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Dominaciónfeb 2025

Mi primer año de profesor (6)

Soraya no le dio opción: comprar la jaula, ponerse el plug y demostrar su sumisión en la calle, bajo la mirada de quien menos esperaba. Ahora, con las llaves en manos de su alumna y la vergüenza clavada en la piel, el profesor descubre que su libertad sexual ya no le pertenece.

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Mi primer año de profesor (6)

Estaba enfrente del sexshop donde trabajaba Laura, mi otra alumna y amiga se Soraya. Leí otra vez el mensaje y tragué saliva

"Compra una jaula que quede ajustada a esa pollita que tienes, no me gusta que mi perrito esté todo el día salido. Y ya que vas a ver a Laura compra un plug para que pienses en mi en clase, profe"

Está vez no tenía ni tan siquiera una excusa vaga que dar que no dejase claro que la compra era para mí. Pensé en ir a otra tienda y ahorrarme ser descubierto por Laura, pero en el fondo sabía que Soraya se enteraría y sería aún peor para mí.

-Buenas tardes- dije al entrar en la tienda tratando de parecer lo más calmado posible

-Buenas tardes, profe ¿Que tal estás?-

-Bien ¿Y tú?-

Quería aparentar que aquello era algo de lo más normal y que no era motivo de vergüenza para mí. Aunque estaba bastante seguro de que mi cara estaba delantando mi mentira.

-Bien, muy bien - dije

-¿Que te interesa? ¿Otro regalo para tus amigas?- preguntó con un tono casi burlón.

-No... Bueno, algo para mí - dije derrumbando mi fachada de calma.

-Muy bien, profe ¿Algo para jugar con tu pareja? Tenemos un montón de juguetes, esposas, anillos, vibradores a distancia...-

-No... No es nada de eso- dije sintiendo como mi cara se calentaba.

-¿Entonces que es lo que estás buscando?- dijo con una sonrisa amable.

-Una jaula... Una jaula de castidad-

-Bien, de acuerdo- dijo con la misma calma, aunque con una sonrisa aún mayor-Tenemos un par de modelos- añadió guiándome hacia un estante.

-Es importante saber la talla para que se ajuste bien, si la jaula es demasiado pequeña puede hacer daño y si es demasiado grande pues no cumpliría su función-

-¿La talla? ¿Y como puedo saber eso?-

-Pues habría que saber cuando mide el pene sin erección y con ella. Por ejemplo, está talla M es para penes entre 10 y 13 cm-

-Diria que esa es perfecta entonces. Entre 10 y 13 en erección¿Verdad?-

-No, profe. 10-13 en calma-

"¿10 cm en calma es una talla M? Pero si eso es enorme" me dije.

-Ah entonces necesitaré algo menos- dije ahora más nervios y avergonzado-

-¿Más o menos de cuántos centímetros estaríamos hablando?-

-¿En calma?-

-Sí-

-¿Unos 4?-

-Esta bien. Cuatro entonces sería una talla XS. Tenemos metálicas o de plástico-

-¿Que diferencia hay?-

-Bueno, la metálica es más cómoda para la higiene del pene, al ser en barrotes pero puede hacer algo de ruido al moverse y chocarse con el candado-

-Mejor la de plástico entonces- dije pensando en hacer ruido en clase-

-Bien. En esa talla tan solo me queda en color rosa ¿Te sirve?-

-Sí, está bien supongo- dije.

-Pues perfecto ¿Alguna cosa más?- dijo de nuevo con esa amabilidad, que extrañamente hacia que esa conversación fuese aún más humillante.

-Sí, también me interesaba un plug-Dije- Para mi novia- añadí rápidamente.

-Claro. Sígueme-

Me llevó hasta otro estante.

-Tenemos un montón. Si son para usar en casa, tenemos con colas de animales y formas. Pero si pretendeis llevarlos por la calle tenemos estos que no se notan con la ropa-

-Esos mejor- dije

-Bien, ya ves que hay varios colores, también algunos con joyas en el extremo que queda fuer. Mirá este rosa haría juego con la jaula ¿Que te parece?-

-Ese está bien- dije queriendo salir de ahí lo más pronto posible.

-¿Algo más?-

-No, así está bien ¿Cuanto es?-

-Veamos- Dijo de camino a la caja- 95 euros las dos cosas, profe-

-Bien- dije sacando efectivo de mi cartera.

-¿Sabes bien como si coloca la jaula?-

-Bueno supongo que no sea difícil-

-No creo que tengas ningún problema. Pero si te surge cualquier duda puedes preguntarme en clase, profe-

-Muchas gracias-

-De nada, profe. Que disfrutes-

Asentí y salí de la tienda apurado. No fue hasta estar fuera que fui consciente de lo excitado que estaba, mi polla estaba dura como una piedra (" Y ni así llenas una talla M" pensé), notaba como mi boxer se había mojado por las gotas que salían de ella y como mi corazón estaba acelerado. No podía esperar a llegar a casa y hacerme una buena paja.

-Ya he hecho la compra que me mandaste- escribí a Soraya.

-Bien, ponte la jaula y envia foto-

"A la mierda mi paja" pensé.

-Aun no he llegado a casa, dame un par de minutos- pedí

-No, perrito. Hazlo ya-

-Es que ahora mismo me es imposible, la tengo dura- escribí

-Tienes un minuto- respondió

Un minuto, mi erección no bajaría por si sola en un minuto. Tenía dos opciones, hacerme ahí mismo una paja y esperar que volviese a la calma, pero no había sitio donde refugiarse y no estaba seguro de conseguir donde esconderme, masturbarme y que mi polla se encogiese en tan poco tiempo. Así que use el plan B. Apreté mis huevos con fuerza y me di un buen puñetazo.

-Ahhh- gemí cayendo al suelo de rodillas en mitad de la calle.

Cuando me recompuse, mire alrededor para asegurarme que nadie me había visto golpearme las pelotas en medio de la calle y abrí la jaula que tenía en la bolsa. Me metí entre unos contenedores, aunque nunca me había puesto una jaula, si había fantaseado con ello y tenía más o menos claro como se hacía. Pasé la anilla por detrás de mis huevos y me puse el plástico rosa sobre la polla. La muy cabrona trató de ponerse dura al roce con la jaula, así que tuve que apretar fuerte para

poder cerrar el candado. Saqué la foto y se la envié a Soraya.

Mi polla se veía tan patética dentro de ese plástico rosa, tan pequeña e inservible. Y como dolía al enfrentarse a mi intentó de erección

-Treinta segundos tarde, perrito-

-Lo siento. No me ha dado tiempo-

-Ponte el plug, diez segundos-

Joder. Por suerte aún seguía en mi pequeño escondite. Abrí rápido la caja del plug, bajé mi pantalón y me lo clave sin contemplaciones. Foto y enviar.

-Has tardado veinte segundos, perrito-

-No he podido hacerlo más rapido-

-Que inútil eres-

-Lo siento-

-Bajate el pantalón y graba como te haces una paja ahí mismo-

Por suerte había empezado a oscurecer, pero mi escondite era demasiado precario, se me podía ver desde cualquier ventana y tampoco le cubriría si alguien pasaba cerca.

Apoyé el móvil en uno de los contenedores y bajé mi pantalón hasta las rodillas. Agarre la jaula y empecé a masturbarme. Era la paja más humillante, patética y, también, dolorosa de mi vida. Hice un video de unos veinte segundos y se lo envié a Soraya.

Apenas un minuto después, me llegó una videollamada de ella y la acepté.

-Hola, perrito- saludó

Estaba en un bar, diría que en el mismo en el que había quedado con ella hacía unas semanas. Se veía gente detrás y supuse que no estaba sola

-Hola...- respondí asustado.

-¿Por qué te has subido el pantalón?- preguntó

-Lo siento- dije bajándolo de nuevo a las rodillas.

-Mas abajo- me dijo

Lo dejé caer entonces hasta los tobillos.

-Mejor te lo quitas- dijo

Quise suplicar pero sabía que sería inútil. Me quite el pantalón y lo dejé en el suelo junto a mi.

-Date la vuelta que vea como te queda el plug-

Me di la vuelta y separé mis nalgas.

-Te queda genial. Una gran idea coger ambas cosas en rosa para que hagan juego ¿Ha sido idea de Laura?-

-Sí - respondí sin darme la vuelta.

-Que lista. Anda masturbate otro poco que seguro que estás deseando correrte- dijo

Lo hice a sabiendas que con la jaula tan solo conseguiría más dolor y frustración.

-De rodillas-

Me arrodillé entre la basura que había por el suelo y unos charcos que, daba por hecho, eran de meadas.

-Fuera camiseta-

Obedecí y quedé totalmente desnudo en mitad de la calle, por suerte poco transitada, escondido entre unos contenedores y arrodillado entre basura y manchando mis piernas de meadas.

Dolía muchísimo menear mi polla, luchaba por endurecerse pero era imposible atravesar las paredes de la jaula que le torturaba. Pese a eso sentía un placer increíble. Pese al dolor físico, verme en esa situación tan humillante, arriésgate y morbosa, a las órdenes de Soraya y expuesto a ser visto por cualquiera, me está excitando, mi polla goteaba pese a no poder crecer ¿Podría correrme así? Lo dudaba pero desde luego no quedaría lejos de ello.

-Mañana nos vemos en clase. Lleva tus juguetitos nuevos y las llaves para entregarmelas- dijo colgando la llamada.

Al momento regresé a la realidad de mi situación. Se esfumó la excitación y volvió el terror a ser visto. Me vestí a toda prisa y salí de entre los contenedores.

-Hola profe- me dijo Laura a mi espalda nada más salir de entre los contenedores.

-Ho... hola- respondí nervioso

-¿Que hacías ahí metido?-

-Eh... Nada..- dije - Me estaba haciendo pis- añadí rápido

-Ya ¿No aguantabas hasta casa para estrenar los juguetes?- preguntó señalando la bolsa donde se veían las cajas abiertas.

Mire al suelo hundido y avergonzado.

-No te preocupes profe. Trabajo en un sexshop estoy acostumbrada a todo tipo de fetiches y gustos-

Me relajó ligeramente esa frase y levanté mi mirada pero sin atreverme a mirar a sus ojos.

-¿Se ajusta bien? La jaula me refiero. El plug me imagino que no te ha dado problema si lo has podido meter aquí sin lubricante- Dijo poniendo de nuevo una de sus enormes sonrisas.

-Sí, creo que sí- dije tímido.

-Si quieres puedo echarle un vistazo. No me gustaría que te causase un problema por ser demasiado pequeña-

-No... No hace falta-

-Venga profe, no voy ha asustarme. Ya que la tiene puesta puedo decirte si hemos acertado con la talla o no. Créeme que de ser demasiado pequeña puede producirte dolores importantes-

-Esta bien ¿Donde podemos ir?-

-Aqui mismo ¿No? Si has podido ponerla y meterte el plug aquí ¿Para que vamos a ir a ningún sitio para ver un segundo como te queda?- Dijo sonriendo pero con firmeza.

-Esta bien- dije y abrí un poco el pantalón para que echase un vistazo

-Mejor baja el pantalón-

Hice lo que me pedía y dejé al aire mi polla enjaulada. Laura agarró el plástico con su mano sin previo aviso y la movió a un lado y al otro inspeccionando el juguete.

-Esta bien. Puede que un poco justa, pero eso creo que es porque se te está poniendo dura. De todas formas en cuanto se te haga más pequeña ya no tendrás ese problema-

-¿Más pequeña?-

-Claro ¿No lo sabías? Al llevar la jaula puesta durante cierto tiempo el pene se adapta al tamaño del encierro. Lo habitual es cambiar la jaula por una más pequeña cuando eso ocurre. En tu caso tendrá que ser por encargo, porque en la tienda está es el modelo más pequeño que vendemos. Así que avisame cuando eso ocurra-

Tragué saliva asustado por saber que mi polla se iba a hacer más pequeña.

-Es un efecto temporal. Si te quitas la jaula, en unos meses volverá más o menos a su tamaño anterior- Dijo Laura tratando de consolarme- Lo que tampoco es gran cosa en tu caso, profe- añadió riendo aún con su mano sobre mi polla.

Unos segundos después, soltó la jaula y me subió el pantalón, mientras se mordia el labio aparentemente cachonda.

-Bueno profe, tengo que irme ya. Que pases buena noche. Nos vemos mañana en clase-

-Buenas noches, Laura- dije yo decepcionado por qué se fuese e imaginando por un momento que hubiese pasado de continuar con ese encuentro.

La noche fue un tormento. No se cómo conseguí ni quitarme la jaula y hacerme pajas hasta caer desmayado ¿Cuando volvería a poder hacerlo?¿Que plan tenía Soraya con las llaves? Desde luego necesitaba liberarme cuando me narchase a ver a mi novia ¿Cómo podía entregarle eso poder sobre mí? Sin embargo en ningún momento se me pasó por la cabeza no hacerlo, ya había aprendido esa lección. El miedo a perder a Soraya y dejar de ser " su perrito" era muy superior al que me producía entregarle el control de mi polla al completo.

Conseguí no masturbarme, sabía que no debía hacerlo. Aunque tuve las llaves en mi mano en más de una ocasión y estuve rentado a liberarme aunque solo fuese para calmar el dolor que la jaula me producía al intentar dormir.

Por la mañana, tras apenas haber pegado ojo en toda la noche, desayuné, me puse el plug y me vestí. Caminé por casa bruscamente y dí unos cuantos saltos para asegurarme de que la jaula no producía ningún ruido. También me mire en varias posiciones frente al espejo, pero no se notaba nada extraño en mi pantalón.

