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Las travesuras de Andrea 4

Andrea no puede resistirse a la tentación de ser follada por Hugo, el mejor amigo de su novio. Pero la condición es clara: también debe entregarse a su hermano Aaron. La noche se complica cuando la realidad supera sus fantasías más oscuras.

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Conversación por Whatsapp

Yo: Holii Hugoo, ¿cómo estás?

Hugo: Helloo, todo bieen. ¿Qué tal tú?

Yo: ¿Te soy sincera?

Hugo: Obvio.

Yo: Desesperada. Necesito que me folles otra vez.

Hugo: Vaya, qué directa.

Yo: Sabes bien que no me ando con chiquitas.

Hugo: Ya veo ya jajaja. No tuviste suficiente el otro día, ¿no?

Yo: Si haces un poco de memoria sabrás bien que no.

Hugo: Sé que no, pero no deja de sorprenderme.

Yo: ¿Y eso?

Hugo: Joder jajaja. Si mal no recuerdo nos dejaste secos, a los siete.

Yo: Correcto jajaja. Además, creo recordar, que a alguien no se le levantó.

Hugo: No me vengas con esas jajaja. Me corrí tres veces sin mucho tiempo para recuperarme, realmente estaba agotado.

Yo: Bueno, ya te dije que no pasaba nada. De todos modos esa noche me llenaron una vez más.

Hugo: ¿Cómo?

Yo: Esa historia te la contaré esta tarde, cuando vengas a mi casa y me hayas follado como un animal.

Hugo: Joder jajaja. Créeme que me encantaría, pero no sé si voy a poder.

Yo: No me digas eso. ¿No puedes?

Hugo: Por poder puedo.

Yo: ¿Entonces?

Hugo: Pues me sabe mal por Óscar, es mi mejor amigo y tú su novia. Vale que eres el deseo de todos, incluso el mío, pero no está bien. Ya no estuvo bien lo del otro día, pero me dejé llevar. Y ahora me estás pidiendo que vaya a vuestra casa para follarte.

Yo: Te entiendo, pero no te engañes a ti mismo. Sabes que quieres follarme otra vez, volver a meterme tu enorme pollón hasta el fondo de mi garganta y embestirme como si no hubiera un mañana hasta llenarme.

No me esperaba esa negativa por su parte, pero estaba dispuesta a todo. Necesitaba una buena follada y la necesitaba lo más pronto posible. Decidí levantarme de la cama, desnudarme y mandarle todo tipo de fotos y vídeos para que accediera a venir a mi casa y follarme. Estaba corriendo un riesgo sabiendo que Óscar estaba en casa y que podía entrar a la habitación en cualquier momento, pero tenía que convencer a Hugo.

Yo: Espero que todo esto te ayude.

Hugo: Realmente eres toda una puta jaja.

Tras ese mensaje me llegó una foto suya, completamente desnudo y con su enorme pollón empalmado. Si en ese momento no me masturbé, era porque Óscar estaba en casa y me oiría gemir, y no tenía ganas de hacer nada con él teniendo en mi poder la foto de Hugo. Las comparaciones son odiosas y es que Óscar no tiene nada qué hacer. Hugo es más guapo, está más bueno y tiene la polla más del doble de grande que él.

Yo: Joder Hugo, estoy demasiado caliente. Ven y fóllame, por favor. Me entregué a ti el otro día y sigo dispuesta a que hagas lo que quieras conmigo.

Hugo: Ya veo. ¿De verdad estás dispuesta a hacer lo que sea?

Yo: Sí.

Hugo: Bien, pues si quieres que vaya hasta tu casa y te folle, tendrás que follar con mi hermano antes.

Yo: ¿Perdón? ¿Cómo que a tu hermano?

He de reconocer que esa no me la vi venir, pero estaba tan caliente que me daba igual.

Hugo: Digamos que mi hermano y yo, más que hermanos, somos mejores amigos. Siempre ha habido mucha confianza entre los dos y nos lo contamos todo. Obviamente le conté lo que pasó el otro día, y me dijo que si volvía a tener la oportunidad de follarte y viendo lo puta que eres, pues que te dijera que follaras con él también.

Yo: Vaya, sorprendida me hallo la verdad. Pero una cosa, ¿es genético lo de tener una bestia por polla o lo tuyo es algo a parte?

Hugo: Jajajaja. Siendo sincero, no te lo puedo confirmar, pero según él va bien cargado.

Yo: Espero que no sea fanfarronería jeje. Dios, no puedo esperar a que me folléis los dos a la vez.

Hugo: No, no, eso no va a pasar.

Yo: ¿Cómo? ¿No iba a ser un trío?

