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Las travesuras de Andrea 2

Andrea sabe que cruzar esa puerta significa perder el control. Celia y Cristóbal la esperan, y la confesión de sus pecados sexuales no busca perdón, sino complicidad. Esta noche, los límites entre amistad y lujuria se desvanecen en un juego de tres donde nadie queda fuera.

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Le conté todo a Celia, mi mejor amiga. Ella siempre ha estado ahí para mi desde que nos conocimos, que fue cuando empecé a salir con Óscar ya que él y Cristóbal, el novio de Celia, son amigos. Enseguida nos hicimos mejores amigas y, desde el principio, ha sido mi confidente. Lo sabe todo sobre mi. Por eso, aunque pareciera mentira, entendió lo que hice. Se ofreció a que pasara la noche en su casa, por si el arrepentimiento me llegaba en algún momento y así poder tener un hombro en el que llorar. Pensaba que iba a ser así, que lloraría por haber sido infiel al amor de mi vida con sus amigos, por entregarme a ellos como lo hice, por dejar que la puta que llevaba dentro se apoderara de mi, pero no. No derramé una sola lágrima.

Llegué a su casa y me abrió Cristóbal, su novio. Crstóbal era un chico alto y apuesto, tenía el pelo negro y corto, una mirada profunda y una sonrisa muy bonita. Físicamente no estaba nada mal, se cuidaba mucho y se notaba en sus abdominales, brazos y piernas. También tenía un buen paquete, 20cm según Celia. Al parecer ella sí tuvo suerte a la hora de elegir a su amor de vida. También parece que a Óscar le ha debido de mirar un tuerto. Su novia es una puta que acaba de entregarse a sus amigos y es el único de todo su grupo que la tiene pequeña.

Me abrió la puerta y no llevaba camiseta, normal por el calor que hacía, pero si llevaba unos shorts que le quedaban un poco apretados y en más de una ocasión se le marcaba la polla. Le di un abrazo y pasé al salón donde estaba Celia. Nos abrazamos y noté que no llevaba sujetador, no me pareció raro ya que ella seguía la moda de no llevar sujetador pese a que no tenía mucho pecho. LLevaba una camiseta que se notaba que era de Cristóbal porque le venía tres días grande, pero al estar sentada en el sofá y levantarse se le medio levantó y pude ver que llevaba un tanga negro muy parecido al que llevé yo antes. Celia era una chica alta, con el pelo rubio hasta los hombros, ojos marrones y una sonrisa blanca perfecta. Si bien no tenía mucho pecho, tenía un poco menos que yo, si tenía un gran culo, firme y respingón. El tanga negro que llevaba potenciaba aún más ese culazo.

Nos sentamos en el sofá mientras Cristóbal preparaba las bebidas, nos las trajo y empezamos a hablar los tres.

Cristóbal: ¿Y eso que pasas aquí la noche? No te habrás peleado con Óscar o algo.

Miré a Celia y por la mirada que me devolvió supe que no le había contado nada. Buena amiga.

Yo: ¿Eh? No, no. No me he peleado con Óscar jajaja. Está de viaje y no me apetecía pasar la noche sola.

Cristóbal: Es verdad, me dijo que se iba de viaje con su familia. Pues nada, sabes que puedes quedarte todo lo que quieras, esta es tu casa.

Yo: Gracias. A los dos.

Cristóbal se levantó para ir al baño y Celia le miró con la cara de enamorada que todos ponemos y que nos hace parecer tontos. Estaban muy enamorados y yo me alegraba por ellos. Yo también estaba enamorada de Óscar, pero él no podía satisfacerme como Cristóbal sí lo hacía con Celia.

Yo: ¿Se lo cuento?

Celia: Lo que quieras.

Yo: ¿Me odiará? Él también es amigo de Óscar.

Celia: No creo que te odie, pero quizás si le siente mal. Y no le puedo culpar por ello. Entiendo lo que has hecho, pero también le entendería si se enfada o algo.

