Xtories

Creí que no, pero sí (6)

Valeria ya no puede soportar las mentiras y los golpes de su esposo. Con la ayuda de un compañero que la mira con deseo, decide enfrentar a la amante de su marido y al jefe que la traiciona. Mientras su mundo se desmorona, descubre que el consuelo físico y emocional puede llegar de donde menos lo espera.

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Capítulo 6

Sebastián

El domingo a eso de las dos de la tarde, estaba haciendo unas entregas cuando me llegó un mensaje suyo, que ciertamente no esperaba.

-Hola Seba! pasé por tu casa y no estabas, supongo que estarás trabajando.

-Hola Vale! Qué pena! De haber sabido me hubiera quedado!

-Otra vez será! Necesito pedirte un favor, me dijiste que tenías fotos y videos de mi marido con esa mujer, ¿me los podrás pasar?

-Claro! ¿Por acá o por mail?

-Mejor por mail, siempre me mira el teléfono, todavía no quiero que sepa nada.

-Ok! Pasame tu cuenta y te envío todo lo que tengo!

-Otra vez gracias Seba! Un beso!

-Otro para vos!

Sin dudas estaba conociendo a la verdadera Valeria, que se despidiera de mí con un beso, me sorprendió, tanto como me ilusionó.

Desde mi teléfono le envié los videos y las fotos que tenía a su cuenta de correo y un momento después, me agradeció respondiéndome el mail, y despidiéndose nuevamente con un beso.

Pero tenía que poner los pies sobre la tierra, su situación complicada estaba por ser aún más complicada y no era el momento de decirle lo que me estaba pasando, sin dudas significaría una complicación más y lejos de mí estaba provocar algo así.

Estuve tentado en decirle que me volvía para casa, que pasara a tomar unos mates, seguramente su marido no estaba y por eso me había mandado esos mensajes.

Mentiría si dijera que no tenía ganas de volver a verla, el día anterior me había gustado mucho compartir esas horas con ella, en realidad quisiera compartir con ella todas las horas…

No volví a tener noticias de ella ese domingo ni el lunes, recién la volvía ver el martes en la escuela, pero nada más que esos quince minutos, donde solo pude preguntarle como estaba, ya que un momento después, se sentó junto a nosotros otra profesora y ya no pudimos seguir hablando, cuando se iba a dar clases, le hice señas de que me llamara, aunque no sabía si lo haría.

No tenía idea de cómo seguían las cosas, como era la situación en su casa, con su marido, pero por lo que parecía, todo estaba igual.

Recién dos días después, estaba llegando al club, cuando recibí un mensaje de Valeria.

-Hola Seba! Perdón que no pudimos hablar en estos días.

-Hola Vale! ¿Cómo estás? ¿Cómo van tus cosas?

-Ya decidí lo que voy a hacer, pero tengo que esperar unos días, hasta el viernes!

- Si querés contarme, no lo dudes.

-Voy a hablar con Marchioni!

-Para lo que necesites, podés contar conmigo! Lo que sea Vale!

-Gracias Seba! Ya te contaré…

- Espero que todo salga bien!

-No sé qué pasará después, pero esta situación ya es insostenible para mí.

-Me imagino…

-Luego te aviso. Te mando un beso!

-Otro para vos! Y no te olvides! Para lo que necesites!

-Ya lo sé. Gracias Seba!

Para que mentir, me quedé preocupado, no sabía que podría resultar de ese encuentro con el jefe de su marido, y entendí por qué me había pedido los videos y las fotos, sin dudas se iba a armar una trifulca bien gorda.

***

Valeria

Traté de estar como siempre, eso sí, más tranquila, buscando no hacer nada que lo hiciera prestarme más atención de lo normal, o sea casi nada.

Ya había tomado la decisión, sin que mi querido esposo lo supiera, hablaría con su jefe y le expondría lo que sabía, si ese hombre no era un cornudo sabedor de sus cuernos, se armaría flor de quilombo.

No está en mi forma de ser lo que tenía pensado, pero Guillermo se merecía ese cachetazo, por hijo de puta, por maltratarme y por meterme los cuernos, no se lo iba a perdonar, el único tema que me faltaba por resolver, era buscar un lugar para vivir.

El lunes por la mañana, llamaría al estudio donde trabaja mi marido para hablar con Marchioni, no quería darme a conocer con otras personas, seguramente me atendería alguna secretaria y me preguntaría de parte de quien, tenía que conseguir que me pasaran la llamada, sin dar mi nombre, luego a Marchioni sí le diría quien soy.

A eso de las once llamé, Como suponía, me atendió una mujer.

-Estudio Marchioni Peña buenos días!

-Buenos días señorita, necesitaría hablar con Eduardo por favor.

-Sí, ¿de parte de quien?

-Es un tema familiar delicado y es urgente que Eduardo lo sepa! Te pido el favor de que le consultes.

-Un momento por favor!

Me dejó escuchando la musiquita y un momento después, una vos de hombre me dijo:

-¿Quién habla?

-Buenos días señor Marchioni, soy Valeria Velardi Etchegoyen, esposa de Guillermo Velazquez.

-Buenos días Valeria, no sabía que era usted, mi secretaria me dijo que era un tema familiar delicado y urgente.

-Disculpe usted, no quería que supieran que era yo quien llamaba, y disculpe que lo molesto, pero necesitaría hablar con usted.

-Dígame Valeria, la escucho!

-Quizás sea un atrevimiento de mi parte, pero me gustaría hablar con usted fuera del estudio, personalmente si fuera posible.

-Veamos… todo me hace suponer que su esposo no está al tanto de esta llamada… y por eso usted necesita hablar conmigo fuera del estudio…

-Así es! Por eso no quería que su secretaria supiera quién era yo, y pudiera decirle a mi esposo que lo había llamado.

-Necesitaría que me dijera la razón que justifique dicho encuentro.

-Es algo muy delicado y preferiría que nadie nos viera o escuchara.

-Por lo que asumo que su esposo no debe enterarse, ¿verdad?

-Así es señor! Por favor le pido que me conceda un momento!

-La verdad es que me intriga el tema… a las trece horas salgo a almorzar, ¿le parece vernos a esa hora?

-Perfecto! Tan solo dígame dónde y allí estaré puntual!

-¿Le parece en el restaurante de Plaza Paso? Alrededor de la plaza solo hay uno, lo encontrará fácilmente.

-Sí, sí! Lo conozco! A la trece lo espero allí! ¿Me reconoce usted?

-La he visto solo un par de veces, si no ha cambiado mucho su fisonomía, creo que sí!

-De todas formas, yo a usted sí lo reconozco! Muchas gracias por su deferencia!

-Nos vemos allí a las trece!

Corté más nerviosa de lo que comencé la llamada, no tenía en claro como resultaría todo, pero si Eduardo no era un cornudo consciente, era tan víctima como yo.

Llegué al restaurante faltando diez minutos para las trece y me quedé esperándolo en la puerta.

A las trece en punto, lo vi venir caminando, cruzando la plaza.

Faltando metros para llegar hasta donde yo estaba, nos miramos, sin dudas reconociéndonos y saludándonos con un beso me dijo:

-Hola Valeria! Muy intrigado me tiene este encuentro!

-Hola Eduardo! ¿Cómo está usted? Gracias por aceptar este encuentro!

-Por favor, me gustaría que nos tuteáramos, si te parece…

-Claro, no tengo problema!

-Muy bien! ¿Almorzamos?

-No te quiero quitar mucho tiempo!

-No me quitás tiempo! Al contrario! Almorzamos y hablamos mientras tanto!

Entramos al restaurante, Eduardo caballerosamente me abrió la puerta, nos asignaron una mesa y nos tomaron el pedido, yo estaba nerviosa, pero Eduardo estaba más que ansioso.

- Vos dirás Valeria…

-Ante todo, te pido perdón por lo que te voy a preguntar, seguramente te resulte muy violenta la pregunta, pero inmediatamente te voy a decir la razón por la que lo hago!

-Preguntá nomás!

-Sé que estás casado con Mariela Acevedo y que tienen una hija…

-Así es!

-Necesito preguntarte si con tu esposa tienen un matrimonio abierto, liberal o como se diga. Sé que es una pregunta impertinente, pero enseguida te daré la razón de hacértela!

-Vaya… realmente es una pregunta un tanto… íntima digamos… y me pregunto cuál puede ser tu razón para hacerla… pero… suponiendo que tus motivos tendrás…, te digo que no, no tengo un matrimonio liberal, abierto o como se llame, desde que me casé con mi esposa, en ningún momento hemos hablado de algo así.

En ese momento saqué mi teléfono de la cartera, busqué una foto que había recortado de su esposa y se la mostré.

-Esa es Mariela, ¿verdad?

-Así es!

Había pensado en mostrarle más fotos, pero el suspenso no tenía sentido, busqué el video que había grabado Sebastián de su esposa subiendo al auto de Guillermo y le entregué el teléfono.

-Dale play Eduardo por favor!

El video duraba tan solo unos quince segundo, pero se la veía claramente.

Luego de verlo alzó la vista y me dijo:

-¿Esto qué significa?

-Por favor, mirá el video siguiente!

El video que seguía, era el del auto de Guillermo entrando al hotel, y su cara cambió.

-Mirá Valeria… entiendo lo que me querés mostrar, pero como abogado, puedo decirte que por lo que veo, mi esposa puede haber subido a ese auto, pero nada me asegura de que es ella la que entra al hotel.

-Por favor, mirá el que sigue!

El siguiente video, mostraba el auto saliendo del hotel

-Tampoco me dice nada! No puedo saber si mi esposa va realmente en ese auto.

-Mirá el siguiente, por favor!

En el siguiente se la veía bajar del auto en una esquina céntrica.

-A ver Valeria… entiendo lo que me estás queriendo decir, y para aseverar que mi esposa me es infiel, necesito algo más que esto! Y aún no entiendo por qué me estás mostrando esto.

-¿Reconocés el auto?

-En verdad no le presté atención al auto… ¿De quién es ese auto?

-El de Guillermo Velázquez, mi marido!

-¿Vos me estás diciendo que mi esposa me mete los cuernos con tu marido?

-Así es! Por eso necesitaba que hablemos fuera del estudio!

Se quedó un momento pensando en lo que le estaba contando, pero creo que no terminaba de creerme.

-Seguí pasando, hay más fotos y más videos, de varios días, son todos viernes, cuando Guillermo sale del estudio a las cuatro.

-Me cuesta creer esto que me estás diciendo…

-Te propongo algo, hoy es viernes, y seguramente se encuentren, lo podés comprobar vos mismo!

Se volvió a quedar pensando, frotando su mano en su mentón, pero su semblante había cambiado.

Luego de un momento me dijo:

-Está bien! A las tres de la tarde, me voy a inventar una reunión en Buenos Aires y voy a salir del estudio, le voy a pedir a mi hermano que me preste su auto, no los puedo seguir con el mío, ambos lo conocen.

-Está bien!

-Desde ya te digo que si esto es así, me voy a divorciar de mi esposa, pero a tu marido lo voy a hacer mierda!

-Mi próximo ex marido! Pensé muchas veces si contarte o no todo esto, y no lo hago por despecho o por venganza, creo que entenderás que siento lo mismo que estás sintiendo en este momento.

-Quizás no te pueda explicar lo que siento en este momento!

-Me lo imagino…

Del bolsillo interno de su traje, sacó el teléfono e hizo una llamada.

-Hola Raúl, ¿cómo estás?

-Bien, todo bien!

Yo no podía escuchar lo que la otra persona decía, pero por lo que había dicho, hablaba con su hermano.

-Necesito pedirte un favor grande y bastante urgente!

Su cara había cambiado, del gesto amable con el que había llegado, se veía el enojo en su mirada.

