Xtories

Mi Judit. Acto III Cap. 12

Confía en ella. Es lo único que le queda. Pero cuando la puerta se abre y ella aparece con el rímel corrido y el aliento de otro, la confianza se convierte en la jaula más dolorosa.

Emsibi6K vistas9.6· 27 votos

Capítulo anterior: https://www.todorelatos.com/relato/243843/

Acto III Capítulo 12

-¿Rodri? Pero qué…

-Sorprendido de verme eh Agustín jajaja.

-¿Os conocéis?- Preguntó entonces Fer, pegado junto a mí en ese pequeño espacio.

No respondí, me limité a mirar el rostro de ese malnacido. De mirar al principal causante de la ruptura de mi grupo de amigos. Amigos de verdad, no esos supuestos colegas de mi novia a los que no soportaba. Y no solo eso, sino que también era el ex de mi novia. El mismo que siempre se refería a ella de forma despectiva. El mismo que odiaba aún más que a todos los presentes juntos.

-Por supuesto. Aunque a su novia la conozco un poquito más jajaja- Ese comentario de Rodri provocó distintas risas en la habitación, aunque no pude ver de donde provenían.

Yo seguía alucinando, perplejo con la situación y con mi mala suerte. Fue entonces Judit la que intervino, girándose y poniéndose cara a cara con Rodri:

-Así que eras tú el que no paraba de dar por culo.

-Oye muñeca, nunca hemos llegado a tanto, pero cuando quieras…

Ante esa falta de respeto, la tercera consecutiva, no me pude contener. Me hice espacio como pude, empujando a Fer, hasta plantarme al lado de Rodri.

-Te juro por lo que más quieras que…

-¡Parad ya coño! Esos dos llegarán de un momento a otro- Me interrumpió Jenni, que también estaba cerca de mí.

Me giré hacia Fer y vi como me miraba con cara de pocos amigos. Aún así, avanzó hacia mí y se interpuso entre Rodri y yo. Jenni hizo lo propio, apartando así a ese malnacido de mi vista.

Tras ese rifirrafe, había algunos murmullos en la habitación, aunque rápidamente la gente olvidó el tema y se puso a hablar entre sí.

Eso mismo hizo Judit conmigo:

-Amor… pasa de él.

-No puedo, no entiendo qué cojones hace aquí- Respondí, a lo que mi novia me dijo:

-Da igual… como si no estuviera.

Hice caso a Judit y evité cruzar miradas con Rodri. Él tampoco se nos dirigió más, así que pudimos estar unos minutos tranquilos hasta la llegada del cumpleañero.

-Ahí viene- Avisó Gisela, al escuchar unos pasos.

La puerta se abrió y ahí aparecieron Jordi y Raquel. Esta se apartó un poco, dejando al protagonista solo ante nosotros, que gritamos al unísono “sorpresa”.

Tras eso, le empezamos a felicitar uno por uno ya fuera de la habitación, mientras íbamos preparando también un pequeño piscolabis. Durante ese rato, me aproximé a Jordi y le dije:

-¿No te lo esperabas eh?

-Para nada jeje. Sois unos cabroncetes… ya os vale.

-Fue idea de tu novia. Tienes a una chica increíble- Le seguí diciendo.

-No me quejo jeje. Y me alegro que estés aquí Agus. De verdad, pese a todo lo ocurrido este tiempo. Es que Raquel me ha contado cosas… y en fin la tensión se nota.

-No te preocupes Jordi. Ya me iré integrando… seguro. Con tipos como tú es más fácil- Tras decirle aquello, me fundí en un abrazo con él.

Al separarnos, giré la cabeza al notar una presencia extraña. Ahí estaba Rodri.

-Como vamos granuja- Le dijo a Jordi.

-Bien tío… qué bueno que hayas venido. No te vemos el pelo- Le respondió.

-¿Os conocéis entonces?- Pregunté, queriendo adivinar quién cojones había invitado a ese idiota.

-Vaya que sí. Cuando me tiraba a Judit pues en fin, ella me presentó a sus amigos… y aquí estamos jajaja- Dijo entonces Rodri, volviendo a sacarme de quicio.

Iba a responderle, pero Jordi se me avanzó:

-No le hagas caso, es un bromista idiota jeje. El caso es que Raquel le conocía también de esa época y me lo acabó presentando… y bueno resulta que nuestros padres se conocían del mundo empresarial e hicimos buenas migas.

