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Dominaciónjul 2025

Mi primer año de profesor (8)

Nunca imaginaste que tus alumnos te verían así: desnudo, con una jaula en la entrepierna y el culo abierto en medio de un parque. La humillación no termina cuando sales de casa; apenas comienza cuando las miradas de tus alumnas se clavan en ti y deciden que hoy eres su juguete.

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Mi primer año de profesor (8)

Tras el fin de semana con mi novia, regresé al apartamento. Nada más cruzar la puerta cogí la jaula, que estaba sobre la mesa y me la puse, como me había ordenado Soraya.

-No quiero que estés ni tres segundos sin tú jaulita puesta, perra-

Los tres días con mi novia habían sido extraños. Marta está distante e irascible, quería ser cariñosa y comprensiva conmigo, pero mi impotencia cada día le molestaba más y le costaba controlarse. Pese a eso, el fin de semana se saldó con una comida de coño diaria, con sus respectivas pajas arrodillado entre sus piernas, aprovechando la libertad de mi polla.

-Al menos esto lo haces cada vez mejor- me dijo acariciando mi pelo, son poder ocular una mueca de asco al ver mi corrida en el suelo.

Se me hacía extraño ver así a Marta, siempre tan cariñosa y complaciente conmigo, parecía estar sacando carácter, cosa que tenía bien merecido.

Tras ponerme la jaula, deshice la maleta y me puse a guardar mis cosas en los armarios. Hasta que el sonido de la puerta abriéndose me sobresaltó.

-Buenas tardes, perrito- escuché la voz de Soraya.

Salí de la habitación para recibirla y sentí como se me paraba el corazón al ver allí a Sergio, otro de mis alumnos.

-¿Que pasa, perrito? ¿No saludas?- dijo Soraya sería aunque con todo divertido

-Claro ¿Que tal estáis?- dije sin saber si darle la mano a Sergio o como compararme.

-Pues la verdad que con muchas ganas de usar tu cama y echar un buen polvo- dijo Soraya

-Ya imagino- dije sintiéndome tonto pero sin saber qué decir.

Si se había hecho con unas llaves de mi casa, podía haber ido en cualquier momento, incluso todo el fin de semana. Supongo que deseaba ver este momento tan humillante.

-Mejor me voy y os dejo solos entonces-

-Sí, mejor perrrito y vuelve cagado y meado que luego te lo haces en la alfombra- dijo y se unió a su novio en una carcajada.

-Seguro que tienes un buen regalo a la vuelta- dijo Sergio agarrándose el paquete sobre el chándal, dejando claro que tenía una buena herramienta.

Salí del piso sin saber donde ir, era cerca de las diez de la noche y si tardaban tanto como la última vez, no tendría noticias hasta la una o las dos de la mañana.

-Que casualidad, profe- dijo Laura a mí espalda nada más salir del portal.

Estaba acompañada de las otras dos chicas a las que les había brindado mi lamentable espectáculo en la gasolinera.

-¿Que haces por aquí?- pregunté sin atreverme a mirar a ninguna de las tres a la cara y sintiendo como enrojecía a toda velocidad.

-Ibamos a cenar ¿Y tú?-

Dudé medio segundo, pero después de lo que habían visto, estaba claro que estaban al tanto de todo.

-Soraya ha llevado su novio a mi piso y...-

-Y te ha echado de casa. Joder que patético eres- dijo una de las chicas que aún no sabía su nombre.

Era alta, delgada y rubia y la otra desconocida, mediría un metro sesenta y era más bien gordita. No pude ver mucho más, pues mi vista era incapaz de levantarse del suelo.

-Pues, sabiendo cómo se las gasta Sergio, estarán unas horas ¿Por qué no vienes con nosotras a cenar?-

Asentí sabiendo dentro de mi que en realidad no tenía otra opción. Quise quedarme unos pasos detrás de ellas mientras caminábamos, pero Laura se puso a mi lado.

-¿Ha habido suerte el fin de semana?¿ Se te a levantado la cosita con tu novia?- me preguntó

-No, no he podido- dije provocando la risa de las dos chicas que iban delante.

