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Mi mujer se queda el finde en Roma y sale de copas

En Roma, lejos de su marido y de las convenciones, una mujer de 44 años descubre que su noche de copas se transforma en una experiencia sexual brutal. Con la complicidad de una pareja italiana, la discreción se desvanece y el deseo toma el control.

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Allá vamos, pensé al montarme en el coche.

Llevábamos ya una semana en Italia, en Roma, un viaje de trabajo, aunque solo por las mañanas y en un plan bastante relajado para lo que estamos las 5 acostumbradas. Eso si, un palizón de callejuelas para arriba, callejuelas para abajo, museo tras museo y plaza tras plaza. Solo nos dejamos un museo por ver, y no fue por culpa nuestra, llegamos a la puerta en dos ocasiones y en las dos no nos dejaron entrar.

Total que después de una semana en Roma, nos la conocíamos mejor que el centro de Madrid, aunque solo de día. La noche ni nos lo habíamos planteado.

Es lo que tiene viajar con compañeras mayores que yo, llegué a pensar, pero poco, no os penséis, tampoco es que tuviera muchas ganas de juerga con lo cansada que llegaba a casa.

Pero era viernes, hasta el domingo no volvíamos a Madrid, le habia prometido a mi marido que me portaría muy mal, pero sería discreta, e íbamos en un coche alquilado camino de la playa.

De repente se me puso cuerpo de juerga, tenía ganas de salir, de tomarme unas copas, de bailar y desfasar un poco... ¡y de agrandar su cornamenta!

Miré a las chicas, ¿de verdad?

Me lo había pasado muy bien con ellas estos días en Roma, pero uff! como que no las veo siguiéndome el ritmo. Sniff.

Al llegar a la casa, bueno, al barrio donde habíamos alquilado la casa, bajón total. Vaya M (con mayúsculas), pero bueno, es barato y está decente.

¿Dónde vamos a cenar? Pregunté con intención de organizarlo. Mi marido me había pasado unas cuantas páginas con restaurantes, bares y discotecas, con sus recomendaciones. Miedo me daban. Seguro que superan a la Ostra Azul, por lo sórdidos. Le conozco. Seremos las únicas mujeres o serán sitios liberales donde nos entren todos los hombres. De sus recomendaciones escogí uno e investigue un poco. Tenían instagram, aunque ya se que no me puedo fiar, me hice una idea de los looks y de las edades, ¡madre mía!. ¡Estás me van a matar! pensaste al hacer la reserva.

[Inciso: Del grupo de 5, la joven, 44. El resto andamos por ahí, pero madre mía, que dejadas están!]

Joooder! Dijo Laura, la más joven y la que es un poco más de mi cuerda, al verme salir del baño vestida para cenar.

Pues si, entiendo su exclamación, ella ni en sueños se podría poner lo que llevo, y aunque lo hiciera le quedaría como el culo y no lo sabría lucir. Las otras no dijeron nada, pero vamos que si lo pensaron... El escote era para eso, aunque no precisamente quería el jooooder de ellas.

Tengo que aclarar que no me avergüenzo de mis amigas, ni de su estilo, son la bomba... pero mucho me temía que esa noche, con ellas volvería a ser una noche de chicas. Solo de chicas. ¡Bueno, ahora que aguanten el ritmo!

La cena estuvo genial, y el sitio no era para tanto, eso si la gente en general, 10-15 años más joven que nosotras... y pijillos look a la italiana. Vamos que no pegábamos ninguna, ni yo. Pero no nos sentimos incómodas ni fuera de lugar.

"Ese está muuuuy bueno" por fin alguien por el que merezca perder la vergüenza, los papeles y la fama de dulce esposa.

"Na, mierda, su novia está igual de buena que él y tiene 20 menos que yo. Jo.""El camarero tiene un buen pase"... Que no, que no puedo, que ya pueden estar muy buenos y yo tener unas ganas proporcionales... Habrá que esperar a llegar a casa para quitarme el calentón, sniff.

"¿Nos tomamos una copa aquí?" Mierda ahora si que se acabó la noche.

"Ha dicho el camarero que ahora quitan las mesas y se baila aquí" buenooo, por lo menos bailaré algo.

Y eso hicimos.

Con lo que no contaba yo era que el guapo de antes se acercase a mi cuando estaba bailando y en un perfecto italiano, del que no entendí nada, pero sonaba muy sensual, se pusiera a hablar conmigo en medio de la pista.

Valeeee, no habíamos dejado de cruzarnos miraditas y sonrisas durante toda la cena, ¡pero estaba con su novia!

Mire a mi alrededor, solo bailábamos Laura y yo, las otras habían desaparecido. Laura me miro "yo que tú no perdería la oportunidad" me dijo con una cara de envidia que no se tenía de pie.

¿Y la novia? Cuando se dio cuenta de que no hablaba italiano y no le había entendido dijo un "española" que me supo a gloria. ¡Que cabrón lo tiene todo y a mi caladita! perdón, perdón es que le mire de nuevo y me temblaron las piernas.

¿Y tu novia? Es camarera en la discoteca que hay justo aquí al lado. Y no es celosa. Me ha dicho que seguramente disfrutaríamos mucho juntos esta noche.

Perdoooooooooooooon, chaperón. Se me caló el tanga, crecí 10 centímetros, me salieron tetas y mis pezones taladraron la fina tela del vestido que llevaba.

Mire a Laura, justo cuando Guiani, ponía su mano sobre mi cintura. Me llamo la atención que el gesto y la expresion de Laura, eran identicos a los que hubiera puesto mi marido si llega a estar delante.

"F O L L A T E L O" dijeron sus labios.

Uff, vamos que si lo hacía, ahora mismo y aquí, pero no. Una tiene una reputación, pero si, como siga con la mano ahí y con esa sonrisa profiden.

Mieeeeeeerda, ahora van y aparecen estas.

Me separo discretamente, el tío es listo, muy listo, y me debe tener muchas ganas, porque se acerca a ellas y comienza a hablarlas tan tranquilamente. Acabamos haciendo un corro y bailando todos. Laura ha añadido a un chico, con el que lleva tonteando toda la noche.

"Esta noche cuando se vayan tus amigas a la cama te voy a follar". Chaperón.

No hace falta cariño con las intenciones me bastan y va a ser imposible, pensé. Pero no, no le dije eso. Estoy deseándolo, me salió del alma.

No dejo de robarle sonrisas, aunque era sumamente discreto, a mi, sinceramente, ya me empieza a dar igual lo que puedan llegar a pensar. "Lo que pasa en Italia se queda en Italia", había dicho una de ellas el primer día comiendo y yo pensando para mis adentros, pero que te va a pasar, pobrecita. Lo dijeron, todas estaban de acuerdo. Me vine arriba, intenté acercarme más a él para que hiciera lo que me había prometido. No respondía. Estaba más por estas que por mi. Joder. Que lío.

No sé cómo se las agenció para que fuéramos todos al local donde trabajaba su novia. Estaban encantadas con él. Salimos a la calle, ni se acercó a mi, iba el primero, ¿me estaba ignorando a posta?

Laura estaba perdida, igual que el chico que no se despegaba de ella toda la noche, esperando que pasara lo inevitable.

Entramos en la discoteca, ni cola ni nada a pesar de que los porteros nos hubieran puesto mala cara si hubiéramos ido solas. Y allí estaba ella, mierda, ahora si que se acabó. ¡Qué guapa es! Y que cuerpo tenía con esos leggins de látex y un sujetador.

Nos acercamos a la barra y enseguida salió a conocernos súper simpática, repartiendo besos. Me dejo para el final. ¡Que efusividad! Me dio un abrazo y dos besos... ¿Perdón? Me acaba de tocar el culo descaradamente, y a la vez me decía en perfecto castellano "sabia que vendrías".

A ver. ¡Que se detenga el mundo! Necesito un segundo para respirar y entender que está pasando. ¿Chaperón? ¿Como? Si a mi no me gustan las mujeres. Y tan chaperón y calores y sofocos.

¿De que van? La busco con la mirada, ha desaparecido dentro de la barra. Le busco, como pidiéndole una explicación. Nos miramos. Me fallan las fuerzas.

Laura se está coscando de todo. La miro. No sabe que decir. Él se acerca. ¡Ay madre!

"Te encuentras bien?"

"No" le digo muy seca.

"Y puedo hacer algo para que te encuentres mejor"

"Pues si mira, primero bésame, cómeme la boca como si no existiera mañana y después fóllame, aquí mismo, contra la barra y el resto de los clientes animándote. Empótrame, dame fuerte y haz que no deje de correrme en todo lo que queda de noche". Ni en sueños me sale decir eso, por mucho que lo piense.

"¿Donde están los baños?" le pregunto.

"Espera se lo digo a Helena y que te acompañe al de empleados" No había terminado de decir la frase y allí estaba ella. De verdad, que mujer, como si fuera su amiga de toda la vida vino hacia nosotros, qué efusividad, de nuevo, nos abrazó a los dos, no sé cómo lo hizo porque tampoco estábamos tan juntos.

"Ven conmigo cariño" solo pude afirmar con la cabeza. Me dio un beso entre tierno y escandaloso en la mejilla y tiro de mi, mientras él se separaba y daba explicaciones a las otras.

Si, en cuanto nos quedamos a solas se lanzó y me comió la boca. Yo la respondí.

Mis manos buscaron su culo, tenía la extraña necesidad de tocárselo.. ¡Que gusto! ¿o eran su mano abriéndose paso entre mi calado tanga y la falda. Me dejé por completo, apoye una mano en la pared y me dispuse a disfrutar de sus dos, tres, cuatro dedos follandome como nunca antes habían hecho ningún hombre. Me corri, y siguió, volví a correrme. Busque su boca, se la comí.

"¿Estás mejor? Tengo que volver a trabajar."

"Gracias. Ha sido increíble" la dije mientras me retocaba.

"No me las des. Pienso cobrármelo todo" me dijo saliendo del baño y dándome una palmada en el culo de lo más escandalosa justo al volver con el grupo.

¿Cómo?

Si, si, estoy mejor. Y no, no quiero que nos vayamos ya... tuve que dar explicaciones a las chicas que insistían en que nos marchásemos si no me encontraba bien.

No de verdad. Estaba que no podía más, pero ya he hecho pis y como nueva. Vamos a bailar.

¿Bailar? Era lo que menos me apetecía en ese momento, pero mucho menos irme ahora. Intente tirar de ellas, pero no había manera. Se querían ir. Me dijeron que iban al baño, no teníamos ni idea de cómo íbamos a llegar hasta la casa que habíamos alquilado y mejor ir preparadas por si es largo.

¡Me dejaron sola con él!

"Vamos a bailar" me dijo agarrándome por la cintura y llevándome a la pista. Me puso delante para que abriera paso, tampoco había tanta gente, y al llegar a la pista no me soltó. Notaba su altura, sus pectorales contra mi espalda. Y su erección contra mi culo. Apareció Helena, me soltó, "tus amigas te están buscando, baila" y nos pusimos a bailar los tres en plan divertidos.

Se acercaron las tres, me llamaron y me acerqué. Nos vamos. No tenía ninguna intención. "Jo quédate, quédate" apareció Helena diciendo tan efusiva como era ella. Pues sola no te vas a quedar, ya me quedo yo. Dijo Laura, imagino que al segundo su acompañante tuvo una ereccion, como la que acaba de notar contra mi culo ni de coña.

De ahí a verme en el asiento de atrás, Helena conduciendo y yo comiéndome la majestuosa polla de Guiani, me lo salto.

Estaba tan cachonda que quise sentarme encima de esa polla. Helena dio un volantazo y soltó algo en italiano.

"Quiero follarmela yo primero. Cómeselo."

Estaba claro lo que iba a pasar, me relaje, me corrí, si, pensando en Helena follandome con un arnés... ¡Que ganas tenia de polla!.

Llegamos a su casa, directos al garaje. Subimos. Directos a la cama. Llegamos sin ropa. Nos comimos por el camino. Los tres. Me tumbo, se sentó en mi cara y me puso su coño en mi boca. Me había comido alguno antes, pero nunca me apeteció tanto hacerlo. Ella se comía la polla de su novio, de pie junto a nosotros.

Se corrió en mi cara, fue bestial. Ahora comprendo lo que dice mi marido. Se tumbo encima de mi, me beso. Guiani se puso detrás de nosotras, el muy cabron frotó su polla por mi ya sensible coño, hasta llegó a meterme la punta haciéndome desearlo mucho más. Y comenzó a follarsela a ella. Primero suavemente, ella era puro delirio, tan efusiva que era, sentía como la envestía Guiani, deseaba que me la metiese a mi.

Ella se incorporó, poniéndose a cuatro patas, me pidió que me diese la vuelta, en plan 69, se la comí a Guiani mientras ella me lo comía. Se lo comí a ella, la comí y jugué con un dedo con su culo. Guiani se lo follo mientras yo jugaba con mi lengua en su clitoris. ¡Que escándalo! Imagino que estaríamos solos en la casa.

Llego mi turno. Lo que sea me da igual, de carne o de silicona, necesito algo que me sacie, me arde, me urge. Me acuerdo de eso que dice mi marido del dolor de huevos. Me he corrido no sé cuantas veces, pero necesito una P O L L A dentro de mi coño.

Por como me están comiendo el culo...

Helena se pone un arnés. Me hace chuparsela junto a la de su marido en plan bukake. Joder, al compararla con el dildo, la de Guiani es enorme.

Se tumba en la cama, me siento ¡por fin! y me voy penetrando yo sola. Me detengo al tenerla toda dentro. La beso. No deja que me mueva. Las manos de Guiani se abren paso en mi culo. Me tumbo sobre Helena sin sacar el dildo. La polla de Guiani se abre paso poco a poco, ¡que narices lléname! a pesar de que duele un huevo ¡Que gusto! La tengo toda dentro. Noto como se choca con el dildo. No se mueven. Les suplico que lo hagan.

Me corro en cuanto comienzan a hacerlo. Van sincronizados. cuando uno entra el otro sale, despacito. Que gusto. Vuelvo y vuelvo a correrme. Aceleran. Me están taladrando. Es inhumano. Que placer. Me corro de nuevo. Sacan sus pollas. Me tumbo Guiani me agarra de las piernas y me la mete. Que gusto!!!!!!!!! De carne. Helena me lo come. Me corro. Se lo como. Se corre. Nos corremos todos yo que sé cuantas veces más.

"Estoy en un taxi volviendo al piso, ¿te recojo?" decía el mensaje de Laura.

"Me acaba de follar, literalmente y los dos, una pareja" decía el que le envíe a mi marido.