Mi vida 1
La noche en la nueva casa prometía ser el inicio de una vida perfecta, pero el placer compartido con Marcus encendió una llama que Támara no pudo apagar. Ahora, el silencio de la casa vacía y una carta en la mano revelan que la pasión superó al amor, y que Mario ya no tiene dónde volver.
Mi vida 1
¿Habéis tenido alguna vez, esa sensación, de que algo saldría mal ese día?
Esa sensación la tuve yo hace tres meses. Mi empresa me había mandado a Madrid, a un cursillo, y el viernes tenia que salir de Madrid a las dos de la tarde, subir a un avión para llegar a Oviedo, a las cinco mas o menos, para volver con mi chica, a nuestra nueva casa, pero todo se torció.
Pero para que entendáis algo, me remonto a seis meses antes.
Mi compañero de trabajo, había tenido un accidente laboral, y la empresa de trabajo temporal, había mandado a un trabajador, para sustituirlo.
Cuando llego, nos hicimos amigos enseguida, el era un chico de color, creo que había nacido en Guinea, pero llevaba cerca de cinco años en España, y ya tenia la doble nacionalidad. Se llamaba Marcus, Era alto, unos dos metros, tenia un cuerpo muy musculoso, y cuando fuimos a ducharnos al final del turno, le vi la polla. Joder era enorme, le llegaba a la mitad del muslo.
Cuando llegue a casa le dije a mi chica, Támara, que tenia un compañero nuevo, y le enseñe una foto que había echo a escondidas.
Ella dijo que era muy guapo, pero la cosa quedo ahí.
La semana paso normal, nos habían concedido una hipoteca, y estábamos en los últimos tramites, para poder mudarnos a la nueva vivienda. El fin de semana, fuimos a cenar a un restaurante, y después al piso nuevo, para “estrenarlo”.
Al llegar fuimos a la habitación, y allí estaba la cama, era enorme. Mi chica se había empeñado en comprar la mas grande de catalogo, nos besamos en la puerta, y como dos perfectos enamorados, nos comimos la boca mientras nos quitábamos la ropa, la ropa interior nos la arrancamos, sus bragas quedaron destrozadas, en el suelo.
La subí a la cama, le puse una almohada debajo del estomago, y separándole las piernas, empece a comerle el coño, desde atrás. Pasaba mi lengua a lo largo de su vagina. Jugaba con su clítoris, lamia sus labios vaginales, la penetraba con la lengua, y le lamia el ano, jugando con su entrada.
Sus gemidos, pronto llenaron la habitación, y no pare hasta que se corrió, llenando mi cara de sus fluidos.
Ella se tumbo en la cama, y me hizo señas para que me tumbara a su lado, ella se subió encima mio, y me empezó a besar, poco a poco fue bajando por mi cuerpo, me lamió el cuello, me beso y torturo los pezones. Lleno mi ombligo, de sus babas, y llego a mi polla, que ya estaba muy dura.
Se la metió en la boca, y empezó a jugar con su lengua, en mi capullo, que pronto brillo con su saliva. Después bajo por todo mi rabo, lamiendo y mordiendo mi tronco, hasta los huevos, que se metió en la boca. Repitió esta acción varias veces, hasta que se volvió a concentrar solo en mi capullo.
Lo beso, lo mordió, lo trago, y mientras tanto, frotaba su coño, con mi pierna, que estaba totalmente llena de los líquidos que salían de su coño.
Después de tragarse mi polla durante varios minutos, se incorporo encima mio y se sentó en mi polla. Empezó un movimiento rotatorio, que casi me hace correrme. Ella empezó a gemir, su coño era una fuente, y de repente se paro. Estaba corriéndose, con mi polla entera dentro.
Mi polla que mide unos veinte centímetros, estaba enterrada en el fondo de su vagina, cuando termino de correrse, empezó un movimiento de sube y baja a lo largo de mi polla.
Su coño me apretaba, parecía que tenia una mano dentro de ella, soltaba mi polla, y casi se la sacaba entera, solo dejaba mi capullo dentro, para luego volver a bajar de golpe, y cuando la tenia dentro, mover los músculos vaginales, apretándome dentro de ella.
No pude aguantar mucho, esos movimientos eran letales, y la avise de que me iba a correr.
Ella se saco la polla del coño, y de un salto se tumbo encima mio, poniendo su coño en mi boca, mientras se tragaba mi polla con la suya.
