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El de mantenimiento Parte 5

David creía controlar el juego, pero la realidad lo supera: llevar a su esposa al antro de Fermín no es una prueba de sumisión, sino una exposición pública donde cada roce se convierte en una traición silenciosa. ¿Hasta dónde puede llegar el morbo antes de que la vergüenza lo devore?

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EL DE MANTENIMIENTO Parte 5

Ver a Fermín con sus manos sobre el cuerpo delicado y poderoso de Nuria, era tremendo pero a la vez, casi que me excitaba menos que el primer video de ella dándole la espalda y él sobándose la polla.

Como si la eminencia de un encuentro entro ellos, me calentara menos que la simple posibilidad de lo improbable, de lo impensado.

Ahora ella estaba jugando este juego conmigo, dispuesta a complacerme, pero ¿hasta dónde sería capaz de llegar? ¿Y hasta donde quería que llegara, yo?

Por primera vez pensé que tal vez podría pasar, que Fermín acabara follando con ella.

Pero no, era imposible, ella solo estaba jugando con él, aunque esa última frase, de que también le había puesto aquello, ese juego, esas manos pesadas sobre su cuerpo.

Otra vez conduje por la carretera con los demás, que también salían de la ciudad rumbo a sus urbanizaciones, a esas modernas colmenas, a las cuevas confortables y seguras.

Fui directo al bareto de siempre, pero al llegar no vi el coche de Fermín, entré, ellos no estaban, ni el de mantenimiento ni sus colegas.

Me sentí un poco desilusionado, no había recibido más mensajes.

Llegué a casa, Nuria se estaba duchando en el cuarto de arriba.

_Nuri, cariño, ya estoy aquí_ dije desde la puerta del baño, sobre la cama estaba tirada la calza negra, los leggins y el top del mismo color.

_Pasa_ dijo ella

Entre al espacioso baño, ella corrió la mampara de la ducha, su cuerpazo desnudo se insinuaba detrás del esmerilado cristal, salpicado por el agua.

_ ¿Cómo estás?_ dijo, su carita mojada resplandecía con una gran sonrisa.

_Bien ¿y tú?_

_ ¿Te ha gustado lo de hoy?_

_ Joder, fue fuerte, sus manos deben ser pesadas_ dije

_Ya te digo que sí, métete bajo la ducha conmigo_ dijo ella

_Ahora_ dije

Entonces recibí un mensaje de Fermín, era un video.

Salí del baño fui hasta el otro cuarto, el que estaba vacío, con el muro roto y los escombros.

Puse a descargar el video.

Otra vez la impaciencia que me devoraba.

Por fin estuvo listo para verse.

Primer plano de Nuria, sobre la cama, abierta de patas, masturbándose, con el top blanco aprisionando sus tetazas y su manito escarbándose el coño.

Y luego la imagen saliendo de esa pantalla que era un televisor y mostraba a un tío sentado en una silla, con los pantalones bajos, era larguirucho, con su gran nariz y sus ojos saltones y se estaba masturbando una larga polla y al lado suyo el de la barba rala con su gorda polla entre las piernas.

_No te corras todavía Nuria_ mi propia voz sonaba metálica, impersonal, no parecía mi voz

_Es que no voy a poder, David_ dijo ella y las risotadas atronaron el micrófono del móvil

_Es que no voy a poder, David_ una voz rasposa remedaba y parodiaba la voz de Nuria.

_No te jodes, menuda zorra_ decía la voz de Fermín y la cámara del móvil enfocó su cara arrugada y rojiza y luego su enorme polla desnuda.

_Es que no voy a poder David_ dijo Fermín, su calva obscena, su voz ridículamente aflautada queriendo imitar la voz de Nuria, su cabeza de bala de cañón.

_Métete los dedos en el coño, guarra_ bramó alguien, era el flaco de los ojos saltones, la barba mal rasurada.

Como si Nuria pudiese escucharles y cumplir con sus pedidos.

_Venga, que quiero ver esas tetazas otra vez_ dijo el de la barba rala.

_Aquí estamos con los colegas, bebiendo algo y haciéndonos pajas con la puta de tu mujer, gracias amigo_ dijo Fermín

_Gracias David_ gritó el flaco de los ojos saltones, voces de borrachos, voces enfebrecidas de horda.

