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Esposa infiel: Yahaira

Una cena casual se convierte en la puerta de entrada a una noche de pasión prohibida. Entre el vino y la confesión de una vida marital vacía, la línea entre amistad y infidelidad se desdibuja. ¿Qué pasa cuando el deseo supera la lealtad?

lunatacas11K vistas8.6· 7 votos

Esposa infiel: Yahaira

Durante mi estancia en Arequipa por el 2014, por un gran proyecto en Cerro Verde, habíamos alcanzado la meta y por ende un hito, la gerencia de obra nos dio libre el sábado, por lo que tendríamos fin de semana completo para relajarnos.

Planeaba descansar el fin de semana, ya que había sido una guardia intensa; pero mis pupilos me avisaron que tenían todo listo, a las 22:00 horas nos encontraríamos con unas amigas en la Casa Fórum, la idea no me pareció mal.

Bajamos a AQP, ingresamos al hotel y en la recepción me encuentro con Yahaira, situación poco usual ya que ella trabaja en Lima, me acerque para saludarla, ella se sorprendió al verme, abriendo sus enormes ojos negros y esbozando una hermosa sonrisa:

· ¿Señora qué hace Ud. por estos lares?

- Hola amigo, cambie de chamba y me enviaron para acá.

· Qué bueno, imagino que ya recorriste la ciudad

- Nada, no conozco a nadie y menos la ciudad.

· Te han dejado a tu suerte entonces

- Si, así parece

· ¿Qué planes tienes?

- ¿A dónde me vas a llevar?, tú eres el anfitrión.

· Nos encontramos a las 21:00 acá en recepción y te llevo a cenar

- Ya sale, no me falles

· Créeme, que lo último que haría seria fallarte

Nos despedimos y me fui a mi habitación, me tumbe sobre la cama, dormite una media hora y luego me prepare para encontrarme con Yahaira, mientras lo hacía llame a Patty (aún estaba casado) para comentarle que me la había encontrado, pero su reacción fue estúpida y fuera de contexto, por lo que no le dije que cenaría con ella y menos que tenía el fin de semana libre, en esa época empezaron los problemas entre nosotros.

Baje puntual a la recepción y al minuto llega Yahaira, vestida con un pantalón jeans que marcaba bien sus contorneadas y gruesas piernas, una casaca larga que tapaba su enorme y hermoso trasero, con una bufanda larga que no cubría su delgado cuello, ligeramente maquillada nos saludamos y salimos rumbo a El Gaucho, para degustar una buena carne.

En el local, conversamos de todo un poco, de los hijos (nuestros hijos están en el mismo colegio y en la misma aula), luego nos centramos en su trabajo, al llegar las carnes las degustamos acompañadas de un buen vino. En la sobremesa tuve que contarle lo ocurrido con Patty para evitarme un problema más:

- Lunatacas, la verdad no me sorprende

· ¿Por qué?

- Me pasa la mismo, le comenté a Jhonny y reacciono igual.

· Estamos en las mismas entonces

- Si pues, sabes una cosa que se jodan y hoy la hacemos.

· Brindamos por una buena velada,

Mientras terminábamos la botella de vino, mi celular no dejaba de sonar, eran mis pupilos que esperaban y querían saber dónde estaba, les indique que ya iría. Le comenté los planes e invite a Yahaira “a la juerga”, ella acepto gustosa y en la última copa: ¡que pase lo que tenga que pasar! – eso encendió mis sentidos.

Yahaira es morena, 1.65 aprox., de 32 años, grandes ojos negros y vivarachos, pestanas grandes naturales, labios finos, cabellera larga, ensortijada y oscura, medio gruesita, pechos medianos, piernas gruesas y contorneadas, cintura marcada y un trasero de campeonato, no voy a negarlo, pero siempre quise tener un affaire con ella, es una morena bien puesta.

Salimos del local y nos fuimos al Zero Pub, donde ya nos esperaban mis pupilos, aquí el detalle, eran 4 parejas, si iba solo. sobraría en la mesa, nos acomodamos, Yahaira se acoplo bien al grupo, departimos y la conversación se hizo fluida.

Yahaira me pregunto si seguía fumando, por lo que salimos al pasadizo a fumar, en la segunda salida encontramos a una pareja de cincuentones, que se acariciaban y besaban amorosamente, por mi mente paso si esa situación algún día me pasaría a mí, la dama me pidió que les tome una foto, acepte y al empezar a disparar, ella le dio un amoroso beso a su acompañante, Yahaira también lo vio, cruzando su brazo por mi cintura, esta acción me llamo mucho la atención, devolví el celular, la pareja nos agradeció y antes de retirarse la dama se me acercó y me dijo: “ya la tienes, bésala” – estas palabras calaron mi cerebro, mire a Yahaira y volví a mirar a la dama, quien atenta a la situación me observaba; asintió con la cabeza, tome por la cintura a Yahaira, el giro su cabeza y le di un suave beso entre sus labios y cachete.

Ella reacciono de forma inesperada, me tomo por el rostro y me beso, mis manos en su cintura la halaron nuevamente al pasillo y nos besamos por largo rato, ambos estábamos inmersos en esta acción, obvio que el alcohol ayudaba esta situación. Unos minutos después, agarrados de la mano regresamos a la mesa, seguimos departiendo, al rato una pareja se retiró, minutos después otra más, casi a las 02:00 de la mañana y con suficiente alcohol en el cuerpo, nuestras miradas se volvieron a juntar y en complicidad decidimos hacer lo mismo.

Nos despedimos y salimos del local, tomamos un taxi, nos sentamos en la parte trasera, ella se acomodó y pego su cabeza a mi pecho, mi mano busco su rostro y nos volvimos a besar, durante todo el trayecto los besos fueron incrementando de pasión, en la recepción pedimos las llaves.

· ¿Tú cuarto o el mío?

- El tuyo

En el ascensor nos comíamos a besos, en el pasillo nuestros abrigos ya estaban fuera. Ingresamos a mi habitación, las casacas volaron por la pequeña sala, pudiendo apreciar el cuerpo de Yahaira, rellenita, piernas torneadas, pechos medianos pero grandes en forma, hermoso trasero, se tumbó en el sofá, cruzando las piernas para quitarse los zapatos, y soltando el lazo que amarraba su cabello, haciendo que su frondosa y ondulaba cabellera se suelte y resalte aún más, ufffff, como un preludio de lo que iba a acontecer.

Me senté a su lado para besarla, nuestras lenguas se entrelazaron, su respiración se agito, mis manos fueron sobre su blusa, para empezar a desabotonarla; pero en una acción inesperada se echó para atrás, se paró repentinamente y me dijo que no podía hacerlo, que no estaba bien y demás cosas, saliendo raudamente de la habitación.

Por un momento no supe que hacer, estaba confundido, respiré profundo y me dijo a mí mismo - ya fue, por algo será – recogí la ropa y del bolsillo de su casaca cayó la llave de su habitación, instintivamente salí de la habitación con sus cosas en su búsqueda, esperando el elevador, al abrirse ella salió topándose conmigo, su mirada estaba perdida:

· Dejaste tus llaves – entregándoselas.

- Lo siento, no quería reaccionar así.

· Déjalo, no hay problema.

- No, si quiero, pero no quiero.

· Te entiendo.

- No, no me entiendes, ni yo lo entiendo.

· Vamos te acompaño a tu habitación.

Yahaira no se movió, respiro profundo y exclamó:

- Lunatacas, no lo tomes a mal.

- Hace mucho tiempo que mi marido no me toca, no tenemos intimidad.

- Anda inmerso en sus cosas y me ha dejado desatendida por completo.

- Es más, ni salimos a dar una vuelta, llega cansado, a veces ni cena, se tira en la cama y se duerme, ni una muestra de cariño y apenas hablamos.

- Eso es de todos los días, ¿no sé qué hacer?

- Estoy a dieta, voy al gimnasio, salgo a correr para no estar gorda y verme bien.

- Me paseo desnuda en el cuarto y ni me mira.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas contenidas y hacia todo lo posible para evitar que corran por sus mejillas, la abrace y ella suspiro fuertemente sobre mi pecho.

- ¿Ya no sé qué hacer?

- ¿Tienes algo para beber?

Secándose las lágrimas que ya discurrían, sus manos se juntaron en muestra de frio, le coloqué su casaca por encima y la atraje hacia mí.

· Vamos a ir a mi cuarto, pero para que tomes algo y te calmes.

· Conversaremos lo que tengamos que conversar y veremos que nos depara la noche.

· A propósito, ¿mañana, a qué hora entras a trabajar?

- Mierda, lo había olvidado. Me recogen a las 09:00

· Entonces, tienes menos de 5 horas para descansar, así que vamos para que descanses.

Le ofrecí un agua, se la bebió de largo, nos acomodamos en la cama, Yahaira me conto su situación al menor detalle, quedándose dormida, la abrigue y me quede revisando unos correos en la laptop, cosa que estoy acostumbrado a hacer. Casi a las 07:30 horas la desperté para que se aliste, salió corriendo de mi habitación.

