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Mi primer año de profesor (3)

Marcos creyó haber ganado al alejarse de su alumna, pero Soraya no lo dejó ir. Ahora, de rodillas en el rellano de su propio edificio, desnudo y ladrando como un perro, comprende que su carrera y su dignidad ya no le pertenecen.

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Mi primer año de profesor (3)

Llegué a clase casi temblando de los nervios. Debía hablar con Soraya y decirle que no podía volver por mi casa, que no podía repetirse lo que había sucedido. Estaba mal en todos los sentidos, por mi novia, porque ella es mi alumna, por la diferencia de edad.

En cuanto ella se había ido de mi piso, tras mi corrida en el rellano, me invadió el arrepentimiento, sollocé en el sofá. Llamé a mi novia para hablar con ella, no para confesar nada, solamente para escuchar su voz y sentirme aún peor por lo que había hecho y torturarme más.

Pero no siquiera aguanté hasta la noche, antes de cenar ya tenía mi polla en la mano y el Instagram de Soraya abierto en la otra. Ninguna mujer me había puesto así jamás, y ni siquiera le había visto sin ropa más allá, de un pie ¿Cómo podía ser?¿Cómo podía ejercer ese poder en mí? Fuese como fuese, sabía que mi única posibilidad era evitar tenerla cerca.

Saqué valor de dónde pude y le dije que se quedase un minuto después de clase. En el instituto sería más fácil hablar con ella sin caer en su embrujo.

-¿Que pasa, profe? ¿He hecho algo mal en clase?-Dijo apoyando sus codos en mi mesa haciendo que mi vista pelease por no ir a sus tetas.

-No, en clase no..-

-¿Cual es el problema entonces, Profe?- Tenía esa sonrisa dulce pero malvada al mismo tiempo. Parecía una niña buena y el mismísimo demonio al mismo tiempo.

-Lo de ayer... No puede volver a pasar-

Había preparado la conversación toda la noche y la mañana hasta llegar al instituto. Pero al tenerla de frente no era capaz casi de hablar ni de mantener su mirada.

-¿Que es "lo de ayer"?- preguntó

-Lo de mi casa- dije

-Ah ¿Te refieres a cuando te corriste sobre tus macarrones y te los comiste? ¿O a la paja que te hiciste en el rellano como un cerdo pervertido?-

-Soraya por favor...no puedes volver a casa-

-Esta bien ¿Algo más?- dijo levantando su cuerpo de la mesa.

-¿Está bien?-

-Sí, está bien-

-Gracias. Muchas gracias- dije

-Hasta pronto, profe- dijo a modo de despedida

Me invadió una sensación de alivio al instante. Lo había conseguido, había ganado, mi vida volvería a la normalidad. Ya solo debía olvidarme de ella por completo.

Esa misma tarde, poco después de comer, caí de nuevo. Abrí Instagram y me salió una foto suya en la playa de ese verano. La miré y al instante estaba revisando las fotos que ya había visto tantas veces mientras me hacía una paja.

El icono de mensaje privado se iluminó y entré a leerlo.

-¿Ya te estás tocando con mis fotos?- Preguntaba Soraya

¿Cómo podía saberlo?¿Tan previsible era para ella?

-No- Dije

-No mientas profe. Estoy segura que nada más ver mi foto nueva has entrada a tocarte la polla como el pajillero pervertido que eres-

Leer sus mensajes, lejos de disuadirme de mi que estaba haciendo, habían hecho que acelerase mi paja.

Antes de que pudiese responder, para seguir mintiendo, Soraya me invitó a una videollamada.

Dudé unos instantes, sabía que eso haría que cayese de nuevo, sabía que no debía hacerlo. Pero ¿Y si por la llamada me dejaba ver si cuerpo? ¿Y si me enseñaba al menos sus tetas? Esa tentación era demasiado grande.

Acepté la llamada.

-Hola profe- dijo Soraya al otro lado de la cámara

Mis ilusiones de ver su cuerpo se esfumaron al momento. Soraya no estaba en casa, estaba en una cafetería. Eso hizo que me entrase miedo al pensar que estuviese acompañada de alguien. Pero me calme pensando que de ser así no me hubiera llamado ¿No?

-Hola Soraya-

-¿Que tal va la paja?- preguntó demasiado alto para estar en un sitio público.

