Xtories

Viaje a Miami - 3era Parte.

Nati llega a Miami con la mente dividida entre dos hombres. Primero es Fernando, joven y apasionado, quien la despierta en la ducha. Pero la noche apenas comienza, porque Martin, el viejo lobo de mar que la espera en el bar, tiene planes mucho más ambiciosos para su última noche juntos.

Natalia9K vistas9.6· 11 votos

El miércoles fue exactamente igual que los días anteriores. Me levante temprano, me pasaron a buscar y trabaje todo el día hasta las 16/17hs aprox.

Cuando termine de trabajar, y aunque dude, en lugar de ir al departamento decidí pasar por el bar en donde me había encontrado con Fernando. Si bien no habíamos quedado en nada, el destino decidiría.

Me senté en una mesa, y me pedí un café con algo de comer mientras trabajaba un rato.

Para mi alegría, pero no sorpresa, al rato me tocan el hombro y al darme vuelta veo que era Fer.

“Holaaa, le dije enseguida, mientras lo miraba de arriba abajo. La verdad es que era un bombón. Estaba con una musculosa, que marcaba sus brazos trabajados. Debajo tenía una bermuda playera, que le daba un aspecto más juvenil que sus 25 años. Fer me saludo con un beso en la mejilla, pero que demostraba un poco más que una formalidad.

Se sentó en la mesa y enseguida empezamos a charlar de cómo había sido mi día. Obviamente el de él había sido más divertido que el mío, ya que había pasado el día en la playa con los amigos.

En determinado momento, y mientras estábamos charlando muy entretenidamente, siendo que alguien me llama. -“Hola Nati”. Me doy vuelta y era Martin. –“Hola Martin, como estas? Que casualidad verte acá.”. Atine a decirle. La verdad es que me desconcertó un poco su presencia. No tenía claro si era casualidad, o si en algún momento de nuestras charlas le había comentado en que bar había conocido a Fernando. No lo recordaba, pero no era importante.

Como pude le presenté a Fernando. “Te presento a Fernando, un amigo. Fer, el es Martin, el papa de un compañero de colegio de mi hijo”. Se dieron la mano y Martin se disculpó con la excusa de que estaba sentado con unos amigos en una mesa más alejada. “Chau Fer, un gusto. Nati, te escribo”, dijo mientras se alejaba. Cuando habían pasado unos segundos giré la cabeza para ver con quienes estaba y en donde, y a lo lejos pude ver que se sentaba en una mesa con dos hombres más. Me parecieron ser algunos de los que lo acompañaron en el vuelo pero no estaba segura.

Mientras conversaba con Fer, siento que empiezan a entrar algunos mensajes en mi celular. Aprovecho un momento en que Fer se va al baño para revisar el celu y veo que algunos de los mensajes son de Martin. –“hija de puta te vas a coger al pendejo hoy también?. Invitameeeeeeeeeee.”. Otro mensaje decía. “no me ignores, me muerooo”. Y el ultimo, “hoy es mi última nocheeee, pensaba verte”. En eso veo que Fer estaba volviendo, por lo que le pido que me disculpe mientras respondo un mensaje. -“siii, hoy me garcho al pendejo de nuevo. Y si queres, después me garchas vos. A las 21hs nos encontramos en el mismo lugar” le respondí a Martin. Listo le dije a Fer. Y seguimos conversando.

En determinado momento, Fer se animó y me pregunto si podíamos ir a otro lado. Mientras salíamos del bar, veo que Martin seguía en la mesa y miraba como nos íbamos. Como buena puta que soy le giñe el ojo, y le regale una sonrisa. Sabía que esa actitud lo iba a dejar bien caliente. Tengo que reconocer que en ese momento se cruzó por la cabeza decirle a Martin que viniera con nosotros, pero no supe como generar la situación.

Al llegar al departamento, y con la excusa de ponerme más cómoda, me dirigí al baño a darme una ducha.

Necesitaba sacarme la suciedad de haber estado todo el día trabajando y ponerme algo más cómodo. Deje la puerta semi abierta. Desde donde estaba Fer no se lograba ver nada, pero seguramente si se paraba o recorría al living, algo podría ver. Además de que la puerta abierta siempre es una invitación encubierta.

Prendí la ducha, y me desnudé. Ni bien el agua tuvo una temperatura ideal, me metí y empecé a bañarme. Que placer…. No pasaron ni tres minutos que siento como la puerta del baño se abre más de lo que estaba. Me doy vuelta y lo tengo a Fer desnudo, adentro de la ducha conmigo. El espacio es reducido, por lo que su erección enseguida roza mi cuerpo. Me dice que necesitaba bañarse para sacarse la arena que traía de la playa. Le digo que me parece bien, y agarrando el jabón empiezo a enjabonarlo. Recorro casi todo su cuerpo, pero me detengo en sus pectorales y luego en su pene. Con movimientos suaves lo masturbo. Mi mano recorre la totalidad de su pene y sus huevos. El me saca el jabón de la mano y empieza a hacer lo mismo conmigo. Cuando llega a mis tetas empieza a recorrerlas desde abajo. Me pellizca los pezones, que ya están duros y me los masajea. Yo sigo masturbándolo. En determinado momento me doy vuelta, poniendo mis manos contra la pared. El mensaje era claro. Quería que me penetrara. Fer como pudo se acomodó, y de a poco empezó a penetrarme. Yo estaba muy mojada, producto de la excitación, pero el agua a veces dificulta la tarea, por lo que costo un poco más de lo normal. De a poco me fue penetrando. Yo le indicaba que la sacara y volviera a meterla. Al tercer o cuarto intento ya la tuve completamente adentro. – “ahhhhyy siii pendejo, cógeme”, fue lo primero que me salió. Me empezó a bombear suavemente. Como queriendo controlar el momento y por sobre todo, estirarlo. Yo estaba disfrutando a pleno, pero tenía en claro de que en esa posición difícilmente pudiese acabar. Estuvimos unos 5 minutos debajo de la ducha, hasta que dándome vuelta le indique que quería ir a la cama.

Nos secamos como pudimos, y terminamos en la habitación. Lo tire en la cama y acostándome al lado de él, me acomode para chuparle la pija. Se la empecé a chupar con la intención de hacerlo acabar. Sabía que el pendejo, si acababa, seguramente al poco tiempo iba a tener otra erección. Así que no me preocupaba eso. Se la estuve chupando unos 3 minutos. Le chupaba la cabeza, bajaba hasta los huevos y volvía a subir. Cuando me canse, me levante y me senté encima de él. Con una mano, y en un movimiento, me metí la pija adentro. Empecé a cabalgarlo rítmicamente. Quería tener mi orgasmo y sabía que, en esa posición, donde tengo el 100% del dominio, iba a lograrlo fácilmente. Fer me tocaba las tetas, me pellizcaba los pezones y cada tanto, cuando yo me tiraba encima de él, me las chupaba y mordía. Cuando sentía que me dolía, me volvía a erguir. Cuando pasaba la molestia, me volvía a tirar para adelante. En determinado momento siento que estoy por acabar, aumento la intensidad y cuando ya estoy lista, con mis brazos me agarro de sus muslos como haciendo fuerza para metérmela aún más adentro. El orgasmo que tuve fue increíble. Duro el doble de uno de los normales. Pero Fer aún no había acabado. Por lo que comencé a moverme nuevamente. En determinado momento salgo, y me pongo en 4 patas. Se que esa posición a los hombres les encanta. Fer se acomoda y me penetra. Con su dedo gordo empieza a jugar con mi culo. Si lo quiere no tengo problema en entregárselo. Cada vez que puedo hago fuerza para atrás, para sentirla lo más adentro posible. Fer me indica que pare, porque está por acabar y aun no quiere. Como puede sale de dentro mío y yo me doy vuelta tirándome en la cama. Pasan unos segundos y Fer me vuelve a penetrar. Estamos en una especie de posición misionero. Sus movimientos son fuertes por lo que siento sus estocadas y las estoy disfrutando. Si seguimos así es posible que logre acabar por segunda vez.

