Xtories

Fóllate a mi novia - Parte 1

Él creía conocer cada secreto de su cuerpo, hasta que las palabras de ella revelaron que había sido poseída por otro. Ahora, la sombra de Javi domina la cama, y el límite entre la fantasía y la realidad está a punto de romperse.

Par35K vistas9.6· 31 votos

Soy un tipo con suerte; tengo que reconocerlo. Tengo una novia a la que le encanta el sexo. Es bajita (155cm) y delgada (45kg), de pechos pequeños pero de forma perfecta y con unas caderas y un culo de escándalo. De esos culos que no te cansas de mirar, y de esas caderas que uno no puede evitar agarrar con fuerza mientras folla.

Por todo ello, mi chica es muy manejable en la cama y se deja hacer de casi todo, pero por mucho que le insista nunca me ha dejado practicar con ella sexo anal y nunca me ha pedido que me corra en su boca (aunque alguna vez me he tomado la libertad de hacerlo... lo confieso...)

Hace relativamente poco, nuestra vida sexual, que ya era satisfactoria plena, sufrió un importante cambio, y en el texto que os presento a continuación os explicaré como cambió y por qué.

Para que os hagáis una idea, cuando mi novia y yo follábamos siempre acabábamos calentándonos de la misma manera. Bien sea mientras me la estaba chupando o mientras me la follaba, le lanzaba las siguientes preguntas por que sabía que la excitaba mucho:

“Te gusta mi polla, ¿eh zorra?” o “Te gusta como te follo, ¿eh?”

Ella solía contestar que sí, que le gustaba y seguía chupando o dejándose follar. Para nosotros era ya una rutina que simplemente nos daba morbo. Nada del otro mundo...

Pero hace seis meses pude notar que las contestaciones que me daban iban cambiando....

A la pregunta de si le gustaba mi polla ya no me contestaba que sí. Me contestaba: “Me gusta las pollas” y a la pregunta de si le gusta como la follo tampoco me contestaba simplemente que sí; me contestaba: “Me gusta que me follen.”

Al principio no le di mucha importancia, al contrario... me pone cachondo provocarla mientras practicamos sexo, pero al final acabé cayendo en la cuenta de que estas contestaciones podrían significar algo más. Con lo que a lo largo de la semanas siguientes comencé a provocarla un poco más.

Empecé por lanzar frases un poco más comprometedoras, como por ejemplo, mientras me estaba regalando una de sus grandiosas mamadas yo soltaba “Para hacerlo tan bien, seguro que te has comido unas cuantas pollas, ¿eh?” o “A saber cuantos tíos te han follado esa boquita tuya.”. Cosas de ese estilo...

Al principio mi chica no solía decir nada... solo sonreía y seguía chupando, hasta que un buen día, a la provocación de “a saber cuantos te han follado la boca” me contestó: “Muchos...”

Esto me pilló desprevenido pero reconozco que me puso como una moto y no queriendo perder la oportunidad de sacarle más información con más provocaciones seguí preguntando.

“¿Sí? Me lo imaginaba... pero estoy seguro que mi polla es la mejor que te has comido.”

En ese preciso instante pasó algo que jamás se me olvidará. Quizás fue el principio de todo lo que vendría después... Lo tengo grabado en la mente y si cierro los ojos veo la expresión de su cara como si la tuviera ahora mismo delante.

Se sacó mi polla de la boca, me miró a la cara con una sonrisa y me dijo. “No.... He comido mejores pollas que la tuya... ¿que te crees?”. Acto seguido continuó comiéndomela con más ganas... más que chuparla la estaba engullendo...

Os soy sincero cuando os digo que nunca he estado acomplejado por el tamaño de mi polla. Al contrario, creo que tiene un tamaño bastante decente, pero esas palabras de mi chica dieron alas a mi imaginación. No pude evitar imaginármela cabalgando y disfrutando sobre otros e incluso gozando del sexo con ellos más que conmigo.

Sus palabras me pusieron tan cachondo que le saqué la polla de la boca, la volteé colocándola debajo de mi, y me la empecé a follar con fuerza. Ella sin duda pudo notar la excitación que sus palabras causaron en mi y ambos disfrutamos de una sesión de sexo como pocas veces.

Poco a poco las provocaciones, cada vez más descaradas, se convirtieron en la norma. Siempre, sin excepción, mientras manteníamos sexo le lanzaba preguntas y ella, excitada por la conversación, me contestaba cada vez con más honestidad.

Preguntas tales como “¿Como tiene que ser para ti la polla perfecta?” ella me contestaba “Muy grande” o “Cuantos tíos te han follado mejor que yo” ella no se cortaba y me decía “varios...”

Yo no tenía claro si lo decía para provocarme y excitarme o para excitarse a ella misma por la situación. Yo por mi parte no podía evitar insistir para no perder la inercia de la morbosidad - “¿Te follaron mucho mejor que yo?” a lo que ella contestaba simple y llanamente: “Sí....”.

Lo malo (o lo bueno, según se mire...) de entrar en esta dinámica, es que cada vez que acabábamos follando se creaba la expectativa de ir siempre un poquito más allá. Las preguntas cada vez eran más directas, mas comprometedoras... y la excitación, en consecuencia era cada vez mayor. Una excitación que se cocinaba a fuego lento, donde cada día que manteníamos sexo nos atrevíamos a ir un pequeño paso más allá.

Un buen día, un sábado en el que habíamos salido a cenar y luego a tomar una copa y habñiamos bebido un poco más de la cuenta, le pregunté directamente mientras cabalgaba sobre mi “Como se llama el tío de la polla más grande que te has follado” y me contestó sin titubear “Javi”.

La mejor polla de su vida ya tenía nombre para mí: Javi...

Javi sin saberlo se convirtió poco a poco en el tema recurrente de nuestros polvos. Preguntas del tipo “¿Se llegó a correr Javi en tu boca? ¿Es Javi la persona con la que más has disfrutado? ¿Sigues en contacto con Javi? o ¿Es mucho más grande la polla de Javi que la mía?” se volvieron nuestro pan de cada día.

Ni que decir tiene que la respuesta a todas estas preguntas era siempre sí. Sí. SÍ. ¡¡SÍ!!

El puto Javi... No le conocía ni le ponía cara pero tengo que decir que sentía entre admiración y envidia por el.

Parecía que el tal Javi era en todo mejor que yo... pero esto no me acomplejaba ni me preocupaba. Ahora mi novia estaba conmigo y Javi era a su pesar solo una herramienta de la que hacíamos uso los dos para excitarnos y tener mejor sexo. De esta manera, el pobre Javi se convirtió sin saberlo en un recurso típico y recurrente de nuestra vida sexual.

Hay parejas que tienes juguetes o ven porno para ponerse cachondos, pero nosotros solo teníamos que empezar a tontear y decir su nombre para que nos subieran las revoluciones a mil...

Además, yo también había estado con otras chicas. No soy un chico tímido, tengo buen cuerpo, me cuido y nunca me he sentido acomplejado por mi aspecto. En definitiva, he follado todo lo que he podido (o me han dejado) y no soy celoso.

Nuestra dinámica cómplice siguió de la misma manera día tras día. Pronto y a través de mis recurrentes preguntas mi novia acabó respondiendo a dos temas que le había plateado con insistencia y a los que se había resistido bastante: “¿Donde se corría Javi?” a lo que mi novia me respondió mirándome fijamente a los ojos - “Donde el quisiera......”.

“¿Donde quisiera? ¿También en tu boca?” -le pregunté. A lo que mi chica volvió a contestarme entre gemidos ahogados “Sí.....”

A mi me había dejado correrme en su boca un par de veces y por que le había insistido mucho. No obstante, yo sabía que le daba un poco de asco, con lo que siempre que me había corrió ahí yo acababa sintiendo mal por ella, con lo que por lo general me acaba corriendo en otra parte.

El caso es que el tal Javi al parecer también había tenido el privilegio de correrse en la pequeña boca de la putita de mi novia... Pero la siguiente pregunta me confirmó que aunque los dos habíamos tenido el honor de llenarle la boca de corrida a mi chica, había una diferencia bastante sustancial.... Me atrevía a preguntarle: “¿Se lo pedías tu?”

Entre gemido y gemido consiguió contestarme “aah.... ahhh... Sí.............. se lo pedía... por... favor...”

Mi novia, a la que me constaba que no le gustaba que me corriera en su boca, me estaba confesando que el tal Javi, con el que al parecer mantenía aun el contacto, la había follado tan sumamente bien que ella, agradecida y excitadísima, no había podido evitar pedirle que se corrieran en su boquita.

Que le llenara esa pequeña boca de lefa...

La imagen inundó mi imaginación....Una polla, perteneciente a un hombre del que solo sabía el hombre, soltaba borbotones y chorros de lefa sobre la boca expectante, ansiosa y abierta de par en par de mi novia por que ella se lo había pedido felizmente por favor...

Su boca, su cara, su pelo, llena de la corrida de otro... Menuda zorra, pensé. Reconozco que en ese momento sentí una mezcla de entre excitación y frustración. No pude evitar darle la vuelta con brusquedad y ponerla boca a abajo para clavársela sin miramientos.

Ella gimía de placer y se deaba empotrar contra el colchón, obviamente excitada por la situación y por mi evidente reacción. ¿De verdad era ese tío tan bueno, tan superior, que mi novia no solo le permitía correrse en su boca, sino que además ella se lo pedía por favor?

Tarfe un buen rato en atreverme a seguir preguntado y a falta de conversación provocadora lo único que rompía el silencio era el rítmico “plac.... plac.... plac....” de mis embestidas.

Encontré la suficiente valentía para preguntarle - “¿Te tragaste su lefa?”

No me contestó... Dicen que el que calla otorga, pero yo no me podía conformar con eso, con lo que insistí.

“Te he hecho una pregunta. ¿Te la tragaste?”

“...... sí.....” me confesó.

Comencé a embestirla con más fuerza. Estaba excitadísmo, lo confieso.

