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Dominaciónnov 2024

Mi vecina me domina (3)

No es solo limpieza lo que pide a cambio de la llave. Es sumisión absoluta. Y cuando la hija regresa a casa, descubre que el vecino tiene más secretos que un armario lleno de juguetes prohibidos.

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Me levanté y fui hacia su habitación como me había ordenado. Todo estaba desordenado, como si lo hiciera a propósito. Su ropa por el suelo, el cenicero lleno de colillas, el baño lleno de pelos y sin haber tirado de la cisterna después de haberlo usado. Comencé por recoger la ropa, colgarla en el armario.

Perdón, mi señora. He venido a por el cepillo y los útiles de limpieza.

Bien, pero antes acércate a mi.

Como me tenía ordenado me arrodillé ante ella a la espera de saber lo que deseaba.

Abre bien la boca.

Con la boca abierta se acercó a mí y me lanzó un salivazo dentro de ella.

Saborealo, es mío y sé que te gusta. Ya puedes marcharte a terminar la habitación.

Seguí en su habitación barriendo y limpiando los sanitarios. En mi boca aún tenía el sabor del tampón que me había hecho chupar y mezclado con su saliva lo mantenía dentro para seguir saboreándolo todo el tiempo. Por último fregué el suelo y en ese instante se presentó ella.

¿Está limpio el wc?, es que tengo ganas de orinar.

Por supuesto mi señora.

Pero me da cosa tener que pisar ahora que aún está mojado.

No se preocupe, puede pisar que después lo vuelvo a limpiar.

Mejor no te haré trabajar doble. Vamos a la cocina.

Al llegar me mandó tumbarme en el suelo boca arriba abriendo la boca que aún tenía restos de sangre y saliva. Se levantó el vestido y colocando una pierna a cada lado de mi pecho se puso en cuclillas dejando su coño sobre mi boca.

Quiero que aprendas a valorar todo lo que te doy. Procura no desperdiciar ni una sola gota.

Así, comenzó a dejar caer unas primeras gotas de orina que dieron paso a un chorro intenso de orina que iba llenando mi boca y que debía tragar deprisa.

Bien, ya está. Usa tu lengua para limpiarme.. ¿Te gusta que te use para todo?

Para eso vengo y vendré todos los días mi señora.

Está bien ahora podrías ir a la tienda de abajo y comprar para la comida. ¿Sabes cocinar?

Si mi señora. ¿Que desea comer hoy?

Pues….. sorpréndeme. Pero antes quiero que te desnudes para que mientras bajas te estés acordando de mí. Ponte a cuatro patas.

Me coloqué en el suelo de espaldas a ella. La oí ponerse unos guantes y una sensación de frío recorrió mi ano. Uno de sus dedos comenzó a penetrarme.

¿Te gusta, perrito mío?

Si mi señora.

Me gustas. Ahora vas a sentir algo más que mis dedos.

Algo grueso intentaba penetrarme. Con su mano enguantada lo iba deslizando hacia adelante y hacia atrás introduciéndolo en cada empujón un poco más hasta que sentí que se había alojado por completo en mi ano. Creía que había terminado cuando escuché una especie de inflador y a la vez lo que había alojado en mi culo se estaba haciendo más grande.

No quiero que se te salga por el camino así es que lo he inflado un poco más. ¿Estás cómodo?

Si mi señora.

Pues ya te puedes vestir y bajar a la compra.

Por la calle sentía como si todo el mundo al mirarme supiera lo que llevaba alojado en mi culo. Andaba un poco raro. Cuando regresé allí estaba esperándome con una fusta en su mano.

Bien ponte a cocinar pero antes te desnudas por completo y te colocas el mandil que te he preparado.

Me sentí muy ridículo solo con un mandil como vestimenta. Así estaba empezando a preparar su almuerzo cuando un golpe fuerte sobre mi culo desnudo me hizo girarme hacia ella. Me miraba sonriendo y agitando su fusta en el aire.

Sigue con tu tarea.

Continuó soltando la fusta sobre mi culo una y otra vez notando ya un escozor y un calor fruto de sus golpes de fusta. A cada golpe de su fusta se me contraía el culo haciendo que penetrara más el plug que me había colocado. El almuerzo ya estaba listo. Me iba a vestir y le pregunté si antes iba a sacar el plug que me había puesto.

- ¿No te gusta llevártelo puesto?. Es un regalo mío por lo bien que te has portado.

Me vestí y cuando me iba a marchar llegó su hija.

Hola, ¿ya ha limpiado la casa tu vecino, mamá?

Si. Y además hoy nos ha hecho la comida.

¡Qué maravilla! Voy a ver mi habitación que esta mañana la he dejado echa un asco. ¡Mamaaaaa!

Dime, que quieres.

Esta mañana me ha bajado la regla. No le habrás hecho entrar para que me la limpie. Dejé el suelo con gotas de sangre y el tampón está casi limpio. Ya sabes que los primeros días me baja muy abundante.

Bueno, me ha dicho que no le importaba como la habías dejado.

Pero el tampón, mira como está.

Si, le he dicho que no me gusta el olor que deja tu regla y…….

No puede ser. Lo ha limpiado también.¿Como lo ha hecho?

Pues muy fácil, solo he tenido que cogerlo por el hilito que cuelga y mostrárselo. El entonces, que estaba arrodillado en el suelo me ha mirado y ha abierto la boca. ¿Que querías que hiciera ante su ofrecimiento?

No me lo puedo creer. Va a resultar que el vecino es un sumiso empedernido.

Creo que si, cariño. No te pongas celosa ni te enfades. Los fines de semana que estás en casa le haré venir para que tú también lo disfrutes, que sé que te gusta tanto o más que a mi.

Tanto buscar y ha resultado que lo teníamos aquí al lado. Qué alegría me has dado. ¿Por lo que veo no tiene muchos límites?

Más bien no. Yo diría que ninguno. Le tengo a mis pies y obedece todo lo que le ordenó. Por cierto como sé que tú eres algo sádica he probado con tu fusta y lo ha tolerado muy bien. Así es que creo que te gustará mucho.

Ambas volvieron a la cocina donde me encontraba para irme a casa.

Bueno, hoy hasta nos has hecho la comida. Qué alegría que mi madre te haya encontrado. Mañana es fin de semana, ¿vendrás también?

Si tú madre me necesita si.

Claro que si, Juan. Te esperamos todos los días. ¿A ti te apetece venir?

Por supuesto, no me importa. Me gusta sentirme útil.

Me marché a mi casa con el plug insertado en mi culo. Al llegar le mandé un wasap para que me dijera cómo me lo podía quitar y me dijo que aflojara una especie de rosca que sobresalía y así se desinflaría. No tarde en hacerlo aunque antes me fui al baño para masturbarme. Había sido un día muy intenso en el que había descubierto la condición de dominante de mi vecina y a la vez yo le había dado a entender que era muy sumiso y que por ella estaba dispuesto a todo lo que me ordenara.

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