Fer mantiene un ritmo constante. Me levanta de la cola, quedando el arrodillado. Con su pija juega a que entra y sale. Se ayuda con la mano. Yo estoy prendida fuego y le dijo “déjamela adentro pendejo que acabo de nuevo”. No termino de decírselo que caigo en un nuevo orgasmo, aún más fuerte que el anterior. Fer no se puede contener y quiere salir, señal de que estaba por acabar también. Cruzo mis piernas por su espalda, por lo que no lo dejo salir. Comienza a acabarme adentro. Cuando aflojo las piernas, porque termino de acabar, él logra salir de adentro mío, por lo que parte de su semen termina en mi vientre y alrededor de mis labios vaginales. Siento como de dentro mío sale algo tibio. Es resto de semen.

Fer se acomoda como puede, y se sienta en la silla que hay en la habitación. Yo me doy vuelta y quedo acostada boca abajo. Necesito recobrar fuerzas después de haber tenido dos…y no sé si más, orgasmos en menos de 10´.

Me quedo media dormida, no sé cuánto tiempo, pero mientras me dormitaba, pude escuchar como Fer se había levantado para ir al baño. Al rato me despierto porque siento que empieza a acariciarme la espalda. Me está haciendo una especie de masaje, que comiendo a disfrutar y se lo hago saber. Al poco tiempo se sienta arriba mío. Lo primero que noto es que sigue desnudo, porque sentí su huevos y pene apoyarse en mi cola. Lo tengo sentado encima, apoyándome todo y haciéndome masajes. En breve me despabilo.

En la posición que estoy no puedo hacer mucho, pero alcanzo a decirle que me encanta. Que me encanta como me está masajeando y que me encanta como me cogió. Fer me responde que yo lo vuelvo loco. Que no puede creer que este pasando por algo así, y se agacha para empezar a besarme el cuello y la espalda. Siento como me roza con su pene, que me da la sensación de estar semi erecto. Estiro los brazos, en señal de relajación. Estoy totalmente entregada. Abro un poco las piernas, así la pija semi erecta de Fer se acomoda en mi entrada. Mi entrada que aun desprende semen de la acabada anterior. Lo puedo sentir aun, ahora frio, en mi entrepierna.

Fer se acuesta encima mío, y ayudándose con la mano empieza a penetrarme. Al no estar tan dura no es fácil, pero de a poco va lográndolo. Para ayudarlo, y como no puedo con mis manos, levanto un poco la cola y empiezo a hablarle. -“pendejo como me gusta que me cojas”. -“Nos vamos a ver en Argentina y me vas a seguir cogiendo. No tengo problemas en ir hasta Rosario o nos encontramos en San Pedro, pero me vas a seguir cogiendo”. Pareció surtir efecto, porque pude notar como se empezaba a poner más dura, lo cual le facilito penetrarme. Con uno de mis brazos agarre una de las almohadas y la coloque debajo de mi pelvis. Esto iba a facilitar todo. En breve pude sentir como ya la tenía totalmente adentro. La posición no era la más cómoda para Fer, por lo que se arrodillo. Eso nos dejó un poco más lejos, pero fue suficiente para que la cabeza de su pija quedara dentro mío. La metía y la sacaba, pero solo la cabeza. Es algo que me vuelve loca. Me hace acordar a las primeras veces que me enfiestaba con Julian y alguno de sus amigos, donde en los juegos previos solo me podían penetrar con la cabeza. Si entraba un poco más perdían. Ah, y siempre sin ayuda de las manos.

Estuvo un rato jugando de esa manera, que fue suficiente para que yo acabara una vez más. Este no fue tan intenso como los anteriores, pero lo disfrute igual. Fer no lo podía creer. Me había hecho acabar ya tres veces. El seguía jugando con su pija, pero solo con la cabeza. En determinado momento, volteo mi cabeza para poder mirarlo, y le pregunto. “no me la queres meter entera, pero en la cola?”. Fer se quedó helado. No se lo esperaba. Me dijo que si, por lo que le indique que fuese hasta el placard a buscar una crema que tengo. Si bien es para el cuerpo, más de una vez la utilice como lubricante.

Empezó a lubricarme el ano, y jugar con uno de sus dedos. Como podía seguía penetrándome, aunque ahora le era más difícil. Después de un ratito trabajando, pude sentir como comenzaba a penetrarme analmente. Para mi sorpresa no costo. No se si fue producto de mi excitación, de la posición, o de un buen laburo previo, pero solo hizo falta que me la pusiera y me la sacara dos veces, hasta que finalmente logro penetrarme totalmente. Que placer me da sentirla completamente adentro de mi culo. Sentir que todo se va acostumbrando despacito es uno de los mayores placeres, junto con la doble penetración, que sentí en mi vida.

Le indique que se quedara quieto unos segundos, hasta que todo se acomodara. Cuando estuve preparada, y sacando un poco más de cola, le hice saber que podía empezar el bombeo.

Fer empezó suavemente, pero era evidente de que estaba muy excitado. Yo trate de levantarme, para quedar en cuatro patas y que de esa forma pudiera tocarme las tetas, pero no me lo permitió. Se tiraba con todo su peso encima mío, como queriendo penetrarme lo máximo posible. En eso me dice que está por acabar. Le pido que me acabe adentro. Quiero la leche adentro del culo. Estiro uno de mis brazos y lo agarro de una de las nalgas para que no pueda salir. Siento tres o cuatro espasmos y se tira encima mío. De a poco me doy cuenta de que su pene se está achicando porque termina saliéndose solo de mi culo. Fer esta exhausto y se deja caer a mi lado. Yo me quedo inmóvil hasta que decido levantarme.

Ni bien me paro siento como sale semen de mi ano. Lo siento abierto. Esa sensación de ganas de ir al baño es la que tengo siempre después del sexo anal. Pero es solo eso, una sensación rara en la que siento mi culo totalmente dilatado. A veces vuelve a la normalidad enseguida, a veces tarda un poco más.

Me limpio un poco con papel y me miro en el espejo. Voy al living a buscar mi celular para ver la hora. Son pasadas las 20:30hs, y tengo tres mensajes de Martin.

Le contesto que voy a llegar media demorada, y aprovechando de que desde donde estoy lo puedo ver a Fer tirado en la cama, le saco una foto. Me aseguro de que no se le vea la cara ni nada comprometedor, y la mando. En el pie de la foto le pongo.. “sabrás entender”.

Vuelvo a la habitación y le comento a Fer que tengo una cena. Que si quiere salimos juntos, pero que yo me tengo que preparar.

Entiende que en realidad quiero prepararme sola, por lo que se viste, y antes de salir me da un beso. Le digo de intercambiar celulares, ya que lo que le había dicho antes era verdad. Quería verlo de nuevo en Argentina. Intercambiamos números y quedamos en que tal vez al día siguiente nos veríamos de nuevo en el bar.

Me bañé lo más rápido que pude. Necesitaba sacarme los restos de semen que tenía. Aun podía sentir mi culo abierto. Me puse lo primero que encontré, ya que estaba muy demorada.

Martin estaba sentado en una mesa en el fondo. No era la de siempre, pero era cercana. Nos daba cierta privacidad y tranquilidad para hablar. No me dejo ni sentarme que ya me estaba interrogando. Se lo notaba excitado. Como si el morbo del saber que venía de tener sexo lo excitar aún más.

“Contame cuantos polvos te hecho el pendejo”, fue una de las primeras cosas que me hizo. –“Dos, pero yo acabé 4 veces”, le respondí. –“vas a tener que esforzarte porque dejaron la vara muy alta”. Martin abría los ojos y sonreía. Seguimos conversando mientras nos tomábamos unas cervezas y pedíamos algo para comer. Seguí contándole un poco como había sido todo. Martin parecía tener una pregunta a cada respuesta que le daba. –“es la primera vez que estas con un pendejo”?. –“no, no es la primera vez, pero tampoco es algo que haga muy seguido. Y la verdad es que disfruto mucho. Es diferente que estar con alguien de mi edad o más grande. Como que me levanta mucho la autoestima el sentirme deseada por chicos más jóvenes, que posiblemente encuentren chicas mucho mejor físicamente de su edad”. Ahí comenzó un debate sobre la diferencia en experiencia vs juventud. Un debate que ya había escuchado alguna vez. Yo realmente estaba cansada y en el fondo no tenía muchas ganas de tener sexo con Martin esa noche. Pero por otro lado el morbo de haberme garchado a un pendejo y terminar la noche con Martin era más fuerte. Además, sabía que era su última noche en Miami, por lo que, si no nos acostábamos hoy, no lo iba a ver hasta vaya una a saber cuando…

Después de la tercer cerveza ya me sentía bastante lanzada como para decirle de ir a mi depto. Martin se ofreció a llevarme a su hotel, pero yo insistí con ir al depto porque era más cerca y después no iba a tener que volverme. Me dijo que podía quedarme a dormir en el hotel, pero lo rechace.

Al entrar al departamento, y antes de dejar mis cosas sobre la mesa, mire la hora en el celular. Eran las 23:45hs….

-“queres tomar algo”?. Le pregunte mientras dejaba las cosas en la mesa. –“no, solo quiero cogerte” me respondió mientras se acercaba y me daba un beso.

Nos empezamos a besar ahí parados, cuasi como adolescentes. Enseguida me saco la musculosa, dejando mis tetas al aire. Se agacho de manera de empezar a chuparme los pezones. Hacia menos de dos horas que había estado en el mismo lugar, en una situación similar, pero con otra persona. Me sentía una puta tremenda, pero me gustaba y era lo que me excitaba. Podía sentir como mi vagina, que nunca se había secado del todo, volvía a empaparse.

Con mis manos trate de tocarle la pija por arriba del pantalón. Estaba dura y podía sentirla fácilmente. Tenía ganas de chupársela por lo que lo llevé como pude al sillón. Lo empuje y quedo sentado. Le empecé a desatar las zapatillas mientras lo miraba a los ojos con mi mejor cara de puta. Una vez le saque el calzado, le desabroche el pantalón y también se lo saque, dejándolo en pija adelante mío. La tenía dura como una estaca. Me la metí en la boca de una. Estaba tibia. Mientras se la chupaba y le masajeaba los huevos lo miraba a los ojos. –“que perra sos, como la chupas. Me encanta”- Yo no le respondía, solo seguía haciéndolo y mirándolo. Solo se escuchaban sus gemidos, y el ruido que hacia mi boca mientras le empapaba el pene con saliva. El cómo podía trataba de tocarme las tetas. Se la chupe un rato, jugando con mi lengua en su cabeza. De pronto subía y bajaba, me la metía entera, después solo la cabeza. Le chupaba el tronco. Me entretuve bastante tiempo, en el cual Martin solo atinaba a sostenerme la cabeza y correrme el pelo cuando se me venía a la cara. En determinado momento se levantó, por lo que me pare al lado de él. Le saque la remera y el empezó a desabrocharme el pantalón. Me saqué como pude las zapatillas y el ayudándose con las manos me saco el pantalón, dejándome solo en tanga. Ahora fui yo quien se sentó en el sillón y el se arrodillo el piso para empezar a chuparme la concha. Me acomode de manera tal de poder facilitarle la tarea. Ni bien empezó a chupármela me hizo la misma pregunta que la noche anterior...”-decime que no te acabaron adentro por favor”… mientras me reía le conteste que eso me lo respondiera él. Hizo el intento de frenar, pero con una de mis manos le hundí la cabeza en mi vagina, sin darle chances a nada. Me la siguió chupando un rato largo mientras se ayudaba con los dedos. La verdad es que el sillón era medio incomodo, por lo que después de un rato me levante y lo lleve a la habitación, a la cama. Ni bien entre, en mi cabeza aparecieron flashes de la garchada que me habían dado unas horas antes en ese mismo lugar.

Nos tiramos en la cama y volvimos a besarnos. Martin recorría mi cuerpo con sus manos. Sentía como me apoyaba la estaca. Estaba dura como nunca. Lo seguí masturbando mientras me chupaba el cuello y las tetas.

