Xtories

Haciendo compañía a la novia del vecino (Parte 3)

La noche anterior, el vecino de enfrente lo invitó a su habitación. Ahora, mientras su novia llega a su casa, el recuerdo de su cuerpo desnudo lo pone a mil. ¿Podrá resistirse a repetir la escena en la cocina?

IvyLover14K vistas8.6· 7 votos

Me di una siesta eterna por la tarde y comía algo al despertar antes de ponerme a trabajar en mis cuadros. Eran pasadas las 12 y la única luz en la calle era la de la ventana de mi estudio cuando noté que se encendía algo más y miré por la ventana. La habitación del vecino de enfrente se había encendido y las cortinas estaban abiertas.

Cris entró en la habitación y empezó a desvestirse hasta quedarse en un conjunto negro de ropa interior mínimo. Se dirigió directamente al ventanal de su habitación y miró en mi dirección, solo pude saludarla y sonreír. Me devolvió el saludo sonriente y miró la calle antes de indicarme con la mano que fuera allí.

Con gestos volví a preguntar si quería que fuese allí ¿Estaba sola? Ella simplemente sonrió y se sacó las tetas de sujetador, poniéndolas contra el ventanal, casi noté como mi polla me guiaba a su casa.

Entré y me recibió con ese conjunto, cerré la puerta y la acorralé contra la pared mintiéndole la lengua casi hasta la garganta asegurándome de que notaba lo dura que me la había puesto contra el abdomen. La levanté en peso contra la pared frotándome contra su entrepierna y agarrando su trasero con fuerza.

- Entonces ¿Otra noche sola?

- Y parece que no va a ser la única, olvida por ahora al imbécil y vamos arriba-la llevé a la habitación, de nuevo ya arreglada y la tumbé.

- Desnúdate -esperé que terminase- ¿Quieres que te folle? Ábrete bien, enséñamelo -se reclinó apoyada en el cabecero y abrió las piernas más, bastante más de lo normal, sí que hacía ejercicio, abriendo su precioso coño, brillante- ábrelo con una mano y tócate con la otra.

Me desnudé mientras la observaba frotarse y gemir, mirándome con esa cara de guarra que ya había imaginado que sabía poner así de bien. En seguida me puse delante de ella y le dije que no parase de tocarse mientras empezaba a follármela despacio, volviéndola loca hasta que la noté al “borde” y empujé más rápido hasta hacerla correrse.

Se la saqué y la giré para ponerla en 4 y me coloqué para seguir follándome ese entrenado coñito, acariciándole el culo con ambas manos, no pude evitar darle un par de azotes mientras ella reía, disfrutándolos.

- Qué culo tienes Cristi…

- Para eso lo trabajo, ¿Te gustaría follármelo, verdad César? -empecé a darle con más fuerza solo con la idea y volví a azotarla.

- Claro, joder… -baje de velocidad para buscar con un dedo su ano entre esas nalgas redondas y duras y acariciarlo con un poco de saliva- ¿ya lo has hecho por detrás?

- Si, pero no con una polla como la tuya. Solo con Rober—el imbécil, y carga la mitad, como mucho -empecé a presionar y meter un dedo con cierta facilidad mientras gemía y lo levantaba más. Se la saqué llevando la otra mano a su clítoris y frotando suavemente mientras metía y sacaba un dedo de su trasero.

- ¿Probamos Cris? -lo saqué para empezar a meter dos, notándola abrirse.

- Mmm… Me encantaría, pero…

- Tú me avisas… -metí por completo los dos dedos, empezando el mete-saca despacio hasta acostumbrarla- yo me aseguraré de tenerte bien caliente mientras te la voy metiendo… -con los dedos dentro de ella, traté de separarlos ocupado un poco más y haciéndola arquear más la espada y abrirse más.

- Siii, si, quiero que me la metas, vamos a probar, sigue.

