Xtories
Dominaciónago 2025

Mi primer año de profesor (9)

La jaula en su entrepierna aprieta cada vez que suena el timbre. No es solo un juguete, es la prueba de que ya no pertenece a nadie, excepto a ellas. Y esta noche, la clase termina en su cama.

martin6.2K vistas10.0· 6 votos

Mi primer año de profesor (9)

-Toma profe. Ayer te olvidaste esto en el parque- me dijo Laura entregándome mi cartera y mi móvil nada más entrar por la puerta del instituto.

Estaba muy intranquilo por no haberme podido comunicar con mi novia, a la que siempre escribía por las noches y al despertarme y tendría que estar preocupada por mi.

-Gracias- dije recogiendo mis cosas de sus manos rojo por la vergüenza y mirando al suelo.

-De nada profe. Lo pasamos bien ¿Verdad? Habrá que repetir pronto-

-Claro- dije deseando acabar la conversación y poder escribir a Marta para tranquilizarla.

-Bueno, nos vemos ahora en clase- dijo sonriendo y rozando mi paquete al pasar a mi lado.

-Hasta luego- dije nervioso.

Miré mi móvil apresurado, había puesto una foto mía abierto de piernas y penetrándome con el consolador bajo la farola de fondo de pantalla. Tragué saliva agobiado al verla, pero mi mayor preocupación era no tener notificaciones de Marta. Entre en WhatsApp y vi que Laura había hablado con ella haciéndose pasar por mi, por suerte con una conversación normal y que podía dejar a mi novia tranquila.

También vi que habían hecho un grupo con la misma foto de portada que mi fondo de pantalla y habían enviado los vídeos de ayer y los que Soraya me había grabado antes.

Por qué número enviaba cada video, pude deducir quien era Silvia, Laura y Soraya. Pero había otros tres participantes en el grupo, supuse que dos de ellos serían Sergio y Raquel, pero había un tercer número que no sabía de quien era.

Tuve una hora de nervios, preguntándome quién podría ser ¿Otra alumna o alumno? Había otras tres chicas más pero solo una de ellas tenía trato con Laura y Soraya y últimamente parecían distantes con ella, así que no podía estar seguro de si se trataría de ella.

No tardó en sonar el timbre que me hacía ir a darles clases a mis ¿Torturadoras? ¿Chantajistas? ¿O dos diosas a las que yo mismo me había entregado?

Si ya era duro estar concentrado en explicar la clase con la jaula y el plug en el culo con las miradas de Soraya clavadas en mi que me hacían enrojecer y tartamudear, había que sumarle la duda de no saber si alguien más de la clase estaba al tanto de mi situación.

Para cuando acabó la clase, estaba sudado de nervios y no recordaba nada de lo que había explicado. Los alumnos fueron saliendo, ahora tenían un descanso de veinte minutos, pero me fijé que Soraya y Laura se entretenían para dejar salir al resto y quedarse a solas conmigo. Enrojeci de nuevo y sentí el sudor chorrear por mi espalda

"Aquí no, por favor" me dije cuando vi que se acercaban a mí con la clase ya vacía.

-Buena clase, profe- dijo Soraya

-Gracias- dije mirando a mí mesa aún sentado.

-Pero parecías un poco incómodo como si tuvieses algo entre las piernas ¿Estás bien?-

-Sí, estoy bien-

-¿Seguro? ¿No llevas nada puesto que te haga estar incómodo?-

"Lo sabes de sobra" pensé.

-Llevo la jaula y el plug- dije

-¿Otra vez? Pero que marranito eres profe. A ver enséñanos como te queda-

-Por favor...- empecé pero la mirada dura de Soraya me hizo desistir y bajar mi pantalón hasta las rodillas.

Me bajé el pantalón dejando a la vista la jaula y me di media vuelta para enseñar también el plug entre mis nalgas.

-Te queda genial, profe- dijo Laura

-Gracias- dije muy nervioso pero sin moverme ni subir ni pantalón

-Pero creo que con este estarías más cómodo- dijo sacando un consolador con tope en su base pero sin la parte estrecha del plug. Era gordo pero no demasiado largo.

-Seguro que sí- Dije- Mañana traeré ese- dije cogiendo el juguete de si mano.

-¿Por qué mañana? Mejor te lo metes ahora mismo ¿No?- dijo Soraya

Miré hacia la puerta y después a su cara pidiendo una compasión que no me dió.

Suspiré, saque el plug empujando con mi culo y coloqué el juguete nuevo a la entrada de mi ano.

-Mejor te quitas el pantalón, así estarás más cómodo- dijo Soraya

De nuevo, obedecí rápidamente para que aquello durase lo menos posible.

-La camiseta también y ponte sobre la mesa con las piernas abiertas-

Hice lo que me mandó y me tumbé sobre mi mesa boca arriba y con las piernas levantadas.

-Muy bien, profe- dijo Soraya apuntándome con el teléfono para grabarme en video-Ahora chupa la polla que te vas a follar-

Me metí el consolador en la boca para lubricarlo.

-Con más ganas, mira a la cámara y pon esa carita de puta cachonda de cuándo te reviento el culo-

Ese recuerdo pasó por mi cabeza e hizo que me olvidase de donde estaba y lo que estaba en juego si me pillaban. Dejé de pensar en las consecuencias y el morbo de la situación tomó el mando.

Miré a la cámara y me metí el juguete en la boca fingiendo una mamada y tratando de darle placer al consolador.

-Mucho mejor. Ahora di que eres una profesora muy guarra-

-Soy una profesora muy guarra- dije con el consolador pegado a mis labios.

-Di que te quieres comer las pollas de todos tus alumnos, pide que te den sus rabos-

-Sí, quiero todas vuestras pollas. Por favor dejad que vuestra profesora os haga una mamada a todos hasta que os corráis sobre mí- pedí ya perdidamente cachondo.

-¿Y donde más quieres sus pollas?-

-En el culo. Quiero que todos me folleis, que me revebteis el culo aquí en mitad de clase- gemí sintiendo como mi polla ya goteaba dentro de la jaula.

-En señales como te entran las pollas en ese culo de guarra, vamos-

-Mmmm- gemí metiéndome el consolador de un solo golpe hasta el fondo del culo.

-Pero que profesora más puta tenemos chicos- dijo Soraya.

En ese momento, Paula, la otra chica amiga de Soraya y Laura pasó junto a la puerta y les hizo un gesto a mis diosas.

-Yo que tú me dices escondía profe y rapido- dijo guardando el móvil y caminado hacia la puerta.

Cogí mi ropa a toda prisa y me metí en un armario al fondo de la clase sin saber de qué me escondía

-¿Que hacéis aquí?- Escuché desde el armario la voz de Concha, la jefa de estudios.

-No me encuentro muy bien para salir al descanso y nos quedamos aquí charlando. Disculpe profesora- dijo Soraya con su mejor voz de víctima

-No impora ¿Habéis visto a Marcos? Tengo que hablar con él-

-No, salió de aquí cuando acabó la clase. Tenemos después con él de nuevo si quiere le decimos que pase a verte-

-No, no hace falta. No era nada importante-

-Esta bien, profe- dijo Soraya.

Concha salió del aula y Laura vino a abrir la puerta de mi escondite.

-Casi te pillan putita- dijo riendo.

-Es demasiado. Aquí no me podéis hacer esto-dije enfadado

Laura cambio su riesa por una cara sería y me dio un rodillazo en los huevos que me tiró de rodillas al suelo.

-Lo siento- dije dolorido y agarrándome las pelotas aún desnudo y con el consolador en el culo.

-Nosotras no te hemos hecho nada. Eras tú quiene estaba pidiendo pollas hace un minuto hay tirado ¿Quieres ver el vídeo?-

-No hace falta. Tenéis razón, he sido yo. Lo siento-

-No pasa nada profe. Tiene que ser duro ser tan puta y estar tan desesperada porque te den rabo. Ahora vístete que está apunto de acabar el descanso y al final te marchas de aquí violada-

Me puse la ropa sin sacarme el juguete y apenas unos minutos después empezaron a llegar mis alumnos. La clase fue una tortura, no me atreví a levantarme de la silla por miedo al que el consolador se saliese de mi culo y podía sentir mi entrepierna mojada de lo que me chorreaba la polla dentro de la jaula. Soraya y Laura hablaban entre ellas y reían ante mi notable nerviosismo.

El miedo a que se me escapase el juguete duró hasta llegar a mí casa, pues Soraya no me dejó sacarlo hasta que llegase al piso.

Llamé a mi novia nada más entrar al apartamento, antes incluso de sacarme el juguete, necesitaba saber qué todo estaba normal entre nosotros después de no mi noche sin teléfono.

Marta estaba seria y distante, como había estado todo el fin de semana, por culpa de mi impotencia. Pero no parecía haber más que eso.

Tras comer, me senté en el sofá y vi el grupo de WhatsApp al que me habían agregado. Soraya había enviado el vídeo que me grabó en clase.

-Pero que puta es. Hasta en el instituto se tiene que follar- comentó Silvia.

-Esta necesitada de rabo. Seguro que algún compañero le puede ayudar con eso- escribió Laura

-No quiere un alumno, está pidiendo todos los rabos. La muy puta es insaciable- ponía un mensaje de Soraya.

Leer esos mensajes me puso cachondo y puse el vídeo. Sentía vergüenza, arrepentimiento pero también mucho morbo. Trate de masturbarme dentro de la jaula pero solo sentía dolor, así que cogí mi nuevo juguete y me lo clave de un golpe en el culo. Aunque no era suficiente para correrme, sentía mucho más placer que tratando de hacerme una paja.

Así pasé más de media hora, el orgasmo se acercaba pero no era suficiente. Pare frustrado y enfadado por no poder correrme. Pero cinco minutos después estaba de nuevo dando botes sobre el juguete con el mismo resultados.

La situación se repitió un par de veces más. Para cuando fui consciente de la hora, ya estaba oscureciendo. Había pasado toda la tarde follandome el y solo había conseguido un dolor de huevos increíble y tener el culo irritado.

"No soporto esta puta jaula ¿Por qué he acabado así" me dije tumbado en el sofá

"Eres imbécil, patético y lamentable" lloré

El sonido de la cerradura me devolvió al mundo.

-Buenas noches, profe- saludo Sergio que entraba de la mano de Soraya.

Soraya me miró tirado desnudo en el sofá con el consolador a mi lado y sonrió.

-Pero que guarra eres ¿Llevas toda la tarde follandote el culo?-

-Sí- Admití tratando de que no notase mis lágrimas.

-Si que estás desesperada por una polla-

-Soraya por favor, necesito que me quites la jaula. Así no puedo correrme-

-Exactamente para eso es la jaula, para que no estés todo con esa pollita en la mano. Pero veo que los has cambiado por follarte el coñito como una guarra-

-Por favor, te lo suplico. Lo necesito- le pedí de rodillas a sus pies.

Ella sonrió y me pateó los huevos. Me retorcí en el suelo, tenía las pelotas tan hinchadas que pensé que me las había reventado.

-Se una buena perrita educada. Compórtate y puede que liberé tú colita un día de estos. Ahora quedate aquí y no molestes que vamos a darle uso a tu cama-

Pasaron por encima de mi riendo y se metieron en mi habitación. No tardaron ni diez minutos en empezar a escucharse los gemidos de Soraya, los botes de la cama, las paredes vibraban parecía que la casa se iba a caer abajo ¿Como alguien podía follar con esa fuerza?

-Joder sí, dame duro- chillaba Soraya.

-Que rabo tienes. Dios-

-Follame más. Revientame hasta que se rompa la puta cama-

Era chocante escuchar gemir así y pedir polla a Soraya, parecia una persona diferente a la que había pateado mis huevos unos minutos antes.

No me despegue de la puerta hasta escuchar su orgasmo, entonces me alejé por miedo a que saliesen. Pero, para mí sorpresa, en seguida se oía de nuevo los botes de mi cama.

Estuvieron horas follando. Tanto que me quedé dormido en el suelo junto a la puerta. Una patada de Soraya me despertó por la mañana.

-Buenos días perro. Tú desayuno- dijo y me dio un vaso lleno casi hasta la mitad de la corrida de Sergio, que me miraba junto a su novia.

-Gracias- dije tras beberme su leche de un trago.

Ambos se echaron a reír.

-Ahora prepara algo para nosotros no queremos llegar tarde a clase y que se enfade nuestro profesor-

-Claro- dije aún de rodillas en el suelo.

Les preparé el desayuno mientras ellos se duchaban y se arreglaban para ir a clase. Ya se estaba haciendo tarde, tanto que apenas me iba a dar tiempo a ducharme yo.

-Gracias por el desayuno- Dijo Sergio

-De nada- Dije yo sumiso.

-Espabila que llegamos tarde. Ponte tu juguete y vamonos- dijo Soraya.

Asentí, cogí el consolador, lo chupe un par de veces y me lo metí en el culo delante de ellos. Soraya reía y Sergio negaba con la cabeza asqueado.

Me vesti y salimos juntos hacia el instituto.

-Por cierto, dile a tu novia que este fin de semana no podrás ir a verla. Tengo una sorpresa para ti-

-¿Y que le digo? Ya no está la cosa muy bien entre nosotros. Se va a enfadar-

-Es tú problema, perro-

-No sé si podré- le dije

- Tú sabrás que prefieres, que se te encoja la colita al intentar follar con tu novia o pasar un fin de semana conmigo-

"¿Un fin de semana con ella? ¿Tres días completos con mi Diosa?"

Sabía que me traería problemas con Marta pero no podí

a dejar pasar esa oportunidad.

-Esta bien. A ver qué puedo inventarme-

Soraya me sonrió y entró a la clase. Yo la seguí tras calmarme unos segundos y dejar de imaginar que tendría previsto para ese maravilloso fin de semana.

Continúa en