En determinado momento lo acomodé y me senté encima. No logre que me penetrara por lo que me tuve que ayudar con mi mano. Enseguida sentí como entraba la cabeza. Era más grande que la de Fer, y se notaba. Me lleno. Cuando bajaba podía sentir que no quedaba espacio dentro mío. De hecho, sentía un poco de dolor. Pero no me importaba. Empecé a subir y bajar manejando el ritmo. –“métemela bien adentro”. Le decía. Y Martin se desesperaba por penetrarme aún más. Cuando estuve totalmente dilatada empecé a bajar con más fuerza. Mi útero se había acostumbrado, por lo que ya no me dolía. Intensifique el ritmo hasta que me di cuenta de que, si seguía así, en breve tendría mi primer orgasmo. Se lo hice saber- “voy a acabar. No pares que voy a acabar.”. Martin me agarro de los hombros y me empujo para abajo. Empecé a acabar como si fuese el primero del día. Era increíble. Estaba teniendo un orgasmo con la misma o mayor intensidad que el que había tenido un par de horas antes.

Una vez que termine, relaje las piernas y me quede sentada arriba de Martin con su pija dura aun dentro mío. Necesitaba recobrar fuerzas. En breve comencé a moverme lentamente. Podía sentir como chorreaba flujo de mi vagina producto de la excitación. Se escuchaba el ruido de mis jugos. Me tire arriba de Martin, sin dejar que saliera la pija de dentro mío. Esto le permitió chuparme las tetas y jugar con uno de sus dedos en mi ano.

Se ve que aún seguía dilatado, porque enseguida Martin me dijo. - “hija de puta te hicieron el culo?.”. Sin decirle que sí, lo asentí con la cabeza. –“noo, que puta divina que sos por dios. Como te gusta la pija. Te lo voy a hacer yo”. Me dio vuelta acostándome boca abajo en la cama, en la misma posición en que lo había hecho con Fer. Le indiqué que me alcanzara una almohada que puse debajo mío. Se puso a chuparme un poco el culo y la vagina. Imposible que no estuviese chupando restos de semen de Fer, pero no dije nada. Era tal el flujo y la excitación que no hizo falta mucha lubricación. Se acomodo y de a poco empezó a penetrarme analmente. Al principio dolió un poco, lo sentía irritado, pero no dije nada. Solo le pedí que la sacara y la volviera a meter. Podía sentir como todo se acomodaba. Molestaba un poco más que la de Fer, pero el placer era similar. Me puse en cuatro y Martin se paró al costado de la cama. Me agarraba de las tetas y me empujaba contra él. Con una de mis manos le tocaba los huevos y me masturbaba. Martin no acababa, por lo que seguía bombeándome de manera rítmica. Le pedí que agarrara la crema, que aún estaba tirada arriba de la cama, y se tirara un poco porque sentía que se me estaba prendiendo fuego el culo. –“hija de puta con esto te lubricaron el orto hace un rato?”, me pregunto. “claro que sí”. Respondí mientras se me escapaba un gemido. Se ve que estaba gimiendo fuerte, porque Martin puso una de sus manos en mi boca en señal de silencio, pero se la mordí para que me la sacara de la boca.

Le pedí que se acostara en la cama para cambiar de posición. Me volví a sentar arriba de él, pero esta vez de espaldas y penetrándome analmente. Yo estaba en cuclillas, por lo que eran mis piernas las que hacían el trabajo. Que placer estaba recibiendo. Cada vez que bajaba sentía que me penetraba hasta las entrañas. Si me hubiesen tocado en ese momento la vagina, creo que hubiese acabado nuevamente. En eso siento que Martin empieza a ponerse duro. Era señal de que estaba por acabar. Alcanzo a decirme que no quería acabar todavía, pero la verdad es que yo no quería que eso durara eternamente, por lo que me di vuelta, quedando de frente a él, y me volví a sentar arriba de su pija. Con una de mis manos empecé a tocarme la vagina. El otro brazo lo tenía detrás de mi cabeza. –“lléname el culo de leche Martin”, le dije. “dale que quiero que se mezcle con la de Fernando”. No termine de decirle esto que sentí como me agarraba de las caderas para no dejarme mover. Me di cuenta de que estaba acabando dentro mío. Pasaron uno 30 segundos y me tire al lado de él. El culo me ardia, pero también sentía como me entraba aire fresco por ahí. Indudablemente lo tenía totalmente abierto. Martin no decía nada. Tenía la pija semi erecta, con una mezcla de crema, semen y demás………

Nos quedamos unos minutos tirados, hasta que se levantó para ir al baño. Yo me quede tirada en la cama. No tenía casi fuerzas. Las piernas las sentía cansadas como si hubiese corrido una maratón. Los pezones los tenia en llamas como si hubiese amamantado a trillizos. Pensé que Martin volvería del baño y empezaría a cambiarse. Para mi sorpresa, cuando volvió la tenía nuevamente dura. Se reía. Yo no lo podía creer. Alcance a decirle, -“hijo de puta te clavaste una pastilla”.- Mientras me sonreía me contesto.- “y a vos que te parece?. Que iba a arriesgarme a pasar papelones con vos, y encima cuando venias de estar con un pendejo de 25 años?”. No lo podía creer. Estaba como si no hubiese acabado. Yo no daba más y él estaba como nuevo.

Le sonreí cuando lo vi acercarse. No atine a nada más que a decirle, -“pero yo no doy más”. Pero mis palabras no iban de la mano de mis gestos físicos. Me abrí de piernas, y Martin se tiro de nuevo encima mío. Lo primero que hizo fue chupármela. Tengo que reconocer que hasta a mí me dio un poco de asco. Esa zona tenía semen de dos hombres. Si bien me había limpiado, mi experiencia dice que siempre siguen saliendo restos. Por otro lado, ahora había una mezcla de crema, pero también jugos míos. En síntesis, no era la zona más higienizada en esos momentos. A Martin pareció no importarle. Me la chupo como si quisiera limpiarla. Obviamente esto empezó a excitarme nuevamente y se lo dije. –“seguí que me vas a hacer acabar”. Pero no siguió…. Se acomodo y acostó arriba mío penetrándome vaginalmente. No costo nada. Enseguida empezó a bombearme rítmicamente. Me agarro las piernas y se las puso sobre sus hombros. Podía sentir cada embestida como una estacada. No podía creer que ese hombre hubiese acabado hacia menos de 20 minutos y que tuviera de nuevo semejante erección. Tengo que reconocer que me gustaba más allá del cansancio.

-“que bien que coges Nati. La puta madre que bien que coges”. – “cógeme dale. Metemela toda. Le vas a contar a tus amigos como me cogiste?. Les vas a contar como te cogi?.” Le dije. -“queres cogerme en Buenos Aires?, queres cogerme con tus amigos?. Cuantos son?. Mira que me banco a varios”, le dije. Se ve que mis comentarios hicieron efecto, porque lo único que atino a decir fue, -“voy a acabar”. Cuando me di cuenta de que estaba por empezar me sali como pude, y puse mi cara debajo de su pija. Mientras le chupaba los huevos con una mano lo masturbaba. Empezó a acabar. Parte en mi cara, parte en mi mano, y el resto en la cama. No fue mucho, señal de que la mayor cantidad había quedado dentro de mi culo un rato antes. Una vez que me di cuenta de que ya no iba a salir nada me puse a chupársela. Martin se relajó, dejándose caer en la cama y yo seguí chupándosela. De a poco se le fue durmiendo, pero en ningún momento del todo. Cuando note que estaba relajado deje de chuparla, ya que sabía que, al haber tomado la pastilla, podía volver a despertarse. Y la realidad es que yo no podía ni quería más.

Me levante a buscar un poco de agua y cuando volví me tire al lado de Martin, que aún estaba en la cama mirando el techo. Me quede dormida, así como estaba, desnuda y sucia.

Me desperté al rato. Aún estaban las luces prendidas y como pude vi que Martin se estaba cambiando. Me volví a dormir hasta que el despertador empezó a sonar, señal de que eran las 7:00AM y tenía que ir a trabajar.