_Gracias cornudo, por enseñarnos las tetas de la zorra de tu mujer_ gritó el de barba rala

_ Que tetas de guarra, habrás calentado a muchos cuando eras azafata ¿verdad?_ mi voz de la noche anterior

_Ya te digo yo que si, hijaputa, tetuda_ gritó el flaco

_Supongo que si…_ decía Nuria

_Supongo que sí, no te jodes, menuda zorra_ ahora era el de barba el que imitaba la voz de Nuria.

_David ¿vas a venir o no?_ escuché la voz de ella que me llamaba desde la ducha.

_Hoy ha sido la hostia, sentir ese cuerpecito con mis manos, UFFF_ decía Fermín, hasta que corté el video.

Me desnudé apresuradamente, me metí bajo la ducha.

El cuerpo desnudo de Nuria me envolvió bajo el agua.

_Joder, no sabes las ganas que he tenido todo el día_ dijo ella y nos besamos, sus tetones se pegaron sobre mi pecho, toqué sus nalgas rotundas, las imágenes de esos palurdos pajeándose con el video de ella en manada, vinieron a mi mente.

_ Las cosas que me haces hacer, eh_ dijo ella sonriente

_No te obligo_ dije yo y luego me metí un pezón rosado en la boca.

Sus manos me acariciaron el pelo mojado

_Ya lo sé, amor, las hago porque me gusta…..me gusta hacerlo por ti_ dijo ella

_Joder Nuria, tienes que haberlo vuelto loco, ese paleto, con sus manos sobre ti_

_ ¿Se estará masturbando ahora? ¿Tú crees?_

A veces ella parecía adelantárseme en este juego, ir más aprisa que yo.

_Joder que sí y tiene un pollón, además_ dije

_ ¿Cómo lo sabes?_ dijo ella

_Pues le he visto en los videos_

_ ¿Si? que morbo tienes_

_ ¿Quieres verlos? Los videos_

_No, no me interesa su polla, esta es la única polla que me interesa_ dijo y su manita me la envolvió y tiró de ella.

Pero no lograba tener una buena erección, las imágenes de Fermín masturbándose con sus amigos, mirando el video de mi esposa, seguían girando dentro de mi cabeza.

_Espera_ dijo ella y se puso de rodillas y atrapó mi polla con su boquita y me la mamó un buen rato, se puso un poco dura, pero no estaba a tope.

Ella se mostró impaciente y se giró en la ducha y me ofreció su enorme culo, refregó sus nalgas contra mi polla, llevó una mano hacía atrás y pudo comprobar que estaba flácida.

Echó su cabeza sobre mi hombro y besé su cuello, ronroneó como una gatita, metí la mano por detrás, entre sus nalgas carnosas y comencé a masturbarla, mis dedos se perdían en su coño, estaba muy mojada, el agua de la ducha caía sobre nosotros.

_ ¿Qué te tiene tan cachonda? ¿El haber sentido sus manos de palurdo en tu palmito?_ dije

_David….mmmmmm!......_

Ella intentó pajearme llevando una mano atrás pero fue en vano, mi herramienta no estaba por la labor, tal vez era la segunda vez que me pasaba algo así con ella.

_No importa, sigue así_ dijo, apoyó sus manitas sobre los azulejos, separó las piernas y dejó que mi mano se deslizara bien hasta el fondo de su intimidad, se corrió de esa forma, cálida y ansiosamente.

Luego cenamos, miramos una serie, nos dormimos, lo que hace cualquier pareja de treintañeros en una noche tranquila, pero por dentro mío había una procesión loca y carnavalesca, las imágenes de esos palurdos, sus pollas, manoseadas, la imagen de Nuria en la tele, abriéndose de patas para ellos, exhibiéndose, cumpliendo mi deseo, con el tanga lefado por Fermín transparentándose, enseñando su coño y sus tetas.

Por dios estaba volviéndome loco con todo esto.

Era como si la mancha de humedad descubierta en la pared por Nuria, estuviese dentro de mí y se expandiera, una enorme mancha sucia que cada vez ocupaba más espacio en mi mente.

Al otro día era sábado, yo no iba a trabajar y tampoco vendría Fermín, el de mantenimiento también descansaba.

Necesitaba un descanso, para ordenar mis ideas, para serenarme.

Nuria se levantó muy temprano, ya se vistió con sus leggins y su ropa de gimnasio y se marchó.

Su cuerpo era el altar donde debía adorarse a sí misma, sin descanso.

Entonces puse otra vez el video de Fermín y sus amigos, era bestial, los gritos las obscenidades que proferían, las cosas que decían de ella.

_Que culo tienes, zorrón:

_Como se mete el dedo en el culito, la guarra_

_Esas tetas de vaca son para llenarlas de leche_

Estaba a punto de correrme cuando recibí un mensaje en el móvil.

