Un despiste me condujo a mi sumisión (2)
Luis siempre soñó con ser poseído, pero no imaginó que su nueva Ama sería tan mayor ni tan despiadada. Al cruzar la puerta, el antifaz no solo le quita la vista, sino su derecho a ser humano. Lo que sigue no es un juego, es una reeducación del cuerpo y el alma.
Pasé el día bastante nervioso mientras preparaba la maleta con lo imprescindible para el viaje. No sabía el tiempo que iba a estar. La ilusión por vivir una relación D/s me llenaba después de desearla y buscarla tantos años. La noche llegó y me acosté tratando de dormir unas horas antes de emprender el viaje. La alarma del móvil sonó y me dispuse a coger el coche. El viaje me llevaría unas cinco horas y sinceramente diré que no había dormido prácticamente nada.
El viaje fue bien habiendo aceptado el seguimiento de mi futura Ama en todo momento. Ya estaba en la ciudad y muy cerca del destino marcado. Aparqué el coche y me dirigí al portal que me había indicado.
Hola buenos días, soy Luis. Me permite Usted pasar, por favor.
Adelante, cuando estés en el ascensor te colocas el antifaz. Yo te abriré la puerta y te guiaré.
La puerta se abrió y subí en el ascensor hasta el quinto piso. Tal y como me había ordenado me coloqué el antifaz. Nada más pararse el ascensor sentí abrirse la puerta y unas manos me guiaron fuera. Allí me hicieron arrodillar y sentí como un collar rodeaba mi cuello. Después noté un tirón que me hizo levantar y avanzar según tiraban de mi con la correa unida al collar de mi cuello.
¿Que tal el viaje?
Muy bien Señora.
No esperabas esto, ¿verdad?
No, creía que podríamos vernos después de todo este tiempo conociéndonos.
Y lo harás, pero cuando estemos a solas tú y yo. Ahora hay alguien con nosotros que no desea ser reconocida por ti.
Como Usted desee.
Se produjo un silencio hasta que el sonido de unos tacones alejándose me hizo pensar que su compañía se estaba marchando y que pronto podría conocer y ver a mi futura Ama.
Bien ha llegado ya el momento de que sepas quien soy. Mírame.
Me había equivocado. No se trataba de quien suponía. Se trataba de una mujer entrada en años, algo obesa, muy arreglada y con un rostro que me hizo desearla desde el primer momento.
¿Te gusto?, ¿que te parezco?
Me gusta Usted mucho, estaré encantado de entrar a su servicio.
Vestía un pantalón tipo leggins ajustado de color negro que hacía resaltar su culo grande y prieto. Lo completaba con un jersey de cuello alto del mismo color y unos botines de tacón fino que le hacía estar muy estilizada.
¿Te importa que sea algo mayor que tu?
No, para nada, me encanta que sea Usted mucho más mayor que yo.
Si te acepto has de saber que tu vida la limitaré a mis deseos, a mis manías y a mi forma de ser haciendo que vivas entre estas cuatro paredes el resto de tu vida. Ya no tendrás contacto con amigos ni familia, solo con quien yo te autorice. En fin, poco a poco te iré informando de que va a ser de ti y por supuesto no habrá ni límites ni palabra de seguridad, pues haré siempre lo que me apetezca.
Le confieso que estoy deseando ser aceptado por Usted.
Bien, en casa estarás siempre desnudo o con las prendas que yo te indique. El collar siempre lo llevarás, dentro y fuera de casa.
Así será, mi Señora.
Te dirigirás a mi como Ama Carmen. A casa vendrán amigos y amigas a los que tratarás con respeto y dedicación. Nadie podrá tratarte como esclavo salvo yo y quien yo determine. Por supuesto iremos a sus casas comportándote como lo que eres, mi esclavo.
Si, Ama Carmen.
Te enseñaré tu habitación.
Era una habitación pequeña con una cama y un armario repleto de ropa. La ropa era tanto femenina como de hombre así como los zapatos. Lo que más me llamó la atención fueron unas argollas cogidas a la pared por encima del cabecero así como otras a los lados del pie de la cama.
- No te asustes, esas argollas son para inmovilizarte cuando me apetezca hacerlo. Soy muy caprichosa.
Pregunté por el cuarto de baño ya que necesitaba ir después de hacer el viaje.
Pues baño para ti no hay ya que solo hay uno en la casa y es para mi. Bajo la cama tienes lo necesario para hacer tus necesidades. ¿Tienes ganas ahora?
Si, necesito orinar.
Pues hazlo no te cortes conmigo.
Era la primera vez que lo hacía ante Ella, me bajé la cremallera del pantalón cogí la escupidera que había bajo la cama y sacándome la polla evacúe gran cantidad de orina. Sentí algo de vergüenza el hacerlo bajo su atenta mirada.
¿Donde puedo vaciarla y lavarla?
Cogió la correa de mi collar y me mandó arrodillar.
Abre tu boca y bébelo todo. Deberás ir acostumbrándote a esto y a más. Con el paso de los días irás aprendiendo lo que vas a ser estando a mi lado.
Mirándola acerqué el borde de la escupidera a mi boca y comencé a beberlo todo.
Así me gusta, que seas muy obediente. Siéndolo nos llevaremos muy bien. Anda, ahora quiero que te desnudes por completo, que será tu forma de estar en casa.
Me desnudé y permanecí arrodillado mirándola desde abajo. Ella tiró de la correa y cuando me fui a levantar me miró y con un tono de voz enfadado me reprimió.
¿Has visto alguna vez un perro andar a dos patas?. Mírame cuando te hablo.
Un bofetón cruzó mi cara. La seguí a cuatro patas hasta llegar a su cuarto de baño. Allí me mandó bajarle los pantalones para sentarse en el wc. Una vez acomodada dio un tirón a la correa colocando mi cara entre sus piernas presionando con sus manos mi cabeza.
Ve acostumbrándote a ver y a oler mis desechos, es algo con lo que te has de acostumbrar. Voy a orinar y quiero que huelas mi orina.
Entre sus piernas pude ver como comenzaba a caer el chorro de su orina en el wc. Su olor era fuerte. Sabía por expreso deseo suyo que debía acostumbrarme a su olor. Cuando cesó se movió hacia adelante dejando su coño expuesto y brillante por las gotas de orina que aún llenaban sus labios. Era la primera vez que veía su coño. Estaba totalmente rasurado mostrando unos labios gruesos y envolventes.
Ya he terminado. Ahora quiero que me limpies con tu boca. A ver cómo lo haces.
Acerqué mi boca a los labios de su coño y con mi lengua fui recogiendo las gotas de orina que habían quedado adheridas a ellos. El sabor, al igual que su olor, era fuerte, quizás por la mezcla de sudor y orina. Lamí y chupé su hasta que un nuevo tirón en mi collar me hizo levantar mi cabeza y mirarla.
Me gusta ver tu cara mojada de mi orina, vas a ser mi cerdo particular. ¿Te ha gustado su olor y sabor, mi cerdito?
Mucho mi Ama Carmen, es un manjar su orina para mi. Gracias, de verdad.
Bien, vísteme y vamos a la cocina.
Subí su braga, su pantalón y quedé a la espera de sentir el tirón de la correa. Avanzamos por el pasillo hasta llegar a la cocina. Allí se sentó y me mandó servirle una copa de vino.
Esclavo, en el comedor he dejado el tabaco. Ve y tráemelo.
Soltó la correa del collar para dejarme ir. Al volver y arrodillado le ofrecí un cigarrillo y fuego. Me gusto verla exhalando el humo de su boca hacia mi cara.
Por cierto me dijiste que fumabas, ¿verdad?
Si, mi Ama Carmen.
Pues te diré que solo fumarás de mí y cuando yo lo haga. Quiero que llegues a depender de mi para todo en tu perra vida. No solo fumaras de mí sino que te alimentaras de mí y sentirás a través de mi. Serás solo mío y solo pensarás en mi, en mi felicidad, en mis gustos y en todos tus pensamientos estaré yo y solo yo.
Deseo que así sea mi Ama, espero que me ayude a ser así y como Usted desee.
Ahora abre esa asquerosa boca que debes recordar que cada vez que encienda un cigarrillo ha de estar dispuesta para que la use como cenicero. Por cierto, ¿te gustaría acompañarme mientras tomo esta copa de vino?.
Si mi Ama Carmen. Me encantaría.
Pues ve al segundo cajón y coge el embudo que allí hay. Lo colocas en tu boca y vienes a mi lado.
Tomé el embudo, lo coloqué en mi boca y vi como tomaba un trago de vino que removió en el interior de su boca para después escupirlo en el embudo. Al llegar a mi boca lo sentí caliente y espeso pues a la vez escupió una gran cantidad e saliva que se mezcló con el vino.
¿Que te parece este vino? Me gusta tomar una copa en compañía.
Siguió fumando y dejando caer la ceniza en el embudo que tragaba con la ayuda de sus escupitajos.
Traga todo, pronto te acostumbrarás hasta el punto que te haré dependiente de todo lo mío y llegarás a suplicarme que te lo de, que lo necesitas. Ahora vas a tapar la salida del embudo con tu lengua y estás así hasta que te lo diga.
Hice lo que me ordenó sin saber lo que pretendía. Escupió un sorbo de vino que lo mantuve sin tragar hasta ver cómo daba una última calada al cigarrillo y lo echaba en el embudo.
Ya puedes tragarlo, mastica la colilla antes de tragarla. No quiero que te atragantes.
Separé la lengua del embudo para dejar caer la colilla empapada en vino dentro de mi boca. Una vez dentro la mastique y la trague por completo. Realmente me costó hacerlo.
Relatos similares
- Dominación
Esclavo de mis vecinos. (capítulo 4)
No es solo obediencia, es entrega. Cuando ella te mira desde arriba, ya no eres tú quien decide qué hacer con tu cuerpo, sino ella.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
Mi Ama y Su Amiga - 4
Alba no te pide permiso, te da órdenes. Y cuando llegas a su casa, descubres que la verdadera prueba no es tu cuerpo, sino tu capacidad de perder la…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaDespedida sexual
- Dominación
Historia de una sumisa 3
Esmeralda no pide permiso, exige obediencia. Y ella, atrapada en una sumisión que ignora sus límites, no puede decir que no.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaDespedida sexual
- Dominación
La Orquídea y el Escorpión (6)
Eli sostenía la laptop sobre el agua, sonriendo con picardía. '¿Qué harías por ella?', preguntó, mientras yo, de rodillas en el borde, sabía que mi…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
Esclavo de una Puta Ucraniana 7
Él no es su pareja, es su herramienta. Desde ser cenicero humano hasta servirle la comida en el suelo, ella dicta cada movimiento de su cuerpo.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
Historia de una sumisa 1
Solo una noche bastó para destruir su vida y encender un deseo que no podía controlar. Ahora, con el corazón roto y la piel aún marcada, no tiene más…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida