Mis inicios en las relaciones D/s (6)
Carla no solo quiere controlarlo; quiere exhibirlo. Desde la vergüenza pública en la tienda de animales hasta el dolor agudo de la pala en casa, cada paso es una prueba de lealtad. Él sabe que el castigo es el precio de su pertenencia, pero no imagina hasta qué punto ella disfrutará viéndole sufrir.
Llevaba mucha razón y más ahora que tenía mi polla marcada y dolorida por lo pinchos de la rueda que había pasado por ella.
Bueno, ayúdame a arreglarme para salir. Me pondré la falda larga de cuero y unos botines de mediano tacón a juego. Me pondré también el jersey de cuello y sin mangas.
Saqué la ropa que me había sugerido y la dejé preparada así como unas bragas limpias y una compresa.
¿Se pondrá medias o calcetines?
Unas medias mejor.
De pie en el dormitorio la despojé de su bata y su camisón así como de su braga. Estaba increíblemente hermosa. Tenía un cuerpo generoso y algo entrado en carnes. Me arrodillé y le fui poniendo su braga que al llegar a sus muslos le coloqué la compresa y la ajusté a su cuerpo. Le di un beso a su pubis a través de la braga y se sentó para que le pusiera las medias.
Ten cuidado con las medias no vayas a hacerme una carrera en ella y me cabree.
Mu despacio lié su media en mi mano y calce una pierna primero y después la otra. De la misma forma le di la mano para que se levantara y así poder subir las medias hasta su cintura. El tacto de misma forma manos recorriendo sus medias era súper excitante. Se dio cuenta de lo embelesado que me había quedado mirándola.
Mírame cuqui.
Al mirarla soltó su mano sobre mi cara dándome un bofetón.
Has de hacer las cosas con diligencia. Eso de quedarte ahí pasmado mirándome,¿a qué se debe?
Perdona mi Ama pero es que no puedo resistirme a contemplarla en todo momento. Es usted una belleza y tiene un cuerpo sensual y que provoca deseo.
Me gusta que me veas así pero no te demores en tus tareas.
Ahora le puse la falda de cuero que me había indicado y por último le puse el jersey. Era un jersey de un tejido que se le ajustaba muy bien a su cuerpo dejando entrever sus turgentes pechos. Era un monumento digno de ver y admirar.
Solo me quedaba calzarla. Poder acariciar sus pies era un gran placer para mí. Tome cada uno de sus pies y antes de calzarle sus botines los bese a la vez que mis ojos estaban pendientes de su cara y sus gestos.
Bueno, ahora solo me queda pintarme para sentirme bien. Mientras puedes ir vistiéndote. Recuerda ponerte la faja ya que vas a llevar el plug. Me lo traes que te lo inserte antes de vestirte. Fui a por el plug y se lo entregue a la vez que me colocaba en la posición idónea y más cómoda para ella. Cuando terminó tomó el plug y lo introdujo en mi ano. Una vez insertado cogió la pera para inflarlo suficientemente para que se mantuviera en el interior todo el tiempo que fuera necesario.
Ya puedes vestirte. Y no se te olvide ponerte el collar.
Lo de salir fuera de casa con el collar era de lo que menos me gustaba pues en mi barrio todos me conocían.
Iremos en coche, cuqui.
Al llegar al garaje le abrí la puerta para que se acomodara y después yo al volante conduciría donde Ella me indicara. Mientras conducía su mano se posó sobre mi pantalón queriendo abarcar mis genitales. Sabía que llevaba la jaula y que las heridas de la rueda estarían aún sin curar. Apretó fuerte moviendo su mano por entre mis piernas y agudizando el dolor.
Quiero que tengas siempre presente a quien perteneces, cuqui.
No lo olvido mi Ama Carla.
Recorrimos una gran distancia hasta llegar a un centro comercial de las afueras. Le ayude ayudé a bajarse del coche y se encendió un cigarrillo a la vez que se cogía de mi brazo.
Primero vamos a ir a esa tienda de ahí.
¿La de animales?
Si, claro.
Entramos en la tienda y eligió una colchoneta amplia para perros.Al acercarse un chico para ver qué deseábamos Ella le preguntó cuál era la más grande que tenían.
Pues estás de aquí - le dijo el chico. ¿Como es su perro?
Es grande, como él - dirigiéndose a mi.
Pues yo creo que está le irá bien.
¿Podemos probarla?
¿Es que ha traído a su perro?
No, pero él me vale para hacerme una idea. Túmbate cuqui.
Mi cara se tornó roja ante la vergüenza que me suponía el acostarme sobre la colchoneta.
¡Vamos cuqui, que este muchacho no tiene toda la mañana!
Me agaché y me tumbe con las piernas encogidas sobre la colchoneta.
¿Es cómoda, cuqui?
Me levanté y le confirmé que era la idónea. Ah! Y este peine es muy práctico para peinarlo.
Bien, vamos a seguir mirando, ¿me la apartas?
Si señora. Si necesitan algo no duden en llamarme.
Seguimos andando por la tienda y llegamos a la sección equina. Allí le llamó la atención un bocado. Lo cogió y me lo probó quedando muy contenta.
Así no tendré que decirte cuando has de abrir la boca para usarla. Me gusta. Llévaselo al muchacho cuqui.
Cuando volví a su lado tenía en su mano una fusta y un látigo terminado en una tira con una bolita.
¿Qué te parecen, cuqui? A mí particularmente me encantan los dos y como no son muy largos los manejaré bien.
Si mi Ama, están muy bien y creo que le encantará cuando los use.
Bueno pues llevárselos otra vez y a ver que veo. Me encanta esta tienda.
Ella siguió mirando todo en la tienda. Volví a su lado.
Creo que nos vamos a ir, hay algo que he visto en internet y que no he visto aquí. Tendremos que buscarlo en otro sitio.
¿Puedo saber lo que busca?
Ya lo sabrás mi cuqui.
Pague todo lo que había apartado y llevé las bolsas junto a Ella que se volvió a encender un cigarro cogida de mi brazo. Mientras andábamos pude comprobar que muchas personas, sobre todo hombres, nos miraban. No me extrañé pues mi Ama era una mujer que despertaba miradas en todos. Ya encender el coche la acomodé.
¿Dónde vamos, mi Ama Carla?
Espera que vea donde hay una tienda en la que encontraremos lo que busco. Ah! ya se. Vamos a esta calle en el número 122.
Puse el GPS y nos dirigimos allí. Al llegar aparqué y al salir del coche le pregunté.
El 122 es un sex shop, ¿es ahí donde quiere ir?
Si, mi cuqui.
Entramos y una chica muy amable nos atendió.
¿Qué desean?, ¿les puedo ayudar?
Sí, busco una celda grande y segura.
Pasen por aquí. Tenemos estos modelos.
Había varios tipos montados. Todos disponían de una puerta con cerrojo. Una de ellas disponía de una ventana. Pero la que más le gustó fue una que además disponía de unas abrazaderas.
Esta me gusta. ¿Es resistente? Es que mi perro es muy nervioso y no quiero que la desmonte con sus movimientos.
Si, es la más fuerte y segura.
Bien pues prepáremela, por favor. Ahora quisiera que me diga la zona de spanking.
La chica nos acompañó y se marchó para ir preparando la celda que había elegido.
¡Mira cuqui! Esto es lo que buscaba, una pala. Hay de varios tipos. ¿Cuál te parece mejor? Esta que tiene un mango redondo me gusta y además tiene en la pala unos botoncitos que me encantan.
Se trataba de unos remaches en forma redonda de metal que cubrían toda la superficie de la pala. Me la entregó y seguimos viendo. Ahora encontró una barra espaciadora para piernas y brazos.
Señorita, ¿puede venir?
La chica acudió y mi Ama le preguntó cómo se usaba.
Son barras para mantener las piernas o los brazos separados del cuerpo. Se trata de algo muy usado en las prácticas BDSM. ¿Quiere probarlas?
Si por favor.
La chica tomó las barra y me las ajustó a mis piernas y mis brazos. Estando así, mi Ama le manifestó que le encantaba. La chica le informó que eran telescópicas para así poder ampliar o disminuir la separación.
¡Me gustan mucho, me las llevo! ¿Te parece bien, cuqui?
Solo asentí con mi cabeza. La chica creo que se había dado cuenta de para quién era todo lo que había elegido Ella.
Aquella sección de que es, le preguntó mi Ama.
Es una sección para sissy. ¿Quiere verla?
Sí claro, me gusta verlo todo. Por cierto he de decirte que vuestra tienda es una de las más completas.
Gracias - dijo la chica. También tenemos unas salas privadas para alquilar que si quiere se las enseñaré después.
Antes fuimos a la sección de sissy con todo tipo de trajes, vestidos, ropa interior, pelucas, complementos y calzado. Le encantó un vestido de criada francesa con un vestido negro de manga corta con una falda muy corta y un delantal blanco y una cofia.
¿Son talla única?
No el modelo que le guste ha de probárselo antes. ¿Qué talla desearía?
Me miró y pidió una talla L.
¿Dónde puede probárselo?
Venga, aquí.
Pasamos los dos al probador que tenía unas dimensiones bastantes amplias y que tenía un sillón incluso. Mi Ama se sentó en él mientras me miraba con esa sonrisa picarona y humillante.
¿A qué esperas? Vamos pruébatelo.
Me desnudé y me puse el vestido. Me quedaba bastante ajustado. Mi Ama me miraba con admiración.
Vas a estar muy guapa mi cuqui. Ya te puedes desvestir.
Mi Ama salió del probador mientras yo terminaba de vestirme. Al salir Vi que estaba eligiendo unos zapatos. La chica le dio unos zapatos de tacón fino y alto. Eligió unos de color negro de charol.
Bueno, por hoy ya está. Enséñanos esas salas que tenéis antes de irnos.
Se pueden alquilar por horas con servicio de acompañamiento o no.
Al verlas mi Ama se quedó sorprendida gratamente. Le gustó como estaban equipadas.
Y, ¿el precio?
Pues 100€ la hora sin acompañante y 300 con acompañante.
Pues es bueno saberlo por si nos apetece algún día. Cuqui paga y llévalo al coche.
Ya en el coche saco de su bolso unas esposas.
Mira lo que me ha regalado la chica. ¿Te gustan?, a mi me encantan.
Marchamos a casa y la acompañé dejándola sentada en el sillón fumándose un cigarro para ir yo a descargar el coche y subirlo todo a casa.
¿Has terminado ya cuqui?
Si mi Ama.
Pues antes de hacer nada dedícate a mis pies.
Me desnudé quedándome solo con la faja, la jaula y el plug. Me arrodille y comencé con detenimiento a bajar la cremallera de los botines. Los llevé a mi boca y los limpié con mi lengua para que estuvieran brillantes. Después le ayude a levantarse para deslizar las medias por sus piernas. Estaban calientes y con mi lengua la pasé por ella para refrescarle el calor.
Como disfruto teniéndote en todo momento atendiéndome. Sigue así cuqui.
Mientras seguía disfrutando de Ella daba caladas a su cigarro y echaba el humo de su boca sobre mi cara. Mis manos acariciaban sus pies subiendo muy despacio por sus piernas hasta rozar sus bragas que noté muy húmedas.
Sigue así, me gusta.
Mis labios besaban sus pies sin cesar lamiendo su sudor y recogiendo el aroma que desprendían. Así estaba cuando cogiendo la anilla de mi collar tiro de mí haciendo que mi boca se pegara a su braga.
¿Te das cuenta cómo estoy?, ya sabes lo que tienes que hacer y cómo hacerlo.
Separe sus bragas y retiré la compresa totalmente mojada para dejarla para después. Con mis dedos la separé y dejar sus gruesos labios bien expuestos para chupar su coño que emanaba un olor a sudor mezclado con su orina. Era el aroma de mi Ama y con eso me bastaba para gozar.
Me gustaría que montaras la celda, quiero que duermas en mi dormitorio. Vamos allí que quiero verte.
Le di mi mano y la acompañé al dormitorio. Se echó sobre la cama y se encendió otro cigarrillo mientras yo desembalaba el paquete y montaba la celda. Era una celda de gran tamaño, con una ventana por donde cabía mi cabeza. La puerta estaba cerrada con un candado cuyo juego de llaves guardo ella colgándose una en su collar.
Ahora mete la colchoneta dentro, quiero verte enjaulado.
Introduje la colchoneta y me metí dentro. Ella cogió el candado cerrando la puerta. Dejo la ventana abierta.
Asómate y abre la boca.
Con mi boca abierta asomando por la ventana de la celda fue depositando la ceniza del cigarrillo.
Es muy práctica esta ventana. Podré darte de comer y beber sin necesidad de que salgas. Te veo ahí encerrado como un auténtico perro. Me gustas.
Aunque la celda era grande no me permitía estar estirado, debía estar con las piernas flexionadas. Entre calada y calada a su cigarro dejaba caer una buena cantidad de saliva en mi boca.
Bueno, si no fuera porque has de terminar de colocar todo lo que hemos comprado te dejaría ahí esta mañana.
Abrió la puerta y salí de la celda. Ya montada la celda nos fuimos de nuevo al salón. Allí coloqué sobre la mesa todo lo que habíamos comprado.
Desnúdate, quiero probar todo lo que hemos comprado. Antes te pondré la correa para evitar que te puedas mover, aunque podría meterte en la celda y sujetarte a las abrazaderas que tiene pero ahora no me apetece levantarme otra vez. ¡Colócate en posición mi perro!.
Me desnudé por completo quedando solo con la jaula y el plug en mi cuerpo. Me coloqué de espaldas a Ella y un poco inclinado. Así noté como tiraba de la correa para acercarme un poco más a Ella y así estar más cómoda.
Así creo que estás bien. Voy a empezar por el látigo.
Antes de azotarme escuché como silbaba en el aire. Tras varias pruebas el látigo impactó en mi cuerpo. Lo que más dolía era la bolita que tenía en su extremo.