-Vaya. Al menos la jaula te ayudará con eso-

-¿De verdad? ¿Hara que recupere las erecciones?- pregunté esperanzado.

-No que va. Pero en cuanto vayas con ella puesta a ver a tu novia, asumirá que eres un perrito pervertido y no la decepcionaras más- dijo con su sonrisa y amabilidad habitual

De nuevo las chicas rieron ante su comentarios.

Caminamos unas cuantas calles más hasta que se detuvieron en la puerta de una pizzería.

-Hay un problema. No dejan entrar perros- dijo la rubia señalando el cartel de la puerta que lo indicaba.

-Vaya que pena- dijo Laura mirándome dulcemente- Bueno, podemos coger las pizzas y las comemos en el parque, así no te quedas solito ¿Que te parece?-

-Esta bien- dije humillado.

-Perfecto entonces. Dame la cartera- dijo Laura ofreciendo su mano

Son protestar, saque la cartera del bolso y se la puse en la mano.

Entraron y me quedé en la calle solo. Trate de calmarme y ordenar mi cabeza.

"Tu solo me había metido aqui dejandote pillar por Soraya. Tú y tu inútil polla que ya ni se levanta. Ahora estás en manos de tu alumna y no siquiera sabes cuánta gente está al tanto"

No le preocupaban tanto las chicas desconocidas. Pero si Laura y Sergio, era mis alumnos y tenía que darles clase ¿Cuantos más sabrían lo que pasaba?

Caminaba de un lado a otro por delante del escaparate de la pizzería, hasta que por fin salieron las chicas.

-No tenías suelto. He pagado con tarjeta- me dijo Laura devolviéndome mi cartera.

Cada una de ellas llevaba una pizza y una bebida, pero no había nada para mí. Las seguí hasta el parque que estaba justo al cruzar la carretera y se setaron en un banco.

-No, no. Los perros no pueden subirse a los bancos, bastante es que te tenemos son correar cuando pone que es obligatorio- dijo la rubia ante mi intento de sentarme- Al suelo-

Obedecí sin rechistar y me senté en el suelo a los pies de las tres chicas. Empezaron a hablar de sus cosas, ignorando mi presencia y comiendo tranquilamente. Descubrí sus nombres, la rubia se llamaba Silvia y la gordita Raquel. También pude fijarme más en ellas, Silvia media al menos como yo, algo más de 170 cm, era delgada y fina, sin apenas curvas, su cara era firme, son apenas expresiones faciales, dura pero guapa. Raquel, era igualmente guapa de cara, más redonda y afable, su pelo era corto y moreno y lo que más destacaba de ella eran unos pechos de un tamaño enorme.

-Abre la boca- dijo Silvia cuando casi habían terminado de comer.

Obedecí y puso un trozo de borde de su pizza pegado a mi boca.

-Espera... Espera...- dijo como si probase la paciencia de un perro mientras yo permanecía con la boca abierta- Ahora- dijo y cogí la comida con la boca.

-Buen perrito- dijo acariciando mi pelo.

-A mi me da miedo que me muerda- dijo Raquel y lanzó un trozo de su pizza al suelo a mi lado

-Come perrito- dijo Laura al ver que no me movía.

Me giré y cogí el trozo directamente con mi boca y me lo comí.

- No sé cómo permiten que un pervertido así de clase en un instituto- dijo Silvia

-Tia, somos mayores de edad- respondió Laura

-Aun así, que asco-

-Pues a mí me gusta- respondió Laura dirigiéndome una sonrisa- Nos dimos cuenta de que era un pervertido pajillero en la primera clase-

-No me extraña- dijo Silvia

A mí sí me extrañaba, apenas había hecho contacto visual con las las chicas ¿Que habrían notado?

-Soraya dijo que lo tendría a sus pies en el primer trimestre y la muy zorra no tardó ni dos semanas- dijo Laura riendo y haciendo que sus amigas hiciesen lo mismo.

-A mi me da pena su novia. Debería saber qué su novio es un pervertido- dijo Raquel

-Soraya ha dicho que se encargaría de eso pronto. Pero no sé qué plan tiene en mente-

Laura me miró de reojo mientras decía eso. Creo que puedo sentir como mis nervios se apoderaban de mi. Soraya podía hacer lo que quisiese, tenía forma de contactar con ella y videos míos que yo mismo había dejado que grabase. No creía que fuese a hacer algo así, pero desde luego podía hacerlo si quisiese.

-Bueno ¿Nos divertimos un poco con el pervertido este?- dijo Silvia

-Claro ¿Que tienes en mente?- preguntó Laura.

-Lo primero quiero ver cómo es eso de la jaula-

-Ya has oido profe. Desnudate-

Para ver la jaula, hubiese sido suficiente con bajar el pantalón, pero aún así obedecí. Miré rápidamente a mí alrededor y me quité la ropa hasta quedar totalmente desnudo.

-Dios ¿Como le puede entrar ahí la polla?- dijo Silvia señalando la jaula.

-He de decir que no es al único al que le he vendido ese modelo pero a mí también me sorprende que una polla pueda ser tan pequeña para caver ahí-

-Pues yo creo que le sienta muy bien el rosa- dijo Raquel.

-Cierto- respondió Silvia- Si muy bien significa " sin ningún tipo de hombría"- añadió

-Al menos, el otro día parecía que tenía un culazo- dijo Laura- Date la vuelta que lo veamos, profe-

Obedecí y les ofrecí mi culo a las chicas, metiendo cadera para sacarlo más.

-Mira como posa como una auténtica zorra para enseñar bien el culo- dijo Silvia riendo.

-La verdad es que tiene un culazo- dijo Laura.

-Gracias- respondí

-Un culazo de tía eso sí. Una pena que no pase un buen macho por aquí y te de una empotrada ¿No crees?- dijo Laura

-Mmm sí...- dije ya demasiado cachondo

-Si es que encima de pervertido es marica- dijo Silvia

-Pobre novia, de verdad- añadió Raquel

-Deja de pensar en la idiota de la novia, si no se ha dado cuenta ya de lo inútil y marica que es el novio es que tampoco se merece más- le recriminó Silvia.

Me dolió más ese comentario sobre Marta que cualquier cosa que me hubiesen dicho. Tenía razón, Soraya y Laura me habían leído en minutos, al igual que un montón de chicas a lo largo de mi vida que no si quiera se habían acercado a mí, cómo podía ser que mi novia no supiese verme. Sentí que la estaba engañando, que no estaba bien que pensase algo de mi que no era.

-Que pena no tener algo con que reventarle el culo. Me gustó ver cómo se follaba la palanca de cambios el otro dia- dijo Silvia devolviéndome al mundo.

-Por suerte tienes una amiga que trabaja en un sexshop- dijo Laura sacando tres consoladores, cada uno más grande que el anterior de su bolso.

-Mura que suerte, guarra. Hasta puedes elegir que polla te follas- dijo Silvia

-Nada de elegir, se va a follar los tres. Incluso puede que a la vez- dijo riendo- ¿Por cual quieres empezar, profe?

El grande me parecía demasiado para empezar por el y escoger el pequeño (que tampoco lo era tanto) podría decepcionar a las chicas, así que cogí el mediano, no sabría calcular el largo pero de ancho no era capaz de cerrarlo entre mis dedos.

-Pero que guarra. Te gustan las pollas gordas ¿Eh profe?-

Asentí mientras me llevaba el juguete a la boca.

-Que bien chupa polla el muy marica- dijo Silvia

-Espera profe. Dame el juguete- dijo Laura

Se lo di extrañado.

-Tranquila putita que no te voy a dejar sin polla que chupar- me dijo mientras colocaba el consolador en el banco entre sus piernas- A mamar, profe-

Me arrodillé entre sus piernas y me puse a chupar el consolador mirando de vez en cuando a sus ojos para ver sus expresiones y saber si le gustaba.

-Si hasta te mira a los ojos la muy guarra. Anda déjame el grande a mi- dijo Silvia cogiendo el consolador grande y colocándolo igual que Laura.

-Chupa la polla de mi amiga, profe- dijo Laura empujándome con la pierna hacia Silvia.

Este consolador era aún más gordo que el otro, apenas me entraba en la boca y era más largo que mi cabeza.

-Vamos puta, pon ganas. Trágate mi pollón - dijo Silvia divertida empujando mi cabeza contra el consolador.

Trataba de relajar la garganta todo lo posible pero me era imposible aguantar las arcadas y tragar más trozo de ese enorme juguete. Con esfuerzo llegué a meterme algo más de la mitad.

-Aun tienes mucho que aprender profe. Pero con práctica te harás una experta come pollas. Ahora atiende a Raquel-

Raquel se había quedado el juguete pequeño y ya me esperaba con el entre sus piernas. Gateé hasta ella y me metí el consolador en la boca mirándole a la cara. Después de enfrentarme al "pollón" de Silvia, este me entró sin problema.

Al poco de empezar a mamar, Laura se levantó y se colocó a mí espalda. Mojó dos de sus dedos en saliva y los pasó por mi culo suavemente, penetrándome poco a poco.

-Mmm- gemí

-¿Ya gimes solo con eso? Pero que guarra eres profe-

De reojo vi que Silvia había empezado a grabar con su móvil la escena.

Yo seguía mamado la "polla" de Raquel y Laura, tras meterme los dos dedos unas cuantas veces avisó de que era el turno del juguete.

-¿Preparado? Voy a romperte el culo, profe-

Respiré hondo y relajé mi esfínter para recibir la penetración. Laura fue suave y precisa, desde luego no era la primera vez que lo hacía. Aún así sentí como me penetraba cada centímetro del consolador hasta que el pantalón de mi alumna se juntó a mis nalgas.

-Como tragas puta- dijo Silvia.

-Gracias- dije sacando el consolador de la boca un segundo.

-No era un halago- respondió ella riendo y haciendo reír a sus amigas.

Laura empezó a follarme lentamente, yo seguía mamando el otro juguete y Silvia se había levantado para grabar más de cerca y con diferentes planos.

-Joder aquí casi no se ve nada, hay poca luz. Mejor vamos allí donde los columpios-

-Tienes razón- dijo Laura y empujó el consolador hasta el fondo de mi culo- Tú irás asi- añadió riendo.

Las tres chicas caminaron delante, Silvia girada y grabando como yo caminaba a cuatro patas, desnudo y con el consolador asomando por mi culo.

-¿Te esperabas esto cuando viniste a esta ciudad a dar clases? ¿Te imaginabas que en menos de un mes te ibas a ver desnudo como un puto pervertido gateando detrás de unas adolescentes en un parque?- preguntó Silvia grabando mi cara

-No, no me lo esperaba- respondí humillado pero sin dejar de caminar tras ellas.

-Y aquí estás, tan patético y humillado, con tu polla en una jaula, tú culo abierto y deseando que esto sea aún peor-

Asentí hundido y dejé de mirar a la cámara.

-Mirame pervertido. Saluda a tu novia y dile lo que estás haciendo-

-Hola cariño- empecé al borde del lloro- Estoy en un parque, desnudo y con un consolador en el culo, caminando a cuatro patas de tres de una alumna y dos amigas suyas- dije notando como me excitaba con cada palabra, imaginando la cara de Marta si llegaba a ver el vídeo.

-¿Y por qué estás haciendo esto?-

-Por que soy un cerdo pervertido y patético. Mis alumnas lo notaron nada más verme y ahora soy su perrito-

-Muy bien, suenas muy deprimente. Seguro que a tu novia le encanta-

Silvia dejó de grabar y llegamos hasta los columpios, donde había una farola que daba luz a la zona.

-Apoyate en la farola sentado y con las piernas abiertas- dijo Laura

Obedecí. Ahí estaba totalmente a la vista, cualquiera que pasase por el parque me vería desnudo y con las piernas abiertas sentado a la luz de la farola.

-Muy bien profe, ahora follate con ganas-

Agarré el consolador que salí de mi culo y empecé un mete y saca a buen ritmo, estaba muy cachondo y deseaba penetrarme con dureza mientras las tres chicas, totalmente vestidas, me miraban de pie a menos de un metro de mí.

Fue Laura ahora quién sacó su móvil para grabarme.

-Saluda a tus alumnos, profe-

-Hola chicos y chicas- dije sin dejar de follarme

-Vaya, puedes hacerlo mejor. Diles que pasa, eres muy bueno explicando-

-Hola chicos y chicas- empecé de nuevo- Estoy follandome el culo en un parque porque, además de profesor, soy un pervertido, un cerdo patetico y lamentable-

-Mucho mejor. Pero te has olvidado de marica- dijo Laura con su amabilidad habitual.

-Y también soy un puto marica- añadí al momento que me penetraba con dureza.

-Entonces estarás deseando comerle la polla a alguno de tus alumnos¿No?-

-Sí, se la quiero comer a todos- gemí

-Pero que putita es nuestra profe ¿Verdad chicos? Ya habéis oído, tendréis que pasar por sus tutorías privadas- se rió Laura hablando a cámara

-Mmm sí...- gemí

-Seguro que alguno se anima cuando vea el video- dijo Laura

Estaba tan cachondo que solo pensé lo excitante que sería comerle la polla a uno de los chicos en mitad del aula sin pensar en las consecuencias reales que eso podría tener para mí.

Silvia me golpeó los huevos con el pie haciéndome retorcer de dolor y devolviéndome al presente.

-Puto cerdo- me escupió en la cara- Anda toma este que esa polla se te queda pequeña- añadió tirándome el consolador que aún tenía en la mano mientras yo aún me retorcía en el suelo por la patada en mis pelotas.

-Obedece cerdo- dijo Raquel siendo ella ahora quién me pateaba los huevos ante la mirada incrédula y sonrisa de sus amigas.

A mí también me sorprendió, ya que hasta ahora me había parecido la más cortada de las tres. Me recompuse como puede, aún muy dolorido, y cambié el juguete que ocupaba mi culo antes de recibir otro golpe.

Ya estaba bastante dilatado, pero pese a eso costaba bastante meterme el juguete en el culo y trate de hacerlo poco a poco, haciendo paradas para que mi esfínter se acostumbrase al intruso.

-De golpe, guarra- dijo Silvia empujando de una patada el consolador hasta el fondo de mi culo y haciéndome chillar de dolor y retorcerme de nuevo por el suelo.

-¡Ahhh joder!- me quejé

-Menos quejas puta, que pollas más grandes te habrás follado. Venga date caña- dijo dándome otra patada en el culo.

De nuevo roto de dolor, agarré el juguete y empecé a follarme con suavidad.

-Muy bien profe. Mañana podemos poner este video en el proyector ¿Que te parece?-

-Mmm sí me encantaria- gemí

-Follate duro, enseña a tus alumnos lo bien que tragas polla y pide que te follen-

-Folladme, follarme todos. Rompedme el culo, reventado el culo de vuestro profesor marica-

Las chicas reían y me escupían mientas yo me follaba cada vez más duro. Escuché la melodía de mi teléfono y vi como Laura, que tenía todas mis cosas, miraba la pantalla.

-Vaya es tu novia- dijo y descolgó el teléfono.

-Sí, soy una alumna suya. Estamos aquí en un parque- dijo

Sentí como mi corazón se paraba, al igual que hizo mi mano hasta que una patada de Silvia me hizo retomar mi follada.

-¿Que que hacemos? Pues tú novio está aquí follandose el culo mientras unas amigas y yo le vemos-

No, no podía ser verdad. Estaba pálido, hundido, roto, pero mi polla peleaba por romper la jaula y mi mano empujaba cada vez más duro el juguete.

-¿Como que por qué? Porque tú novio es un puto cerdo ¿No lo sabías?-

Mi cara quería llorar, mi corazón pararse, mi culo algo más gordo dentro y mi polla correrse

Laura colgó el teléfono y me sonrió.

-Tranquilo cerdito, no era tu novia- dijo-Era tú dueña. Tienes tres minutos para estar en tu casa o se irá y te dejará en la calle-

Tardé unos segundos en procesar la información. No era Marta, lo cuál era bueno ¿No? Soraya quería que fuese a casa pero entonces debía parar y salir ya y quería, deseaba, seguir con lo que estaba haciendo.

-Si no corres dormirás aquí en el parque- dijo Laura

-Sí, me voy. Mi ropa por favor- pedí

-No tienes tiempo a vestirte, llegarás tarde corre- dijo sonriente.

