El día que mi amigo vió desnuda a mi mujer (2)
Natalia no es una mujer que se deje intimidar. Cuando su amigo Pablo vuelve a aparecer con la intención de repetir viejos placeres, ella propone una apuesta que cambiará las reglas del juego: demostrar quién tiene realmente el control entre la boca, la polla y la mirada.
El día que mi amigo vio desnuda a mi mujer (2)
Desde que pasó lo que pasó con Pablo, Natalia se había vuelto mucho más activa sexualmente. Siempre había sido bastante activa y follábamos prácticamente todos los días, pero ahora, fantaseaba cada vez que lo hacíamos con que, cualquier otro chico la estaba mirando mientras follábamos.
Desde aquel día no habíamos vuelto a ver a Pablo, aunque él, de vez en cuando, me recordaba por WhatsApp lo buena que estaba Natalia y que, a ver si podíamos repetir lo que pasó.
Natalia en cambio, no me lo recordaba mucho, sí que alguna vez me dijo que todavía le sorprendía lo grande que la tenía Pablo, pero supongo que, por no hacerme sentir inferior tampoco le daba mucha importancia.
Hasta que, a principios de febrero, Pablo, volvió a nuestra ciudad y evidentemente nos llamó de nuevo.
…
P: ¡Hey Fabián!, ¿estoy por la ciudad, os apetece que nos veamos un rato?
F: Hola Pablo, ¿Qué tal?, Deja que pregunto a Nat si tenemos algo que hacer.
…
Natalia escuchó lo que decía y me miró fijamente mientras sonreía pícaramente. No tuvo que decir nada para darse a entender.
F: Creo que Natalia no tiene problema con que vengas
P: Genial, pues os veo en 15 minutos que, estoy terminando unos papeleos y voy.
Estaba claro que Pablo venía con intención de repetir lo que pasó la última vez y parece que Natalia no tenía ningún inconveniente con ello.
F: Sabes que Pablo va a querer volver a repetirlo, ¿verdad?
N: Seguro que sí, pero sé que quiere hacer más y no le voy a dejar, ya sabes que yo soy tuya.
F: Bueno Nat, yo quiero que hagas solo aquello con lo que tú te sientas cómoda, ya sabes que a mí lo que me importa es únicamente tu disfrute.
N: Bueno, ya veremos qué pasa.
…
*SUENA EL TIMBRE*
N: Ve a abrir, Fabián, será tú amigo que vendrá ya empalmado y todo, jaja.
*Abro la puerta*
F: Hey Pablo, pasa, estábamos viendo el partido.
P: ¿Qué tal Pablo?, he traído cervezas para los tres.
Pablo entró hasta al comedor donde estaba Natalia, en bragas, sin sujetador y con una camiseta de pijama que le llegaba por las rodillas, ya parece que no le importaba absolutamente nada que Pablo la viera de cualquier manera.
P: Uff Natalia, qué guapa estás.
N: Tranquilo fiera, ¿Cómo estás? – Dijo Natalia parando un poco los pies a Pablo.
P: Ahora que te veo, muchísimo mejor. – Se reía Pablo.
N: Eres muy listo tú, ponte cómodo anda, que ya parece que vienes armado y todo jaja. - Dijo Natalia mientras miraba fijamente el bulto de Pablo, que ya parecía que, el ver a Natalia en bragas estaba teniendo su efecto.
Pablo se sentó al sofá, nos abrió una cerveza a cada uno y nos empezó a contar.
P: Pues la semana pasada quedé con Alexia, la chica que trabaja conmigo.
F: ¿Y qué pasó?
P: Pues cenamos, me llevó a su casa, empezamos a enrollarnos y cuando ya la tenía más dura que una piedra, me metió la mano y me dijo que eso era demasiado para cualquiera, jaja.
N: Como te gusta que te digan que la tienes grande, eres un cabrón jaja.
P: Aun así, ella se amorró rápido a mi polla y casi se la traga entera la perra. Nunca había visto una chica que fuera capaz de meterse casi toda mi polla en la boca.
N: Tampoco me parece un logro – Dijo Natalia muy segura de lo que decía
P: ¿De verdad crees que hay mujeres capaces de tragarse mi polla entera? – Mientras Pablo miraba fijamente a Natalia y se agarraba su pedazo de polla.
N: Hombre, estoy segura de que hay muchas chicas que somos capaces. – Natalia se incluyó en el hecho de que ella sería capaz de hacerlo.
F: Conmigo, Nat, se la traga entera e incluso saca la lengua para lamerme los huevos mientras lo hace. – Me sumé a la conversación porque ya estaba viendo por donde estaba yendo todo.
P: Uf, yo estoy casi seguro que con la mía no serías capaz, Natalia. – La miraba con cara de estar retándola.
Natalia me miró fijamente, miró a Pablo acto seguido y dijo:
N: ¿Quieres apostar?
P: ¿En qué estás pensando?
N: Si soy capaz de hacerlo, vas a comerme el coño y no vas a poder hacer absolutamente nada más. Solo vas a poder ver como follamos Fab y yo. – Dijo ella con cara de que sabía que lo iba a conseguir.
P: ¿Tampoco podría pajearme?
N: No, únicamente comerme el coño. – Dijo Natalia mientras sonreía.
P: Pues si a Fabián no le importa, yo quiero sumar a la apuesta de que, si no eres capaz, me tienes que dejar follarte.
Natalia me miró muy seria buscando aprobación y, yo le dije al oído:
F: Ya sabes que te dejo hacer todo lo que tú quieras. – Natalia me miró y me susurró:
N: No te preocupes, este solo va a comerme el coño hoy.
Natalia se levantó del sofá y se dirigió a mí. Me bajó los pantalones y me sacó la polla que para este momento yo ya estaba durísimo.
Empezó a pajearme mientras miraba a Pablo, sacó la lengua y empezó a lamer todo el tronco de mi polla sin quitar la vista del bulto de Pablo.
N: Sácate la polla, Pablo, quiero que te pajees mientras ves de lo que soy capaz.
Pablo se sacó la polla y ya la tenía durísima. Empezó a pajearse mientras seguía mirando como Natalia trabajaba mi polla y huevos.
F: Joder Pablo, no la recordaba tan grande. ¿De verdad crees, Nat, que vas a ser capaz? – Natalia me miró y empezó a tragarse mi polla como un faquir, sacaba la lengua y me lamía los huevos cuando ya llegaba al final.
Se sacó mi polla de la boca e hizo una señal a Pablo para que se acercara.
Pablo no perdió ni un minuto y, con su polla en la mano, se acercó a Natalia y le puso su pedazo de polla al lado de su cara.
Natalia sin pensarlo dos veces, agarró ese pedazo de carne con su mano, sacó la lengua y empezó a lamer la punta de su polla.
P: Uff Natalia, tienes una lengua increíble.
Natalia continuaba pajeandome mientras lamía la polla de Pablo y acto seguido, abrió su boca y empezó a meterse la polla de Pablo, solo sacaba la boca de su polla para escupir sobre ella.P
P: ¡JODER! Es la mejor mamada que me han dado en mi vida, de verdad Fabián eres un hombre con suerte. – Dijo Pablo sin quitar la vista de la mamada que le estaba dando mi mujer.
Natalia se sacó su polla de la boca, lo miró a los ojos y le dijo:
N: Bueno, ahora se acabó el que disfrutes porque voy a empezar a usaros yo a vosotros dos. – Natalia se metió sin pensar toda la polla hasta la garganta. Pablo y yo vimos como su enorme polla desaparecía como por arte de magia dentro de la boca de Natalia.
Natalia se sacó la polla haciendo una pequeña arcada después de haberse tragado tremenda polla como si no le costara y, Pablo se quedó anonadado pues, no se esperaba que realmente, Natalia fuera capaz de hacerlo.
Se sacó la polla de la boca y dijo:
N: ¿Ves como no era ningún logro? – Se empezó a reír.
P: Uff, ¿De verdad que, no podré ni pajearme después de esto?
N: De verdad. Fabián – Me ordenó – Ahora me vas a dar de comer mientras tu amiguito el creído me come el coño. – Se reía Natalia.
Pablo se tumbó en el sofá y Natalia se quitó las bragas y se tumbó sobre la cara de Pablo. Me miró y yo como si sus órdenes fueran inquebrantables acerqué mi polla a su boca.
Natalia me miró y dijo:
N: Uf, así me gusta, sois unos buenos niños. Mira como el flipado de tu amigo lleva una empalmada increíble y solo me está comiendo el coño, cariño. – Natalia empezó a comerme la polla mientras daba pequeños gemiditos a causa de la comida de coño que Pablo le estaba dando.
Al poco tiempo de estar así, Natalia empezó a correrse en la boca de Pablo.
N: Uff, trágatelo todo cabrón, que los hombres como tú solo valéis para esto.
Yo al escuchar eso empecé a correrme a chorros sobre la boca y cara de Natalia. Natalia me miró a los ojos mientras yo la llenaba de corrida.
Pablo apartó su boca del coño de Natalia y dijo:
P: ¡Qué cabrones que sois, yo necesito correrme! – Natalia se empezó a reír y dijo:
N: Pues no va a ser con nosotros hoy. Vete al baño y date una ducha fría para que se te pase. – Se empezó a reír a carcajadas mientras le decía esto.
Natalia se limpió la cara, se vistió y dijo que por ella ya habíamos acabado.
Pablo la miraba con la polla aún dura y dijo:
P: Bueno, entonces me voy a la ducha. – Se empezó a reír, pero se le notaba que no estaba muy contento con lo que había pasado.
Pablo después de la ducha se fue.
Tuvimos otro encuentro que, si os está gustando los relatos, os contaré más adelante.
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