Durante el día estuvimos conversando vía celular, me comento que se desocuparía a eso de las 18:00 horas, mientras aproveche para descansar y luego de un almuerzo opíparo regrese al hotel. Los muchachos me comentaron que saldrían nuevamente, pero plan tranquilo solo un par de tragos y algo de picar.

A eso de las 18:00 horas Yahaira me llama para decirme que, si nos veríamos más tarde, obvio que sí, quedamos para las 21:00 horas para ir a comer algo, le comenté lo de mis compañeros de trabajo y ella acepto.

Llegada la hora, bajé al lobby y encontré a Yahaira, radiante, me recibió con una enorme sonrisa, al momento de saludarla me estampo un beso en los labios y su mano se aferró de la mía, salimos y fuimos al local donde nos esperaban los muchachos.

Departimos normal, entre bromas, anécdotas y demás cosas que conllevan este tipo de reuniones, esta vez éramos sólo 03 parejas, la pasamos bien y a eso de la medianoche salimos y regresamos al hotel.

- Lunatacas, queda pendiente el trago de ayer.

· Claro, podemos tomar algo…

- En tu habitación – me ofreció sus labios y la bese.

· Lo que Ud. ordene mi bella dama.

Solo tenía whiskey, una botella sellada y la otra a la mitad, así que en la recepción pedí, agua y hielo, que por suerte tenían. Subimos y nos acomodamos en el sofá, serví dos vasos con whiskey, brindamos y empezamos con la tertulia, detalles a menos, poco a poco consumimos la botella, lo que nos empilo bastante, Yahaira se quitó la casaca y se dirigió al baño, no cerró la puerta y escuchaba el clásico sonido de esta acción, sonreí y aproveché para abrir la segunda botella. Ella salió y antes de servir los vasos, me fui al baño, cuando comencé a orinar, siento que ella me rodea con sus brazos, observando mi accionar:

- Solo una cosa

· ¿Cuál?

- Esto que va a pasar, solo pasará cuando este en AQP

· Claro, estoy a tus órdenes.

- Esto será nuestro secreto.

Termine de orinar, ella salió corriendo sonriente hacia el sofá, fui tras ella, tumbándose sobre él, dejando su enorme trasero a mi vista, se apoyó en el reposabrazos, le baje el pantalón, dejando a mi vista un calzón blanco que se perdía entre sus enormes nalgas, no perdí tiempo y hundí mi rostro entre ellas, ufffff, hice a un lado la tela y aspire profundo en esa zona, luego mi lengua por instinto fue hacia su arrugado asterisco, entre abierto, parecía que ya había dado mucha batalla, pero me equivoque, mi lengua recorrió su interior a gusto, ahhhhhh, ¡qué haces!, ahhhhhh, ¡qué haces! – atino a exclamar ante el incentivo, ella arqueaba su espalda cada que mi lengua recorría su estrecho agujero, mis dedos jugaban entre sus labios mayores, resultando empapados al poco rato, ufffff, sin descuidar su perineo, recorría el comienzo de sus grandes labios mayores, logre bajarle el pantalón, la hice girar y pude apreciar su contorneada figura, ella me halo para besarme, nuestras lengua se enredaron una vez más.

La cargue en vilo y la recosté sobre la cama, me acomode entre sus piernas, retire suavemente su blanco calzón, encontrando una muy bien cuidada mata de vellos púbicos, un triángulo definido por encima de sus labios, sobre el Monte de Venus, ufffff, que tal panorama que tenía delante mío, la hice girar y ella por acto reflejo levanto la cola, hundiendo mi cara entre sus nalgas y brindándole incontables besos negros, Yahaira estaba entregada y gemía por el placer otorgado.

La hice girar otra vez, esta vez fui directo a sus muslos para acariciarlos y besarlos, dejando una estela con mi saliva, por momentos veía como cerraba sus ojos, su torso subía y bajaba, aun no liberaba sus tetas de su prisión, mis manos fueron hacia ellas, Yahaira las libero y me dirigió para que las amase a mi antojo, ufffff, mi lengua saboreo su ya empapada entrada, mis labios se unieron a los suyos en interminables besos, su sabor era fuerte, agradable y me pusieron bruto, mi lengua encontró su clítoris, grande, lustroso, rosáceo, lo succione, lamí y bese a mi antojo; ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh, así, ahhhhhh, así – mientras sus manos empujaban mi cabeza hacia ella, queriendo que mi lengua penetre más su interior, dos de mis dedos ya jugaban entrando y saliendo de su vulva, mi lengua exploraba con avidez cada porción y no dejaba nada al descuido.

Levante la mirada para ver la expresión de Yahaira, momento que ella aprovecho para halarme hacia ella y besarme, nuestras lenguas se entrelazaron, sus hábiles manos liberaron mi ariete del pantalón y el bóxer, me pajeaba, ubicando la cabeza de mi ariete entre sus labios mayores, se acomodó y la penetre suavemente, pude ver como habría la boca al sentir el invasor dentro de ella, con un tenue ahhhhhh, mi ariete ingreso suave en su cálida y lubricada cavidad, ufffff, sentía como su interior se abría a cada envión que daba. Ataque sus orejas, sus lóbulos fueron atrapados por mis labios, pase por su cuello, y en un suave movimiento libere su sostén, sus pechos, de aureolas oscuras, pezones duros y firmes, quedaron expuestos ante mí; no son voluminosos, pero si grandes en circunferencia, deguste, mordisquee, succione a mi gusto cada uno de ellos, dejando una estela de saliva a mi paso, mis manos apretujaban sus senos a mi antojo, mientras ella ya me tenía atrapado entre sus piernas, rodeando mi cintura, ufffff, que momento. Penetrándola suavemente, besos y gemidos, se confundían en la habitación, levantaba mi torso para poder observar sus gestos, el inconfundible gesto de goce se reflejaba en su rostro, muestra absoluta que disfrutaba el momento.

Me salí de ella, ahhhhhh – exclamó Yahaira al sentir que ya no estaba dentro de ella, me saque el bóxer que limitaba mis movimientos, ella se acomodó boca abajo, acomode una almohada bajo su vientre y volví a zambullirme entre sus nalgas, sus manos se extendieron hacia la cabecera de la cama, mi lengua profano una vez más su arrugado orificio, deguste sus jugos vaginales que a este punto brotaban por todos lados, acomode mi ariete y en la entrada de su encharcada vulva y la penetre suavemente, cuando mi cadera choco con sus nalgas, aproveche para azotarla con varios palmazos, ahhhhhh, ¡qué rico!, ahhhhhh, ¡qué rico!, incremente el ritmo de la penetración mientras ella contraía los músculos de su vagina, creando una agradable sensación, sus caderas se acompasaron a la penetración, ufffff, que momento, besándole la espalda y arrancándole gemidos largos y excitantes, se acomodó de tal manera que pude amasar sus tetas, mis dedos presionaban sus pezones y eventualmente le ofrecía mis dedos para que simule una felación.

Con las variantes respectivas, llegamos a la posición de perrito, con almohadas acomodadas, acá pude apreciar la hermosura de sus grandes nalgas, no eran una perfecta pera, pero ayudaba mucho a la vista, el panorama era de lo mejor, su oscura piel contrastaba con la mía, y sus jugos vaginales estaban desparramados por toda la zona, la agarre por las caderas y la penetré con firmeza y velocidad, ahhhhhh, ¡qué rico!, ahhhhhh, ¡qué rico! – exclamaba Yahaira, la habitación retumbaba con el sonido de nuestros cuerpos chocando y ese inconfundible sonido de la penetración, ufffff, mi mente ha volado a ese momento.

Sujetándola por los cabellos, agarrándola por los hombros, tomándola por la caderas, no dejaba de contemplar ese panorama frente a mí, sus nalgas tragándose mi ariete; pero había olvidado atender sus tetas, al momento que las cogí y mis dedos estimularon sus pezones, un fuerte siiiiiiiii, invadió la habitación, contrajo los músculos de su vagina, arqueo la espalda para luego hundir su cabeza entre la sabanas; no deje de estimularla ni de penetrarla, pero sentía como su interior se contraía, me doble para besar su espalda y de paso hacer que gire su rostro para poder besarla, pero empezó a sacudirse, evidenciando la llegada de un orgasmo, otro largo siiiiiiiii y se dejó caer sobre las sábanas, sin dejar de penetrarla continue mi labor, bajando un poco el ritmo para volver a incrementarlo, atacando otra vez sus senos, exclamo un par de veces más ese prolongado siiiiiiiii.

- Lunatacas, ¡para!, ¡para! – haciendo caso omiso a su pedido.

- Para, por favor, estoy muy sensible.

- Me has hecho venir 04 veces seguidas, espera que me reponga.

- ¡Para!, ahhhhhh, ¡nooooo!, ahhhhhh, ¡para!

Me solté de ella, para voltearla y hundir mi rostro entre sus piernas y comenzar un riguroso cunnilingus, ahhhhhh, ¡nooooo!, ahhhhhh, ¡qué rico!, ahhhhhh, ¡qué rico!, deguste sus jugos vaginales, jalaba sus labios mayores y ataque el botón lustroso, ocasionando que su cuerpo se sacuda y me regale una gran cantidad de jugos vaginales, ufffff, evidencia que un nuevo orgasmo había llegado, acto seguido, me acomode la penetre en misionero, ella me rodeo con sus piernas y al cabo de un par de minutos, enfrascados en un interminable beso, sentí como la descarga eléctrica recorría mi espina dorsal para terminar con varias contracciones que inundarían con mi esencia el interior de Yahaira, ambos sudorosos, extasiados y complacidos nos quedamos abrazados un buen rato.

El frio de la noche, nos hizo reaccionar, ella se levantó rauda al baño, pude apreciar como un hilo se semen discurría por uno de sus muslos, la seguí, micciono yo hice lo mismo, nos lavamos y regresamos a la cama.

Nos acomodamos bajo las frazadas, largos besos, sutilmente ella fue bajando por mi pecho para luego sentir como su lengua recorría mi ariete en toda su extensión, no fue la mamada del siglo ni nada por el estilo, Yahaira era cumplidora, y me dejo listo para la acción, se montó sobre mí, acomodo mi ariete, lo refregó contra su clítoris y se sentó suavemente.

Acá si merito aparte para ella, ya que dominaba a la perfección el arte del cowgirl, casi me hace venir a los pocos minutos, subía y bajaba, sus caderas se mecían, era una licuadora de 5 velocidades, ufffff, que mujercita para saber cómo moverse, aproveche el panorama y mi boca atrapo uno de sus senos, para chuparlo y mordisquearlo, esto la volvió en trance, sus caderas incrementaron el ritmo y en un corto lapso alcanzaría otro orgasmo más.

Yahaira, casi sin aliento me acomodó al borde de la cama, dándome la espalda, se sentó y comenzó otro rítmico movimiento, ufffff, mientras estaba recostado ella hizo y deshizo a su antojo, luego atrape otra vez sus tetas y al rato llegaría una vez más.

La acomode sobre la cama y me hundí entre sus piernas degustando sus jugos vaginales, ufffff, levantado sus muslos hasta su estómago, me acomode y la puse piernas al hombro, aquí mención honrosa, qué estrechez, qué calentura, en cada envión sentía como mi ariete se abría paso a paso en su interior, acomode sus pies y comencé a lamer sus gruesas pantorrillas, acariciando sus pies, con penetraciones lentas y pausadas, luego me incline para tenerla más doblada aun y agarrar sus tetas, las mismas que amase a mi antojo, sus pezones fueron apretujados, ahhhhhh, ¡qué rico!, ahhhhhh, ¡qué rico!, la acomode de tal forma que su trasero estaba en el aire recibiendo las fuertes embestidas que le daba, ahora era ella la que se apretujaba los pezones, un par de minutos en esta pose y ambos alcanzamos el clímax juntos, fue grandioso.

Sudorosos y complacidos nos acurrucamos, nos cubrimos con las frazadas y nos quedamos dormidos.

Por la mañana, los rayos del sol invadían la habitación y calentaban, note que Yahaira me estaba dando una mamada, así que no la rechace, tuvimos el mañanero de rigor, ambos alcanzamos el clímax al mismo tiempo y nos metimos a la ducha luego; aun en toalla conversamos.

- Lunatacas, que rico la he pasado anoche.

· Si, la hemos pasado muy bien.

- Me has hecho llegar muchas veces.

· Espero que te haya gustado.

- Claro, que me ha gustado.

Yahaira se quedó toda la semana en AQP, fue una semana cargada de sexo, regresamos a Lima (en mi caso por días de descanso) en el mismo vuelo, no tuvimos mejor idea que meternos a un hotel y darnos el polvo de despedida, aduciendo que el vuelo no salió y que llegaríamos por la mañana.

Fue una aventura especial con Yahaira, viajaba a AQP cada quince días y retrasaba sus viajes cuando yo no estaba, durante 4 meses la pasamos muy bien, y siempre metiéndonos un polvo de despedida en Lima, aduciendo que el vuelo era al día siguiente.

Me costó mucho, pero pude romperle el asterisco… pero esa es otra historia.