Sara es el precio - Extracto 3
Sergio no es un marido herido, sino un director de escena perverso. Cada mensaje de Jaime es una trampa, y cada detalle sexual es un clavo en el ataúd de su confianza. ¿Está jugando con su mente o la realidad es más oscura de lo que imagina?
EXTRACTO DE MI NUEVA NOVELA "SARA ES EL PRECIO"
Una mañana decidí cruzar la línea que tanto miedo me infundía.
SERGIO: Hola Jaime, qué tal? Soy el marido de Sara, me recuerda?
Tardó un par de horas en contestarme, aunque mi mensaje lo había leído casi de inmediato. Imaginé que había buscado una ocasión para responder sin nadie alrededor.
Y lo hizo a la hora de comer.
JAIME: Hola, señor López, cómo le va con su nuevo contrato?
SERGIO: Bien, gracias… Pero si no le importa, podríamos tutearnos.
JAIME: De acuerdo, por mi vale. Puedo ayudarte en algo? Algún punto del nuevo contrato que no entiendas?
SERGIO: En realidad no quería hablar de la hipoteca… No sé cómo decírtelo… Estaba pensando en lo ocurrido la otra noche en la discoteca y me gustaría comentarlo contigo.
Hubo unos minutos de silencio. Le había dado en la línea de flotación. Tal vez se pensaba que quería increparle o, incluso, denunciarle. Tenía que eliminar sus resquemores si quería que nuestra conversación no se acabase antes de empezar.
Decidí tirarme a la piscina, por mucho que me escociera por dentro.
SERGIO: No te preocupes, hombre, si no estoy enfadado. Si a mí me gusta que mi mujer haga cosas con amigos… ya sabes… y que luego me las cuente… así le damos vidilla a nuestras… relaciones.
Su respuesta fue inmediata.
JAIME: Lo dices en serio? Eres eso que llaman cornudo “encantado” o algo así…?
Sentí un retortijón en el abdomen, pero ya no podía echarme atrás.
SERGIO: Sí, algo así… Aunque nos gusta más llamarlo “pareja abierta”.
Pareció relajarse y durante el resto de la conversación no mostró pelos en la lengua.
JAIME: Ah, joder, haber empezado por ahí… En ese caso, no te preocupes, que todo fue genial. A tu mujer nos la follamos bien entre Mauro y yo. Se fue contenta la muy puta…
El alma se me cayó a los pies. Aquel apelativo me había sentado como una bofetada a mano abierta. Me mordí la lengua y me obligué a continuar.
SERGIO: Os la follásteis los dos a la vez?
JAIME: Bueno, a la vez y por turnos… jajaja… que hubo tiempo para todo… Y no veas como gritaba la muy zorra… con esa cara de vicio que pone cuando la chupa y cuando se corre… Y como te mira a los ojos cuando sabe que estás a punto de pringarle la cara… Ufff, solo de pensarlo se me pone dura. Te felicito, hombre, una guarra como tu mujer es un placer tenerla todas las noches en la cama, eres un tipo afortunado… Aunque no es fácil de contentar con un solo rabo… No me extraña que busques ayuda… jajaja.
Las manos me sudaban desde hacía rato. Tenía que sujetar fuertemente el móvil para que no se me escapara de ellas.
SERGIO: Sí, la cara de vicio que pone es lo que más me gusta… Os la puso bien la guarrona de Sara, eh?
JAIME: Ufff, ya te digo… jajaja
Todo lo que decía era para insultar a mi pobre Sara, pero aún no me había dado detalles.
SERGIO: Y qué más le hicisteis?
JAIME: Pues lo normal… Un poco de chuperreteo, un poco de folleteo por delante y por detrás… Y al final la llenamos la cara de lefa, como debe ser…
Mi estómago amenazaba con expulsar el desayuno de la mañana. Tenía que hacer un serio esfuerzo para no vomitar.
SERGIO: También por detrás…?
JAIME: Ufff, vaya si le dimos por detrás… Es lo que más le gustaba a la muy zorra. Como gemía la guarra y como pedía más… Aunque a decir verdad por detrás solo la di yo… que el bobo de Mauro no la tenía muy dura y no consiguió metérsela por ahí… jajaja. Él se lo perdió…
Mientras leía los mensajes del viejo, pensaba que todo aquello era impropio de personas en su sano juicio. Si el tipo estaba chalado, como había dicho Sara, lo más probable era que todo lo que decía lo hubiera inventado recordando escenas de películas porno y que las estuviera viviendo en primera persona.
Intenté llegar más lejos para ver por dónde salía.
SERGIO: Y dices que a Mauro no se le puso muy dura?
JAIME: Ya te digo… El muy gilipollas presumiendo de que es un gran follador, pero menudo idiota. El tío me hizo esperar para follármela. Decía que el primer turno era para él. Y el tonto del culo va y se corre en el coño de tu mujer en un par de minutos. Total, que se pasó todo el tiempo intentando que se le pusiera gorda otra vez mientras yo me la follaba por todos los agujeros.
Tragué saliva y me forcé a seguirle la corriente.
SERGIO: De verdad le diste lo suyo tú solo?
JAIME: Como para no hacerlo… estas oportunidades no se presentan todos los días. Bueno, lo de follar sí, que uno todavía está en circulación, pero lo de dar con una guarra tan puta como tu Sara, eso es una entre mil…
SERGIO: Tú crees?
Le iba dando cuerda y el tipejo seguía soltando detalles como desatado.
JAIME: Ya te digo… Ah, que no se me olvide, te felicito por lo bien que la tienes enseñada a mamar… Cómo chupa la hija de puta!! Y como le gusta tragar leche… Se la relame toda y te deja la polla brillante… jajaja. Y si se cae una gota al suelo, se agacha y la recoge con la lengua… Puta, pero puta es tu Sarita… Enhorabuena!!
Al llegar a este momento, no pude soportarlo más y salí corriendo hacia el baño. Había sujetado el vómito hasta entonces pero al final vencieron las arcadas provocadas por los mensajes del puñetero abuelo.
Cuando me repuse le envié un mensaje de despedida. No quería seguir con aquella burla. Estaba claro que el tipo era un pirado y si seguía leyendo sus memeces iba a terminar por dudar de Sara. Mi mujer había tenido razón: el tipejo estaba loco y debía pasarse el día masturbándose con películas obscenas. Aparte de vacilarle y enviar fotopollas a las clientas de la sucursal.
SERGIO: Bueno, tengo que dejarte. Adiós, Jaime.
El tipo respondió de inmediato.
JAIME: Adiós, hombre, que te vaya bien con tu putita… Ah, y ya quedaremos para follárnosla bien follada de nuevo. Y esta vez no te cortes, hombre, pasa y mira… Unas buenas pajas te pueden caer cuando la veas mamándonos la polla con esos ojos de guarra… jajaja.
No respondí a aquella última afrenta. No merecía la pena.
Me disponía a apagar el aparato, cuando me llegó el último mensaje.
El peor de la conversación.
JAIME: Por cierto, se me olvidaba decirte que Mauro lo grabó todo. Lo que pasa es que no me ha querido pasar el vídeo todavía y no te lo puedo enviar. Pero no te preocupes, que te lo paso en cuanto lo tenga para que lo veáis juntos tu putita y tú.
Lo recibí como un mazazo en el estómago. ¿Estaría hablando en serio? Estaba claro que no, que estaba como una regadera y que era otra de sus chaladuras. Pero aun así me había sentado fatal.
..........
Extracto de mi nueva novela "SARA ES EL PRECIO", recién publicada en Amazon, y GRATUITA para los Kindle Unlimited. No te la pierdas!!!
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