Mi vecina me domina (43)
Paula no tolera la desobediencia. Cuando descubre que Paqui intentó descansar sin permiso, la sesión de castigo comienza: una máquina de strapón, una mordaza y la obligación de tragar cada gota de desprecio. La sumisión no es solo física, es total.
Mi ama Paula vertió todo el contenido del vaso al suelo. Allí lo pisoteó para que estuviera todo bien mezclado y lo escupió varias veces.
Creo que te va a gustar, mi perra Elena. Quiero que lo disfrutes mucho. Esclavo coge una cuchara y ve dándoselo a esta puta cerda.
Tomé una cuchara y recogiendo todo del suelo se lo fui dando a Elena. Al principio dio unas pequeñas arcadas para después acostumbrarse y tomarlo con gusto mientras miraba a Paula. Cuando terminó de tomárselo todo….
Esclavo, ahora lo lames todo para que esté bien limpio el suelo. Pero quiero que cuando tengas tu boca llena se la des a esta cerda en su boca.
Para mí supuso una humillación brutal ya que debía unir mi boca a la de Elena y nunca había besado a un hombre.
Así me gusta par de cerdos. Cuando esté todo limpio quiero que cada uno me limpie los zapatos que se me han manchado.
Aún seguíamos unidos por las pinzas por lo que procuramos no separarnos mucho y dedicarnos cada uno a uno de sus zapatos, suela incluida.
Bueno creo que la sesión ha terminado. Acercarse que os suelte.
Al soltar las pinzas el dolor se hizo brutal después de tenerlas puestas tanto tiempo.
Antes de irnos quiero que lleves puesto esto. Esclavo saca el strapon de tu culo y pónselo a Elena.
Al sacar el strapon de mi culo todo sucio miré a Paula.
Si esclavo, me da lo mismo que esté sucio así compartiréis algo más como cerdas que sois.
Le introduje el strapón en el culo de Elena y Paula le mandó ponerse una faja bien ajustada para evitar que se le saliera. Ama Paula se levantó, me mandó vestirme y nos marchamos a casa.
Ya te llamaré Elena. Y no quiero que te saques eso de tu asqueroso culo. Te pediré varias veces fotos que te las harás de forma inmediata.
Al llegar a casa me mandó asearme mientras se echaba en el sofá, se encendía un cigarrillo y se relajaba. Cuando terminé me presenté ante ella y me mandó ir a mi celda.
¡Saraaaaa! Hemos llegado.
Al no contestar se levantó y al pasar por el dormitorio de mi señora Paqui la vio sobre la cama, boca abajo y sujeta por unas cuerdas que había dispuesto bajo la cama y que dejaban a Paqui inmóvil.
¿Qué hacéis Sara?
Tengo que hacer que su obediencia sea total.
Pero….¿qué ha pasado?
Pues cuando os habéis marchado me ha dicho esto: “Sara, hija mía, ahora que no está Paula podrías dejarme reponerme un poco, estoy exhausta”. ¿Que te parece?
Paqui, querías engañarme en mi ausencia. ¿Crees que está bien en una perra sumisa como tú?
Perdón mi ama Paula, lo siento, por favor, de verdad le prometo que no volverá a ocurrir.
Por supuesto que no volverá a ocurrir. Sigue Sara que voy a comprar algo que le hará reflexionar sobre lo que ha hecho.
Paula se marchó muy cabreada y al cabo de un rato volvió. Había comprado una máquina que disponía de un strapón y que mediante un mando hacía que la barra fuera moviéndose y penetrándola. La intensidad era regulable así como el strapón podía cambiarse por otros de diversos tamaños.
Sara, mira lo que he comprado. Suéltala y te la traes al salón.
Desde mi celda vi como preparaba la máquina y a Paqui le ataba las manos a sus pies quedando toda ofrecida tanto por su coño como por su culo.
Esclavo ven y colócate aquí.
Con Paqui en esa posición ajustó el strapon de la máquina a su coño y accionó el regulador procediendo a follarla de manera continuada. Yo mientras estaba arrodillado ante Paqui, ordenándome Paula que se la metiera en la boca.
Perra asquerosa no dejes de mamarle la polla al esclavo o te arrepentirás.
Sara y Paula se fumaron un cigarrillo mientras riéndose contemplaban como Paqui era follada sin descanso.
Paula, podríamos darle un poco más de intensidad, ¿no te parece?
Toma el mando y a tu gusto.
Paqui se estremecía cada vez que el strapón la penetraba y ahora con mayor intensidad. Yo estaba muy excitado y no sabía si podía correrme.
Mi ama Paula, ¿puedo correrme?
Claro que puedes pero procura Paqui que no se manche el suelo.
Pronto me corrí lanzando varios chorros de leche dentro de su boca que hubo de tragar muy rápido para seguir chupándomela.
Ahora páralo Sara, vamos a penetrar su culo.
Sara se levantó después de parar la máquina y lo colocó en la entrada del culo de su madre.
Ya le puedes dar al regulador.
Ahora Paqui era follada por su culo sin cesar. Estaba que no se tenía en esa posición. Durante una hora fue follada por su coño y por su culo. Cuando terminaron la soltaron y nos mandaron a ambos a la celda.
Esclavo te permito que la consueles, seguro que su coño y su culo los tiene muy doloridos.
Los dos en la celda la coloqué de manera que pudiera darle besos y lametones en ambas partes con el fin de aliviarla. Ellas nos miraban.
¡Que guapos están los dos consolándose mutuamente! Te aseguro, Sara, que no creo que se les vuelva a ocurrir un engaño así. Esta noche, después de cenar y antes de acostarnos la tendré otra vez en posición para ser follada como cualquier puta.
Bueno Paula me tengo que marchar. Nos vemos pronto.
Tras marcharse Paula abrió la celda permitiéndome solo a mí que saliera. Paqui mientras echada en el suelo de la celda se quedó totalmente dolorida y humillada.
Prepárame algo para almorzar.
Fui a la cocina y preparé su almuerzo para llevárselo donde estaba sentada. Me coloqué a cuatro patas haciéndole ver que podía usarme como una mesa donde poner la bandeja con el almuerzo.
Bien, ya te puedes llevar la bandeja.
Al volver se había encendido un cigarrillo y estaba acostada en el sofá. Con un dedo me mandó ir a mi celda. Paqui no podía moverse, estaba destrozada. Me acurruqué con mi señora Paqui mientras Paula echaba un sueño reparador. Pronto nos quedamos también dormidos hasta que la puerta de la celda se abrió.
Paqui ven.
Casi no podía moverse y arrastrándose salió y se presentó arrodillada ante Paula.
A ver si de una vez te enteras de que solo eres una puta cerda y guarra a mi servicio porque eres de mi propiedad. Ya no eres tú sino solo eres lo que yo desee. Esclavo Atala como antes.
Me dio mucha pena verla así. La até nuevamente de manos y pies para que Paula colocara la máquina pegada a su coño. Al sentarse accionó el mando y la barra con el strapón inició su penetración una y otra vez. Ahora en su coño. Pero un leve quejido de Paqui cabreó mucho a Paula ordenándome que le pusiera la mordaza de bola en su boca.
Tu esclavo, no quiero que se manche el suelo de sus babas así es que colócate bajo su cara y procura que todas sus babas vayan a tu boca.
Al cabo de unos minutos la boca de Paqui comenzó a echar mucha saliva por las comisuras de su boca y por los orificios que tenía la bola. Pasó un buen rato y Paula paró la máquina. Creía que el castigo había terminado cuando volvió a accionar la máquina pero ahora para penetrarle el culo. Pasada una hora nos mandó de nuevo a la celda. Allí quise calmarla pero Paqui estaba no solo dolorida sino muy fatigada.
- Bueno yo me voy. Espero Paqui que no vuelvas a hacer lo que has hecho. Si se volviera a repetir el correctivo sería mucho mayor. Adiós mis cerdas, pronto llamaré para ver cómo estáis y requeriros para un nuevo servicio.
Continúa en
- Relato #228703— title-regex: contiguous parts (42 -> 43)
Relatos similares
- Confesiones
La Sra Sandra
Sandra no es la ejecutiva amable que todos conocen. Es una mujer de mirada fría que espera órdenes, no preguntas.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
Usado para el placer por mi esposa (continuará)
Cada miércoles, Alfonso cruza una puerta y deja de ser su esposo para convertirse en su sumiso.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Sadomaso
Descubriéndose sumisa
Nunca imaginó que el placer pudiera estar tan ligado a la obediencia. Cuando él le dictó las primeras normas, ella creyó que era solo un juego, pero…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
La Senda de un esclavo (parte 3)
Sheila no bromea cuando dice que va a domarlo. Lo que comienza como una visita entre amigos se convierte rápidamente en una lección de sumisión donde…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
La llegada a nuestra casa de una Ama
Imagina abrir la puerta y encontrar a tu esposa en el suelo, sometida a una extraña mujer que ya ha tomado el control de tu hogar.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
Esclavo de mis vecinos. (capítulo 9)
No es solo servicio, es posesión total. Ella no pide, ordena. Y él, arrodillado, no tiene más opción que obedecer, incluso cuando la vergüenza y el…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida