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Mi vida 2

Una noche de borrachera lo lleva a la casa equivocada, pero la mujer que encuentra allí promete una pasión que no puede rechazar. Lo que empieza como un error torpe se convierte en un juego de espejos donde la identidad es la única variable que cambia, y la lección final llega con un golpe seco.

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Mi vida 2

Pasaron dos meses, mi vida poco a poco fue volviendo a la normalidad.

Después de la huida de mi chica, empece a salir otra vez. Al principio, tenia miedo de encontrarla por algún sitio, pero luego me convencí a mi mismo, de que debería vivir la vida, y que si la encontraba, pues debería pasar de ella. Al principio pensé en vengarme, quien no lo haría en mi caso. Pero poco a poco, fui olvidando el tema, no lo olvidaba, pero aunque no la podría perdonar, intentaría poco a poco, seguir con mi vida.

Así que después de dos meses, salí otra vez de copas, llame a un amigo, y estuvimos toda la noche, bebimos, bailamos, conocimos alguna chica, pero a las seis de la mañana volvía a casa solo, necesitando las dos aceras de mi calle, para llegar a casa.

Me desperté a eso de las tres de la tarde, con una resaca horrible, la boca me sabia a mierda, el cerebro estaba pitando, y mi cabeza estallaba.

Cuando conseguí levantarme, fui hacia la ducha, hay me di cuenta de que algo estaba mal. No encontraba nada, ni el gel, ni la toalla ni nada.

Me di una ducha, me seque con una toalla rosa, que no conocía.

Salí y fui a la cocina, y hay fue donde me di cuenta de mi error. Aquella no era mi cocina. Y aquella persona, era mi vecina.

-Joder, que ha echo.

-Nada, no te preocupes, - me dijo – lo único que te pido es que te pongas algo para taparte.

Hay fue donde me di cuenta de que estaba desnudo, salí corriendo, buscando mi ropa. Vi la habitación donde dormí, y me puse la ropa.

-¿Quieres un café?

-¿Que…..?

-Después del susto que me diste al llegar, pensaba en llamar a la policía, pero bueno, pensé, pobre, esta hecho polvo, así que bueno cuando despierte, le echare la bronca.

-Lo siento, no se como puedo disculparme….

Ella se rio, me miro, y me dijo:

-Ven a la cocina.

No se como, pero la vergüenza se me paso, y me fui a la cocina.

-¿Como entre aquí?

-Salia yo a dar un paseo, y cuando abrí la puerta, tu entraste, no me pude pararte, y como te metiste en un dormitorio vació. Te quitaste la ropa, te metiste en la cama, y te dormiste en el acto. Así que te deje dormir, y cuando volví a casa, seguías dormido, así que bueno, así fue la cosa.

-No se como disculparme.

-Tomate el café, relájate y mañana me invitas a comer.

-¿Segura?

-Segura.

Me tome el café, y le dije.

-En casa no tengo nada, y como mañana trabajo, que te parece si pido algo, y te invito a cenar.

-Vale, esta bien que sea una cena.

-¿A las nueve?

-Perfecto.

Me fui a mi casa, me tumbe un rato, y me prepare para una cita muy rara.

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A las nueve de la noche, puntual, pico en la puerta, y al abrir la vi. Llevaba un vestido de tirantes, el pelo suelto, una preciosa melena morena, que le llegaba a mitad de la espalda. Su ojos azules, sus pechos, de una talla mediana. Y su culo, joder como no me podía a ver fijado, que culo.

-Pasa, la cena ya esta lista, pero le falta un poco, en el horno, ¿quieres tomar algo?

-¿Tienes una cerveza?

-Si, pasa al salón.

Fui a la cocina, saque dos cervezas, y me fui al salón. Ella se había sentado en el sofá, y el vestido enseñaba la mitad de sus piernas. Le serví una cerveza, me senté al lado de ella, y le dije:

-Volvamos a empezar. Hola me llamo Mario.

Ella me sonrió.

-Hola, me llamo María.

Le di dos besos, bebimos un trago de cerveza, y charlamos un rato. Ahí me contó que tenia, 37 años, que se había divorciado hacia un año, que se llevaba muy bien con su marido, pero lo había pillado con otra, y por eso lo había dejado.