¿Como iba a llegar hasta mi casa desnudo? Tenía que cruzar el parque y cuatro calles más hasta el portal, alguien me vería por muy tarde que fuese.

-Tampoco tienes tiempo para eso- dijo Silvia ante mi intento de sacarme el consolador.

"Desnudo y con un consolador en el culo, perfecto" me dije mientras me levantaba.

-Nos vemos otro día, cerdo-dijo Silvia

-Hasta mañana, profe- dijo Laura

Salí corriendo sin mirar atrás, sin mi ropa, mi cartera no mi teléfono, que se lo había quedado Laura. Corri por el parque, por las calles sin fijarme si me cruzaba con nadie o alguien podía verme desde alguna ventana. Cada poco tenía que empujar el consolador hacia dentro de mi culo, ya que el movimiento hacia que se saliese.

Llegué al portal jadeando y agitado y llamé al telefonillo. No hubo respuesta y tuve que insistir dos veces más tras unos minutos de nervios en el portal deseando que ningún vecino bajase. Por fin se abrió la puerta y subí en el ascensor.

Cuando llegué a mi piso, la puerta estaba abierta así que entré. Me encontré a Soraya con su ropa ya puesta y a Sergio aún desnudo, con una polla enorme, medio

flácida y goteando leche.

-Bueas noches, profe. Gracias por dejarme su cama-

-De nada- le dije.

-Ahi te he dejado tu regalo por ser tan buen profesor- dijo señalando un condón lleno de corrida que estaba en la mesa.

-Muchas gracias- dije acercándome a la mesa y cogiendo el condón

-Que aproveche- dijo riendo mientras me tragaba su corrida delante de él.

-Veo que te has divertido con las chicas- dijo Soraya

-Sí, ha estado bien - dije con el condón en la mano tras tragarme hasta la última gota.

-Ya hemos visto alguno de los videos que me han mandado ¿Así que eres un profe marica eh?-

-Si...- dije avergonzado

-¿Y que te parece la polla de mi novio?- dijo agarrando la polla de Sergio y empezando a menearla.

-Esta muy bien. Muy grande y gorda-

-¿Se la quieres mamar?- me preguntó Soraya.

Les miré a los dos un segundo ¿Quería?

-Sí- Admití

-Pues de rodillas-

Me arrodillé frente a mi alumno, mientras Soraya seguía masturbándole

-Pide permiso, súplica que te deje mamar su polla-

-Por favor ¿Me dejarías mamar tú enorme polla? Soy un puto marica y estoy deseando tener el rabo de mi alumno en la boca- pedí de rodillas mirando a Sergio a la cara.

-Ni de coña, marica- dijo Sergio pegando una patada en los huevos mucho más fuerte de las que había recibido ya ese día.

Mientras yo me moría de dolor en el suelo, ellos reían y Sergio recogía su ropa y se vestía.

-La polla de mi novio es solo mía y ninguna zorra se la va a chupar- dijo Soraya, acompañado de otra patada en mis pelotas.

Me escupieron ambos y se fueron de mi casa. Tarde un buen rato en poder recuperarme del dolor y ponerme de pie. Me tumbe en el sofá pensando en todo lo que había pasado, se me había ido de las manos, tres alumnos y dos chicas más estaban al tanto de mi situación y tenían muchos videos que podían enviar a cualquiera, podía ser el final, no solo de mi trabajo si no de mi vida.

Con eso en la cabeza, trate de masturbarme frenéticamente, follandome con el juguete que aún seguía en mi culo, pero la jaula solo le producía dolor e imposibilidad de correrme.

Decidí entonces darme una ducha fría. Fue después mirándome en el espejo, con el culo rojo y abierto, la jaula rosa puesta y mis doloridas pelotas encogidas cuando me hundi del todo y pensé en Marta y lo que le estaba haciendo. Quería disculparme, confesarle todo, pero por suerte o por desgracia, ni siquiera tenía mi móvil

Me eché en la cama sabiendome en las manos de unas chicas que podían hacer conmigo lo que quisiesen. Trate de masturbarme nuevamente y me quedé dormido frustrado y rendido a mi destino

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