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El dueño Parte 9

Julen no solo quería mirar; quería ver cómo su esposa se desmoronaba bajo el peso de dos hombres. Y cuando creyó haberla perdido, el juego apenas comenzaba.

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EL DUEÑO Parte 9

Irina ya en cuatro patas le mamaba la polla a Julen y el negro la cogía con sus manos poderosas por la pequeña cintura y la embestía sin descanso.

Mi esposa, la dulce Irina, mi princesa rusa, estaba follando con dos hombres al mismo tiempo, emputecida, convertida en una zorra.

El viejo levantaba su polla y la ponía en vertical para que ella tuviera acceso a los cojones, para que pudiera lamerle los huevos.

Y luego de ese primer orgasmo parecía que ella se hubiese encendido y ya no hubiera límites.

Porque la giraron sobre la cama y entonces Julen fue quien la penetró y ella pudo mamarle la polla al negro.

Y el contacto de esa enorme polla negra que tenía más de animal que humano, entre las blancas y fuertes manos de Irina, entre su boca carnosa, devorada por los labios de princesa de mi esposa, me producía una sensación de estar viendo algo que estaba fuera de lo real, que estaba mal, que rompía las barreras de todo lo que me habían enseñado de pequeño y adulto.

Ese mundo de los espías, de la cortina de hierro y su misterio, ese mundo temido y sospechado del comunismo y de los rusos era desangelado brutalmente por esa verga negra y esa cabeza rubia de ella entre las piernas musculosas de ese gigante negro.

Y luego se besaron y me daba cuenta que Julen solo acompañaba, aunque la estuviese penetrando rítmicamente y que se sentía tan dueño de Irina que era capaz de compartirla, de disfrutarla de ese modo, de abrirla a un nuevo mundo de sensaciones y donde yo era solo un bufón, un payaso del pasado.

Y otra vez se besaban y Julen se salía de ella y el negro la cogía entre sus brazos, liviana como una pluma y los tetones colgaban obscenamente y la levantó en volandas y luego la empaló brutalmente, porque otro modo de describir eso no existe.

Fue un empalamiento brutal y primitivo, la encajó en su polla, la ensartó como si tuviese un arpón y se paseó con ella así empalada, de pie por la habitación y la hacía subir y bajar, hacía resbalar por la verga ese portentoso cuerpazo lleno de curvas y exuberancias.

Y cuando la tuvo de espaldas a mí visión, otra vez, como tantas veces esa noche, trastabillé, estuve a punto de irme al suelo, sentí como un mareo.

Porque el coño de ella abrazaba a ese tronco negro como succionándolo y estaba completamente estirado y deformado, irreconocible y las nalgas trabajadas y ejercitadas se contraían por el esfuerzo de estar colgada de ese simio, las piernas en el aire, las tetazas pegadas al pecho hercúleo.

Como se podía ser tan físico, como tanto ella y él podían tener esos cuerpos que se merecían de ese modo, que se complementaban tan bien.

Tuve que hacer un verdadero esfuerzo para no correrme, no iba a poder resistir esto mucho tiempo más, me juré a mí mismo, que mañana mismo abandonaría esta maldita casa, esta mansión del horror.

Irina seguía prendida a él, con toda la fuerza de sus largos brazos y piernas, resbalando su coño por el mástil de la gigantesca polla, se besaban en la boca, por momentos ella cerraba los ojos y pegaba su mejilla al hombro musculoso y gozaba de las embestidas poderosas del negro.

Los labios vaginales se estiraban con esfuerzo, adaptándose al grosor de esa mamaba negra, como había dicho Julen, hasta que ella se corrió, una vez más, una y otra vez.

Y entonces el puto negro la descabalgó de su polla y la cogió por la cintura y la volvió a alzar del suelo, pero girándola en el aire, como una acróbata de un circo y ya la tenía boca abajo y ella lanzó un grito, una exclamación de sorpresa.

Y la cabeza negra y con rastas estaba en el coño de Irina y ella boca abajo, cogía la polla con una mano y se la metía en la boca.

Hacían un 69 acrobático, los dos de pie y el negro aferraba las blancas nalgas y devoraba el coño de una manera casi literal, parecía realmente estar comiéndola realmente, por los movimiento de su boca y de su lengua, en un acto de canibalismo extremo y vi como Julen sonreía, desnudo al pie de la cama y se jalaba la polla gorda y venosa.