Pese a todas esas comprobaciones antes de salir de casa, no paré de sentirme incomodo dando clase. Sentía que las miradas se clavaban en mi pantalón, notaba la jaula apretarme constantemente y me parecía que el plug quería salirse de mi culo, por lo que casa poco me pegaba contra una pared o me sentaba para estar seguro que no se movía de su sitio.

Por supuesto, Soraya, sentada en primera fila, hacia todo lo posible por aumentar mi incomodidad. Se adelantaba en su asiento mostrando su generoso escote y separaba sus piernas haciendo que casi pudiese ver sus bragas bajo la falda que llevaba.

-Buena clase, profe- me dijo Soraya acercándose a mí cuando sus compañeros abandonaron el aula.

-Gracias- dije tímido

-Aunque parecías algo incómodo ¿Te pasa algo en el pantalón?-

-Creo que ya sabes lo que me pasa- Contesté más borde de lo que debería.

La cara de Soraya se puso seria haciendo que me diese cuenta del error que había cometido.

-Lo siento. No quería responder así, solo estoy nervioso-

-¿Y por qué lo estás, profe? Puedo ayudarte de alguna manera- dijo apretando sus brazos haciendo que sus tetas se juntasen y apretasen muy cerca de mi cara.

Por supuesto, mi polla reaccionó al momento y luchó por atravesar la jaula provocandome dolor.

-Por la jaula- respondí

-¿Que jaula?- dijo Soraya que quería hacerme sufrir.

-La jaula de castidad que llevo puesta- dije haciendo un esfuerzo por responder de buena manera.

-Abda y ¿Por qué llevas eso? ¿Acaso eres tan pervertido y pajero que tienes que encerrarte la colita para no tocarte en el trabajo?-

-Sí, por eso es- respondí siguiendo su juego.

-Pero que guarro eres profe ¿Por qué no me enseñas como te queda?-

Mire hacia la puerta abierta de la clase, suspiré y mi bajé el pantalón dejando al aire mi polla.

-Que bonita en rosa- Dijo pasando el dedo por la jaula-¿Y donde estas las llaves de este candado?- Añadió con voz sensual cogiendo el candado con dos dedos

-Las tengo aquí- dije enseñando las llaves que llevaba en el bolsillo.

-¿ De que sirve ponerte una jaula para dejar de ser un pervertido si llevas las llaves en el bolso? Así te la puedes quitar en cualquier momento ¿No sería mejor que otra persona guardase esas llaves para que no te masturbes como un perrito todo el tiempo?-

-Si, tienes razón. Sería mejor que las guarde otra persona-

-Si quieres puedo hacerte el favor- sonrió

-Claro. Estaría encantado- Dije ofreciéndole las llaves.

Soraya soltó la jaula y cogió las llaves, son guardar mi polla en el pantalón. Se quitó la cadena que llevaba al cuello y las colgó en ella. De esa formas las llaves que encerraban mi polla quedaban entre las tetas causantes del encierro.

-¿Mejor así verdad?-

-Sí, muchas gracias-

-De nada, profe. Por cierto, también parecía pasarte algo en el culito ¿Tienes almorranas o algo así?-

-No, llevo un plug metiendo-

-Pero que cerdo eres profe. Date la vuelta, quiero ver cómo te queda-

Miré de nuevo a la puerta antes de darme la vuelta y enseñarle mi culo.

-Que bonito. Rosa a juego con la jaulita- dijo

Tiró del plug hasta sacarlo por completo.

-Parece un poco pequeño para un cerdito pervertido como tú ¿No?-

-No lo sé. Puede que sí-

-Deberias comprar uno más gordo. Ya que tú pollita está enjaulada y no sabemos cuándo estará libre de nuevo al menos tú culito si reciba placer ¿No crees?-

-Sí, tienes razón- dije aún con mi culo expuesto.

-Que divertido eres profe- dijo empujando de nuevo el plug dentro de mi culo- Me voy que llego tarde a la siguiente clase-

-Esta bien- dije levantándome pero sin subir el pantalón- Soraya....-

-Dime, profe-

-Sabes que los jueves me marcho con mi novia y bueno...-

-¿Que quieres decir?- preguntó ya desde la puerta

-Que no puedo ir con la jaula puesta-

-Tendrias que haberlo pensado hasta de entregarme este po

der perrito- Dijo haciendo que casi se me pare el corazón- Aunque ¿De que le sirve a tu novia que esté libre? Si el perdedor de su novio es incapaz de empalmarse cuando ve un coño. Al menos así no habrá decepción ya sabe de antemano que tú no le puedes dar sexo-

-Por favor...- supliqué

Pero Soraya se fue sonriendo sin responderme.

Continúa en