Hugo: No querida, no. Yo te quiero para mi solito. Primero te follará él y cuando termine, te follaré yo. Así, si Aaron resulta ser un fanfarrón, ya estaré yo para darte lo que quieres.

Yo: Me parece bien jajaja. Oye, tengo que dejarte, llevo demasiado tiempo hablando aquí contigo y Óscar puede entrar en cualquier momento. Nos vemos esta tarde, besos.

Le mandé una foto de mi coño como despedida final. Su respuesta fueron un par de emoticonos de fuego. Me puse el pijama y salí de la habitación para estar un rato con el amor de mi vida antes de que se fuera a trabajar. La puta que había tratado de esconder desde que empecé con Óscar estaba más revolucionada que nunca. Cada vez salía más rápido y me llevaba a cometer errores, como el de la sesión de fotos de antes. Si Óscar hubiera entrado en ese momento, no sé cómo hubiera salido del paso.

La mañana pasó con una normalidad impactante por mi parte, estuve con Óscar como si nada hubiera pasado hasta que se fue a trabajar. Decidí entonces darme una ducha con total tranquilidad, había tiempo hasta que Hugo y Aaron vinieran. Pensé en masturbarme, pero preferí esperar para lo que me venía. No sabía cómo iba a ir con Aaron, pero estaba segura de que Hugo iba a follarme con todo y quería estar lo más preparada posible. Después de comer el delicioso plato que me dejó preparado Óscar, procedí a vestirme para la ocasión, quería estar deslumbrante. No sabía qué ponerme y pensé que era una tontería arreglarme porque la ropa iba a terminar tirada por cualquier lado, así que decidí ponerme un sujetador tipo push-up y un tanga minúsculo que no dejaba nada a la imaginación, más cómoda imposible.

El tiempo pasaba lento y, a medida que se acercaba la hora, más nerviosa me ponía. Fue entonces cuando una idea me vino a la cabeza y no podía dejar de darle vueltas. Me sentí muy sucia por haber pensado tal cosa, pero en ese momento me daba igual. Fui hasta la habitación, rebusqué por los cajones de Óscar y me puse una de sus camisetas que, lógicamente, me venía grande. Me llegaba justo para tapar mi culo, era perfecta.

Al poco tiempo me sonó el móvil.

Hugo: ¿Andrea?

Yo: Sí, dime.

Hugo: Estamos abajo, abre.

Yo: Valee, voy.

Abrí y esperé detrás de la puerta. El corazón me iba a mil por hora. Oí unos pasos que se acercaban a la puerta y... ¡toc toc! Abrí y estaba solo Aaron. La verdad que no se podía negar que eran hermanos, eran prácticamente iguales y yo esperaba que lo fueran en todo

Yo: Holaa. Aaron, ¿no?

Aaron: Hola, sí jaja. Tú debes ser Andrea, supongo.

Yo: Sí jeje, pasa, tranqui. ¿Y tu hermano?

Aaron: Se ha quedado en el coche. Me ha dicho que le avise cuando... eh... esto...

Yo: Cuando acabes, ¿no?

Aaron: Sí, eso jaja. Perdón, es que estoy un poco nervioso.

Qué monada de niño por favor, estaba para comérselo, en todos los sentidos. Las únicas diferencias que a simple vista vi con Hugo, era que Aaron era rubio con los ojos verdes mientras que Hugo tenía el pelo moreno y los ojos azules. Por el resto, eran muy iguales, casi la misma altura, misma sonrisa perfecta, mismo cuerpo definido y yo solo esperaba que mismo tamaño de polla o algo muy parecido.

Aaron estaba nervioso, se le notaba, así que decidí jugar y ser un poco mala con él, con la esperanza de que luego se cobrara venganza.

Yo: Imagino que cuando le dijiste a tu hermano si podías follarme no estabas tan nervioso, ¿o sí?

La cara se le cambió, pasó de nervioso a terror. No se esperaba esa actitud por mi parte. Suponiendo que Hugo le habría enseñado la conversación, él se esperaba a una niña complaciente y desesperada, y sí, así sería un poco más tarde, pero hasta ese momento no se lo quería poner tan fácil.

Aaron: Eh... bu-bueno. La verdad que se lo dije en broma, no me esperaba que esto iba a pasar.

Yo: Pues ya ves, hay veces que lo que se pide, se cumple.

Aaron: Ya veo jaja. Por cierto, está muy guapa la camiseta.

Yo: Gracias, es de Óscar. Me la he puesto para la ocasión.

Aaron: Joder jajaja. Hugo no mentía.

Yo: ¿En qué iba a mentir Hugo?

