La llegada a nuestra casa de una Ama
Imagina abrir la puerta y encontrar a tu esposa en el suelo, sometida a una extraña mujer que ya ha tomado el control de tu hogar. No es un sueño, es una realidad que te obliga a arrodillarte y a aceptar cada orden, por más degradante que sea, mientras el miedo y el placer se mezclan en cada orden.
La llegada a nuestra casa de una Ama
Imagina tu sorpresa al llegar a casa y encontrar a tu esposa de rodillas con su gran culo lleno de rojeces y la cara enterrada en el coño de una mujer negra más joven, dándole placer lamiéndole su coño y moviendo su gran culo rayado de marcas de látigo.
Durante años, mi mujer y yo hemos hablado de tener una Ama negra y habíamos intercambiado correos electrónicos con varias, pero nunca creí que ella lo aceptaría y ahora veo que si lo acepta.
La mujer era guapa, de unos veintitantos años, con muslos grandes y senos medianos… Estaba mucho mejor proporcionada que ella, al tener mi esposa las tetas pequeñas y un gran culo… Nosotros estamos en la mitad de los 40 y un poco más cerca de los 50.
- “¿Qué haces ahí, chico?... Bájate esos pantalones… Quiero ver si tienes ahí abajo una polla que merece la pena.”
Inmediatamente solté mis pantalones dejándolos caer al suelo… Mi polla saltó hacia afuera cuando con mi mano me quitaba mi camisa.
- “Date la vuelta y quítate los zapatos y los calcetines… Enséñame ese culo blanco que tienes”, me dijo.
Me di la vuelta y me incliné para desatarme los zapatos y luego los calcetines… Pronto le mostré mi culo como ella quería.
- “Ven aquí chico... Pon tu cara en el gran culo de tu esposa y lámelo... Demuéstrale que estás contento de estar en casa.”
Caí de rodillas y me arrastré hacia el gran culo de mi esposa... Pude ver que todo él estaba rojo por una paliza que debió haber recibido antes... Su agujero anal estaba justo en frente de mi cara cuando enterré mi nariz entre sus nalgas y comencé a lamérselo.
- “No me mires chico blanco a menos que te dé permiso.”
Mientras lamía el culo de mi esposa, podía sentir un líquido babeando por mi barbilla y supe que ella estaba a punto de correrse.
Podía escuchar los gemidos de nuestra Ama mientras mi esposa le lamía el coño y su culo se balanceaba hacia adelante y hacia atrás en mi cara.
La Ama exigió que nos detuviéramos.
Me hizo ponerme de espaldas en el suelo y levantar las piernas en el aire... La vi levantarse y sentarse a horcajadas sobre mi cabeza, presentándome una espléndida vista de su hermoso culo bajando lentamente... Finalmente, cuando lo tuve a mi alcance saqué la lengua y comencé a lamerle el culo.
- “Arrástrate aquí, puta y lame el culo del chico... Quiero que su polla se mantenga dura.”
Continué lamiendo su culo mientras sentía la lengua de mi esposa en la entrada de mi ano... Ella comenzó a trabajar dentro y fuera de mi culo... Eso era algo que nunca habría hecho en el pasado... Mi polla goteaba mientras trabajaba febrilmente para complacer el culo de mi nueva Ama... Finalmente, se levanto y le ordenó a mi esposa:
- “Coge tu consolador y tráemelo, puta.”
Vi a la esposa salir arrastrándose de la habitación mientras la Ama jugaba con mi polla con su pie... Cuando regresó, hizo que mi esposa se pusiera también de espaldas y se metiera el extremo opuesto del consolador en la boca.
Ama se sentó a horcajadas sobre su cara como lo había hecho antes con la mía y lentamente bajó su coño sobre la polla falsa que era el consolador, metiéndoselo hasta el final en su hermoso y húmedo coño.
Su culo estaba firmemente asentado en la cara de mi esposa con la nariz enterrada en su culo.
Ama me ordenó arrastrarme y follar con los dedos el culo de mi esposa mientras ella seguía montada en su cara con el consolador metido en su coño…. Finalmente, se corrió soltando sus jugos en la boca de mi esposa y luego, lentamente se levantó.
- “Chico, ven aquí y siéntate en la cara de tu esposa... Ella va a follarte el culo.”
Me levanté, me senté a horcajadas sobre la cara de la esposa y bajé el culo sobre ella… No estaba sentado firmemente cuando sentí el consolador en la entrada de mi culo y supe que mi esposa estaba tratando de empujarlo hacia adentro... Lentamente fui bajando hasta que el consolador quedó firmemente enterrado en mi culo y sentí que ella me lo metía y lo sacaba también, lentamente.
Mientras tanto la Ama había vuelto con un consolador con correa mucho más grande que mi polla.
- “Lame mis piernas, chico... Es hora de que tenga yo una buena corrida.”
Ama levantó las piernas hasta que las alcancé y las subí hasta mis hombros… Luego la vi insertarse el consolador en su coño metiéndoselo con poca dificultad... Tiró de mi cabeza para que pudiera lamer sus tetas mientras ella se follaba el coño.
Mientras, mi esposa estaba gimiendo desde abajo y metiendo la polla dentro y fuera de mi culo cada vez más rápido… Sabía que estaba a punto de correrse porque vi que su cuerpo comenzaba a temblar en el suelo… Disparé mi carga por todas sus tetas sin siquiera pensar que ella estaba cerca de correrse.
- “Sube, chico y sácate el consolador del culo”, me ordenó Ama.
Ama, se agachó, quitó el consolador sucio de la boca de mi esposa y lo llevó a donde yo estaba parado… Lo acercó a mi boca diciéndome:
- “Abre tu boca y límpialo, chico.”
Abrí la boca mientras ella empujaba profundamente el consolador sucio dentro de mi boca.”
- “Ahora, date la vuelta y agáchate”, me ordenó.
Me di la vuelta y me incliné para presentarle bien mi culo… Sentí en la entrada de mi ano, el nuevo consolador y luego ser empujado con fuerza para metérmelo todo, causándome gran dolor.
Los músculos de mi culo se tensaron con desesperación para evitar que me lo metiera, ya que el objeto era muy grande a pesar de que estaba totalmente mojado por haberlo tenido metido en su coño.
- “Voy a darte tan buena enculada que no podrás sentarte durante una semana”, me dijo desde atrás mientras apretaba los dientes con fuerza tratando de insertarme el grueso consolador, causándome dolor.
Mostró poca piedad empujándolo hacia adentro y hacia afuera hasta que pensé e mi culo se iba a partir por la mitad.
Más tarde, cuando se cansó de encularme, me sentí totalmente aliviado cuando lentamente lo retiró de mi culo dolorido y maltratado.
- “De rodillas, chico…. Y tú, puta, gatea hasta aquí y vuelve a ponerle la polla dura a tu marido”, ordenó.
Vi a Ama que fue a mis pantalones que estaban en el suelo y sacó el cinturón de ellos.
Mientras tanto, mi esposa se había arrastrado y había engullido mi polla flácida en su boca tratando de endurecerla.
Vi a Ama bajar el cinturón con fuerza sobre sus nalgas y ordenarle que se diera prisa. Luego se puso detrás de mí e hizo lo mismo… En el momento en que mi polla volvió a estar dura y tiesa, nuestros culos estaban rayados por el brutal cinturón que ella había utilizado con nosotros.
- “Eso está mucho mejor… No hay nada que me guste más ver que un culo blanco bien golpeado… Ahora, lamerme los dedos de los pies y sentir vuestras lenguas entre los dedos de mis pies, gusanos inútiles”, exclamó Ama.
Para mi alivio, me sacó la polla de mi boca para que yo pudiera lamerle los pies como a ella le gustaba.
Tanto mi esposa como yo nos tumbamos boca abajo lamiendo sus hermosos dedos de los pies… Nos aseguramos de limpiar entre los dedos y alrededor de sus talones.
- “Atención gusanos, la Ama tiene que orinar… Tú, chico, ponte detrás de la puta y mantén tu cara en su culo mientras ella se arrastra”, nos dijo.
Me puse detrás de mi esposa y me arrastré tratando de mantener mi cara en su culo mientras ella se apresuraba a gatear detrás de nuestra Ama, al baño.
- “Puta, limpia la tapa del inodoro con tu lengua para que pueda sentarme a orinar.”
Mi esposa inmediatamente se arrastró hasta el inodoro y comenzó a lamer toda la tapa mientras yo mantenía mi posición detrás de ella… Una vez limpio, le ordenó retirarse para sentarse y mear.
La escuché mear y esperaba que me dejara limpiar su clítoris… Y así fue… Me dijo:
- “Chico, ven aquí y limpia mi coño.”
Salí arrastrándome por detrás de mi esposa e inmediatamente puse mi cabeza entre sus grandes muslos lamiendo su clítoris... Lo limpie lo mejor que pude hasta que ella me empujó hacia atrás.
- “Gusano inútil… No sabes limpiar correctamente el coño de una mujer... Tengo que castigar tu culo inútil, por esto.”
- “Pon tu cabeza en el tazón, chico.”
Me arrastre hacia adelante y meto la cabeza en la taza del inodoro mientras ella baja la tapa, aprisionando mi cabeza para mantenerla quieta.
- “Sostén la tapa, puta… Asegúrate de que no se mueva.”
Me quedé ahí durante unos minutos hasta que sentí un dolor agudo en la nalga derecha de mi culo… Yo gemí y luego sentí otro en mi otra nalga... Pronto el dolor fue más de lo que podía soportar mientras gritaba y le suplicaba a mi Ama misericordia mientras los golpes continuaban sin parar... Al final ella paró de azotarme el culo.
- “La próxima vez lame mi coño despacio cuando te diga que lo limpies a menos que quieras que te dé más azotes en tu inútil culo... Ahora prepárame un baño mientras uso a esta puta en el dormitorio durante un rato... No me molestes... Será mejor que estés de rodillas preparado para lavarme cuando vuelva.
Preparé el baño de mi Ama usando el baño de burbujas y los geles favoritos de mi esposa… Encendí velas para que la habitación huela mejor y preparé su toalla y jabón.
Esperé casi una hora manteniendo el baño a la temperatura adecuada antes de que ella entrara y se metiera en la bañera… Se recostó y cerró los ojos cuando comencé a frotar su hermoso cuerpo con jabón asegurándome de limpiarla adecuadamente… Mi esposa se arrastró mientras la secaba con una expresión de miedo en su rostro.
- “Su culo es mío… Enjuágaselo a la puta con la manguera y me la llevas a la sala de estar para su castigo”, me dijo Ama.
No sabía lo que había pasado, pero lo cierto era que Ama estaba decepcionada con ella… Seguí secándola mientras me decía que me arrastrara hacia la sala de estar pegando la cara al suelo… Lo hice pensando en mi esposa que se arrastraba detrás mío... Sabía que su culo iba a ser azotado.
En la sala de estar, Ama me hizo arrodillarme y se sentó mientras ella cogía un consolador y esperaba la llegada de mi esposa, que entró lentamente sabiendo lo que le esperaba.
- “Levántate, puta…. Vas a pagar caro por llamarme perra.”
Mi esposa se puso de pie lentamente… La Ama le dio el consolador y cogió una zapatilla.
- “Inclínate y mantén las piernas muy separadas… Vas a meterte esa polla por el culo mientras yo abofeteo tus inútiles tetas con esta regla… Cada vez que esa polla entre por tu culo inútil quiero oírte decirme que no eres más que un idiota inútil y deseas que te folle de nuevo... ¿Lo entiendes?
Mi esposa asintió con la cabeza cuando vi su rostro en pánico por primera vez.
- “Métetelo en el culo, perra.
Mi esposa inmediatamente puso el consolador en su culo mientras la zapatilla golpeaba su teta derecha.
- “¡Aaagg!... Soy una idiota sin valor... Por favor, fóllame de nuevo.”
El consolador volvió a entrar en su culo y ella gritó por otro golpe en su teta izquierda.
- “¡Aaagg!... Soy una idiota sin valor... Por favor, fóllame de nuevo.”
Ama la obligó a hacer esto unas veinte veces hasta que estuvo llorando como un bebé y temblando incontrolablemente mientras trataba de mantener su posición.
Ama finalmente dejó la zapatilla a un lado y dijo:
- “¿Alguna vez vas a desobedecerme o llamarme por otro nombre?”, le preguntó levantándole su rostro lloroso por la barbilla.
- “No, Ama… Por favor, no me pegue más… Soy un idiota inútil que sólo sirve para lamerte el culo.”
- “Exacto... Puta, ponte de rodillas y limpia mi culo.”
Mi esposa soltó la polla y se puso de rodillas arrastrándose detrás de ella... Podía escuchar sus sonidos de sorber y supe cómo ella iba a complacer a Ama de ahora en adelante… Ella no iba a tener ningún problema conmigo después de lo que acababa de presenciar.
Mi polla estaba dura como una roca esperando la humillación total de mi esposa.
- “Chico, enciende la tele y pon el canal 18… Va a empezar mi programa favorito... Prepárame un refresco.”
Corrí para obedecer… Encendí la tele, busqué el canal 18, corrí a la cocina para prepararle una bebida refrescante y regresé.
Ella ya estaba sentada en la silla usando el culo de mi esposa como su reposapiés... Me hizo arrastrarme hasta un lado de la silla y usar mi espalda para sostener su bebida fría mientras veía su programa favorito.
Ninguno de nosotros dos se atrevió a moverse.
Cuando terminó, la escuché ordenarle a mi esposa que abriera el culo y le dijera quién era.
Escuché a mi esposa responder que no era más que una puta idiota.
Luego, la escuché gemir y pensé que al no haber escuchado ningún golpe, que Ama debió meterle su dedo del pie en su culo.
- “Puta, debes decirme ‘Gracias por follarme con el dedo del pie mi inútil culo’, ordenó Ama.
- “Gracias, Ama por follarme con tus pies, mi culo, sin valor alguno”… Escuché decir a mi esposa.
Luego, escuché un golpe en el suelo y vi que Ama había empujado a mi esposa sobre su vientre.
- “Coño inútil”, le oí decir.
Ama se levantó y caminó hacia nuestro dormitorio y regresó con dos collares… Nos hizo ponernos de pie y nos lo colocó alrededor del cuello… Luego nos esposó las manos entre la espalda.
Nos quedamos quietos mientras ella regresaba a la habitación y volvía mas tarde llevando un traje de cuero negro con ganchos de anillas alrededor de la cintura... Ella ató una pequeña correa de aproximadamente 1,5 m a nuestros cuellos y los enganchó a su cintura.
- “Es hora de dar un paseo”, nos dijo arrastrándonos desnudos hasta la puerta.
Cuando nos dimos cuenta de que hablaba en serio, ambos le suplicamos que teníamos una vecina soltera que vivía a solo unos 25 m. de nuestra calle casi desierta y siempre nos estaba vigilando.
- “Tal vez ella esté más interesada por vosotros, que yo… ¿Pensasteis que sólo os iba a dominar en vuestra casa para que pudiéramos jugar en privado?... Moved vuestros culos o empezaré a daros correazos al culo y lo terminaré justo delante de su casa.
No pudimos hacer nada excepto seguirla a su lado con la cabeza agachada a la altura de su cintura y el culo levantado… Nos llevó hacia la casa de nuestra vecina… Cuando pasamos por delante, se detuvo varias veces y luego nos ordenó mear.
Cuando volvíamos de regreso a casa, Ama no sólo hizo una pausa sino que nos ordenó mover nuestros culos hacia la casa de nuestra vecina durante varios minutos, aunque ambos suplicamos desesperadamente que volviéramos ya a casa.
Estábamos totalmente avergonzados y esperábamos que la vecina no estuviera en casa ese día.
Cuando finalmente regresamos, Ama soltó nuestras correas y exigió que le preparáramos la comida.
Mientras ella comía, pudimos comer la nuestra, sazonándolo adecuadamente con su pis.
Cuando lavamos los platos y limpiamos la cocina, regresamos a la sala de estar donde Ama estaba sentada viendo la televisión.
Apenas estábamos allí cuando sonó un golpe en la puerta.
- “Ve y abre la puerta, puta”, ordenó Ama a mi esposa y a mí me señaló los pies.
Inmediatamente me puse a lamerle sus dedos de los pies, mientras mi esposa abrió la puerta… Oí que la puerta se abría sólo parcialmente… Seguro que ella no quería que nadie la viera mucho.
- “Sra. Sherman… ¿Desea algo?... Escuché decir a mi esposa.
- “He venido a ver a mis vecinos”, escuché responderle la Sra. Sherman… Ella tendría un poco más de 45 años… Era soltera y bastante atractiva.
- “Lo siento… Estamos muy ocupados... ¿Puedes volver más tarde?”, respondió mi esposa.
- “Puta, deja entrar a la señora... Es hora de que conozca a sus verdaderos vecinos.”
Mi polla se puso tiesa, de inmediato, ante la voz de mi Ama y escuche abrirse la puerta.
La Sra. Sherman se reía cuando entró... No sabía si era de mí o de mi esposa de quien se reía.
- “Entra y toma asiento... Estaba pensando que era hora de jugar con mis nuevos juguetes... ¿Te gustan?”, le dijo nuestra Ama.
- “Me encantaría jugar con ellos... Siempre supe que había algo extraño en estos dos... Me parece que su polla gotea al suelo y eso hay que castigarlo severamente.”, respondió ella sonriendo.
Puse mis muslos juntos tratando de esconder mi polla hinchada debajo de los pies de mi Ama a la que estaba todavía lamiendo los dedos de sus pies.
- “Creo que vamos a disfrutar mucho las dos con esta pareja de esclavos que nos van a dar todo el placer posible… Quítate la ropa y ponte desnuda… Estarás más cómoda para todo lo que necesites que te hagan… Disfruta de este par de vecinos sumisos… Vamos a pasar con ellos días inolvidables”, le dijo Ama.
- “Si… Creo que así será… Y los marcaremos a latigazos, que es lo que más me gusta, si me lo permites”, respondió la señora Sherman.
- “Por supuesto… Faltaría más.”
Y ambas se rieron para después fundirse en un abrasivo beso lésbico y empezaron a palpase sin ningún pudor ante nuestros asombrados ojos.
F I N
Relatos similares
- Confesiones
La Sra Sandra
Sandra no es la ejecutiva amable que todos conocen. Es una mujer de mirada fría que espera órdenes, no preguntas.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
Mi vecina me domina (21)
Raquel no es solo la vecina; es la dueña de los cuerpos de Sara y su madre. Mientras Sara sangra en el suelo, Paqui recibe órdenes que la…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
Usado para el placer por mi esposa (continuará)
Cada miércoles, Alfonso cruza una puerta y deja de ser su esposo para convertirse en su sumiso.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Sadomaso
Descubriéndose sumisa
Nunca imaginó que el placer pudiera estar tan ligado a la obediencia. Cuando él le dictó las primeras normas, ella creyó que era solo un juego, pero…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
La Senda de un esclavo (parte 3)
Sheila no bromea cuando dice que va a domarlo. Lo que comienza como una visita entre amigos se convierte rápidamente en una lección de sumisión donde…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
Esclavo de mis vecinos. (capítulo 9)
No es solo servicio, es posesión total. Ella no pide, ordena. Y él, arrodillado, no tiene más opción que obedecer, incluso cuando la vergüenza y el…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida