Xtories
Dominaciónmay 2024

Pensándolo mejor (2)...

Sabe que no tiene permiso para tocarse, pero el deseo la consume. Su amo la lleva al restaurante no a comer, sino a exhibir su castigo: marcas rojas en el pecho y un vibrador oculto, bajo la mirada atenta de un mesero que no tarda en descubrir el secreto de su humedad.

Cielo3217.5K vistas8.7· 9 votos

Al final pude dormir unas cuantas horas, estuve a punto de tocarme mas de una vez ya que no podía dejar de pensar en lo excitada que estaba. Sabía que solo bastarían unos cuantos toques para poder correrme, inclusive pense solo levantarme al baño y hacerlo ahí. Seria rapido, mi amo ni siquiera lo notaria, no tendría por qué hacerlo. Al final no pude, él no quería que yo me corriera, y por mucho que me molestara tenía que seguir sus órdenes, si no que clase de puta seria, además, probablemente terminaría confesándoselo y tendría un castigo mucho más duro para mí. Mis tetas estaban muy sensibles, y cuando por error movía mi brazo y las tocaba, me dolían tanto que aveces no podía evitar soltar un gemido. Eso tampoco ayudaba, cada vez que me pasaba no podía evitar recordar el contacto de la vara y lo mojada que estaba en ese momento. Era una tortura. Me canse de mirar el reloj, esperando conciliar el sueño.

- Vamos ya despierta, te dejare darme los buenos dias con tu lengua- tocaste mi hombro para que me terminara de despertar- Muévete, esta vez quiero que lo hagas lento. Para que yo tarde en correrme. Muévete.

Yo hubiera preferido que me metieras tu polla en mi coño, seguía tan excitada, solo quería que me cogieras de la manera que quisieras y yo poder correrme. Solo quería correrme, no podía pensar en nada más. Sabía que, si me hacías chuparte la polla, podria no correrme hasta la tarde o hasta mañana. No pensaba que pudiera soportar más. Me levante y abriste las piernas para que yo tuviera mayor acceso. Me coloque de rodillas y baje mi boca a tu polla. Comencé primero a lamerte los huevos, lentamente. Para despues succionarlos uno por uno. Notaba que tu polla se endurecía más y más, motivándome a hacerlo mejor. Pasé mi lengua por todo tu eje unas cuantas veces, y sentí tu mano en mi nuca. Sabía que querías que ya me la metiera en la boca. Comencé a bajar lentamente, procurando no meterla hasta el fondo. Pero supongo que te impacientaste y comenzaste a sostener mi cabeza mas tiempo en tu polla y a bajar mis labios cada vez más. Lo comenzaste a hacer tan profundo, que no podía evitar las arcadas. Mi saliva salía de mi boca cada vez más, y podía sentir como se escurría por mi barbilla, mis ojos se comenzaron a humedecer. Empezaste a respirar más rapido, y yo sabía que estabas cada vez mas cerca. Con el sonido de tu respiración, mi coño se empezó a humedecer más y me retorcía buscando entre mis piernas ese contacto que tanto anhelada. Pense que no te darías cuenta, hasta que sentí un dolor más agudo en las tetas. Apretaste uno de mis pezones, hasta que empecé a gemir en tu polla.

- Abre las piernas, puta. ¿Cuándo te di permiso que hicieras eso? No tienes permitido correrte aún – hasta que abrí las piernas no dejaste de apretar mi pezón, que parecía que estaba más grande y aún muy duro y sensible por el castigo de ayer – No quiero que vuelvas a juntar las piernas.

Segui chupando más y más rapido bajo tu instrucción, sujetaste con más fuerza mi cabeza no dejándome mover más que arriba y abajo para follar mi boca. Pensaba que tambien estabas siendo mas duro por querer correrme sin que me dieras permiso. Sentí cuando te veniste, y toda mi boca se lleno de tu corrida, tragué lo mejor pude. Aunque no pude evitar que de mi boca saliera un poco, con tu dedo recogiste lo que se cayó y me lo metiste en la boca para que tambien lo chupara.

- Vamos a desayunar, báñate y quiero que te pongas la blusa azul que tanto me gusta – yo estaba tan excitada que estaba preparada para suplicar que no me dejaras de esta manera, pese a que no me gusta suplicar sabia que no me tocarías de otra forma y no me imaginaba pasar toda una comida con estas ganas de correrme.

- Amo, por favor. Estoy arrepentida por lo que paso ayer, creo que soporte el castigo bien y que te he complacido. Por favor, por favor, tócame, úsame y déjame correrme. Te lo suplico- dije con mi mirada baja.

- No eres tu quien decide si soportaste bien el castigo, ni cuando te usare y mucho menos cuando te puedes correr. Y ahora que lo pienso bien, ya no te vas a bañar para que vayas mojada entre las piernas como la buena puta que eres. Solo cámbiate.

El si entro a bañarse, y yo me quede por un momento sentada con las piernas abiertas en la cama. Solo quería correrme, no quería salir a ningún lado. Sobre todo, si tenía que salir con el coño húmedo y los rastros de todo mi flujo de hoy y ayer en las piernas. Me puse un pantalón, y me duele reconocer que al subirme el pantalón detuve mis dedos mas cerca de mi coño sin tocarlo directamente. Al buscar la blusa que me había pedido, supe que no podía ponerme eso. Normalmente es una blusa que me encanta, por que el escote es bajo. Se pueden ver mis tetas con una claridad que me excita normalmente, ya que muchos se quedan mirándolas al pasar en la calle. Pero este día, si me ponía esa blusa, mas de uno podria ver las franjas rojas que las marcaban. Sin embargo, quería correrme, y si me ponía peleona con mi amo, no lo iba a permitir. Asi que solo me la puse, en el reflejo del espejo pude ver como se veían claramente las marcas de la vara y me mojé un poco más. Claro que utilicé un suéter ligero para cubrir las marcas. Cuando mi amo salio del baño, solo sonrió al ver mi atuendo y tomo mi mano para salir a desayunar.

Cuando llegamos al restaurante, nos sentamos en una mesa apartada. Siempre íbamos ahí, ya que era intimo y tenia una vista a un jardín precioso. Había un poco de gente, entonces sabíamos que teníamos que esperar un poco a que nos atendieran.

- Me encanta este lugar y la comida es muy buena – Dijiste. Yo te sonreí, ya que me encantaba desayunar contigo- Pero siento que esta vez nos falta algo.

- ¿Que? - pregunte yo muy extrañada, no recordaba que nos faltara algo.

- Mira lo que te traje – Sacaste algo de tu bolsillo y vi que era un huevo vibrador que habíamos comprado hace unas semanas, desde que lo compramos solo lo habíamos utilizado algunas veces, y sabía que podía volverme loca en poco tiempo – No creas que no pienso en ti todo el tiempo, pórtate bien y ve a ponerlo al baño-

- Pero…- trate de comenzarle a decir que no quería hacer eso en un lugar público.

- Estoy siendo amable, pero no era una petición si no una orden. Solo póntelo y sal. No aproveches para correrte, puta. -

- Por favor, sabes que no me gusta hacerlo en público- Endureciste la mirada y frunciste los labios. Sabía que se había acabado, no habría negociación. Baje la mirada al suelo y me levante. Me colocaste el huevo en la mano, y por si fuera poco al pasar a tu lado me diste azotaste mi culo. Fui al baño y coloqué el huevo lo mas dentro de mi coño que pude y se me escapo un gemido, ni siquiera hubo resistencia al meterlo, estaba tan mojada. Cuando salí del baño, lo sentía en cada paso que daba al regresar a la mesa. Al sentarme, sentí como se movió un poco, y no pude evitar gemir. Tu solo sonreíste.

- ¿Ves? Sabía que te encantaría. Sin embargo, aun nos falta algo. Quítate el suéter, por que no me deja ver mis marcas que hice ayer. No creas que no me di cuenta que hiciste a propósito lo del suéter, y pensaste que te iba a dejarte salirte con la tuya. Hazlo-

- Amo, por favor. Todos podrán ver las marcas, te lo suplico, no quiero mostrarlas-

- Vamos, solo será el mesero y probablemente no lo vera. Hazlo- Sabia que era imposible que el mesero no lo notara. Me quite el suéter. Y me sentí tan humillada que no podía levantar la vista. No me dijiste nada, pero sentí algo vibrando en mi coño. Levante la vista y solo pude verte sonreír. Lo pusiste en el nivel mas bajo, solo para excitarme más. Mi coño empezó a mojarse, y yo no podía dejar de retorcerme en la silla. Mis pezones se pusieron mas duros si era posible. Estaba yo tan enfocada en las sensaciones, que no me daba mucha cuenta de lo que pasaba alrededor.

- Hola, una disculpa por la demora. seré su mesero hoy, ¿ya saben..?- Dijo una voz a mi lado. Cuando detuvo su discurso, voltee para ver por qué se había detenido. Tenia la vista puesta en mis tetas y en las marcas las cruzaban. En ese momento, mi amo decidió aumentar la intensidad del vibrador y no pude aguantar un gemido. Pude ver el deseo en la mirada del mesero y la satisfacción en la de mi amo. Lo único que pude hacer fue sostener la mesa con fuerza intentado retener mi orgasmo.

