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Mi primer año de profesor (7)

Soraya no solo tiene la llave de su jaula, sino también el control de su vergüenza. Mientras él conduce, ella lo desnuda, lo expone a la carretera y lo obliga a gemir al teléfono, transformando su aula en un escenario de sumisión pública.

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Mi primer año de profesor (7)

Estaba histérico, dando vueltas al salón, con mi maleta ya lista para irme a pasar el fin de semana a casa. Hacia un par de horas que debería haber salido, pero Soraya no había aparecido y no podía irme si que me quitase la jaula de castidad. En clase le había recordado que me tenía que ir antes de las cuatro y le había suplicado que llegase pronto.

-No te preocupes, profe- me había dicho guiñandome un ojo.

Pero ya eran casi las seis y no me cogía el teléfono ni respondía mis mensajes. Ya se me habia pasado por la cabeza incluso romper la jaula, pero no sabía cómo hacerlo sin reventarme la polla y sabía que el enfado de Soraya sería terrible.

"Más enfadado deberías estar yo" me dije mirando mi polla enjaulada en el espejo.

Pero lo cierto es que me preocupaba mucho las su enfado que el mío propio.

Por fin, pasadas las seis, escuché el timbre de la puerta y abrí al momento.

-Siento llegar tarde perrito. Intenté explicarle a mi novio que tenía prisa por atender a mi mascota, pero cuando empieza a follarme dura horas, así como tú haciéndote paja, vaya-

-No importa. Pero quitame la jaula por favor, ya voy muy tarde-

-Vaya ¿Entonces no tenemos tiempo para que te reviente el culo?-

Joder. Era muy tarde, pero deseaba tanto volver a sentir como Soraya me follaba.

-Bueno, supongo que un poco más no importa- dije

-No, mejor no- dijo sonriendo- No queremos hacer esperar a la pobrecilla de tu novia. Ya que eres incapaz de meterle esa mierda de polla tuya, al menos se buen novio y no llegues tarde- dijo.

-Esta bien- dije hundido.

Ella se quitó la llave que llevaba colgada al cuello, abrió mi pantalón y liberó mi polla que se puso dura al momento.

-Mira que rápido se te levanta la colita conmigo, perrito. Sin embargo ¿Hace cuánto que tu novia no la ve dura?-

-Un mes más o menos-

-¿Ya hace un mes que tú cosita se encoge al ver un coño?¿Un mes que ha aceptado que nunca más sabrá lo que es penetrar a una mujer?-

-Sí - dije tragando saliva.

-¿Cuanto crees que aguantará tu novia con un perrito impotente?-

-No...no lo sé...- dije pensando de verdad en ello y con temor.

-Puede que ya se halla buscado un rabo, uno grande y duro que le dé caña entre semana ¿Sería lo mejor no crees?-

-Si, lo seria- dije sintiendo como mi polla daba un pequeño bote de gusto al imaginar a Marta con otro.

Soraya me giró y me colocó con mi cara pegada a la pared junto a la puerta del piso que seguía abierta. Bajó mi pantalón hasta los tobillos y me hizo separar las piernas.

Sus dedos empezaron a jugar con la entrada de mi ano, sin llegar a penetrarme, solo haciendo círculos y presionando en el. Yo respondía a sus tocamientos con gemidos y buscando el roce de la pared en mi polla.

-Que cachonda se pone mi perrita sin que me la folle si quiera ¿Tienes ganas de que te meta los dedos?-

-mmm muchas- gemí

-Estás desesperada por ello ¿Verdad perrita?-

-Sí, muy desesperada. Lo necesito-

-Pues así está la pobre de tu novia por tener a un puto impotente de novio- dijo y me subió el pantalón- Vámonos, no le hagas esperar mas-

Asentí. Tenía la polla apunto de explotar y una frustración enorme, pero no me atrevi a contrariarla.

Cogí mi maleta y bajamos juntos en el ascensor.

-Vas a llevarme en coche. He quedado con unas amigas y no tengo el cuerpo para caminar después de la follada que me ha caido-

-Esta bien- dije imaginando a Soraya follando con su novio.

Debía ser algo increíble a juzgar por como habían dejado mi habitación la otra vez.

Bajamos hasta el parking y metí mis cosas en el maletero del coche.

-Quitate la ropa y dejala también ahí dentro- me dijo Soraya abriendo ya la puerta del copiloto y sin quedarse a ver mi reacción.

Mire alrededor, suspiré y me quite toda la ropa, salvo las zapatillas que necesitaba para conducir, lo guardé todo en el maletero y me subí al coche.

-Patetico- dijo Soraya al ver que mi polla estaba dura-Arranca yo te voy diciendo-

Por suerte, ya había empezado a oscurecer y mi desnudez no era demasiado visible dentro del coche. Los momentos más tensos eran cunado nos deteníamos en un semáforo, yo intentaba no pararme paralelo a otros coches para que no pudiesen fijarse en mi.

-Ponte esto- me dijo Soraya, con mi plug en su mano, en uno de estos semáforos.

Lo cogí con prisa, levanté mi culo y lo coloqué en el asiento dejándome caer sobre el.

-Mmm- gemí al sentir como el plug me penetraba

-Como traga mi perrita. Si es que le encanta tener su culo relleno-

-Sí, me encanta- dije con sinceridad.

-Pues disfruta, perrita. Muévete, bota-

Sin dejar de prestar atención a la conducción, empecé a moverme buscando mayor contacto con el plug, haciendo círculos con mi cintura para que el juguete dilatase más mi culo y dando pequeños botes sobre el asiento.

-Vaya parece que te estás acalorando, perrita. Mejor abres las ventanillas ¿No?- dijo dejando claro que no era una pregunta.

Bajé las ventanillas. Para ser sincero, en ese punto no ser visto ya no era una prioridad. Segui botando y moviéndome con las ventanas abiertas del todo sin prestar atención a la reacción de los otros coches.

-Pero que guarra eres- dijo Soraya al ver cómo gemía y mi polla empezaba a gotear.

No tardamos en llegar a donde Soraya me indicaba. Lo supe en cuanto vi a tres chicas esperando en la acera y distinguir a Laura, mi otra alumna y empleada del sexshop entre ellas.

En ese momento mi estado de excitación se redujo considerablemente y dió paso al temor por ser visto por aquellas tres chicas.

Detuve el coche unos cuantos metros antes de donde ellas se encontraban, deseando que Soraya se diese por satisfecha y se bajase ahí.

-Te he dicho que no estoy para caminar- me dijo de forma dura.

Acepté la derrota y movi el coche justo hasta donde estaban las chicas.

-Gracias por traerme, profe-

-De nada- dije muerto de vergüenza al ver cómo Laura y la otras dos chicas se reían al verme.

-Quedate así. Ya te avisaré cuando puedes ponerte la ropa-

Asentí tragando saliva, asustado por tener que seguir conduciendo desnudo y con el plug metido en mi culo.

-Hola, profe- dijo Laura saludando con la mano sin dejar de reir.

-Hola, Laura- dije sin poder mirarle a los ojos haciendo que su carcajada fuese aún mayor.

-Ah se me olvidaba. Toma- dijo Soraya sacando de su bolso un preservativo anudado y bien lleno de corrida- Te dará fuerzas para el viaje-

Sin mirar a las chicas, deshice el nudo del condón y le tragué la corrida.

-¿Está rico?- preguntó una de las chicas.

-Si, mucho- respondí

-Nos vemos. No hagas esperar más a tu novia- dijo Soraya mientras sus amigas casi caían al suelo por las risas.

Arranqué huyendo de ahí lo más rápido posible, tratando de escapar de esa humillación tan dolorosa para mi cabeza pero tan excitante para mi polla.

Llevaba casi media hora en la carretera y mi polla seguía dura. No dejaba de recordad a las cuatro chicas riéndose de mi al verme desnudo en el coche y no podía evitar tocarme ligeramente cada pocos minutos. Incluso había empezado a imaginar la idea de que me parase la policía y, lejos de preocuparme, me excitaba lo vergonzosa y dura que sería esa situación.

Mi teléfono sonó sacándome de mis pensamientos, lo llevaba enganchado en un manos libres pegado a la luna del coche. Era una videollamada de Soraya.

-Hola, profe- dijo Soraya cuando acepté la llamada.

Estaba en un bar. Se le veía a ella en el centro de la imagen, pero a sus lados podía ver a Laura y las otras dos chicas que miraban atentas a la pantalla.

-Hola- respondí con vergüenza.

-Baja más el móvil que se te vea entero-

Obedecí y apunte con mi teléfono, de forma que se me viese todo el cuerpo.

-¿Todavía estás así?- dijo al ver mi erección - Hace mas de media hora que te has ido y sigues con esa mierda de polla dura. Pero luego ves a tu novia y se te esconde entre los huevecitos- dijo haciendo que sus amigas se riesen.

Yo no respondí, pero emití un pequeño gemido.

-¿Tanto te pone ser un pervertido? ¿Conducir el pelotas sabiendo que cualquiera puede verte? ¿O es por el juguete que tienes clavado en el culo?-

-Las dos cosas- respondí aumentando las risas.

-Que cerdo eres. Venga mueve el culito, disfruta-

No me hice esperar ni un segundo antes de volver a mover mi cuerpo y disfrutar del plug.

-¿En serio es vuestro profesor?- preguntó una de las chicas

-En nuestro profesor y también mi perrito ¿Verdad que sí?-

Asentí en silencio.

-Asi no. Dile a mi amiga lo que eres-

-Soy su perrito- Dije mirando a la cámara.

-Ahora ladra perrito. Deja claro lo que eres- dijo Soraya

-Guau Guau- ladre mirando al móvil y sin dejar de mover mi culo haciendo círculos.

-Joder es patético ¿Y así os da clase?¿Ladrando?- dijo la chica riendo.

-No ladra, pero si es así de patético. Se pone rojo y ni siquiera se atreve a míranos a la cara a las chicas- dijo Laura

Era cierto, siempre me habían intimidado las chicas y si a eso le sumamos la situación con Soraya, me sentía bastante nervioso en las clases, aunque pensaba que disimulaba mejor.

-Y deberíais verle con su jaulita rosa, eso es mucho más lamentable- añadió Laura- Una pena que se la tengas que quitar para ver a su novia- dijo mirando a Soraya.

-Pronto arreglaremos eso- dijo Soraya con una mirada a la cámara que me hizo temblar- Para en la próxima gasolinera o área de descanso que veas-

Conduje unos minutos más, sin dejar de buscar placer en mi culo y entre los comentarios humillantes de las chicas, antes de parar en un apartadero de la carretera en el que, por suerte, no había nadie.

-Muy bien perrito, ahora puedes follarte con ganas ese culo, vamos-

Aumente mis botes sobre el plug, que sujetaba con una mano al asiento.

-Mas duro perra, que se note cuanto te gusta-

-Mm sí, me encanta- gemí

-Abre la puerta que estás sudando y no quiero devolverte sucio a tu novia-

Abrí un poco la puerta del coche y seguí botando.

-Del todo, perrito. No te hagas el listo-

Empujé la puerta hasta abrirla de par en par.

-Mucho mejor así, que entre el aire ¿Verdad?-

-Sí, mucho mejor- respondí gimiendo.

-Ponte a cuatro patas en el asiento-

-La verdad que tiene un culazo- dijo una de las chicas cuando me puse como Soraya me había ordenado.

-Es lo único decente. Porque vaya mierda de polla tiene- dijo la otra.

-Para lo que le sirve. Ya os he contado que se le encoje al ver un coño- respondió Soraya.

Yo seguí follandome con más ganas aún al escuchar sus comentarios.

-Joder ¿Le pone cachondo que nos riamos de él?-

-Responde perrito ¿Te pone?- Dijo Soraya

-Sí, me pone muy cachondo que os riáis de mi y me humilleis- Dije entre gemidos

-Pobre novia ¿Como puede estar con alguien así? Que vergüenza- dijo una de las chicas.

-Yo tampoco lo entiendo ¿Por qué crees que está contigo, perrito?- preguntó Soraya

-Porque no sabe lo patético e inútil que soy-

-Se lo deberías decir, no está bien tener engañada a esa pobre chica-

-Mmm si debería- dije sin dejar de follarme el culo

-Pronto lo sabrá- dijo Soraya- Saca el plug, perrito-

Obedecí decepcionado por dejar de follarme

-¿Ves la palanca de cambios?- preguntó Soraya

-Sí- dije intuyendo lo que me tocaba

-Ya sabes que hacer-

Un poco intimidado por lo gorda que era la bola de la palanca, me senté sobre ella y relajé mi esfínter. Sorprendente, la palanca fue atravesando mi culo con relativa facilidad.

-Mmm ya entró - avisé cuando sentí como mi culo se cerraba tras pasar lo gordo de la palanca.

-Pues a conducir, perrita, mete marchas- dijo Laura riendo.

