raquel, incitándola a no subir.

-No hay tiempo para pensar tanto, los que tengan cojones que me sigan- Dijo de repente Dutch, dirigiéndose a la cola.

Sin pensármelo dos veces, le seguí. Esa atracción no tenía giros como para marear, así que un poco de agua no me haría daño. Los demás debieron pensar lo mismo, o quizás se envalentonaron al verme seguir a Dutch. El caso es que finalmente todos nos pusimos a la cola de esa atracción acuática tan empinada.

-Odio el agua que no veas… creo que me voy- Decía Jordi, sudando.

-Relájate tío, solo es un poco de agua- Le tranquilicé, dándole unas palmaditas en la espalda.

Jordi me sonrió y me devolvió las palmadas, en un gesto de complicidad.

Terminó la cola y empezamos el trayecto, que estaba siendo realmente tranquilo, más allá de una pequeña bajada. Todo cambió cuando, a lo lejos, vislumbramos la enorme pendiente final.

-Estoy cagada de cojones- Soltó Leah, segundos antes de empezar la infernal caída.

El momento pasó volando. Y realmente no había para tanto. Eso sí, nuestra ropa estaba completamente empapada.

-Guau… qué guapo tú- Dijo Jenni.

-Menuda bajadita jajaja- Añadió Fonsi.

Terminó el recorrido y al salir de la atracción, nuestras pintas eran ridículas. Fer dijo entonces:

-Hay gente con chubasqueros. Y nosotros aquí mojados jajaja. Vaya tela, si es que parecemos “guiris”.

-Mirad a Jenni, se le ve hasta el alma jajaja- Añadió Fonsi, dirigiendo la mirada a su amiga.

Me fijé en ella y efectivamente, el agua había causado estragos en su fina camiseta gris. Ambos pezones se marcaban completamente, con incluso una ligera transparencia debido a la ausencia de sujetador. El piercing del pezón le sobresalía de mala manera, no podía dejar de mirarlo.

-Oye córtate un poco- Me advirtió Judit, susurrándome en la oreja.

-Pero si ha sido Fonsi, la están mirando todos- Respondí también en voz baja, fijándome en su vestimenta.

Y es que Jenni no era la única afectada por el agua. Mi novia también tenía su camiseta negra muy empapada. El color ayudaba a que no hubiera ninguna transparencia inadecuada que mostrara su ropa interior, aunque la tela de adhería a su vientre y le daba una pinta tremendamente sexy.

Tras contemplar a mi novia, y aprovechando que los demás estaban comentando la experiencia, me fijé en las demás chicas del grupo. Leah era la menos afectada, su camiseta parecía algo más gruesa. En cuanto a Raquel, el pelo mojado le quedaba estupendo, pero su ropa tampoco parecía tan mojada.

Por último me fijé en Gisela. Y eso era otra historia. La camiseta también se le adhería como a mi novia, marcando un poco sus abdominales. Pero lo mejor era contemplar sus finos shorts blancos mojados. Se le transparentaba totalmente el tanga rojo, provocando una imagen muy potente.

Empezamos a andar hacia otra atracción y me situé detrás de ella, para alegrarme la vista un rato. Esa visión era hipnótica, un precioso culo tonificado con ese tanga rojo y una finísima tela casi transparente por el agua. Se me salían los ojos de las órbitas.

Pasamos el resto del día en algunas atracciones más suaves, así como viendo algún espectáculo. Cenamos y vimos unos fuegos artificiales, para finalmente marcharnos del parque más allá de medianoche

-¿Pues ni tan mal el día eh?- Comentaba Jordi, camino al hotel.

-Muy guapo tío, brutal la experiencia- Respondió Omar, mientras los demás asentíamos.

-Ese de ahí no es…- Dijo de repente Gisela, mirando hacia un lado.

No, no podía ser. Otra vez Rodri no.

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