Un encuentro inesperado y ansiado 19
Ella no es solo su sirviente; es su propiedad. Y esta noche, el Ama ha decidido que la obediencia de Luisa merece una recompensa que dejará marca, tanto en su cuerpo como en su alma.
Mientras íbamos a tomar el coche hablamos de todo lo sucedido en la mañana.
Me gusta llevarte a mi lado luciendo el collar con tu nombre.
A mi también, Ama.
¿Sabes para que he comprado la colchoneta?
Lo supongo.
Creo que no. He pensado que dejarás de dormir en tu habitación. Te quiero en todo momento cerca de mi por si te necesito para algo. Así no tendré que llamarte para que vengas.
A l llegar a casa lo primero que hizo fue desnudarse en el porche para tomar un baño.
Deja la colchoneta en mi dormitorio y vienes enseguida.
Cuando llegué le tendí la mano para salir de la piscina y acompañarla hasta la tumbona. Se echó y solo con un gesto de sus dedos supe que deseaba un cigarrillo.
Que placer fumarse un cigarrillo después de un refrescante baño.
En ese momento sonó su móvil. Se lo acerqué
Hola Mónica, ¿que tal estás?.
Muy bien y tú.
Ahora descansando de toda la mañana que he salido de compras y almorzar.
Pues te llamaba para ver si te venía bien tomar algo esta tarde.
Si, no creo que salga esta tarde. Pásate cuando quieras aunque respétame mi siesta.
Ok, pasaré sobre las ocho, después de cerrar la tienda.
Muy bien. Te espero.
Tras colgar me informó de la visita que vendría sobre las ocho.
- Perdone, Ama. ¿Debo considerarla como a usted?
Luisa, tú eres mía en exclusiva. Así es que solo harás lo que yo te mande. ¿Lo tienes claro?
Si, mi Ama.
Bueno y ahora limpia esto y te espero en mi dormitorio.
Ella se marchó y yo me quedé para limpiar el suelo de ceniza y echar su colilla a la basura. Cuando terminé subí a su dormitorio viendo que la puerta de la “habitación” estaba abierta.
Pasa, te estaba esperando. Quiero que veas en mi no solo a tu Ama que te castiga y te tortura por tus errores sino que también soy tu Ama para premiarte. Hoy me has dado con tu comportamiento un día muy bonito. Cierra la puerta y te desnudas. Solo te dejarás el collar.
Me desnudé por completo incluido el cinturón de castidad. Me mandó poner los pies en un cepo y las manos en el mismo. Cerró el cepo quedando totalmente inclinado y expuesto.
¿Recuerdas lo que debíamos hacer a diario?
Si, mi Ama.
Voy a extraerte el plug y ver cómo tienes tu culito.
Noté como sus dos manos retorcían el plug. La sensación era como si se me fuera abriendo cada vez más. Siguió hasta tirar de él y mostrármelo. Lo dejó en una mesita cercana. Me extrañó que no me lo diera para limpiarlo y volvérmelo a introducir. Por mi posición no lograba ver donde estaba hasta que sentí como liberaba mis manos del cepo. Al incorporarme pude ver un pene de látex negro entre sus piernas fijado por un arnés.
Chúpalo puta.
Dando un golpe de cintura me lo introdujo en la boca.
Adóralo, es el que se va a encargar de proporcionarte el placer que deseas.
Tras chuparlo una y otra vez se separó extrayéndolo del interior de mi boca. Ahora volvió a apresar mis manos en el cepo. Tomó un cigarrillo, lo encendió y cada una de sus manos cogió mis caderas haciendo coincidir la punta de su pene con el orificio de mi culo.
¿Estás preparado para sentir lo que una puta siente cuando se deja penetrar por un cliente?
Si, lo estoy.
De forma lenta noté como iba abriéndose paso en mi culo.
No te imaginas que placer me produce ver como va introduciéndose en tu culo.
Sabía que todo su pene llenaba mi culo pues inició un mete y saca más intenso?
Qué placer me da follarte, perra. ¿Te gusta que te folle, puta?
Oh si mi Ama. Me excita mucho el saber que me gusta ser follado. Ojalá pudiera masturbarme. ¡Qué gusto, siga follándome más fuerte por favor!
Ja, ja, ja, te dije que me pedirías que te follara. Eres muy puta y muy maricón. Creo que voy a alcanzar mi orgasmo. ¡Siiiiiiii!
En ese momento junto a su grito de placer sentí como aplastaba su cigarrillo en mi culo.
Echándose hacia atrás sentí como se me quedaba mi ano abierto y tembloroso al extraerlo de mi interior. Se acercó a mi, me liberó por completo del cepo y se echó a descansar en el sillón.
Ven a mi lado. Muéstrame tu culo.
Me eché junto a ella en el suelo dejando a su vista mi ano y mientras le fui besando y adorando sus pies a la vez que le decía cuánto le amaba.
Me gusta como avanza la dilatación de tu ano. Y por cierto la marca del cigarrillo en tu culo te queda preciosa. Tan bonita que me hace pensar en cómo marcarte.
Sería un honor para mí el ser marcado, mi Ama.
Serás marcado, no lo dudes. Pero antes he de pensar no solo como hacerlo sino quien lo va a hacer y en que lugar de tu cuerpo.
Le confieso que lo he deseado desde un principio, mi Ama.
Bien, alárgame el plug. No quiero que tu culito lo eche de menos. Ja, ja, ja, en que pedazo de puta y de maricón te estás convirtiendo y lo mejor de todo es que sabiendo que eres heterosexual lo has aceptado por ser mi voluntad el que lo seas.
Tomó el plug, le cambió el preservativo y me lo introdujo en mi ano.
¡Que bien entra! Me gusta. No ha hecho falta ningún tipo de lubricante.
Acarició mi cabeza y seguimos reposando tras la sesión tenida.
Salgámosles. Estoy algo cansada.
Salimos cerrando la puerta de la “habitación” y echándose en la cama. Se quitó el arnés y con su dedo me señaló lo que debía de hacer.
Me dediqué a lamer la cantidad de flujo que impregnaba su coño fruto del intenso orgasmo teñido. Mi boca se llenó de ella relamiéndome y saboreándolo. Me separé de ella para limpiar el arnés y recostarme en la colchoneta junto a su cama.
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