- ¿Tienes algún lubricante? -estiró el brazo sacando con facilidad un bote de aceite para sexo anal- Perfecto.

Puse un par de gotas en su trasero para meter 3 dedos esta vez, consiguiendo meterlos y sacaros con facilidad, los saqué y le di la vuelta para darle un repaso a sus tetas, succionando y lamiendo para bajar por su abdomen hasta su raja bien abierta y empapada, la lamí con dedicación un poco, hasta notarla empezar a temblar y me puse entre sus piernas.

La cogí tumbándola del todo y coloqué un pequeño cojín en su espalda, echando varias gotas del aceite sobre su culo y sobre mi polla, untándola bien y puede que no la hubiera notado tan dura hace mucho, puede que fuera un problema hoy, pero tenía que intentar entrar en ese paraíso.

Metí un par de dedos fácilmente y me coloqué en su entrada presionando, pero a pesar de notarla relajada, no entraba, presioné con más fuerza, y un poco más, empezó a ceder un poco y la oía aguantar, pellizqué sus pezones jugueteando mientras continuaba hasta que conseguí meter la cabeza casi de golpe.

- ¡Ah! ¡César! -masajeé una de sus tetas con una mano, volviendo a llegar a su clítoris con la otra.

- Relájate, Cris… -la dejé inmóvil, sin sacársela, notando como la apretaba y concentrándome en no seguir como quería- Cuántas veces te has imaginado esto, ¿eh? Seguro que más de una…

- Muchas, hasta sabiendo ya cómo la tienes, pero joder, ahh…

- ¿Y el imbécil? ¿Qué diría el imbécil si supiera que no es el único que ha estado dentro tu culo? -empecé a volver a empujar mientras se mordía los labios conseguí entrar hasta la mitad sin perderme sus expresiones de placer y dolor- ¿Qué tal?

- Muy cachonda, joder, pero duele, mmm…

- ¿Y no te gusta un poco? -la saqué casi del todo y volví a empujar hasta la mitad del camino, despacio.

- Mmm, ahh, me encanta joder, haz eso otra vez -repetí, viéndola.

- ¿No duele?

- Pero me gusta más, otra vez…

- Esta vez vamos más adentro… -repetí despacio, pero al entrar esta vez seguí empujando con fuerza entrando un poco más, intentó empujar y agarré sus manos para continuar empujando.

- ¡Ah, Mmm! César… ¡Para!

- ¿Paro? La tienes casi dentro, déjame abrirte, te va a gustar en seguida, un poco más -seguía empujándome dentro.

- Agg.. vale, vale, sigue, ahh.

Ya no atinaba a hablar y era perfecto, embestí consiguiendo entrar del todo y empecé a salir y entrar despacio notándola abrirse, volví a frotar su coño y acariciarle las tetas cuando poco a poco entraba y salía con más facilidad y ella había empezado a gritar, ahora de placer, hasta correrse.

Salí de ella, lo justo para volver a ponerla en 4 y volver a entrar en su culo mientras la azotaba hasta ponerle roja la nalga derecha y rellenarle el culo con mi semen. La dejé dentro, sin querer sacarla de aquella maravilla todo lo que pude y nos tumbamos a recuperar el aliento.

- Esto es lo que necesito, joder -la oí decir desde mi trance, mientras reía- no al polla-floja del imbécil.

- ¿No va a volver?

- En algún momento lo hará, pero me sigue “castigando” o eso cree -volvió a reír- Lo siento, pero trabajo mañana temprano…

- Quieres que me vaya, ok.

- Puedes dormir aquí si quieres, pero te levantaré temprano, y no para divertirnos como el otro día.

- No pasa nada, puede que mañana temprano tenga visita, es mejor estar en casa.

- ¿Tu novia? -me quedé unos segundos en silencio, no sabía que lo supiese.

- Bueno…

- ¿Crees que no sabía que tenías novia? -volvió a echarse a reír.

- No sabía si te molestaría.