Aaron: En que eres una puta.

Su tono empezó a cambiar, iba ganando confianza y eso me gustaba. Le cogí de la mano y lo llevé hasta el salón. Una vez estuvimos ahí, volví a cogerle la mano y la dejé en mi culo, para que empezara a manosear y apretar. Estábamos de pie, me puse de puntillas y nos besamos. Primero nuestros labios se tocaron y rápidamente las lenguas entraron en juego. Qué bien besaba, igual de bien que su hermano. Mientras nos besábamos, colocó sus manos en mi culo, apretando mis nalgas y dándome pequeños azotes. Me estaba encendiendo y no tardé en llevar una mano a su paquete, que empezaba a marcar bulto. ¡Y qué bulto! Parecía que el fanfarrón iba en serio y se gastaba un paquete grande, aunque todavía no sabía cuanto, y me moría de ganas por saberlo.

Aaron fue listo al ponerse un short de chándal, así me resultó mucho más fácil meter mi mano y comprobar que efectivamente tenía una polla enorme. No podía sentirme más feliz en ese momento. Quería entregarme ya a él, pero como he dicho antes no quería ponérselo tan fácil.

Yo: Tú tampoco mentías -dije sin soltarle la polla. La tienes grande, muy grande parece.

Aaron: ¿Por qué iba a mentir?

Yo: No sé, fanfarronería quizás.

Aaron: Jajaja. Me gusta presumir de tamaño. Si te parece grande ahora, espera a que crezca del todo.

Ese tono chulesco me estaba poniendo mucho.

Yo: Mmm... ¿cuánto te mide?

Aaron: 24cm.

Joder, otro que tal. Por supuesto, y como no podía ser de otra manera, deja en ridículo a Óscar. La tiene más grande hasta que Cristóbal, que le medía 20cm, y que cualquier otro de los amigos de mi novio. Dudaba de si era tan grande como la de Hugo, que no se la llegué a medir pero aquello pasaba de los 25cm muy probablemente.

Una minúscula parte de mi quería que no fuera tan grande, para que la humillación a Óscar no fuera para tanto. Pero estaba claro que tenía que pasar. El mejor amigo de mi novio y su hermano iban a follarme con las bestias que tienen entre las piernas en la misma casa en la que vivía con el amor de mi vida, en la misma cama en la que dormía con Óscar. Y yo no podía estar más contenta de que eso pasara. Ya no solo era la puta que llevaba dentro la que quería eso, también la novia perfecta que actúa como si nada hubiera pasado. En cierta manera esto era culpa de Óscar, por ser el novio soñado de cualquier chica. Él ha logrado que esté tres años insatisfecha porque el amor que siento hacia él es casi tan grande como el que siento por ser follada por una polla en condiciones.

Yo: Buena polla, si señor. Por cierto, antes has dicho que te gustaba la camiseta, ¿verdad?

Aaron: Así es.

Yo: Pues más te gustará lo que hay debajo de ella.

Aaron me quitó la camiseta, la tiró hacia el sofá y se quedó observando mi cuerpo.

Aaron: Joder, qué guapa eres y qué buena estás.

Aprovechó la situación para terminar de desnudarme. Yo le desnudé a él y pasé mi mano por todo su escultural cuerpo, centrándome sobre todo en su gran polla, que estaba casi dura del todo, y en sus huevos, que no eran peqeuños tampoco.

Aaron: Bueno, putita. Veo que te gusta mirar y tocar mi polla. ¿Por qué no te pones de rodillas y me la chupas de una vez?

Yo: Alto ahí, machote. ¿Te piensas que voy a chupártela así como así? No, si quieres que te la chupe tendrás que trabajártelo un poco, chulito.

Estaba como loca por probarla, pero cuando follé con Daniela descubrí que me gusta mucho que me coman el coño. Si en vez de Aaron hubiera sido Hugo el que estuviera ahí, haría lo que él me pidiese sin rechistar.

Aaron: Mmm... no me desagrada la idea.

Aaron me empujó hacia el sofá, se agachó y acercó su boca a mi coño, pero no empezó a comérmelo. Jugaba conmigo. Empezó besando y pasando su lengua por las ingles y con sus dedos me acariciaba el clítoris. Rápidamente empecé a gemir, y fue en ese momento cuando metió su lengua en mi coño. Metía su lengua un poco y la sacaba, me lamía el clítoris y comenzó a meter un dedo. Me estaba encantando, mis gemidos eran cada vez más fuertes y mi cuerpo empezaba a dar espasmos, lo que anunciaba que me iba a correr.

Yo: ¡AH! ¡AH! Joder... D-Dios... no pares... ¡AH! Si sigues a-así yo...

Estaba a punto de correrme, y sentía que iba a ser como una fuente, como cuando con Daniela. Le cogí de la cabeza con mis dos manos y le apreté contra mi. Las piernas me empezaron a temblar y exploté.

Yo: Me... me voy a... co-correr... me corro joder... ¡me corrooooooo! ¡AHHHHHH!

Un gran chorro salió disparado de mi coño y empapé a Aaron, que lo recibió de muy buen gusto.

Aaron: La virgen, vaya squirt acabas de hacer jajaja.

Yo: Es que desde esta mañana me estaba aguantando, necesitaba esto -dije exhausta.

Aaron: Y bien, ¿me he ganado el que me comas la polla de una vez?

Yo: Y tanto que si.

Aaron: Pues ponte de rodillas, que ahora ya la tengo dura del todo y quiero follarme esa boquita tan bonita que tienes.

Yo: No solo mi boca es tuya ahora, también mi garganta.

Ahora ya si me había entregado a él. Se puso en pie, me puse de rodillas y me lancé a comerle el pollón que tenía. Era muy grande y bastante grueso, no tanto como el de Hugo, pero si más que el de Cristóbal. Si a Aaron le medía 24cm, y ahora que se la estaba chupando, sabía a ciencia cierta que a Hugo le medía casi 30cm. Vaya dos bestias tenía para mi esa tarde.

Al principio llevé yo el rtimo de la mamada. Me estaba costando chupar tal trozo de carne, ya llevaba un tiempo sin tener ese tamaño a mi disposición, pero no me costó mucho acostumbrarme. Memoria muscular imagino. Bajaba y subía por esa polla a la vez que le hacía una paja con ambas manos. Procuré salivar mucho para dejarla llena de babas y luego pasar mi lengua por toda aquella polla. Le estaba gustando la mamada, así me lo hacían saber sus gemidos.

Aaron: ¡Ah! Chupas muy bien putita... sigue así.

Eso me motivó a intentar metérmela hasta el fondo, pero sin su ayuda me iba a resultar muy difícil. Él se dio cuenta y puso sus manos en mi cabeza. Al poco empezó a hacer fuerza y era él el que comenzó a llevar el ritmo. Yo ya estaba entregada y cualquier cosa que hiciera iba a ser bien recibida. De repente, sacó su gran polla de mi boca y me llevó hasta sus huevos.

Aaron: Eso es puta, cómeme los huevos... ¡ah! Joder que bien chupas. Qué suerte tiene Óscar de tenerte todos los días.

¿Óscar? Jajaja. Tiene muuuucha suerte.

Aaron: Ahora voy a follarte fuerte la garganta, ¿preparada puta?

Yo: Sí -dije como pude con uno de sus huevos en mi boca.

La velocidad de la mamada subió rápidamente, su enorme pollón entraba y salía a gran velocidad de mi boca. Unas lágrimas me cayeron por el esfuerzo, Aaron se dio cuenta y ahora si metió esos 24cm que tiene de polla hasta el fondo de mi garganta, dejándome sin aire más rápido de lo que me hubiera gustado porque no me dio tiempo a preparar tremenda embestida. Mi nariz chocaba completamente contra su pelvis y al poco le tuve que pegar en la pierna porque me estaba ahogando. Sacó su bestia de mi boca, tosí un poco y le miré a esos ojazos verdes. Mi mirada pedía más, y así lo entendió él. Esta vez cogí aire y pude aguantar su polla más tiempo en el fondo de mi garganta. Cuando le pegué en la pierna para que me la sacara, la sacó un poco pero el muy cabrón volvió a enterrar su polla en mi garganta. Le tuve que pegar más fuerte un par de veces más porque sentía que me estaba ahogando, hasta que por fin la sacó y, mientras tosía por el esfuerzo, me restregó su polla por toda la cara.

Aaron: Nunca ninguna chica había aguantado tanto con mi polla en el fondo. Eres increíble.

Yo: Gra... (tosí) gracias (tosí otra vez). Un placer ser la primera.

Estaba de rodillas frente al hermano del mejor amigo de mi novio, con su enorme polla apuntando a mi cara. Necesitaba que me llevara hasta la cama y me follara con todo lo que tuviera.

Yo: Aaron, fóllame ya. Llévame hasta la cama y dame con todo lo que tengas.

Aaron: No hace falta que lo dudes. Pero antes quería decirte algo.

Yo: Dime -dije mientras le cogía la polla con ambas manos y se la pajeaba.

Aaron: ¿Te va el rollo de que te aten y te venden los ojos?