Cenamos, y después del café, nos tomamos una copa en el salón, la invite a ver una película, y acepto. La película era una romántica, pero a mitad de película, había una escena de sexo, bastante fuerte cilla.

Mi polla se puso dura, y ella se dio cuenta.

-¿Trabajas Mañana?

-Si pero por la tarde, tengo la mañana libre.

Me miro, la mire, y cuando me quise dar cuenta, nos estábamos besando.

Mis manos empezaron a explorar su cuerpo, sopese sus tetas, y roce sus pezones, ella gimió, y tome eso como una confirmación. Mis manos siguieron explorando, una mano, siguió jugando con sus tetas, mientras la otra bajo hasta su coño. Lo primero que note, fue que no llevaba bragas. Mi mano, enseguida rozo su clítoris, ella soltó un gemido en mi boca. Deje de besarla, y fui bajando por su cuerpo, le bese por el cuello, mientras le bajaba los tirantes del vestido, para dejar al descubierto sus tetas, las cogí con mis manos, como si las estuviera sopesando, me centre en sus pechos, le lamí los pezones, los apreté, los bese, los estruje, los estire, los mordí, estuve jugando con ellos un buen rato, ella no paraba de gemir, seguí bajando por ella, le levante el vestido, dejando al descubierto su coño, antes de lamería, la mire a los ojos, y le dije:

-Vicio silla.

Mi boca, se centro en su clítoris, lo metí en mi boca, y baje mi mano a su entrada, le metí un dedo, en su vagina, que estaba muy húmeda, la otra mano, seguía jugando con sus tetas. Mi lengua empezó a rotar, por su vagina, lamiendo todo, mientras mi dedo seguía jugando dentro de ella. Sus gemidos, fueron llenando poco a poco mi salón, cuando note que su cuerpo empezaba a temblar, metí dos dedos mas dentro de ella. Su orgasmo, la hizo temblar, haciéndola saltar por el sofá, no se callo al suelo pues estaba sujeta por mi.

Cuando se recupero del orgasmo, me levante, y le di la mano, la levante, y la lleve a mi habitación.

Ella se quito el vestido, yo me desnude, y ella se tumbo en la cama. Me miro y me dijo sonrojándose:

-Ve despacio, hace mucho que no tengo una polla tan grande dentro.

Esa frase, me enamoro de ella. Mi polla le parecía grande.

Me puse entre sus piernas, y le frote la punta de mi capullo por su entrada, ella volvió a gemir. Empece a meterle la polla, despacio, dejando que se acostumbrara a mi tamaño. Cuando por fin, mi polla llego a rellenarla, salí hasta que solo mi capullo quedo dentro, repetí el movimiento, adelante y atrás, hasta que ella subió las piernas, y me apretó contra ella. Ahí aumente, mi ritmo, y procedí a bombear dentro de ella, a un ritmo fuerte. Sus gemidos eran casi gritos, mi polla llegaba al fondo de su vagina, notaba como mi capullo llegaba al final de su vagina. Cuando ella estallo con un orgasmo, saque mi polla, y le di la vuelta. La puse a cuatro patas, y le pregunte, si tomaba alguna medida para evitar embarazos.

Ella recuperándose del orgasmo, se rio, y me dijo que era un poco tarde.

Yo me eche a reír yo también, y le metí la polla por el coño otra vez. Estuve bombeando dentro de ella unos minutos, ella volvió a encadenar varios orgasmos, que la hicieron caerse contra la colcha, mientras yo seguía follando la. Cuando note que me faltaba poco para correrme, me salí de ella, y me la menee en su espalda, hasta que le regué con mi semen.

Nos quedamos los dos en la cama, y al cabo de unos minutos, me pregunte si podía darse una

ducha.