-Que me prestes el auto un par de horas… no, no se me rompió… después con tiempo te cuento… no… te llevás el mío… pero tiene que ser ahora, a más tardar a las tres de la tarde… buenísimo… dale…te espero en el estudio, me dejás la llave y te llevás el mío, después voy para tu casa… sí dale… Gracias Raúl!

Cortó, la llamada y volvió a mirarme.

-Valeria, ¿vos tenés algo que hacer a la tarde?

-No, hoy no doy clases!

-Bien!

Llamó al mozo y pidió la cuenta, eran las dos y diez de la tarde cuando salimos del restaurante. Caminamos en dirección al estudio y cruzando la plaza me dijo:

-Mi hermano viene en un rato a traerme su auto, a las tres y media voy a salir del estudio, y me gustaría que vos estuvieras también!

-Sí, claro!

-¿Te parece esperarme en el café de la esquina? Cuando mi hermano me trae las llaves, salgo del estudio diciendo de una reunión y que ya no vuelvo!

-Bueno… ¿Qué tenés pensado?

-No lo sé aún… necesito verlo con mis propios ojos, y no porque no te crea, pero cuando enfrente a mi mujer, quiero haberlos visto y que no pueda desmentirme nada!

-Está bien!

-¿Me podrás dar tu número de teléfono?

-Sí!

Agendó en su teléfono mi número y me dijo:

-Cuando salga del estudio te aviso, te paso a buscar por el bar y esperamos a que tu marido salga!

-Bueno!

En la esquina hay un bar, entré y me senté en una mesa, aún faltaba poco más de una hora para que salieran.

Pedí el café y me quedé pensando en lo que haría ese hombre, sin dudas la situación no sería fácil, no sé por qué, pero imaginé que no sería un buen momento para esa mujer, incluso se me ocurrió pensar que los agarraría de improvisto saliendo del hotel, y si fuera de esa manera, estaría yo también allí… uff! Qué momento!

A las cuatro menos veinte, me mandó un mensaje Eduardo diciéndome que ya me pasaba buscar, pagué el café y salí del bar, un momento después, un auto paró en la esquina y al reconocer a Eduardo me subí y me dijo:

-Damos la vuelta y esperamos en la esquina.

-Aunque no lo parezca, estoy muy nerviosa…

-Tranquila! Los nerviosos van a ser ellos…

-Espero que no haya problemas… violencia o algo así…

-Quedate tranquila! No soy un tipo violento! Tengo otras maneras… varias… pero no soy un loco… cabrón sí! Pero no un tipo violento! Pero el que me las hace, me las paga…

Estacionó el auto en la esquina anterior a la cuadra del estudio, desde allí se veía perfectamente la salida del estacionamiento del edificio.

A las cuatro y diez minutos, vimos salir el auto de Guillermo, que se detuvo un momento hasta que el tráfico le permitió salir a la calle.

Eduardo puso en marcha el auto y salió detrás del Audi de Guillermo, a unos treinta metros.

Como otros viernes, se detuvo en una esquina céntrica, esta vez en ocho y cuarenta y nueve, y la mujer de Eduardo subió al auto de Guillermo.

Entre dientes, como si hablara solo para él, dijo.

-Hija de puta…

El auto de Guillermo siguió su marcha hacia el norte, sin dudas en dirección al hotel, y Eduardo lo seguía a cierta distancia.

Casi quince minutos después, los vimos entrar al hotel, como otros viernes, Eduardo pasó frente al hotel alojamiento a baja velocidad, viendo el auto de Guillermo recorrer la calle interna hacia la habitación seguramente.

Se detuvo un par de cuadras después, y con las manos apoyadas en el volante, se quedó mirando al frente sin decir nada

-¿Imaginás lo que viene ahora verdad?

-No sé en tu familia, pero sí sé que mi matrimonio se termina, además de cornuda, también soy maltratada y no hay vuelta atrás…

-¿Guillermo te maltrata?

-Me avergüenza decirlo… pero sí… varias veces me ha puesto la mano encima…

-Qué hijo de puta! Con más ganas lo voy a hacer mierda!

-Le tenía miedo! Además la casa es de él, yo soy profesora pero doy clases tan solo unos días a la semana, con lo que no me alcanza para vivir… pero a pesar de eso, me voy a divorciar de él!

-Sí necesitás un abogado me avisás! Con gusto de represento!

-Gracias Eduardo, pero mi padre también es abogado…

-¿Quién es tu padre?

-Roberto Velardi Ponce!

-¿Sos hija de Velardi?

-Sí, ¿lo conocés?

-Por supuesto! Aunque somos muchos abogados, nos conocemos todos! Y algunas veces me ha tocado estar en contra de él en algún caso!

-No tengo muy buena relación con mi padre, pero bueno… dadas las circunstancias…

-Si no te quiere representar me avisás, te represento yo!

-Gracias Eduardo!

-No tenés nada que agradecer, es al contrario, te tengo que agradecer que me hayas abierto los ojos!

-Perdón por esto, pero creí que tenías que saberlo, nunca fue mi intención afectar a tu familia, pero sintiendo lo que siento en mi matrimonio, no podías estar ajeno, creo que los dos somos víctimas.

-Así es! Jamás le metí los cuernos… y mirá que oportunidades no me han faltado…

Se quedó un momento en silencio, pensando en su situación, y luego me dijo:

-Los martes y los viernes, mi hija al salir del colegio, se va a casa de mis suegros, y la vamos a buscar a la hora de cenar, y mi esposa, supuestamente se junta con su amiga de toda la vida… ya veo que la pasa bien con su amiga…

-¿Vas a esperar a que salgan?

-Creo que no tiene sentido… claro está que no han entrado ahí para conversar… me voy a devolverle el auto a mi hermano! Decime dónde vas y te llevo!

-Voy para casa!

-Bien! Decime la dirección!

Le di la dirección de casa y hacia allí nos dirigimos, cuando paró en la puerta me dijo:

-¿Qué vas a hacer Valeria?

-No sé todavía! Hace una semana que lo sé, aún no decido que hacer…

-No le tengas miedo! Pero ya te digo que se quedó sin trabajo! Al menos en mi estudio y te aseguro que no le van a quedar ganas de joder a ese! Y eso va por cuenta mía! Por meterse en mi matrimonio, mi esposa tendrá lo suyo, pero él no tiene perdón, meterse con la mujer del jefe es un gran error…

-¿Lo vas a hablar hoy con tu esposa?

-No lo decido aún… estoy pensando cómo resolverlo… y si llega a pasar algo en casa te aviso, sin dudas mi futura ex mujer se lo va a contar a mi futuro ex empleado.

-Sí es posible, no me nombres, no le digas que yo te puse al tanto, ni siquiera conozco a tu esposa…

-Quedate tranquila, en esto vos quedás afuera!

-Gracias!

Nos despedimos con un beso y bajé del auto, entré a casa y sabiendo lo que en poco tiempo vendría, me senté en el sillón a pensar cómo enfrentarlo, en qué momento hacerlo, aún sabiéndolo todo, tenía miedo de su reacción, no sabía cómo reaccionaría.

También pensé en esperar hasta el lunes, sin dudas Eduardo, ni bien lo viera el lunes, lo echaría del estudio.

No eran todavía las cinco de la tarde y pensé en Sebastián, sin dudas estaría en el club o a punto de irse, pero le quería contar todo.

Saqué el teléfono de la cartera y le envié un mensaje.

-Hola Seba! ¿Estás en tu casa?

***

Sebastián

Estaba tomando unos mates en casa antes de irme para el club, cuando me llegó un Mensaje de Valeria, preguntándome si estaba en casa.

-Hola Vale! Sí estoy acá, en un rato me voy para el club!

-¿Puedo ir un momento?

-Sí! Claro!

Unos minutos después, sonó el timbre de abajo, le abrí y subió. La esperé en la puerta del departamento hasta que llegó el ascensor.

Venía vestida como suelo verla en la escuela, muy bien arreglada, y en verdad estaba hermosa.

-Hola Seba!

-Hola Vale! Pasá!

Me dio un abrazo como ya era costumbre y entramos, sentándonos en el sillón.

-Te quería contar! Hoy hablé con Marchioni!

-¿Y qué pasó?

-Lo llamé por teléfono esta mañana y nos encontramos al mediodía, almorcé con él y le conté todo, vio las fotos y los videos!

-Uff! me imagino cómo se habrá puesto!

-Me creyó pero quiso verlo con sus propios ojos!

-¿Y los vio?

-Los vimos! Le pidió el auto al hermano, para que no reconocieran el suyo, quiso que yo también fuera, y los seguimos, vimos cuando su esposa subió al auto de Guillermo y los seguimos hasta verlos entrar en el hotel!

-¿Y? Por la hora supongo que no se quedaron hasta que salieran.

-No, no quiso, me dijo que con eso era suficiente, y me trajo hasta casa!

-¿Y te dijo que iba a hacer?

-No lo sabía todavía! Lo que si me dijo fue que Guillermo se las iba a pagar, por lo pronto, lo va a echar del estudio!

-Si confronta a la mujer, seguramente tu marido se entere!

-Me dijo que si lo hablaba con la mujer, me avisaba!

-¿Y qué pensás hacer?

-No lo sé todavía! En verdad me da un poco de miedo su reacción!

-Perdón por lo que voy a decir, pero… Qué se joda por hijo de puta! No tenía derecho a golpearte así! Se merece todo lo que le pase!

-Aunque me metió los cuernos y me maltrató, no me interesa lo que pase, tan solo quiero divorciarme y vivir en paz!

-Claro que sí!

Y en ese momento me salió darle un abrazo. Por fin se sacaba a ese hijo de puta de encima, pero aún faltaba confrontarlo, y que nada malo pasara!

-Gracias Seba por bancarme!

-No tenés nada que agradecerme! No soportaba que te maltratara ese infeliz!

Quizás no tendría que haber sido tan directo, no quería que sintiera que me alegraba de la ruptura de su matrimonio, pero dentro de mí, estaba muy contento de que por fin lo dejara.

-¿Lo vas a enfrentar hoy?

-La verdad no lo sé! Cuando se pudra todo voy a dejar la casa, pero no tengo donde vivir! Primero voy a hablar con mi padre, quizás pueda irme a alguno de sus departamentos, al menos hasta que consiga más trabajo y me pueda bancar sola!

-Entiendo! No es mucho pero tengo dinero ahorrado, si lo necesitas, tan solo me lo decís, ¿sí?

-Gracias Seba! Has hecho tanto por mí…

-No es nada Vale! Y sabés que podés contar conmigo para lo que necesites!

Un par de lágrimas salieron de sus ojos y acercándose me abrazó.

-¿Puedo pedirte un último favor?

-Lo que necesites!

-¿Podrás llevarme a la casa de mi padre?

-Por supuesto! ¿Cuándo querés ir?

-¿Mañana a la mañana podrás?

-Claro! decime a qué hora y te llevo!

-Mañana te aviso!

-Dale!

-Me voy! No sé si será hoy! Ya te contaré!

Caminamos hasta el ascensor, la acompañaría hasta abajo y mientras bajábamos le dije:

-Si hablás con tu marido hoy y se pudre todo, si no tenés a donde ir, podés venir a casa!

-Gracias Seba! Sos un amor! Gracias!

Ya en la puerta del edificio, me volvió a abrazar y se fue para su casa.

Volvía a subir para cerrar las ventanas y agarrar el bolso para irme al club, sin poder dejar de pensar en lo que me acababa de contar Valeria, su divorcio era inminente, pero no era el momento de decirle nada, ya llegaría.

Volví del entrenamiento, me di un baño y me senté a cenar, pensando en la posibilidad de que discutiera con su marido y se fuera de la casa, ante la duda, esa noche no saldría a repartir.

Lo tenía decidido, si su padre no podía ofrecerle un lugar para vivir, le ofrecería mi departamento, nada me gustaría más que tenerla a mi lado todo el tiempo, aunque nada pasara, quería que sintiera que podía contar conmigo, para lo que sea.

***

Valeria

Después de contarle todo a Sebastián, volví para casa, caminando tranquila, en poco tiempo todo se resolvería.

No podía dejar de pensar en lo que pasaría cuando llegara, si vendría de mal humor, sin dudas no me lo bancaría y explotaría todo!

Miré el reloj de la pared del comedor y eran las cinco y media pasaditas, me sentía rara, con mucha ansiedad, pero con la sensación de ver una luz al final del túnel.

Fui a la habitación, me saqué la ropa y decidí darme un baño, necesitaba relajarme.

Puse a llenar la bañera, sabía que Guillermo llegaría dentro de varias horas, y decidí darme un baño de inmersión.

Ya con suficiente agua, cerré la canilla y me saqué la ropa interior, lo único que me quedaba puesto.

Desnuda frente al espejo del baño, me miré un momento, mi cara, mi cuerpo, mis tetas, nunca había tenido ningún problema con mi cuerpo, nunca renegué por mis tetas no tan grandes, ni por un culo más llamativo, estaba conforme con él, y casi sin quererlo, quizás por el tiempo en que no sentía placer, una sensación me recorrió el cuerpo, haciendo que se me erizara la piel y se me pusieran duros los pezones.

No veía un cuerpo desagradable, si bien no tengo nada voluptuoso, me gusta mi cuerpo.

Me metí al agua, que estaba en la temperatura justa, mis manos acariciaron mis piernas y esa sensación me llevó a seguir acariciándome.

Me toqué los pezones que aún seguían duros, y cierta excitación me sorprendió.

Me seguí tocando, pensando en el tiempo que no sentía ese placer en el cuerpo, y el tiempo que hacía que no me lo acariciaba de esa manera.

Mi mano llegó a mi entrepierna y encontré mi conchita mojada, y no precisamente por el agua de la bañera, y después de tanto tiempo sin darme placer a mí misma, me saqué un orgasmo hermoso, frotando mi clítoris con la mano derecha, mientras tocaba mis tetas y apretaba los pezones con la izquierda.

Me quedé un momento disfrutando de esa sensación, pero no me detuve y seguí tocándome, buscando otro orgasmo, ¿por qué no?

No pensaba en nada en ese momento, solo en las caricias que yo misma me daba, pero un instante después, Sebastián se cruzó por mi cabeza y recordando tan solo el abrazo que nos habíamos dado en su departamento, sintiendo mi cuerpo pegado al suyo, tuve otro orgasmo.

Me quedé casi media hora bajo el agua, pensando en lo que vendría a partir de ahora, incluso podía ser ese mismo día, y si todo explotaba, Sebastián me había ofrecido su departamento… uff Pensando en eso, en pasar la noche en su casa, el despertarme allí con él, un montón de imágenes que se me vinieron a la cabeza, hicieron que me sacara otro orgasmo más. ¿Será mi necesidad de sentir un poco de afecto…? ¿De sentirme mujer con alguien?

Salí del agua, me sequé y me fui a preparar el mate para irme a la habitación a leer, no quería que llegara Guillermo y me encontrara en el estar.

Llegó la hora de pensar en la cena, ya no le cocinaría más, incluso hacía dos días que no lavaba ni planchaba su ropa.

Pedí unas empanadas y cuando llegaron me comí tres y me fui a la cama, ya vería al día siguiente como seguían las cosas.

Antes de acostarme, miré el teléfono, eran las ocho y media recién, si Eduardo no se había comunicado conmigo, significaba que nada había pasado con su esposa hasta el momento.

Antes de dormirme, pensé en que excusa darle a Guillermo para salir la mañana del sábado a ver a mi padre, y decidí decirle que iría a comprar ropa.

Me desperté y Guillermo no estaba en la cama, pero había dormido en ella porque su lugar estaba desarmado.

Fui a la cocina a preparar el mate, y sobre la mesa había una nota suya que decía:

“Tuve que ir por el trabajo a Buenos Aires vuelvo a las seis de la tarde”. Necesito camisas limpias para el lunes”

Miraba esa nota y me causó gracia, que las camisas te las lave tu abuela, pensé.

Mientras tomaba unos mates, le envié un mensaje a Sebastián.

-Hola Seba!

-Hola Vale! ¿Cómo estás? ¿Pasó algo?

-Todavía no!

-Decime a qué hora y te llevo a casa de tu padre!

-Gracias Seba! ¿A las once podrás?

-Sí! ¿Te paso a buscar o venís a casa?

-Voy para tu casa!

-Ok! Si venís un rato antes, te espero con el mate!

-Ok!

Me reí sola, volví a la habitación a cambiarme y a las diez y media me fui para lo de Sebastián.

Subí, nos tomamos unos mates conversando y a las once salimos para la casa de mi padre.

Mi padre vive en City Bell, casi al límite con Villa Elisa y tardamos casi media hora en la moto, al llegar me saqué el casco y Sebastián me dijo:

-Te espero acá!

-Dale! No creo que tarde mucho!

Toqué el timbre y me atendió por el portero eléctrico.

-¿Quién es?

-Yo pa! Valeria!

-¿Valeria?

Cortó y un momento después, abrió la puerta.

-¿Qué andás haciendo? ¿Y sin avisar?

-¿Estás ocupado?

-No, no! Solo que me sorprende tu visita! Pasá! ¿Hago mate?

-Dale!

Caminé detrás de él hasta la cocina, y mientras ponía el agua a calentar, me dijo:

-Algo debe de pasarte para que vengas sin avisar…

-Sí! Necesitaba hablar con vos porque me voy a divorciar de Guillermo!

-¿Cómo? ¿Qué pasó?

-Muchas cosas pasaron! El Guillermo que vos conocés en nada se parece al que vive conmigo!

-¿Por qué?

-Lo primero es que no una vez, sino tres veces me levantó la mano!

-¿Cómo? ¿Te golpeó?

-Sí! Y no solo eso, también descubrí que me viene siendo infiel con la esposa del dueño del estudio.

-¿Con la mujer de Marchioni? No te puedo creer!

-Sí! Mirá!

Le mostré las fotos y los videos y su cara era de asombro y de asco!

-Que te meta los cuernos es una cosa, pero que te haya pegado no se lo perdono! Ya lo voy a agarrar a ese hijo de puta!

-Hablé con Marchioni y le mostré las fotos y los videos! Ya está al tanto y lo va a echar a la mierda del estudio!

-Eso para empezar! Que no te extrañe que haga algo más con Guillermo! Lo conozco bien a ese tipo y sé que tiene pocas pulgas!

-Todavía no hablé con él, y el tema es que la casa es suya, y como no me dejaba trabajar más horas, no gano lo suficiente por ahora para pagar un alquiler… no tengo donde ir a vivir…

-Eso ni lo pienses! Tengo un departamento desocupado en el centro! Es el que alquilo por día, está amueblado, tiene casi todo! Te vas a vivir ahí! ¿Ya lo encaraste al hijo de puta ese?

-Todavía no! Tenía que conseguir un lugar para vivir, por eso vine a verte! Es tan solo hasta que consiga más trabajo!

-Podés vivir ahí el tiempo que quieras!

-Gracias pa!

-¿Te quedás a almorzar? Sandra fue a visitar a su madre…

-No pa! Gracias!

-Esperá que te traigo las llaves del departamento!

Volvió un momento después con un llavero y me dijo la dirección y el piso del departamento, y eso me tranquilizó, cuanto antes terminaría todo.

-Esperá que te llevo a tu casa!

-Estoy con un amigo! Me está esperando en la puerta!

-Desde ya te digo que te voy a representar, voy a ser tu abogado en el divorcio! Veremos que se le puede sacar a ese hijo de puta!

-Gracias pa! No quiero nada de él! Que se meta todo en el culo! Lo único que necesito es paz…

-Por favor! Teneme al tanto de todo! Y si necesitás que vaya me llamás!

-Sí pa! Gracias!

Me despedí de mi padre que me acompañó hasta la puerta, y saludó a Sebastián con la mano, y él respondió de igual modo.

Continuará…

Continúa en