-Bien- respondí avergonzado

-¿Así que prefieres hacerte las pajitas solo mirando mis fotos a tenerme ahí contigo? Así de patético eres-

-No, pero no está bien. No podemos seguir haciendo eso-

-Esta bien profe, lo entiendo. Prefieres masturbarte tú solito-

-No, pero mi novia...-

-¿Tú novia?¿ Te preocupa lo que piense tú novia? ¿Y que crees que pensaría si se entera que su novio se masturba mirando fotos de una adolescente?-

-No...no lo se- dije

-¿No lo sabes eh? Desnúdate perrito- dijo

Hablaba demasiado alto para estar en un bar. Por la cámara podía ver que había un grupo de chicos detrás de ella que seguro estaban escuchando lo que decía.

Coloque el móvil sobre la mesa para que pudiese verme y me quité la ropa.

-De rodillas- me dijo

Ella sonrió al ver cómo obedecía al momento. Mi resistencia no duraba ni un segundo en cuanto escuchaba su voz.

-Ya puedes seguir tu paja. Adiós- y colgó la llamada.

-No, por favor- supliqué escribiendo.

-¿No que? Eres tú quien no quiere verme-

-Sí, si que quiero. Ven por favor-

-Es tarde para eso. No doy segundas oportunidades a los perritos-

-Lo siento mucho, por favor. Te lo suplico, ven a mi casa-

Soraya inició video llamada de nuevo.

-Bien, veo que sigues de rodillas ¿Seguro que quieres que vaya?-

-Sí, por favor-

-Estoy dispuesta a perdonarte porque te portaste muy bien los otros dias-

-Gracias, muchas gracias-

-No he dicho que lo vaya ha hacer. He dicho que estoy dispuesta a ello-

-Por... Por favor, perdoname. Haré lo que quieras-

-Coloca el móvil junto al marco de la puerta de entrada, mirando hacia dentro del piso-

Cogí el teléfono de la mesa y lo puse donde ella me dijo.

-Abre la puerta del todo-

Dudé. No podía arriesgarme otra vez a ser visto por los vecinos.

-Pues nada. Adios- dijo ella.

-No, espera- dije abriendo la puerta rápidamente.

-De rodillas y quiero ahí-

Corto su micro y su cámara pero dejo la llamada abierta, por lo que ella podía verme.

En el plano de la cámara, se veía una parte de la puerta abierta y a mí completo, de rodillas a menos de dos metros del rellano.

Aguanté sin moverme, sin cerrar la puerta, sin levantarme, sin tocarme. Sentí como un par de veces se me paraba el corazón al sentir como el ascensor subía o bajaba. Por suerte no se detuvo en mi planta.

Quince minutos después, escuche de nuevo el ascensor. No podía ser ella, pues no había llamado al timbre para abrir la puerta del portal. Aguanté de nuevo con el corazón en un puño, hasta que está vez sí, el ascensor se paró en mi planta. Empujé rápido la puerta para no ser visto por la persona que se bajase.

-Muy mal, perrito- escuché al otro lado de la puerta.

Abrí de nuevo al saber que era Soraya.

-Lo siento. Pensaba que era un vecino-

-¿Y? Te dije que esperases ahí quieto-

-No puedo dejar que me vean. Lo siento, de verdad-

-¿Por qué no puedes?- dijo ella aún fuera del piso y con la puerta abierta.

-Porque pensarán que soy un pervertido-

-¿Y a caso no lo eres? Mira como estás, desnudo, con tu polla dura como un palo y de rodillas a los pies de tu alumna-

-No quiero que los vecinos lo sepan-

-Ya entiendo. Te da miedo que todos los vecinos sepan que eres un perro salido- dijo subiendo la voz.

-Pasa por favor- supliqué

-No, no voy a pasar hasta que sepa que eres un buen perrito-

-Lo soy. Soy un buen perrito-

-Ya, eso lo dices ahora que estás cachondo pero ¿Y cuando dejes de estarlo? Cuando sueltes tu corrida te arrepentirás otra vez. Y yo no estoy dispuesta a perder ni tiempo con un perrito que no está bien educado-

Esa fue mi oportunidad de huir, de hacer que se fuese y no volviese más, que me rechazase ella y todo acabase ahí, poder volver a mi vida normal con mi novia y mis pajas. Obviamente, dejé pasar esa posibilidad.

-No, por favor. Seré tu perrito cuando quieras, aunque me corra. No te vayas por favor-

-No se si creerte-

-De verdad. Creeme por favor-

-Hagamos una cosa- dijo sacando su móvil del bolso- Voy a grabarte en video diciendo que eres el perrito obediente de Soraya. Así tendremos una prueba de que eres sincero ¿Te parece?-

Aunque por dentro me invadió la duda, sabía que si la reflejaba sería el fin.

-Vale. De acuerdo- dije.

Puso su móvil a grabar y me hizo una señal para que hablase.

-Soy el perrito obediente de Soraya- dije.

-No está mal, pero no me convence. Puede que sea la luz. Prueba aqui-

Dió cuatro pasos atras hasta colocarse casi en medio del rellano. Yo la seguí a cuatro patas hasta colocarme junto a ella.

-Soy el perrito obediente de Soraya- Repetí

-Mejor. Pero no es lo suficiente patético. Prueba a restregarte por mi pierna mientras lo dices- dijo alargando su pierna hacia mí

Me agarré a su pierna con los brazos rozando mi polla con su zapatilla y empecé a moverme buscando ese roce.

-Soy el perrito obediente de Soraya- dije una vez más.

-Casi perfecto. Ahora quiero que ladres cuando acabes la frase-

Había dado un par de pasos más hacia atrás, ahora estaba más cerca de la puerta del vecino de enfrente que de la mía propia, que seguía abierta.

-Soy el perrito obediente de Soraya. Guau, guau- dije

-Suficiente- dijo apartándome de su pierna con una patada suave.

Caminó hasta mi piso. Yo no le atreví a seguirla, me quedé esperando su orden.

-Ven perrito- me dijo con una sonrisa, satisfecha por qué me esperase a su orden.

-Muy perrito. Voy a enviarte los vídeos y la próxima vez que te arrepientas, antes de venir a decirme tus tonterías, quiero que los veas. Que veas como te restragabas y ladrabas pidiendome ser tu dueña-

-No volverá a pasar- dije

-Eso espero, perrito. No habrá más oportunidades-

-De acuerdo. Muchas gracias-

-Traeme vino- dijo

Fui a por una copa de vino, se la di y le arrodillé a su lado en el suelo. Durante un rato, Soraya solo miraba su teléfono, casi ignorándome salvo para que le acercase y recogiese la copa y para tocar mi polla de ve, en cuando con su pie.

-A cuatro patas. Pon el culo hacia mí-

Obedecí. Soraya se quitó una de sus zapatillas y empezó a acariciar mis nalgas con su pie. Poco a poco acercandose más al agujero de mi culo.

-¿Sabes perrito? Había otra búsqueda interesante en tu historial de porno-

-¿Cuál?- pregunté

-Strap on ¿Tú novia se ha follado este culito?-

-No, nunca lo ha hecho-

-Que tonta. Pero seguro que tú te has metido cositas ¿Me equivoco?-

-No te equivocas. Alguna cosa me he metido-

-Pero que guarro eres perrito- dijo tocando con su pulgar la entrada de mi ano.

-Mmm- gemí ante el roce.

Siguió jugando con la entrada de mi ano. Daba círculos, presionaba ligeramente mi entrada, bajaba con su pie a mis huevos. Cada me vez me teníaas encendido, sentía estar casi al borde de correrme con el solo roce de su pie.

-Ponte ropa. Nos vamos de paseo- dijo levantándose del sofá

-¿Que?¿Ahora?¿Donde vamos?- pregunté frustrado.

Su respuesta fue una patada en mis huevos que me hizo retorcerme en el suelo.

-Ponte ropa, ya- dijo sin perder su sonrisa.

Aún dolorido, recogí mi ropa del suelo y me vestí. Salimos de casa. Seguí a Soraya por la calle sin saber donde íbamos y sin hablar.

-Bien. Hemos llegado- dijo parando en la acera de enfrente de un sexshop

-Vas a entrar ahí y vas a comprar un strap para que te folle ¿De acuerdo?-

-Sí - dije.

-Mas te vale no salir de ahí sin el, pasé lo que pasé. Recuerda que es tu última oportunidad-

-De acuerdo - dije.

No había ninguna razón para salir sin el juguete, estaba deseando estrenar el arnés y sentir como Soraya follaba mi culo.

Entré por la puerta del local, la dependienta estaba distraída con su teléfono y levantó la vista al sentir mi presencia.

-Buenas tardes- dije buscando por las estanterías sin fijarme en ella.

-Buenas tardes profe... Marcos-

Me giré entonces hacia ella, para darme cuenta que se trataba de Laura, otra de mis alumnas y amiga de Soraya.

Laura era una chica morena con el pelo cortado justo por encima de los hombros, un poco más alta que Soraya y delgada, por lo que sus tetas eran más bien pequeñas, pero bien puestas por lo que se veía en el escote que llevaba. Su culo tampoco sobresalía demasiado pero también se notaba firme y redondo. En resumen, una belleza, aunque para mí no estába al nivel de su amiga.

-¿Que haces aquí?- pregunté nervioso

-Trabajo aquí. Al menos hasta que terminemos el curso y pueda cambiar de profesión- dijo saliendo del mostrador y acercándose a mí

Desde luego no había sido al azar la elección de ese sexshop. Ahora mi duda era cuánto sabía Laura de mi relación con su amiga.

-Claro. Me alegro de verte- dije recomponiendome del susto inicial.

-¿Y a qué has venido, profe? ¿A las cabinas?- preguntó como si se tratase de algo de lo más normal.

-No, no por supuesto que no- dije sientiendo como me acaloraba- Tengo dos amigas que son pareja y quería hacerles un regalo-

-Claro ¿Y que tenías pensado?-

-Pensaba en un arnés de esos que una se puede poner para penetrar a la otra-

-Claro profe, un strap- dijo llevándome a la estantería donde se encontraban- ¿Alguna idea sobre el tamaño? Tenemos desde muy pequeños a bastante grandes-

-Pues no lo sé, la verdad- dije viendo los juguetes y pensando que acabarían dentro de mí culo.

-Depende un poco de la experiencia y de en qué agujero vaya a utilizarlo- dijo mirandome a los ojos.

-Algo normal. Intermedio estará bien-

-Este es ideal sobre todo si se utiliza para practicas anales- dijo seleccionando uno de la estantería.

-Eso está bien- dije- Aunque no se para qué lo quieren utilizar- añadí rápidamente por no delatarme.

-Seguro que a tus amigas les encantará. Está parte se la pone la persona que vaya a penetrar, yo lo he probado y es una maravilla-

Por un segundo pasó la imagen de mi alumna con el arnés puesto y no pude evitar empalmarme al momento.

-Seguro que les gusta- dije recolocando mi polla disimuladamente

-¿Alguna cosa más?-

-No, está bien así- dije.

-Muy bien profe, son 70 euros. Te hago algo de descuento por ser tan buen profesor-

-Muchas gracias- dije mientras le daba el dinero.

-Que lo disfrutes mucho- dijo- Tus amigas, quiero decir-

-Seguro. Gracias- dije sintiendo cómo enrojecía

Cuando salí de la tienda, vi a Soraya sonriendo en frente.

-¿Lo has comprado?-

-Sí, aquí lo tengo-

-¿Ha habido algún problema?-

-Ninguno. Salvo que Laura era la dependienta, pero eso ya lo sabias-

-Claro que lo sabía, perrito. Puesto a gastar tu dinero que lo gane una buena amiga ¿No?-

-¿Le has contado algo?-

-¿Sobre qué?-

-Sobre lo nuestro-

-No hay nada " nuestro". Tú eres mío, mi perrito. Y no es de tu incumbencia lo que halla contado o no a mí amiga-

-Tienes razón. Lo siento- dije.

Caminamos de nuevo hasta mi portal, abrí la puerta y le cedí el paso.

-Buenas noches perrito- me dijo.

-¿Que? ¿No subes? Pensé que íbamos a estrenar el juguete- pregunté contrariado

Ella se acercó a mi, con su sonrisa dulce, hasta pegar su cuerpo al mío. Entoces me dió un rodillazo en los huevos que me tiró al suelo

-Ahhh- me quejé

-No pienses, perrito. Si quiero subir, subo. Si quiero darte por el culo, lo haré. Pero tú no tienes derecho a preguntar ni a pedir ¿Está claro?-

-Sí, lo siento- dije aún retorciendome de dolor.

-Quiero que dejes esa caja sobre la mesa del salón hasta que yo vaya a tu casa. Ni se te ocurra abrirla-

-Esta bien-

-Besa mis pies- dijo.

Yo aun estaba de rodillas por el golpe, así que solo tuve que inclinar mi cuerpo para pesar sus zapatillas.

-Ladra-

-Guau, guau- ladre en mi portal en plena calle.

-Nos vemos en clase, profe- dijo riendo y alejándose de mi.

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