A mi novia le gustan los moros (3)
Cristina sonreía de forma pícara mientras su mano bajaba hacia mi entrepierna. No esperaba que su 'escapada' fuera tan explícita, ni que la historia que guardaba bajo la lengua fuera tan sucia. Mientras su boca me devoraba, me revelaba el secreto que había transformado sus vacaciones en una lección de obediencia.
Llegó la úlitma noche en el camping, el día transcurrió con normalidad, playa, comida.... y alguna esacapada de Cristina....
Nos tumbamos en la cama y empezamos a hablar sobre temas sin importancia, pero Cristina estaba bastante "juguetona".
Cristina: te lo has pasado bien estos dias?
Yo: Si mi amor, y tú?
Cristina: jejeejej mejor de lo que esperaba la verdad....
Yo: A sí? Eso es bueno, me alegro mucho.
Cristina sonreía de forma pícara mientras dirigía su mano a mi polla.
Cristina: Si... mucho.
Yo me acomodé mientras decía que quería que me contara que había hecho que se la haya pasado tan bien.
Cristina comenzó a mamarme la polla lentamente durante varios minutos hasta que dejó mi polla bien dura. Mirándome a los ojos con cara lasciva volvía a introducírsela hasta el fondo.
Cristina: el morito me pone muy cachonda....
Yo: Tienes que contarme algo que no sepa?
Cristina: ¿Quieres que te cuente que es lo que pasó cuando fui a ducharme el primer día?
No daba crédito, Cristina por sí misma iba a contarme qué ocurrió ese primer día. Quizás sea el motivo por el que todo cambió.
Se metía mi polla en la boca y se la sacaba, me pajeaba mientras me miraba a los ojos esperando una respuesta.
Yo: No dejes ningún detalle.
Cuando escuchó mi respuesta volvió a meterse mi polla en la boca, succionaba, me acariciaba los huevos. Empezó a jugar en mi glande con su lengua mientras amasaba mis huevos. Su mirada se clavó en la mía y comenzó a relatarme lo ocurrido:
“Todo comenzó cuando fuiste a ducharte. Estuvimos hablando de cosas sin importancia, aunque no paraba de halagarme. Me decía que le parecía muy atractiva, que le gustaba mi cuerpo. Me estaba sintiendo muy atraída por la forma en que me hablaba”.
Se tomó un descanso en su relato para de dedicarse a lamer toda mi polla, desde la base hasta la punta. Zona que rodeaba con su lengua siempre antes de meterse la cabeza en la boca y succionarla. Hecho esto y viendo en mi cara que me estaba calentando mucha la situación, continuó narrando:
“Tuve que confesarle que los rasgos propios de su raza me atraían mucho, y que además él es un chico muy atractivo. Continuó diciendo que le encantaban las españolas, y sobretodo las que son mayores que él, porque según el somos más sumisas. Tengo que reconocer que conmigo no se equivoca, por experiencia sabes que soy una perrita sumisa. Yassin me dijo que le encantaba dominar y educar perritas como yo. Ya sabes como soy cuando me hablan así, realmente me dejó sin palabras y creo que por la forma en que lo miraba se dio cuenta de que había pulsado el botón de no retorno”.
Cristina aceleró los movimientos de la mano con la que estaba pajeando mi polla.
Yo: Quiero saberlo todo puta. Qué le dijiste?
Cristina: Quería poner fin a la conversación, pero el cosquilleo que estaba teniendo entre mis piernas no me dejaron cumplir mi misión.
“Le dije que era una lástima que yo tuviera pareja, ya que el juego sonaba divertido. Yassin sonrió, se acercó a mi oído y me susurró que olía a sexo. Me había puesto tan cachonda en apenas 10 minutos…. Que quería seguir jugando. Fue en ese momento cuando llegaste, y cuando dijo que cerca nuestra había una ducha… no dudé en que el juego continuaría.”
Qué morbazo me estaba dando todo, la historia, la paja y la cara de puta con la que me miraba Cristina.
Yo: ¿Quién te ha dicho que pares de hablar?
Cristina: “Estaba duchándome tan tranquila sin darle más importancia al juego, pero mi coñito pedía algo de atención, así que empecé a jugar con él. Tan metida en mi historia estaba que cerré los ojos y comencé a fantasear. Hasta que escuché una voz, era Yassin:
Yassin: Así es como me estabas esperando zorra?
“Yo me quería morir, había entrado mientras estaba a punto de correrme. No esperó mi respuesta. Solo se acercó a mi, me miró a los ojos e introdujo dos dedos en mi coño. Para mí era todo una sorpresa, no sabía como reaccionar, pero sentir sus dedos entrar en mi coño fue como tocar el cielo, no me corrí, pero me dejó al borde. Mi mirada se clavó en la suya cuando comenzó a meter y sacar sus dedos de mi coñito. Los sacaba lentamente y los metía fuerte y profundo, no quería correrme todavía”.
Yassin: Desde el momento en que te corras en mi mano vas a obedecerme hasta que te vayas del camping.
“Con la mano que le quedaba libre me cogió del cuello y empezó a follarme con los dedos salvajemente, tan duro me metía los dedos que creo que dejé de tocar el suelo con los pies cuando empecé a correrme de forma descontrolada….. tanto perdí el control, que se me olvidó que mi corrida significaba el inicio de mi esclavitud durante toda la estancia en el camping.
Una vez me repuse de semejante corrida quedé de rodillas frente a él y no tenía fuerzas solo para pajearlo tan rápido como pude para conseguir una corrida sobre mis tetas, y con ello salió de la ducha”.
Terminado de contar eso, metió en su boca mi glande mientras me masturbaba esperando el colofón final, que tardó en llegar menos que canta un gallo llenando su boca de semen. Cristina intentó tragarlo todo, pero me había corrido con tal potencia que fue imposible.
Una vez que aquella tremenda corrida me permitió articular palabra, le dije a Cristina:
“Espero hayas disfrutado tu esclavitud”.
Después de todo lo que había visto, me di cuenta que Cristina recibía mensajes en el móvil de yassin, donde la calentaba y quedaban en algún punto del camping para poner el colofón final a sus juegos calientes.
Y no es que quedaran una sola vez, lo hacían cada vez que veían posibilidad de tener un encuentro sin mirones, o al menos eso creían porque alguno había visto yo.
No contenta con todo esto, aunque Cristina se diera una escapadita por la tarde, no le faltaban ganas para follar conmigo por la noche en la tienda, y darse otra escapadita si se lo proponía yassin. Creo que Cristina estaba disfrutando de lo lindo.
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