- Cariño… sabes que me has follado, ya varias veces, en el colchón de mi novio ¿Verdad?

- Si, ya, pero las mujeres sois…

- ¿Qué? ¿No podemos hacer lo mismo que vosotros…? -rio una vez más y se movió para besarme profundamente, dejándome los labios húmedos.

- No es eso, solo creía que era mejor no nombrarla.

- No me importa. ¿Por qué le eres infiel? Es muy bonita ¿Qué te falla con ella?

- Es muy… aburrida, en cierto sentido.

- En la cama.

- En la cama. Se cansa en seguida, no le gusta cambiar, es muy… conservadora.

- Lástima. Pero bueno, nos tenemos el uno al otro para divertirnos -le sonreí- anda, vete ya, debo dormir. Ya hablamos.

- Bien. Buenas noches.

- Bye.

Se dio la vuelta dándome la espalda y el trasero desnudo en el que acababa de estar, me levanté repasando “la vista”, salí de la habitación y la casa, cerrando detrás de mí, y preguntándome por qué no dormía en mi cama. Para asegurarme de que se fuera a trabajar bien follada… En fin. Me metí en la cama mirando la hora de la madrugada que había acabado siendo. Mañana vendría “ella”… y querría uno de esos polvos tristes… pero me dormí y pronto volví a soñar con ese cuerpo desnudo y sudoroso… de nuevo rellenada por mi polla, hasta que amaneció a la triste mañana siguiente.

Por la mañana desperté tarde y tomé el café mientras dibuja algunas ideas para mi último trabajo cuando Claudia llegó a mi casa, vestida con un vestido holgado que la hacía perder la forma, eché de menos cuando podía al menos verle el escote *Parece que eso es solo para primeras citas con Claudia…*

Venía hablando de su horrible día hasta que “desconecté” y preferí recordar la noche anterior, solo pensarlo empezó a ponérmela dura, en un par de minutos me acerqué a ella mientras hacía su taza de café y pegue mi paquete en su trasero, masajeándolo.

- Ey… estás empalmadísimo -le agarré las tetas desde atrás, presionándolas- ¿no te bastó el polvo de ayer, eh? – no quería oírla hablar, empecé a levantar su falda hasta subírsela a la cintura y meter los dedos entre sus bragas para estimularla- ey, ey, tranquilo…

Empecé a meter un par de dedos en su vagina en cuanto la noté húmeda y dejé de oírla, recordando el culo de Cris y cómo cedía la noche anterior ante mi aparato. Claudia había comenzado a gemir, la giré y le quité del todo el vestido y las bragas subiéndola a la encimera para comerle las tetas, volvió a pedirme que fuese despacio, empezó a molestarme oírla hablar, prefería que gimiera así que se la metí lo antes posible hasta conseguirlo.

Como siempre, llegó al orgasmo entre gritos, ahora es cuando ella perdía el interés y pronto empezó a intentar parar, mi cabeza seguí dentro del culo de Cris y esta vez iba a correrme dentro. Empecé a succionarle los pezones más fuerte cada vez que hacía algún gesto para intentar terminar de una paja.

Pronto empecé a mordérselos mientras volvía a decir que fuese más despacio, sin ver que estaba a punto de explotar y las últimas 10 veces había tenido que acabar en una triste masturbación. La bajé de la encimera para inclinarla contra ella, juntar bien sus piernas y entrar de nuevo, estaba a punto de reventar, me humedecí el dedo índice y le acaricié el ano suavemente, ella dio un respingo, con la otra mano, la apreté contra la encimera, continuando el masaje de su culo y embistiéndola hasta correrme adentro rápidamente.

La saqué mientras la oía como “de fondo” hablar de cómo ella prefería el sexo tranquilo pero fingía que le había gustado para “satisfacerme”. Desayunó sin parar de hablar y se fue. Yo subí a trabajar, tenía algunas ideas nuevas para el trabajo y esperanzas para la noche…