-¡El mundo es un pañuelo! Por cierto ya he agradecido a Raquel por haberme invitado. Es un solete. Tienes suerte que la pillaste antes que yo, granuja. Tú no tuviste la misma suerte jajaja- Dijo entonces Rodri, mirándome.

No sabía dónde meterme, qué decir. Instintivamente miré a Jordi y vi como se reía, aunque al verme se intentó tapar la boca con la mano. Me quedé en blanco, pensando una respuesta adecuada durante un par de segundos que se me hicieron eternos.

Pero antes de poder decir nada, de nuevo, Jordi se me adelantó:

-Bueno voy a ver qué tal está mi chica. Vente Rodri y así nos ponemos al día.

-Dale, vámonos. Aquí te quedas campeón, pon bien la mesa que tenemos hambre jajaja- Dijo finalmente Rodri, mirándome de reojo y marchándose junto a un Jordi al que pillé riéndose por lo bajo.

Tenía unas ganas impresionantes de matar a alguien. Estaba furioso, pero a la vez impotente. Todo empeoraba por momentos, llevaba unas semanas de mierda y solo faltaba añadir a Rodri en la ecuación. Me quedé con los brazos en jarra, solo, en una esquina del local. Pensando, pero sobre todo intentando calmarme. Mis últimas reacciones violentas no habían llevado a nada bueno.

-Eh amigo, qué haces aquí…- Me dijo Dutch, viniendo hacia mí.

-Nada… es que Rodri…

-Es exnovio de Judit, ya. Relájate, no puedes estar cabreado por algo así- Me decía mi amigo, a lo que respondí:

-No es eso, ese idiota estaba en nuestro antiguo grupo… donde tenía a todos mis amigos desde la uni sabes. Y en fin… por su culpa básicamente, Judit y yo rompimos relación con todos ellos.

Dutch me miró con cara de circunstancias, sin entender demasiado, por lo que seguí explicándole:

-Es una larga historia, pero en fin que Rodri estaba liado con la novia de un chaval de nuestro grupo. Se destapó el tema y todo saltó por los aires.

-Hostia puta. Pero bueno es agua pasado, Agus. Ahora estás aquí con nosotros y seguro que nos acabarás viendo como a tus amigos.

Pese al intento de Dutch de consolarme, seguía sin creer esas palabras. A él le consideraba un amigo, pese veía imposible confiar en los demás.

Me quedé un par de segundos mirando al suelo y Dutch siguió hablando:

-Poco a poco, ya verás. En un par de semanas tenemos el viaje y seguro que estrecháis lazos entre vosotros.

Tras decirme eso, ambos vimos como Judit se nos aproximaba. Dutch me dio un par de palmaditas en el hombro y se fue con los demás, dejándome a solas con mi novia.

-¿Cómo estás?- Se preocupó ella.

-¿Dónde estabas?- Me limité a decir yo.

-Joder… pues ahí con Raquel y Gisela preparando el pica-pica. ¿Sigues cabreado?

-Tú misma, ¿Acaso no has visto como me trata Rodri? ¿Te la pela su aparición? Te has ido con esas como si nada- Le solté.

-Oye… más despacio. Ya sabes cómo es el tonto ese. Dice cuatro mierdas y ya. Pasa de él, ya te lo he dicho antes. Estamos aquí celebrando el cumple de un amigo, no tienes que charlar y reírte con todos los invitados- Me dijo ella, cruzándose de brazos.

-Es muy fácil decirlo… cuando no se meten contigo… cuando nadie se ríe de ti o te hace el vacío- Respondí, a lo que Judit sentenció:

-Tienes una paranoia en la cabeza que no te la quitas Agustín… el mundo no está en contra tuya. Vive y disfruta joder, pásalo bien. No te comas el coco con el pasado. Rodri es agua pasada, a mí ni me habla. Ni yo a él. ¿Que te dice algo a ti? Te entra por una oreja y te sale por otra. En un rato se irá y con suerte no le volveremos a ver en meses, años o nunca. Céntrate en los demás. Jordi, Dutch, Raquel… no sé.

Tras decir eso, Judit me dio un pico y se fue de nuevo junto a una Gisela que la estaba mirando a lo lejos.

Decidí hacerle caso a mi novia y pasar del tema. Rodri no existía. Ni en esa fiesta ni en mi cabeza. Lo iba a ignorar completamente, pasando de cualquiera cosa que me dijera. No existía. Rodri no existía.

-¿Disfrutando de la fiesta aquí con la pared eh?- Me dijo entonces Rodri, que se me había acercado por un lado con disimulo.

Pese a las ganas de contestarle, de darle una hostia… me limité a girarme e irme. Ni un mal gesto, ni una palabra salió de mi boca. Me dirigí hacia la multitud y crucé una sonrisa cómplice con Fer, que estaba empezando a comer patatas fritas como un poseso.

Pasé el resto de la fiesta igual, comiendo y bebiendo, intentando ser cortés con los demás. Charlaba con Fer, me reía de los chistes de Fonsi. Jordi me contaba sus aventuras empresariales, mientras que con Raquel tenía cierta complicidad. Con los demás del grupo, a quienes menos aprecio les tenía, directamente pasé. Intenté centrarme en lo bueno, ser positivo. Y seguí ignorando a un Rodri que no me dirigió la palabra el resto de la velada.

-Bueno, tampoco ha ido tan mal eh- Me decía Judit, una vez llegamos a casa.

Me empecé a quitar la ropa, mientras observaba como mi novia hacia lo propio. En un momento se quedó solamente con su pequeño top naranja, sin nada debajo.

Aproveché para abrazarla por detrás y le dije:

-Tenías razón. Tengo que centrarme en lo bueno. A veces me ofusco en lo malo y me cabreo. Pasé de Rodri y no me buscó más el muy idiota.

Empecé a acariciar su cuerpo lentamente, con dulzura. Desde atrás, le clavé mis partes, aún en calzoncillos, por su desnudo culo. Con una mano le acariciaba la barriga, mientras con la otra empezaba a tocarle el pubis.

Judit se apartó de golpe, girándose y empujándome hacia la cama. Me quedé tumbado, de espaldas, observando cómo me quitaba los calzoncillos en un ágil movimiento y empezaba a meterse mi pene en la boca.

-Juuud… ufff….

Su técnica era increíble, la chupaba divinamente. Por si fuera poco, me iba mirando a los ojos de vez en cuando, provocando que mi excitación fuera máxima.

Apenas aguanté unos segundos así, hasta que, sin quitarse el top, se montó encima y empezó a cabalgarme lentamente.

-Cómo te gusta eh… ahh… sí… sí… ahhh- Gemía ella.

Era consciente de mi grado de excitación, por lo que siguió con un ritmo pausado. Aunque de pronto, empezó a mover sus caderas en forma circular, dejándome al borde del orgasmo.

-Pero qué… ahhh Juuud qué… qué haces…

-Truquitos nuevos… ahh… jajaja… ah ahhhh- Reía ella, entre gemidos.

Apenas aguanté unos segundos más, hasta que la aparté de mí rápidamente y descargué todo mi semen en su pecho.

Tanto ese sábado como el domingo fueron muy similares. Por la mañana polvo con Judit, mientras que por la tarde quedada con el grupo.

Seguí la misma estrategia que el día anterior y me centré en disfrutar. Sin comerme la cabeza, sin pelear, sin malos rollos. Me centraba en la gente que me caía bien, mientras que ignoraba a los demás. Me mentalicé que sería imposible caerles bien a todos. Y que tampoco me caerían todos bien a mí. Pero no quería obsesionarme, el tiempo diría con quien tendría mejor o peor relación.

Ambas tardes del fin de semana estuve muy cómodo con Raquel, con quien compartía bastantes gustos cinéfilos. También me adapté al humor de Fonsi, un poco verde, pero siempre respetable si no hacía alusión a mi novia. Fer parecía que también me respetaba más, o al menos me dirigía más la palabra que las semanas anteriores.

Con Omar no crucé ni una palabra. Nuestro distanciamiento, pese a no ser abrupto, era evidente. Su novia tampoco parecía tragarme, pese a que no le había dicho nunca nada malo. Seguramente su actitud estaría motivada por la opinión que su novio tendría de mí, así que decidí no darle demasiada importancia.

En cuanto a Jenni, era yo el que no la tragaba. Su actitud en general me echaba para atrás. Y no olvidaba su comportamiento durante el festival. Y finalmente estaba Yerry, que seguía a su bola como siempre. Su presencia me inquietaba, parecía que no estaba, pero se reía como cualquiera y asentía de vez en cuando. O era muy tímido o se la pelaba todo. O ambas.

El caso es que parecía que mi cambio de mentalidad surgía efecto. En solo un par de días, había pasado de estar amargado a poder disfrutar de la compañía de esa gente. Y lo mejor de todo, es que lo había conseguido yo solo, poniendo más de mi parte.

Durante la primera semana de agosto, nuestras quedadas tuvieron la misma tónica. De lunes a viernes tuvimos tres, donde cada vez me fui soltando más. No solamente participaba en las conversaciones y bromas, sino que incluso iniciaba algunas. Estaba mucho más cómodo con ellos y notaba que era algo recíproco. Parecía que hasta Omar y Gisela se abrían un poco más conmigo. Mi novia también estrechó lazos con ambos, gracias a alguna tarde de escalada.

Gracias a ello, las cosas con Judit también iban mejor. Llevaba meses cargando con ese peso. Me sentía culpable, en parte, de la ruptura del primer grupo. Y me sentía con una enorme responsabilidad de integrarme en el nuevo grupo, sobre todo por Judit.

Y pese a unos inicios difíciles, lo estaba consiguiendo. Quizás por mi cambio de chip, quizás porque sus amigos me empezaban a ver como a uno más. El caso es que me sentía bien, como quitándome parte de esa pesada mochila con la que cargaba. Y esperaba que el viaje de finales de mes pudiera consolidar aún más nuestra integración al grupo.

El sábado por la tarde visitamos a un Marcos que parecía recuperarse lentamente, por fin. Aunque su proceso estaba siendo una montaña rusa, así que tampoco quería ilusionarme demasiado.

Llegó la noche y de nuevo nos encontrábamos en el local. Hacía un buen rato que estábamos charlando animadamente, cuando Jordi empezó a ser el blanco de las bromas del grupo.

-No veas, no sé qué le habrá visto Raquel- Decía Fonsi.

-La cartera jaja- Añadía Fer, provocando las risas de todos.

-Cómo os pasáis, idiotas… Tiene un gran corazón. Más quisierais- Le defendía su novia.

-Que sí Raquel, que su cartera es enorme jajaja- Añadió Fonsi.

Yo me mantenía al margen, ya que pese a mi proceso de integración, tampoco quería ofender a una Raquel con quien me llevaba estupendamente. Por ello, tras algunas burlas más, me atreví a defenderlo:

-Pues ahí está currando como un cabrón y levantando su negocio. Y con esta tía al lado. Creo que le tenéis envidia.

Raquel me sonrió con complicidad, mientras Fer me daba la razón:

-La verdad que sí, no para el tío jaja.

-En fin voy a ver qué tal le va. A ver si tiene ganas y salimos a la disco un rato- Dijo entonces Raquel, levantándose y entrando al interior del local.

-Sigo sin entender cómo una pava así está con ese muermo- Añadió Omar.

-Habló…- Solté entonces, provocando las risas de todos, incluso de una Gisela que intentaba cubrirse la sonrisa sin éxito.

-Pues ya somos tres cardos con suerte- Me respondió Omar, mirando hacia Judit.

Por suerte, el novio de Gisela rápidamente esbozó una sonrisa y cualquier atisbo de tensión desapareció. Se notaba mi progreso de los últimos días. Ya no me veían como a un enemigo, sino como a uno más.

Para rematar el tema, dije:

-Pero vamos, coincido en que Jordi es un cabrón con suerte, Raquel es de otro nivel jajaja ni él se lo cree.

Todo el grupo rió, aunque me fijé en Judit y estaba bastante seria.

-Te pone Raquel eh jajaja es normal, a todos nos pasa- Soltó entonces Fonsi, dejándome sin palabras.

-Oye que está su novia delante, córtate un poco- Dijo Gisela, aunque Fonsi insistió:

-Dejémonos de chorradas hostia puta. Agus y Jud ya son de la familia, ya empiezan a entender nuestro humor… aunque les ha costado jajaja. Aquí nos tiramos la caña entre todos, no pasa nada hostia.

-Bueno, creo que hay algunos límites que no van a querer traspasar- Insinuó Gisela

-Nada nada, en unos días tenemos las vacaciones. Ahí veremos si realmente son colegas de verdad- Sentenció Omar.

Me quedé pensativo unos segundos, sin decir nada. Aunque rápidamente volvió Raquel:

-Oye… nos iremos a casa que Jordi está reventado.

Se escucharon algunos abucheos, aunque Jenni dijo:

-No pasa nada tía, ya salimos otro día, ni te rayes.

Estuvimos unos minutos más charlando hasta que nos fuimos a casa.

Una vez allí, con una Judit que seguía sin abrir boca, le dije:

-Oye, estás muy callada.

-Ajá- Soltó ella, mientras se cambiaba de ropa en nuestra habitación.

-Oye mírame, qué te pasa…

-Naaaada. Déjame, anda- Siguió diciendo Judit, sin prestarme atención.

-No será por Raquel…- Dije, a lo que ella se giró y finalmente mirándome me soltó:

-Pues sí amor, claro que es por Raquel. Estás que no cagas con ella. La tienes todo el día en la boca.

-Joder Jud… estoy haciendo esto por ti- Respondí.

-Claro, tíratela también. Pero por mí.

-Estás siendo muy injusta Jud. Me estoy integrando como me dijiste. Cuando todos esos babosean contigo, me tengo que callar… pero si yo digo algo bueno de Raquel soy el malo. Si no te gustan tus amigos pues perfecto, pasamos de ellos. Pero deja de marearme, niña mimada- Le solté, dejándola con la palabra en la boca y yendo al sofá.

A la mañana siguiente, me levanté temprano y empecé a hacerme un café. A los pocos minutos, escuché unos pasos. Judit se pegó a mí y me dijo:

-Siento lo de ayer… no estoy acostumbrada.

-Lo hago por ti, sabes que es así. Tú conoces mejor que nadie el humor de tus amigos. Cada día le toca recibir a alguien. He aguantado burlas hacia mí, comentarios fuera de lugar sobre ti o tu físico espectacular… pues es normal que me intente integrar usando ese mismo humor- Respondí, abrazando a mi novia.

-Lo sé… es que se me hace raro verte tan cómplice con Raquel… mi mejor amiga…

-Lo diría igual de Gisela, Jenni o quien fuera. Son bromas, no te comas la cabeza Jud- Le insistí, acariciando su suave cabello.

-Pronto tendremos las vacaciones y…-Empezó a decirme mi novia.

-¿Y?

-Nada… quizá estemos más sueltos… no quiero perderte- Terminó confesando ella, aún abrazada a mi cintura.

-No te preocupes, ambos confiamos mutuamente, nada va a cambiar.

Pasamos el fin de semana en casa, mirando pelis y series. Solamente salimos un rato el domingo por la tarde, a pasear cerca de casa para que nos tocara un poco el aire. Fuimos a un parque cercano y, como si fuéramos adolescentes, nos empezamos a besar detrás de un árbol. Por desgracia, un hombre con su perro pasó por nuestro lado, por lo que no pudimos hacer nada más.

Segunda semana del mes de agosto y sin cambios a la vista. Quedamos con el grupo dos de las cuatro primeras tardes de la semana, compaginándolo con nuestra rutina de gimnasio y alguna salida esporádica de ambos junto con Gisela y Raquel para comprar algunas cosas. Yo seguía integrándome en el grupo a las mil maravillas, mientras que mi novia también se sentía más cómoda tras la charla de la semana anterior.

Nos metíamos todos con todos, elogiábamos nuestros físicos, nos lanzábamos pullas o nos picábamos con tonterías. Todo desde el buen rollo.

Era viernes por la tarde y estábamos de nuevo en el local. Aunque en esa ocasión, Dutch hizo acto de presencia, tras algunos días desaparecido.

Justificó su ausencia por motivos laborales, mientras que esa tarde estuvo casi todo el rato con el móvil yendo de un lado para otro.

-Después decís de Jordi, pero este también curra tela- Dijo Gisela.

-Me está mareando tanta ida y venida, para eso se podía quedar en su casa- Soltó Omar, provocando la risa de un Fonsi que respondió:

-Pues díselo a la cara jajaja.

-No no, que me pega como a Guille. El único que puede decirle esas cosas es su novia. O sea Agustín- Dijo entonces Omar, mirándome con una sonrisa burlona.

En otras circunstancias, semanas atrás, seguramente habría saltado. Me habría encarado con él, le habría insultado. Quién sabe. Pero seguí con mi proceso de integración al grupo, así que encajé la broma y dije:

-Joder, no sabía que tenía tres novias ya.

-Pero qué cojones dices…- Decía Omar, sin entender nada.

-Judit, Dutch… y Gisela. Que últimamente pasa más tiempo conmigo que contigo.

Tras decir aquello, todo el grupo se partió de risa. Miré de forma desafiante a Omar, quien no pareció tomarse la broma demasiado bien. En cuanto a Gisela, me fijé en que sí reía, al igual que mi novia. Por fin, había entendido las reglas de ese grupo. Si querían jugar, jugaríamos todos.

Pasamos un rato más, donde las burlas se dirigieron a Jordi y a Luis, el novio de Jenni que seguía pasando de nosotros. En parte lo entendía, el rollo de ese grupo no era apto para todos los públicos.

Llegó la hora de marcharnos, cuando Dutch, aún con el móvil en la mano, se nos acercó desde un rincón en el que llevaba un buen rato.

-Escuchad… puedo hablar un minuto con vosotros. Es urgente.

-Ehh claro, dinos- Respondió Judit.

-A ver cómo os digo esto… esta noche tengo una cena importante con un empresario… y en fin, llevo toda la tarde intentando contactar con Sofía.

-¿Con quién?- Pregunté, a lo que Dutch siguió explicándose:

-Una italiana con quien estoy saliendo… es la que me iba a acompañar. En fin, no logro encontrarla y hay un par de chicas a las que he preguntado… pero nada. Y otras no encajan con el perfil que busco… me da cosa pero…

-Al grano tío- Dije.

-Te quería preguntar, Judit, si podías acompañarme a la cena.

-¿Perdona?- Dijo mi novia, alucinando tanto como yo.

-No te lo pediría si no fuera urgente… de verdad. Y a ti igual, Agus, espero que no te ofendas. No tendría que actuar como novia ni nada raro, solo acompañarme- Nos dijo Dutch, que estaba sudando y se le veía bastante incómodo.

Obviamente, la idea no me hacía ninguna gracia. Aún así, confiaba tanto en Judit como en mi amigo. Y no quería demostrar más celos a mi novia, así que la miré y dije:

-Es decisión tuya, Jud.

-Es que…- Dudaba ella, a lo que Dutch añadió:

-Gracias Agus… de verdad. Y Judit… lo que tú quieras. Tampoco te veas forzada. Serán un par de horitas y te devuelvo con Agus. No hace falta decir que no habrá besos ni cosas raras, solo tienes que estar conmigo, reírle las gracias al tipo y nada más. La mayor parte del tiempo estaremos él y yo hablando de negocios.

-¿De verdad que no te parece mal?- Me preguntó Judit.

Claro que me parecía mal. Aunque no hubiera ni medio beso, que mi novia se hiciera pasar por la pareja de otro me sentaba como una buena hostia. La complicidad estaría ahí y era algo que semanas atrás ni de coña hubiera aceptado. Pero tragué saliva y le respondí:

-No… para nada. Confío en ambos… pero no hace falta decir que ni besitos ni cosas raras.

Dutch miró expectante a mi novia, que finalmente dijo:

-Venga… adelante.

-Gracias… mil gracias a ambos. Os lo compensaré, os lo aseguro. Y no temas, amigo, sabes que nunca haría nada raro. Y ella tampoco- Me dijo entonces Dutch, dándome un fuerte abrazo.

-Entonces ahora… - Deslizó Judit, a lo que mi amigo respondió:

-Ahora vente conmigo, ya vamos justos. Vente a casa a ver si tengo algún vestido que te vaya bien y vamos volando.

Tras eso, me di un pico con Judit y ambos se fueron en coche. Me quedé ahí parado, sin saber qué pensar. Había tomado la decisión correcta. Era un simple favor para un buen amigo. Y una señal a mi novia de que confiaba plenamente en ella. O al menos, esa imagen quería dar, ya que en mi interior era un manojo de nervios.

Y la cosa empeoró aún más cuando me dirigí a mi coche y vi que Jordi estaba en la entrada del local, observándome. El cabrón había visto a mi novia marcharse junto a Dutch en su coche, dejándome a mí ahí tirado. Me quedé mirándolo y quería aclararle la situación, pero rápidamente entró y preferí marcharme.

Estuve en casa, muerto de miedo, durante más de tres horas que se me hicieron eternas. Vi un par de películas de dibujos animados para intentar evadirme, pero no conseguía calmarme. Se me pasó por la cabeza más de una vez llamar a mi novia, pero confiaba en ella. Quería confiar. Eran más de las 00:00 y estaba con el móvil en la mano, mirando fijamente el contacto de Judit. Mi cerebro me decía que confiara, pero mi corazón me empujaba a llamar.

Finalmente, a los pocos minutos, se abrió la puerta de casa.

Me levanté y fui hacia allí. Y la vi.

A Judit, mi novia, en un pequeñísimo vestido grisáceo que apenas le cubría sus enormes pechos. Sus pezones se marcaban más de lo normal, algo producido por la ausencia de un sujetador que sí llevaba horas antes. También llevaba el pelo suelto y alborotado, mientras que el rímel de sus ojos estaba ligeramente corrido.

Vino corriendo hacia mí, con los ojos llorosos y me dijo:

-Lo siento…

Continúa en