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AMPARO, LA VECINA DE MIS SUEGROS (Re-editado)

José la ha observado en silencio durante años, cautivado por la fachada perfecta de Amparo. Pero hoy, tras escuchar su frustración, ella le abre la puerta de su hogar. Dentro, a solas, la excusa de la reparación eléctrica se desvanece ante la tensión que late en el aire.

TUAMOSIR12K vistas8.6· 7 votos

Relato editado de nuevo por fallo en el formato. Disculpad las molestias. Es mi primera publicación.

NOTA: Relato 100% ficticio. Nombres, lugares, hechos, etc... Cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad.Podeis seguirlo también en

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Capitulo 1: Todo tiene un comienzo...

Mis suegros viven en una unifamiliar adosada en una urbanización de un pueblo cercano a la capital. Los fines de semana, solemos viajar desde mi ciudad hasta allí una vez o dos al mes, para pasar el fin de semana, o también periodos vacacionales, buscando cambiar de aires y disfrutar de la vida de pueblo huyendo de aglomeraciones, tráfico, exceso de ruido, etc.

Hace dos años, la vivienda de enfrente de la de mis suegros, en la que hasta entonces no vivía nadie, fue comprada por una familia. Un matrimonio que rondaban los cuarenta con dos niñas mellizas de unos seis años. Ellos son Amparo, Antonio, Lucia y María. Son una familia de la que a simple vista, todos pensariamos que es la familia modélica. Educados, muy corteses, de un estatus social medio, con buenos trabajos ambos en el sector de la educación, las niñas muy correctas y educadas. Son la típica familia que todos los domingos van a misa juntos. Yo he llegado a pensar que son de esa secta legal perteneciente a la iglesia que todos conocemos y no nombraré.

Antonio es un tipo muy normal. Físicamente, no es muy alto, diría que aproximadamente 1,65 siendo generoso y aspecto del típico "fofi-sano" cuarentón y con pinta de bonachón. Se le ve un hombre majo, muy correcto hablando en el trato, aunque no especialmente extrovertido con la gente que no es de su entorno más cercano, por que parece tener cierta timidez. Amparo es todo lo contrario en cuanto a timidez. Ella es símpatica, simpre tiene unas palabras de cortesía y una sonrisa para todo el mundo. Es muy agradable, amable y educada. Físicamente es alta y d complexión delgada. Aproximadamente mide entre 173 y 175. Hacen una pareja graciosa en ese sentido pues parecen el punto y la "i". Ella es de piel clara aunque en verano coge un color bronceado muy bonito. Su cara es dulce y guapa, obalada con boca pequeña de labios finos, nariz achatada y ojos de color marron oscuro, con el pelo moreno a media melena y rizado que normalmente lleva recogido en una coleta tipo "cola de caballo" o suelto. Tiene aparentemente un pecho de termino medio, quizas una talla 85 o 90 y no muy grande de copa, aparentemente firne y aun en su sitio. El resto de su físico está muy bien cuidado aunque no va a gimnasio. Llaman la atención la longitud de sus piernas largas y torneadas bastante bonitas. Su forma de vestir es bastante clásica y elegante sin llamar excisivamente la atención. Pienso cuando la veo, que es la típica chica que quizás en el colegio o instituto pasaba desapercibida por ser extremadamente correcta, modosita y recatada en su vestimenta por su educación, y que quizás llevase incluso gafas de pasta y brackets y no resultara atractiva a los chicos. El patito feo que luego se convirtió en cisne.

Tanto ella como él, vienen de familias bien posicionadas. El padre de ella concretamente es muy conocido por ser farmacéutico y dueño de una farmacia bastante grande y "de las de toda la vida" en una localidad cercana y su madre es también una importante especialista en medicina de la zona. Los padres de él son empresarios del sector hostelero. La casa de ellos es como la de mi suegra en aspecto y diseño, y no es ostentosa aunque seguro que podrían permitírselo.

A ella le encanta salirse y sentarse en una mecedora a leer en un pequeño jardín que tiene a la entrada de la vivienda y del que desde la casa de mis suegros, se tiene una vista privilegiada. Me he pasado muchos momentos en estos dos años contemplándola desde la planta de arriba de casa de mis suegros, sin que ella se diese cuenta, como un voayer. Sobre todo temprano, en las mañanas de verano, cuando ella aprovecha la sombra del porche que dura hasta media mañana en el lugar donde ella sale en ocasiones con vestidos frescos que dejan ver sus preciosas y largas piernas cruzadas mientras sostiene un libro y se deja llevar por la lectura. Poco a poco ella me fue atrayendo cada vez más y cada vez que vamos a visitar a mi familia política, busco la ocasión para espiarla mientras lee o también coincidir al salir a la calle con ella a fin de intercambiar alguna palabra con esa simpatía que la caracteriaza, al mismo tiempo que la contemplo con morbo y deseo.

Recientemente, este último verano, uno de los días en los que estábamos pasando días de vacaciones visitando a mis suegros, salí a la calle dónde se encontraba aparcado mi coche, a buscar la póliza del seguro que llevaba en la guantera y que por aprovechar la mañana del sábado en la que estaba aburrido, me disponía a revisar para la próxima renovación que se preveía ya cercana. Las ventanas de las viviendas se encontraban abiertas aprovechando el fresco matutino de estos días tan calurosos de verano.

Mientras me sentaba en el asiento del coche y rebuscaba por la guantera, comencé a escuchar voces en un tono alto como de discusión y que podía reconocer perfectamente. Era la voz de Amparo. Procedian de la ventana de la planta primera donde se encontraba el dormitorio principal. Era la primera vez que la escuchaba en ese tono. Alguna vez la había escuchar de regañar a sus hijas o alguna pequeña disputa con su marido, pero siempre en un tono muy comedido, serio pero sin levantar practicamente la voz, lo que me resultó cuanto menos llamativo. En esta ocasión era distinto. Además debía ser una discusión telefónica al no escucharse la voz del segundo interlocutor y que a juzgar por los argumentos, probablemente seria su marido Antonio. "... Es que vas a tu interés..." "... No piensas en nadie mas que en tí..." "... estoy muy cansada ya de esto..." "... Si claro... siempre es lo mismo... y luego todo me toca a mí sola..." "... Encima es que luego no me ayudas... tu te marchas y aquí me quedo yo encima recogiendo las cosas..." "...Y lo del soporte de la televisión... ¿Cuando piensas hacerlo?... para una cosa que te pido... y nada... hasta que se nos caiga cualquier día..."

La conversación cesó y ya solo se escuchaba la ligera brisa del viento que ya empezaba a ser más cálido conforme se acercaba el mediodía.

No sabemos la cantidad de cosas que se pueden llegar a almacenar en una guantera del coche con el paso de los años. Llevaba unos minutos ya en el coche sentado intentando localizar los documentos más recientes de la póliza cuando se escuchó el sonido del pestillo de la puerta de la calle de la vivienda de Amparo, que no se dió cuenta de mi presencia en el coche. Yo la observaba sentado desde el asiento del copiloto junto a la guantera y que tal y como se encontraba aparcado el vehiculo, estaba justo al lado opuesto a ella.

Llevaba puesto uno de esos vestidos frescos de verano con tirantes y de largo hasta medio muslo que dejaban ver sus preciosas piernas. El vestido era ligeramente entallado lo que resaltaba un poco su atractiva figura delgada. Era de color blanco roto a juego con unas zapatillas de tipo manoletinas del mismo color. El pelo lo llevaba recogido en una coleta y su gesto denotaba un ligero sentimiento de tristeza, disgusto y seriedad que cambió radicalmente intentando ocultarlo al verme salir un poco del coche y saludarla.

-Hola Amparo. Buenos días.- Le saludé.

-Hola Jose... Buenos días... Jajajaja... Vaya.. no te había visto ahí dentro.

-Nada... no te preocupes. Es que estoy aquí liado buscando unos papeles del seguro del coche que no encuentro...

- Ah... muy bien. Yo he salido a coger un poco el aire. Que hoy, dentro de la casa no entra aire por las ventanas... ¿Que tal? Habeis venido a dar una vueltecita por aquí... A ver a la familia ¿No?.- respondió con la simpatía que le caracteriza aunque en sus ojos me pareció ver un brillo especial quizás condicionado por la conversación que había escuchado así como esa toma de aire "fresco".

-Si... Una semana estaremos por aquí. Aprovechando unos días de vacaciones que tenemos.

-Muy bien... Hay que salir un poco de las rutinas...- dijo sonriente y disimuladamente volvió a aparecer levemente ese cierto gesto serio contrario a lo que habitualmente era ella.

-Si... desconectar y salir del ambiente diario ya es sufiencite para descansar un poco.

En un instante nuestras miradas se detienen fijas entre nosotros, sonriendonos y sientí una cierta inquietud sin saber muy bien a que era debida. Creo que ella tienía la misma sensación que yo. A continuación desvió la mirada y la vi como dubitativa cuando iba a decir algo.

-Oye Jose... por cierto... No se si tu... -dijo haciendo una pausa y se acercó mas al coche quedándose en medio de la calle. Tengo un pequeño problema en casa con un soporte de una TV y con el enchufe. Igual puedes ayudarme... Me dijo tu suegra que tú has trabajado de electricista o algo así ¿No?... Porque Antonio... no se cuando será capaz... Ya sabes... las cosas de casa se van dejando y se hacen eternas...

