Las travesuras de Andrea 5
Óscar creyó que llegaría a tiempo para salvar su relación, pero encontró a su novia en la cama con otros hombres. En lugar de arrepentimiento, ella le ofrece un castigo peor que la ruptura: ser el testigo atado de su propia insuficiencia.
Óscar: ¡PERO QUÉ COJONEEES! ¿Andrea? ¿Hugo?
Hugo: ¡Mierda!
Aaron: Joder, joder, joder...
En ese momento me sentí vacía. Ambas pollas salieron de mi tan rápido como habían entrado. Estaba en cuatro, con las manos atadas a la espalda y solo pude girar la cabeza hacia la puerta, donde vi al amor de mi vida ahí plantado, prácticamente inmóvil, contemplando la escena que acababa de arruinarle la vida. Su novia, su amor, su todo, siendo follada por su mejor amigo y el hermano de éste. Como buenamente pude me senté y clavé mi mirada en los ojos de Óscar, que estaban llenos de lágrimas de rabia y tristeza.
Óscar: ¡TÚ! -dijo señalando a Hugo. ¡TE VOY A...!
Óscar salió disparado a por Hugo.
Yo: ¡ÓSCAR! -dije levantándome.
Frenó su carrera y se plantó delante de mi.
Yo: Ni se te ocurra ponerle una mano encima, ¿me oyes?
Óscar: ¿Cómo has podido hacerme esto? Con todo lo que he hecho por ti.
Mi enfado con Óscar era terrible. Estaba siendo tan bien follada por Hugo y Aaron, y va el imbécil de mi novio y llega antes de lo previsto, fastidiándolo todo. Las cosas no tenían que pasar así. Hugo y Aaron tenían que follarme hasta vaciar sus huevos, luego irse para que me pudiera duchar y limpiar todo el desastre, así cuando Óscar llegara podía seguir siendo la novia perfecta y hacer como si nada hubiera pasado. Pero no, Óscar había fastidiado mis planes. Todo esto era su culpa y lo iba a pagar caro.
Yo: ¿Enserio me preguntas? Eres más tonto de lo que me pensaba.
Óscar: ¿Tonto? Mira Andrea, tú...
Yo: ¡SÍ, TONTO! -interrumpiéndole. Hazme el favor de mirar a estos dos, a ver si te enteras.
Hugo y Aaron estaban, al igual que yo, completamente desnudos. Me aparté para que Óscar pudiera ver el porqué de llamarle tonto, y por la cara que puso creo que se dio cuenta. Dos chavales altos, uno rubio con ojos verdes y otro moreno con los ojos azules, guapos, en una forma física envidiable y con dos pedazo de pollas que, estando en reposo, son más grande que la suya al 100%.
Yo: ¿Te sigues preguntando por qué o te hago un croquis?
Óscar: ¿Has decidido echarlo todo a perder por dos pollas grandes?
Yo: No, yo no lo he echado todo a perder, has sido tú por no saber follarme durante tres años. Aunque cómo me ibas a follar bien con la pollita que tienes. ¿Pero sabes qué?
Óscar: ¿Qué?
Su tono de voz comenzaba a cambiar, ya no era tan gallito.
Yo: Que hoy vas a ver cómo se folla a una chica como yo. Chicos -dije mirando a los hermanos-, ¿queréis follarme delante de mi novio?
A Aaron se le iluminó la cara. Él conocía a Óscar, pero no sentía nada hacia él, no eran amigos. La cara de Hugo, en cambio, no reflejaba tanta alegría, aunque no apartaba su vista de mi.
Hugo: No sé, yo...
Aaron: ¿Estás tonto hermano? Hace nada te estabas follando a esta puta, y no es la primera vez.
Óscar: ¡¿CÓMO QUE NO ES LA PRIMERA VEZ?! ¡SERÁS HIJO DE...!
Y Óscar volvió a salir disparado a por Hugo.
Yo: Mierda. Aaron, páralo.
Aaron blocó a Óscar y entre los dos lo redujeron.
Yo: Llevadlo a esa silla.
Óscar no puso mucha resistencia, sabía que no tenía nada que hacer. Lo sentaron en la silla y le ataron con su propia camiseta, que era con la que yo tenía las manos atadas en la espalda, y con la camiseta de Hugo.
Yo: Hugo, bombón, asegúrate de que esté bien atado porfa. Quiero que sea testigo de todo y no se escape. Y tú -señalé a Aaron-, ven anda -haciéndole el gesto con un dedo-, que quiero seguir con tu polla en el fondo de mi garganta.
Hugo y Aaron: Voy.
Hugo fue a por Óscar, le apretó bien las camisetas y lo colocó justo enfrente de la cama. Mientras, me puse de rodillas justo enfrente de donde Hugo dejó a Óscar y empecé a comerme la polla de Aaron como si se me fuera la vida en ello. Su polla no estaba erecta del todo, lo cual me encantó porque se fue poniendo dura en mi boca. Me encantó sentir esa diferencia.
Aaron: Uff... como la chupa tu novia Óscar... diooos...
Me reí por ese comentario, lo que hizo que me ahogara y se me fuera el aire, así que le pegué en la pierna para que me la sacara.
Yo: Cui... (tosí) cuidado con lo que dices... (volví a toser), que hay quien tiene la boca llena -le dije sin soltarle la polla.
Aaron: Perdona jajaja, pero esta situación me está poniendo mucho.
Yo: Imagínate a mi, estoy chorreando -y volví a centrarme en esos 24cm de polla.
Hugo, que le veía por el rabillo del ojo, se quedó al lado de Óscar, pajeándose y contemplando la escena. Aunque toda mi atención estaba en comerle la polla a Aaron, escuché que Hugo y Óscar hablaban, y lo que escuché no me pudo encender más.
Óscar: ¿Por qué, Hugo? ¿Por qué me haces esto a mi, a tu mejor amigo?
Hugo: Lo siento tío, pero Andrea es mi perdición. Siempre me la ha puesto así -dijo mientras meneaba de arriba a abajo su enorme pollón.
Óscar: Pe-pero tú...
Hugo: ¿Yo qué? No es mi culpa que seas capaz de darle lo que quiere, lo que necesita. Deja de hacerte la víctima y reconoce que esto es tu culpa, tú la has llevado a que haga esto. ¿Cómo tienes semejante pibón de novia y no te la follas como toca?
Óscar: Yo... es que...
Hugo: Ahora entiendo todo. No sabía porqué Andrea estaba tan desesperada, como me ha dicho esta mañana por Whatsapp, pero ahora todo tiene sentido. Ella ama las pollas grandes y lleva 3 años contigo que, como bien ha dicho ella, tienes una pollita. Normal que en aquella quedada en mi casa se entregara a todo el grupo.
Óscar: ¿Cómo?
Hugo: ¿Te acuerdas que no viniste porque estabas de viaje con tu familia?
Óscar: Sí.
Hugo: Estábamos todos menos tú, se puso de rodillas y dejó que nos corriéramos en su cara, uno a uno. Luego se la chupó a Víctor, y se tragó su corrida. Después se la chupó a Fer y lo cabalgó hasta que se corrió dentro de ella. Y luego recuerdo como me follé su boca, como se corrió con mi polla en el fondo de su garganta y como me la follé hasta correrme y llenarle el coño con mi semen. Ah, ¿te acuerdas que te dije que la acompañé hasta casa?
Óscar ya ni respondía, solo se limitaba a mirar como me estaba comiendo la polla de Aaron.
Hugo: Pues la muy puta me la chupó en el coche hasta dejarme vacío.
Hugo le dio una palmadita en la espalda a Óscar y se acercó para que me comiera su enorme pollón.
Hugo: Aaron.
Aaron: Dime.
Hugo: Vamos a follarnos a esta puta.
Aaron asintió, me sacó su polla de la boca y me pegó con ella en la cara.
Aaron: Túmbate y abre esas piernas para mi.
Me tumbé enseguida y Aaron se puso de rodillas delante de mi coño. Con su polla en la mano empezó a darme golpecitos en el coño, sabiendo que así le iba a rogar que me la metiera.
Yo: Aaron, no juegues conmi...
Iba a suplicarle que me metiera ya su gran polla, pero Hugo se puso de rodillas al lado de mi cabeza y me pegó con su pollón en la cara.
Hugo: Menos hablar y más chupar mi polla.
Yo: Mmm... voy.
Esa polla enorme por fin volvía a estar en mi boca, como la había echado de menos, su sabor, su grosor, su tamaño. Es verdad que antes de que Óscar lo jodiera todo, Hugo me estaba follando, pero necesitaba sentir su polla en mi boca. Mientras disfrutaba de ese pollón, Aaron me metió su gran polla hasta el fondo de mi útero, sin pensárselo más. El grito que pegué lo tapó el pollón de Hugo, pero me lo tuve que sacar de la boca porque me Aaron me acaba de partir a la mitad.
Yo: ¡AAAAH! Qué grande la tienes cabrón, empieza a moverte y embíste...
Hugo me propinó otro pollazo en la cara.
Hugo: ¿Qué he dicho de hablar?
Me volví a meter la polla de Hugo en la boca y empezó a follársela. Volvía a estar con los pollones de los hermanos follándome como lo que soy, una puta. Aaron también comenzó a moverse y a follarme. Sus 24cm entraban y salían de mi coño a gran velocidad mientras me azotaba las tetas, que rebotaban debido a sus embestidas. A Hugo le gustó la idea y me azotaba en la teta que no me azotaba Aaron.
La follada que me estaban dando me estaba volviendo loca. De vez en cuando miraba a Óscar que contemplaba la escena totalmente resignado. Este era su castigo por lo que había hecho. Él se lo buscó.
La intensidad y velocidad de las embestidas de Aaron no disminuyeron en lo absoluto, había marcado un ritmo alto desde el principio y parecía que podía seguir así mucho rato, al igual que se hermano, que estaba haciendo lo propio con mi boca. Hugo decidió que era buen momento para ahogarme con su polla, así que cogío mi cabeza con las dos manos y metió sus 28cm hasta el fondo de mi garganta. En ese momento mis piernas comenzaron a temblar, sabía que me iba a correr como una fuente, pero no podía decir nada por razones obvias, así que acerqué mi mano a mi coño y le hice el gesto de vete a Aaron para que dejara de embestirme. Por suerte Aaron me entendió y rápidamente sacó su gran polla de mi coño. Y exploté.
Yo: ¡MMM...!
El chorro que salió disparado de mi coño fue muy grande, igualito que los que solté con Daniela.
Aaron: Buah, otro igual como el de antes. Esto seguro que no le ha pasado nunca contigo -dijo mirando a Óscar.
La relajación tras correrme aceleró el quedarme sin aire mientras tenía la polla de Hugo en el fondo de mi garganta, así que le pegué bastantes veces para que me la sacara rápido.
Yo: Ah... ah... (tosí)... ah... ah... te he vuelto a empapar Aaron.
Aaron: Tranqui, está bien.
Yo: Métemela otra vez, mi coño ya te echa de menos -dije dándome golpecitos en el coño con una mano y pajeando a Hugo con la otra.
Aaron: Sí, pero esta vez...
Aaron me cogió y me giró, de tal manera que mi coño ahora apuntaba a Óscar. Miré a Hugo y ambos entendimos lo que Aaron quería hacer.
Hugo: Hermano, eres un genio.
Aaron: Ya lo sé. Ahora vas a saber lo que es, Óscar -dijo mirándole fijamente.
Yo: Os amo chicos.
Aaron: Más amarás esto.
Y empezó a embestirme nuevamente, al mismo ritmo de antes. Hugo y Aaron eran iguales, los dos follaban muy bien y ambos tenían una enorme polla, y los dos eran para mi. Fui a comerle la polla nuevamente a Hugo, pero este se negó.
Hugo: Ahora que vas a empapar a Óscar quiero que grites como gritabas en mi casa cuando te follé, que sepa lo que hacías mientras estaba de viaje.
Yo: ¡AH! ¡AH! ¡AAAAH! Fóllame Aaron... a-así jodeeeer... Dios que buenoooo... ¡JODEEER!... ¡AH!... no pareeeees... ¡AH!
Aaron: Joder como grita la puta... uff... que buen coño tiene Dios... te gusta esto, ¿no?
Yo: ¡SÍ! ¡SÍ! ¡SÍ! Me-me gusta mu-muchoo... ¡AH! ¡AH!... estoy cercaaa... lo-lo noto... no pares ahora Aaron... ¡NO PAREEES!
Mis piernas volvían a temblar, estaba muy cerca.
Yo: Me-me corro joder... ¡ME CORROOOOO! ¡AAAAAAAH!
Aaron se apartó ya que estaba entre Óscar y yo, levanté un poco mi culo y volví a correrme como una jodida fuente, empapando a Óscar. Ese segundo orgasmo me dejó exhausta, tirada en el suelo recuperando el aire. Cuando me incorporé, miré a Óscar a la cara, que la tenía toda mojada, y empecé a reírme. Mientras, tanto Hugo como Aaron se pusieron cada uno a mi lado. Yo me puse de rodillas mirando de frente a Óscar, cogí esas dos bestias y empecé a chuparles la punta, primero una, luego la otra. Pasé mi lengua por ambas pollas y les empecé a hacer una paja, una con cada mano.
Yo: Esto sí son pollas y no lo que tú tienes -dije mirando a Óscar-. ¿Has visto lo que pasa cuando me jodes los planes? Que me follan delante tuya.
Óscar: Me das asco.
Yo: ¿Asco? Qué chiste que digas eso cuando la tienes dura.
Hugo: ¿Se le ha puesto dura?
Aaron: Óscar, eres un pringao.
Yo: Sí Hugo, se le ha puesto dura, ¿verdad que si?
Dejé de hacerles la paja y me acerqué gateando hasta Óscar que, al estar atado, poco podía hacer.
Óscar: ¿Qué-qué haces? Aléjate. ¿No tienes suficiente?
Yo: No.
Llegué a él y le bajé los pantalones. Su pollita salió disparada como un mástil, totalmente erecta.
Yo: Mírala, qué cucada. Venid chicos, mirad como se le ha puesto dura a mi novio viendo como su mejor amigo y su hermano se follan a su novia.
Hugo y Aaron se acercaron. Los tres nos empezamos a reír. La diferencia era abismal. Es que no había por donde cogerlo. La pollita de 11cm de Óscar frente a las bestias de Aaron (24cm) y Hugo (28cm).
Yo: Jajaja, que penita das Óscar -y le escupí en su pollita-. ¿Quién me folla ahora?
Hugo rápidamente se puso detrás de mi. Apoyé mi cabeza en las rodillas de Óscar y sentí como el pollón de Hugo entró hasta el fondo.
Yo: ¡AH!
Aaron: Esto se va a poner bueno.
Esta vez Hugo empezó suave, poco a poco, para que la sientiera toda. Me estaba gustando, pero quería que me diera caña.
Yo: ¡AH! ¡SÍ! Que bien Hugoo... sigue así... da-dame más
Hugo: ¿Quieres más?
Yo: ¡SÍ! Dame con todoo... ¡AH! ¡AH!
Hugo subió el ritmo y rápidamente me estaba dando con todo lo que tenía. Las embestidas estaban siendo brutales. Mis tetas rebotaban contra las piernas de Óscar, que miraba admirado la follada que Hugo me estaba dando.
Aaron: ¿Ves Óscar? Así se folla a una puta.
Hugo: Exacto... bff... que coño que tiene tu novia... no me canso de él...
Yo: Y yooo no me caaaaanso de tu po-pollaaaa... jodeeer... dame máááás... ¡AH! ¡AH! ¡AH!
Miré a Óscar mientras decía eso, y vi en su cara que estaba por correrse.
Yo: ¿Te-te vas a correr, Óscar? ¡AH!
Óscar: Yo... eh... no...
Conocía perfectamente cuando se iba a correr, así que le cogí su pollita con la mano y comencé a hacerle una paja que no duró ni 30 segundos.
Óscar: ¡ME CORROOOO!... ¡AH! ¡AH!
La cantidad de semen que soltó fue acorde a su tamaño, 3 trallazos poco abundantes que me cupieron en la mano. La miré, me reí y le pasé la mano por el pecho.
Aaron: Qué pena das Óscar. ¿A eso se le puede llamar corrida?
Hugo: Hablando de correrse... estoy cerca... ¿lista?
Yo: ¡SÍ! ¡SÍ! SÍÍÍ! Lléname Hugoooo... ¡LLÉNAMEEEE! ¡AAAAAAH!
Hugo: ¡Me corroooooooo!
Hugo me embistió por última vez, llenándome por completo con su enorme polla. Noté cada uno de los cinco trallazos que soltó. Sacó su gran polla y el semen comenzó a desbordar de mi coño.
Yo: Ah... ah... ah... eso sí que ha sido una buena corrida.
Hugo: Fiuu... y que lo digas... ah... ah... ha sido una gran carga...
Aaron: Esa es hermano, bien hecho.
Hugo: ¿Tú no te corres Aaron?
Aaron: Tengo ganas ya la verdad, no he dejado de pajearme viendo el show. Andrea, ¿vienes?
Yo: Ven tú, que estoy un poco cansada. Puedes correrte donde quieras.
Aaron: Ya tengo pensado donde correrme. Quiero que Óscar vea lo que es una buena corrida.
Hugo: ¿Crees que no le ha bastado con la mía?
Aaron: Desde luego que le ha bastado, pero quiero que vea lo que es llenar una boca de semen. Abre esa boquita tan bonita que tienes Andrea.
Me puse de rodillas y Aaron me metió su polla en la boca. Estaba realmente cansada, pero de lo que no me cansaba era de tener una de esas dos bestias en la boca. Aaron cogió mi cabeza con ambas manos y me folló nuevamente la boca, esta vez más suave. Al poco sus gemidos se convirtieron en bufidos, lo que anunciaba su corrida.
Aaron: Bff... me voy a correr... me corro... ¡me corrooooooo! ¡AAAAAH!
Aaron descargó una gran cantidad de semen en mi boca. Otros 5 trallazos muy abundantes. Me fue imposible guardar todo ese semen en mi boca y un poco se me salió por la comisura de los labios. Sacó su polla de mi boca y me la restregó por toda la cara.
Aaron: No te lo tragues, me gusta ver a las putas como tú con la boquita llena.
No tenía intención de tragármelo, por muchas ganas que tuviera. En mi cabeza solo quería castigar a Óscar por fastidiarme el plan, así que me levanté, me senté encima suya y le eché todo el semen en la cara. Óscar no solo estaba mojado de mi corrida de antes, sino que tenía su corrida en el pecho y la cara llena del semen de Aaron.
Yo: Espero que te guste tanto como a mi, amor.
Me di la vuelta y tanto Aaron como Hugo estaban sentados en la cama, con sus pollones todavía duros como piedras, y entendí que todavía no se había terminado.
Yo: ¿Listos para el 2º round?
CONTINUARÁ...
Espero que os haya gustado este quinto relato sobre Andrea, nuestra puta infiel. Pronto la sexta parte. Muchas gracias por leer el relato.
P. D.: Este es un relato de ficción, cualquier cosa que se asemeje a la realidad es pura coincidencia. Muchas gracias.
Continúa en
- Relato #236095— title-regex: contiguous parts (4 -> 5)
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