Reanudé los movimientos que estaba haciendo con el plug, solo que ahora con un objeto mucho más grueso en mi culo.

-Date caña perra. Haz disfrutar a tu coche- dijo una de las desconocidas riendo.

Aumente el ritmo dejaba salir algo de la palanca de mi culo y me clavaba sobre ella otra vez.

-Ahhh- gemía

-Abre la otra puerta tambien- me dijo Soraya.

Obedecí sin sacar la palanca de mi culo, abrí la puerta y la empujé con el pie. Ahora estaba mucho más expuesto, ya que la puerta que había abierto era la que daba hacia la carreta.

-Disfruta golfa. A ver si con suerte para alguien y te folla- dijo Laura

-Mmm- gemí ante la idea.

Lo cierto es que nunca había tenido experiencias con otro hombre, pero la fantasía me rondaba hacía años por la cabeza.

-¿ Te gustaría, perra? ¿Que parase un coche y se bajase alguien a darte rabo?-

-Mmm sí, sí mucho-

-Si es que encima es un puto marica-

-No es marica. Para eso hay que ser hombre y desde luego que no lo es- respondió Soraya al comentario de su amiga- Es una perrita en celo deseando que la preñen ¿Verdad?-

-Sí, soy una perra en celo y quiero que me violen- gemí

-Sal del coche- me dijo Soraya tras unos minutos en los que no pararon de reír.

Me saqué la palanca del culo y me bajé del coche.

-Pero coge el movil, imbécil - dijo riendo.

-Lo siento- dije cogiendo el móvil.

-Enseñanos donde estas-

Mostré el área de descanso apuntando con la cámara del móvil, ya era casi de noche, por lo que no se veía mucho.

-Ve junto a esa farola y llévate el plug-

La farola estaba a unos cincuenta metros de mi coche. Cincuenta metros que se me hicieron eternos caminando desnudo hasta allí.

-Posa el móvil en la farola y ponte a cuatro patas-

Obedecí y ofrecí mi culo a la cámara.

-Follate perra-

-Gracias- respondí metiéndome el plug.

-No te toques la polla. Quiero que te corras solo follandote el culo. Demuestra lo deseosa que estás de un rabo. Las ganas que tiene tu culo de la polla de un buen macho-

-Mmm sí, sí-

-Date caña. Gime. Grita. Llama a los machos, vamos -

-Sí, sí. Por favor, venid a follarme. Que alguien se folle a esta perra en celo-

-Mas alto perra. Suplica que te follen-

-¡Por favor, necesito un rabo. Necesito que alguien me folle!-

-Asi muy bien- dijo Soraya riendo

Era increíble como una chica tan joven me había leído tan rápido y con esa facilidad, como habia sacado todas y cada una de las fantasías que tenía en mi mente, desde la sumisión, el deseo de ser cornudo y, ahora, mi oculta bisexualidad.

-Vi... Viene un camión- dije nervioso.

-Ni se te ocurra moverte. Sigue follandote hasta correte en el suelo- dijo Soraya con voz firme.

Oh joder... No... Eso era demasiado duro... Me iba a ver si no lo estaba haciendo ya... No podia quedarme ahí parado sin hacer nada. Pero mi mano seguía moviendo el juguete con dureza, aumentando aún más el ritmo.

Mi ojos estaban clavándos en las luces del camión que estaba a muy pocos metros de mi moviéndose despacio. Mi mano seguía follando mi culo con ganas. Y mi polla... Mi polla iba a explotar, lo iba ha hacer, me iba a correr sin si quiera tocarla.

-Sigue perra, hay viene tú macho- dijo Soraya

El camión se detuvo justo a mí lado, paro el motor y escuché como se abría la puerta del conductor al otro lado.

-¡Me corro!- gemí justo en ese momento.

Derrame mi leche en el asfalto, entre los aplausos y risas de las chicas. Cogí mi móvil a toda velocidad y corrí hasta mi coche.

-¡Espera!- gritó el camionero pero ni siquiera me giré para verle.

Me subí al coche y a

rranqué.

-Ha digo muy divertido - dijo Laura.

-Menudo cerdo tenéis de profesor-

-Te has portado bien, perrito- Dijo Soraya

-Gracias- respondí con el corazón muy acelerado.

-Disfruta de fin de semana con tu novia, ya que ella no podrá disfrutar contigo-

-De acuerdo- dije.

-Puedes vestirte cuando quieras-

Continúa en