- ¿Qué decías? - le pregunto mi amo al mesero.

- Ah si, ¿ya saben que ordenar? – mi amo pidió nuestra orden, ya que yo no podía decir nada por todo lo que estaba sintiendo en el momento y solo me movía en la silla. Cuando el mesero se fue, mi amo decidió bajar la intensidad sin haberme corrido. Lo mire con enojo.

- ¡Oh vamos! El chico cree que eres preciosa, apuesto a que quiere que te corras. Le preguntare. Si el dice que no, tendrás que esperar hasta en la tarde- el vibrador seguía estimulándome y estuve a punto de correrme. Pero en ese momento mi amo lo apago por completo. La frustración y humillación que sentí era inmensa, no solo había dejado que el mesero viera las marcas en mis tetas, si no tambien que escuchara mis gemidos y que viera mi cara a punto de correrme. Cuando el mesero volvió con los platos, yo no podía levantar la vista de la vergüenza.

- Se ve delicioso todo- Dijo mi amo, comencé a sentir de nuevo el vibrador en mi coño pero con un poco más de intensidad esta vez- Quería hacerte una pregunta chico.

- Si dígame- aunque el mesero trataba de no verme mas de la cuenta, sentía su mirada a cada rato.

- ¿crees que ella es guapa? -

- Su esposa es muy guapa, señor- Dijo el tímidamente, supongo que pensaba que mi amo le iba a decir algo por su atrevida mirada.

- Ella no es mi esposa, es mi puta – El chico soltó una exclamación de sorpresa, y ya que yo tenia la vista hacia abajo vi como empezaba a endurecerse su polla debajo del pantalón. - ¿quieres ver como se corre? - Por un momento el chico no supo que decir, y pense que se iba a retirar sin decir nada. En este momento, no sabia que sentir, por un lado, quería correrme de una manera desesperada y por otro, no quería que este chico me viera correrme como una puta.

- Si, señor quiero verlo – Dijo el chico. Mi amo subio mas la intensidad del vibrador, y yo no podía contener los gemidos, aunque procuraba no hacerlo muy alto, no quería que todo mundo lo viera. Sujetaba la mesa con mas fuerza y mis caderas cada rato se movían intentando sentir más.

- Bájate más la blusa – dijo mi amo. Yo ya no tenia ganas de pelear, mejor era hacerlo rapido y lograr correrme. Baje mi blusa un poco mas y no fue suficiente – Un poco más quiero que vea tus pezones cuando te corras y lo duros que se ponen- Dijo mi amo. Baje la blusa más y mis pezones salieron a la vista, estaban tan duros y queriendo que alguien los tocara. El vibrador hizo al fin su tarea, y me corri. De una manera maravillosa, el placer que sentí fue inmenso. Solté tanto flujo que mis pantalones se veían tan mojados, parecía que me hubiera derramado un vaso de agua. Poco a poco, empecé a tener conciencia de nuevo de lo que estaba pasando y bajé de nuevo mi mirada por la vergüenza de lo que acababa de pasar. Me sentia muy puta, y no podia creer que habia dejado que eso me pasara.

- Tiene una buena puta, señor. Y las marcas que tiene en sus tetas se ven excelentes, supongo que le dolió mucho cuando se las hizo – Dijo el chico

- Si, pero era un castigo. Hay que enseñarles como comportarse. Bueno tenemos que irnos, pagaremos la cuenta y dejaremos una buena propina por el servicio- Dijo mi amo

- No es necesaria la propina, señor. Espero vuelva pronto-

- Cúbrete y vamos a casa – Me dijo mi amo. Me apresure a hacerlo y me levante. - Vaya! Mira lo zorra que estas, no es solo tu mirada, tus pantalones están tan mojados que vas a ensuciar el carro. Que bueno que dejo que te corrieras ese chico, porque yo no lo iba a hacer.

Al salir del restaurante no podía levantar la mirada más que unos segundos, solo quería salir del lugar lo mas pronto posible. Sin embargo, el mesero estaba en la puerta como esperándonos.

- Hasta luego – Dijo y me guiño el ojo al pasar. Al bajar la vista por la pena, pude ver como su polla seguía muy dura. Supuse que se iba a correr en su descanso.

Soy nueva escribiendo, cualquier comentario es bienvenido. Comentarios para mejorar son muy aceptados. Espero que les guste.