Irina se la chupaba al negro de una manera escandalosa, su rubia cabeza, atrás y adelante en un esfuerzo del cuello y la boca, desatada, más puta de lo que jamás hubiese imaginado.

_Creo que es hora de que papá Bertrand….te dé por el culo cariño……_ dijo Julen acercándose a ellos, parecía un diablo enano a su lado.

Me estremecí, no podía ser, si bien ya Julen la había enculado el día anterior, esa enormidad de verga de Bertrand la destrozaría, no era natural ni humano.

Llevaba algo en la mano, un tubo de gel lubricante y a la par que el negro seguía comiendo el coño, Julen comenzó a embadurnarle el culo, estirando un brazo, untando de gel el orificio anal, probando a meter un dedo y luego dos.

_Ponla en el suelo, de rodillas……_ ordenó Julen.

El negro hizo girar a Irina otra vez, con un molinete de sus brazos de gigante.

Ella trastabilló y cayó de rodillas entre los dos hombres y entonces le mamó las pollas primero a Julen y luego a Bertrand, estirándolas con las manos, llevando su boca de una verga a la otra, dejando un reguero de saliva entre ambas, volviendo a lamer las pelotas gordas y colgantes de esos dos.

Y luego Julen inclinó el cuerpo de Irina hasta que la mejilla derecha de ella quedó en el suelo alfombrado y se situó detrás, panzón, deforme, moreno, con su nariz de pimiento torcido, sus ojos estrábicos y de pie, apuntó su polla en el culo de mi mujer y lentamente comenzó a sodomizarla y el rostro de ella otra vez perdía su forma prístina y se afeaba y la mueca era de dolor y luego de placer y ambos se solapaban y el negro esperaba su turno, pajeándose al lado de la pareja.

El negro puso entonces un pie sobre la cabeza de Irina, suavemente, controlando su fuerza, la planta del pie de color rosado presionado la cabellera rubia, la orejita delicada, casi acariciando más que vejando.

Y Julen flexionaba las piernas macizas y se dejaba ir lentamente dentro del culo.

Y ella era tan larga y sus piernas tan extensas que así parando el culo de ese modo, lograba la altura justa y precisa para posibilitar la penetración.

_Joder….esto sí que es un culazo….papá Bertrand….vaya culete vas a comerte hoy, amigo….._ dijo Julen

Y finalmente se mostraba tal como era, un paleto ordinario, vulgar, toda esa pátina del correcto caballero que lo cubría al principio de nuestra relación iba deslizándose de su rostro.

Era un salvaje también y se manejaba bien entre los salvajes, con su esclavo camarada que era convidado a compartir a la hembra que disfrutaban juntos, Bertrand era solo un compañero de juegos del niño egoísta que condesciende a compartir sus juguetes por puro aburrimiento.

_AHHHHHH!!!.........AHHHH!!!!........dios….._ gimió Irina porque Julen ahora se balanceaba sobre ella y casi se había dejado caer sobre el culazo de Irina, haciéndole sentir su peso, pegando su ingle contras la elasticidad de las nalgas.

Montado completamente en ella y el negro seguía aplastando la rubia cabecita con su pie, acariciándola por mementos con la planta del pie.

_Joder…mi negro….no sabes el culo de calidad Premium que vas a comerte hoy….no sabes cómo te aprieta la polla este culito ruso….._ y cogió un poco de gel y vertió allí entre medio de la polla y el ano.

Y cuando quitó la polla esta hizo el ruido de descorche de una botella de champan.

_Bueno….te lo he dejado bien abierto……métele esa mamba negra que tienes…… bien por el culo_ dijo Julen y dio un azote con las dos manazas sobre los glúteos expuestos.

El negro flexionó las rodillas y apuntó esa tremenda verga sobre el ano de mi esposa.

_Despacio….por favor…….._ dijo ella

_Tranquila…mi amor…….ya lo tienes preparado…..ya lo tienes bien abierto……_ dijo Julen.

Yo veía la carita de ella, de los rasgos perfectos, apolíneos, aceptando gustosa ese sacrificio ritual, mordiéndose el labio inferior, presionada contra el suelo de la habitación.

Si la viera su padre ahora, el rígido militar soviético, donde habían quedado las consignas exaltadas de la nueva humanidad socialista, algo más fuerte que ellos los había vencido.

El instinto, rabioso, egoísta mitad humano y mitad animal, como esa tremenda polla que ahora estaba rompiendo el ojete de su princesa criada entre los calores y las consignas de la revolución socialista.

_Hasta los cojones….papá Bertrand….métesela hasta el fondo……._ arengó Julen

_Este culo de tu reina…..me está tragando la polla…._ dijo el negro y siguió dejándose ir, lentamente.

Irina cerraba los ojos y su rostro era de resignación y éxtasis, un éxtasis religioso, una virgen en el apogeo del éxtasis místico, devorada en el altar del hombre primitivo.

_Dios……que cabrones…..dios…..que cabrones….._ dijo Irina

_Ahora si…..ahora si…..que la tengo…..-

_La tienes enterrada, casi….casi hasta las pelotas….- dijo Julen

Y entonces Bertrand comenzó a meter y a sacar, ensanchando, sodomizando y los gemidos de ella se convirtieron en alaridos, como esos que daba cuando golpeaba la pelota de tenis, su garganta volvía hacer un esfuerzo supremo, sus cuerdas vocales se rompían así como le están rompiendo el culo, así como destrozaban su ojete.

Nunca más sería la dulce Irina que yo había conocido.

Y luego ella comenzó a temblar y el negro le daba un azote en el culo cada tanto, casi con desgana.

Temblaban sus nalgas y sus piernas, con espasmos y convulsiones de los músculos y los nervios y se corría otra vez, el orgasmo la recorría como una descarga eléctrica.

Y entonces Bertrand se inclinó un poco más y puso sus manos debajo de las rodillas de ella y tiró hacia arriba y la levantó del suelo, siempre con la polla clavada en el culo.

Y ella quedó sentada en el aire, clavada en la polla, con las manos del negro subiéndola y bajándola de las nalgas.

Irina no era una mujer pequeña, medía 1,75, era todo maculatura ejercitada desde pequeña y carne tersa y huesos firmes, pero ese gigante negro me la enseñaba, empalada por el culo, como un trofeo de guerra, sus tetas colosales golpeándose entre sí, enloquecidas, el rostro sudoroso y arrebatado, el rubio cabello apelmazándose en las sienes, por el sudor.

No podía tener tanta fuerza física, tanta chulería ese maldito negro, para hacerla botar sobre su polla de ese modo, la espalda de ella pegada a su pecho, las piernas de ella sentadas en el vacío, sostenidas por las manazas negras, los delicados dedos de los pies contraídos como garras.

Volvió a correrse, agitando la cabecita de un lado a otro, diciendo que sí, que sí a todo.

_Bravo…..hijo…bravo papá Bertrand…….joder……..voy a aumentarte el salario, chaval….…..te lo mereces_ gritó Julen

A la mañana siguiente, hice mi maleta antes que nada, me había costado dormir, estaba decidido a marcharme.

Miré a Irina, dormir en la cama, dulcemente, extenuada, estaba sola, el negro se había marchado luego de haberse corrido en su cara, también Julen lo había hecho, entre los dos le habían dejada la cara totalmente cubierta de lefa.

Ya no quería ver más, ya tenía suficiente.

Bajé a desayunar, Julen estaba leyendo el periódico.

_Buenos días ¿ya te marchas? ¿No esperas a hablar con Irina?_ dijo él

_Creo que ya no hay nada de qué hablar….._dije

_Pedro, quiero que sigas trabajando en la agencia, trabajando con tú tío, nada tiene que cambiar allí…._

_No lo sé, lo pensaré….._

_Tu tío es un gran hombre, deberá dar un paso al costado algún día, tú eres el indicado para tomar su lugar…..-

_La agencia es tuya ahora…._ dije

_ No me interesa demasiado, puedes llegar a cubrir la deuda de tu tío……era Irina la que me interesaba…._

_Pues ya la tienes para ti…..-

_ ¿La has visto anoche? Es un verdadero volcán en erupción…..solo había que despertarla……_

_Si a eso le llamas tú despertarla…._

_Es solo el principio…..tengo planes para ella….quiero que vuelva a jugar, al tenis…..a competir, es una campeona, de pura sangre……._

_No es una yegua de carreras….._

_Ya lo sé, descuida, la cuidare bien….._

_Eso espero……por tu bien….._

_Mirko te llevará a la estación, dale mis saludos a tu tío_ dijo el cabrón y volvió a enfrascarse en el periódico, con la taza de café humeante en la mano.

Finalmente había perdido a Irina, cada tanto me lo recordaba, al bajar del tren, al entrar en mi solitario piso.

Por la tarde recibí un llamado suyo.

_Pedro, te has marchado sin hablar…..-

_Hola cariño, creo que ya…..es demasiado….ya hablaremos……_

_ ¿Quieres estar solo?_ dijo ella, su voz sonaba angustiada.

_ ¿Estás bien allí?_

_Si….estoy bien…..pero…..yo también te he hecho cosas terribles…_

_Lo sé…_

_ ¿Lo sabes? no estoy hablando de Julen….-

_Has estado con Bertrand…..lo se……_

_ ¿Por qué lo has hecho con ella…..? ¿Por qué?_

_ ¿Con Nadia?.....Me tendieron una trampa, ellos se lo han currado bien…_

_ ¿Quiénes son ellos?_

_Julen, Nadia, Henri……_

_ ¿Si? ¿Pero por qué?...._

_Porque Julen te quiere para ti y ya lo ha logrado….._

_Pedro, te amo……pero nada de esto hubiera sucedido si hubieses confiado en mí….._ dijo ella.

Si, era verdad, nada hubiese sucedido si hubiese confiado en ella, pero no se puede volver el tiempo atrás y somos lo que somos y ninguna otra cosa más.

Esa conversación con Irina fue el domingo por la noche, me dijo que se seguiría quedando en lo de Julen y fueron días duros para mí, imaginaba lo que ella podía estar haciendo allí y era muy doloroso, especialmente por las noches.

Y por otro lado maldecía mi inseguridad, mi falta de confianza, en ella y en mí, es como que siempre lo había sabido, ella era demasiado para mí, tarde o temprano sucedería.

Había cumplido mi sueño durante demasiado tiempo, nunca hubiese imaginado cuando la veía jugar al tenis por televisión que un día sería mi esposa.

Era más de lo que hubiese podido soñar y ahora ese sueño había acabado.

Grande fue mi sorpresa cuando el jueves por la mañana, Irina me llamó y aviso de que Nadia iría a recoger a algunas cosas suyas a nuestro piso.

_ ¿Nadia?..._ dije en el colmo de la estupefacción

_Bueno….no es tan mala chica, nos hemos hecho amigas y ya que va estar en Madrid_ dijo

Se habían hecho amigas, en tan pocos días, era algo que no tenía sentido, no tenían nada en común, salvo el hecho de ser rusas e Irina ni siquiera era rusa.

Pero eran chicas de Julen, eran amantes del mismo hombre, esa era otra cosa en común.

Ese jueves por la noche recibí a Nadia en casa.

Me alegró el hecho de compartir mi dolorosa soledad con alguien.

Me la quedé mirando, cuando se quitaba el abrigo de piel, era guapísima, era una perfecta muñequita, una bailarina clásica del cascanueces.

Su cara de porcelana estaba fresca por el frío cuando besé sus mejillas y el perfume que brotaba de ella me embriagó por un momento, sus ojos eran demasiado grandes para esa carita tan pequeña, la boca carnosa y jugosa, unos pantalones ajustados, un polo elegante.

El pelo oscuro recogido en una tirante coleta.

_ ¿Cómo estás pedro?_ dijo ella

_ ¿Quieres beber algo?_

_Si, gracias, debes perdonarme….-

_ ¿Por qué debería perdonarte?_

_Por las mentiras que te he dicho sobre Irina, pero bueno, sabes lo que dicen, en el amor y en la guerra todo vale…._

_Esto no ha sido amor, precisamente, tú solo cumplías órdenes de Julen….._

_Me alegra que lo entiendas….._

_ ¿Y cómo es que ahora sois tan buenas amigas?_ dije y le alcancé la copa de ginebra

_Bueno, hay cosas que te unen con otra persona…..-

_ ¿Si? ¿Qué cosas?_

_Compartir la cama, por ejemplo…._ dijo ella con una pícara sonrisa.

Joder, así que era eso, en el proceso de emputecimiento de mi esposa también estaba esto, follar con esta zorrita moscovita.

_No tienes límite, tú ¿verdad?_

_En la cama no…-

_Ni en la cama ni en ningún sitio_ dije

_Que haga ciertas cosas no quiere decir que sea una persona sin moral….- dijo ella muy seria.

Si, tal vez tenía razón, tal vez tuviera una abuelita ciega en Moscú a la que enviaba dinero regularmente.

_ ¿Tienes una abuela ciega?_

_ ¿Qué? ¿Estás loco?_

_ ¿Has venido a buscar ropa de Irina? Podría habérsela enviado_

_Si, algunos trajes de baño y otras cosas, este fin de semana el equipo viaja a Canarias…_ dijo ella

_ Vais a coger un poco el sol, supongo…._

_Yo no tomo sol, es malo para la piel ¿no lo sabías?_ dijo ella, era elegante y refinada para beber, cruzada de piernas en mi sofá.

_Así que ya habéis retozado todos juntos ¿Con Bertrand?_

_Primero hemos estado con Julen, para conocernos…._

El maldito Julen, el puto Julen, esa gordo francés del demonio encamándose con las princesas rusas, dándoles por el culo primero a una y luego a la otra, mientras ella se comían el coño mutuamente y luego……imaginé la boquita de Nadia sobre los pechos imponentes de Irina.

Ya tenía una erección.

_Puedes preguntarme lo que quieras….._ dijo la pequeña rusa

_No tengo nada que preguntar…._ dije

_Todos podemos disfrutar de la vida, tú también ¿No crees?_ dijo ella y acarició mi pierna, su mano era pequeña, bien formada y sabía lo que quería, fue subiendo hasta acariciarme la polla por sobre los pantalones.

_Parece que está muy duro por aquí…._dijo ella, sus uñas estaban pintadas de un rojo sangre.

_AHHHHHH!!!!!.....SI……SI………FÓLLAME….FÓLLAME….._

El culo de Nadia era de una perfección brutal, un culito pequeño, duro y compacto y mi polla entraba y salía de su esfínter con facilidad, la muy zorra me lo había pedido y ella misma había guiado mi polla dentro de su estrecho culo con maestría.

Y luego llegó el momento de la calma.

_ ¿Irina sabe esto? Ella te ha enviado a follar a conmigo….-

_No……joder, Pedro, ese no es el estilo de Irina, ella es muy inocente…… ¿No lo sabes todavía?_

_No parecía tan inocente follando con Bertrand y Julen….._

_Juzgas muy duramente a las personas….ese es el problema contigo_ dijo Nadia, desnuda sobre la cama, su cuerpo era de una blancura distinta a la de Irina, era verdad, este pequeño cuerpo de bailarina no se había expuesto nunca a las caricias del sol en forma prolongada.

_ ¿Cómo fue?_

_ ¿Cómo fue que cosa?_ dijo ella y me acarició el pelo con su manita.

_Como fue que habéis follado…._

_Julen me invitó a su casa, siempre me han gustado las chicas, casi tanto como los hombres y ella es muy bella_

_Entiendo_

_Bebimos una copa, ella está muy abierta a nuevas experiencias_

_Le has comido el conejito supongo_

_Si, me encantan sus tetas también….._

_Claro, son una pasada_

_ ¿Pero sabes lo que hermana a dos mujeres?_

_No….no lo sé….supongo que no será hacer un pastel….._

Ella se rio, era increíble estar hablando así con esta casi desconocida, en mi propia cama, a la que acababa de follar por el culo por segunda vez.

_Lo que une mucho es compartir una polla, chupar una polla con otra chica, ver como ella le come los huevos y tú le cedes luego la verga, pelearse un poquito, como dos cachorrillas jugando, por la misma verga de hombre y si es como la de Julen….._

Me dolió un poco eso.

_ ¿Te gustaría a ti, tenernos a las dos así?_ dijo ella y me acarició el pecho con la palma de la mano.

_No, yo solo quisiera que todo fuera como antes….-

_Pero eso no podrá ser ¿Lo sabes verdad?_

_Si…..lo se….._ dije

_Debes dejar que Irina haga su camino…..que vuele libre…..ahora que puede….._

_Es fácil decirlo para ti……._

_ ¿Quieres que te cuente lo de Bertrand?_

_ ¿Habéis estado las dos con él?_

_Si, Julen es como tú, le gusta mirar……_

_Yo no soy como él…..-

_No, no eres como él….._

_ ¿Quiere que te cuente o no?_

_Cuéntame_

_Fuimos a su piso, Julen y nosotras dos en el asiento trasero del coche, Irina y yo, Mirko conduciendo y mirando por el espejo retrovisor, nos besábamos con él, muy dulcemente pero claro, acabamos comiéndole la polla también.

Yo estaba a su derecha e Irina a su izquierda y luego nos besamos en la boca ella y yo y después lo besábamos a él, era algo, muy dulce, ya sabes, dos nenas de papi yendo al colegio, demostrándole su cariño.

_Cual de vosotras me quiere más….._

_Las dos te queremos por igual_ dije yo, Irina es como mi hermanita menor, es muy inocente la pobre.

Entonces le comimos la polla, yo le ofrecía a Irina esa enorme verga de Julen y luego se la quitaba y me la adueñaba, la quería para mí.

Y luego llegamos a ese piso que es de Julen, donde vive Bertrand, pero no vive solo allí.

Calathes vive con él, es ese griego, calvo ¿Lo recuerdas?

Bueno, esta vez Julen solo quería mirar, creo que le dimos un buen espectáculo_

Cuando Nadia se marchó me metí bajo la ducha, quería limpiarme de sus palabras, de sus dichos, de su relato, de sus besos, era un encanto de mujer pero estar con ella acababa por producirme una sensación de repulsión.

La imagen del griego follando con Irina venía a mi mente una y otra vez, me parecía obsceno, si pensaba que ella y Bertrand se merecían, con este griego de grandes bigotes y calva reluciente me sucedía lo contrario.

No la merecía el maldito cabrón, era un aprovechado, aunque Nadia me había contado que tenía una gran polla y un cuerpo trabajado.

Solo recordar lo que Nadia me había contado me enfermaba, como las dos les habían comido las pollas y luego follado en forma simétrica, copiando cada pareja lo que hacía la otra y luego las habían intercambiado y luego les habían dado por el culo, los dos hombres a las dos rusas.

El puto griego le había dado por el culo a Irina hasta cansarse.

Menudas zorras ¿este era el plan de Julen para ella?

Y ese fin de semana viajarían a Canarias.

Tuve el deseo de llamar a Irina, seguía siendo mi esposa, no nos habíamos divorciado todavía.

Pero me contuve, no tenía caso, ella estaba comenzando una nueva vida, debía dejarla en paz y olvidarla.

Fue un largo fin de semana, el sábado daban ese partido de baloncesto por la televisión, lo miré y por supuesto la cámara ponchaba a Irina sentado al lado de Julen, ella parecía feliz, sonriente, me jodió eso y luego miraba saltar y brincar a esos dos, a Bertrand y al griego y deseaba que se rompieran una pierna, pero eran dos gigantes y el equipo de Julen acabó ganando el juego, una vez más.

Todos ganaban, todos eran triunfadores menos yo al parecer.

Y el jueves siguiente recibí una llamada de Irina.

Es difícil transmitir la alegría que me produjo esa llamada.

_Pedro ¿Cómo estás?_ me dijo, su voz sonaba un poco triste esta vez

_Bien ¿y tú?_

_Yo estoy bien….bueno, no tan bien……_

_ ¿Por qué no vienes….a casa? Esta es tu casa…._

_Te extraño_

_Yo también….._

_Pedro…. ¿Me sigues amando?_

_Claro…..te sigo amando, lo sabes….._

_Yo….he hecho muchas cosas malas….me sigues amando a pesar de todo……_

_Claro, no importa lo que hayas hecho……_

_Venme a buscar, ven ahora mismo….._ dijo ella

Viajé a Vitoria esa misma tarde y esa noche, Julen no estaba en la casa, dormí con Irina.

Sentía que todo estaba bien otra vez entre nosotros, follamos como nunca, un polvo tan sentido, especial, como si nos acabáramos de conocer pero con toda nuestra historia detrás al mismo tiempo.

_He discutido con Julen…._ me dijo luego.

_ Mañana mismo nos marcharemos_ dije

_No estoy dispuesta a hacer todo lo que se le antoje….._ dijo ella

_ ¿Qué te ha pedido esta vez?_

_Quiere que vuelva a jugar, al tenis, a competir…._

Me sorprendió eso, pensé que la desavenencia sería por una cuestión sexual.

_ ¿Te sorprende?_ dijo ella, se ve que mi cara transmitía bien el estupor

_Si….pensé que se trataba de otra cosa……-

_También hay otras cosas….no tiene límites……pero ya estoy cansada de él….._ dijo Irina

_Mañana nos iremos…..-

_Pedro……mañana no podremos……debo estar para el último juego, se lo prometí a algunas personas_

_ ¿Quieres ver el juego de mañana?_ dije

_Si ganan entran en play – off, por el ascenso_

_ ¿Es necesario eso?_ dije

Miré a Irina, tenía la rubia melena toda revuelta, su rostro anguloso, sensual, los ojos azules rasgados, velados, era la misma Irina de siempre pero estaba más hermosa que antes, era otra Irina al mismo tiempo.

Era menos inocente, me estremecí.

Pero quería creer.

_Pero luego del juego, nos iremos y ejecutaremos la cláusula de rescisión del contrato…­_ dije

_ Sí, quiero que me lleves lejos de Julen_

EL viernes Julen no apareció por la casa, Irina parecía triste y pensativa, Mikel el mayordomo estaba a nuestra disposición, por la tarde comenzó a llover, para completar el cuadro melancólico.

Las gotas de agua golpeaban con furia los cristales.

Reservé los pasajes de tren para unas horas después de terminado el partido.

Solo quedaba un día y luego Irina y yo seriamos libres por fin.

Sentí un leve toque en mi espalda, era ella.

_No me gusta la lluvia_ dijo, nos abrazamos.

_ ¿No te importa todo lo que ha pasado?_ susurró en mi oído

_No, nunca hablaremos de ello, lo dejaremos atrás_

Sentí su cuerpo voluptuoso temblar, abrazado al mío.

Recordé esos temblores de ella cuando llegaba al orgasmo, con la polla de Bertrand y luego también con la polla de ese maldito griego, ese puto griego dándole por el culo, jalando su hermoso pelo rubio, besándola en la boca mientras le daba por el culo.

Tuve una crispación de rabia, mi cuerpo se puso en tensión.

_Cariño ¿estás bien?_ dijo ella

_Sí, estoy bien…….. ¿Y si nos marchamos ahora mismo?_

_No podemos…._ dijo ella

Las horas hasta llegar a ese puto partido no pasaban más.

Finalmente Irina bajó las escaleras, estaba imponente.

Llevaba un vestido blanco, muy corto, muy ceñido al cuerpo, un gran escote, sus pechos se desbordaban por entre los tirantes.

_ ¿Estoy bien?_ dijo ella

_Estás bellísima_ dije

Mirko nos llevaba en el coche, pensaba en lo que me había contado Nadia, ellas dos en este mismo asiento trasero, mamándole la polla a Julen, joder, hasta el aire estaba saturado de Julen.

Llegamos al pabellón, estaba repleto de gente, fuimos hasta un vip y luego accedimos al palco.

Julen estaba allí, vestido con un traje oscuro, se saludaron con Irina, con dos besos en las mejillas.

_ ¿Os marcháis entonces?_ dijo, mirándome a mi

_Si, luego del partido_ dije

Irina estaba muy seria, parecía afligida realmente, joder, no podía estar más buena, sus piernas imponentes, su culazo.

Nos sentamos en el palco.

El equipo ganó, Bertrand estuvo sublime, parecía reventar la canasta contraria con sus mates, el jugador argentino, un rubio que jugaba de alero que parecía más alemán que argentino, también brilló, el griego aportó lo suyo.

Irina no parecía demostrar gran entusiasmo.

_Bueno, bajemos a saludar, supongo que será tu despedida del equipo_ le dijo Julen a mi esposa.

Ella no respondió, avanzamos por unos pasillos, había menos periodistas que de costumbre, el entrenador serbio estaba dando ya la conferencia de prensa.

Entramos al vestuario, no había nadie allí.

Solo un asistente recogiendo la ropa.

_ ¿Y los chavales?_ dijo Julen

_Aun no acaban de ducharse….._ dijo el asistente.

_Nuestro tren parte en dos horas…._ dije

_Bueno, acabemos con esto_ dijo Julen y cogió de la mano a Irina

Empujó una puerta batiente, entraron al sector de las duchas, les seguí, había mucho vapor en el ambiente y entreví unas figuras humanas, se escuchaba el agua correr y unas risitas.

_Espera….._dijo Irina

_Los chicos quieren darte una sorpresa_ dijo Julen

El suelo estaba resbaladizo, los taconazos de Irina resonaron en el piso mojado.

Continúa en