Le metí dos dedos dentro, y empece a frotarlos dentro de ella, mientras mi lengua lamia su clítoris. Ella volvió a correrse, me dejo la cara empapada. En ese momento, mi polla exploto, y le deje una buena cantidad de semen en la garganta.
Ella se lo trago todo, y no paro de lamer mi polla, hasta que quedo lánguida.
Se dio la vuelta, me dio un beso que sabia a mi semen, y yo se lo devolví, con mi boca que sabia a su coño.
-Vamos a la ducha,- me dijo.
Yo la seguí y ya en la ducha volvimos a ponernos tontos.
Después de esa noche, empezamos a cambiar las cosas de el piso en el que estábamos al nuevo. Durante las dos siguientes semanas, nos volvimos locos, llevando, colocando, desechando trastos.
Cuando por fin acabamos, era un viernes, y esa noche, decidimos cenar en casa, y ver algo en la tele.
Había un programa que hablaba de sexo, y nos quedamos viéndolo. Al final, nos miramos los dos, y casi a la vez dijimos:
-¿Que fantasía quieres cumplir?
Nos reímos los dos, pero ambos dijimos que un trió.
La siguiente hora, fue una “discusión” entre nosotros, que si dos chicos, que si dos chicas, que si conocidos, que si desconocidos, en casa, en un club swinger, que si en Oviedo,que si en Gijón, o fuera de Asturias.
Al final llegamos a un consenso, la primera vez seria con dos chicos, con una persona que no fuera de nuestro circulo de amigos, y en casa.
Teníamos pensado hacerlo, cuando surgiera una oportunidad. Y surgió. Mi compañero me llamo dos semanas después, para decirme que el lunes, se reincorporaba al trabajo, que avisara al jefe.
Yo le dije a mi chica, que era el momento adecuado, para hacerlo, el viernes, quedaría con el Marcus, para tomar algo, y con cualquier excusa lo llevaria a casa.
Ella estuvo de acuerdo, y cuando al día siguiente, el jefe le comento que acababa su colaboración con nosotros, le dije de ir a comer el viernes, el y yo. A el le pareció bien, y quedamos en eso.
Mi chica me dijo:
-Después de comer, venís a casa con cualquier excusa, y me lo presentas, a ver como funciona la cosa.
Llego el viernes, y después de salir de trabajar, fuimos a comer, la verdad que fuera del trabajo era un chico muy agradable. Me contó que vivía solo, que tenia algún amigo, pero como era algo tímido, prefería quedarse en casa, no ir de fiesta, como sus amigos.
Acaba la comida, le dije que tenia que pasar por casa, a cambiarme de ropa, y a saludar a mi chica.
Llegamos, y mi chica se quedo impresionada por el, era muy alto, muy musculado, y simpático.
Ella propuso, que en vez de salir, que tomásemos algo allí, y así le hacíamos compañía.
Mi chica, nos puso un café, y como luego me confeso, nos puso una pastilla de viagra, partida a la mitad, para cada uno.
La tarde fue pasando, y a mi la polla se me puso muy dura, y tuve que cruzar las piernas, para que no se notara, pero el con su tamaño, no podía hacer nada.
Mi chica, se acerco a el y le pregunto:
-¿Estas bien?
El la miro, con los ojos llenos de deseo y dijo
-Perdonad chicos, pero tengo que ir al baño.
Se levanto, y yo mire a mi chica:
-¿Que has echo?
-Os puse media viagra a cada uno.
Fui al baño, a ver a nuestro invitado, y estaba acariciándose la polla, que debería medir unos treinta y cinco centímetros, no era muy gorda, pero estaba apuntando al cielo. La mía media la mitad, y estaba como la de el, apuntando al techo.
Llame a mi chica, la desnude, y la metí a la fuerza en el baño.
-Tu has creado el problema, soluciona lo.
Ella al entrar dentro, y ver aquel monstruo de carne, agarro al chico, y lo llevo para la cama.
Lo tiro en la cama, y se puso encima de el, dándole la espalda, cogió un bote de lubricante, le unto la polla, y se la metió de golpe en el culo. El se quedo con la boca abierta, al igual que yo, pero la agarro por la cintura, la levanto un poco, y llamándola cabrona, le empezó a folla el culo, a una velocidad increíble. Yo me subí a la cama, y le metí la polla en la boca, hasta la garganta. No pare de follarle por la boca la boca, hasta que mi leche inundo su boca.