Fuimos juntos, y cuando estábamos debajo del agua, empece a jugar otra vez con sus tetas, mi boca se unió a la suya, y le metí la lengua, hasta el fondo de la garganta. Mis manos consiguieron que sus pezones volvieran a ponerse duros. Le separe las piernas con las mías, y allí, debajo del agua, le clave mi polla otra vez. Esta vez no me pidió suavidad, así que mi polla entro hasta el fondo, y empece a marcar un ritmo duro. Ella gimió en mi boca, se aparto de mi cara, y me pidió que la follara todo lo duro que pudiera, y que si quería que me corriese dentro, que si que tomaba la píldora desde los dieciocho años. Volví a meter mi lengua dentro de su boca, ella se sujeto a la mampara del baño, para no caerse, y dejo que otro orgasmo la atravesara. Mi polla, llegaba hasta el fondo de ella, mis huevos golpeaban en sus labios vaginales, y sus gemidos en mi boca, hicieron que mi polla creciera mas. Ella no tardo en correrse otra vez, y yo aproveche para llenarla con mi semen.

Salimos de la ducha, y una vez secos, me dijo que se tenia que ir a su casa. Que le encantaría dormir en la mía, pero esperaba una visita, a las diez de la mañana, y que no podía echarla para atrás.

Le di un beso, y la acompañe hasta la puerta. Ella me dio un beso de despedida, que se convirtió en un beso mas largo, casi volvemos a follar en el rellano. Ella me mando esperar. Entro en su casa, para salir otra vez.

-Toma, un juego de llaves de mi casa. Mañana cuando llegues del trabajo, si te apetece, ven a cenar conmigo.

-Llegare sobre las doce de la noche.

-Te espero.

Le di otro beso, que se alargo mucho. Haciendo de tripas corazón, me aparte de ella, y la deje que se fuera a su casa.

Al día siguiente, me levante con una sonrisa en la boca, al ducharme, recordé la sesión del día anterior, y mi polla volvió a la carga. Salí de la ducha su perduro, y al llegar a la cama, su olor me vino a la nariz. Mi polla, me dolía, y como sabia que tenia una visita, me hice una paja en el sofá. Mi leche salpico hasta la mesita del salón, solo pensando en ella y recordando la noche anterior.

Recogí el desastre del salón, había mucho semen, y volví a ducharme. Me fui al gimnasio, y estuve hasta las doce del mediodía, volví a mi casa para comer, y antes de ir a trabajar, aproveche para entrar en su casa, y darle un beso. La encontré en la cocina, le pique en el hombro, y cuando se giro, le di un beso en la boca. Ella me devolvió el beso, pero unos segundos después, se aparto, y me dio una hostia en la cara.

Yo di un paso atrás, sorprendido. Ella empezó a gritarme, y a amenazarme con llamar a la policía.

No comprendía aquel cambio, ayer era todo pasión, y hoy era un ladrón y un violador. En medio del jaleo, sentí una puerta que se abría, y vi una alucinación. La chica con la que ayer había estado follando, estaba duplicada.

María, me miro, miro su duplicado, y empezó a reírse.

Yo estaba como loco, su gemela, me miro, y me pidió disculpas.

-Perdona, soy Marta, como has podido comprobar, soy la hermana de María.

Con la cara todavía roja, por la vergüenza y la hostia, me disculpe con Marta. Y después me dirigí a María

-¿Tienes alguna hermana mas?

Ella se rio y me dijo que no. le di un beso, mientras le rozaba una teta.

-¿Lo de esta noche sigue en pie?

-Si.

Me despedí de ella y me fui a trabajar, con la polla dura, y la cara caliente.

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Estuve en el trabajo, como si fuera el dueño de la empresa. El turno me paso en un plis plas, volvía a ser feliz. Cuando sonó la sirena que marcaba el fin de turno, me fui a la ducha, cogí mi coche y me dispuse a llegar a mi casa.

Volvía a ser feliz, tenia una relación con una chica, no sabia si duraría mas de dos días o una semana, un mes o toda la vida, pero estaba feliz.

Llegue a mi casa, cogí una botella de vino, y me fui a casa de Maria.

Abrí con la llave que me había dejado, y fui a la cocina.

-Buenas noches, - le dije - ¿Maria, verdad?

-Si tranquilo, ¿tienes hambre?

-Un poco.

-Pues vamos a cenar.

En el salón estaba la mesa puesta, con una vela, y dos copas de vino. Abrí la botella que llevaba en las manos, y serví dos copas.