_Hola David ¿Qué te parece si esta tarde te vienes con Nuria al bar? Los chicos quieren conocerla_ decía.

_ ¿Estás loco o qué?_ le puse

_Venga, tu puedes venir con ella en plan de, vi que había un bareto cerca de la urba, vamos a conocerle_

_ ¿Tú crees que es tonta?_

_Un poco tonta es, ella misma no va a tener más remedio que conversar, los chicos la conocen y luego vosotros os vais_

_No lo veo_ _Piénsatelo, lo que sí, que se ponga guapa, un vestidito enseñando las tetas y las piernas_

Y de pronto se me vino a la cabeza la imagen de Nuria, con el vestidito.

Era un vestido blanco, corto, que ella había usado en una fiesta a los 16 años, todavía lo conservaba. Se lo había puesto para mí una vez. El vestido apenas le entraba, era tan ajustado que parecía estar a punto de romperse de un momento a otro, muy corto, dejaba sus muslazos a la visto, el culo prieto, exagerado, los tetones a punto de salirse por fuera del escote.

_Si lo llevara ahora, tendría que ser sin bragas_ había dicho ella esa vez.

Fui hasta su armario, revisé sus ropas, me sentía un voyeur, encontré el pequeño vestido, una Nuria de 16 años lo había llevado alguna vez, era como un símbolo de pureza y ahora yo le iba a pedir que se lo pusiera para Fermín y sus secuaces.

¿Iba a hacer eso?

El morbo extremo es una compulsión que nace dentro de uno y no para de crecer, es indetenible, supongo que la única forma de detenerle dentro de mí era recibir un buen golpe, una buena hostia y yo me la estaba buscando.

Es como si hubiese construida una hermosa casa, a la que creía muy sólida y ahora veía que estaba construida sobre un islote, sobre terreno fangoso y la casa se hundía, comenzaba a hacer agua.

_Cari ¿estás en casa?_ dijo la voz de Nuria, ella llegaba relajada y contenta se le veía en la cara, era sábado por la mañana.

Vio el vestido blanco sobre la cama.

_David ¿Qué haces con eso?_

_Quisiera que te lo pusieras_

_ ¿Ahora?_ dijo ella, divertida

_Luego, por la tarde_

_Quieres jugar un poco entonces_

_Quisiera que salieras a la calle con él_ _Imposible, ¿Tu recuerdas como me queda? Pesaba cinco kilos menos, era un palo mojado cuando tenía 16 años_

_Puedes usarlos sin bragas_

_Joder, cariño, ven aquí_

Apartó el vestido y nos sentamos los dos en el borde de la cama, me cogió de las manos.

_Creo que estás un poco loquito con todo esto_

_ ¿Tú crees?_

_Vamos, yo creo que no tiene nada de malo que te ponga verme cerca de ese paleto, que juguemos un poquillo con él, pero no te obsesiones ¿vale?_

_ ¿Qué sentiste ayer, cuando sus manos estaban sobre ti?_

_Bueno, me ha puesto un poco cachonda, saber que tú estabas mirando, pero yo creo que ya debemos ir dejándolo ¿No crees?_

_ ¿Dejándolo?_ dije

_Si, venga, que no podemos seguir tonteando con eso, a ver si todavía vas a pedirme que folle con él_ y se rio con ganas.

_ ¿Estarías dispuesta?_ dije sin hacer caso a su risa, de que se trataba de una broma

_No lo dices en serio ¿verdad?_ ella me miró seria, recelosa

_No, era una broma_ dije, cohibido, asustado.

_Joder, por un momento, pensé….._

_Nuria, has bebido su lefa, ¿no te importa eso?_

_Bueno, sí, es bastante asqueroso, pero qué más da, estaba mezclada con la leche_ dijo

Algo en esa actitud despreocupada de ella me hizo un poco de ruido dentro del cerebro.

_ ¿Alguna vez has follado con un tío parecido a Fermín?_

_Joder, con que familiaridad le llamas, Fermín, como si fuese de la familia ya_

_Respóndeme, cariño_

_A ver, déjame hacer memoria_ dijo ella

_ ¿Tienes que revisar una lista muy larga?_ pregunté, ella con esos tetones desbordando el top, las piernas cruzadas embutidas en los leggins

_Que bobito eres_ dijo y me acarició la mejilla con el dorso de la mano, me sentía un niño pequeño con su madre.

_Si, una vez estuve con un tío así, no tan grosero como este, pero casi, cincuentón, calvo_

_ ¿Si? nunca me has contado mucho ¿Cuándo fue?_

_Quedamos que no habría preguntas ¿Lo recuerdas?_

_SI..…_

_A ver yo era azafata, tendría, no sé, unos 25 o 26 años, hacíamos escala en Estambul, una sola noche, yo no tenía novio en ese entonces_

_ ¿Un pasajero?_

_El conserje del hotel_

_Te estás quedando conmigo_

_Era, bueno, era turco, desde que llegamos, no me quitaba ojo, pero no era descarado, muy amable, ya sabes cómo son, nos registramos, los pilotos, todo el personal de a bordo, luego, después de cenar, me dijo que su turno acababa, me invitó una copa, acepté_

_Y luego follaste con él_ dije apesadumbrado

_Joder, David, ni te conocía, lo dices como….._

_ ¿Follaba bien?_

_No lo recuerdo muy bien, creo que si_ dijo ella

_Y se parecía a Fermín_

_Bueno, un poco, era cincuentón, calvo, tenía un bigotillo fino, un poco ridículo, tenía su tripita también, pero era muy gentil, muy caballero_

_ ¿Te dio por el culo?_ dije sin poder contenerme.

_Joder, chico, no lo recuerdo…..que tonto eres_

Imagine a Nuria entrando a ese hotel, con su valija carry on, arrastrándola, con una mano detrás de ella, con sus ruedecillas, el abrigo en la otra mano, el bolso colgando de su hombro, elegante, alta, con su entallado traje de azafata y ese turco cincuentón relamiéndose su bigotillo, como un gato luego de beber leche.

_ ¿No lo recuerdas?_ dije

_Joder, no puedo recordar todo de cada tío con que me acosté en esos años_ dijo ella

Y de pronto fue como si todo el pasado de Nuria resplandeciera ante mí por vez primera, ella no había tenido noviazgos largos me había dicho, había sido azafata durante diez años, diez largos años.

Diez largos años de promiscuidad, de follar con muchos hombres, pasajeros, conserjes de hotel en lugares exóticos, pilotos de avión, ya se sabe con las azafatas, los largos viajes, las escalas.

_ ¿Qué piensas?_ dijo

_En nada, que te verías bellísima con ese traje de azafata_

_Que bobo eres ¿Quieres que me lo ponga?_

_ ¿Al vestidillo?_

_No, al traje de azafata_ ella conservaba dos trajes de azafata, eran de su propiedad

_No, quisiera que te pongas el vestidillo de los 16, luego, por la tarde_

_Pero no puedo salir a la calle con él_ dijo

_Ya veremos_ dije

_Ayer no te has corrido_ dijo ella y me besó el cuello, refregando sus pechos contra mí.

Me acarició la polla por sobre el pantalón, bajó mi cremallera, metió la mano dentro.

_Hoy sí que estás bien_ dijo

M había empalmado de solo imaginarla con ese conserje turco, ese gordo cincuentón follándose a la azafata española que estaba buenísima.

Se puso de rodillas, en medio de mis piernas, yo sentado en el borde de la cama.

_Sí que sabes mamar la polla, mamona, así se la habrás mamado a ese gordo conserje en Estambul_ pensé.

Ella estaba muy concentrada, a los suyo, los ojos cerrados, era una zorra, lo había sido durante esos diez años como azafata, lo sabía.

Que idiota era, no tenía derecho a pensar así de ella, miré hacia abajo y vi sus tetazas aprisionadas dentro del top, las toqué y acaricie, ella gimió con mi polla en la boca, se la quitó, me miró desde abajo, que guapa era.

_Creo que si me dio por el culo, recuerdo su peso encima de mí, aplastándome, mientras me daba por el culo_ dijo y se volvió a meter mi polla en la boca y luego me corrí.

Almorzamos, todo transcurría con morosidad, apaciblemente, la luz del otoño se esparcía por la casa como oro líquido, en la dorada urbanización.

_ ¿Vas a venir con ella? estaré esperándote_ decía un mensaje de Fermín

_Tal vez vaya, tu espera tranquilo_ decía en plan irónico.

Pero ya lo había decidido, iría, a ese bareto con Nuria, metida a presión dentro de ese vestidillo blanco de sus 16 años.

Ya eran las seis de la tarde.

_Nuri, quiero que te pongas el vestidillo_

Ella acababa de levantarse de la siesta tardía.

_Joder no te cansas, espera que me maquillo_ dije

Se maquilló en tanga y sujetador, delante del espejo, tenía mucho gusto para maquillarse, su cara quedaba suavemente iluminada por los productos y luego se quitó el sujetador y procedió a meterse dentro del vestidillo.

_Joder, con el tanga es imposible, estoy tan gorda_ dijo, joder, con el vientre liso y ejercitado que tenía y entonces se lo quitó.

Estaba completamente desnuda debajo del vestido, cogió unos zapatos negros de tacón.

Su melena castaña caía como una cascada, deslizándose por su cuello y su espalda.

El vestido no podía quedarle más apretado, apenas podía caminar, era muy corto, si llegaba a sentarse, su coño iba a quedar al desnudo, sus muslos ejercitados se veían imponentes, sus tetazas desbordaban el escote.

_Súbeme la cremallera, joder, es como si estuviese fajada_ dijo ella

Me puse detrás de ella y subí la cremallera con algo de esfuerzo, sus omoplatos y hombros quedaban al desnudo, unos finos breteles por delante, parecían a punto de ceder a la presión de sus pechos turgentes.

_Ves que no puedo moverme ¿Dónde quieres que vaya con esto?_

_Ven_ dije y la cogí de la mano

_No, David, estás loco_ dijo ella

La arrastré casi a los trompicones, bajamos la escalera, ella con mucho cuidado, por dios, estaba increíble, sus piernas parecían más largas que nunca, su gran culo ceñido por la esforzada tela, la cintura pequeña, imagine la cara de todos en ese puto bar, cuando ella hiciera su aparición.

_Dime al menos adónde vamos_ dijo ella

_ No iremos muy lejos_ dije

Subimos al coche, salimos de la urbanización, la miraba y no podía creer lo que eran sus piernas increíbles, sus largos brazos, su carita finamente maquillada, mi espectacular esposa de 32 años, mi delicada y refinada mujer de bandera, mi niña pija y consentida, la ex azafata que había follado con un oscuro conserje cincuentón en Estambul, que le había dado por el culo además.

_Te vas a llevar una sorpresa_ dije y nada más salir de la urbanización, cogí por esa calle lateral que la bordeaba.

Allí estaban, los pequeños comercios, la tienda de ultramarinos, una barbería, el bareto de mala muerte.

Aparqué.

_ ¿Vamos a ir de compras?_ dijo ella

__En realidad vamos a beber algo_

_No estarás pensando en que entremos a ese bar_

_ ¿Lo conoces?_ dije

_Claro que no, David_

_Ven, echemos una ojeada, desde fuera_

_Estás completamente loco, lo sabes ¿No?_

_Ven, no pasa nada_ dije

Cruzamos la calle, ella alargó un paso felino para subir a la acera.

Llegamos a la puerta del bar.

_No pienso entrar_ dijo

_Venga, no te eches para atrás ahora_ dije

Abrí la puerta y le cedí el paso, ella puso una pierna dentro de ese bareto y entonces todos los rostros masculinos, habría una quincena de personas, se giraron hacía ella, a medida que uno codeaba al otro.

Y entre esos rostros estaba el de Fermín y el flaco y el de barba y ellos llevaban ropa de trabajo como si acabaran de currar y vi que el de mantenimiento tenía ese caño de cobre donde metía su dedo índice y sonrió torvamente.

_Joder, David, ese es……_

_ ¿Es él?_ dije

_Vámonos de aquí_ dijo ella

Pero ya Fermín había saltado del taburete donde estaba sentado y venía hacia nosotros.

Venía hacia nosotros y su presencia, su mirada nos había paralizado a los dos.

_ Qué sorpresa, chica, ¿este es David?_ dijo

Nuria ya tenía los ojos vidriosos, por la indignación o la rabia ¿Contra mí?

_David, él es Fermín, el hombre que está trabajando en casa_

_Encantado, hombre, eres un chico guapo, claro, para estar con semejante belleza_ dijo él, fingiendo que acabábamos de conocernos.

_Encantado_ dije

_Venid a beber algo y os presento a mis colegas_ dijo

_No, ya nos íbamos_ dijo Nuria

_Pero si acabáis de llegar_ dijo él

Nuria era como una aparición de otro planeta, el clima de tensión que se había generado en ese bareto era acojonante, todas la miradas era subrepticias la mayoría o algunas descaradas, clavadas en ella como aguijones.

_Este es Josu y este Antonio, Tony para los amigos_ dijo señalando al flaco y al barba respectivamente.

Los dos cincuentones miraban a Nuria como perros babeando, con ellos se dio dos besos en las mejillas, el aire se saturaba con el exquisito perfume de ella flotando sobre el olor a frito y a sucio del lugar.

_Esta es Nuria, la chica del caño roto y su esposo, David_

Estreché las manos de ambos.

Y entonces vi como Fermín ponía una manaza en la espalda de ella a la altura de la cintura.

_Siéntate, cariño_ le dijo, ofreciéndole el taburete vacío

_Estoy bien así_ dijo ella

_Siéntate que luego con los taconazos ya me cuentas_ dijo él, sonriendo y prácticamente empujó a Nuria sobre el taburete.

Esta se sentó, pero el vestidillo era tan corto que no tuvo más remedio que cruzar las piernas pues sino su coño quedaría al aire.

Y los muslos de ella eran una bestialidad y los tres palurdos se llenaron los ojos y se apartaron un poco, un pie de ella quedó oscilando con el zapato de tacón negro en el aire.

Y al estar sentada, sus tetones quedaban expuestos, apenas cubiertos sus pezones, a la altura de los ojos de esos animales, el camarero estiraba el cogote detrás de la barra.

_ ¿Qué bebéis chicos?_ dijo Fermín

_Gin tonic_ dije

_Ponme dos gin tonic para mis amigos_ gritó Fermín por entre el tumulto, su manaza seguía en la cintura de mi mujer, ella me miró implorante y sus ojos marrones parecían hacerme una pregunta muda

_ ¿Tú sabias esto? ¿Y cómo lo sabías?_ esa era la pregunta que bailaba en sus ojos

_ Te ejercitas mucho ¿no es verdad?_ Dijo Josu, el flaco de la nariz grande y los ojos saltones

_Me cuido_ dijo ella

_Vaya que te sabes cuidar_ dijo Tony el barba

Todos rieron, las conversaciones a nuestro alrededor eran cuchicheos morbosos.

_ ¿Y cómo se te ha ocurrido venir por aquí?_ dijo Fermín

_Me daba curiosidad este sitio_ dije

_La curiosidad mató al gato_ dijo el flaco y se sonrió de su propia broma

_ ¿Vosotros trabajáis juntos?_ dijo ella

_Hacemos alguna chapuza juntos de vez en cuando, esta tarde hemos estado currando por aquí cerca_ dijo Fermín

_Y no veas anoche como hemos currado_ dijo el flaco, haciendo referencia a la noche de pajas viendo el video de Nuria desnuda.

Ella me miró como pidiendo ayuda.

_No sea borde, Josu, que estás con una dama_ dijo Fermín

_Una bella dama_ dijo el barba.

_Vaya con la dama_ dijo el flaco

_No te preocupes cariño, no están acostumbrados a ver mujeres tan guapas por aquí_ dijo Fermín

Bebimos, el barba preguntó en cual urbanización vivíamos, la figura de ella sentada en ese taburete parecía gigante, imponente, escultural, estaba casi desnuda, el vestido blanco parecía simbólico por su pureza en contraste con lo sórdido del lugar.

_Debemos irnos David_ dijo ella

_Debo ir al baño y nos marchamos_ dije

_ ¿Ya tan pronto?_ dijo el flaco

Me alejé, quería ver todo con un poco más de perspectiva, por un momento temí que todos esos tíos se abalanzaran sobre ella, agradecí que estuvieran Fermín y sus amigos.

La imagen era tan morbosa, la manaza de Fermín siempre en la espalda de ella, su vestido blanco, sus increíbles y musculadas piernas cruzadas.

Vi como el de mantenimiento acercaba su boca al oído de ella y le decía algo y luego sonreía torvamente, ella le miró incrédula y aprovechando su momentánea sorpresa, la otra manaza de él se posaba en su pierna desnuda.

Él seguía hablándole en el oído, ella se acomodó el pelo detrás de la orejita, el flaco y el barba se comían sus tetones firmes y tersos y desbordados, con los ojos.

La manaza sobre la pierna imponente de Nuria pareció apretar la suave piel canela, levemente.

Ella me buscó con la vista.

Hasta que dio conmigo.

Su mirada era de cierto reproche, incomodidad y desconcierto.

Vi que el dedo índice del flaco sobaba su hombro desnudo, un leve contacto y el barba pasaba un dedo pulgar por la rodilla perfecta de Nuria y los tres palurdos tenían sus manos sobre ella en ese momento, aunque fuera apenas un roce y ella no dejaba de mirarme.

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