Xtories
Dominaciónago 2024

Primera lluvia sumisa

Las órdenes son claras: desnudo, de rodillas y listo para obedecer. Pero ella no busca solo sumisión, busca destruir su orgullo para reconstruirlo a su antojo. Esta vez, el castigo incluye algo que jamás imaginó.

Carsumi10K vistas9.1· 7 votos

Aquella mañana Ella estaba contrariada, lo noté por el tono de su mensaje al despertar….. “En cuanto hoy llegue a tu casa te quiero desnudo, de rodillas, la polla dura y la joya en el culo”. Esas eran sur órdenes y sin un buenos días como era de rigor.

Me levante al instante, desayuné un café y corrí a la ducha pues no desearía contrariarla por ningún motivo no fuera que después hubiera serias represalias, en pocos minutos estaba listo, eran las nueve y Ella solía estar en casa sobre las nueve y cuarto normalmente.

Me dispuse a esperarla como había ordenado, saqué de su funda la joya anal, comencé a chuparla para lubricarla, su brillante metal estaba completamente helado, la saqué de mi boca, humedecí con saliva dos dedos de mi mano derecha y los acerqué lentamente a mi ano, poco a poco fui humedeciendo el contorno de mi cerrado agujero, volví los dedos a mi boca tomando más saliva y ahora si los fui introduciendo en mi caliente recto, a estas horas de la mañana casi recién levantado costó un poco, los saque y me dispuse a colocar aquella bola helada dentro de mi culo. Apreté mis dientes, hice algo de fuerza y se introdujo de golpe chocando su fría base contra mi caliente ano.

Sin perder tiempo puesto que mi Ama no tardaría en llegar me puse frente a la puerta de rodillas y comencé a acariciar mi ya erecta polla, arriba y abajo hasta chocar mi mano con mis apretados huevos.

De pronto sonó el timbre…. Mi corazón dio un vuelco en mi pecho, casi mi polla se volvió flácida, me levanté del suelo y abrí la puerta. Al momento mi Ama hizo presencia en casa, yo seguía sus órdenes de rodillas frente a la puerta sin apenas atreverme a levantar la mirada. “Buenos días puta” dijo sin mediar más palabra, se quitó el abrigo y se dirigió al baño. Yo seguía en el suelo, follado por la joya y un poco asustado, en unos minutos salió del aseo, se había puesto un corsé negro que por su parte superior dejaba sus preciosas tetas al descubierto, un tanga de encaje negro que dejaba entrever la raja de su adorable coño, unas medias también negras que cubrían sus largas piernas hasta la parte superior de sus muslos y unos tacones también negros.

Se acercó, cogió mi cabeza por mi pelo levantándola hacia arriba y sin mediar palabra me escupió en la cara, “Levanta y túmbate en la cama zorra” volvió a ordenar.

Sin perder tiempo corrí a la cama temblando pero a la vez con la polla goteando líquido preseminal y me tumbe boca arriba. Mi Ama llego con unas cuerdas blancas a la cama, me fue cogiendo una mano, después otra atándolas fuertemente casi cortándome la circulación al cabeceo de la cama.

Después siguió el mismo procedimiento con mis pies, me separó las piernas y ato fuertemente mis pies a la cama.

Se quitó el tanga sin mediar palabra, lo miro colocándolo con sumo cuidado dejando una gran mancha blanquecina y húmeda hacia delante y la acercó a mi cara…. “Huele” ordenó, yo estaba estupefacto y obedecí sin mediar palabra, la verdad oler las bragas de mi Ama fue lo que hizo que mi polla se endureciera como una barra de hierro, ese olor y esa humedad me volvían loco provocando contracciones en la base de mi polla y por consiguiente en mi follado culo.

Las doblo aún más y las introdujo en mi boca, seguidamente Ella se tumbó sobre mi y comenzó a restregar todo su maravilloso cuerpo contra el mío, sentía sus tetas acariciando mi pecho, sus pezones duros arañando desde mi cuello a mi vientre, el frío corsé hacía que sus pechos estuvieran más duros y firmes, note como su chorreante coño iba pasando por mis piernas, mi vientre y acababa abierto rodeado con sus mojados labios y su hinchado clitoris por completo mi polla. Ella comenzó a jadear sin parar de usarme como un gran consolador con el que masturbaba todo su cuerpo, se retorcía sobre mi como una serpiente, yo solo podía mover mis ojos que termine por cerrar entregándome por completo a mi Ama.

Ella se giró, sentando su húmedo culo sobre mi polla, se recostó hacia detrás tumbada por completo sobre mi, su pelo cubría mi cara, su culo apretaba al maximo mi polla y mis huevos, comenzó a moverse arriba y abajo mientras abría hacia los lados de mi cuerpo sus piernas y sus tacones negros se clavaban en el colchón.

Nunca pensé estar en una situación así, humillado y utilizado por ella como un juguete que utilizaba para su placer, me estaba utilizando para masturbarse y correrse. Seguía moviendo su culo, abriendo con una mano su coño separando sus labios y con la otra mano masturbando sin parar su excitado clitoris….. yo no sabía ya que hacer, sólo resistir sin correrme, sin moverme y casi sin poder respirar.

No se cuanto tiempo necesito mi Ama para correrse, no se cuanto tiempo permaneció usándome para masturbarse a su antojo, pero yo no podía más, estaba dolorido y mi culo pedía a gritos sacar la joya de su interior, Ella permaneció unos minutos tumbada sobre mi acariciándose y disfrutando de su gesta.

Por fin se levantó, se dirigió a mi y sacó de mi boca sus bragas que estaban llenas de babas, mis ojos estaban llorosos pero mi cabeza solo pensaba en si habría merecido todo lo pena para el placer de María. Lamió mi boca y dijo….”Limpia el coño de tu Ama” poniendo toda su raja sobre mi boca.

Mi cometido como sumiso no había terminado, había servido para que ella se masturbase y ahora tenía que dejar limpio y reluciente su coño, lamí y chupe por todas partes, recorrí de arriba a abajo toda su raja y su ano, introduje en su vagina mi lengua recogiendo cada gota de néctar, y por fin Ella notó que estaba limpia.

Se puso en cuclillas sobre mi cara mirándose bien el coño como para dar su aprobación, la visión de su sexo delante de mis ojos me la ponía muy dura pero no podía ni tocarme ni correrme. Me miró y se puso a reír, yo no entendía nada, hizo un movimiento como de esfuerzo y por sorpresa Ella comenzó a mearse encima de mi…. Nunca me habría imaginado esta reacción suya, su pis caía por mi pecho y mi cuello, fue bajando y terminó de descargar su vejiga sobre mi polla y mis huevos. Era una sensación indescriptible, su caliente y salado meado fue cayendo por todo mi cuerpo haciéndome casi correr, contuve como pude mi orgasmo mientras disfrutaba de aquella memorable experiencia, fue sublime.

Terminó, volvió a mirarme y me dijo…. “Me voy a ducharme”.

Se levantó de la cama y me dejó exhausto, con mi culo dolorido y atado de pies y manos en un gran charco húmedo y caliente. No se cuanto tiempo permanecí así, no se cuanto tiempo tardo ella en ducharse, lo que si aprendí desde aquel día era quien mandaba en nuestra cama y quien debía obedecer.