Mi Judit. Acto III Cap. 13
Agus cree haber descubierto una infidelidad, pero la explicación de Dutch parece demasiado conveniente. Mientras intentan salvar su relación en un spa de lujo, la línea entre la amistad y la traición se difumina, y Agus, debilitado por el malestar, no ve venir la sombra que se cierne sobre su confianza.
Capítulo anterior: https://www.todorelatos.com/relato/243870/
Acto III Capítulo 13
-Hija de puta… si es que lo sabía… LO SABÍA.
-Oye amor…
-Ni amor ni pollas, si es que lo sabía… qué zorra que eres joder- Seguí diciendo, apartándola de mí con un ligero empujón.
Judit se quedó parada, inmóvil, con sus ojos llorosos mirándome fijamente. Yo le di la espalda y seguí gritando:
-Si es que tenía que pasar…. ¡JODER!
Sentía una mano en mi hombro, pero rápidamente me aparté.
-No me toques…
-No… no me vas a… a dejar hablar, verdad…- Escuchaba decir a Judit, con la voz entrecortada, sin dejar de llorar.
Caminé lentamente hacia el sofá, me senté mirando de brazos cruzados y miré al cielo, sin saber qué decir. Judit siguió hablando, como podía:
-No… no ha pasado nada… así que cálmate, joder… me das puto miedo. Déjame contarte.
-¿Pero tú te has visto, tía? ¿Esas pintas que llevas? Dime lo que quieras, que sigues pareciendo una zorra- Dije, negando con la cabeza y mirando al suelo.
-Te juro que no ha pasado nada… si me vas a seguir… tratando así… me voy… ¡y que te den por culo mamarracho!- Dijo entonces ella, aumentando el volumen de su voz tras cada palabra.
Levanté la cabeza y la miré de reojo. Pese a su enfado, pese a sus palabras, la vi vulnerable.
-Dime… venga- Respondí entonces.
-Solo… solo me voy a disculpar por una cosa. Por la hora… y por no haberte avisado que se estaba alargando… pero nada más- Empezó a decirme ella, sentándose en la otra punta del sofá, sin mirarme.
-Ah vale, eso explica tus pintas de fulana…
-Un insulto más…. ¡TE JURO QUE ME VUELVES A LLAMAR ASÍ Y NO ME VES EN TU PUTA VIDAAA!- Gritó ella entonces, poniéndose ambas manos en la cara y llorando desconsoladamente.
Me sentí fatal. Pese a esa imagen dantesca de Judit, con unas pintas difíciles de borrar de mi memoria, quizás me había excedido.
Me acerqué a ella, la abracé un poco y le dije:
-Lo siento, de verdad… lo siento. Cuéntame, no te interrumpo más.
Ella empezó a calmarse un poco, volviendo a respirar con normalidad. Se secó las lágrimas y me dijo:
-Paso, no me vas a creer. Me vas a insultar. Me voy.
-Cómo… ¿Cómo que te vas?- Dije entonces, al verla levantarse del sofá.
-Que te den- Fue lo último que escuché, tras ver a Judit yendo hacía la puerta y desaparecer tras ella, dando un portazo.
Me quedé sentado en el sofá, totalmente parado y sin saber qué hacer. Mi primera reacción fue coger el móvil y llamar a Dutch.
-Ey Agus, ¿Qué horas son estas? ¿Es por Judit?
-No sé, dímelo tú- Respondí secamente.
-Oye siento la tardanza, estuvimos ocupados y se nos echó el tiempo encima. No encontramos el hueco para avisarte.
-Y por eso me la has vestido como a una puta- Respondí.
-¿Cómo dices? ¿Pero Judit está contigo no? Estoy conduciendo, cuando llegue a casa…- Me decía Dutch, hasta que le interrumpí:
-No no, ni casa ni pollas. Por qué la has vestido como a una puta, te he dicho. Y qué cojones habéis hecho.
-Oye no la llames así… ¿No has hablado con ella? Si te quejas de su vestido, es que os habéis visto. ¿Qué ha pasado tío?- Me preguntaba él.
-Deja de hacerte el loco cabrón… y contesta- Insistí, a lo que Dutch dijo:
-Joder, un segundo que me van a multar… vale he parado un momento. Tío siento la hora, de verdad. Ya te he dicho que se nos echó el tiempo encima. ¿Su vestido? Ya viste que teníamos prisa… fuimos a casa y fue el más adecuado, créeme.
-¿Adecuado? Pero si se le marcaba todo el culo… todo el tanga. Reconozco que la anatomía de mi novia es la que es… ¿pero no había nada más holgado? Tampoco tiene el culo más grande de la historia eh, no me jodas. Y bueno, eso de lo de menos. Las tetas tío… ¿tú lo ves normal?-Le dije, cabreado.
-Cálmate Agus… mira lo siento. El que más tapaba sus te… su pecho, era ese. De verdad, te lo aseguro. Su trasero es grande, pero su busto es de otro nivel y lo sabes. Tampoco tengo un armario lleno de vestidos, joder. Era el que mejor le quedaba por arriba. Se probó algún otro y directamente enseñaba los pezones- Me contaba Dutch, cuando intervine:
-Perfecto, te enseñó las tetas… qué más habéis hecho hijo de puta…
-Tío… cálmate en serio. Mira, alguien me está llamando ahora mientras hablo contigo. Seguro que es Judit. Mmm… ahora entiendo, la has echado de casa- Respondió.
-Como se te ocurra colgarme…
-Qué no joder. Pero tampoco la dejaré tirada. Mira, en resumen… no ha pasado nada, si es que insinúas eso. Seré franco contigo, le he visto medio pecho. Ya está. Se estaba probando vestidos y repito, ese gris es el que le tapaba más el busto. No miré mientras se cambiaba… pero una vez puestos, pues joder, tenía que decirle como le quedaban. Teníamos prisa. Y ya. No ha pasado nada más. Si no te gustan sus pintas, me disculpo por la parte que me toca. Pero te aviso, tampoco hay para tanto. Os lo compensaré, de verdad. Y ahora sí, te dejo, no quiero que Jud cometa ninguna estupidez.
Intenté intervenir un par de veces durante su discurso, pero Dutch siguió hablando con voz firme y no me hizo caso. Tras colgarme traté de llamar a Judit, pero comunicaba. Estaban hablando, seguro. Y si no había pasado nada, lo cual dudaba, se la había puesto en bandeja para esa misma noche.
Caminé por el salón durante unos minutos, sin rumbo. Miraba al techo, suspiraba. Intentaba tranquilizarme, sin éxito. Demasiados pensamientos intrusivos. Quizás había exagerado, quizás no. Quizás Judit me era infiel, quizás no. Quizás esa vestimenta era totalmente inapropiada. Quizás no.
Tras unos minutos más, que se me hicieron eternos, escuché la puerta de casa abrirse. Ahí estaba Judit, de nuevo. Fui hacia ella y me fijé en que tenía la cara hecha un cuadro. La nariz totalmente roja, moqueando ligeramente. Los ojos aún llorosos, con alguna lágrima cayendo.
Fui a hablar, pero ella se me adelantó:
-Antes que digas nada… he hablado con Dutch por el móvil. Ya me ha dicho… que le has llamado. Que estabas muy preocupado por mí… y arrepentido.
No entendía muy bien esas palabras, pero la dejé seguir:
-También me ha dicho que te ha contado por encima lo del vestido… y me ha aconsejado que volviera aquí… contigo. Que lo mejor era hablarlo con calma.
Judit se me acercó más, se quedó a apenas unos centímetros y me agarró de la cintura. Tras ese gesto, siguió hablando:
-Déjame que te cuente… por favor…
Yo también la agarré con una mano de la cintura. Y juntos, nos dirigimos al sofá. Estaba hecho un lío, tenía una mezcla de sentimientos muy extraña. Pero el enfado había desaparecido, casi sin quererlo. Realmente me preocupaba ella, realmente quería saber su versión. Confiaba en ella, pese a todo.
-Mira amor… Llegamos a casa de Dutch con prisas. Tenía algunos vestidos y me los fui probando… pero nada. Muy pequeños todos… particularmente pues ya sabes… por el pecho. Joder, se me salían…
Asentí con la cabeza y Judit siguió con su explicación:
-Este… de verdad que era la mejor de las opciones. El que más pecho tapaba… y era lo suficientemente largo. No soy alta, pero es que había otros… con los que enseñaba medio culo. Y en fin, mi “suje” es enorme… era inconcebible llevarlo. Dutch no tenía ninguno así que fue la única solución. Entiendo que te choque verme así, pero es un vestido más. Está fuera de mi ropa habitual… pero joder…
-Vale, pero ya no es eso. Esas pintas… marcando todo. Y encima el pelo… y estabas llorando. No me jodas Jud…- Intervine finalmente.
-Está cayendo un chaparrón. ¿No te has fijado? Joder amor… los segundos del coche a la puerta me han dejado así. El vestido es de lujo pero vaya mierda tela. Y el pelo… bueno, hicimos lo que pudimos en casa de Dutch. Un apaño… pero entre el paso del tiempo y el agua… ha acabado así…
-¿Y llorabas por la lluvia? ¿Tanto te afecta el cambio de clima?- Dije entonces, a lo que Judit respondió rápidamente:
-No empieces con tu sarcasmo… te lo iba a explicar antes… antes que me tratases tan mal. La cena fue un horror. El tipo con el que se reunió Dutch no paraba de mirarme.
-Con esas pintas…- La interrumpí.
-¡Joder! Déjame terminar. Era un baboso, no es por el vestido. Y joder, pasaban los minutos y ellos hablando y hablando. Y mientras, yo allí comiendo, escuchando y haciendo como si me importase lo que decían. Y el viejo babeando mientras me miraba… qué puto asco.
-Y…
-Pues nada… estuve muy incómoda, pero no llegaban a un acuerdo. Al final Dutch se cabreó con tanta negativa y tanta miradita… y nos fuimos. Le veía frustrado… como nunca- Me confesó Judit.
-¿Te trató mal?- Pregunté.
-No no, para nada. Al contrario. Ya te dije que no pasó nada entre él y yo… ni bueno ni malo...
Tras decir eso, consciente de su error, Judit apartó la mirada. Yo negué con la cabeza y ella intentó remendar su cagada:
-Joder, ya me entiendes. No me refiero a “bueno” porque me pueda gustar hacer algo con él… en fin que no pasó nada joder. Pero me sentí culpable… y utilizada. Tanto por el viejo y sus miradas… como incluso por Dutch. Fui una mujer objeto, sin valor alguno.
-A dónde quieres llegar… Insistí.
-Nada, ya está… Dutch se disculpó mil veces al verme jodida. Y me llevó hasta aquí. Aguanté mi frustración todo el trayecto, hasta que me derrumbé al entrar al portal. Lo siento por la hora… por mis pintas… entiendo que pudieras pensar en algo raro tras verme así… llorando…
-Es que Jud, entiéndeme. Me vienes tan tarde y sin avisar. Te plantas delante de mí, casi sollozando. Con el pelo así… el puto vestido este y sin sujetador… marcando todo…- Dije, aunque Judit me cogió ambas manos y me respondió:
-¿Y no confías en mí, verdad? Tras tantos años… me ves así y ya piensas que me he acostado con el primer tío…
-No es el primer tío. Es Dutch. Ya conoces su fama. Ya sabes lo bueno que está- La corté.
-Como si es Míster Universo. Creo que deberías confiar en mí… o al menos hablar las cosas… dejarme explicarte... joder amor… me has llamado de todo- Tras decir eso, Judit volvió a derrumbarse, soltando un montón de lágrimas.
-Confío en ti. Sé que no has hecho nada. Nunca. Lo siento por mi reacción, es que te quiero demasiado- Le dije, abrazándola.
Ella, en cambio, se apartó de mí y me dijo, aún entre lágrimas:
-Estoy harta… siempre igual. No salimos de este… de este bucle de mierda. Tus celos no se acaban… y últimamente ya está siendo insoportable… No puedo más.
-Todo va a salir bien, ya lo verás- Le dije finalmente, dando por concluida la conversación.
Judit asintió ligeramente con la cabeza, sin mirarme. Se empezó a quitar el maldito vestido gris y se tumbó en la cama.
…
-Mira, sé que lo de ayer fue muy incómodo… pero justamente por eso, os vendrá bien salir.
-Dutch… gracias por lo de ayer. Por convencer a Judit de volver a casa conmigo. Me echaste un buen cable… en parte metí la pata y en fin. Otro en tu lugar hubiera intentando aprovecharse de la situación. Pero en serio, necesitamos un fin de semana más relajado- Respondí a mi amigo a través del móvil, mientras andaba por la cocina.
-Os dije que os debía una… y tras el malentendido de ayer aún más. Hay spa, jacuzzi… os irá bien liberar tensiones. Y yo vengo con María, así que podéis estar a vuestro aire- Me intentaba convencer él.
-¿María? Ah claro, otro de tus ligues imagino. Y esa tal María ayer nada… claro- Dije entonces, sospechando.
-Ayer estaba indispuesta. Pero es buena chavala. Ya se encuentra mejor y podrá acompañarnos. Así podéis estar ambos a lo vuestro, no os molestaremos.
-No lo veo claro. Déjame que lo hable con Jud- Cedí finalmente.
Dutch me agradeció esas palabras y tras colgar la llamada, volví a la habitación. Ahí estaba Judit, aún durmiendo como un angelito.
-Eh Jud… venga despierta. Mira qué hora es- Le dije, zarandeándola con suavidad.
-Uf…. Qué pasa… 5 minutos más…
Tras conseguir despertarla, nos fuimos ambos al sofá y le conté el plan de Dutch. Mi amigo quería que fuéramos a un Spa cercano, a una hora y pico de nuestra casa en coche. Ahí tendríamos multitud de actividades y servicios para relajarnos. Nos quedaríamos a dormir una noche y ya el domingo por la tarde, volveríamos a casa.
A Judit le encantó el plan, como era de esperar. Así que le envié un mensaje a Dutch confirmando nuestra asistencia y la hora que nos pasaría a buscar.
-A ver, un par de bikinis… estas chanclas… algunas bragas…
-Tampoco te flipes eh Jud, que solo es una noche- Le dije, observando cómo ponía el armario patas arriba.
-Mejor que sobre… que no que falta. Ya lo decía mi abuela. Por cierto amor, no solo lo haces por mí, espero. Quiero decir… ¿realmente quieres ir?- Me insinuó Judit.
-Por supuesto. De verdad creo que nos vendrá bien. Y Dutch nos lo debe, con todo el lío de ayer… bueno sobre todo a ti- Respondí, mientras terminaba de poner algunas cosas en mi mochila.
-Ya… pero en fin… hace unas horas te pensabas que…
-Es agua pasada, fui estúpido en no confiar en ti. Y encima desconfiar de Dutch. Ayer me terminó de demostrar que es un buen tipo. Los celos me ciegan a veces, pero no volverá a ocurrir. Te lo prometo Jud- Dije finalmente, besándola en los labios.
…
Ya en el coche de Dutch, camino al Spa, nos dimos cuenta de la tortura que sería aguantar a María. La amiga de Dutch, novia o lo que fuera esa tipa, no callaba.
-Entonces claro, me pegaré un masaje que buah… lo flipas. ¿Vosotros no tenéis ganas? O sea seguro que sí vaya preguntita jajaja. Y después los baños de chocolate… ¿De eso habrá no, Dutchito? Seguro que sí… jajaja y aguas termales…oh sí…
Una vez llegamos al destino, Dutch se acercó a mí y me dijo:
-Te veo un poco agobiado… tranquilo que me quedo yo con ella jaja. Es un poco “intensa” a veces.
-Joder tío… puedes tener casi a la que quieras…- Le insinué.
-Vale la pena aguantar sus tonterías un rato. No veas cómo se mueve en la cama jajaja. Bueno vamos a hacer el “check-in” y todo el rollo- Me dijo finalmente mi amigo.
Con todos los trámites hechos, Dutch nos comentó a Judit y a mí:
-Bueno, esta es la tarjeta de vuestra habitación. La nuestra está justo al lado. Dejad las cosas, acomodaros un rato… y nos vemos en una horita o así para comer.
Llegamos a la habitación y empezamos a dejar nuestros enseres. Estaba bastante bien, grande y espaciosa. Con una terraza también generosa y unas vistas increíbles al monte. Judit estaba alucinando, ya que nunca podíamos permitirnos ese tipo de lujos.
-Vaya vistas eh Jud.
-Jooooder… no veas. Vaya dineral debe valer esto- Me comentaba ella, contemplando el paisaje.
-Bueno solo es una noche… seguro que la cartera de Dutch aguanta jajaja- Respondí, agarrándola por la cintura.
…
Tras descansar un rato en la habitación, fuimos a comer junto a Dutch y María. Había un bufet libre donde nos pudimos las botas. Tras eso, volvimos a la habitación para hacer una larga siesta. En un par de horas, teníamos nuestra primera actividad.
…
-AHHHHHHH
Un extraño ruido me despertó de mi sueño. Miré el reloj y aún quedaba un buen rato antes de la hora que habíamos acordado para ir la actividad. El ruido pareció cesar, así que volví a cerrar los ojos para intentar dormir un rato más.
-Ahhhh…. AH AH AHHHH
Esta vez el ruido despertó a Judit, que me dijo:
-¿Qué está pasando?
-Me temo que nuestros amigos se están… divirtiendo- Respondí, mirando hacia nuestra pared, que tocaba con la habitación de Dutch y María.
-Vaya tela… ya les vale. Con lo a gustito que estaba…- Me dijo Judit, poniéndose boca abajo en la cama e intentando dormir.
-AHHHHHH AHHH AHHHH UFFFF AAAAAH
Los ruidos seguían. Y pese a quedar amortiguados por la pared, eran bastante molestos. María tenía una voz aguda imposible de ignorar.
-Si no supiera que están esos dos, pensaría que están sacrificando a un gorrino- Le dije a mi novia, que respondió:
-Muy gracioso. Pfff… para lo que queda ya y viendo el panorama… voy a empezar a arreglarme un poco.
La actividad de esa tarde consistía en un circuito termal. Según nos había contado Dutch, iríamos a una piscina de hidroterapia, un baño turco, un jacuzzi y cosas del estilo que ya ni recordaba. Era una experiencia nueva tanto para Judit como para mí, por lo que estábamos muy ilusionados.
Mientras nuestros amigos seguían adornando nuestra estancia de ruidos varios, cogí el móvil y empecé a perder el tiempo viendo vídeos de pocos segundos de duración. Uno detrás del otro. Mientras, Judit estaba rebuscando en la maleta, intentando elegir las prendas para esa tarde.
-¿Qué te parece este?- Me preguntó de repente, enseñándome un bikini azul claro bastante discreto.
-Bien bien… perfecto- Respondí, sin prestar demasiada atención.
En casa, había visto qué bikinis había elegido Judit para llevarse en la maleta y ninguno era especialmente revelador. Obviamente, tras lo ocurrido el día anterior, mi novia no estaba por la labor de provocar más conflictos. No es que tuviera bikinis demasiado provocativos en su colección, pero su enorme pecho convertía a la mitad de prendas en minúsculos trapos que apenas contenían su exuberancia.
-Vale, creo que mejor este verde más oscurito- Decía finalmente mi novia, desnudándose y poniéndose el bikini.
Ahí sí presté un poco más de atención, mirando cómo le quedaban ambas prendas. Por abajo no había mucho misterio. Y es que la mayoría de bikinis de moda eran muy similares. Algunos cubrían más que otros, pero medio culo mostraban seguro. Tampoco era tipo tanga, así que me daba con un canto en los dientes. Otro tema era la parte de arriba, donde había multitud de opciones y el pecho de Judit no ayudaba.
Aún así, había prendas mucho más reveladoras que esa parte superior verde. Ni era demasiado pequeño, ni tampoco le apretaba hasta el punto de subirle las tetas y hacerla más exageradas. Así que podía estar tranquilo.
Cerca de la hora prevista para el encuentro, me puse las bermudas negras elegidas para la ocasión junto a una camiseta y me fui con Judit hacia la recepción del hotel. Nuestros amigos tardaron unos minutos más de la cuenta en llegar, por lo que Dutch se disculpó:
-Lo siento… se nos ha echado la hora encima.
-Siii, es que bueno estábamos arreglándonos y claro esto es una vez en la vida sabes o sea no sabía qué ponerme… y claro o sea un buen conjunto porque claro…- Decía María, con su voz aguda que tanto me chirriaba.
-Bueno, no perdamos más el tiempo- La cortó Dutch de repente.
Mientras, Judit y yo nos miramos y reímos disimuladamente, conscientes del motivo de ese retraso.
Los cuatro nos dirigimos hacia la primera parada del circuito, la piscina de hidroterapia. Nos metimos en el agua y no sabíamos por dónde empezar. Había multitud de chorros, cascadas, zonas con burbujas y demás. Nunca había visto algo así. Para mayor placer, apenas había nadie más allá de un par de señoras mayores en las burbujas, así que disponíamos de ese espacio para nosotros solos.
Casi de forma automática, Dutch y María se fueron por un lado, mientras Judit y yo empezamos por otro. Me fijé de reojo en sus cuerpos y logré entender porqué mi amigo aguantaba a esa chiflada.
Era morena y bajita, con una cara bonita aunque sin destacar especialmente. Donde sí destacaba era en su culo y sobre todo pechos, realmente grandes. No llegaban al tamaño de Judit, aunque con ese bikini que llevaba se le alzaban y parecían dos globos enormes.
Cuando acabé de mirar el cuerpo de María mientras se alejaba, me giré hacia Judit, que tenía sus ojos clavados en mí. Estaba claro que me había pillado dándole un buen repaso a la morena. Pareció entender la situación y simplemente avanzó por la piscina. Ella provocaba lo mismo en prácticamente todos los chicos, así que debía comprenderme.
Estuvimos unos minutos relajados debajo de unos chorros, hasta que vino Dutch y nos dijo:
-Hola… María no se encuentra muy bien. Dice que le duele mucho la barriga. Ayer ya estaba regular, debe ser eso. La acompaño al baño… no tardamos. Vosotros seguid a lo vuestro.
Ambos estuvimos de acuerdo y seguimos dando vueltas por la piscina, disfrutando de las distintas áreas de la misma. Nos merecíamos un rato de puro relax. Desconectar la mente, sin agobios ni presiones. Dejar atrás la tensión de los últimos meses y disfrutar del chorrito en contacto con la piel. Bendito chorrito.
Debió pasar bastante rato hasta que apareció Dutch de nuevo, aunque a mí se me hizo cortísimo.
-Bueno… María ha potado, se encuentra regular. Prefiere quedarse en la habitación.
-Vale Dutch, sin problema. Aunque si quieres irte con ella, no pasa nada- Dije yo.
-Nah, tranqui. Lleva algunos días regular. O algo le habrá sentado mal, yo qué cojones sé. Pero no hay para tanto. Le he dicho que cualquier cosa me llame, que tengo el móvil aquí.
Al decir eso, como un acto reflejo, bajé la mirada y me fijé en sus partes. Fue sin querer, instintivo. Dutch llevaba unas bermudas similares a las mías, aunque le quedaban de forma bastante distinta. Quizás por su musculatura, quizás por ser demasiado pequeñas. El caso es que para ser una prenda teóricamente holgada, le iban bastante apretadas. Por ese motivo, al fijarme en esa zona, el bulto era bastante notorio. Se apreciaba que su aparato estaba en reposo, pero no era difícil hacerse una idea de su contorno.
Tampoco me sorprendía, conocía a Dutch prácticamente de toda la vida. Era inevitable saber que tenía un pollón. Y cuando le pillé tirándose a Gisela, en nuestro reencuentro, pude apreciar que en acción esa cosa tenía un tamaño descomunal.
Y ahí estaba yo, intentando disimular tras mirarle todo el paquete a mi amigo. Este no pareció darse cuenta, o al menos disimuló a la perfección:
-Bueno, el móvil lo tengo ahí en la tumbona, pero está máximo volumen así que escucharé la llamada si necesita algo. En fin… al menos estaremos más tranquilos jajaja.
Mientras decía eso, aparté la vista de su cuerpo, aunque también era complicado obviarlo. Su musculatura era impactante. Con ropa se apreciaba su gran físico, pero sin camiseta se podía observar su trabajadísimo torso. Tenía desarrollados músculos de los cuales desconocía su mera existencia. Pero lo que más me impresionó, como en la pillada con Gisela, es que no se veía un cuerpo artificial. Se veía que era una musculatura útil, trabajada pero con una gran genética y buenos hábitos.
-A ver no digas eso… pobre chiquilla- Dijo entonces Judit, tocándose el pelo y volviéndome a la realidad.
-Calienta la cabeza al personal que no veas… no hace falta que disimuléis jaja. Pensaba que con invitados se contendría un poco, pero qué va- Se explicaba Dutch.
-No te preocupes, ese cuerpo merece aguantar algún que otro monólogo- Solté de forma cómplice con Dutch, que rió. Aunque a Judit pareció no hacerle tanta gracia.
Estuvimos un rato más los tres juntos, disfrutando por la piscina bajo chorros y cascadas, a la vez que hablábamos de tonterías.
Pero de repente, empecé a tener gases. La cosa fue escalando más de lo normal, hasta el punto que no me podía casi contener.
-Oye la zona de burbujas está ahí jajaja- Soltó Dutch, al verme en ese estado.
Pasaron un par de minutos más y dije:
-Disculpadme… voy al baño.
-¿Estás bien amor?- Se preocupó Judit.
-Sí… sí. No te preocupes. Me duele un poco la barriga, nada más.
-Ostia puta, si quieres te acompaño- Me dijo Dutch, aunque respondí:
-No, da igual… no será nada. En nada vuelvo.
Me dirigí al baño corriendo, vomitando justo al entrar. Gracias a eso, se me había aliviado bastante el malestar, aunque notaba que algo seguía sin ir bien. Decidí ir a la habitación, para beber un poco de agua y relajarme un par de minutos.
Una vez estirado en la cama, cogí el móvil y envié un mensaje a Dutch:
“Dile a Jud que estoy bien, solo un poco de dolor de barriga. Estoy en la habitación, descanso un rato y vuelvo tío”.
Dejé el móvil, cerré los ojos y me dispuse a descansar.
…
-Eh amor… eh despierta.
Abrí los ojos y vi a Judit, mirándome con una sonrisa.
-¿Qué pasa? ¿Dónde estoy?
-En Marte, hemos descubierto una zona habitable con agua potable- Me dijo Judit, riendo.
-Joder Jud, en serio- Respondí.
-Te has quedado dormido toda la tarde. Ya es de noche.
-Mierda…- Respondí a la confesión de Judit.
-Cuando enviaste el mensaje a Dutch, vine a ver cómo estabas… pero ya dormías como un tronco… así que me volví a la piscina. María está igual que tú, supongo que habréis comido algo en mal estado. Quizás la ensalada esa que tenía mayonesa… no sé, yo no la probé.
-Pff todo me da vueltas…- Solté yo, medio aturdido.
-No te preocupes, descansa. He traído unos perritos calientes por si te coge hambre. Ahora duerme, mañana seguro estarás mejor y podremos disfrutar- Dijo Judit, tocándome la cabeza con suavidad.
…
A la mañana siguiente me desperté sin saber muy bien dónde estaba. Solamente recordaba que había pasado una noche regular, despertándome un par de veces para ir al baño y con malestar en el cuerpo.
Me levanté despacio, algo mareado, y vi una nota en la mesa de la habitación:
“Amor, has pasado una noche “pachucha” pero ahora ya parecías mejor. Aún así, no querías levantarte de la cama. Me voy con Dutch y María a unos masajes, que están programados ahora y si no los perdemos. Después vuelvo. Te quiero”.
Tras leer la nota, me volví a tumbar y cerré los ojos, durmiendo un rato más.
Continúa en
- Relato #243870— title-regex: contiguous parts (12 -> 13)
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Producto de mis decisiones: Cap 21 y 22
Mario cree tener pruebas de una conspiración de infidelidades, pero sus ojos solo ven lo que sus celos le permiten ver.
Comparte:Infidelidad ocultaTrio mfmDespertar y descubrimiento
- Hetero: Infidelidad
Un solo día para cambiar una vida
Tras sobrevivir a un atraco, Carmen siente que su vida está muerta. En la comisaría, una mirada y una mano en la oscuridad de una furgoneta encienden…
Comparte:Infidelidad ocultaTrio mfmDespertar y descubrimiento
- Hetero: Infidelidad
Vivo de las mujeres decentes-libro 2 (Capítulo 16)
La línea entre la amistad y el sexo se desdibuja cuando tu mejor amigo te pide que te acuestes con su novia.
Comparte:Trio mfmRelacion clandestinaPoder y control
- Hetero: General
Reconstrucción
Marcos no dice una palabra, pero su silencio pesa más que los gritos. Cuando la acusación de infidelidad estalla en el baño, el miedo se disipa y…
Comparte:Infidelidad ocultaRelacion clandestinaDespertar y descubrimiento
- Hetero: Infidelidad
Olvidando 4
Se había prometido no mirar atrás, pero el destino lo llevó al mismo barrio donde todo comenzó.
Comparte:Infidelidad ocultaRelacion clandestinaDespertar y descubrimiento
- Hetero: Infidelidad
Después de la muerte de Xavier II
El cinturón de castidad no solo aprisiona su cuerpo, sino que encierra la verdad que Andrés se niega a ver.
Comparte:Relacion clandestinaTrio mfmTraicion y culpa