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La comida de navidad de la oficina

La comida de la oficina terminó, pero la verdadera fiesta comienza en casa. Con el árbol listo y el alcohol fluyendo, el narrador no solo permite, sino que incita a su esposa a seducir a un amigo solitario. Lo que empieza como una ayuda inocente para decorar se transforma en una noche de lujuria compartida donde los límites se difuminan y las fantasías cobran vida.

Long Horns25K vistas9.2· 15 votos

La comida de Navidad de la oficina.

Mi esposa y yo hemos fantaseado mucho con volver hacer un trío, desde que Luis se fue a radicar a otra ciudad llevamos más de un año de portarnos bien, le pedía a mi esposa que buscara un nuevo novio pero no pasaba de ser solo un calentón al momento de tener sexo, pues pasaba el momento y no se volvía hablar nada. Gabriela tiene 32 años es una mujer muy atractiva, ella es blanca con pelo castaño con destellos rojizos, de tetas regulares pero muy bien puestas a pesar de nuestros dos hijos, sus nalgas son preciosas, muy redondas y respingonas, con una cinturita muy breve unas piernas largas muy bien torneadas.

Resulta que el sábado pasado tuve la comida navideña de la compañía donde trabajo, coincidió que también era el día que habíamos planeado poner el árbol de navidad pues lo habíamos comprado un día antes, dentro de los planes también estaba tener un encuentro romántico de sexo con unas copitas. Cuando mi esposa anda ganosa se disfraza con ropa muy sexy tiene su colección; de Caperucita roja, de conejita del Play Boy, de niña porno, unos buenos tragos y a disfrutar del sexo recordando las cogidas tan ricas que le metía Luis.

Bueno; fui a la comida bastante molesto pues nos avisaron el día anterior, interfería con los planes que tenía para ese día. En la comida al calor de las copas el mal humor se me fue bajando, las pláticas picosas con un amigo de la oficina con sus comentarios de las nalgas de fulanita, que buenas las tetas de menganita, como le gusta hacerlo a Tere la vendedora que da unas mamadas deliciosas, (él ya se la tiró) me tenía más caliente que una plancha con sus pláticas, además que las mujeres le dan mucho jale, pues tiene unos ojos verdes es alto y bien parecido.

Luego vino la rifa de varios regalos para todos los empleados, y ¡sorpresa!!... que me voy ganando una enorme canasta navideña con dos botellas de champaña, una de wiski muy fino, varias de vino de mesa una de coñac y ron, con un buen surtido de embutidos y latería fina. Abruptamente después de la rifa nos cortaron el servicio de tragos, pues ya había varios compañeros bastante pasados de copas, como mi canasta peligraba seriamente, mejor nos despedimos y salimos.

Mi amigo me invitaba un trago en una taberna, pero le dije; que tenía planes de ayudar a mi esposa para poner el árbol de navidad, pues mis hijos tenían mucha ilusión de verlo. Él me comentó; ¿los puedo ayudar?... Él es divorciado se sentía solo, pero la verdad es que la quería seguir con las copas, así que nos fuimos a casa casi eran las nueve de la noche.

Al entrar a casa vi a mi mujer usando un vestidito muy corto con mucho vuelo lleno de flores estampadas, es el disfraz de "niña porno", pues es uno de los atuendos sexy que usa mi esposa cuando vamos a tener "fiesta", peinada como niña con dos coletitas en su pelo muy bien maquillada con chapas rojas en las mejillas, cuando nos vio sus colores subieron por su cara y nos comentó:

¡Qué pena!!.... miren en que fachas me encuentran, me voy a cambiar de ropa.

Pero se quedó un momento viendo la canasta navideña que cargábamos entre mi amigo y yo. Le comenté; ¡me la gané en la rifa! Está muy buena me respondió Gaby, la llevamos a la mesa de la cocina mientras ella caminaba por delante para despejar la mesa, su vestidito le queda a medio muslo o sea que con cualquier movimiento en falso se le ven las nalgas no quería ni imaginar que usaba abajo. Me calentaba la idea que mi amigo la encontrara vestida así pues involuntariamente los ojos se les iban a las piernas de mi esposa.

Abrí una botella de ron preparé tres cubas en lo que mi esposa revisaba a detalle el contenido de la canasta, por momentos se inclinaba hacia delante y su vestidito subía a la parte alta de sus muslos, notaba de nuevo como se desviaba la mirada de mi amigo a sus muslos pronto la recomponía, les exclamé; bueno vamos a enfriar una botella de champaña. Pero vamos a la sala, la cocina no es lugar para tener a Toño.

¡Huuyy que pena!!.... tengo la sala hecha un tiradero pues estaba poniendo el árbol de navidad y está llena de cajas.

Comentaba mi amigo: Por mí no te apenes, sirve que les ayudo a poner el arbolito…. sí estamos en confianza ¿verdad?...

¡Si claro!!... Le comenté a mi esposa, Toño es de confianza si ya lo conoces desde hace mucho tiempo.

Pues sí, ya tengo de conocerte como cuatro años, pero que vas a pensar de mí, que soy una fodonga con este tiradero de casa, estas fachas en que me encuentras me las puse para jugar con mis hijos, pero resulta que es lo más cómodo para estar subiendo y bajando de la escalerilla para poner los foquitos.

Solo de imaginar a mi esposa subiendo la escalerilla con ese atuendo se me puso dura la verga, pues el arbolito mide como 2.50 mts. Creo que a Toño le pasó lo mismo pues soltó una sonrisa idiota. Mi mujer se iba a la recámara a cambiarse de ropa, pero la detuve, le dije; pero si así estás bien además es más cómodo para subir la escalerilla, con Toño no hay problema, ¿verdad Toño que a ti no te importa?...

No…. no para nada, si te queda muy bien el vestido, por mí no hay ningún problema, esbozando una nerviosa sonrisa.

Apuramos la cuba, me fui a la cocina a preparar las siguientes cubas y chequé la temperatura de la botella de champaña que metí al congelador. Mi esposa me alcanzo en la cocina me preguntó; ¿Qué onda con tu amigo?... Me vestí así para hacer nuestra fiesta, pero con tu amigo aquí mejor me cambio… ¿o qué hago? Me da pena andar así, disfrazada de niña se me ve todo.

No te preocupes le respondí; tu sigue como si nada, si lo tienes loco no te fijas como se le van sus ojitos de gato a tus piernas, dale un calentoncito a ver qué pasa...

Y ¿si pasa?... Tu amigo no está nada mal, es guapo tiene unos ojos preciosos es muy simpático. Luego no te vayas a enojar y me eches la culpa de que yo le coqueteé.

Mi amor; cuantas veces hemos fantaseado con que otro cabrón te meta la verga, vamos a ver como se dan las cosas, o apoco ¿ya te volviste ratoncita?... Gaby me volteó a ver con ojos de plato con cara de lujuria me exclamó; ¿me estás retando cabrón?... No, pero lo deberías de seducir tal vez hasta te la meta. Jejeje. Yo encantado de ver a mi esposa con una verga nueva adentro pues ya fue mucha de látex. Mi esposa me estrujó la verga se sorprendió que la tenía bien parada. ¿Estás seguro de lo que me dices?... Claro que sí mi amor, te fijas cómo te ve el cabrón solo vamos a jugar con él.

Regresamos a la sala con un plato con botanas y las cubas, mi amigo estaba acabando de acomodar las series con los foquitos en el árbol, le di su vaso y brindamos los tres, él seguía acomodando los contactos mientras mi mujer ponía música en el estéreo. Toño me comentaba que la escalera estaba muy floja y que no lo aguantaba, por eso los focos de la parte de arriba no estaban bien acomodados, le comenté que efectivamente esa escalerilla de madera era muy vieja a la única que aguanta es a mi señora que es muy ligera, así que le pedí a mi esposa que acomodara los focos de arriba, ella me volteo a ver con cara de traviesa me comentó; bueno pero me sostienes bien la escalera. Sí sube, tú no te preocupes yo te la sostengo.

Mi amigo muy respetuoso se fue a sentar a un sillón a mis espaldas, pero que tenía muy buen ángulo para ver a mi esposa sin que yo lo pudiera ver a él. Gaby más desinhibida subió tres escalones empezó a acomodar los focos. ¡Santo Dios!! Traía unas pantaletas de red negras se le veían magníficas sus nalgas blancas envueltas en esa trama de hilos, la verga se me puso súper tiesa, las nalgas las tenía a centímetros de mi cara, despedían un delicado aroma a hembra caliente con un suave perfume. Gaby volteaba a preguntarle a Toño si estaban bien acomodadas las luces, mi amigo tartamudeaba para decirle que parecía que sí, pero déjame darme la vuelta para ver las del otro lado.

No, falta estirarlas un poco más le indicaba Toño. A ver Toño sostén la escalera para revisar, mi amigo de dos zancadas estaba listo para sostener la escalera, desviando su vista hacia el piso, pero cuando me fui atrás del árbol estaba metiendo sus narices en las nalgas de mi mujer, las saboreaba se mordía los labios, mi mujer me volteaba a ver de frente me guiñaba un ojo, mientras yo le hacía una seña de OK.

Gaby bajaba de la escalera mi amigo la sostenía de la cintura, sí hay que girar la escalera por el otro lado, Toño la movía con gusto, mientras mi mujer le daba un gran sorbo a su cuba. Moviendo sus nalgas en una forma muy sexy mi esposa caminaba junto a mi amigo, subía lentamente los escalones disfrutando de la cara de caliente que ya tenía Toño. Gaby se estiraba hacia delante subiendo el vestido a la parte baja de sus nalgas, le pidió a Toño sostenme bien por qué voy a subir otro escalón. Yo me fui a la cocina a descorchar la botella de champaña, de inmediato me regrese a un punto donde los pudiera ver sin que ellos me vieran, mi amigo la sostenía de una pierna, luego su mano giró por la parte interna de su muslo, sus ojos estaban clavados en el culo de mi esposa, su mano estrujaba el muslo de mí esposa que no se inmutaba de lo que le hacía Toño seguía colocando foquitos.

Al momento que Gaby empezó a bajar un escalón las manos de Toño se fueron a sostener las nalgas de mi mujer pues no resistió la tentación de acariciarlas. Fingí que salía de la cocina les comenté; quedaron perfectas las luces, ellos afirmaban con la cabeza, los ojos de mi esposa estaban rasgados síntoma de que está muy caliente, Toño trataba de ocultar su bulto, descorché la botella de champaña serví tres copas, yo sabía que eso es veneno para Gaby pues con la champaña se desinhibe totalmente y es capaz de hacer cosas impensables sin importarle nada; como una vez veníamos de una boda le dieron ganas de hacer pipí en el auto, se quitó las pantaletas se bajó corriendo del auto lo hizo en un camellón de una importante avenida, mientras los taxis le tocaban el claxon ella solo reía mostrando sus nalgas a todo el mundo.

Brindamos por la navidad, Gaby abrió una caja de esferas y las empezó a colocar en el árbol. ¡Primero las más altas! nos exclamó; subía a la escalerilla tres escalones y se estiraba de puntas su vestido subía a media nalga, se veía preciosa con su atuendo de niña puta, a Toño ya no le importaba si yo lo veía, él estaba feliz viendo sin parpadear a mi esposa, sin darse cuenta me comentó: Está buenísima ¿verdad?... Le respondí sí está muy rica y vieras que rico coge. Entonces le cayó lo que me había dicho mi respuesta lo avivó, no me digas como me gustaría comprobarlo.

Con la mirada perdida en las nalgas de mi esposa que seguía colgando esferas sin inmutarse de la presencia de Toño, mostraba hasta el chipote de su panocha cuando se agachaba a recoger una esfera. Volteo y nos preguntó; ¿Qué no me van a ayudar?.... Sí, pero primero vamos a tomar una copa de cruzadito le comentó Toño.

¡Bueno sírvanlas! que me estoy muriendo de calor. Nos respondió con voz muy sexy.

Llenamos las copas entrelazamos los brazos las tomamos a fondo, mi amigo y yo ya estábamos ebrios pues además traíamos las copas desde la comida, Gaby estaba entre nubes con la champaña con sus mejillas rojas, que se la suelto a mi esposa; ¿por qué no te quitas el vestido?... tienes mucho calor, Toño brincaba de gusto aplaudía, Síiii Gaby… Es como si te quedaras en traje de baño, quítate el vestido.

Mi esposa me dice con voz muy sexy: Pues si quieres, quítamelo tú mi amor, adelante.

Entonces le bajé el cierre ella subió los brazos retándome para ver si me atrevía, entonces empecé a jalarlo por arriba de su cabeza mientras ella movía sus nalgas de lado a lado mientras se lo sacaba, los ojos verdes de mi amigo se abrían como platos, mi esposa solo quedó con zapatos, calcetas largas, pantaletas de red y un micro sostén negro. Como nos quedamos pasmados con la boca abierta mi amigo y yo, Gaby nos comentó; Bueno… si les incomoda mejor me pongo el vestido.

No, no te lo pongas. ¡Me fascinas!! Gritaba nerviosamente mi amigo, date una vuelta lenta para verte bien.

Toño aullaba cuando mi esposa giraba, le pedía porque no te quitas otro trapito para ver el paisaje más completo.

Mi esposa jugaba con las esferas colgándolas en la red de sus pantaletas y en el sujetador, nos decía parezco arbolito ¿verdad?... giraba bailando con las esferas colgadas, mientras disfrutábamos de otra copa. Toño no le quitaba los ojos y le suplicaba; no seas malita quítate otro trapito.

Me da pena, ¿qué vas a pensar de mí?... solo que mi marido me dé permiso, pero antes ayúdenme a quitarme las esferitas que me están picando los pinches ganchitos.

Toño feliz le quitaba apresuradamente todas las esferas, me insistía ¿verdad que sí le das permiso de que se quite otro trapito?...

Mira Toño; solo que me prometas no contarle a nadie lo que pase esta noche, que todo quede entre los tres.

Te lo juro por esta, hacia una cruz con sus dedos y la besaba, te juro que no abro la boca de veras, se los juro por mis hijos.

Si Gaby quiere por mí no hay problema. ¿Quieres que Antonio te quite otro trapito?... Mi esposa me miraba con una excitación tremenda. ¿Te parece bien mi amor?...

Ella asentía con la cabeza, entonces mi amigo se fue a su espalda le desabrochaba el sujetador, aprovechando para restregar su verga en las nalguitas respingonas de mi esposa, cuando se lo sacó la giró hacia él y le exclamaba ¡qué tetas tan hermosas tienes!!... Se las acariciaba delicadamente, le preguntó a mi mujer ¿puedo darles un besito?... Se las empezó a besar y a mamar con ternura, mi esposa le acariciaba la nuca apretándolo más contra sus pechos mientras gemía, yo le acariciaba las nalgas metía mis dedos entre la red de sus pantaletas estaba empapada su entrepierna, yo tenía mi verga que reventaba.

Mi amigo subió besando su cuello le plantó un besote de lengüita, que mi esposa disfrutaba intensamente, sus lenguas se trenzaban, por momentos me daban unos celos de la chingada, pero era tan esperado este momento que mejor los convertía en un disfrute muy raro pues estaba a punto de venirme. Toño la abrazaba mientras le acariciaba suavemente las nalgas intentando bajar las pantaletas de mi mujer estirando sus dedos lo consiguió, las bajó hasta sus rodillas de pronto cayeron al suelo mi esposa saco los pies de la prenda giraba totalmente desnuda ante nuestros ojos. Yo no lo podía creer que esto estuviera pasando, me sentía como si estuviera viendo una película porno con mi esposa como primera actriz con su panocha totalmente depilada, sus pezones súper duros.

Mi esposa lucía su desnudez caminando como modelo, movía sus nalgas de lado a lado se inclinó con las piernas separadas sin doblar las rodillas a recoger del piso su panty. Nos mostró sin ningún recato su culo y raja completitos. Toño no daba crédito a lo que veían sus ojos. Mi esposa nos dice con toda tranquilidad. Yo creo que ya las vieron bastante, ¿les gustan?... O me visto.

¡Estás muy rica!!! Gritaba Toño emocionado, entonces se hincó por el frente de mi mujer quedando su panochita en sus narices sin decir más mi amigo le abrió las piernas le empezó a dar una mamada de pronóstico, mientras sus manos estrujaban con fuerza las nalgas de mi esposa. A mi mujer le temblaban las piernas, no la sostenían del orgasmo tan fuerte que tenía, yo la sostenía por atrás acariciando sus pechos besando su cuello y orejas mientras Gaby gemía a gritos me volteaba a ver con ojos de lujuria extrema. Un momento después mi amigo se ponía de pie gritando que rico sabor tienes estás deliciosa, la hacía girar escudriñando cada centímetro de su cuerpo, mi esposa aprovechaba los giros para rozar sus nalgas en la verga de Toño que reventaba su pantalón.

Mi amigo y yo nos arrancábamos la ropa, él muy prudente se quedó en bóxer mientras yo estaba totalmente encuerado con mi verga como nunca de grande tiesa; Gaby nos miraba con los ojos de plato mientras le daba un trago a su copa. Mi esposa con la voz más sexy que le he escuchado me pregunto; ¿puedo coger con Tony?... claro que sí hoy puedes hacer todo lo que te plazca.

Entonces se acercó lentamente a Toño le acariciaba la verga por arriba de la tela de sus bóxer yo sentía que se me salía la leche de ver como su mano se perdía en la bragueta de mi amigo, luego le bajó los calzones al piso brincó una verga larga y curva con la cabeza roja mojada bañada de líquidos que escurrían, mi esposa le mamaba lentamente mientras pasaba la punta por sus labios saboreando el manjar que se iba a cenar.

Sentó a mi amigo en un sillón abrió sus labios empezó poco a poco a tragar la verga de Toño, la mamaba con locura mientras mi amigo gemía, ¡Mi mujer la pajeaba con el glande en la garganta!! (Nunca la había visto hacer eso) Toño se estremecía estaba a punto de reventar pues sus piernas le temblaban, entonces brinco mi esposa sobre él guio la verga a su vagina veía incrédulo cómo le entraba lentamente ¡mi esposa estaba cogiendo con otro cabrón!! es alucinante ver a la esposa coger, después de unos minutos de una deliciosa cogida súbitamente empezó Toño a gritar ¡qué me haces siento muy ricooo!! ¡Me voy a correr!! ¡Haaggh!! Cuando el primer chorro pegó contra la matriz de mi esposa gritó; ¡Me estoy viniéndoo!! ¡Aayy que rico me coges!! Mi esposa se la metía hasta los huevos brincaba rápidamente sobre él. Mi esposa me volteo a ver y me pidió:

¡Cojéeme Papi estoy muy caliente!! Necesito que me cojas me senté a un lado de ellos, Gaby brincó sobre mi ensartándose mi verga de un certero sentón, subía y bajaba a toda velocidad, su panocha escurría leche de Toño me gritaba con cara de lujuria ¡qué grande la tienes mira cómo me roza!! ¡Aayy que rico me estas cogiendo Papacito chulo!! ¡Me voy a veniiiirr!!! ¡Métela toda mi vida!! Mi esposa tenía un orgasmo como nunca lo había visto en los tres años de novios y en los trece de casados, las punzadas en su coño eran tremendas me jalaba la verga por dentro, me besaba trenzando su lengua con la mía yo sentía el sabor de la leche de mi amigo pues todavía le quedaban rastros en sus mejillas, ¡Aayy me sigo viniendo que ricoo!! Sus nalgas se movían de un lado al otro, mi amigo le estrujaba las nalgas se las abría para ver cómo le encajaba la verga a mi mujercita, no pude más me corrí como nunca, le solté más de diez chorros de leche al fondo de su vagina, Toño se pajeaba su pija sin perder detalle de la cogida que nos estábamos pegando. Cuando mi mujer se desmontó corrió al baño.

Toño me comentaba; que buena está tu esposa es una mujer impresionante coge riquísimo, ¿me dejas echarle otro palito?

Por mí no hay problema pero mejor pregúntale a ella.

Tan pronto como salió mí esposa Toño brincó a su lado diciéndole mil piropos, que si le daba oportunidad de hacer el amor con él, la muy cabrona le respondió: ¡Claro que síiii!!...

La respuesta de mi señora me paró la verga con un respingo, nos fuimos a la recámara, Gaby se sentó en la orilla de la cama nos empezó a dar una deliciosa mamada como cinco para el invitado como dos para mí, estaba loca con su nuevo juguete, mientras mi mujer se acostaba a media cama con sus piernas abiertas se le veía el clítoris bien parado con una mano se lo acariciaba, la verga de mi amigo se veía impresionante pues es larga además la tiene curva.

El corazón se me salía cuando se acostó sobre mi esposa la besaba en la boca, la muy golosa de Gaby inmediatamente le tomaba la verga se la centraba en su coñito rojo y mojado, ¡la cabeza de la verga de mi amigo empezó a desaparecer!! ¡Gulp!! Se me atragantó la lengua. ¡Mi esposa estaba cogiendo con otro cabrón!!... Mis ojos no daban crédito, sus nalgas se movían de un lado al otro. ¡Huuyy que sensaciones tan tremendas! el corazón me latía a mil pulsaciones por minuto, la verga se me reventaba. Toño la bombeaba profundamente, mientras le pellizcaba los pezones, la sacaba casi toda y se la metía hasta los huevos, mi esposa gritaba; ¡Aayy Tony que ricoo me estás cogiendo!! Déjamela hasta adentro ¡haaggh que ricoo!!! ¡Me estoy viniiiendo mucho Tony que ricoo me haces!!! Los celos me subían y bajaban, como hipnotizado me asomaba por todos los ángulos posibles para ver como mi amigo le metía verga a mi mujer. Mientras me hacia una riquísima puñeta.

Gaby levantaba sus piernas abriéndolas lo más que podía para que Toño se la clavara más adentro, le enterraba las uñas en las nalgas como para que no se le escapara se movía todo su cuerpo, ¡Haaagghh Tony dame máaas!! Toño la bombeaba a toda velocidad los gritos y jadeos de los dos eran tremendos, ¡las nalgas de mi mujer se convulsionaban con un orgasmo muy fuerte!, jadeaba y gritaba como si la estuvieran matando, mi amigo gritaba ¡ya me voy a veniiiirr!! Sus piernas y nalgas se le acalambraban de la corrida que se estaban dando trenzaban sus lenguas jadeaban. Mi leche estaba a punto de salir

Un rato después mi amigo se levantaba con su pito repleto de leche, se disculpaba corrió al baño, mi esposa me llamaba con los brazos me acerque a ella la besaba con mucha pasión, estaba muy sudada del estómago y su pecho, con besos largos apasionados me acomode sobre ella se la metí poco a poco, ¡su panocha estaba hirviendo abierta!, nos empezamos a mover lentamente, cerraba los ojos veía las imágenes de mi esposa y Toño cogiendo, la verga la tenía durísima los gemidos de mi esposa se hacían cada vez más fuertes, cada vez le daba más rápido.

Le preguntaba al oído; que tal te gusto coger con dos vergas diferentes, Gaby sonriendo me decía ¡es riquísimo gracias Papi por darme la oportunidad!! jadeaba muy fuerte tenía un violento orgasmo, Toño nos estaba observando por todos lados viendo con deleite como se deslizaba mi pija en la vagina de mi esposa, le puso una mano en la teta y le pellizcaba un pezón, la verga semi dura se la pegó en la boca de inmediato mi esposa la engulló de un sonoro chupete, cuando sale la verga de mi amigo bien dura de su boca mi esposa me da un lujurioso beso de lengua, a mí eso me provocó que me corriera instantáneamente se la clavé hasta el fondo me empecé a correr aventando chorros y chorros de leche en lo más profundo del coño de mi mujercita.

Luego de un momento me separé de mi señora pues la verga de mi amigo la tenía a centímetros de mi cara, mi mujer le puñeteaba la verga a toda velocidad luego se la tragaba toda, el glande de mi amigo le friccionaba las anginas, de pronto Toño se acostó sobre mi esposa se la metió de una sola estocada hasta el fondo, le daba una tremenda cogida a toda velocidad, solo me quedé callado observando que forma tan sabrosa de coger de mi señora pues hacía que Toño gritara; ¡tienes perrito que rico me oprimes la verga!! ¡Qué rico me estas cogiendo!!

Toño se la dejaba encajada hasta el fondo las leches salían a borbotones por los labios de la vagina le mojaba los huevos de mi amigo, que no perdía el tiempo pues le pellizcaba los pezones le estrujaba las tetas, gritándole a mi mujer; ¡eres la mejor puta que me he cogido!! ¡Tienes unas nalgas deliciosas coges riquísimo!! Las palabras de Toño tuvieron un efecto increíble en mi esposa, pues se empezó a retorcer en la cama movía sus nalgas como baile de Lambida tenía un orgasmo tremendo se le convulsionaban las nalgas, ¡Uff que verga tan rica tienes!! ¡Métela todaaa que soy tu puta!!! ¡Haaaghhhgg me estoy viniendo mucho!!!... Toño se acalambraba todo su cuerpo con la verga encajada lo más adentro de mi esposa, jadeaba y resoplaba. Gaby le gritaba; que ¡caliente está tu lechita me quemaa ricooo!! Los dos se quedaron como desmayados.

Cuando Toño se levantó le grité: ¡Pinche Toño que cogida le metiste a mi mujer!!... soltó una sonrisa y se fue al baño. Mi esposa estaba adormilada con las piernas abiertas, yo de curioso viendo muy de cerca como le escurría la leche de Toño fuera de su coñito, le metía un dedo sentía lo rico que se deslizaba en su panocha por tanta leche depositada. En eso salió mi amigo del baño ya vestido me dijo; me marcho ha sido un placer enorme estar con ustedes. Se acercó a mi esposa y le dio un beso muy tierno en la boca mientras sus manos recorrían los pechos y la panocha, lo acompañé a la puerta. Le comenté no vayas a abrir la boca cabrón.

Como crees me respondió molesto se fue. Regresé a la recámara mi esposa seguía profundamente dormida así que la cubrí con la cobija me acosté junto a ella, mi mano le acariciaba la panocha recogiendo bastante leche de mi amigo y se la untaba en las piernas de mi señora.

Esperamos sus comentarios.