Yo: Normal, te entiendo. Se lo contaré, a ver por donde sale el sol.

Cristóbal volvió del baño, se sentó y se lo conté todo. Sentí la necesidad de hacerlo porque me había recibido con los brazos abiertos, literalmente, y me invitó sin pensarlo a pasar más días en su casa. A medida que le iba contando, me di cuenta que se ponía rojo y que, en algún momento, se colocaba la polla muy sutilmente porque se le estaba poniendo dura, y parecía que Celia no mentía cuando hablaba de su tamaño. Yo también me estaba calentando al recordarlo, notaba mis pezones duros y que mi coño empezaba a mojarse. Celia también se estaba encendiendo, se había puesto roja y en alguna ocasión había llevado su mano a su coño.

Yo: Y aunque no se le levantó, que era normal por las tres corridas, le pedí que subiera a casa para que me volviera a follar.

Cristóbal: Joder Andrea, me dejas de piedra, no sé qué decirte.

Yo: ¿Soy mala novia?

Cristóbal: Hombre, no lo eras hasta hoy. Y no es que seas mala novia, eres una puta claramente insatisfecha en lo sexual por culpa de la polla pequeña de su novio, mi amigo, y su precodidad.

Dijo eso levantándose y tanto Celia como yo pudimos ver la empalmada que llevaba. Me mordí el labio inferior al ver ese paquete y la puta que llevaba dentro volvía a querer salir. Miré a Celia de nuevo y tenía su mano derecha completamente en el coño y, además, estaba haciendo pequeños movimientos con sus dedos. Y Andrea la puta volvió a salir.

Yo: Qué Celia, ¿te estás excitando?

Celia: ¿Yo? No, no.

Carraspeó y se reincorporó un poco.

Cristóbal: Joder, pues yo sí.

Celia: ¿Perdona?

Cristóbal: Que esta puta me ha encendido con lo que ha contado.

Celia se levantó y se acercó a Cristóbal. Se morrearon en mi cara y Cristóbal puso inmediatamente sus manos en el gran culo de su novia, dándole un pequeño azote y agarrándole las nalgas. Yo me recosté un poco sobre el sofá y me metí la mano dentro del short que llevaba para empezar a masturbarme. Ellos no se dieron cuenta hasta que dejaron de morrearse.

Celia: Qué, ¿te gusta lo que has visto?

Dejé de masturbarme y me puse rojísima. Cerré los ojos mientras me masturbaba y perdí la noción del tiempo, también imaginé que se besarían durante más tiempo, pero calculé mal.

Yo: Joder tía, acabo de ver tu culazo ser manoseado, como para no gustarme.

Celia: ¿Te gusta mi culo?

Celia se acercó a mi y se sentó encima mía. Tenía una cara que nunca había visto, estaba muy excitada y eso me excitaba más a mi. No respondí a su pregunta con palabras sino con hechos porque, nada más sentarse encima mia, mis manos fueron a parar a su culazo.

Celia: No hace falta que digas nada, tus manos hablan por si solas.

Ella me cogió del cuello y pasó su lengua por mi cara, desde mi barbilla hasta mi frente, para luego morrearme muy intensamente. Nos comimos la boca y empezamos a jugar con nuestras lenguas. Metí una de mis manos en su tanga buscando su coño, que estaba chorreando, y empecé a masturbarle. Le metí dos dedos y comencé a moverlos despacito, disfrutando de su interior, para poco a poco ir subiendo el ritmo y follármela con los dedos.

Celia: Ah... ah... jodeeer... no parees.

Yo: Adoro esta cara tuya.

Cristóbal: Bueno, ¿puedo unirme?

Me había olvidado de él. Paramos durante un segundo, nos giramos y vimos que estaba completamente desnudo y empalmado, pajeándose viendo la escena.