Ella llego al salón, con una bandeja con la cena, llevaba un sencillo vestido, las piernas cubiertas por unas medias negras, unos zapatos de tacón negros, el pelo recogido en una coleta alta. Ya estaba viéndola a cuatro patas en el sofá, con los zapatos de tacón puestos, y yo la follaba desde atrás, agarrándola de la coleta, y tirando de ella hacia atrás.

Cenamos y hablamos de todo un poco, yo le comente como era mi familia, y ella me hablo de su divorcio. Note que no había resentimiento alguno hacia su ex-marido. Me contó que simplemente, el tiempo había marcado, una distancia entre ellos, y que después de un tiempo conviviendo, se dieron cuenta de que serian mas felices cada uno por su lado. Como no habían tenido hijos, pues repartieron en dinero común, y hasta la próxima.

Una vez acabada la cena, y recogida la mesa, nos fuimos al sofá, donde nada mas sentarnos, empezamos a meternos mano.

Le agarre las tetas, por encima del vestido. La bese con urgencia, y ella me respondió,se separo un momento para quitarme el polo por encima de la cabeza. Mis manos soltaron sus tetas, para bajarle el vestido hasta la cintura.

Baje por su cuello, dejando un camino de besos hasta sus pezones, me fije en que tenia un lunar, al lado de su pezón derecho. Lo bese, y me puse a jugar con sus tetas, primero las bese, para después agarrar un pezón con mis labios, para estirarlo, el otro estaba siendo sobado por mi mano, jugando con el, rotan dolo, apretándolo, mi lengua después de lamer uno paso al otro. Sus pezones se pusieron duros. Seguí jugando con ellos hasta que soltó un gemido. Me agarro por el pelo, y tiro de mi cabeza hacia atrás.

-Si sigues jugando así con mis pezones, me voy a correr.

Así que no tuve piedad, volví a jugar con su pezones, hasta que note como tenia un orgasmo. Su cuerpo tembló con el orgasmo, y se callo hacia atrás.

Aproveche para quitarme la ropa, y cuando ella abrió los ojos, la puse de pie, para bajarle el vestido. Le baje las bragas, pero le deje las medias y los zapatos de tacón. Le di el mismo tratamiento a su vagina que ha sus pezones, mientras le lamia el coño, jugaba con un dedo en el interior de su vagina, mi otra mano, seguía rotando sus pezones. En menos de cinco minutos, me lleno la boca de fluidos vaginales, cuando otro orgasmo la sacudió.

Cuando su respiración volvió a la normalidad, uso su lengua en mi polla. Beso mi capullo, durante unos minutos, casi me corro así, pero ella paso a lamer todo mi tronco, mientras con una mano jugaba con mis huevos, y con la otra tocaba mi ano.

Aquella mamada, me llevo al borde de mi orgasmo, pero cuando pensé en que ella se tomaría mi primera leche en su boca, se aparto de mi, se sentó encima de mi polla Su coño, se trago toda mi polla, y cuando empezó a rotar sus caderas, mi polla empezó a escupir leche.

-Sigue a si, relléname con tu semen, y no te preocupes, estoy tomando anticonceptivos.

Ella siguió moviéndose encima mio, y mi polla siguió dura, cuando se volvió a correr, la levante de mis piernas, y la coloque a cuatro patas en el sofá, metiendo le la polla desde atrás, ella bajo su cabeza hacia el asiento del sofá, y yo seguí bombeando dentro de ella. Al cabo de unos minutos, le agarre por el pelo, tire hacia atrás, y en esa posición volví a correrme dentro de ella.

Nos sentamos en el sofá, bebimos un poco de vino, y ella me pregunto.

-¿Te quedas a dormir?

La levante del sofá, y la lleve hacia una de las habitaciones. Al llegar a la puerta de la habitación, ella intento que no abriese la puerta, pero fue demasiado tarde.

Cuando acabe de entrar, mientras ella tiraba hacia atrás de mi, descubrí el engaño.

En la cama, desnuda, tocándose, y mirando hacia la televisión, estaba María. Mire hacia atrás y fue cuando me di cuenta de que me habían tomado el pelo, la chica que me acababa de follar era la hermana gemela.

Cogí mi ropa y me fui a mi casa.

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