Mi primer año de profesor (5)
Soraya no solo le quitó la erección; le quitó la dignidad. Ahora, cada vez que ella llama, él no es un hombre, es solo un perrito que espera órdenes en la oscuridad de su propia casa.
Mi primer año de profesor (5)
"Nunca más volverás a meter tu patética polla en un coño" retumbaba en mi cabeza mientras le comía el coño a mi novia tres otro infructuoso intento de penetrarla por mi parte.
En cuanto Marta se quedó desnuda frente a mi y separó sus piernas, mi polla perdió la erección. Casi podía ver a Soraya a mi lado riéndose de mí, cuando me arrodillé directamente a satisfacer a mi novia sin tratar si quiera de metérsela.
En cuanto empecé a usar mi boca, mi polla se puso dura de nuevo. Pero no caí en mi propia trampa y seguí con mi trabajo, usando una mano para masturbarme de rodillas.
-Ha estado muy bien- me dijo Marta tras correrse y ver que yo había hecho lo propio en el suelo
Pese a que había disfrutado y de verdad se había corrido, pude notar decepción en su voz. Aunque trató de ocultarla y ser comprensiva conmigo.
Sentí odio a Soraya, la culpaba por lo que me estaba sucediendo. Era su voz la que sonaba en mi cabeza. Era ella quien reía detrás de mí novia. Era ella quien me había convertido en impotente.
Tan solo hubo un sesión de "sexo" ese fin de semana. El resto de los días juntos, Marta trataba de cuidarme y que yo me relajase lo más posible, pero no era capaz de ocultar del todo si frustración aunque o hablamos de ello hasta que yo me fui el domingo temprano, deseando llegar a casa para hacerme unas cuantas pajas.
Traté de masturbarme alejando mi imaginación de Soraya. Era difícil con el arnés sobre la mesa recordándome en todo momento lo que había pasado. La odiaba, pero no podía quitar el juguete de ahí. Me había ordenado dejarlo sobre la mesa y no me atrevía a desobedecer su orden por mucho que quisiera sacarla de mi vida.
-¿Ya estás aquí, profe?- me escribió interrumpiendo la tercera pajaba que me hacía mirando sus fotos, tras rendirme a ella se nuevo.
-Sí, estoy en casa- dije parando mi paja dando por hecho que vendría a verme.
No hubo más respuesta. Supuse que estaba de camino. Me limpié y recogí los restos de papel que delataban lo que había estado haciendo y espere nervioso su llegada.
Poco más de diez minutos después sonó el timbre y abrí la puerta sintiendo como me aceleraba aún más.
-Hola, perrito- dijo sin cerrar la puerta.
-Hola ¿Que tal?- respondí
-Muy bien ¿Y tú? ¿Que tal con tu novia? ¿Ha funcionado tu cosita?- dijo riendo
-No, no ha funcionado- dije hundido
-Que pena, perrito- dijo acercándose a mí.
Me hizo dar la vuelta y me apoyo en el respaldo del sofá. Bajo mi pantalón y me acarició las nalgas.
-Mira que durita se pone ahora ¿Es que yo te gusto más que tú novia? ¿O será por qué está deseando que mi dedito entre aquí?- dijo acercando su dedo a mi ano.
-Mmm lo segundo- dije.
-¿Así que soy más fea que tú novia?- dijo con tono serio.
-No, no quería decir eso. Tú eres preciosa- respondí nervioso
-Es broma, perrito- Dijo azotando mi culo- Me importa una mierda si te parezco guapa o no. Para mí ni siquiera eres un hombre, solo eres mi perrito obediente-
-Mm sí lo soy- Gemí, sintiendo de nuevo su dedo junto a mi agujero- Soy un perrito-
-Un perrito impotente al que su pequeña colita se le mete entre las piernas cuando ve una mujer- dijo metiendo su dedo en mi culo.
-Ohh- respondí a la penetración.
-Pero que se le pone durita cuando la penetran como a una perra en celo- dijo metiendo y sacando el dedo de mi culo
-Sí, soy una perrita en celo- respondí ya cachondo perdido
-Bien, debe estar apunto de llegar. Lárgate-
Soraya sacó su dedo de mi culo y me subió el pantalón.
-¿Que? ¿Quién va a venir?- pregunté nervioso y sorprendido por qué se detuviese
-Mi novio. Mis padres están en casa, así que no podemos follar allí-
-¿Y pretendes que os de permiso para usar mi piso?- dije enfadado.
-No pretendo que me des ningún permiso. Lo vamos a usar. Me voy a follar a mi novia en este sofá, en tu cama y donde me dé la gana. Y tú te vas a largar a dar una vuelta y no vas a volver hasta que yo te avise ¿Entendido?- dijo con una calma aterradora.
Me tapé los huevos con la mano, temiendo un rodillazo que no llegó. Ella sonrió ante mi gesto y se quedó mirando fijamente a mis ojos.
-Esta bien- sucumbí tan solo unos segundos después.
-Vamos perrito, puede que después tenga un premio para ti-
-Gracias - respondí sintiéndome tonto casi al momento
Cogí mi cartera y el móvil y salí del piso sin saber a dónde ir. Casi no había salido del portal y estaba arripintiendome de mi decisión ¿Cómo se me había ocurrido dejar a nadie mi casa? Ni siquiera tenía mis llaves, no tenía forma de volver sin que ella me abriese la puerta ¿Y si me robaba?¿ O decidia no dejarme entrar? No podía llamar a la policía ¿Cómo les explicaba lo que había pasado? Quedaría como un auténtico pervertido.
-Hasta luego, profe- Saludó Sergio, uno de mis alumnos sacándome de mi tortura mental.
-Hasta luego- respondí
Seguí mi paseo y mis vueltas a la cabeza dura te un buen rato. Estaba arrepentido y muy asustado por lo que había hecho y más según pasaban las horas sin saber nada de Soraya. Aunque no puedo negar que mi polla se mantuvo dura prácticamente todo ese tiempo, incluso acabé en un parque tocándome entre unos arbustos sin llegar a correrme esperando mi premio cuando ella me llamase.
Finalmente, casi cuatro horas después de salir de mi casa, me llegó el mensaje de Soraya diciendo que podía volver.
No tardé mucho en llegar al portal, pues me había dedicado a caminar casi en círculo al rededor de la calle.
Cuando entré al piso, me encontré a Soraya vestida, estaba despeinada, se notaba que había sudado y tenía el maquillaje ligeramente corrido. En resumen se apreciaba que había estado follando.
-Hola perrito ¿Que tal el paseo?- me preguntó tumbada en el sofá claramente cansada.
-Bien ¿Y vosotros?-
-Genial. Tú cama está muy bien para echar un buen polvo, una lastima que tú no puedas hacer eso. Al menos la podremos disfrutar mi novio y yo-
-Me alegro- dije irónico
Ella sonrió y le indicó que me acercase a ella. Lo hice sabiendo lo que me esperaba y preparándome para ello. Aún aquí caí de rodillas cuando su mano apretó con fuerza mis huevos.
-Lo siento- dije con su mano aún apretando mis pelotas.
-Te perdono porque estoy de bueno humor. Es lo que pasa cuando un hombre de verdad te folla como se debe. Vamos algo que tu novia no ha sentido nunca-
Soltó mis huevos por fin y pude coger aire aliviado.
-Desnudate- me dijo
Al momento, pese al dolor que aún sentía, mi polla dió un salto y se puso dura antes de que me quitase si quiera la ropa.
-Pero mira tu cosita como se ha puesto ¿Que le pasa?- dijo Soraya divertida- Como perrito se te pone la colita dura, pero como novio eres un perdedor impotente ¿Mucho mejor ser perrito entonces no?-
-Sí, mucho mejor ser tu perro-
-Pues ladra, perrito-
-Guau, guau- ladré
-Sigue-
-¡Guau! ¡Guau!-
Mientras yo ladraba, Soraya se puso detrás de mi, me empujó para que quedase a cuatro patas y acercó su pie descalzo al agujero de mi culo.
-Guau, guau- seguía yo, ahora casi gimiendo.
-Creo que podría hacer que te corras tan solo con un dedo de mi pie, perrito ¿Tú que crees?-
-Mmm no lo sé. Puede- gemí
-Mi novio me ha follado durante más de dos horas, en este sofá, en la cocina, en tu cama. Me ha sacado tres orgasmos y seguía follandome sin parar, sin que su enorme polla perdiese ni un poco de su erección. Y tú eres tan patético que estás goteando en el suelo con que tan solo te roce el agujero del culo con un pie ¿No te da vergüenza?-
-Lo... Lo siento mucho- dije entristecido pero sin dejar de gemir y buscar más contacto de su pie en mi culo.
-Eres patetico-
Me hundí más, pero seguí gimiendo
-Por eso me gustas tanto, perrito-
-Gracias- dije ahora subiendo un poco mi animo, pese a lo que eso significaba.
-Tengo el coño tan destrozado que ni siquiera puedo ponerme el arnés para romperte el culo. Tendrás que hacerlo solito, perro. Coje el juguete-
Aunque estaba deseando que fuese ella quien me penetrase, estaba tan necesitado y cachondo, que me lancé a por la caja que estaba sobre la mesa y abrí el juguete.
-Que ansia tiene mi perrita por follarse el culo. Como se nota que es una perrita muy guarra-
-Sí, lo soy. Soy una perrita muy guarra- dije llevándome el arnés a la boca para lubricarlo.
Soraya se echó a reír ante mi actitud.
-Metelo en la boca y mirame- dijo y sacó su móvil para sacarme una foto.
Estaba demasiado cachondo para pensar en las posibles consecuencias de esa foto.
-Dilo lo que eres- dijo apuntándome con el móvil.
-Soy una perra muy guarra. Una perra en celo-
Soraya soltó otra carcajada sin dejar de grabarme
-Y cuenta lo que te pasa cuando quieres follarte a tu novia-
-Que se me encoje la colita- dije entre chupadas al arnés
-¿Y por qué te pasa eso, perrita?-
-Porque soy un perdedor patético e impotente-
-Entonces, como hombre eres patético pero como perrita eres una perrita muy buena y muy zorra ¿No?-
-Sí, soy mucho mejor como perrita cachonda-
-Ladra, perrita-
-Guau, guau- ladré mirando a la cámara
-Ya puedes follarte. Demuestra lo guarra que eres-
Me di la vuelta para que mi culo apuntase a la cámara y me metí el consolador en el culo, que entró sin apenas esfuerzo.
-Como tragas, perra. Date duro-
Con la cara apoyada en el suelo y mi culo ofrecido a Soraya, empecé un mete y saca a un ritmo alto. Mientras ella no dejaba de grabar y animarme.
-Mira como te gotea la colita ¿Estás cachonda perra?- dijo colocando su pie en mis huevos sin moverlo.
-Mucho, estoy muy cachonda- dije
-Sigue, date duro. Quiero que te corras así-
Aunque el día anterior no había podido correrme cuando ella me penetraba, está vez, con su pie rozando mis pelotas podía sentir mi orgasmo muy cerca sin que mi mano tocase mo polla.
-Sigue perra. Más fuerte-
-Mmm sí- Gemí
-¿Vas a correrte, perra?-
-Creo que sí ¡Dios!-
-Pues para- dijo separando su pie de mis pelotas.
Emití un ruido de frustración sin atreverme a quejarme.
-Vamos a tu cuarto. Camina-
Soraya había dejado de grabarme y me guió hasta mi habitación. Yo la seguía a cuatro patas y con el arnés clavado en mi culo.
Cuando abrió la puerta, vi el desastre que habían montado en mi habitación. La manta y las almohadas estaban tiradas en el suelo, la silla volcada y en mitad de la sabana había un enorme charco de sudor y otros fluidos que ocupaba prácticamente todo el colchón.
-Eso es lo que pasa cuando un buen macho se folla a una mujer ¿Nunca habías visto nada así?-
-No, nunca- dije alucinado por lo que veía.
-Normal perrita. Puede que lo veas cuando se follen a tu novia- en tu cara-
-Mmm- gemí excitado ante esa idea.
-Podria presentarle a mi novio para que le dé una buena follada ¿Que te parece?-
Tardé unos segundos en responder, por si se trataba de una trampa.
-Claro. Si a ti te parece bien, por supuesto-
-Claro, perrito. Mi novio puede follarse a tu novia, mientras yo te rompo el culo delante de ella. Así vería claramente la diferencia entre un hombre y un perrito patético ¿Es buena idea no crees?-
-Sí, muy buena-
-Pues tendremos que hacerlo. Ahora túmbate en la cama y follate el culo. Quiero que sientas el olor de un buen polvo-
Me subí en la cama y me tumbé boca arriba con las piernas abiertas en medio del charco. Pude sentir como el sudor se pegaba a mi espalda y como me invadía el olor a sexo. Saber que yo no había sido el causante de eso (no podía ni siquiera soñar con poder hacer algo así) me puso aún más cachondo.
Soraya se puso de pie sobre la cama y piso mis pelotas con suavidad. Yo me follaba buscando ese contacto cada vez con más intensidad
-Aun no te he dado tu regalo ¿Lo quieres?- Dijo llevando sus manos a su escote
-Sí, claro- dije pensando que pretendía enseñarme sus tetas.
-Aqui tienes- dijo sacando un condón usado y lleno de corrida de entre sus pechos y tirándolo a mi cara-¿Te gusta?-
-Es muchas corrida- dije halagando la potencia de su novio.
-Sí, así se corren los hombres. Lo mejor es el sabor-
-Ya supongo-
-Pruebalo-
-¿Que?- dije asqueado pese a lo cachondo que estaba.
Soraya pisó más fuerte mis huevos.
-Abre el condón y tragate la corrida de mi novio. No dejes ni una gota- dijo ahora amenazante.
Asentí temeroso con su pie apretando con dureza mis pelotas. Solté el arnés y quite el nudo del condón. Lo miré con asco pero lo llevé a mi boca.
-Buen provecho, perro-
Con una mano sujete el condón en mi boca y con la otra fui llevando el contenido hasta que toda la corrida quedó sobre mi lengua y lo trague con una mueca de asco.
-¿Está bueno?-
-Mucho- dije más por miedo que por otra cosa. Aunque el sabor no me fue desagradable.
-Muy bien. Ya puedes correte-
Suavizó la presión de mis huevos sin apartar el pie y yo retome la follada de mi culo. Apenas dos minutos después me había corrido en mi pelvis sin tocarme la polla.
Soraya me sonrió satisfecha
-Me encanta, profe. Eres el perro más obediente y patético que allá visto nunca. No cambies las sábanas, quiero que sientas el olor a sexo. Nos vemos en clase-
-Hasta mañana- dije
jadeando aún
Me levanté, limpié el juguete y lo dejé en su caja. Cené. Me di una ducha y me tumbé a dormir de nuevo en esa cama sudada y sucia. Me masturbé dos veces más antes de quedarme dormido
E
nviado desde Outlook para Android
Continúa en
- Relato #226098— title-regex: contiguous parts (4 -> 5)
Relatos similares
- Dominación
Primera lluvia sumisa
Las órdenes son claras: desnudo, de rodillas y listo para obedecer. Pero ella no busca solo sumisión, busca destruir su orgullo para reconstruirlo a…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaPoder y control
- Dominación
Un despiste me condujo a mi sumisión (2)
Luis siempre soñó con ser poseído, pero no imaginó que su nueva Ama sería tan mayor ni tan despiadada.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaDespedida sexual
- Hetero: Infidelidad
¿Quién Manda?: La Caída de Roma
Paula siempre mandó en la cama, pero esta vez el juego cambió de lado. Mientras ella dormía, él preparaba la trampa: esposas, cuerdas y la mirada…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaVoyeurismo consentido
- Hetero: Infidelidad
Cuidado con lo que deseas
Nunca imaginó que su esposa pudiera ser tan sumisa, ni que él terminara a cuatro patas, observando cómo la mujer que ama es poseída por otro.
Comparte:Bdsm plenoDespedida sexualDominacion femenina
- Dominación
Mi Ama y Su Amiga - 4
Alba no te pide permiso, te da órdenes. Y cuando llegas a su casa, descubres que la verdadera prueba no es tu cuerpo, sino tu capacidad de perder la…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaDespedida sexual
- Dominación
Historia de una sumisa 3
Esmeralda no pide permiso, exige obediencia. Y ella, atrapada en una sumisión que ignora sus límites, no puede decir que no.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaDespedida sexual