Hoy como solo se trata de una prueba te daté cinco latigazos. Quiero que los vayas contando y me expreses tu alegría por recibirlos.
El primero fue algo suave pero los cuatro latigazos siguientes fueron aumentando de intensidad.
Sabes que me encanta, mi perro.Su sonido me está hasta excitando, ¡qué bárbaro!, nunca lo imaginé. Ahora quiero probar la paleta. Fue verla y me encantó, estos pequeños remaches puntiagudos son una pasada. ¿Te apetece probarla?
Si mi Ama, estoy deseándolo.
Me encanta la actitud que tienes con tal de complacerme. Inclínate bastante más. La pala la voy a emplear solo en tu culo. Creo que te quedará precioso. Las puntas contribuirán a ello. ¡ Uff, mi perro estoy chorreando!
Metió su mano por dentro de su braga y frotó su coño con ella. Comenzó a gemir de tal manera que soltó la pala para con su otra mano acariciar sus pechos que los apretaba.Yo no podía hacer otra cosa que mirarla sin abrir la boca. Se removía en el sillón mientras su mano se movía de forma agitada en el interior de su braga.
¡Sí, si, qué gusto, joder que me voy a correr!, ¡eres un perro maravilloso!
MI Ama Carla dejó de mover su mano y apretó sus piernas una contra la otra. Se estaba corriendo, se retorció en el sillón quedando exhausta.Le encendí un cigarro y se lo pasé. Mientras daba caladas a su cigarro me miraba.
Mi perro te confesaré que mi atracción por la dominación es de siempre y poseer un sumiso de mi propiedad el sueño y deseo de toda la vida. Pero esta excitación tan brutal que me ha producido tu dolor al azotarte es algo que nunca imaginé que me podía gustar tanto hasta el punto de…….
Para mí es una satisfacción el ser la persona que le procura su felicidad y su goce.
Ya sabes lo que tienes que hacer ahora, ¿no?
Si mi Ama y Dueña Carla.
Me coloqué frente a Ella a cuatro patas y acerqué mi cara a su entre pierna. Ya el olor me hizo saber cómo tenía su coño. Bajé sus bragas retirando la compresa y separé sus labios para lamerla bien y limpiarla como se merecía. Me di cuenta de la cantidad de flujo blanco y espeso que impregnaba tanto su coño como sus muslos. Pasé mi lengua por ellos recogiendo los hilos que los recorrían. Era un sabor fuerte y muy ácido pero me gustaba saborearlo. Así estaba cuando sentí golpear mi culo con la pala. Realmente las tachuelas se clavaban en mi culo mientras yo seguía lamiendo y chupando. Cada vez los golpes eran más fuertes y eso hacía que mis lametones se intensificaran llegando a introducir mi lengua en entre los labios moviéndola en su interior.
¿Qué haces mi perro?
No le contesté y seguí moviendo mi lengua dentro de su coño. Los golpes de la pala se hicieron más continuos y fuertes. A la vez sus gemidos comenzaron a delatarla: volvía a tener un orgasmo.
No pares, perro, sigue así. Me estás llevando muy alto. Más, más, mueve esa lengua que tienes, sigue.
Fue cuando un azote de la pala, muy fuerte, impactó en mi culo clavándose las tachuelas en mi culo y acompañado de un grito de placer cuando supe que debía parar. Me separé y me quedé mirándola como su respiración agitada le impedía hablar. Me sentía muy satisfecho de haberla hecho gozar de esa manera. Sabía lo que necesitaba. Le encendí un cigarro del que a penas tenía fuerzas para darle una calada. Paso un rato hasta que se repuso y dándole una calada al cigarro me miró.
Eres increíble, lo que has conseguido que sienta. Hacía tanto tiempo. Date la vuelta que vea cómo ha quedado tu culo.
Al girarme vio que todo mi culo estaba lleno de puntitos rojos por el impacto de las tachuelas de la pala. Paso su mano por ellos.
Mi perro, no te imaginas lo que siento al ver tu culo todo marcado por mi. Es algo que no sé explicarte con palabras. Bueno, ahora ve a preparar el almuerzo. Hoy comeré en el dormitorio, me apetece y nunca lo he hecho. Por cierto hoy se nos ha olvidado comprar algo muy importante.
¿Qué se nos ha olvidado, mi Ama?
¿En qué te has convertido?, dime.
Pues soy tu sumiso, tu esclavo y…… tu perro.
Exacto. Eres mi perro.Y…. Como mi perro que eres dime dónde comen los perros, ¿en un plato?
No mi Ama. Suelen tener unos comederos, uno para agua y otro para la comida.
Pues ya sabes lo que has de hacer esta tarde. Te acercas y compras dos comederos que sean grandes.
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- Relato #242007— title-regex: contiguous parts (5 -> 6)
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