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Sara es el precio - Extracto 2

El móvil de su esposa brilla en la oscuridad de la habitación. Entre mensajes borrados y llamadas ocultas, descubre que su éxito profesional tiene un costo mucho más íntimo y degradante de lo que jamás imaginó.

Abel Santos9.8K vistas8.1· 15 votos

EXTRACTO DE MI NUEVA NOVELA "SARA ES EL PRECIO"

El ruido del agua al caer me despertó súbitamente. Abrí un ojo y observé que el despertador mostraba las 00.30 de la madrugada. Me incorporé somnoliento y entré en el baño. Sara canturreaba dejando el agua caer sobre su pelo.

No quise interrumpirla o, mejor dicho, no me atreví a hacerlo. Decidí esperar a que acabara de ducharse para hablar con ella.

Me volví a la cama. Si se estaba lavando el pelo, iba a tener que esperar más de media hora hasta verla aparecer. Bostezaba con sueño atrasado cuando mi vista se posó en un objeto. Era el objeto más preciado para mí en los últimos tiempos: el móvil de mi mujer, que descansaba sobre su mesilla de noche conectado a la pared.

Salté al lado de la cama de Sara y lo desconecté con urgencia. Menos de un segundo tardé en desbloquearlo y como un alucinado abrí su wasap. El chat que me interesaba era el de Mauro, pero comprobé primero el de Jaime por ver si esta vez había algún mensaje. Nada. Al igual que la otra vez, Sara había eliminado los mensajes intercambiados entre ellos.

Entré en el chat de Mauro y allí pude ver que sí había nuevos mensajes, además de que se observaban cambios en los antiguos: estos habían sido borrados. Me olvidé de ellos, no los necesitaba, los pertenecientes a una última conversación entre el director de la sucursal y mi mujer palpitaban bajo mis manos.

MAURO BANCO: Hola Sarita, cómo te va?

En esta ocasión mi mujer había respondido a los pocos minutos.

SARA: No tan bien como a ti. Qué quieres?

MAURO BANCO: Jo, que carácter, mujer. Si yo solo quería contarte buenas noticias.

La siguiente respuesta de Sara era prudente, aunque en su respuesta se notaba cierta alegría contenida.

SARA: Pues cuéntame esas noticias cuanto antes, que tengo trabajo. No será que ya has conseguido…

MAURO BANCO: Eso es… Lo de tu maridito está hecho. Empieza a trabajar en la oficina la semana próxima.

SARA: Ostras! Qué buena noticia, esta vez te tengo que dar la razón…

No entendí por qué lo que más me molestó de aquella conversación era que me iba a fastidiar la sorpresa con Sara. En realidad, no hubiera habido sorpresa en ningún caso porque ella había sido la artífice, obviamente. Lo que debía molestarme —romperme por dentro, en realidad— era saber que había tenido que pagar por ello.

Me sentí como un gusano al comprender que Sara era el precio por mi nuevo empleo. Una vez más.

Y lo que vino a continuación acabó de rematarme. Era la confirmación de lo que ya sabía. Quizá hubiera debido ser menos doloroso pues ya estaba avisado, pero leerlo en el móvil se me clavó en el alma.

MAURO BANCO: Me alegro de que estés contenta… porque ahora tienes que cumplir tu parte.

Sara se había hecho la remolona, posponiendo su respuesta más de media hora. Pero al final claudicó.

SARA: Yo siempre cumplo, ya lo sabes…

MAURO BANCO: No lo dudo, ya sabes que confío en ti.

SARA: Ya, y una mierda… En lo único que tú confías es en que si no cumplo, a mi marido no le dejarán pasar de la puerta… cabronazo…

La respuesta de Mauro había sido propia de un miserable.

MAURO BANCO: Jajaja… qué lista es mi niña…

SARA: Vete a tomar... Te dejo, tengo una reunión, ya hablaremos…

MAURO BANCO: Sí, ya hablaremos. Pero no tardes mucho, que estoy cachondo pensando en tu culito…

Los mensajes eran de tres días atrás. No había ninguno más desde entonces, ni siquiera borrado. Lo que significaba que la cita para aquella tarde se había hecho por teléfono o de alguna otra manera. Salté a las llamadas recientes del móvil y allí había una de «Mauro banco», como era de esperar.

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Extracto de mi nueva novela "SARA ES EL PRECIO", recién publicada en Amazon, y GRATUITA para los Kindle Unlimited. No te la pierdas!!!

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