Celia: Ven cariño, y muestra a esta puta que tengo como mejor amiga lo que es tener un novio con una polla como Dios manda.

Yo: Joder si, quiero verla de cerca.

Se acercó y se paró justo enfrente de nosotras. No pude ver bien su polla porque todavía tenía a Celia encima. Según se bajó, se quitó la camiseta dejando sus tetas al aire y se puso de rodillas. Yo, todavía vestida, me puse también de rodillas y por fin le vi la polla. Celia no mentía con el tamaño de su polla, era muy grande. No tan grande como la de Hugo, y tampoco tan gruesa, pero desde luego que era infinitamente más grande que la de Óscar, y también más grande que todas las pollas de esta tarde. Celia se metió ese tremendo rabo hasta el fondo de su garganta con una facilidad pasmosa, estaba acostumbrada ya. La punta de su nariz tocaba su pelvis pero aún así yo la cogí de la cabeza y empujé un poco más.

Cristóbal: Uff amor... como la chupas... jodeeeer.

Yo: No sabía que fueras tan buena chupapollas.

Celia se rió con ese comentario mientras todavía tenía la polla de su novio en el fondo de su garganta, y eso casi hace que se ahogue, con lo que tuvo que sacársela rápidamente. Esa gran polla estaba llena de babas, lo que la hacía más jugosa todavía. Mientras Celia tosía, yo cogí esa polla y también me la metí hasta el fondo. Ya tenía la garganta entrenada gracias a, sobretodo, Hugo, así que meterme ese rabo hasta el fondo fue fácil. No quise tenerla en el fondo mucho tiempo porque me dolía un poco por la follada de Hugo, con lo que decidí subir y bajar lo más rápido que podía por ese pollón.

Cristóbal: Dios Andrea, jodeeer... uff... como chupas tú también puta, ah...

Celia: Para buena chupapollas tú, no es fácil meterse eso en la boca.

Celia veía que yo subía y bajaba por esa polla y decidió cogerme también de la cabeza, y me la empujó haciendo fuerza. La polla de su novio llegó al fondo de mi garganta y ella seguía apretando y apretando hasta que empecé a ahogarme. Me la saqué y la garganta realmente me dolía, pero no quería parar.

Yo: Vaya puta eres, casi me dejas sin aire.

Dije eso tras toser por el esfuerzo, pero mi mano no soltaba esa polla y le seguía haciendo una paja.

Cristóbal: ¿Qué tal si os calláis un poquito y me la seguís chupando?

Las dos obedecimos sin rechistar y comenzamos a chupársela entre las dos. Mientras una se quedaba jugando con la punta, la otra bajaba hasta los huevos y jugaba con ellos, chupándoselos y metiéndolos en la boca. Una se la empezaba a meter en la boca y la otra la ayudaba a llegar hasta el fondo. Luego una se la metía hasta el fondo otra vez, aguantaba un poco, la sacaba y la otra hacía lo mismo. Cristóbal gemía y bufaba cada vez más mientras se la chupábamos. De vez en cuando, tanto Celia como yo nos masturbábamos, nuestros coños estaban chorreando deseando ser follados por esa gran polla.

Cristóbal: Quiero follaros de una buena vez ya jodeeeeer... uff... ah... ah... como la chupáis.

Deseaba que Cristóbal me follara fuertemente, y también quería ver como se follaba a Celia, por eso me apresuré en quitarme toda la ropa. Primero me quité el short vaquero y luego me quité el top, quedándome en sujetador y tanga. Ambas estábamos semi desnudas chupando esa polla a la vez, y para terminar con la mamada, subimos y bajamos nuestras cabezas, una a cada lado de esa polla, recorriendo con la lengua todo lo que podíamos. Al llegar a la punta, nos besábamos mientras se la chupábamos. Luego nos besamos de nuevo, ya sin su polla por en medio. Nuestras bocas se encontraron salvajemente, intercambiando las babas que teníamos en la boca, escupiéndonosla la una a la otra.

Nos levantamos y fuimos hasta su cuarto. De camino nos terminamos de desnudar y vi por primera vez el cuerpo desnudo de mi mejor amiga. Era un auténtico pibonazo, su pecho pequeño encajaba perfectamente con su figura, y luego estaba su culazo para rematarlo. Qué culo tan perfecto tenía, era brutal. Llegamos al cuarto y me tiró a la cama, se puso encima mío y nos volvimos a comer la boca entre gemidos.

Celia: Ah... ah... qué buena estás joder, te comía entera.

Yo: Tú estás muy buena también, qué cuerpazo tienes, adoro tu culo.

Mis manos no soltaban ese culo mientras ella recorría cada cm de mi cuerpo con su lengua y sus besos. Me besó y lamió el cuello y, poco a poco, fue bajando hasta mis tetas, que las chupaba y besaba con mucha ansia. Me mordía y chupaba mis pezones mientras yo solo gemía y gemía.

Yo: Ah... ah... ah... joder como me estás poniendo, ah...

Cristóbal: Qué buena escena jeje.

Celia: ¿Qué haces ahí parado? Ven y fóllanos que te estamos esperando.

Yo: Jajajaja siii, ven y métenos esa gran polla tuya por nuestros mojados coños.

Celia estaba encima mía, así que Cristóbal tenía nuestros dos coños juntos para elegir a cual de las dos se follaba primero. Se acercó y jugó un poco con las dos, metiendo la punta dentro de un coño y sacándola para meterla en el otro.

Cristóbal: ¿Quién de las dos será? Jeje.

Y sentí como ese pollón entraba hasta el fondo.

Yo: ¡AH! Joder, qué grande.

Y empezó a moverse, a follarse mi coño cada vez más rápido.

Celia: ¿Conque a ella primero, eh?

Yo: ¡AH!

Cristóbal: Amo tu coño amor, pero quería probar el suyo primero.

Yo: ¡AH! ¡AH!

Celia: No te preocupes amor, fóllate a esta puta como tú sabes.

Yo: ¡SÍ! Fóllame más fuerte jodeeeeer, aaaaaaah...

Cristóbal: Eso está hecho amor.

Celia se quitó de encima mío para que Cristóbal pudiera follarme mejor. Puso su mano derecha en mi cuello y empezó a ahogarme mientras me follaba cada vez más rápido. Su polla embestía mi coño con más fuerza y yo no paraba de gemir y gritar cada vez más.

Yo: Ah jodeeer... sigueeee, sigueee, no pareeees... aaaaaah... aaaaah...

Cristóbal: Jodeeeer, qué coño más bueno tienes, aaaah... aaaaah...

Celia: ¿Está chillando mucho, no? Voy a tener que callarla.

Celia, mientras su novio me embestía, decidió poner su gran culazo encima de mi cara, con su coño directamente en mi boca. No era la primera vez que comía un coño, como ya he dicho en mi adolescencia era muy puta, así que tenía experiencia. Mi lengua entró en ese coño y comencé a moverla, provocando los gemidos y espasmos de Celia. Mientras seguía comiéndole el coño, Celia se hechó hacia delante y se empezó a besar con Cristóbal, que no dejaba de ensartarme con su gran polla.

CrIstóbal: Amor, si sigo follándomela así voy a correrme, aaaaaah... pero quiero follarte a ti también, joder, ah... ah...

Quería pedirle que se corriera, que me llenara, pero no podía porque el gran culo de Celia se estaba llevando toda la atención.

Celia: Hazlo amor, aaaah... aaaaah... Dios, no sabía que podíaaaaaas comer coños así, aaaaah... corréte amor, llénala, me da igual que no me folles, aaaaaah... llénala joder, ¡LLÉNALAAAAA! ¡AAAAAAAAH!

