Las travesuras de Andrea 3
Daniela siempre tuvo un cuerpo que Andrea no podía ignorar, pero hoy, con la casa vacía y la puerta cerrada, la amistad se quiebra para dejar paso a un deseo prohibido. ¿Qué pasa cuando la mejor amiga de tu vida se convierte en tu mayor tentación?
No me esperaba a Daniela, la sorpresa fue muy grata. Hacía mucho que no nos veíamos y tampoco hablábamos mucho por WhatsApp, aunque eso no quita que sea una de mis mejores amigas y la quiera como una hermana. A Daniela la conocí en una discoteca al tirarle su bebida por accidente. Le invité a otra y empezamos a hablar y vimos que teníamos cosas en común, nos dimos los instagrams y a partir de ahí ya empezamos a quedar y poco a poco se fue convirtiendo en una gran amiga.
Daniela era un poquito más alta que yo, tenía el pelo muy largo y rubio, unos ojos verdes preciosos y llevaba brackets, lo que le daba un toque diferente. Físicamente destacaba por su enorme culazo. Si Celia tenía un culo grande y firme, Daniela lo tenía más grande y respingón. Me acuerdo que las veces que habíamos ido a la playa o a la piscina, ver ese culazo provocaba a más de uno y una, sencillamente era muy difícil apartar la vista. Su físico era muy parecido al de la actriz porno Abella Danger, de hecho, en confianza la llamábamos así por su parecido con esta actriz.
Daniela: Sorpresaaaaaaaa.
Yo: Daniiiiiii... ¿qué haces aquí?
Daniela: No tenía nada que hacer hoy, y como hacía bastante que no sabía de ti, pues he decidido pasar a verte.
Yo: Ay tía, que ilusión que estés aquí. Perdona si he estado un poco desaparecida.
Daniela: Ni te rayes tía, no pasa nada. Lo importante es que ahora estoy aquí y pasaremos el día juntas, si no tienes nada que hacer claro.
Yo: Que va, si iba a pasar el día sola porque Óscar tiene trabajo hasta la noche.
Daniela: Ay, es verdad, ¿qué tal va con tu niño?
Yo: ¿Con Óscar?
Daniela: Claro tonta, ¿con quién si no?
Yo: Bien, bien... ¿qué tal tu con Moi?
Cuando me preguntó cómo me iba con Óscar me puse nerviosa y se dio cuenta. Ella no sabía nada de todo lo que había pasado, de todo lo que hice, pero sabía que había algo raro. No me arrepentía de nada, no sentía remordimientos, pero sí me sabía mal por Óscar porque no se lo merecía, él era muy bueno y yo muy puta.
Daniela: Muy bien tía, muy feliz con él. Pasamos mucho tiempo juntos y encima cumple en la cama como un campeón.
Yo: ¿Ah si?
Daniela: Si tía. Follamos un par de veces cada día. Si supieras cómo la tiene jeje.
Yo: Pff... qué suerte tía. ¿La tiene grande?
Daniela: 18cm. Y no solo eso, tiene aguante y se corre bastante. Si no fuera por las pastillas, ya estaría embarazada. Pero, ¿por qué dices suerte?
Yo: Bueno, Óscar es el amor de mi vida, le amo, pero para follar no sirve. Apenas le mide 12cm y no aguanta nada, pero bueno, es tan bueno en todo lo otro que no me importa.
Mentí como una puta, que en verdad es lo que soy, pero no quería contarle todo en ese momento. Acababa de llegar y hacía mucho que no nos veíamos, prefería disfrutar del día con mi amiga y ya luego si eso contárselo todo. Daniela, al igual que Celia, había tenido más suerte que yo al encontrar un novio con una buena polla. Menos mal que Hugo y cualquier otro de los amigos de Óscar sí tenían una polla como Dios manda jeje.
Daniela y yo nos sentamos a hablar mientras tomábamos algo y nos pusimos al día, realmente hacía mucho que no sabíamos nada la una de la otra. Después de comer nos pusimos el bikini y fuimos a la piscina que había en mi finca. Ver a Daniela en bikini era una gozada, su poco pecho le sentaba genial y ver ese culazo moverse al caminar estaba empezando a ser demasiado para mi. Siempre me había llamado la atención su gran culazo, pero después de haber manoseado y gozado el culo (y coño) de Celia, verlo tan de cerca hacía que mi puta interior quisiese salir.
Se me estaba haciendo muy difícil no quedarme embobada viendo el escultural cuerpo de mi amiga, sobretodo por ese gran culo, y en cualquier momento podía darse cuenta, aunque si eso pasaba, sinceramente, me daba igual, porque lo que quería era que se sentara encima de mi cara y ese gran culazo no me dejara respirar. El hecho de estar en la piscina, con el pelo mojado y las gotas de agua que le caían por todo el cuerpo, hacían que la puta que llevaba dentro estuviera haciendo hasta lo imposible por salir.
Daniela: Oye Andrea, ¿todo bien?
Yo: Sí, ¿por?
Daniela: No sé, te noto un poco despistada.
Su culo era lo único que estaba en mi cabeza, como para no estar despistada. Y, sin darme cuenta, la puta que llevaba dentro se apoderó de la situación.
Yo: No estoy despistada, solo que no puedo parar de pensar en que quiero enterrar mi cara en tu enorme culazo y que me uses de silla.
Daniela: Andrea, ¿qué coño dices?
Yo: Mierda, lo siento, lo siento mucho.
Daniela se acercó a mi y me abrazó mientras fingía llorar. Fue ahí cuando le conté todo, desde la reunión con los amigos de Óscar hasta el trío con Celia y Cristóbal. Se quedó atónita, no se esperaba esa versión de mi, pero me entendió. Y sé que se puso cachonda porque los pezones se le habían puesto duros y mientras le contaba todo pasó su mano por su coño un par de veces y no me dijo nada al poner mi mano muy cerca de su coño.
Subimos a casa cogidas de la mano, era ella quien iba delante y yo no le quitaba el ojo de encima. Le estaba dando vueltas a como conseguir lo que quería cuando, al llegar a la puerta de casa, me soltó la mano y me empujó contra la puerta, poniendo su cara a escasos centímetros de la mía.
Yo: Ah tía, pero ¿qué?
Daniela: Shh... me has puesto demasiado caliente con tus historietas...y voy a darte lo que quieres puta.
Me puso una mano en el cuello y nos fundimos en un beso. Nuestras lenguas se buscaban con ganas mientras mis manos fueron directamente a su pedazo de culo, que lo agarré, manosee y apreté con todas mis fuerzas para que no se me escapara. Nos estábamos comiendo la boca en mitad del pasillo, cualquier vecino podía pasar y vernos, lo que hacía que la situación fuese todavía más caliente.
Yo: Déjame abrir la puerta y seguimos dentro, ¿sí?
Daniela: Vale.
Pero no me dejó abrir. En cuanto le di la espalda para meter la llave, sentí su mano en mi cabeza y al instante tenía mi cabeza apoyada en la puerta mientras su otra mano entraba en mi tanga y empezó a masturbarme.
Daniela: Hablas de mi pero tú no estás nada mal, eh zorra.
Yo: Ah... si... entremos... pu-puede vernos alguien... ¡AH!
Daniela: A mi me da igual, no me conoce nadie.
La situación me estaba poniendo demasiado cachonda. Mis piernas temblaban por la mano de Daniela moviéndose sin parar en mi coño y mis gemidos iban en aumento.
Daniela: Este coño está pidiendo a gritos ser comido y la verdad que tengo hambre.
Daniela me volvió a poner de frente a ella, me apoyó contra la puerta y me besó, metiéndome su lengua hasta la campanilla. Me quitó el tanga y me lo puso en la boca, haciéndome saborear mis propios fluidos. Yo la miraba con cara de miedo y placer, mientras me entregaba a ella.
Daniela: Estabas empezando a gritar, y quiero oírte gritar, pero también quiero comerte el coño aquí y ahora hasta que te corras en mi cara. Luego entraremos y ten por seguro que voy a hacerte gritar mucho.
Se puso de rodillas y empezó a lamerme el clítoris mientras dos de sus dedos entraban y salían de mi coño. Me estaba volviendo loca, quería gritar, pero no podía. Mis piernas empezaron a temblar más de lo que ya lo estaban haciendo, sentía que iba a explotar y cogí la cabeza de Daniela con mis dos manos y la apreté fuerte contra mi coño. Me iba a correr e iba a hacerlo directamente en la cara de una de mis mejores amigas.
Yo: ¡MMM!
Y exploté. Daniela consiguió que hiciera un squirt con sus dedos y su lengua, en la puerta de mi casa sabiendo que cualquier vecino pudo habernos visto. Me corrí mucho, casi tanto como lo hice cuando tuve el pollón de Hugo en el fondo de mi garganta. Dejé a Daniela con la cara empapada y poco a poco fui cayendo al suelo ya que las piernas me temblaban.
Yo: Joder tía, estoy exhausta. Madre mía, te he dejado la cara bien mojada.
Daniela: No pensé que ibas a correrte tanto, pero me encanta. Uff... ahora quiero seguir comiéndote el coño y hacer que te corras una y otra vez.
Así fue. Entramos en casa y follamos como locas. Perdimos la noción del tiempo. Me entregué a ella y me dejé hacer. Ella llevó el peso de la follada. Me comió el coño e hizo que me corriera un montón de veces, haciendo así un desastre en casa. Esa finca no había escuchado nunca los gritos y gemidos que se escucharon aquella tarde.
No todo lo hizo ella, yo también me comí su coño y le metí los dedos, también hice que gritara, que temblara, que se corriera muchas veces. Daniela también se entregó a mi y me dejó lamer, morder y azotar su enorme culazo.
Ambas terminamos completamente cansadas y exhaustas, pero aún quedaba una cosa.
Yo: Tía, estoy que no me tengo en pie, ha sido increíble. No me imaginaba que pudieras ser tan buena en el mundo lésbico.
Daniela: Todos tenemos un pasado amiga. Hubo un momento en que no sabía si me gustaban los chicos o las chicas, así que probé de todo un poco.
Yo: ¿Y qué te hizo elegir a los chicos?
Daniela: Moi y su polla. Como me folla él no lo ha hecho nadie nunca y, aunque lo de hoy ha sido increíble y estaría encantada de repetir, tengo claro que lo que más me gusta son las pollas, en especial la suya.
Yo: Entiendo. Por cierto, sigo queriendo que uses mi cara como una silla en el que ese gran culazo que tienes se siente, y que me dejes sin aire y tenga que darte un azote para que te levantes y pueda respirar.
Daniela: Que puta eres Andrea, pero soy incapaz de decirte que no. Túmbate anda.
Yo: Vooy jeje.
Me tumbé boca arriba y Daniela puso su enorme culo en mi cara, poniendo todo su peso y, efectivamente, dejándome sin aire. Yo me limitaba a lamer todo lo que podía y a darle azotes en esas nalgotas cada vez que no podía respirar. Daniela cabalgó mi cara como si de una polla se tratara hasta que se corrió una vez más, dejándome la cara nuevamente empapada.
Eran las 19:00 y teníamos hasta las 21:00 aproximadamente para limpiar todo el desastre antes de que llegara Óscar. No fue fácil, realmente hicimos un desastre. Tras limpiar la casa, nos metimos en la ducha juntas lo que hizo que tardáramos un poco más de lo previsto ya que nos volvimos a besar y comer los coños apasionadamente.
Nos despedimos con un abrazo y otro gran beso, me tumbé en el sofá para esperar al amor de mi vida pero estaba tan cansada que me quedé dormida. Me desperté al día siguiente tapada con una mantita y vi a Óscar en la cocina haciendo el desayuno.
Óscar: Buenos días amor.
Yo: Buenos diaaaaas mi vida. Ayer te quise esperar pero me quedé dormida.
Óscar: Te vi al entrar. Pensé que me gastabas una broma y, al acercarme a ti, vi que estabas ko. Te puse la mantita, te di un beso y te dejé dormir.
Yo: Aish, es que te tengo que querer.
Me acerqué y le di un beso. Después desayunamos y pasamos todo el día juntos. Me sorprendía de mi misma por como era capaz de ser la novia perfecta cuando estaba con él y cuando no, era una puta que se follaba a sus amigos y a los míos. Ayer estaba corriéndome una y otra vez por la follada que me estaba dando Daniela, y hoy estoy con él como si nada y sin sentir ningún remordimiento.
Llegó la noche y antes de dormirnos nos empezamos a calentar, bajé a chupársela y, bueno, la decepción de siempre. Se la chupé muy fácil y a los pocos segundos ya me dijo de parar porque si no se iba a correr y quería que yo disfrutara también. Me tumbé para que me follara en misionero y empezó el show de siempre. Tenía que fingir con cada una de sus embestidas porque no notaba nada y, a los 2 minutos (no sé si llegó) se corrió.
Al despertarme, vi que no estaba en la habitación y oía ruido en la cocina. Estaba ya cansada de tener que fingir siempre con él cuando hay un chico que puede darme lo que tanto me gusta. La verdad que no sabía si era yo la que pensaba eso o era mi puta interior, pero necesitaba que una polla de verdad me follara, y tenía claro quien iba a ser...
Conversación por Whatsapp
Yo: Holii Hugoo, ¿cómo estás?
Hugo: Helloo, todo bieen. ¿Qué tal tú?
CONTINUARÁ...
Espero que os haya gustado este tercer relato sobre Andrea, nuestra puta infiel. Pronto la cuarta parte. Muchas gracias por leer este relato.
P. D.: Este es un relato de ficción, cualquier cosa que se asemeje a la realidad es pura coincidencia, Muchas gracias.
Continúa en
- Relato #232619— title-regex: contiguous parts (2 -> 3)
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