A mi novia le gustan los moros 2
La cortina entreabierta reveló más de lo que cualquier marido debería ver. Cristina no solo estaba con otro, sino que su lujuria era tan voraz que el narrador no pudo resistir la tentación de unirse a la fiesta.
Yo no podía pegar ojo después de las emociones vividas el día anterior, no hace falta recalcar que a Cristina no le dije nada de lo que había visto, quería que me lo contara sin presiones. Miré el reloj y eran las 2:15 de la madrugada.
A los pocos minutos sonó el móvil de Cristina que se encontraba en la cama, se había quedado dormida con el móvil. Alcé la vista a ver si podía descubrir algo, no sabía que era mayor si la excitación o el morbo de saber que estaban dominando a Cristina.
Pude ver que apareció en las notificaciones el nombre de nuestro vecino, Yassin. Apareció el símbolo de una foto, la que no pude ver seguido un mensaje: “me ayudas?”.
Tenía que hacerme el dormido y esperar una reacción de Cristina. Así lo hice a los pocos segundos Cristina se dio cuenta del mensaje y atendió el teléfono.
La pantalla iluminó su cara y al ver el mensaje se le puso una cara entre juguetona y pícara.
Estuvo un rato escribiendo. Después apagó el móvil, lo dejó donde estaba y salió de la tienda. No podía creer que fuera a verse con Yassin, pero donde? No quería perderme ese encuentro. Por suerte Cristina dejo entre abierta la cortinilla de la tienda, y pude ver como entraba con mucha cautela en la tienda de nuestros vecinos.
Esperé un tiempo prudencial en el que me recorría el cuerpo una mezcla de nervios y desazón, no podía esperar, quería ver qué era lo que tenía preparado yassin.
Me acerqué a la tienda de yassin por la parte lateral donde tenía una ventana simulada que me permitía ver perfectamente qué ocurriría allí.
Allí estaba Cristina con la polla de su vecino favorito en la boca dándole una magnífica mamada a yassin.
En su cara no se veía sumisión, solo se veía morbo, lujuria y diversión. Mientras con una mano lo pajeaba, con su boca recorría cada centímetro de ese tronco, lo lamía lo besaba. Con su lengua jugaba con el glande, se lo metía en la boca, lo sacaba. Literalmente le estaba haciendo una mamada que ni en una película porno.
Mientras yassin yacía tumbado bocarriba en la cama con las piernas abiertas, hueco que Cristina aprovechó para ubicar su cuerpo en posición perrito.
Aquí no estaba ni castigada ni obligada, estaba mamando con pasión y erotismo, lo pajeaba con delicadeza, de forma sensual, disfrutaba del momento.
Yassin la tapó con la sábana porque no estaban solos en la tienda, también se encontraba uno de sus dos amigos, lo que yo desconocía era el paradero del otro.
Yassin: Puta mamona…. Antes de que nos vayamos del camping vas a probar la polla de mis dos amigos.
Cristina: Con la tuya tengo suficiente. Dijo Cristina saliendo de la sábana sin dejar de pajear.
Yassin: jajajaja, creo que sería divertido que seas la puta de los tres.
Cristina no respondió y volvió a seguir con la mamada, pero ahora una de sus manos estaba en su coño. Parece que la idea de Yassin la había puesto más caliente aun.
Hacía bastante calor fuera de la tienda, cuanto mas dentro y por eso la sábana que cubría a Cristina terminó cayendo al suelo sin importarle a ninguno de los dos.
Ella seguía a lo suyo recorriendo cada centímetro de carne que tenía a su alcance mientras se masturbaba lenta pero intensamente, estaba disfrutando de ese momento y se notaba.
Pasaron los minutos y la escena no cambió hasta que escuché un ruido como si alguien estuviera caminando. Me asusté un poco porque era difícil de explicar que estaba espiando como se beneficiaban a mi chica. Así que oculté en la parte posterior de la tienda, desde donde no veía nada.
Lo que si pude escuchar era la cremallera de la tienda, por lo que creí que ellos también habían escuchado algo y Cristina salió de la tienda. Esperé unos minutos para salir de mi escondite y volver a mi tienda alegando a Cristina que había ido al baño.
De camino a mi tienda no pude evitar echar una última mirada por la ventanilla para asegurarme de que quien provocó el ruido de la entrada de la tienda fue Cristina saliendo de ella. Pero me equivoqué.
Yassin seguía tumbado en la cama, Cristina en cuatro haciéndole una mamada a Yassin, pero detrás de Cristina se encontraba el amigo de Yassin que no estaba antes en la tienda. Fue él quien abrió la tienda y al entrar vio semejante estampa.
En los minutos que no vi nada, desconozco que ocurrió. Pero este chico bajó el tanga de Cristina hasta dejarlo a la altura de las rodillas, para acoplar su cara entre las nalgas de Cristina quien agradeció el gesto con un largo gemido sin sacarse la polla de Yassin de la boca.
Cristina: uuuumhhhhhhhhhhhhhhh. – Murmuró sin sacarse la polla de la boca y continuar con una mamada frenética sin conseguir la corrida de Yassin.
El chico que se encontraba comiéndose a Cristina, lamía por completo el coñito de Cristina sin descanso, metía la lengua alternando con sus dedos. A veces llevaba la lengua al ano de Cristina y mientras lo lamía follaba bien fuerte ese coño con los dedos, lo que hacía las delicias de Cristina.
Crisntina: Me voy a correr joder.... - pudo decir Cristina liberando momentáneamente su buca del trozo de carne de Yasin.
Amigo: Ahora si que te vas a correr jajjjaa
En ese momento abandonó su posición, se retiró y comenzó a desnudarse y mostrar su polla dura dispuesta a darle guerra a Cristina.
Con su polla en la mano la deslizó entre las nalgas de Cristina acomodandose en la entrada de su estrecho coño.
Cristina: Métemela por favor.....
De una estocada se la metió hasta que los huevos chocaron con las nalgas.
Cristina: umhhhhhhh joderr...... - susurró Crisitna para intentar no despertar al chico que aun dormí.
Una follada lenta y profunda mientras mamaba a yasin, Cristina era el centro de atención. plaf, plaf, plaf, plaf cada vez que le entraba la polla hasta el fondo era el sonido que se escuchaba en el silencio de la noche.
Esa follada lenta poco a poco iba aumentando la intensidad rápidamente, cosa que Cristina no pudo aguantar y comenzó a correrse entre gemidos ahogados por la polla de Yassin.
Cristina aumentó el ritmo de la mamada y esta vez sí consiguió la tan deseada corrida de Yassin, que aunque se corrió en la boca de Cristina, no pudo albergar tal cantidad de semen que salió manchando a Yassin.
Yassín yacía casi inerte en la cama, sobre quien descansaba la cabeza de Cristina que todavía era percutida por la polla del amigo de este hasta que no aguntó más y comenzó a salpicar chorros de semen sobre el culo y espalda de Cristina.
Amigo: Joder.... no sabía que teníamos una vecina tan puta.
Yassin: jjajaajaja.
Después de tal espectáculo, me fui para la tienda con el mismo disimulo con el que vine para que no despertar ninguna sospecha.
A los minutos de llegar yo y hacerme el dormido, llegó Cristina, que cerró la cortinilla de la tienda y metió algo en una bolsa. Al acostarse me di cuenta que no llevaba bragas, o se las había regalado a yassin o las había metido en esa bolsa.
Cristina se tumbó en la cama, olía a sexo, a calentura y a deseo. Empecé a escucharla gemir, estaba masturbándose a minutos después de haberse comido la polla de yassín y dejarse follar por el amigo. Mi polla estaba a punto de reventar, Cristina tenía un calentón que no se aguantaba y necesitaba correrse. Pero yo también necesitaba correrme.
Hice como que me desperté en medio de la noche con la polla dura sin venir a qué.
Yo: Cris qué te pasa? Jajajaj. Dije en tono de broma.
Cris: uyyy qué haces tu despierto?
Yo: me acabo de despertar al escucharte.
Cris: pues ya ves, que tengo el coño ardiendo.
Yo: jajajaja ya lo veo…
Me levanté de la cama con la polla como un mástil, la agarré con mi mano y se la ofrecí.
Yo: Donde la quieres?
Cris: La quiero enterrada en mi coño. Dijo mientras no paraba de masturbarse.
Cristina se dio la vuelta y se pues en cuatro, como perrita que se pone.
Cristina: Fóllame como la puta que soy. Sin piedad.
Cogí mi polla y se la clavé de una sola estocada. Tenía el coño tan encharcado que llegué al fondo. Ya con mi polla dentro, la cogí del pelo y empecé a follarla lo más fuerte que pude. Cristina se corrió de tal forma que le tembló hasta el culo.
Yo seguí castigando su coño hasta que otro orgasmo, este no tan brutal, la recorrió de arriba abajo, pidiéndome que la llenara de leche.
Yo no podía más, y ahora sí la rocié con mi corrida por la espalda y las nalgas.
Yo: Putita no quiero que te limpies mi corrida, quiero que mañana te pasees con mi corrida sobre ti.
Cristina: Si amo, como tu me digas.
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