Un encuentro inesperado y ansiado 11
Paula no solo quiere su servicio; quiere su alma. Y mientras Luisa lame el suelo para limpiar el desastre de la mañana, sabe que la noche traerá castigos que la harán sentirse más viva que nunca.
Mientras preparaba su desayuno no dejé de mirarla. Allí sentada en el porche estaba majestuosa y guapísima. Daba caladas a su cigarrillo de forma intensa y continua. Se le veía enfada. Nuca le había visto así. Necesitaba pensar como hacer para que me perdonara y recobrara la alegría de la pasada noche.
Mi Ama, el desayuno está preparado.
Ahora iré. Cuando me termine de fumar el cigarrillo.
Me arrodillé a sus pies y mientras se los besaba no cesaba de pedirle una y otra vez que me perdonara.
No creas que te voy a azotar, no lo mereces. Hoy te quedarás en casa mientras yo salgo. No creo ni siquiera que venga a almorzar.
Por favor mi Ama Paula le prometo que seré más cuidadoso con usted. No se me olvidará jamás nada suyo. De verdad, estoy dispuesto a lo que usted disponga con tal de recabar su perdón.
Déjame, voy a desayunar. No me molestes perra.
Se levantó y fue a sentarse a la mesa para tomar el desayuno. Mientras desayunaba y a cuatro patas me fui donde había estado sentada. El suelo estaba lleno de ceniza y la colilla aún estaba encendida. Comencé a lamer el suelo y recoger con mi lengua y boca toda la ceniza hasta dejarlo tan limpio como a ella le gustaba. Cuando terminé escupí sobre la colilla para apagarla y recogerla en mi boca para después arrojarla a la basura. La miraba de reojo. Quería saber si ella me estaba mirando. En una de esas veces nuestras miradas se cruzaron sin mediar ninguna palabra por su parte. Se levantó para ir al dormitorio y vestirse.
Espero que recuerdes que debes recogerlo todo y dejar la cocina limpia.
Si mi Ama.
Yo voy a vestirme que he quedado con Mónica.
A cada instante su desprecio y su trato de ignorarme me hacía más daño que cuando me dio los azotes con la fusta. A pesar de todo tras limpiarlo todo y como en otras ocasiones me fuí al dormitorio a la espera de recibir alguna orden o deseo suyo. Cuando llegué ya se había duchado, secado y vestido. Se había sentado frente al tocador para maquillarse y perfumarse.
¿Desea usted algo mi Ama?
No, perra. Me marcho ya. Si no se te olvida, ya ves como está todo, lo recoges y limpias tanto el baño como el dormitorio si te viene bien, claro.
Sus palabras con doble intención seguían agudizando mi dolor. Ya no sabía que hacer. Escuché cerrarse la puerta. Me sentía mal, muy mal. Ya solo me quedaba dedicarme a dejar todo ordenado y limpio para cuando volviera.
Me fui al dormitorio y me puse a hacer la cama, recoger su ropa, colgarla en el armario y limpiarlo todo. Cuando hacía su cama me puse a oler sus sábanas y su pijama. De esa manera la sentía más cerca de mi. Después pasé a su baño. Recogí su ropa interior y mientras la llevaba al cesto de la ropa me di cuenta que su braga aún llevaba pegado el salvaslip. Lo tomé con mis manos y lo acerqué a mi nariz y luego a mi boca para lamerlo y chuparlo sorbiendo su flujo y sus restos de orina. Por un momento mi mente me trasladó junto a ella. Todo lo que provenía de mi Ama me atraía, me gustaba y lo deseaba. Así pasé la mañana y cuando se acercaba la hora del almuerzo no me separé del móvil esperando un mensaje suyo. Pero… no lo hubo. No sabía si comer, si esperarla o que hacer hasta que llegara. Mi ansiedad y desesperación hizo que me atreviera a mandarle un wasap “mi Ama y Dueña Paula, perdóneme el atrevimiento al escribirle ¿Va usted a venir a almorzar?. Su respuesta no fué tan inmediata como hubiera deseado.
“Perra, estoy almorzando con Mónica. No me apetece volver a casa para que me sirvas de esa forma” - mensaje demoledor de mi Ama.
Me marché a mi dormitorio no sin antes comprobar que todo estaba en orden y según sus indicaciones y gustos. Sobre las ocho de la tarde escuché la puerta de casa, mi Ama llegaba a casa. Me desnudé, me puse el collar alrededor de mi cuello y le enganché la correa. A cuatro patas y con la correa en mi boca me dirigí a la entrada de casa para recibirla.
Buenas tardes mi Ama, deseo que lo haya pasado bien.
Sin dirigirse a mi al verme ni tomar la correa que le estaba ofreciendo me miró dirigiendo su mirada al suelo, donde yo me encontraba.
En el coche hay unas bolsas, llévalas a mi dormitorio.
Me fui hacía el coche y tomé las bolsas que había para llevarlas donde me había mandado. Al llegar la encontré echada en la cama fumándose un cigarrillo. Me acerqué y la descalcé besando y relajando con mis manos sus pies. Mientras lo hacía no pronuncié palabra alguna. Noté que aún seguía bastante cabreada. Cuando consideré que lo había ya realizado me fui al baño a prepararle un baño. Mientras lo hacía la observaba. Su rostro no mostraba cambio alguno. Lo único que podía hacer era seguir con mis obligaciones hasta que ella lo considerara.
Mi Ama Paula, el baño lo tiene preparado. Si lo desea puede relajarse en el.
Gracias perra Luisa.
Se levantó y se fue al baño. La seguí para desnudarla como a ella le gustaba. Le ofrecí mi mano para entrar a la bañera y se recostó en ella. Mientras, recogí su ropa depositándola en el cesto destinado para ello y a cuatro patas limpié el suelo, como siempre, con mi boca y lengua de la ceniza del cigarrillo que se acababa de fumar depositando la colilla en el wc. Al volver la vi con una sonrisa en su rostro.
Muy bien, Luisa. Sécame y tráeme la ropa interior y la bata de seda negra así como las sandalias a juego con un poquito de tacón.
Una vez vestida me mandó coger las bolsas y acompañarla.
¡A tu sitio, perra!
Me arrodillé junto a ella mientras iba sacando las cajas de las bolsas.
A partir de mañana este será tu uniforme para estar en casa, ¿entendido?
Si mi Ama Paula.
El conjunto consistía en un uniforme negro de criada con un mandil blanco en la delantera, unos zapatos negros de medio tacón, un gorrito a juego y como ropa interior debería llevar medias de rejilla con aberturas tanto delantera como trasera, un tanga y un sujetador que me compró de los de embarazada que deja los pechos al descubierto.
Más adelante te iré comprando tu maquillaje aunque por ahora usarás esta barra de labios, esta pintura de ojos y un rímel para las pestañas.
Gracias de verdad, mi Ama. Me gustará estar muy guapa para usted.
También he comprado unos juguetitos con los que te sentirás más mujer y más puta. Por cierto has de saber que todo el día he usado tu tarjeta de crédito.
Ya sabe usted que tanto yo como mis pertenencias son de su propiedad. El hecho de que las use para su conveniencia supone para mí un honor y una gratitud enorme.
Cuando me hablas así me haces quererte más. No quiero que se vuelva a repetir lo de esta mañana. Has de entender que no tienes en tu vida nada más que hacer que estar pendiente de mí en todo momento. No puedo estar preocupándome a cada momento ni revisando tus tareas, eso me supondría un esfuerzo que no estoy dispuesta a soportar.
Le aseguro que no se volverá a repetir.
Como comprenderás esto no se puede quedar así sin más. Necesitas que te aplique un correctivo con arreglo a lo que me ha supuesto a mi.
No solo lo merezco sino que llevo todo el día deseando que llegara a casa para recibirlo.
Continúa en
- Relato #190809— title-regex: contiguous parts (10 -> 11)
- Relato #190975— title-regex: contiguous parts (10 -> 11)
Relatos similares
- Confesiones
La Sra Sandra
Sandra no es la ejecutiva amable que todos conocen. Es una mujer de mirada fría que espera órdenes, no preguntas.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Sadomaso
Sandra Raquel y Romy se Entrenan como Ponies.
La invitación parece un juego, pero la granja aislada esconde un establo real. Sandra y Romy aceptan el arnés, pero no saben que el entrenamiento no…
Comparte:Bdsm plenoSumision consentidaFetichismo ropa
- Dominación
Usado para el placer por mi esposa (continuará)
Cada miércoles, Alfonso cruza una puerta y deja de ser su esposo para convertirse en su sumiso.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Sadomaso
Descubriéndose sumisa
Nunca imaginó que el placer pudiera estar tan ligado a la obediencia. Cuando él le dictó las primeras normas, ella creyó que era solo un juego, pero…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida
- Dominación
Cornudo sumiso mi ama recibe mi propia medicina ii
María llegó con un plan más cruel que cualquier otro: no solo quería verlos follarse, quería verlos quebrarse.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaFetichismo ropa
- Dominación
La Senda de un esclavo (parte 3)
Sheila no bromea cuando dice que va a domarlo. Lo que comienza como una visita entre amigos se convierte rápidamente en una lección de sumisión donde…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision consentida