Una amiga especial
Agustina nunca imaginó que llevarle lencería a su amiga terminaría con ella sentada en el sillón, mirando cómo Javier la desvestía con la mirada. Cuando Fernanda le pide que se ponga uno de los conjuntos, Agustina siente que el suelo se le hunde bajo los pies, pero su cuerpo responde antes que su mente.
Si bien tuve una vida sexual normal, podría decir que llegando a los 40 me agarro ese despertar que a todas nos llega en algún momento. Disfruto como nunca antes.
Me llamo Agustina y tengo 39 años. Soy morocha, mido 1.65 y tengo piernas largas, según lo que me dicen tengo un buen ir y venir. Me gusta cuidarme, voy a un gym 4 o 5 veces por semana. Me gusta como me veo y puedo afirmarles que me siento en mi mejor momento.
Tengo una amiga muy cercana que vive en Bs.As. Y se llama Fernanda. Desde hace un tiempo está saliendo con alguien. Siempre me contaba como iba la relación e incluso me contaba detalles de como se llevaban y todo lo que hacían en la cama. El se llama Javier, es alto, manos bien grandes y según me conto mi amiga hacían juego con el tamaño de su verga que era más que grande todavía. Fernanda me conto que el la atendía y la hacía gozar como nunca lo habían hecho.
Aprovechando que yo iba a Bs.As. de visita me encargo varios modelos de ropa interior para que le lleve. Cuando llegue hablamos por tel y me fui a su casa para poder charlar y ponernos al día con las novedades. Cuando entre a su casa me sorprendió verlo a Javier, pensé que íbamos a estar solas, pero no me importo demasiado. Cenamos, hablamos de todo y tomamos un poco de vino. La estábamos pasando muy bien. En un momento Fer me pide la lencería que le había llevado y se va a la pieza. Yo me quede hablando con Javier. La verdad que era muy amable y me gustaba conversar con él a pesar de no conocerlo. Noto que en un momento Javier se queda mirando fijo para otro lado y cuando me doy vuelta para ver que pasaba veo que viene Fer caminando con uno de los conjuntos que le había traído. También tenía unos zapatos negros muy finos y con unos tacos muy altos. Se la veía muy bien y creo que a él le había gustado porque note como debajo de su pantalón la verga iba tomando dureza. El le dijo unos cuantos piropos y yo no podía evitar ver como los pezones de Fernanda se ponían duros debajo del corpiño. Javier pregunto si había más modelos para ver, entonces ella me pidió si yo podía ponerme uno y mostrárselo. Me levante y fui a la pieza a cambiarme, me había dejado preparado el modelo más chiquito y unos zapatos con unos tacos más altos que los que ella usaba. Cuando vuelvo al living vi que estaban besándose, Javier tocaba por todos lados a mi amiga y ella ya le había sacado la pija afuera del pantalón. No mentía, tenía la pija más grande que yo había visto y sobre todo con una cabeza grande como me gustan a mí. Mientras no dejaba de pajearlo le pregunto al oído si le gustaba lo que veía y si le gustaría cogerme. Yo me acerque a ellos y me senté en el sillón, necesitaba sentir esa pija dura en mi mano. Mientras las 2 lo tocábamos él nos acercó y bese por primera vez a mi amiga. Me gustó mucho la sensación. Javier empezó a tocarme con sus dedos grandes, me volvía loca de placer. Sabía muy bien como moverlos y enseguida me hizo acabar. Fer le chupaba y le dejaba bien mojada la pija. Me pregunto si estaba lista para gozarlo y me hizo sentar arriba de él. Que placer sentir como entraba esa cabeza tan grande que tenía. Mientras me iba entrando Fer me besaba los pezones. Cada tanto le pasaba la lengua y me los mordía también. Los tenía muy sensibles y muy parados. Me parecía imposible que me entre toda esa pija, pero la excitación que tenía ayudaba, nunca me había sentido tan caliente y mojada.
Que placer que sentí cuando Javier me clavo toda su pija, me llegaba hasta el fondo y los huevos chocaban con mi cola. Después la sacaba y me hacía chupársela hasta que me daban arcadas. Mientras Fer me chupaba, no me daban respiro, necesitaba otra vez que me coja fuerte, le pedí a gritos que me vuelva a coger, obvio que no se hizo rogar y al minuto ya estaba cogiéndome otra vez.
A Javier le quedo la vista de mi cola en primer plano, lista para recibirlo. Se puso gel en un dedo y empezó a jugar en mi cola. Yo cada vez estaba más caliente. 2 dedos ya entraban en mi cola. Fernanda empezó a besarme y me dijo que quería mirarme a la cara mientras esa verga dura y bien gorda entraba en mi culo. Javi empezó a jugar y empujar la cabeza de su gran pija en mi cola, si bien mi cola no era virgen nunca había tenido una pija tan grande. Le costó meter la cabeza, el placer me mataba, despacio pero bien firme me fue metiendo al fin toda la pija hasta el fondo. Una vez que me acostumbre a tenerla adentro el me agarraba de la cintura y me cogía cada vez más fuerte. Fer parada al lado de él le pedía que me de cada vez más fuerte. Cuando estaba por acabar saco la pija de mi culo y mi amigo le hizo una paja. Empezó a acabar sobre mi cola y espalda una cantidad impresionante de semen. Fernando se encargó de chuparlo y compartirlo conmigo.
Después de descansar un poco estábamos los 3 listos para más, pero eso lo dejo para otro relato.
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