Nuestro compañero de juegos, la siguió follando la, tan rápido como pudo. Al final, le lleno el culo de semen.
Ella se levanto, con el culo chorreando semen, y se tumbo en la cama. Se abrió las piernas y me señalo.
-Tu en mi coño, y el en mi boca.
Como la viagra seguía dentro de nosotros, obedecimos, eso si, la lleve al borde de la cama, para que su cabeza colgara por el borde.
Le separe las piernas, y se las puse abiertas a tope, ella que había sido gimnasta, no se quejo. Le metí la polla de golpe en el coño, y nuestro amigo ocasional, le metió la mitad de la polla en la boca. Desde mi posición podía ver, como su polla bajaba por la garganta, mientras la mía golpeaba en su útero.
Estuvimos bombeando en ella, un buen rato hasta que nuestro cuerpo genero mas semen, y la rellenamos por dentro. Mi leche le lleno el coño, y la de nuestro amigo la boca.
Se trago todo el semen de el, pero nosotros seguíamos duros, así que me tumbe en la cama, la senté encima y se la clave en el culo, nuestro amigo de juegos, se coloco encima, y se la metió en el coño, le quedo la mitad de la polla fuera, pero por los aullidos de ella, parecía que estaba satisfecha. Durante los siguientes treinta minutos, estuvimos dentro de ella, sin darle tregua, el le golpeaba en las piernas, y yo le retorcía los pezones desde atrás. Al final volví a correrme en su culo, y nuestro amigo, en su coño.
Salimos de ella, y nuestras pollas por fin volvieron a la normalidad. Nos quedamos dormidos los tres, a pesar que no eran ni las ocho de la tarde.
Me desperté de madrugada, y mi chica estaba chupándole la polla, se metía mas de la mitad dentro de la boca, y el le apretaba la cabeza, para intentar que entrase mas.
Al verlo, mi polla revivió, y me puse detrás de ella, escupí en mi capullo y la penetre. Su coño estaba dilatado, luego me confeso que el la acababa de follar muy duro, mientras yo dormía. Mi ritmo era tranquilo, mientras veía a mi chica luchar contra aquella pedazo de polla. Ella quito las manos de la polla de el, y se las llevo al culo, abriéndolo, y invitándome a penetrarla.
Saque mi polla de su coño y se la metí de golpe en el culo. Empece a bombear dentro de ella mas rápido, y podía sentir como gemía contra la polla de el.
Mientras le follaba el culo, el se volvió a correr en su boca, y ella se lo trago todo. El le saco la polla de la boca, se incorporo en la cama, y tiro de ella. Mi polla quedo huérfana de su cuerpo, pero el le dio la vuelta, y la coloco para follare el culo, ella con mi polla en la cara, se la metió hasta el fondo y su garganta, ya acostumbrada a el tamaño de el, me permitió el paso, pude por fin golpear con mis huevos en su cara. El se la metió en el culo, hasta el fondo, haciendo que sus huevos golpearan en su labios vaginales.
Ella no se podía mover, cada empujón de el en su culo, era correspondido por otro en su boca. Al cabo de unos minutos, ella volvía a correrse, yo saque mi polla de su boca, y me corrí en su cara.
El amigo siguió bombeando dentro de su culo, un buen rato, hasta que se corrió dentro de ella.
Nos fuimos a la cama para descansar, yo me tumbe, y ella se puso a mi lado, con una pierna encima mio, nuestro nuevo amigo, se tumbo a nuestro lado.
Me dormí enseguida, y descanse toda la noche, pero a la mañana siguiente, me despertaron unos gritos.
Fui hacia la cocina, para encontrar a mi chica, encima de la encimera, con una pierna en el suelo, otra encima de la vitro, y la polla de Marcus, dentro de su coño. Ya tenia mas de la mitad dentro, y ella gritaba de placer, el le decía:
-Tranquila putita, a las doce ya te entrara entera.
Ella miraba hacia atrás, y le decía que si con la cabeza, pues por la boca solo salían gritos de placer. Yo me volví a poner como una moto, me acerque a ellos, agarre a mi chica por el pelo, le baje la cabeza, y le metí la polla de golpe en la boca.
Su garganta me acogió, el me dio una sonrisa, paso
sus brazos por las rodillas de ella, y la levanto en el aire, para apoyar una pierna en la mesa y otra en la encimera. Quedo totalmente abierta, sus piernas estaban a ciento ochenta grados, de su coño empezó a surgir un liquido transparente, que goteaba en el suelo, y se juntaba con las babas que caían de su boca.
Empezó a convulsionar, y se corrió con un grito, que me hizo pensar en que los vecinos llamarían a la policía, mi polla salio de su boca, el se salio de su coño, para entrar en su culo. La bajo al suelo, y con la polla dentro de ella la llevo al salón.
Una vez allí, se sentó en el sofá, le abrió las piernas todo lo que pudo, y empezó a bombear dentro de ella, como si fuera un martillo neumático. Yo me puse delante, y metí mi polla en su coño. Tuve una sensación extraña, como si fuera el coño de otra, no me apretaba tanto.
Podía notar la polla de el entrando y saliendo por su culo, y me concentre en follarla igual de rápido. Lo conseguí, y ella empezo a temblar, hasta que se corrió otra vez. Se dejo caer contra el pecho de el, pero seguía corriéndose. Después de varios orgasmos, se quedo quieta, parecía que estaba en otro mundo, yo me salí de ella, mientras que el continuo follando la duro. Ella me miro y me pidió que siguiera, así que volví a meterme dentro de ella. No tarde mucho en llenarle el coño de leche, pero el estuvo bombeando dentro de su culo, unos cuantos minutos mas. Cuando al final se corrió dentro de su culo, la soltó, y ella se cayo al suelo.
Entre los dos la levantamos, la llevamos a la ducha, y después de secaral, la tumbamos en la cama, para que descansara.
Llevábamos cerca de doce horas follando, y yo había dormido algo, no se ellos.
Marcus me dio su numero de teléfono, y me dijo que le llamara, para otra sesión.
Me despedí de el y fui a descansar.
Nuestra vida siguió igual, yo me marchaba todos los días a trabajar, y ella que estaba en el paro, se quedaba en casa.
Pasaron tres meses, por la semana teníamos sexo, hablábamos de repetir la experiencia, y los fines de semana,veíamos a los amigos, yo le comentaba de repetir el trió con una chica, pero ella me sacaba la idea de la cabeza, haciéndome unas mamadas increíbles, a mi se me olvidaba hasta mi nombre, me sacaba toda la leche, se la tragaba entera, mi polla siempre llegaba al fondo de su garganta, y me corría en ella.
Y así llego mi viaje a a Madrid, estaría hasta el viernes fuera de casa.
Cuando llegue a las doce del mediodía, la casa estaba en silencio, vacía. Cense que estaría comprando, y no la llame para darle una sorpresa.
Cuando salia de la ducha, picaron a la puerta.
Fui a abrir. Y me encontré a la vecina de puerta, una joven rubia, muy guapa, de unos treinta años, con un sobre en la mano.
-Tu chica me dio esto el miércoles, me dijo que cuanto te viera te la diese.
-Gracias ¿Quieres tomar algo?
-Bueno un café etaria bien.
Fuimos a la cocina, y prepare dos cafés, estuvimos hablando un poco, y ella me dijo algo que me mosqueo un poco.
-Perdona que me meta en tu vida, pero ese chico negro con el que anda tu chica, me parece que se toma muchas libertades con ella.
-No se de quien me hablas – le dije.
-Si hombre, creo que se llama Marcus, muy guapo y alto.
-Debes estar confundida. Marcus solo estuvo aquí un fin de semana hace tiempo.
-No, lo he visto muy a menudo salir de tu piso, -me dijo- casi siempre una hora antes de llegar tu, y esta semana, bueno hasta el miércoles ha vivido aquí, como quien dice.
Aquello me resulto muy extraño, pero mire a la carta que estaba encima de la encimera. Y me entro el pánico.
Me levante de golpe, tirando la taza que tenia en la mano, y fui a abrir la carta.
Querido Mario:
desde que Marcus entro en nuestra vida, aquel fin de semana, no he podido olvidarlo. Llevamos un mes juntos, y he aprovechado tu viaje, para mudarme. El piso esta a tu nombre, así que por eso no te preocupes. No quiero nada. He recogido mis cosas, y me he ido a vivir con el. Si ves algo mio, puedes hacer lo que quieras con ello.
Han sido los tres mejores años de mi vida, espero que no tardes mucho en olvidarme.
No es culpa tuya, si alguien aquí es culpable soy yo.
Adiós.
Me caí al suelo, y me puse a llorar, como un crio.
La vecina al verme, se sentó a mi lado.
-Que te pasa.
Le di la carta y seguí llorando como un crio.
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