“PLAC.... PLAC.... PLAC.... PLAC...” el coque rítmico de mi cuerpo contra sus nalgas se convirtió en algo prácticamente hipnótico. Sus perfectas nalgas temblaba con cada embestida y mi polla se hundía con fuerza en su pequeño coño mientras me atreví a llevar un dedo hacia su culo para comenzar a a jugar con el... Sabía que le gustaba que lo hiciera. Centrado en lo que estaba haciendo no pude sino pensar en que ojalá algún día me dejara follarme ese culo perfecto suyo...

Mientras me perdía en mi pensamiento e inspirado por la imagen caí en la cuenta de que había una pregunta más que no podía dejar de plantear... Tras más de cuatro años de novios no me había dejado practicar sexo anal con ella... Habíamos hecho de todo menos eso, y no será por que no se lo hubiera pedido, pero el culo de mi chica había sido siempre terreno vedado para mí polla.

Pero ¿Y Javi? ¿Se lo habría follado el tal Javi?

En esa tesitura le planteé la siguiente pregunta de manera entrecortada entre embestida y embestida. Sabía que mi novia estaba tan excitada que me contestaría. “¿Y tu culo? ¿Te ha follado el culo alguien?”

Note inmediatamente como mi novia contuvo la respiración y dejó de jadear unos segundos que se me hicieron eternos. Tuve que insistir...

“Te he hecho..... una pregunta... ¿Te ha follado el culo alguien?”

No pudo evitar la pregunta más tiempo y soltando un pequeño suspiro dejó escapar en un susurro su contestación: “..... sí......”

Mi novia me estaba confesando que había dejado a otros hacer con ella lo que a mi no me dejaba...

“¿A mi no me dejas y a otros se les has dejado?” - recriminé.

De nuevo entre jadeo y jadeo me contestó: “aaah.... aaaah.....sí.......aaah.....”

“¿Te gustó?” - continúe por insistir.

Otro pequeño suspiro me dio la respuesta: “me.... aaaah.... encantó....”

“Javi también?” - le planteé, aunque intuía la respuesta.

“.....aaah... aaah.... sí.... Javi...” acertó a contestarme.

Ya no era yo quien la embestía, era mi novia la que movía las caderas y se clavaba mi polla, apretando sus nalgas contra mi cuerpo con fuerza; como esperando a la desesperada que mi pene la llenase lo más posible... quizás comparándome con algún recuerdo de otro hombre... de otro polvo... de otra polla...

Ante esta realización no tuve más remedio que seguir preguntando: “¿donde se corrió Javi cuando te reventó el culo...?”

“aaaah... mmmm.... aaaah.... dentro.....” - fue su contestación.

Reconozco que pocas veces he estado más cachondo que en ese momento, con lo que la contesté -“Que... zorra... eres... sabes que te lo voy a acabar follando yo también como sigas así, ¿no....?”

Su respuesta me sorprendió y me excitó por partes iguales - “No.... aaaah.... aahh... tu.... no...”

“Que pasa... ¿mi polla... no es suficiente? ¿No se merece reventartelo...?”

La respuesta fue un simple “no....”

“Y si Javi estuviera aquí... ahora... dejarías... que te lo reventara...?” Me atreví a preguntar.

“...............síiiiiii....por...... favor.... siiiiii......”

Mi chica en ese mismo instante empezó a convulsionar. Se estaba corriendo como no la había visto correrse nunca. Soltó un prolongado gemido, ahogado solo parcialmente por la almohada que se había llevado a la boca.

Es cierto que el polvo estaba siendo de los buenos, y es cierto que llevábamos un rato de sexo intenso, pero el desencadenante del orgasmo estaba claro cual había sido: el recuerdo de la polla de Javi en su culo.

Aprovechando los últimos coletazos de su excitación le planteé una última pregunta. Una pregunta que cambiaría nuestra vida sexual para siempre: - “Quieres que te traiga la polla de Javi?, pregunté directamente.

La respuesta fue directa y sencilla. Una respuesta que se me clavó en la mente y que al mismo tiempo me excitó más que nunca. Mi chica, se limitó a contestarme con una palabra entremezclada con los jadeos propios de la extenuación del momento directamente posterior a un orgasmo tan intenso: “sí... que venga...”.

…....................................................................

Al sábado siguiente, mi novia, estaba de rodillas conmigo delante, agarrando con ambas manos la polla de Javi. Una polla que más que polla era un pollón.,. Muchísimo más grande que la mía (y la mía no era pequeña...).

En la cara de mi chica podía ver como la miraba ese inmenso trozo de carne con una expresión que se encontraba entre la devoción y la felicidad.

Poco a poco a poco, empezó a menearla lentamente y con delicadeza con unas manos que parecían diminutas intentando abarcar el aparato de Javi... Ella la miraba hipnotizada, como intentando entender como era físicamente posible meterse todo eso en la boca.

Javi, mientras tanto, le puso una mano en la cabeza delicadamente sin hacer ninguna fuerza, pero mi novia entendió el gesto como una invitación a dar el próximo paso. Abrió la boca y se la metió hasta donde pudo. Ya no había vuelta a atrás...

Pero queridos lectores... como llegamos a esa situación y lo que ocurrió después en una historia para otro momento.