Celia tuvo un orgasmo gracias a la comida de coño que le di. Empezó a temblar y terminó estando completamente encima mio.

Yo: ¡AAAAAAH! Lléname, joder llénameeeeeee... ¡AAAAAAAAH! ¡AAAAAAH!

Cristóbal: ¡Me corroooooooo!

Celia: Eso amor, esooooo córreteeeee.

Cristóbal me embestió un par de veces más, hasta que dejó su gran polla en el fondo y se corrió. ¡Y QUÉ CORRIDA! Cinco trallazos de semen muy abundantes me llenaron por completo. El semen tardó poco en comenzar a escaparse de mi coño mientras Cristóbal, el novio de mi mejor amiga, sacaba su pedazo de polla de mi coño. Se tumbó a mi lado, exhausto. Era un chico muy guapo, con un cuerpo definido, sobretodo unos abdominales muy marcados, con una pedazo de polla que todavía estaba dura por completo. Efectivamente eran 20cm, y qué bien los usaba.

Yo: Gracias por esto chicooooooooh...

Cristóbal: ¿Eh?

Celia empezó a comerme el coño mientras me metía dos dedos, llenándose los dedos de semen y metiéndoselos en la boca. No solo me estaba comiendo el coño sino que estaba cogiendo con su boca todo el semen que podía. Cristóbal y yo nos miramos y nuestras bocas se fundieron en un beso largo mientras nuestras lenguas se buscaban. Celia se dió la vuelta y vio como nos estábamos besando. Poco le importó la verdad, me apartó de la boca de su novio, me abrió la mía y echó el semen que había rescatado de mi coño. No me lo tragué, sino que nos besamos intensamente con el semen de su novio, que pasaba de su boca a la mía.

Celia: Trágatelo puta.

Y me lo tragué. Celia se tumbó a mi otro lado, la besé nuevamente y me quedé dormida.

Cuando me desperté, Celia estaba a mi lado, había dormido conmigo. Nos despertamos y desayunamos los tres juntos, riendo y comentando lo que pasó anoche.

Yo: Gracias por lo de anoche chicos, me encantó.

Celia: A mi me sabe mal por Óscar, pero si su novia es una puta infiel calientapollas, y encima es mi mejor amiga, pues se aprovecha.

Yo: ¿Puta infiel calientapollas? No podrías haberme descrito mejor.

Cristóbal: Vaya dos se han juntado jajajaja.

Celia y yo: Pues sí jajajajaja.

Tras desayunar, volví a casa y estuve descansando todo el día, realmente lo necesitaba después del ajetreado día de ayer. Óscar llegó a casa al día siguiente y no notó nada. La puta que llevaba dentro se volvió a esconder muy escondida. Pese a todo, y a que no sentía ningún remordimiento, amaba a Óscar. Él era el amor de mi vida y quería que fuera feliz.

DÍAS DESPUÉS...

Óscar: Amor, hoy me tengo que ir todo el día.

Yo: ¿Quéééé? ¿Por quéééé?

Óscar: Amor, es el trabajo.

Yo: Bueeeeeno, vaaaaale.

Óscar: Amo cuando te pones así.

Yo: Y yo te amo a ti.

Y nos dimos un beso.

Óscar: Bueno amor, me voy. Te quieroo.

Yo: Y yo a ti amoor.

Escuché la puerta cerrarse y a los pocos minutos el timbre sonó.

Yo: Qué raro, ¿quién será? Voooy.

Abrí la puerta y...

Daniela: Sorpresaaaaaaaa.

Yo: Daniiiiiii... ¿qué haces aquí?

CONTINUARÁ...

Espero que os haya gustado este segundo relato sobre Andrea, nuestra puta infiel. Pronto la tercera parte. Muchas gracias por leer el relato.

P. D.: Este es un relato de ficción, cualquier cosa que se asemeje a la realidad es pura coincidencia. Muchas gracias.