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Dominaciónjul 2025

La vida se va complicando

Gloria pensaba que solo necesitaba negarse a enviar dinero, pero al llegar a casa de su madre, la verdad sobre su cuerpo y sus juguetes sale a la luz. Lo que comienza como una visita familiar se transforma en un castigo humillante que redefine su relación con la familia. Ahora, con su pasado de 'Ama' borrado, sus antiguas amigas la encuentran en la calle y deciden que es hora de que Gloria aprenda

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Lo cierto era que habían pasado unos días. Gloria, seguía cambiando, no tenía muy claro lo que iba hacer. Su madre la llamaba todos los días, preguntando sobre cómo estaba, sobre todo cuando dejó de enviarle dinero.

La madre de Gloria, había presumido de su hija que era una ejecutiva de negocios que ganaba mucho dinero, trabajando en una gran empresa. Sin embargo, nada de eso era verdad.

Por otra parte, su pelo había crecido al dos y algo, por lo que, como era tiempo de verano, le facilitaba no pasar calor. De esa forma, iba sin la peluca, con el corte de chico.

Se lo había cortado Susana como venganza por lo que la había hecho, así que, una vez que habían hecho las paces, su amistad surgió. Al final, quedó para ir a casa de sus padres e iba ir tal cual, estaba físicamente.

Su ropa no era tan cara, pero era normal. Luego, no se había quitado ni el collar ni las pulseras ni las anillas. Además, llevaba dos vibradores, metidos en su ano y en su vagina, lo cuales, se encendían dependiendo de las ganas o la necesidad sexual de la esclava, dejándola controlada.

–Hola, mamá. –dijo Gloria, viéndola cuando la abrió la puerta.

–Hola, cariño, ¿Qué tal estás? –preguntó su madre, que se llamaba Maribel, dándola dos besos.

–Bien, mamá. –respondió Gloria.

–¿Y papá? –preguntó ella.

–Está jugando una partida de ajedrez en el parque. –respondió Maribel.

–Ah…vale. –dijo Gloria.

–Vamos a sentarnos y me cuentas todo lo que me dijiste del dinero. –dijo Maribel.

Las dos se sentaron, y llevó un té, para comenzar a charlar.

–¿Y papá y tú qué tal estáis? –preguntó Gloria.

–Estamos bien, aunque lo del dinero que te dije por teléfono, no era para nosotros, sino para tú hermana Estefanía. –respondió Maribel.

–No lo sabía, pero ya no puedo hacer nada. –dijo Gloria.

–Como ya te dije, el dinero extra procedía de una amiga mía, que estábamos en juegos eróticos y fantasías sexuales sobre el BDSM. –dijo Gloria.

–Ya, ya lo sé, me lo dijiste. –respondió Maribel.

–Ya sabes lo que hay, que ya no existe esa relación, y como entenderás ya no puedo daros dinero para ayudaros, ni a vosotros ni a Estefanía. –dijo Gloria.

–Vale, está bien. –dijo Maribel.

–¿Y tú estás bien? –preguntó Maribel.

–Porque romper una relación de varios meses, suele doler un poco. –dijo Maribel.

–Ya sabes que yo soy abierta a todo, o sea, que, si eres lesbiana, te aceptamos tanto tu padre como yo. –dijo Maribel.

–Bueno, la verdad el cambio, se nota, porque la ropa que llevo ahora, no es tan cara con antes, y claro, ciertos lujos ya no los tengo, y al vivir al día es lo que hay. –dijo Gloria.

–Ahora que lo dices que tenéis la mente abierta, tanto papá como tú, pero ya que estamos a solas, te lo contaré. –dijo Gloria.

–La verdad que, sobre el sexo, soy sumisa sexual, o sea, que me gusta que tanto el hombre o la mujer con el que estoy, me gusta que lleve la iniciativa y me domine. –dijo Gloria, tratando de explicarlo bien, pero sin alarmar a su madre.

–O sea, que cuando venías un par de veces, y veíamos a Susana. –dijo Maribel.

–¿Ahora, me dices que te gusta eso? –preguntó Maribel, no entendiendo del todo a su hija.

–Si, es eso, por eso, ese dinero que me daba Susana por ser sumisa, y jugar con ella, al romperse la relación, se esfumó. –respondió Gloria.

–Y como entenderás, no me voy a prostituirme en la casa de campo para daros dinero. –dijo Gloria.

–No, no, que eso no quiero, y verte de puta es lo que menos gracia nos haría en la familia. –dijo Maribel.

–Le diré a Estefanía que no puedo ayudarla más con los pagos de la casa. –dijo Maribel,

–Vale. –respondió Gloria.

–Y sobre tus gustos…no te entiendo. –dijo Maribel.

–Un día vienes como dómina y otro vienes como sumisa. –dijo Maribel.

–No hay quién te entienda. –dijo Maribel.

–Por eso, llevas ese collar que parece una joya, pero resulta que es un collar de esclava, y luego veo las anillas en tus pezones, marcándote la camiseta. –dijo Maribel.

–Sin contar, las pulseras y brazaletes, que, si no supiera del tema, ni me daría cuenta de nada, porque todas las chicas de hoy en día, llevan colgantes o joyas semejantes. –dijo Maribel.

–Siento un ruido de vibración todo el rato. –dijo Maribel, fijándose en su hija, mirándola desde la cabeza a los pies, quedándose en las piernas.

–Vale, llevo unos vibradores metidos en mi ano y en mi vagina, que me dan placer y gusto. –respondió Gloria.

–¿Y aún me dices que no eres una puta? –preguntó Maribel.

–¡No soy tan abierta, como te piensas! –dijo Maribel.

–¡Muéstrame tu cuerpo, a ver lo que has estado haciendo! –ordenó Maribel, de manera imperativa, que su hija no pudo desobedecerla.

Gloria, se levantó del sofá, y se desnudó, viendo como su madre la observaba, fijándose en su cuerpo, y diciéndole que se girara. Su madre la iba mirando, fijándose en las marcas de los latigazos, la S, las pulseras.

–¡Muéstrame tu vagina Gloria! –ordenó Maribel, viendo como su hija se abría de piernas, y veía unas anillas en los labios interiores.

–Basta, sácate los vibradores…–ordenó Maribel, viendo como sacaba uno de su vagina, mientras vibraba y Gloria, gemía de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer, soltando sus fluidos vaginales como una puta zorra. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Gloria, se sacó el vibrador anal, mientras su madre veía los tamaños de los vibradores, quedándose alucinada. Su madre, cogió el extremo de la cadena, y se la llevó a la terraza, en donde cogió la zapatilla de casa, la cual era, de tela con una suela de goma flexible y antideslizante.

Era una zapatilla de casa de verano de mujer, y comenzó a darle zapatillazos, haciendo que comenzase a gemir de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer, soltando sus fluidos vaginales como una puta zorra. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

–¿Con qué no eres una puta zorra? –preguntó Maribel, atizándola, uno detrás de otro.

–Venga, comienza a contar, pide perdón y repite conmigo “No volveré a presentarme en casa de mis padres como una puta esclava de mierda.”

–¡Zas! –¡Uno, mamá! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡No volveré a presentarme en casa de mis padres como una puta esclava de mierda! –repetía Gloria.

–¡Zas! –¡Dos, mamá! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡No volveré a presentarme en casa de mis padres como una puta esclava de mierda! –repetía Gloria.

–¡Zas! –¡Tres, mamá! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡No volveré a presentarme en casa de mis padres como una puta esclava de mierda! –repetía Gloria.

–¡Zas! –¡Cuatro, mamá! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡No volveré a presentarme en casa de mis padres como una puta esclava de mierda! –repetía Gloria.

–¡Zas! –¡Cinco, mamá! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡No volveré a presentarme en casa de mis padres como una puta esclava de mierda! –repetía Gloria.

Estuvo dándola unos 25 zapatillazos, poniéndola el culo rojo como un tomate, mientras gemía y se corría de placer, sintiendo dolor.

La dejó, jadeando entre lágrimas, y su madre la miró y le dijo, ya puedes limpiar tos esto, y recuerda cuando vengas a casa, te quitas todas esas mierdas, sino quieres que te trate como una esclava sexual como hacía tú con tu amiga Susana. –dijo Maribel.

–¿Me has entendido Gloria? –preguntó Maribel.

–Sí, mamá. –respondió Gloria, entre sudores con el culo rojo y lágrimas en los ojos.

Se fue a la cocina, mientras Gloria, con la lengua, lamía sus fluidos vaginales, su orina, porque se había hasta meado, y con su squirt, dejando el suelo de la terraza totalmente limpio.

Podía haberlo limpiado con la fregona, pero algo dentro de ella, le hizo que lo limpiase con su lengua hasta dejarlo todo muy limpio. Mientras tanto, su madre estaba lavando los cacharros en la cocina.

Sin embargo, se había excitado y se había puesto cachonda perdida con la crueldad con que su madre, le había dado zapatillazos en el culo sin ninguna piedad ni remordimiento de ningún tipo. No podía sentarse así que estaba a cuatro patas, respirando y recuperándose, para ponerse de pie, e ir al baño, en donde, se metió en la ducha.

Detrás de ducharse, aliviando el agua fría la hinchazón, la ayudaba a calmar el dolor de su culo. Esperó a secarse al aire, y se puso crema, y se quedó de pie, mientras que la crema, la absorbía la piel.

Su madre, vino de la cocina y la vio que ya no olía y que se había dado crema en el culo.

–Ya está absorbida, ponte la ropa, que no quiero que venga tu padre o tus hermanos y te vean así desnuda. –dijo Maribel, mientras se vestía con la ropa, y al rato llegaba su padre, al cual, saludó.

–Me gustado mucho tu castigo, mamá. –dijo Gloria.

–¿En serio? –preguntó Maribel.

–Me da que vas a cometer de nuevo algo mal, y voy a tener que castigarte, pero la mala fortuna es que, si te gusta el dolor, y te corres de gusto como he visto, poco vas a aprender. –respondió Maribel.

–Mamá, no voy a ser lo que no soy. –dijo Gloria.

–Ya lo sé, y creo que los palos que no te he dado de niña, te los voy a dar ahora de mayor. –respondió Maribel.

–¿Qué tal estás? –preguntó su padre, que acaba de entrar y de dejar sus cosas, no entendiendo la parte final de la conversación, pero le daba la intuición de que le había castigado por algo.

Esa tarde parece que todo iba bien después de todo hasta que se marchó, caminando con cuidado. Por supuesto, se había metido los vibradores e iba gimiendo de placer por la calle. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Además, no quería coger el autobús, por lo que, caminando al aire libre, y recibiendo el airecito que se estaba levantando, la hacía sentirse mejor. Las temperaturas habían estado altas durante esos días.

Parecía que los vibradores, notaban que necesitaba sexo, y se pusieron a intensificar su nivel de placer, llegando a dejarla suspirando apoyada en un árbol, mientras gemía de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer, –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Además, el culo le dolía bastante, porque su madre le había dado muy bien con la zapatilla. No recordaba lo dolorosos que eran sus zapatillazos y con esa zapatilla de suela de goma, era insufrible.

No podía sentarse aún, pero era el precio que había pagado por decirla la verdad a su madre. Le había dicho que era una esclava sexual, y que le gustaba que la dominasen, sometiesen con humillaciones y denigraciones.

Suponía que eras cosas, eran duras para una madre, por lo que, estaba arrepentida de haberse presentado así. Podría haber sido peor, que su padre y hermanos, hubieran estado allí.

Hubiera sido más humillante para ella, por lo que, agradecía el momento a solas con su madre para decirle el motivo de no poder enviarle dinero para ayudar a su hermana.

Maribel había entendido que estaba bien cuando el dinero procedía de su amiga Susana, pero cuando procedía de su hija, ya no lo era. Se dio cuenta de lo que le estaba pidiendo y no quería que su hija se prostituyese de ninguna manera para ganar dinero.

Aceptaba que fuera sumisa, pero eso era algo personal e intimo con respecto a su sexualidad. Pero, no quería que fuese una prostituta más de la calle, vulgar y corriente más. Al menos, estando sus padres para cobijarla.

Ya le había crecido el pelo, e iba con el pelo corto, por lo que, no era sencillo reconocerla por la calle. Decidió, ir al Club, para darse de baja como Ama, porque se había registrado como tal.

En la web, accedía como Ama dominante, con su foto, y claro, tenía que cambiarlo. Al parecer, desde el ordenador de su casa, no se podía dar de baja, por lo que, debía de personarse a uno de los locales del club secreto para ello.

De esa manera, se fue al local de BDSM más cercano de su casa, entrando por la puerta ya se notaba que el ambiente había cambiado. Pasó y se fue al mostrador en el que una joven esclava estaba atendiendo a la gente.

–Hola, ¿En que puedo ayudarte? –preguntó Nisa, que tendría unos años igual que ella.

Gloria se daba cuenta que no la llamaba de usted, sino que la tuteaba, ya que la había visto el collar en su cuello junto con las anillas, marcadas en la blusa blanca.

–Venía a borrar mi cuenta de Gloria. –respondió ella.

–Vale, la cuenta está a nombre de Gloria, ¿No? –preguntó Nisa.

–Si, exactamente. –respondió Gloria.

La chica estuvo metiendo el nombre para darse cuenta que era la cuenta de una Ama dominante, poniéndose un poco nerviosa, viendo que Gloria se daba cuenta.

–En la cuenta pone que es de…–dijo Nisa.

–Sí, es correcta, lo que sucede que he cambiado, o sea, me he convertido en una esclava sexual. –respondió Gloria.

–Lo siento mucho. –dijo Nisa, que nunca había hecho un cambio de rol de Ama a esclava, le parecía curioso.

Se fue un momento a consultar a una compañera que llevaba más tiempo, por lo que, vino para hacerse cargo de todo.

–Hola, tenemos varios temas que tratar. –dijo Sara.

–¿Sobre qué? –preguntó Gloria.

–Hay aquí un registro de una Ama Gloria, que tiene una esclava sexual en propiedad llamada Susana. –dijo Sara.

–Primero, tienes que firmar la anulación del contrato como ex Ama, para que se borre el vídeo y el contrato. –dijo Sara.

–Vale, no lo sabía, y discúlpeme. –respondió Gloria.

Sara no llevaba collar por lo que, sino era Ama, poco le faltaba para serlo. Gloria, esperó a que imprimiese el documento, y se lo sacó, para que Gloria, lo firmarse.

–Debo poner la razón de la anulación del contrato. –dijo Sara, mientras esperaba a que se lo dijera.

–Por mutuo acuerdo, y porque comencé a sentir placer por ser esclava sexual. –respondió Gloria.

–Muy bien, Gloria. –respondió Sara.

Gloria, firmó la anulación del contrato, anulando la vinculación de ella con Susana, y detrás firmó el documento de baja como Ama Gloria. Sin embargo, era el mes de julio, quedando 5 meses hasta que venciese el año.

–Sin embargo, tienes que seguir pagando la cuota, porque el año no ha terminado. –dijo Sara.

–¿No puedo darme de baja completamente? –preguntó Gloria.

–No, es tan sencillo, Gloria. –dijo Sara.

–Mira, podemos solicitar la baja en tu perfil de Ama Gloria, y ese es borrado, pero como tienes vinculación hasta enero, porque has pagado mes a mes. –dijo Sara.

–Necesitas que el año en curso termine y en enero, finalizando se te borrará el perfil, pero como ya no eres Ama, aparecerás como esclava sexual Gloria y finalizado el año en curso, se te dará de baja. –dijo Sara, mirando la cara de Gloria, entristecida.

–Lo sé, que es una faena, y que muchas de tus amigas, verán tu perfil, apareciéndoles como esclava sexual, pero es lo que firmaste, estando en letra pequeña.

–Si un socio, se cambia de rol, deberá de pagar el resto de meses hasta finalizar el año, cambiando su perfil de dominante a sumiso hasta esa fecha, con el borrado de este en el último mes vencido. –dijo Sara.

–No me acordaba de esa cláusula, discúlpeme. –respondió Sara.

–No sucede nada, firma este papel, de renuncia y las disculpas, ya sabes como debes de pedirlas. –dijo Sara.

–Si, Sra, Sara. –respondió Gloria, firmando y poniéndose de rodillas, excitada y cachonda como venía con los vibradores, besaba sus zapatos de tacón altos.

–Me gusta más Ama Sara, que Sra, esclava. –dijo Sara, sujetando su cadena, y tirándola hacia arriba para darle un par de bofetadas en su cara.

–Si, mi Ama Sara. –respondió Gloria, viendo como levantaba la suela, y sabiendo que quería que se los lamiese.

Gloria, entregada, comenzó a lamer sus zapatos hasta dejárselos limpios, totalmente. Pero, no se contentó solamente con eso, sino que se descalzó para percibir su olor de sus pies enfundados a través de las medias.

Gloria, por conocimiento, puso sus manos a la espalda, y Sara, puso los pies en su cara, mientras se los restregaba, respirando su olor profundo de tener los zapatos puestos.

–Parece que te estás adaptando bien a tu nuevo rol, esclava. –dijo Sara.

–¡Saca tu lengua, esclava! –ordenó Sara, viendo como Gloria, la obedecía, sacando su lengua, y limpiándose la planta de sus pies con ella.

Sara, se limpiaba sus pies con su lengua, mientras la esclava saboreaba el sabor del sudor de sus pies junto con el de sus medias.

–¡Desnúdate, esclava! –ordenó Sara, que vio como la esclava, se desnudaba y la veía marcas de latigazos, la marca y su culo rojo como un tomate, al que parecía que le había dado con una zapatilla de casa.

–¡Vaya, parece que ya te han estado adiestrando, esclava! –dijo Sara.

–No parece que necesite, comprobar que es verdad lo que dices que eres una esclava sexual ahora, esclava. –dijo Sara.

–Toma, enjuágate la boca y escupe en el culo. –ordenó Sara, para abrirse de piernas y restregar su coño caliente y mojado, por la cara y boca de la esclava, soltando gemidos placenteros. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Separó su coño de su cara, dándole varias bofetadas con la mano abierta, escuchándose en el local.

–¡Zas, Zas! –sonaban las bofetadas.

–¡Repite conmigo, soy una esclava sexual y voy aprender a lamer el coño de mi Ama! –ordenó Sara.

–¡Zas, Zas! –sonaban las bofetadas. ¡Uno, dos mi Ama! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡Soy una esclava sexual y voy aprender a lamer el coño de mi Ama! –repetía la esclava!

–¡Zas, Zas! –sonaban las bofetadas. ¡Tres, cuatro mi Ama! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡Soy una esclava sexual y voy aprender a lamer el coño de mi Ama! –repetía la esclava!

–¡Zas, Zas! –sonaban las bofetadas. ¡Cinco, seis mi Ama! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡Soy una esclava sexual y voy aprender a lamer el coño de mi Ama! –repetía la esclava!

Hasta que la dejó con los mofletes rojo, y acercó su coño, nuevamente para ver que la esclava, lamía con más ganas e intensidad, gimiendo de placer ante las lamidas de Gloria hasta que comenzó a correrse de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Gloria tenía toda su cara llena de sus fluidos vaginales, siguiendo con la limpieza de su coño hasta que se lo dejó limpio. Fue cuando se puso de pie, y puso su vagina en su boca, sabiendo Gloria, lo que iba a suceder, comenzó a mearla dentro de su boca.

Era intensa de color, y con una textura, que notaba que no había meado en la mañana, llevándose ella, el pastel. Se alejó de su boca y la meo en su cara, por encima de sus pechos y por encima de su cabeza, cayendo por sus pechos la orina y por su espalda hasta que terminó Sara.

–¡Límpiamela, esclava! –ordenó Sara, viendo como lamía su coño, dejándoselo limpio.

–Limpia el suelo con la lengua, vístete y vete, esclava. –ordenó Sara.

–Si, mi Ama. –respondió la esclava, lamiendo el suelo, mientras que Sara, iba a atender a otra cliente, que casualmente, conocía a Gloria, pero como estaba de rodillas lamiendo el suelo como una perra vulgar y corriente más, no se había fijado.

Yolanda estaba en el mostrador, mientras la atendía la esclava Nisa. En cambio, Esther estaba mirando artículos nuevos para comprar para sus sesiones, y Virginia, estaba hablando con otra amiga.

Gloria, no se había dado cuenta, porque estaba de rodillas, lamiendo el suelo, y poco a poco lo iba dejando totalmente limpio.

–¿Y esta puta zorra? –preguntó Yolanda.

–Es una nueva esclava a la que ha estado humillando mi Ama Sine. –respondió Nisa.

–La ha registrado como esclava, y la ha probado, mi Ama Yolanda. –respondió Nisa, cobrando unos artículos y haciendo una reverencia.

–Muy bien, todas las putas esclavas de mierda, debían de ser registradas e ir con un indicativo para saber lo que son. –dijo Yolanda, girándose para irse.

Yolanda se fue a donde estaba Virginia, que estaba hablando con una amiga sobre sus cosas para que detrás, Esther pasase por caja y se reuniese con ella, saliendo del local.

Gloria, terminó de lamer el suelo, y como ya se había secado su cuerpo, se puso la ropa para hacer una reverencia en dirección a donde estaba su Ama Sara, y se marchase.

Cual fue su sorpresa que, al salir del local, y caminar unos pasos, se encontró frente a frente con Yolanda, Esther y con Virginia, la cual, hablaba con su amiga Amaya.

–¿Eres Gloria? –preguntó Yolanda, fijándose en la cara de ella, y que, a primera vista por el corte de pelo, no la había reconocido.

–Si, lo siento mucho por no haberos hablado antes. –respondió Gloria, avergonzada, con la cara roja de la vergüenza.

La verdad que, a Gloria, parecía que se le había caído el mundo abajo.

–Si, nos tienes que explicarnos, lo que sucede. –dijo Esther.

–Síguenos y vamos hablarlo en algún sitio. –ordenó Yolanda, poniéndose a caminar con Esther, y con Virginia, la cual iba Amaya.

Quedaba cerca el parque, y se sentaron en uno de los bancos para esperar a que comenzase a hablar Gloria.

Las chicas la miraban y por la pinta que llevaba, parecía una esclava sexual, y después de haberla visto en el local de BDSM, ya no había dudas.

–¿O sea, que te has convertido en una esclava? –preguntó Virginia, que era su amiga.

–Si, veréis, hace unas semanas, comencé a cambiar y a excitarme con la humillación y denigración, y la cosa fue a más, hasta que sentí que era una esclava, por lo que, durante todo este tiempo estuve pensando en lo que me sucedía. –respondió Gloria.

–No es que no haya respondido a las llamadas, pero lo que me estaba sucediendo, era algo importante para mí, que me pilló por sorpresa. –dijo Gloria.

–Veamos, hace unas semanas que comenzaste a sentir cosas extrañas, hasta el límite de sentirte esclava sexual. –dijo Virginia.

–Se que es un cambio duro, y que te importaba mucho. –dijo Esther.

–Pero, podías habernos pedido opinión y consejo. –dijo Yolanda.

–No me atrevía, y me alejé de todos. –respondió Gloria.

–Hace un momento, fui a cancelar el contrato de compra venta de Susana, porque ya todo ha cambiado para mí, y hemos hecho las paces. –dijo Gloria.

–El caso, que me ha dicho las condiciones Sara, que borra mi perfil y anula el contrato, pero que, hasta enero, no pueden borrar el perfil de esclava. –dijo Gloria.

–O sea, que, al cambiarte de rol, no te borran al perfil, sino que te lo han cambiado al rol de esclava hasta final de año. –dijo Virginia.

–Pues, sí. –respondió Gloria.

–De ahí, que te humillará y de denigrará en el local para verificar si eres sumisa. –dijo Yolanda.

–¿Y no ibas a contarnos nada a tus amigas? –preguntó Virginia.

–Si, pero quería contároslo cuando me sintiese más segura de misma y tener el valor para decíroslo. –respondió Gloria.

–Lo entiendo en verdad, es algo muy difícil de asumir. –dijo Yolanda.

–¿Y cómo es tu vida como esclava? –preguntó Virginia.

–Pues, es diferente, porque rompimos el contrato de esclavitud, y el dinero que me daba Susana, ya lo perdí. –dijo Gloria.

–Vivo con mi sueldo del trabajo, y vivo con Susana, que me la llevé a vivir conmigo, pero surgió un nuevo problema. –dijo Gloria.

–¿Cuál problema? –preguntó Yolanda.

–Yo vivía con Natalia, y Rebeca está de erasmus, o sea, que somos tres, Yo, Bárbara y Natalia, y cuando me traje a vivir conmigo a Susana como mi esclava, afectó a mis compañeras.

–Claro, es normal que afecte con la convivencia. –dijo Esther.

–Pero, ¿En qué sentido lo dices? –preguntó Virginia.

–Pues, que día a día, verlo, afectó a Bárbara y a Natalia. –respondió Gloria.

–Todas las tareas de casa las hacía Susana, y claro, eso era una maravilla para ellas, y luego, comenzaron a participar en los juegos eróticos, humillándola y denigrándola. –dijo Gloria.

–Bárbara y Natalia, se convirtieron en Ama dominantes, pero luego pasó que Natalia, no era Ama, esa sumisa o comenzó a sentir placer por las humillaciones de Susana. –dijo Gloria.

–Ya veo, que afectó a tus amigas de diferente manera. –dijo Virginia.

–Un día salió Natalia, de la ducha fría desnuda, porque había mucho calor. –dijo Gloria.

–Y me excité, y me acerqué a ella, y la toqué, se excitó y la bese, y me correspondió el beso, comencé a tocarla sus senos y su vagina, hasta hacer que se corriese de placer. –dijo Gloria.

–Pero, de manera erótica sutil con sexo, como si fuéramos pareja, y como la hice que se corriese, le dije que tenía que devolverme el favor. –dijo Gloria.

Las amigas de Gloria, la escuchaban atentamente con curiosidad e interés, mientras Gloria iba narrando lo que había sucedido.

–Comenzó a repetir lo mismo que hice yo, pero ella, se arrodilló y me comió el coño hasta correrme de placer. –dijo Gloria.

–Y como estaba tan excitada, quería mear y ella, sintió las gotas, abriendo su boca y la mee dentro, para luego alejarme y mearla por encima, pero entonces hizo algo que no me lo esperaba. –dijo Gloria.

–¿El qué hizo? –preguntó Yolanda.

–Lamía mis piernas hasta mis pies, y comenzó a besarlos y a lamerlos y a chuparlos, por lo que, la dejé hacerlo. –dijo Gloria.

–Luego, cogí el látigo, sabiendo que era sumisa, y le estuve dando con el látigo, hasta que se corrió de placer. –dijo Gloria.

–¿Y qué es lo que sucedió? –preguntó Virginia.

–¡Qué Bárbara le parecía injusto que tuviese dos esclavas y ella ninguna! –dijo Gloria.

–De manera que fui borde y le respondí que no le cedía a Natalia como su esclava. –dijo Gloria.

–¿Y qué sucedió? –preguntó Esther, analizando la situación.

–Pues, que se puso agresiva conmigo, cogió el látigo, y comenzó a pegarme de manera agresiva. –dijo Gloria.

–Yo me cubría como podía, pero fue muy brutal, hasta que no pude aguantar más, supliqué que me dejase y que no me pegase más. –dijo Gloria.

Las amigas guardaban silencio, escuchando el relato brutal e inesperado que desconocían.

–Entonces, me puso un collar que tenía allí, y tirando de la cadena, e hizo seguirla a base de latigazos hasta que me ató a las argollas, y comenzó a darme latigazos en mi espalda hasta que comencé a soltar fluidos vaginales hasta correrme de placer como una puta zorra vulgar y corriente más. –dijo Gloria.

–Detrás, me puso en el potro y me sodomizó analmente y vaginalmente con un arnés, pegándola la paleta en el culo, haciéndome gemir de placer, y corriéndome de placer y sintiendo mucho dolor. –dijo Gloria.

–Estando colgada de las argollas, me puso las anillas en los pezones, las pulseras y el brazalete, y cuando me soltó, me ordenó abrirme de piernas, y me las puso en mi vagina. –dijo Gloria.

–Detrás de eso, ya no quedaba nada de mí, como Ama dominante. –dijo Gloria.

–Me sometió y me domó y me convertí en una esclava. –dijo Gloria.

–¿Entonces ella es tu Ama? –preguntó Virginia.

–No, porque no quiere tener esclavas, y eso, lo hizo por venganza de lo que hice a Natalia y por lo de Susana, por lo que, quiso que experimentase la misma sensación de sometimiento, de humillación y de denigración. –respondió Gloria.

–Y cuando vino Susana, que lo vio, ya no me veía como su Ama, y por venganza, me rapo la cabeza y me marcó con su letra S en mi culo. –dijo Gloria, mostrando su marca al levantarse la camiseta para mostrar en su cintura la letra S.

–Nos dejas de piedra, de verdad. –dijo Virginia.

–No sabíamos lo que te había sucedido y lo sentimos. –dijo Esther.

–Entonces, nos estás diciendo que su compañera de pisco, Bárbara te ha dado una lección haciéndote lo mismo que tú les hiciste a Susana y a Natalia. –dijo Yolanda.

–Si, eso es la verdad sobre lo que sucedió. –respondió Gloria.

–Y luego durante ese acto sexual, comencé a sentir cosas nuevas y extrañas, excitándome y corriéndome con la humillación y denigración de Bárbara, y bueno, analizándolo durante unos días, me di cuenta que me he convertido en una esclava sexual. –dijo Gloria.

–De ahí, que fui al local y me di de baja como Ama, pero no sabía que tenía que tener la cuenta como esclava hasta enero. –dijo Gloria.

–Ahora, cuando alguien busque esclava en la web, saldrás con tu foto en la descripción como esclava sexual como una más. –dijo Virginia.

–Bueno, me han tomado otra foto cuando estaba con Ama Sara. –respondió Gloria.

–¿Qué es lo que ha sucedido cuando has ido al mostrador? –preguntó Virginia.

–Pues, fui a darme de baja como Ama y anular el contrato de esclavitud de Susana. –respondió Gloria.

–El problema era que me atendió la esclava Nisa, no la conocía, porque no he ido a este local apenas, pero me dijo que no lo había hecho nunca y que lo iba a consultar. –dijo Gloria.

–Y apareció Ama Sara, que se encargó a decirme que me daba de baja como Ama y cancelaba el contrato, pero que tenía que estar hasta enero como esclava sexual en el perfil. –dijo Gloria.

–Según parece en la letra pequeña, en letra cursiva, ponía eso. –dijo Gloria.

–Dije que lo sentía mucho, crear problemas, y me dijo que pedir disculpas se piden de otra manera. –dijo Gloria.

–Puso su zapato delante, y me arrodillé y besé su zapato, y sin decir nada, levantó su zapato, indicándome que quería que se lo lamiese con la lengua, y eso hice. –dijo Gloria.

–Lamí su zapato, la suela hasta que se los limpié sus dos zapatos. –dijo Gloria.

–Ella se descalzó y me los puso en la cara, restregándomelos, mientras me ordenaba poner las manos a la espalda. –dijo Gloria.

–Separó sus pies, y me lo puso delante, ordenándome sacar la lengua y se limpio la planta de pie con la media sudada para detrás la otra planta. –dijo Gloria.

–Se las quitó, y estuve lamiendo sus pies y lamiendo sus dedos hasta que lamí cada sudor de sus pies. –dijo Gloria.

–Me dio un enjuague de boca, y me dijo que lo escupiese en un cubo, y detrás, me restregó su vagina por la cara y por mi boca, ordenándome lamérsela, pero no le gustó como se la lamía. –dijo Gloria.

–¿Por qué no le gustaba? –preguntó Esther.

–Me abofeteo la cara, con la mano abierta y me ordenó repetir. –dijo Gloria.

–“Soy una esclava sexual y voy aprender a lamer el coño de mi Ama! –repetía la esclava.”

–Me ordenó desnudarme detrás de lamerle su vagina, corriéndose y gimiendo mucho de placer, y detrás me meo en mi boca y encima de mi cuerpo. –dijo Gloria.

–Detrás me ordenó limpiar el suelo con la lengua. –dijo Gloria.

–Entonces, ¿Eras tú la que vimos de rodillas lamiendo el suelo? –preguntó Yolanda.

–Sí, era yo, pero no os vi, porque estaba lamiendo el suelo y la verdad que estaba excitada y cachonda perdida y no os vi, porque sólo miraba al suelo. –respondió Gloria.

–Bueno, ¿Y qué más has hecho como esclava? –preguntó Virginia.

–Pues a Susana, a Natalia y a mi nos sacó Bárbara al parque, y dos perros nos follaron analmente y vaginalmente hasta llenar de semen nuestros culos y nuestros coños. –respondió Gloria.

–Muéstranos tu cuerpo desnudo y vemos hasta el nivel de sumisión has alcanzado, Gloria. –ordenó Virginia.

Gloria se desnudó y mostró su cuerpo, con marcas de latigazos que estaban desapareciendo, y su culo estaba rojo, como un tomate, que parecía desaparecer poco a poco.

Gloria, se giró, dándose una vuelta y mostrando su espalda y culo, viendo la letra S. Notaron que estaba excitada y cachonda perdida, viendo como tenía los pezones duros y saliendo fluidos vaginales saliendo por su coño.

–¿Tienes los vibradores metidos? –preguntó Yolanda.

Gloria se sentó y se abrió de piernas para, mostrar su coño, viéndose las anillas y el vibrador metido tanto en su vagina como en su ano.

–Pienso que tienes muchas marcas de latigazos y que tienes un nivel de sumisión alto Gloria. –dijo Esther.

–Parece que tienes muchas ganas y deseos de dejarte humillar y denigrar, ¿O me equivoco? –preguntó Virginia.

–Somos amigas, pero si necesitas o sientes una necesidad de ser sometida, humillándote y denigrándote, nos lo puedes pedir, Gloria. –dijo Virginia.

–La verdad, es que, sí que lo necesito y no puedo vivir sin ello. –respondió Gloria.

–Por eso, te lo digo, porque tengo esclavas que antes de serlo, y después, me contaban que durante su preparación como esclavas. –dijo Virginia.

–Digámoslo de esa manera. –dijo Virginia.

–De todas maneras, nuestra relación como amigas, ya se ha roto, porque el trato no es igual. –dijo Yolanda.

–Porque, hablamos de sesiones delante de ti, y tú comienzas a excitarte, y a correrte de manera automática, y claro es una relación de amistad complicada. –dijo Yolanda.

–Si es verdad. –dijo Esther.

–¿Y cómo lo ves tú, Gloria? –preguntó Virginia.

–¿Te excita que te sometamos humillándote y denigrándote como nuestra esclava? –preguntó Virginia.

–Bueno, la verdad es que me excita y me pone muchísimo, porque os tengo que confesar algo que desconocéis y que me da vergüenza decirlos. –respondió Gloria.

–El otro día fui a una cafetería con Clara, porque me la encontré, y me vio con el collar y las anillas, así que me dijo que fuéramos hablar para tomar un café. –dijo Gloria.

–Y resulta que fuisteis a la cafetería, estando con Clara, explicándoselo todo. –dijo Gloria.

–Me ordenó desnudarme y me humillaron, besando sus pies y lamiéndoselos hasta que unas Amas vecinas de la mesa, me reconocieron. –dijo Gloria.

–Entonces, me humillaron y me denigraron, lamiendo sus pies, sus zapatos, lamiendo sus coños y meándome en la boca y por encima de mi cuerpo. –dijo Gloria.

–Si, fuimos a la cafetería, y nos cruzamos con Clara y con dos esclavas suyas. –dijo Yolanda.

–Una de ella, era yo, y os estuve lamiendo vuestros zapatos y vuestros pies. –respondió Gloria.

–La virgen, ¿Y no nos dijiste nada? –preguntó Esther.

–No me atrevía, y sentía miedo por todo, que me vierais de esa forma me asustaba y me daba mucho miedo. –dijo Gloria.

–Bueno, parece que el miedo, los has superado porque somos amigas y hemos hablado de manera natural como si no sucediese nada. –dijo Yolanda.

–¿Podemos jugar contigo, disfrutándote como nuestra esclava? –preguntó Virginia.

–Además, no tienes Ama, oficial, así que disfrutarías las humillaciones y denigraciones en nuestra presencia. –dijo Esther.

–Si, me gustaría mucho, pero me gustaría comentaros que las que me humillaron era Fátima, Nora, Julia y Lucía. –respondió Gloria.

–Si, ¿Y qué os pasó? –preguntó Yolanda.

–Pues que, al verme me quiso marcarme con su letra y llevarme como su esclava a su casa, y gracias a la marca de S de Susana, me salvé. –dijo Gloria.

–Y me nada miedo. –dijo Gloria.

–¡Cómo has cambiado Gloria! –respondió Virginia.

–Antes, eras muy borda y sádica, y ahora eres muy sumisa, obediente y servicial. –dijo Virginia.

–Ya, es verdad. –respondió Gloría, arrodillándose y haciéndoles una reverencia para besar los zapatos de Virginia, de Esther y de Yolanda.

–Muy bien, esclava. –dijo Virginia.

–Considera que este es tu firma de tu contrato como nuestra esclava y como tal, deberás obedecernos, esclava. –dijo Virginia.

–Si, mi Ama. –respondió Gloria, excitada y cachonda perdida.

–Pues, primeramente, a partir de ahora, nos mirarás a los pies, y nunca a la cara, esclava. –ordenó Virginia.

–No hablarás a menos que te lo ordenemos, esclava. –ordenó Esther.

–Y siempre irás a metro y medio detrás de nosotras, esclava. –ordenó Yolanda.

–Si, mi Ama. –respondió Gloria, besando los zapatos.

–Nos gustaría que lo dijeras verbalmente, esclava. –ordenó Virginia.

–Ponte con las piernas abiertas, arrodillada, y dilo, y detrás sacas la lengua, esclava. –ordenó Virginia.

–Si, mi Ama. –respondió Gloria, mientras Virginia, grababa con su móvil.

–Soy una puta esclava y perra de mierda, y me entrego a mi Ama Virginia, mi Ama Esther y mi Ama Yolanda, para que me adiestren, me domen y me sometan como su esclava y soy de su propiedad como su esclava. –respondió la esclava, dejando la lengua fuera mientras le tomaban varias fotos.

–Muy bien, esclava. –dijo Virginia.

–¿Lo has cambiado en la cuenta de Ama de Twitter, esclava? –preguntó Virginia.

–No, mi Ama. –respondió la esclava, dándole su móvil, y Virginia borró todo y cambió su perfil con la foto esa subida, y varias más, junto con el vídeo, viéndose claramente quién era.

–¡Lame mis zapatos, perra! –ordenó Virginia.

–Si, mi Ama. –respondió la esclava para ver como la cogía de los pelos, y le daba un par de bofetadas en la cara.

–¡Zas, Zas! –sonaron las bofetadas, una detrás de otra.

–No hables sin permiso, esclava. –ordenó Virginia, viendo como Gloria besaba sus zapatos y comenzaba a lamérselos como una buena perrita. Detrás se puso a lamer los zapatos de Esther, y detrás los de Yolanda.

Todas, se descalzaron, y fueron poniendo sus pies en su cara, respirando su olor y restregándoselos para quitarse las medias cortas y dejarla oler sus pies al aire, lamérselos y chupárselos.

–He pixelado tu cara para que no se te vea quién eres, esclava. –dijo Virginia.

–Pero, los que te siguen como las esclavas y esclavos, verán que eres tú, esclava. –dijo Virginia.

–Así que, disfruta de la humillación pública, esclava. –dijo Esther.

–Es algo que la gente iba a descubrir que eres una vulgar y corriente esclava de mierda más como el resto. –dijo Yolanda.

Estuvieron, humillándola, escupiéndola en la cara, en la boca, para luego hacerla que lamiesen sus coños y al final tragarse sus fluidos vaginales junto con sus orinas, dejándola muy feliz, sacando los látigos de sus bolsos, y atizándola hasta que la hicieron correrse.

Gloria, se fue a su casa detrás de eso, oliendo a fluidos vaginales y a orina, y si por su fuera poco, le sacaron los vibradores, y vieron como los perros que iban al parque, uno detrás de otro, se la follaban ante la atenta mirada de sus dueños, los cuales, no decían nada.

La esclava iba caminando con su culo y su coño, lleno hasta arriba de semen de esos perros, y pesó que era la esclava más feliz del mundo, teniendo a tres de sus amigas como sus Amas y dueñas.

Iba mirando el móvil, leyendo mensajes a su cuenta de Twitter, en el que habían subido sus Amas, unas fotos de ella, de rodillas, abierta de piernas, lamiendo sus pies, con los pies de sus Amas en su cara.

Los diferentes mensajes le escribían pasar saber cómo se había pasado de ser Ama a esclava. Quizás, por la morbosidad y la excitación, de conocer la historia.

–¿Cómo es que eres una esclava? –preguntaba una Ama llamaba Beatriz.

–Respondiendo la esclava, comencé a sentir cosas extrañas durante una sesión y me excité y me puse cachonda perdida. –respondió ella.

–Y probé con una amiga que es Ama, me sometió y me domó, como una vulgar y corriente esclava. –dijo Gloria.

–Me alegro, esclava. –dijo Beatriz.

–Muchas gracias, mi Ama Beatriz. –respondió la esclava.

–Parece que te gusta llamar Ama y que te llamen esclava, porque te veo necesitada por satisfacerte, esclava. –dijo Beatriz.

–Si, mi Ama Beatriz, me gusta muchísimo. –dijo la esclava.

–Besos en sus pies mi Ama Beatriz. –dijo la esclava.

–¿Tienes Ama, puta zorra? –preguntó Beatriz.

–Si, mi Ama. –respondió la esclava.

–Bueno, entonces que te den caña tus Amas, pero si te encuentro por mi zona, te espera una humillación brutal, puta cerda asquerosa. –dijo Beatriz.

–Soy de la zona del retito, mi Ama Beatriz. –dijo la esclava.

–Mis Amas, me sacaron a pasear por el parque, y me follaron todos los perros que pasaron por el parque, mi Ama Beatriz. –respondió la esclava.

–Anda, si yo vivo por ahí, en esa zona, zorra. –dijo Beatriz.

–Además, tengo un perro, así que cuando lo saque espero verte, esclava. –dijo Beatriz.

–Me encantará, mi Ama Beatriz. –respondió Gloria, más zorra y puta de lo que se había imaginado.

La esclava iba respondiendo los mensajes diciendo a verdad, y los esclavos, la daban la bienvenida, y las Amas, la humillaban y deseaban conocerla en persona. Gloria no se escondía, y sabían donde encontrarla, por la web del club secreto.

Todas, la conocían como Ama Gloria, y entrando en su perfil, salía con varias fotos con su nombre esclava Gloria. Una foto de su cuerpo de rodillas con las piernas abiertas y las manos detrás de la cabeza, tensándose los pechos, duros y erectos con una anilla en ellos, mostrando su cara con la boca abierta y sacando la lengua.

Las fotos iban firmadas por Ama Sara, la cual, había tomado las fotos, escribiendo que la había humillado y denigrado, al registrarla como nueva esclava del club.

En el último apartado, ponía esclava en propiedad de S, sin especificar nada, no se ofrece a ser vendida.

Porque muchas Amas, ponían que querían comprarla para someterla, humillarla y denigrarla en público. Se ve que daba mucho morbo, someter y domar a una ex Ama.

Todo eso, lo leyeron sus amigas, quedándose sorprendidas, diciéndose entre ellas, que menos mal que Susana, la había marcado, sino ya sería esclava de alguna loca de club.

Gloria, llegó a casa, oliendo a pis, fluidos vaginales y a semen, quedándose sorprendidas sus compañeras. Pero, decidieron que se fuera a la ducha, y que se lavara después de contárselo todo.

Gloria, no sabía lo que le sucedía, pero era feliz, y le gustaba ser esclava sexual, por lo que, estaba disfrutándolo a tope. Se duchó, cenó y se acostó, porque mañana tenía trabajo como las demás, pero durmió satisfecha, quedándose dormida totalmente, y eso, que dormía dentro de la jaula.

Sus compañeras, sentía envidia y había pedido dos más, y las habían instalado por la tarde, o sea, que las camas estaban libres. Eso, daba ideas a Bárbara sobre realquilar las habitaciones con una esclava dentro, pero eso será la historia de otro día.