Yo: Vaya con el niño jaja -dije sin dejar de pajearle. Aaron, por si no te has dado cuenta, ahora soy tuya. Haz lo que quieras conmigo.

Aaron: Vale, vale jaja. Me lo imaginaba, pero quería asegurarme.

Yo: Y bien, ¿qué vas a hacerme?

Aaron: Ahora lo verás.

Me levantó y me llevó a hombros hasta la habitación, cogiendo tanto su camiseta como la de Óscar. Al llegar a la habitación me tiró a la cama.

Aaron: ¿Con cuál quieres que te ate las manos y con cuál quieres que te vende los ojos?

Yo: Mmm... difícil decisión jeje. Venga, la de mi novio para las manos.

Aaron: Hecho. Ponte en cuatro, perrita.

Automáticamente me puse en cuatro. Muy cuidadosamente, me cogió las manos y me las puso en la espalda, atándomelas fuerte con la camiseta de Óscar. Luego puso su camiseta sobre mis ojos y dejé de ver ya que era negra.

Aaron: ¿Ves algo?

Yo: Nada.

Aaron: Bien. Espera aquí un segundo, enseguida vengo.

Yo: ¿Me vas a dejar así?

Aaron: Tranquila, es solo un segundo. Confía en mi.

Ahora sí que el corazón me iba a mil. No podía dejar de estar preocupada, pero me estaba excitando tanto que no sabía que pensar. Pasó más de un segundo cuando por fin volví a escuchar su voz.

Aaron: Ya estoy, ya estoy. Perdóname -dijo dándome un azote y metiéndome un par de dedos en mi coño de manera rápida. ¿Preparada para que te folle?

Yo: Sí, joder. No aguanto más, fóllame ya.

Aaron: Jeje, voy.

Sentí sus manos en mi culo, empezó a apretar mis nalgas y darme ligeros azotes. Noté la punta de su polla en mi coño, que no terminaba de meterla, desesperándome.

Yo: Joder, méteme tu gran polla de una vez, me tienes loca ya, por favor fóllame.

Hugo: Voy.

Yo: Esperaaaaaaaaaa... pe-pero... ¿Hu-hugo?

Sentí que me habían partido a la mitad. Hugo me metió su enorme y gruesa polla hasta el fondo de mi útero. La dejó allí por unos segundos para que me acostumbrara y empezó a embestirme.

Yo: ¡AH! ¡AH! ¡AH! Jodeeeeer Hugoooo... Dios, sigue así... da-dame más... ¡AH!

Mientras estaba siendo embestida por Hugo, Aaron me quitó la venda de los ojos. Le vi ahí delante de mi, con su polla a escasos centímetros de mi boca. Me hubiera gustado una explicación, pero mi nivel de excitación era tan alto que solo quería que los dos hermanos con pollas enormes me follaran tan fuerte como quisieran.

Las embestidas de Hugo eran rápidas y fuertes e iban acompañadas de azotes mientras me cogía del pelo y echaba mi cabeza para atrás.

Hugo: ¿Te gusta esto puta? ¿Es esto lo que querías?

Yo: ¡SÍ! ¡SÍ! ¡SÍÍÍÍÍ! ¡AH! ¡AH!

Mis gemidos estaban siendo muy escandalosos.

Yo: ¡AH! ¡AH!

Hugo: Joder como está chillando jaja. Vamos a callarla, ¿no Aaron?

Aaron: D1 hermano, d1.

Aaron me cogió de la cabeza y empezó a follarse mi boca otra vez, no tan fuerte como antes, pero sí a gran velocidad. Pero me resultaba imposible no gemir con la follada que me estaba dando Hugo.

Yo: ¡AH! No paréis por favor, se-seguid a-así.

Hugo: Joder Aaron, te he dicho que la callaras jajaja.

Aaron: Perdón, perdón. Es que la chupa tan bien que quería disfrutarlo.

Y enseguida volvió a meterme su gran polla hasta el fondo de mi garganta, pero sin ahorgarme esta vez.

La verdad que no sabía qué hora era, había perdido la noción del tiempo. Estaba en la cama en la que duermo con mi novio, con las manos atadas a la espalda, siendo follada por una polla de casi 30cm y con otra de 24cm en el fondo de mi garganta...

Óscar: ¡PERO QUÉ COJONEEES! ¿Andrea? ¿Hugo?

CONTINUARÁ...

Espero que os haya gustado este cuarto relato sobre Andrea, nuestra puta infiel. Pronto la quinta parte. Muchas gracias por leer el relato.

P. D.: Este es un relato de ficción, cualquier cosa que se asemeje a la realidad es pura coincidencia. Muchas gracias.

Continúa en