Terminé siendo la puta del salón
Sabía que mi actitud provocativa tenía consecuencias, pero nunca imaginé que el precio sería tan alto. Me ofrecieron hacer todo el trabajo por una sola noche, y ahora, temblando en la cama, entiendo que mi fama no es solo un juego: es mi nueva realidad.
Mi historia es casi como la de cualquier chica popular... Además de esta fama era bien sabido que me encantaba la fiesta, coquetear, andar con chicos mayores y mostrar mas piel de la cuenta... Esto lo hacía o cuando iba a fiestas, donde siempre me las ingeniaba para vestirme como zorra. Y cuando iba a clases en los baños siempre me subía la falda un poco mas, además que nunca usaba short debajo de mis faldas y siempre amaba andar en tangas. Así que quien mirase hacia arriba cuando subía por las escaleras o me pegaba al barandal, podía tener todo un espectáculo.
A mis amigas y a mi esto nos encantaba, pero a mi en especial me explotaba el morbo. Solo que las cosas se me fueron de las manos y termine siendo la puta de todo un grupo de amigos y solo por no querer hacer mi parte en el trabajo.
Todo empezó en la clase de química cuando el profesor nos recordó que debíamos entregar para mañana la primera parte de nuestro proyecto semestral. Honestamente yo me quede pérdida ya que había faltado la última semana. Así que como si nada levante mi mano y la agite en el aire.
— Maestro, he faltado las clases anteriores podría unirme a mi grupo de amigas — pregunté segura sin dar tantas opciones. Solo que esa vez no tuve tanta suerte o tal vez no coquetee lo suficiente con ese profe.
— Ehh no, deben ser en máximo grupos de cuatro, y el único grupo incompleto es el de los chicos. Estará trabajando con el equipo de Rober, hablé con ellos y póngase al día — volteé mi cara y sabia que en ella había una expresión de desprecio dibujada. Así como la vi en la cara de Rober.
Este era uno de los cerebritos de la clase. Él y sus otros dos amigos... su problema no era ser los cerebritos sino lo odioso y creídos que eran. En fin... ese asunto lo intenté resolver ofreciéndoles dinero a cambio de que hicieran todo el trabajo y me incluyeran pero los tres lo rechazaron y en su lugar me advirtieron qué saliendo de clases se reunirán en la casa del tal Rober.
Desprecio, eso fue lo que sentí en ese momento...
Ahora bien, cuando llegamos a casa de Rober me di cuenta porque no le importó tomar el dinero, a juzgar por la casa, no era algo que necesitará... sus padres no estaban así que ellos se pusieron a discutir qué tanto faltaba del proyecto mientras que yo me quedé jugando mi teléfono.
— ¡TE ESTOY HABLANDO, MUÉVETE Y PONTE A TRABAJAR! – gritó Rober desde su lugar, el cual era una mesa donde se encontraba lo que parecía la estructura de una maqueta.
—¡Que fastidioso eres! ¿Que te cuesta hacer mi parte? — bufee fastidiada.
— Ni creas que te regalaremos la calificación — respondió el odioso en cuestión mientras sus amiguitos solo rieron en forma de burla.
Torcí mis ojos, me levante con fastidio y caminé hacia el escritorio donde estaba la PC, ahí ya estaba sentado Leo, con él me tocaba hacer equipo y debía ayudarlo a investigar la información... claro que yo no tenia ganas de hacer nada así que solo me dediqué a coquetear con Leo y poco a poco mi discreto coqueteo empezó a rendir frutos.
— ¿Siempre es así de pesado tu amigo? — murmure mientras me aseguraba de abrir un poco mas mi escote. Leo sin ningún disimuló se comió mis pechos con su mirada.
— No, a veces puede ser peor — ambos reímos de forma discreta. Solo que la discreción se rompió cuando él sin disimuló abrió un botón mas de mi camisa dejando mi escote completamente a la vista.
— ¿Con que te gustaron, no? — pregunté con picardia. Él solo sonrió, parecía tímido — de verdad no quiero hacer nada, así que, si lo haces por mi, dejo que las juegues ¿va?
A mi intercambio él sonrió con malicia y aun mas picardia. Entonces asumi que eso era un ¡si! Leo metio un dedo por mi escote y jaló con fuerza haciendo que otro botón se abriera. Como ya mis pechos estaban descubiertos, me levante con discreción y salí del cuarto rumbo al baño mas cercano, ahí me guardé y espere que el tal Leo llegara...
El no tardó mucho en llegar y cuando lo hizo prácticamente me arrancó mi camisa. Él empezó a devorar mi pechos mientras que mi excitacion empezaba a crecer y mi sexo se empezaba a llenar de fluidos, todo se descontroló cuando acaricio mis piernas y empezó a subir su mano en dirección a mi vagina.
—¡Hey el trato eran mis tetas! Esto no está incluido. — intenté detenerlo aunque en realidad mi deseo y excitacion querían otra cosa.
Él rió con soberbia y su mano libre la uso para empuñar con fuerza una parte de mi cabello.
— ¿Crees que voy a hacer un trabajo tan difícil solo por una lámida de tetas? por cual me tomas ¿por crio? — río con soberbia una vez mas y empezando a urgar mi mojado coño con dos de sus dedos. — claro que haré el trabajo por ti y la única contribución que tu harás es abrirte de piernas, es para lo único que me servirías.
No terminó de decir muy bien su frase cuando ya me tenía encima del tope del baño. Subió mi falda y sin mucha resistencia abri mis piernas.
— ¿Ves que esto si lo haces bien? Eres tan bruta de mierda que prefieres abrirte de patas y ofrecerte como cual zorra que pensar un poquito y hacer tu tarea — me insulto mientras acariciaba mi coño sobre mi muy mojada tanga. — Pues te voy a agarrar de juguete, puta barata — Sin meditarlo mucho saco su verga y la clavó en mi coño sin mayor antesala, sentí como lo fue estirando mientras me embestia de forma rapida y muy ritmica.
Solté un primer gemido antes de poder decir una sola palabra, mas alla de lo rico y placentero, dejaba un rastro de dolor en mi coño que era lo que me mantenia quejandome
— ¡Hey, hey, hey! Tienes que ponerte condon ¿que te pasa? — intenté detenerlo sin embargo, me agarro con fuerza por mis piernas y siguió embistiendome sin parar, con fuerza, en modo bestia.
— ¿Condon? A las putas como tu se les llena de leche, se cogen así sin nada. Para eso sirven, puta de mierda — él subió el ritmo de sus embestidas. — Los rumores son ciertos, tienes buen coño — gimio sin dejar de embestirme. Su verga era lo suficientemente gruesa para estirarme el coño y hacerme chillar del dolor — Sabes que te traíamos ganas. No te imaginas cuantas fotos que hay regadas de ti, zorra. No veía la hora de ver en persona estas tetotas y este coño. Eso te gusta, zorra de mierda? Que te traigan ganas por eso andas mostrando tu coño a cada rato. Que te usen y luego te exhiban como trofeo. Tu y tus amigas, son un combo de putas faciles.
Lance un gemido mas fuerte cuando mordió con fuerza mi pezon y como hambriento fue comiendo de una teta a otra. Sus embestidas no paraban. Taladraban sin indulgencia mi coño y me hacia gritar por el rastro de dolor que me dejaba al hundir su miembro hasta lo mas profundo de mi vagina.
— ¡Siiiii!! — chillé excitada abriendo mas mis piernas. Leo tenso mas mi cabello y lamió mi cuello.
—¡Vamos puta chilla! Que es para lo único que sirves. ¿Quieres leche? Maldita guarra — me quedé totalmente callada, como si la excitacion no me dejara hablar. Una fuerte bofetada me hizo reaccionar — Te estoy hablando a ti, perra estúpida. Aparte de puta e imbécil, eres sorda? — ladro mientras taladraba mi coño. — te lo repito ¿Quieres leche, puta? — asentí a su pregunta y una nueva bofetada me hizo voltear la cara — ¡Habla! Te quiero escuchar pidiendome leche.
— Si quiero leche — chillé antes de que volviera a abofetearme.
Mis piernas estaban bien abiertas y mi coño estaba chorreando en fluidos y siendo taladreado como nunca antes me lo habían hecho. Aquí no había compasión solo embestidas rápidas y profundas. Él no paraba y yo no dejaba de gritar, ni de aullar.
— ¡Eso! Hoy vas a ser mi asqueroso deposito de leche — ronroneo mientras apretaba mis piernas y hundía hasta lo mas profundo su miembro haciéndome gritar. — ¡Toma puta, toda tuya! — dijo aliviado mientras sentía como llenaba mi coño con su leche.
Al parecer tenía siglos sin ordeñarse porque sentí como si litros de leche se almacenaban en mi sexo.
Sin mayor cuidado sacó su miembro de mi, lo guardo dentro de su pantalon, me tomó del brazo y me jaló en direccion a la puerta, haciéndome caminar con rumbo al cuarto.
— Espera debo limpiarme, mis tetas estan al aire. ¿Que te pasa? — supliqué para que me permitiera al menos arreglar mi ropa.
— ¡Cállate zorra! — ordenó antes de entrar al cuarto — Asi te vas a quedar, te dije que hoy seras mi deposito de leche ¿cuando has visto que los depositos de leche se limpian? — él abrio la puerta del cuarto y apenas entramos me soltó la mano y camino solo hacia la PC, dejándome en la puerta con la blusa abierta, mis tetas al aire y con su leche escurriendose por mis piernas.
—¿Que carajos? — preguntó Rober sorprendido sin quitarme los ojos de encima al igual que Alex.
— Me la cogi a cambio de hacer yo todo el trabajo — Explicó Leo sin mayor disimulo — a la puta se le hace mejor servir de contenedor de leche que resolver fórmulas químicas.
— ¿Que? No es justo y porque solo tu, si nosotros también estamos haciendo esto? — protesto Alex.
— Ustedes me la lanzaron a mí. Para que no se quedaron con ella? — esos tres empezaron a discutir como tres niños.
Parecia que se peleaban por un trozo de carne mal repartido y lejos de sentirme mal eso causó que mi morbo subiera aun más. Parecia que la excitación estaba subiendo como vapor y se escurria a traves de los fluidos de mi vagina.
— A ver la maqueta también es parte del proyecto — grito Rober en dirección a Leo.
Mejor decidí terminarme de desnudar y fue cuando me volvieron a ver con atención.
—¡Ya! Pueden cogerme ustedes también, pero deben asegurarme que obtenga la mejor calificación. — los amenace. Mientras caminaba hacia la cama y me trepaba en ella para quedar en entera disposición de esos sonsos.
— Ahí esta! Les digo es solo sirve para ser puta. — cantó Leo desde la PC.
Los otros dos se acercaron a mi con sus vergas afuera de su pantalón y mientras que Rober me acerco su verga a la cara, Alex de un solo impulso la clavó en mi coño sin ningun jugueteo previo. Antes de que me taparan la boca con una verga lance un exagerado grito.
— ¡Maldita sea con cuidado! — me queje. Esos tres no tenían nada de sonsos y honestamente tenían los miembros mas grandes que cualquier otro que me hubiera cogido antes.
— ¡Con cuidado pide la perra! Y tiene el coño mas abierto que tunel de tren — ironizo Alex haciendo reir a sus amigos
— Me dolio, idiota — me queje pese a sus burlas.
— Revientala Alex para se le bajen los sumos y sepa quien manda — alento Leo desde la PC.
— ¡Cállate puta y empieza a mamar! — ordenó Rober metiéndome de un solo tiro su verga en mi boca, invadiendola toda hasta que tocara la campana de mi garganta. Los dos empezaban a establecer unas muy ritmicas embestidas, rapidas, bastantes violentas y mientras uno me hacia tragar todo su miembro, el otro invadia hasta lo mas profundo de mi coño.
Ambos gemian de forma estruendosa mientras me apuñalaban mis dos huecos sin parar. Era exorbitantemente delicioso sentir como esos miembros entraban y salían casi de forma sincronizada y mientras de mi boca salían sonidos mientras me embestia hasta mi garganta, de mi coño se producía el sonido del choque de su pelvis con el mio.
— ¡Oh! No saben como lo mama, le entra hasta a la garganta a la perra— dijo Rober con voz muy exitada.
— Es mi turno de que me la mame, vamos a cambiar — respondió Alex sacando su verga de mi adolorido coño. — tiene el coño bien rico, la zorra. Dime algo putita ¿cuantos ya te la metieron? Porque te entra bien fácil.
— ¡Que te importa estúpido! — Respondí cortante, incitando su enojo.
—Clavasela, Rob. Aun no se amanza la perra, pero ya veras como quedaras... — ordenó Alex y acto seguido sentí como su amigo empujó por completo su verga en mi coño. Lance otra vez un aullido de dolor, por todo mi sexo se desblego un dolor pulsante casi desgarrante — Yo que tu, voy respetando porque si no te has dado cuenta te tenemos a nuestras merced — me amenazo y acto seguido escupio mi cara — Zorra de mierda. Asi que, mamame la verga que por cierto se lleno de la leche que mi amigo dejo en tu coño, puta!
Al clavarme la verga en mi boca sentí el delicioso sabor de la leche de su amigo así que, como si se tratara de una rica paleta, empecé a saborearme su verga y a mamarla con desdén. La metia y la sacaba de mi boca, la lamia e incluso la acariciaba con mi mano. Ademas del sabor del semen de su amigo, tambien sentí el sabor de mis propios fluidos...
— Sii así, ¡Que buena perra eres! — me premio Alex.
Lo mire sin dejar de mamar su verga, era hasta delicioso intentar meter todo ese trozote de carne en mi boca.
Leo no tardó mucho en incorporarse, tenia su miembro muy rigido otra vez.
— Se los dije que la puta, coge bien. Pero a ver, yo igual quiero que me mames la verga a mi tambien — dijo Leo acercando su verga a mi cara y dandome a mamar, así que, sin ninguna restriccion me movía de una verga a otra sin parar. — Eres tan cerda que se te hace facil tragarte tres vergas al mismo tiempo, puta inmunda — Leo no paraba de insultarme mientras le mama la verga a el y a su amigo.
— De ahora en adelante serás nuestra zorra, entendido? – preguntó Alex tomándome del cabello. Asentí a su pregunta.
— Respondele a mi amigo, cerda traga leche, sabes que nos gusta escucharte. — ordenó después de abofetearme.
— Siiii — me queje excitada con mi voz ronca y agitada, por las multiples embestidas.
— Muy bien, que puta tan obediente. Ahora nos vamos a turnar para romperte ese coño y por cada uno que te lo reviente, agradeces ¿OK? — me amenazó aun tomándome del cabello. El igual escupio mi cara al terminar de hablar.
— Si, señor — acepté.
Ellos me giraron hasta quedar boca arriba y mientras entre dos sostenian mis piernas tan abiertas que sentía que me las iban a partir, el tercero me embestia como si mi coño fuera de silicona. Mis gritos empezaron a retumbar por todo el cuarto, mientras que los tres iban taladrando mi coño sin para uno tras otro iban rotándose cada cierto tiempo y acada vez que uno se salía de mi, me hacían darle las gracias por reventarme el coño.
No pararon de insultarme y recordarme lo perra que era, lo cerda que me veia con las patas abiertas recibiendo verga sin parar y era justo como me sentía. Como una perra en celo, rodeada y siendo montada por varios machos.
— Mira a esta sucia, lo excitada que esta — curiosio Alex mientras lamia y mordisqueaba mis tetas. — Limpia mi verga, puta guarra, pon a trabajar esa boquita que la tienes muy libre.
Pidio antes de meter su verga en mi boca y embestirla tan rapido como me estaban embistiendo el coño.
— Vente Alex es tu turno de metercela — Anuncio Rober desde mi coño.
La verdad había perdido la cuenta de cuantas veces se habían intercambiado de posiciones entre ellos, aun asi continuaban sin parar clavandome y ya para eso el coño me ardia y sentia como si lo hubieran estirado con maquinas. Mi voz estaba ronca de tanto gritar y por lo maltratada que ya estaba mi garganda debido a las bruscas embestidas que me habian estado dando. Aun asi el mas lesionado seguia siendo mi coño y es que me dolia demasiado de tanta verga que había llevado.
— Ya, ya. Me duele — supliqué entre gritos.
— Cállate puta, es hasta que a nosotros nos de la gana — me respondió Alex.
— Ya no puedo más — supliqué.
— ¿Como que no? Ya te vamos a demostrar que si — respondió Rob enseguida — Alex tapale la hocico a la perra, ponla a que te mame los huevos.
Tal como lo ordenó, Alex se sentó sobre mi cara y me hizo mamarle los huevos. Cada vez que abría mi boca para quejarme me restregaba mas sus pelotas y trasero en la cara mientras los otros reían y se turnaban para seguir abriendo y torturando mi coño.
— ¡Miren esto! — anuncio uno de ellos.
Senti como todos se movieron y rieron en unísono.
— ¡Ya le quedo el coño rojo e hinchado a la perra! ¿Cerda quieres ver como te quedo? — burlaron entre risas. Los miré y en ese momento sentí que estaba enfrente de mis nuevos dueños. Me sentía como una insignificante propiedad, la cual había sido repartida.
—Vamos a darle lo que vino a buscar esta puta de mierda...— anunció uno de ellos.
Entre risas Rob fue quien le respondio — Ahora si zorra vas a hacer lo unico que sabes, recibir leche.
— Contenedor de leche le vamos a llamar a la cerda de ahora en adelante — Continuo Alex el chiste.
Como cavernicolas me sostuvieron patas arriba y me volvieron a penetrar uno por uno. Hasta que cada uno fue vaciando su leche dentro de mi coño, al terminar, fueron ofreciéndome sus miembros para que los limpiara en su totalidad y lo hice sin titubear...
— Tu si sabes que nos gusta, putita bonita — me premio Alex mientras limpiaba su miembro.
— Ya la advertí que a partir de ahora será la perra de este grupo — recordó Leo.
Los tres idiotas me hicieron voltearme y pusieron un plato debajo de mi coño recolectar toda la leche que se escurria. Lo peor vino cuando me tomaron del cabello y acercaron mi cara al plato.
— Lamela, tienes que tragar lo que tus amos te den — fue Rober quien me miraba a los ojos y sostenia mi cabeza sobre el plato — O la tragas o restriego tu cara en ese plato y del piso vas a tener que lamer la leche, zorra de mierda. Aqui quienes dicen lo que vas o no hacer somos nosotros y tu solo obedeces, guarra de alcantarilla.
— Puta traga leche — Repitio Leo.
— Contenedor de leche — Enfatizo Alex
Me queje mientras intentaba resistirme pero la verdad ya no tenia fuerzas para resistirme. Así que después de dos estruendosas nalgadas empecé a lamer el plato con dificultad, mas de una vez regurgite. Pero seguía lamiendo el plato mientras ellos reían y agregaban aun mas insultos.
— ¿Viste que si podías? Si eso comen las perras como tu, te haces de la boca chiquita y ya te has tragado la leche de casi todos los del salon — dijo unos de ellos mientras yo seguía lamiendo el plato.
— Te vamos a bautizar como la perra traga leche, así te vamos a llamar a partir de ahora ¿OK? — Preguntó Leo.
— Si, señor — Respondí volviendo a levantar mi mirada después de haber limpiado todo el plato.
Levante mi mirada y vi como los tres estaban parados frente a mi, mirándome con una sonrisa de victoria en sus caras. Los tres sonsos me habían no solo humillado y cogido a su antojo, si no que también me habían dominado como cual zorra... Me sentia tan humillada, tan degradada, me sentia como si fuera nada frente a ellos, estaba a su merced, a sus pies y ahi debia seguir. Sentia que tenian todo el poder sobre mi y asi me estaba gustando. Vi sus vergas... ahi estaban esos tres pedazos de carne que me habian destrozado el coño y la garganta, me senti orgullosa de haberlos complacido hasta que quedaran asi de satisfechos y con las vergas dormidas.
Y mientras ellos se dedicaron a terminar el trabajo, yo me quede tirada en la cama, temblando, con el coño destrozado y adolorido, sudada, usada y con la boca repleta al sabor de tres diferentes semen, de mis tres amo.
Continua...
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