-Si claro... No hay problema... Si, trabajé hace años pero si... soy bastante apañado... jejejeje...-digo algo nervioso.

-Vale. Pues si quieres echar un vistazo...

-Si claro... Vamos dentro y lo vemos- respondo y no podría fingir sentirme más agraciado por la invitación.

Ella se giró caminó hacia dentro de la casa seguido por mi que quedé retrasado al cerrar el coche previamente. Andaba tras de ella encandilado por sus suaves y delicados pasos al andar que parecian pisar algo frágil, y con esas piernas al aire que se movían al caminar con un movimiento hipnótico para mí.

-Ven... sigueme... Es en el dormitorio- me dice junto a la puerta de entrada cerrandola nada mas cruzarla.

Yo esperé a que ella se pusiese delante de mí para guiarme y acompañarla aunque la distribución la conocía pues era prácticamente como la casa de mis suegros y mientras caminaba tras de ella subiendo las escaleras hacia el dormitorio, por mi mente pasaban multitud de imágenes y deseos imaginados en diversas situaciones, en las que yo acababa consumando con ella mis más primitivos deseos e instintos, lo que me producía una gran excitación. Llegamos al dormitorio de matrimonio donde una antigua pantalla del tipo LCD plana (de las primeras que aparecieron en el mercado) de grandes dimensiones y que eran bastante pesadas, se encontraba sujeta de un soporte que a primera vista está mal anclado y podría caerse.

-¡¡¡Dios... Pero como teneis esto asi!!!- dije asombrado- Eso es un peligro... se puede caer en cualquier momento... pillaros a vosotros o incluso mas peligroso si les cae a alguna de las niñas...

-Llevo tiempo diciéndoselo a Antonio... Pero es que no se... no... -se lamentaba al mismo tiempo que movía su cabeza en señal de negación de izquierda a derecha y viceversa con gesto serio.

Inmediatamente me acerqué a la televisión y comprobé el estado... Mal anclado. Ademas la base de enchufe se había despendido de la caja de empotrar de la pared por la tensión del cable y debido a los malos contactos del enchufe se había recalentado peligrosamente, estando incluso algunas partes de plastico comenzando a derretirse.

-Voy un momento a casa a por herramienta y lo soluciono en un momento. Esto está demasiado peligroso. No sé cómo no se os ha caído ya... La toma de enchufe habrá que ir a comprarla y sustituirla... pero al menos el anclaje del soporte creo que tengo medios para solucionarlo ahora mismo.

-Esta bien... como veas... pero si llevas prisa... dejalo. Puedes venir otro día... Total... un día más... no creo que pase nada…

- No, no... tranquila. Esto del anclaje te lo dejo yo arreglado en un momento. No puede quedarse así, esta a punto de caerse... No te preocupes...

-Puuuf... Pues muchas gracias Jose... de verdad... Es que a mi marido... le cuesta hacer algunas cosas...- Vuelve a decir lamentandose y apenada.

-Tranquila... en casa todos vamos dejando algunas veces las cosas... voy un momento a por las herramientas y unos tacos especiales que creo tener para este tipo de pared y lo arreglo en un momento y si no voy a la ferretería.

-Vale... Entonces no te cierres del todo la puerta y sube cuando quieras. ¿Quieres tomar algo o beber alguna cosa y lo preparo mientras?

-No... No te molestes. Tranquila.

-No es molestia de verdad. Permiteme que insista por el favor. Soy yo quien te ha interrumpido en tus cosas.

-Noo... no te preocupes... estaba aburrido. Pero bueno... un refresco o una cerveza me tomo si insistes. Lo que sea. No importa.

-Ok. Pues aqui te espero.

Volví entonces a la casa de mis suegros a coger una caja de herramientas y unos tacos especiales para anclajes en paredes con huecos y que yo sabia que habia visto alguna vez en la caja de un soporte que les coloqué a mis suegros cuando cambiaron la última televisión y volví apresuradamente comentandole previamente a mi mujer, lo que habia ocurrido y avisándole que iba a tardar un buen rato hasta que le dejara a la vecina solucionado el asunto, a lo que ella respondió muy favorablemente a fin de ayudar a la vecina de sus padres con los que se llevaban fenomenal. Cómo no llevarse bien con ella... siempre tan simpática y amable. Lo que no sabia mi mujer era lo agraciado que me sentía yo de ayudar a ésta vecina y los deseos que tenía con ella. Las veces que habia deseado estar con ella a solas y más de cerca, conocerla mejor, contemplar su cuerpo sin tener que espiarla desde la ventana de la habitación mientra leia en el porche de su jardín. Todo tiene un comienzo...

NOTA: Relato 100% ficticio. Imagen generada con IA. Nombres, lugares, hechos, etc... Cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad.